SparkyLinux 2.1: Debian Testing en cinco minutos

Muchas distribuciones han pasado ya por el blog, de diferentes nacionalidades, variados objetivos que se consiguen o no, dificultad variable en su método de instalación y un largo etcétera. Refiriéndonos al apartado nacionalidad hoy vamos a revisar una distribución polaca que no tenía el gusto de conocer y de la cual tuve noticias leyendo un comentario de reisilver y un artículo de Frannoe en LMDE cosillas. En un principio no me llamó mucho la atención pero en cierto modo tenía ganas de probar algo basado en Debian. Al menos, eso creía yo, porque la realidad es que más que basarse en ella, SparkyLinux es Debian.

Con una serie de características ya implementadas con el claro objetivo de facilitar la vida al usuario final, SparkyLinux nos presenta un Debian Testing con tres posibles escritorios de entrada: Openbox, LXDE y MATE. La vocación de sistema para todo tipo de equipos, modestos y potentes, es evidente. Si bien es cierto que los días en que instalar Debian resultaba complicado quedaron muy atrás, un usuario novel con ganas de acercarse a la distribución madre de tantas otras puede agradecer las facilidades que va a encontrar en este sistema, como la inclusión de escritorios como MATE o repositorios no libres sin que se tenga que tocar nada.

Instalación
La primera impresión que uno se lleva de SparkyLinux es que se trata de un entorno espartano, sencillo y con una combinación de colores en la que predominan el gris y el blanco. El set de iconos tampoco es el más habitual que se puede encontrar por ahí fuera, con lo que se completa una sensación de encontrarnos ante algo distinto. Lo mismo ocurre con el dock escogido para la parte inferior del escritorio, que se sale de la terna común (Avant Window Navigator, Docky y Cairo Dock) ofreciéndonos el simple pero potente Wbar. La instalación ha de hacerse totalmente en inglés, si bien es medianamente sencilla de completar, sin que por ello debamos dejar de prestar atención a un par de detalles concretos: en primer lugar la selección de los locales, por defecto trae activados un buen número de ellos (polaco, francés, japonés…) que no nos van a hacer falta y que deberemos de-seleccionar en la correspondiente pantalla.

Otro hecho que me resultó curioso es la imposibilidad de elegir la misma contraseña para el administrador (root) y un usuario del sistema, es algo que nunca se me había presentado hasta ahora, pero que en realidad tiene su lógica y puede ahorrarnos algún disgusto al evitar que hagamos algo como superusuario por equivocación. En realidad, te hace más consciente de cuándo estás usando los privilegios de administrador y poco más. Pero es algo singular, sin duda.

Una vez pasado el trámite de instalación, que como indico en el título del artículo no lleva más de cinco minutos, el primer reinicio ya nos deja claro que estamos ante Debian misma, pues así es como el sistema se identifica en el menú del gestor de arranque. Desde el momento de entrar al sistema ya encontraremos todo en nuestro idioma escogido. En lo personal no encuentro afortunado el esquema de colores e iconos elegido por los desarrolladores, pero claro está, es algo totalmente subjetivo y cada cual prefiere los suyos. Digamos que los fondos oscuros y las tipografías de color negro, simplemente no se llevan bien.

Para evitar posibles conflictos que me he encontrado en otras distribuciones, decido prescindir en la primera actualización del gestor de paquetes gráfico y opto por la socorrida terminal. Sudo no viene activado por defecto, de modo que hago «su» para convertirme en administrador y luego un apt-get upgrade que me avisa de la existencia de 213 Mb de paquetes por actualizar, incluyendo la versión del escritorio MATE, que pasa de 1.4.2 a la novedosa 1.6. Debido a que no pretendo usar Sparky como sistema habitual no creí necesario habilitar «sudo», pero para aquellos que sí lo deseen dejo un enlace donde se explica cómo hacerlo.

La actualización transcurre sin más incidentes que aquéllos propios de la inmadurez de MATE 1.6, pues al reiniciar vuelve a habilitar los paneles por defecto y nos crea un pequeño lío, nada del otro mundo que no se solucione configurando los paneles a nuestro gusto y forma. Entre los paquetes actualizados se encuentra intel-microcode, algo que no termino de entender puesto que estoy usando un equipo AMD. Así mismo, tras el reinicio el avisador de actualizaciones me indica que tengo otros 23 paquetes pendientes de poner al día. Uso el propio gestor en esta oportunidad, sin problemas que reseñar.

Por último, queda la delicada parte, que muchos de vosotros afortunados no poseedores de hardware AMD/ATI podéis obviar: instalar los controladores propietarios. La experiencia me dicta, en Debian y derivadas muy directas (SolusOS, por poner un ejemplo), que el script smxi funciona a las mil maravillas. Dicha utilidad, probablemente no apta para usuarios noveles, todo hay que decirlo, me instala los Catalyst 13.1 en SparkyLinux. Cero contratiempos.

Navegador
Al tratarse de Debian Testing pura y dura, esto es, sin backports ni nada parecido, la versión de Iceweasel disponible es la 10, considerada como versión de soporte extendido del navegador de Mozilla, en su variante debianita (totalmente libre, incluyendo logo y «branding»). Funciona muy bien y he de reconocer que no se echa en falta ningún aspecto de versiones más modernas. Pero si se desean obviar las ventajas de estabilidad que proporciona un software más que probado, dejo un par de enlaces: uno sobre los repositorios de Debian, para entender algo mejor de qué va todo eso de las diferentes ramas de desarrollo, y otro sobre los backports. El navegador está en inglés, deberemos instalar «iceweasel-l10n-es-es» para tenerlo en castellano.

Vídeos
En Sparky contamos con VLC ya instalado y funcionando, merced a la inclusión de todos los packs de códecs multimedia necesarios. Perfecto, aunque en la captura de pantalla no lo parezca, pues por alguna extraña razón que se me escapa la utilidad no era capaz de tomar la instantánea de la totalidad de la ventana del reproductor multimedia.

Música
Escogen Exaile como reproductor y organizador, no es mi favorito pero cumple sin más. Cualquier otra opción que se os ocurra está disponible en los extensos repositorios de Debian.

Ofimática
Se incluye de inicio la versión 3.5.4 de Libreoffice en inglés. Como en el caso de Iceweasel se puede optar por hacer «backporting» para buscar la versión 4, así como necesitaremos instalar el correspondiente paquete de idiomas.

Fotografía e imágenes
Tenemos a Gimp instalado, versión 2.8, la última disponible. En cuanto a programas para organizar nuestras fotografías podemos encontrar, entre otros, el siempre útil Shotwell en los repositorios, si bien en una versión ya algo anticuada, la 0.12.

Gestor de programas
Es habitual que las distribuciones con base en Debian incluyan el veterano Synaptic y SparkyLinux no es una excepción. Buen y robusto funcionamiento, con notificación de actualizaciones en la bandeja del sistema.

Reconocimiento de hardware
Realmente impresionante en este apartado, SparkyLinux detecta la impresora a la velocidad del rayo tras pulsar el botón de encendido. Con Simple Scan y Camorama instalados podemos comprobar el funcionamiento del escáner y la webcam, en ambos casos, absolutamente satisfactorio. Una auténtica experiencia «plug and play».

Navegador de archivos
El continuador de la saga Nautilus, llamado Caja, mantiene la esencia que hizo popular al navegador de ficheros otrora santo y seña de Gnome. Con su funcionalidad intacta, incluyendo el montaje de dispositivos externos y la conexión con equipos Windows sin necesidad de instalar nada, lo único que me falló fue la reproducción en streaming desde el portátil. En lo demás, chapeau.

Gestor de arranque
Sin nada que destacar en negativo, Grub reconoció todos los sistemas del equipo y el programa Startupmanager se puede instalar desde los repositorios de Debian.

Estabilidad y suspensión a RAM
Muy estable, como en otras ocasiones he mencionado, la nomenclatura de las ramas de desarrollo de Debian no le hace justicia a la realidad, de tal guisa que si de mi dependiera le daría el calificativo de estable incluso a Sid. Lo único que quizás no gustará a algunos usuarios es la antigüedad de ciertos paquetes, pero ya mencionaba antes la existencia de los socorridos backports para esta cuestión. El tema suspensión es otra historia, tal vez debido a algún error en MATE, pero el caso es que al regresar de dicho estado todo el escritorio estaba en negro y sin posibilidad de recuperación.

Ciclo de desarrollo
SparkyLinux es una distribución «rolling release». Sus repositorios apuntan a Debian Testing, cosa que se puede cambiar – y fácilmente, además – para hacerla Stable o incluso Sid o Experimental, el usuario decide. Lógicamente, pues en realidad no deja de ser Debian, sigue los ciclos propios de sus repositorios, de tal suerte que en estos momentos no pasan paquetes nuevos a Testing, salvo aquellas correcciones de errores imprescindibles, en tanto en cuanto la comunidad se prepara para recibir a la nueva versión estable de Debian.

Rendimiento gráfico
En las pruebas efectuadas con el benchmark Unigine Valley 1.0, SparkyLinux ha obtenido una puntuación de 425, suficiente para considerar un desempeño adecuado.

Para los usuarios experimentados de Debian la presente distribución aquí revisada no supondrá más que otra de tantas. En realidad, SparkyLinux ofrece una instalación rápida y sencilla de Debian. Como ya he comentado, la simple edición de los repositorios nos puede permitir apuntar a Stable, Sid o Experimental, con lo que Sparky no es solo y exclusivamente Debian Testing. Sobre la conveniencia o no de otra distro más no voy a ocuparme, insisto en que hay sitio para todos, aunque la única diferencia entre SparkyLinux y Debian sea el ahorrar al usuario todo el trabajo de post-instalación del sistema de la espiral carmesí.

Pero vaya, puede que algún debianita de pro no esté un día de humor para hacer una instalación «pura» y quiera darle una oportunidad a esta SparkyLinux, que a fin de cuentas no tiene más objetivo que facilitar la vida al usuario. Y eso, quieran algunos o no, no puede ser nunca negativo. Me ha gustado SparkyLinux, que obtiene un 9’5 y creo que puede tener su público, después de todo. Algo parecido a lo que Archbang es a Arch, ojo, solamente parecido, pues SparkyLinux es, simple y llanamente, una Debian en tu equipo en algo menos de tiempo que la propia Debian. Sin más.

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