Mi camino a Mint

Artículo escrito por Samuel Duarte para este blog. La autoría no es de Enrique Bravo, cuyo nombre figura por error al traspasar el blog a un nuevo alojamiento.

 Muchas veces hablar de un tema, del cual se desconocen muchas intimidades, y con ello me refiero a cuestiones meramente técnicas, aquello que le da alma al funcionamiento, es complicado. Tus opiniones y descripciones se basan solamente en lo que tus sentidos te indican y lo que la intuición te permite a cuenta gotas. Sin embargo, muy agradecido con Shadow (insisto), me animo a escribir esta primera contribución.

Debo hacer notar que he usado dos laptops en mi experiencia Linux. Una Compac nx 6310, con procesador Dual Core y 2 gigas de RAM, y actualmente una Compac CQ43. Sé que igual no son equipos de los de mayor rendimiento, pero por azares del destino, tanto la una como la otra, han llegado a mi posesión.

 

Empiezo compartiendo con ustedes mi experiencia con la Compac nx 6310, asumo que tiene a la fecha unos 5 a 6 años de haber salido al mercado, según el fabricante, equipo de trabajo arduo, cosa que comprobé, ya que la usaba entre 10 y 12 horas al día.

Instalé el tan familiar Ubuntu 11, no me gustó mucho, al igual me puse a leer al respecto del tema, y me topé con que el escritorio Unity, no es de lo más popular, aunado a que no me ganó en el gusto, adiós Ubuntu, después de quizá solo dos días.

Desde luego no quería renunciar a tratar con Linux, tanto me costó decidirme, leí y pregunté, al fin tomé la decisión y por una no muy agradable primera experiencia, retirarme, pues no.

Recuerdo que tuve contacto con este mundo Linux, hace quizá unos 7 años, cuando enviaban a los interesados CDs a tu domicilio de forma gratuita. Los míos llegaron nada menos que de Holanda.

Recuerdo que me llegaron 5 CDs con una distro. Como no llenaba mi equipo los requerimientos mínimos de memoria, que era 512 megas, los 5 CDs a dormir el sueño de los justos. Sin embargo la espinita quedó. Tiempo después desempolvando cacharros, me los topo de nuevo. Como a esos días ya contaba con los benditos 512 megas de RAM, lo probé y no me gustó. Creo que ya saben a que distro me refiero. Nuevamente los CDs al cajón.

Dedicándome ya casi por entero a la reparación y mantenimiento de equipos de cómputo, me encontré de nuevo con Linux, recomendado por esto y aquello, una larga lista de razones que asumo, son ampliamente conocidas.

Ya conté como me fue con Ubuntu. ¿Y qué hacer ahora? De nuevo a la investigación, saltó a mi vista una distro irlandesa, Linux Mint Lisa, presentada con nombre y apellido, invitaba a husmear en sus características. La probé en Virtual Box, en Live, y obviamente lenta. Pero algo me gustó. Usé, si no estoy mal, Lisa Gnome. Cada vez que podía algo nuevo le encontraba.

Leyendo algún artículo descubrí el arranque dual y en un momento de decisión instalé Mint Lisa con escritorio Gnome. Sin inconveniente me reconoció el hardware (tampoco es un hardware de altísimas prestaciones), y la webcam no me dió ningún problema, en parte porque este modelo no trae webcam.

Todo miel sobre hojuelas, hasta que un día infausto, se me congela el equipo. Me quedé con cara de incógnito como en las tiras cómicas, ¿Acaso esto de los congelamientos no se da solo en las ventanas? Probablemente falta de alimentación o sobrecalentamiento y le puse el cargador a la laptop. Funcionó bien el resto del día. Lo asumí como un problema de batería. Al día siguiente, de nuevo, congelado el equipo… ¿Y ahora qué puede ser? Energía conectada, el equipo a temperatura normal de uso. Probablemente, la distro tiene algo que no reconoce mi equipo. Pasé por foros, cuestioné, interrogué, supliqué y respuesta no encontré.

Lo que haría cualquier mortal. Probemos otra distro. Ubuntu (muy necio). Lo mismo, se me congelaba, me lleva el demonio.

De nuevo a lo detectivesco. Descubrí el escritorio Xfce, del cual se hablaba que consumía pocos recursos, y en efecto descargada la iso, e instalada en el equipo, me funcionó sin problemas. Lo usé por unos meses, hasta que el flexible de la pantalla se dañó, pero eso es harina de otro costal. En Xfce encontré algo sencillo, agradable a la vista (al menos a la mía) por lo minimalista. ¡Pero! Y no siempre porque la gente espera un pero, nunca pude crear usuarios y aunque de nuevo me di a la tarea de preguntar, nunca encontré la forma de hacerlo.

De mi experiencia, para equipos de cómputo con algunos años, (creo que son años gato, por lo rápido que parecen maduros, por no decir viejos), Linux Mint Lisa con escritorio Xfce, funciona muy bien.

Hasta una próxima.

PD: Si alguien sabe cómo crear usuarios en el citado escritorio, le estaría agradecido. Me sacará de esta incógnita que me roba el sueño.

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