Crunchbang 10 Statler: minimalismo bien entendido

Nos vamos a centrar hoy en una distribución de las denominadas minimalistas, caracterizadas en su mayoría por ofrecer lo indispensable en el menor espacio posible y cargando apenas la memoria del sistema. Esto las hace ideales para sistemas como el mío, del pleistoceno, o para personas que aún teniendo equipos modernos no están dispuestos a sacrificar recursos inútilmente. El problema que suelen presentar estas distribuciones, como ya se vio en la revisión de Archbang, es que adolecen de herramientas de configuración que faciliten la vida del usuario, con lo que la mayoría de las veces se han de montar prácticamente a golpe de consola. Pero, por fortuna, hay excepciones como la que hoy nos ocupa.


Crunchbang Linux es una distribución de origen británico que está basada en Debian. Comparte algunos repositorios con ella, a la par que posee los suyos propios. El estilo visual que ofrece es simple, se caracteriza por los fondos negros y grises, lo que no la hace precisamente atractiva a la vista, pero en un entorno de producción bien poco importa esto. Vamos a ver lo que dio de sí la prueba de esta distribución.

Instalación
Como de costumbre, grabamos la iso de Crunchbang en un pendrive con Unetbootin e iniciamos el ordenador. La primera en la frente, pantalla negra y de ahí no pasa. Reinicio e intento el modo a prueba de fallos, con éxito. Cabe destacar, como elemento diferenciador, que no podremos instalar la distribución desde el escritorio en modo live-cd, deberemos reiniciar y elegir en el menú de arranque la opción de instalación. El problema con mi ordenador probablemente sea de resolución gráfica, en cualquier caso no suelo probar el modo live-cd, así que no me supone ningún dilema.

Basta iniciar el proceso para darse cuenta de que estamos ante el sencillo pero potente instalador gráfico de Debian, con ligerísimas modificaciones. La primera parte de la instalación lleva unos 10 minutos, una vez se reinicia entramos al escritorio y se ejecuta un script muy interesante. Se nos irá preguntando, paso a paso, qué cosas queremos instalar: soporte para impresión, paquete ofimático, máquina virtual java, aplicaciones para desarrolladores. Este es el principal elemento que hace destacar a Crunchbang, el minimalismo existe, pero sólo para aquellos que lo buscan. Se da la opción a usuarios menos experimentados para que instalen todo lo que pueda hacerles falta sin necesidad de recurrir a la terminal o a una wiki, si no lo desean. Me parece un punto de vista muy positivo este.

El escritorio no es otro que el gestor de ventanas ligero Openbox. El problema principal que presenta es su falta de traducción al castellano. Para los que no lo conozcan, Openbox no tiene un acceso “directo” al menú de aplicaciones, pero basta con hacer clic con el botón derecho en cualquier parte del escritorio para que éste aparezca. La gestión de memoria es soberbia, hasta el punto que solo ocupa 67 Mb de RAM al inicio, haciendo de Crunchbang una distro ideal para hardware obsoleto. Literalmente vuela.

Navegación
Al estar basada en Debian nos encontramos con su navegador de cabecera, la variante de Firefox llamada Iceweasel. Lo de variante es un decir, la única diferencia estriba en el nombre y se debe a conflictos entre la filosofía de la Free Software Foundation y los desarrolladores de Mozilla en torno a un logo y a un nombre. Nimiedades, en realidad. Iceweasel es Firefox. En concreto su versión 8.0, eso sí, en inglés. Mi intento de instalar el paquete de idioma me arroja un conflicto de versiones y dependencias incumplidas, de modo que mejor lo dejamos. Crunchbang, en su afán por facilitar las cosas al usuario novel, ofrece también la posibilidad desde el menú de aplicaciones de instalar tanto Chrome como Opera. Otro punto a favor. La experiencia navegando por la web es excelente, sin problemas de fluidez o de reproducción de flash. Muy bien.



Vídeo
Tenemos VLC ya instalado, lo que viene siendo otra ventaja. Sin embargo no consigo reproducir todos los formatos, ni aún instalando toda la serie de códecs gstreamer. El formato avi y el mov en alta definición solo me muestran una pantalla verde, con sonido, eso sí. Decido probar con otro reproductor e instalo Gnome Mplayer, consiguiendo que se vean ambos formatos, aunque con el ya tradicional problema de la saturación de colores inadecuada. No sé donde está el problema con VLC, siempre me había reproducido todos los formatos, tal vez es un error en la versión escogida por la distribución.

Música
Para la tarea de reproducción de música se ha escogido también a VLC. Es un reproductor de audio más que correcto, el problema viene si tenemos una colección de música considerable y queremos que nos la organice. Ahí, obviamente, VLC no es la respuesta. En cualquier caso siempre podemos instalar Banshee o Rhytmbox desde los repositorios oficiales. En referencia al sonido me encuentro un problema de configuración en el plugin de escritorio para ALSA: el canal maestro no se corresponde con el que controla el volumen del sistema. Se debe cambiar a PCM. Así mismo, debo silenciar el canal de sonido mono, pues de lo contrario me reproduce a través del altavoz del sistema (el “speaker”). Son problemas sencillos de resolver, no tanto para los usuarios poco familiarizados con ALSA.

Ofimática
Un claro ejemplo de a lo que me refiero con el título de la entrada, el minimalismo bien entendido, lo encontramos aquí. Vienen instalados Abiword y Gnumeric, procesador de texto y hoja de cálculo sencillos pero eficaces, y junto a ellos una entrada en el menú que nos permite instalar Libreoffice si ambos programas no satisfacen nuestras necesidades. Chapeau.

Fotografía e imágenes
No tenemos gestor de fotos de inicio, pero contamos con Shotwell en los repositorios oficiales. Si abrimos el gestor de software Synaptic y buscamos “shotwell” ya lo podremos instalar. GIMP sí viene instalado.

Gestor de software
Se limita al gestor de paquetes Synaptic, pero es más que suficiente y se corresponde con el carácter minimalista de la distro. El problema puede aparecer en las búsquedas cuando el nombre del paquete no coincida exactamente con el del programa que queremos instalar, pero es fácilmente subsanable con las opciones de búsqueda avanzada de Synaptic. Actualizaciones automáticas no ofrece.

Reconocimiento de hardware
El que suele ser caballo de batalla para el usuario en las distribuciones de este tipo se queda aquí en pony de feria. El reconocimiento es total en impresora, escáner y webcam. La primera se añade automáticamente al encenderla (si hemos instalado el soporte para impresión del que hablaba más arriba durante el script post-instalación) y se puede configurar en la opción de menú System–>Printers–>Configure Printers. Para hacer funcionar el escáner tenemos que instalar un gestor, en este caso Simple Scan, usando para ello el gestor de software o la terminal (sudo apt-get install simple-scan). Ello instalará también las dependencias, como sane, para que el escáner funcione. Para la webcam, instalo Cheese y todo va sobre ruedas. Perfecto.

Software de uso habitual
Tampoco vamos a encontrar mayores problemas en cuanto a los programas que solemos emplear. Debian acoge una cantidad de paquetes impresionante, circunstancia de la que nos podemos aprovechar si usamos esta distribución. Tanto Cheese como Simple Scan y Vagalume están en los repositorios oficiales. Podríamos decir que Dropbox viene instalado de serie, ya que tenemos una entrada en el menú de aplicaciones para instalarlo. JDownloader, como casi siempre, ha de instalarse usando el script que podemos descargar en la web del programa. Skype incluye en su página web un paquete para Debian que es perfectamente usable en nuestro Crunchbang.

Gestor de arranque
El GRUB de toda la vida, letras blancas sobre fondo negro como corresponde a las señas de identidad de la distribución británica. Si queremos edición del menú de arranque tendremos que instalar el paquete startupmanager desde Synaptic o la consola (sudo apt-get install startupmanager).

Estabilidad y suspensión a RAM
Estable lo es totalmente, no experimenté ya no un cuelgue, sino ningún tipo de retardo en la ejecución de los programas. Va fluido como la seda. Sin embargo, cosas de Openbox, no encontré la opción de suspender a RAM por ningún sitio.

Es sorprendente como la casi totalidad de las distribuciones tienen su pequeño espacio en el mundo Linux. Crunchbang desde luego que tiene el suyo, es una distro perfecta para aquellos que tienen un hardware muy antiguo o muy limitado (netbooks económicos, por ejemplo) y que nunca se atrevieron a instalar un sistema minimalista por el miedo a la falta de opciones de configuración. Crunchbang te lo sirve en bandeja, sin apenas problemas que destacar. Igualmente si se tiene un equipo potente y no se quieren malgastar recursos “cara a la galería” es una distribución recomendable. Le doy un 7’84, a la altura de la última Fedora. La recomiendo.

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Linux Mint 12 Lisa: superando la adversidad

Vistas las últimas distribuciones con Gnome 3 no guardaba buenos presagios sobre la revisión del nuevo Linux Mint, distribución que fue siempre de mis preferidas desde los tiempos de Elyssa. Hoy, 7 versiones después, los desarrolladores irlandeses han optado por poner en circulación su número 12, Lisa, cuya edición principal no ha querido desmarcarse de Gnome ni de Ubuntu, a pesar de las muchas peticiones de sus adeptos para considerar salir con la versión denominada LMDE, basada en Debian o con KDE como escritorio principal. Mint decide seguir fiel a sus inicios, una base sobre el último Ubuntu, el 11.10 en este caso, y con el escritorio de la huella.

La experiencia con Mint 12 ha resultado agradablemente sorprendente, si bien hay una serie de bordes rugosos que se deben superar. Vamos a desgranar el análisis.

Instalación
A diferencia del último openSUSE, Linux Mint sí carga desde el pendrive. Pero lo único que obtengo en la pantalla es un fondo de escritorio similar al de la última edición, cambiando lógicamente el 11 por el 12, y tres iconos: Computer, Home e Install LM. Fin. Ni barra de tareas, ni menú, ni bordes de ventana. Cero. Nada. Como no tengo nada que perder salvo mi tiempo, decido aventurarme: clic en Install LM. Y allá vamos. El instalador se inicia con su look idéntico al de Ubuntu y treinta largos minutos después, finaliza. La tediosa descarga e instalación de los paquetes de idioma tienen gran parte de culpa.

Al reiniciar el equipo se presenta la pantalla de login, donde se me permite elegir entre cuatro tipos de sesión: Gnome, Gnome classic, Gnome classic sin efectos y MATE. La elección del primero da como resultado el mismo escritorio vacío de la sesión “live”. El segundo de ellos me muestra el mismo escritorio con destellos negros ocasionales causados por la incompatibilidad del driver de vídeo con los efectos 3D activados. El último, MATE, es un fork del proyecto Gnome que busca dar continuidad a la versión número 2 de este entorno de escritorio, parecido a lo que Trinity es para KDE 3. En este caso se tiene un escritorio parecido a un Gnome 2, mucho más parco en opciones y con un renderizado de fuentes bastante lamentable. Decido, pues, ir por la tercera opción, un escritorio Gnome sin efectos, y es donde reside el buen hacer de esta versión de Mint para mi hardware.

Me encuentro un escritorio cuidado, con dos barras de tareas en color negro y una tipología de fuente adecuada para el acabado final del producto. El menú se ha simplificado, eliminando la opción Sistema, cuyo contenido se ha redistribuido entre los submenús de Aplicaciones, la mayoría en el llamado “Otras”. Los iconos Faenza ponen el toque final de distinción en un “look and feel” que resulta muy elegante.

Llama poderosamente la atención que tan solo 4 días después de lanzarse esta versión, al entrar por primera vez se proponen nada menos que ¡188 actualizaciones!, con más de 100 Mb de descarga. No tiene mucho sentido que en 4 días ya se deban actualizar la práctica totalidad de aplicaciones, la verdad, pero todo sea por la imparcialidad de la revisión, me pongo a ello. Tras reiniciar, todo sigue funcionando bien. Mint instalado y causando buena impresión. Y la cosa mejora con el paso de los minutos.

Navegación
Una vez que actualizamos contamos con la versión 8.0 de Firefox en inglés. Para habilitar el español basta clicar en Tools –> Add-ons –> Languages –> Español (enable). Al reiniciar ya estará en castellano. Todo funciona como debe, fluido, flash sin complicaciones y con sonido. Curiosamente, los desarrolladores han optado por incluir DuckDuckGo como motor de búsqueda predeterminado en lugar de Google. Se trata de un motor relativamente nuevo que se está abriendo paso con fuerza. Tiene algunas particularidades que lo diferencian del gigante Google, como la inclusión de un primer resultado con el significado o la definición de aquello que buscamos, muy interesantes.

Vídeo
Contamos con un arsenal de aplicaciones de vídeo: Tótem, Gnome Mplayer y VLC. En todos ellos encuentro viejos problemas ya conocidos (¿kernel?). Los colores están muy saturados y los vídeos con más calidad se reproducen entrecortados. Sin embargo reconoce todo tipo de formatos sin necesidad de instalar nada.

Música
Banshee en todo su esplendor. No hay que añadir soporte, el mp3 se reproduce desde la instalación. Pulseaudio viene bien configurado también.


Ofimática
Al igual que Ubuntu, distribución en la que está basada, Mint viene con Libreoffice instalado de serie. Poco más que añadir, tenemos toda la funcionalidad en aplicaciones de oficina desde el principio.

Fotografía e imágenes
La elección de gThumb como gestor de fotos chirría un poco en una distribución como esta. Casaría mejor con distros más minimalistas, pero en cualquier caso hace su función. El más completo Shotwell está disponible en los repositorios. Gimp también viene instalado de inicio.

Gestor de software
Aquí Linux Mint tiene su propia “joya”, el instalador de aplicaciones mintInstall, bautizado como Gestor de programas. Se trata de una pieza de software muy parecida al Ubuntu Software Center, o más bien al contrario, pues Mint ya incluía los comentarios y valoraciones en sus primeras versiones de mintInstall cuando no lo hacía Ubuntu en las del Software Center. Sea primero el huevo o la gallina, es una utilidad excelente que pone a nuestra disposición más de 30.000 programas, así como la posibilidad de hacer actualizaciones automáticas.


Reconocimiento de hardware
En la línea de las distros basadas en Ubuntu, esto es, un reconocimiento de hardware impecable. La impresora funciona con solo encenderla, el escáner también, e ídem la webcam. El programa Cheese, que instalé desde los repositorios, no conseguí que funcionara, al igual que ocurriera en la revisión de Fedora 16 con Gnome 3. Skype sí me demostró que la webcam era plenamente funcional.

Software de uso habitual
De entre los programas que suelo emplear solamente Simple Scan viene instalado en Linux Mint. En los repositorios pude encontrar sin esfuerzo, usando el Gestor de programas, Cheese, Dropbox, Vagalume y Skype. Para instalar jDownloader tuve que recurrir al script de su web, sin ningún tipo de problemas.

Gestor de arranque
Como quiera que quedé tan impresionado por Zorin 5.2 que decidí conservarla y emplearla en el día a día, y dado que aún no la he testeado lo suficiente como para aventurarme a borrar Arch, tuve que hacer sitio para seguir probando distros. Decidí redimensionar mi segundo disco duro para arañar 12 Gb de los 120 que estaban dedicados a datos en una partición NTFS. De modo que Grub debe a partir de ahora trabajar para hacer cuádruple boot. No hubo problemas, reconoció Windows XP, Arch y Zorin en el primer disco y nada más. Todas iniciables sin más. El editor del gestor de arranque Startupmanager está disponible en los repos. Se echa en falta un grub más gráfico, tipo Mageia o el BURG de Chakra, pero cumple su función.

Estabilidad y suspensión a RAM
Probablemente achacable a Gnome 3, se vuelve a reproducir el mismo error que en Ubuntu y Fedora, el cuelgue del sistema cuando lleva un rato de inactividad, con la CPU disparada al 100%. Ahí lo dejo, no dispongo del tiempo ni de las ganas para investigar esto más a fondo, está claro que tiene que ver con el entorno de escritorio Gnome 3. La suspensión a RAM funciona bien, sin embargo.


La sensación que a uno le queda tras probar Linux Mint Lisa es agridulce. Estéticamente es muy agradable, funcionalmente también, pero… La verdad es que Gnome 3 no te deja satisfecho del todo, vuelves a topar con los mismos impedimentos, sobre todo la falta de posibilidades de personalización del escritorio. En favor de Linux Mint debo decir que ponen empeño en salvar estas dificultades y se podría decir que lo logran parcialmente. Me resulta más usable esta distribución que la propia Ubuntu o que Fedora. Lo cual, dada mi animadversión hacia Gnome 3, puede considerarse un triunfo. Resumiendo, si te gusta Gnome 3, esta es tu distribución. La mejor, hasta el día de hoy, con el discutido entorno de escritorio por bandera. Obtiene un muy meritorio 8’90. Yo no la usaría, pero hay que reconocer que es muy buena.