Xubuntu 13.04: elegancia y rendimiento

Confieso que tanta revisión de la familia Ubuntu llega a cansar, es por esto que dejo la cuenta en tres, aun a sabiendas de que en el tintero se quedan interesantes propuestas como Lubuntu o la recién creada Ubuntu Gnome (¿por qué no Gubuntu?). Pero ya os digo que una detrás de otra se hace un poco pesado para mí de escribir y supongo que para vosotros de leer. A pesar de todo, como suele ser habitual, lo mejor queda para el final con esta Xubuntu Raring Ringtail que está a la altura de pasadas ediciones de la distro y bastante por encima, en mi humilde opinión, de las otras dos variantes analizadas aquí en los últimos días, tanto en aspectos meramente subjetivos, la apariencia general del escritorio, por ejemplo, como en los que no dejan cabida a lo personal, destacando entre estos la mayor estabilidad.

¿Quiero esto decir que la experiencia con Xubuntu ha sido un completo camino de rosas? No exactamente, pero en general me ha resultado bastante más placentero y menos complicado de utilizar el sistema que la comunidad xubuntera propone. Al lío.

Instalación
Creo que es la primera vez que me ocurre con una distro: el primer intento de iniciar el pendrive con el escritorio en vivo me arroja un “kernel panic”. Tal vez se debiese a un error de lectura o escritura, no lo sé, el caso es que en sucesivos intentos no se volvió a repetir. Para que quede constancia de tan insigne momento hube de utilizar la cámara de mi móvil:

No escondo que los temas azulados, fondos y tipografías escogidos por la comunidad de desarrolladores que se encuentra tras Xubuntu es, de largo, la combinación que más me gusta de todas las propuestas por el conjunto de ediciones ubunteras. Me encanta el tono suave, la elegancia y serenidad que transmite el escritorio, mi versión preferida de XFCE, incluso por encima de Manjaro, que ya es decir. Instalar Xubuntu no establece ninguna diferencia destacable de tiempo, pues me lleva veinte minutos completar el proceso. Luego de reiniciar todo continúa como debe, el gestor de arranque (que reza Ubuntu en lugar de Xubuntu) ha hecho su trabajo y además, es el único de los sistemas de su familia que me advierte de que hay actualizaciones nada más entrar por primera vez, sin que tenga que intervenir haciendo un “apt-get update”. El sistema, recién instalado, marca unos muy meritorios 380 Mb de RAM de consumo. Con este valor el buen rendimiento ha de llegar por sí solo.

Arranque y apagado
La instalación de un programa externo, como Grub Customizer, es obligada si se quiere modificar el menú de arranque de una forma sencilla. Lo hago, una vez más, vía PPA sin contratiempos. En cuanto a los tiempos de inicio y apagado, ambos son excelentes: 22 segundos en encenderse y únicamente 4 segundos en apagarse. Como podemos observar, Xubuntu va batiendo a casi todos los niveles a sus hermanas “mayores”.

Software
La colección de programas con que llega Xubuntu es la lógica de un sistema pensado para rendir en equipos de alta, media y baja gama. Navegador Firefox 20, gmusicbrowser como gestor de colecciones de música, gthumb para las fotografías, Abiword y Gnumeric para procesar textos y hojas de cálculo, Parole como reproductor multimedia. Se añade algún peso más pesado como Gimp. Obviamente todo ello es susceptible de ser cambiado vía el Centro de Software de Ubuntu, donde contamos con la misma cantidad y calidad en los programas que en la distro principal.

Hardware
No se aprecian diferencias en este apartado. Si queremos que la impresora funcione tendremos que, tras encenderla, irnos al Menú –> Administrador de configuración –> Impresoras –> Añadir. Es tan sencillo como eso. Todo lo demás, escáner, webcam, red cableada y red wifi, funciona sobre la marcha, con una particularidad que no acabo de entender en cuanto a por qué al instalar ciertos programas el sistema pide reiniciar. Me ocurre con Cheese (en la versión anterior de Xubuntu también pasaba), el cual instalo para probar la webcam, y más adelante con Shotwell. Es como si al tirar de dependencias de Gnome se instalasen paquetes claves que precisan de un reinicio. No me lo explico.

Conectividad
Aun siendo buena, cada vez que entra Thunar en liza hay algo que no va del todo bien, al menos en mi caso. Para empezar, al intentar conectar a carpetas de red faltan los iconos correspondientes, mostrando solo una especie de hoja a cuadros que no dice nada. Casi todo lo demás es perfecto, conecto con el portátil, hago streaming, guarda contraseñas. También monta correctamente mi disco duro externo. Sin embargo, tanto al montar la tarjeta SD como al hacer lo propio con el pendrive, el acceso a los archivos no incluye permisos de escritura, como indica el dichoso candadito bajo los iconos. A esto me refería con mis problemas con Thunar.

Experiencia “out of the box”
Dos palabras: absolutamente perfecta. El sistema reproduce todos los archivos de vídeo y sonido que intento abrir, lee los PDF, y al igual que Ubuntu avisa cuando no encuentra un programa, en este caso el descompresor de archivos RAR y lo instala y ejecuta solo. Facilidad de uso máxima.

Estabilidad
Sin encontrar la inestabilidad y problemática de Ubuntu y Kubuntu, con Xubuntu tampoco puedo afirmar rotundamente que no existen inconvenientes en este sentido, si bien son mucho menos acusados y más infrecuentes. De las quince o veinte veces que tuve que reiniciar Xubuntu el ordenador se me quedó colgado solamente en una usando los controladores libres y en todas las ocasiones en que lo intenté con los controladores propietarios Catalyst. Parece existir una relación de mal funcionamiento entre Xubuntu y los controladores de AMD que desaconsejan su instalación, o al menos eso ocurre en mi equipo. Podría echar toda la culpa a AMD, pero ¡ay, ese cuelgue con los controladores libres…!

En cualquier caso, la estabilidad puede no ser del cien por cien, pero el sistema con Xubuntu es mucho más estable que con Ubuntu y muchísimo más que con Kubuntu.

Fluidez
El equipo vuela, poco más que decir. En ningún momento hay sensación de pesadez, ni lentitud al abrir aplicaciones ni nada parecido. Es lo que se espera de un sistema con XFCE en un equipo de gama alta.

Gestión de energía
Exactamente igual que en Ubuntu: suspensión funcionando sobre la marcha e hibernación pendiente de habilitar por el usuario, que en caso de hacerlo comprobará (al contrario que en Kubuntu) que funciona de maravilla.

Personalizando Xubuntu
En la sección habitual de “dejemos el escritorio a lo shadow” no hube de lamentar errores de ningún tipo. Instalé Chromium desde el Centro de Software, Libreoffice (integración mejorable, la verdad), Clementine (éste sí que se integra bien), Shotwell (otra vez a reiniciar, ¿por qué?), Spotify con el repositorio de su web, Variety desde su PPA y poco más. No cambio los iconos, me gustan los Elementary que trae Xubuntu.

En cuanto a los controladores propietarios Catalyst ya he comentado arriba su incidencia directa en la estabilidad del sistema. Puede que sea alguna incompatibilidad con Plymouth lo que impide que el equipo se inicie la mitad de las veces y se apague en todas las ocasiones. Mi descontento con estos controladores en casi todas las distros, sálvese Chakra, hacen que los obvie cada vez más, y lo haría gustosamente siempre si no fuesen imprescindibles para probar el rendimiento en 3D con el conocido benchmark de Unigine Valley. Para quien desee instalarlos pese a todo los encontrará en el Menú –> Administrador de configuración –> Software y actualizaciones –> Controladores adicionales.

Pruebas de rendimiento
Realmente hay poca diferencia con Ubuntu, muy poca. En casi todos los apartados sale mejor parada Xubuntu, eso sí, pero como digo el rendimiento puede considerarse similar. Curiosamente, pese a todo lo que se ha escrito sobre Unity, parece que su incidencia sobre el desempeño de un sistema no es ya tan espectacular a juzgar por la similitud en cuanto a rendimiento que ofrecen Ubuntu y Xubuntu en la presente edición. Otra cosa es la estabilidad, claro, donde sigue ganando XFCE por goleada.

Conclusiones
No me extiendo tanto con Xubuntu Raring porque, insisto, se hace cansino de relatar lo mismo una y otra vez, por eso me centro en las diferencias con las otras dos distribuciones hermanas. Y la conclusión no ha variado con esta edición, sigue estando a la cabeza de mis preferencias y presentando el escritorio XFCE más pulido y mejor conseguido de cuantos he tenido el gusto de probar. Es realmente sencillo de manejar, corre con enorme fluidez y se beneficia de la gran cantidad de programas que nutren los repositorios de Ubuntu.

Si hay que poner un “pero” está, obviamente, en el pobre resultado de los controladores propietarios de AMD, algo cuya responsabilidad no es atribuíble del todo a los desarrolladores de Xubuntu, como bien se encargan de indicar a la hora de instalarlos. En todo lo demás, salvo por el pequeño incidente de un único reinicio fallido, Xubuntu es un sistema robusto, competente y bonito que me atrevo a recomendar, a la altura de la versión de soporte extendido Precise Pangolin. Un saludo a todos.

LO MEJOR

  • Fácil de instalar y con gran cantidad de software disponible
  • Rendimiento muy bueno, poco consumo de memoria
  • Muchos recursos e información disponibles en la red


LO PEOR
  • Problemas de encendido y apagado con controladores propietarios AMD
  • Pobre integración de LibreOffice
  • Escaso tiempo de soporte (nueve meses)

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Xubuntu 13.04 Raring Ringtail LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 8,75
Software 10,00
Hardware 9,00
Conectividad 8,33
Out of the box 10,00
Estabilidad 2,50
Fluidez 10,00
Gestión de energía 8,33
Pybench 3.160,00
Apache 21.633,20
Encode-flac 8,26
Unpack-linux 17,98
Unigine Valley 426,00
Corrección por rendimiento 0,34
CALIFICACIÓN 8,08

Kubuntu 13.04: se cambian las tornas

Siguiendo con el curso habitual de las revisiones de la familia ubuntera damos paso hoy a la versión con KDE, la popular Kubuntu que patrocina la empresa Blue Systems. No lo recuerdo con exactitud, pero probablemente fuese la versión 10.10 de Ubuntu, la tantas veces justamente alabada Maverick Merkaat, la última que en mi opinión superase en calidad y estabilidad a su homónima con KDE. De ahí en adelante, con la introducción de una Unity en pañales durante sus primeras apariciones, unido a la creciente mejoría protagonizada por KDE, Kubuntu me ha parecido netamente superior a Ubuntu. Por esto me ha resultado tan extraño el resultado de esta revisión, acostumbrado a algo que daba por sentado y me ha sorprendido el intercambio de papeles en cuanto al comportamiento de ambas distros en mi equipo.

Supongo que no hace falta repetirlo. Por si acaso, allá vamos una vez más: el resultado del análisis se circunscribe a mi equipo, con mi hardware y mis necesidades particulares. Quien desee saber más puede descargar la imagen de Kubuntu y probarla por sí mismo, puede que se reproduzcan los problemas que yo he sufrido o puede que encuentre una distro perfecta que va como la seda. Tras el anuncio anti-fanboys de rigor, vamos a entrar en materia con la revisión de Kubuntu Raring Ringtail.

Instalación
Poca diferencia en el fondo y alguna más en las formas, el instalador de Kubuntu funciona igual de bien que el de Ubuntu, si bien se manifiesta a pantalla completa y con su pase de diapositivas particular. La primera elección que debe hacer el usuario se refiere al idioma, de ahí en adelante todo lo va a encontrar en castellano salvo una pequeña parte del módulo de particionado que no va a interferir en absoluto en la facilidad de uso de éste. Por lo demás, tiempos de instalación y descarga de actualizaciones y códecs muy similares a los de Ubuntu Raring.

El problema llega cuando voy a reiniciar y lo único que consigo es una pantalla negra. Ni pulsando Enter como en Ubuntu ni nada de nada. Tras un rato de espera que supera lo razonable me veo obligado a realizar el gesto que tal vez más molesta a un usuario de GNU/Linux: pulsar el botón de apagado en el gesto conocido como “hard reset”, o reinicio a lo bestia. Será, por desgracia, el primero de muchos durante el análisis.

Ya reiniciado el ordenador descubro, como no podía ser de otra forma, que el reconocimiento de los sistemas instalados es total y absoluto. Entro en Kubuntu y me topo con una apariencia espartana, que se asemeja sobremanera a lo que uno encuentra cuando inicia a un Arch con KDE recién instalado, y que solo puedo calificar con el anglicismo “vanilla”, algo así como virgen en términos de software. Creo que a Kubuntu le vendría bien incorporar algunas señas propias de identidad, y no soy el único que lo piensa, pero estamos de acuerdo en que no es un aspecto importante ni difícil de modificar por el usuario.

Como lo primero es lo primero, inicio el gestor de programas Muon para proceder a la actualización del sistema. Allí me encuentro con varios paquetes ya descargados que están pendientes de aplicar. A continuación, salvada esta parte me dispongo a instalar algún programa que me permita modificar el menú de arranque, cosa que hago mediante el correspondiente PPA de Grub Customizer, sin mayores complicaciones. El único “problema” que plantea el referido programa es su falta de integración con el entorno, presentado el feo y anticuado aspecto que proporciona el tema Raleigh de GTK, pese a que la configuración del sistema indica otra cosa. Decido posponer, como hice con Ubuntu, la instalación de los controladores propietarios de AMD/ATI para probar primero el desempeño de los libres.

Arranque y apagado
Tiempos que, sin ser para nada largos, son peores que los conseguidos con Ubuntu: 35 segundos para iniciar, 17 para apagar. En particular el último de ellos es un valor que triplica a mi distro de cabecera, mas las comparaciones son odiosas y lo dejamos ahí.

Software
El gestor de programas Muon es una de las piezas de software incluidas en Kubuntu que ha ido mejorando con el tiempo en aspecto y rendimiento. En este nuevo lanzamiento sigue por el mismo camino. En cuanto a la disponibilidad de programas, lo habitual: una ingente cantidad de software al servicio del usuario, ya sea a través de Muon como mediante la adición de los correspondientes PPAs que cada uno desee. Uno de los puntos fuertes de la familia *buntu, sin ninguna duda.

En cuanto a software pre-instalado contamos con Rekonq como navegador web, Firefox a un solo clic de distancia gracias al enlace de instalación del mismo, Amarok como gestor de música, Dragon Player como reproductor multimedia, Libreoffice como suite ofimática, Gwenview para las fotos y Krita como programa de retoque y ajuste de imágenes.

Hardware
Si queremos que nuestra impresora haga aquello para lo que fue adquirida tendremos que completar algunos pasos, alejándonos de la sencillez con lo que esto se realizaba en versiones anteriores de Kubuntu. Hay que entrar en el menú de KDE –> Preferencias del sistema –> Impresoras. Tras instalar los controladores correspondientes a nuestra marca y modelo descubriremos que, si intentamos imprimir algo no sucede nada. Aún nos falta un paso, pues el applet de impresión en la bandeja del sistema nos muestra la misma como desactivada. Tras solucionarlo, todo perfecto. Tal vez demasiados pasos si tenemos en cuenta lo simple que resultaba antes, cuando era auténticamente “plug and play”.

El resto de “cacharros” no precisa de ningún paso adicional para funcionar. Escáner (con Skanlite), webcam (con Kamoso), mi adaptador de red inalámbrica y la tarjeta Ethernet van bien desde un principio.

Conectividad
La conexión vía samba con mi portátil Windows funciona de primeras, a excepción del “streaming” de vídeo (que, de nuevo, en Ubuntu sí que funcionaba). Dolphin conserva la contraseña para futuros accesos a las carpetas de red. El reconocimiento y montaje de dispositivos externos es perfecto, tanto para el pendrive, como para el disco duro y la tarjeta SD.

Experiencia “out of the box”
Mi mayor queja al respecto del “usar y listo” con esta edición de Kubuntu se refiere al sonido. Ya tuve problemas con Ubuntu, pero los mismos se solucionaron con unas cuantas instrucciones en consola. Kubuntu reproduce exactamente el mismo comportamiento problemático, la “salida para torpes” que se activa de forma aleatoriamente con cada reinicio, pero sin que los pasos dados para aplicar la solución en Ubuntu funcionen de modo alguno. Es aquí donde empiezo a sospechar del kernel, asunto que desarrollaremos algo más adelante, que se ha actualizado, algo que también me dio tiempo a hacer en Ubuntu antes de que su partición fuese sobreescrita por Kubuntu.

El resto de aspectos relacionados con la facilidad de uso no suponen problema, salvo otra pequeña diferencia (o grande, según sean los conocimientos del usuario afectado) que viene dada por la ausencia del paquete unrar para descomprimir ficharos rar. Mientras que en Ubuntu se nos ofrecía la posibilidad de instalarlo sobre la marcha, Kubuntu simplemente se queda intentando la descompresión, no la logra y no arroja información alguna al usuario. Otro “minipunto” para Ubuntu.

Estabilidad
Podría decirse que en un cincuenta por ciento de las ocasiones en que he reiniciado Kubuntu éste ha fallado en su cometido y me ha obligado a pulsar el botón del equipo. Comentaba antes cuán molesto resulta esto para un usuario acostumbrado a Linux y me reafirmo en mi aseveración. A esto he de añadir que, de cuando en cuando, se me ofrece información de un error de Nepomuk que parece causante del problema, pero el hecho de que solo vea la referida ventana a veces me hace dudar de ello. Por otro lado hay más: sé que Rekonq no es, ni de lejos, el navegador perfecto, pero hago uso intensivo de él en Chakra sin que se haya quedado congelado como me ha ocurrido con su versión incluida en Kubuntu. Chromium, otro tanto de lo mismo que me obligó incluso a un nuevo “hard reset”. Demasiadas complicaciones que alejan, en mi experiencia, a Kubuntu de su estabilidad habitual.

Fluidez
El sistema, porque una cosa no quita la otra, se mueve de forma fluida, los efectos de escritorio van bien y apenas consume unos 535 Mb de inicio.

Gestión de energía
La suspensión a RAM se encuentra habilitada desde el inicio y funciona, en mi caso, tanto usando controladores gráficos libres como propietarios. Para la hibernación, como en Ubuntu, es preciso que el usuario actúe, pero la instrucción “sudo pm-hibernate”, si bien ciertamente lleva el sistema a estado de hibernación, no es capaz de recuperarlo, provocando un nuevo “crash” en Plasma y un consiguiente reinicio del servidor gráfico para obligarme, otra vez, a reiniciar.

Personalización
Para tratar de adecuar Kubuntu a mis gustos personales procedí a la instalación de Clementine, Gimp, Shotwell y Spotify, sin nada que reseñar. La instalación de los controladores privativos de AMD/ATI es muy sencilla gracias a la inclusión de Jockey (Menú –> Aplicaciones –> Sistema –> Additional drivers). No he notado grandes diferencias de rendimiento de dichos controladores en las tareas cotidianas, al igual que los cuelgues y problemas al reiniciar tampoco se han solventado.

Pruebas de rendimiento
Podría pensarse que no tiene sentido someter a Kubuntu y a Ubuntu a una batería de pruebas y esperar obtener diferentes resultados, pero la realidad es que ambas distribuciones no son exactamente iguales, y aún siéndolo la utilización de un entorno de escritorio diferente alteraría también los valores. A la par de que se perdería la diversión de quien suscribe, por otra parte. En realidad hay pequeñas diferencias en los resultados, con un montante final favorable a Kubuntu, especialmente potente en la prueba de desempeño gráfico con Unigine Valley.

Conclusiones

Si bien es cierto que no esperaba esta suerte de cuelgues, reinicios accidentados y aplicaciones que se congelan en Kubuntu debería decir que no me sorprende del todo. Como muchos sabéis tengo en Chakra mi distribución predilecta que vino a llenar el hueco dejado por mi desencuentro con Arch, me gusta tanto usarla como intentar colaborar y mantenerme al día de lo que se cuece entre los desarrolladores. Llevo tiempo al tanto de ciertos problemas con la rama 3.8.x del kernel de Linux que parecen afectar particularmente a KDE, hasta el punto de que en Chakra (donde contamos con la versión 3.7.6.2 quienes no tenemos habilitado el repositorio [testing]) se están planteando saltársela por completo y actualizar, en su momento, a la 3.9.x. Tengo a los desarrolladores de Chakra en una alta estima, sé que no dan puntada sin hilo y que si plantean algo así es debido a que tienen razones para ello.

Lo anterior viene a colación en un intento de encontrar una explicación al fallido ensayo que ha supuesto para mí esta versión de Kubuntu. Podría ser esta infausta combinación del kernel con el entorno de escritorio la que explicase la sarta de problemas vividos, me inclino por esta posibilidad, ciertamente, pero no puedo argumentarla con ninguna base sólida. En cualquier caso los cuelgues, los fallos de reinicio, la extraña falta de integración GTK y el sonido inutilizable han supuesto una experiencia penosa en su conjunto.

Pero tampoco es para rasgarse las vestiduras, todo lo más evitar esta versión de Kubuntu, que no será gran problema si tenemos en cuenta su escasísimo tiempo de vida (9 meses de soporte) y quedarnos con las previas, al darse el curioso caso de que la anterior versión finalizará su ciclo de vida tres meses más tarde de que lo haga ésta. También podemos optar por continuar usando la LTS, que será soportada hasta abril de 2017.

Y eso es todo lo que ha dado de sí esta prueba de Kubuntu 13.04 que se convierte en la primera, después de muchas, que puntúa más bajo en nuestra escala que su equivalente ubuntera. Un 6’75 por el 7’54 que lograba Ubuntu Raring. Próxima estación: Xubuntu. Un saludo para todos.

LO MEJOR
  • Gran facilidad de instalación y uso
  • Muchos programas disponibles
  • Comunidad numerosa y amigable


LO PEOR
  • Problemas de estabilidad
  • Dificultades para configurar el sonido
  • Tiempo de soporte muy escaso
FICHA TÉCNICA
Distribución: Kubuntu 13.04 Raring Ringtail
Entorno de escritorio: KDE 4.10.2
Kernel: 3.8.0-19-generic
Xorg: 1.13.3
Driver gráfico: fglrx 9.1.11
OpenGL: 4.2.12002
GCC: 4.7

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KUBUNTU 13.04 RARING RINGTAIL LSDH
Instalación 8,00
Arranque y apagado 6,25
Software 10,00
Hardware 9,00
Conectividad 8,33
Out of the box 8,33
Estabilidad 0,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 6,67
Pybench 3.148,00
Apache 21.591,96
Encode-flac 8,26
Unpack-linux 18,15
Unigine Valley 427,00
Corrección por rendimiento 0,34
CALIFICACIÓN 6,75

Editado el 7/05/13 por un error en la fórmula de cálculo de la corrección por rendimiento