¿Qué decir ante la pregunta “qué es Linux”?

Artículo escrito por Samuel Duarte para este blog. La autoría no es de Enrique Bravo, cuyo nombre figura por error al traspasar el blog a un nuevo alojamiento.

 Hace algún tiempo, a requerimiento de uno de mis clientes, lo visité en su casa. Me indicó que tenía problemas con su equipo de cómputo. Tras la respectiva indagación por el estado de salud del paciente, previa a la necesidad de mi visita interesándome en algún cambio de hardware, de software, algún acontecimiento aparentemente sin relación, pero que algunas veces es determinante, llegué a un diagnóstico, al indicarme que por un corte de energía eléctrica, y aún teniendo encendida su batería de apoyo (UPS), el equipo se apagó abruptamente y su sistema operativo sufrió un desequilibrio, que lo llevó al coma.

Después de algunas pruebas, salto el detallito que su UPS no cumple cabalmente con su trabajo de brindar al equipo el suministro de corriente en caso de ese tipo de emergencias. Resultado: un equipo que comenzaba a cargar su OS, pero concluía en una pantalla de lindo color azul y se reiniciaba.

 

Aplicando algunos procedimientos que me han permitido determinar daños y desfacer entuertos, el equipo, cual Lázaro, volvió a la vida.

Una de las pruebas que acostumbro a aplicar es hacer correr en el equipo una distro en modo live y dejarla “trabajando” por algún tiempo, para descartar un problema a nivel de hardware. En mi caso ha funcionado y estoy abierto a escuchar sugerencias, sobre alguna forma mejor de hacerlo.

Como hace un altísimo número de clientes cuando atiendes a su tesoro, en su casa, mi cliente se  encontraba presente. Interesado por lo que hacía, me preguntó: ¿qué tipo de programa está utilizando?  Tratando de hacerme lo más comprensible que se pudiera en mis explicaciones le hice ver que no era un “programa”, sino por el contrario un sistema operativo hecho y derecho, que comparte con el que tiene instalado solo el nombre de sistema operativo.

No quise entrar en cuestiones de tipo técnico, que al no dominarlas con propiedad, podrían hacerme caer en indicaciones erróneas, cosas que al final hacen que el interés de las personas se diluya.

Tampoco recurro a indicar que es un software de uso libre, por el cual no tiene que soltar ni un centavo para disfrutarlo; porque en la mayoría de veces se concluye que lo que no se paga no llena las expectativas del usuario.

Que decirle a alguien que te pregunta “¿qué es Linux?”. Dentro de mis conocimientos saqué las explicaciones más fundamentadas que pude, para satisfacer sus dudas, pero insisto, no entrar en cuestiones fuera de mi campo de conocimiento, y tuviere que echar mano a cuestiones no del todo reales.

Mi cliente inmediatamente se vio interesado en aprovechar también las bondades del citado OS, pero tengo que tomar en consideración que el citado caballero ya ralla los 90 años y, de Informática, sabe tanto como yo del idioma de Sócrates.

Mis inicios con Linux, de los cuales ya compartí algunas situaciones, se dieron en cuestiones que tuve que resolver. Imagino únicamente como sería para una persona que no conoce más que cómo encender el equipo, cómo reconocer y encontrar Office e imprimir. Es decir, con manejo mínimo.

Tengo que hacer pensar que mis decisiones en relación a la escogencia de un OS se basan en mi formación en el área de reparaciones y mantenimientos de equipos informáticos. Para mí cuentan factores como estabilidad, consumo de recursos como RAM y energía y, desde luego, qué tan amigable luce a los ojos del usuario.

Pensé, como buen discípulo de la distro de Lefebvre, recomendarle su uso, su equipo está en la capacidad de soportarlo con un escritorio Mate o Cinnamon.

Consideré el uso de Debian en su versión estable. Descarté el uso de openSUSE, ya que me dio algunos dolorcitos de cabeza en los días que lo usé, en KDE y Gnome. Y Ubuntu, de la que en cada versión leo peores críticas y que a mí, por los ojos no me entró.

Complicada mi decisión puesto que mi cliente, como insisto, necesita un producto completamente terminado, con las cosas en su lugar, que le permita imprimir, navegar y un etc. no muy largo, pero sí resumido en que no puede darse el hecho de que requiera mi presencia para hacer ajustes, como por ejemplo, instalarle un reproductor de sonido que sí le reconozca su colección de música.

Hablamos de un equipo de marca conocida que empieza con D y termina con l, que no menciono por no recibir ni una regalía, con un procesador Intel de doble núcleo, dos gigas de ram, sin mayor riqueza en cuanto a hardware.

Pensé en PCLinux o en Zorin como opciones por su apariencia tan parecida al OS de Microsoft, y aplicando mi experiencia en probar distros en máquinas virtuales, buscando alguna que me fuera del todo funcional.

Usualmente, cuando alguien se interesa en conocer el OS, lo que hago es instalarle una máquina virtual o instruirle en el uso de un CD live o un Pendrive de arranque, pero en este caso consideré que lo más apropiado es que ya lo tenga instalado y que no tenga más trabajo que encender el equipo.  Igual creo que debe ser un sistema dual, por su uso de Office y por si la impresora se pusiera los moños y no quisiera aceptar su nuevo hogar.

Acá me tope con dos contratiempos, cómo explicarle que LibreOffice es mejor que Office2007, pero que se lo dejo en su equipo, por los formatos que pueda tener. Y cómo hacerle saber que mi sistema es mejor si no puede usar su impresora con él.  Yo a la fecha no puedo usar la mía.

Tomando en cuenta estos factores, pregunto: ¿qué distro le recomiendo? ¿Le instalo la distro con la respectiva charla sobre qué es y cómo funciona el Grub? ¿Le recomiendo el uso en modo live? ¿Cómo justificar los detalles de Office y de la impresora?

Considero que eso sería lo más importante al respecto y espero las observaciones que consideren pertinentes.