Fedora 21: “déjà vu”

Si por algo se caracteriza la estación del año en la que nos hallamos ahora mismo es por desatarse la fiebre de los lanzamientos en el mundo de Tux. Casualidad o no, que no lo tengo yo tan claro, el caso es que esta vorágine de “versionitis” de periodicidad anual empieza despertando en mí el deseo de probar y degustar tanto sabor que se nos ofrece, para acabar, de manera invariable, en el hartazgo, la monotonía y la sensación de estar dando vueltas sobre sistemas que son, en suma, prácticamente lo mismo en cuanto a virtudes y defectos. Si acaso, lo que sí supone alguna diferencia es el rendimiento que da cada cual en mi sistema. Pero poco más allá de esta cuestión, el resto de aspectos resultan tan repetitivos que uno parece revivir una y otra vez lo mismo.

Cuando el que realiza la revisión no disfruta, existen muchas probabilidades de que el artículo resultante tampoco invite al goce. Os pido disculpas de antemano si os parece que el espacio dedicado a Fedora, insigne distribución que sirve de conejillo de indias a Red Hat, es escaso o carente de excesivo entusiasmo. Pero ya os digo que cansa encontrar los mismos errores en todas las distribuciones, y tener que volver a repetir los consabidos argumentos en contra de AMD, mi sistema, Samba, mi impresora, etcétera, etcétera. Comprendo que a la gran mayoría todo ello os importe un pimiento, en especial a aquellos que usan Fedora y les va de cine. Pero una revisión es una revisión, de modo que os contaré cómo me fue con Fedora 21, a punto de cumplirse dos años desde la última serie de artículos que dediqué a la misma. La versión explorada ha sido la recomendada para equipos de sobremesa y portátiles, denominada Fedora Workstation. El escritorio, como no podía ser de otra forma tratándose de esta distribución, es Gnome 3.

Instalación
Si bien la sesión de escritorio en vivo ha de desarrollarse por entero en inglés, a la hora de instalar podemos escoger nuestro idioma. El instalador de Fedora posee una serie de características y un aspecto únicos, sobre todo en la parte referente al particionado del disco. Se nota que la intención de los creadores es facilitar la tarea, un poco en la línea de lo que ofrece Gnome 3. Pero, de modo parecido a lo que ocurre con el escritorio, aquellos no acostumbrados a esta forma de hacer las cosas van a encontrar esta parte de la instalación más complicada, lo que viene siendo lograr lo contrario del objetivo que se perseguía. En mi caso particular, el particionador me obliga a estar más pendiente de lo habitual, pues no parece claro en determinados momentos qué se va a formatear y qué no, qué se monta y qué no.

Cuestión de habituarse, supongo. Al menos, mirado desde el punto de vista de los usuarios poco avezados en la materia, existe la posibilidad de optar por el particionado automático. La secuencia de imágenes que acompaña al proceso de instalación es sencilla, pero refrescante, pues también se aleja de lo tradicional para ofrecernos líneas modernas, con colores claros y distintivos, incluyendo el ¿perrito caliente? que aparece junto al enlace que invita a colaborar con la distribución de Red Hat. Aun no entendiendo muy bien la relación entre las salchichas y los sombreros tipo Fedora, queda resultón y divertido.

Tras reiniciar, un grub de texto plano que se podría adecentar un poco más nos da la bienvenida. Todos los sistemas reconocidos y funcionando, mi capitán. El escritorio Gnome, en versión 3.14, comienza su sesión con una serie de pantallas de configuración y ayuda para aquellos poco familiarizados con la forma de hacer las cosas un tanto especial que caracteriza a las versiones modernas del popular entorno. Vídeos incluidos, todo hay que decirlo.

El aspecto general es de un Gnome bastante “vanilla”, algo que se antoja hasta lógico, siendo Red Hat uno de los principales valedores del escritorio. Si queremos modificar algún aspecto del grub en modo gráfico, como es habitual, hay que tirar de programas externos como grub-customizer, el cual, en su versión para Fedora logré localizar en el genial buscador rpmfind.

Arranque y apagado
Un tiempo de encendido normal, de 40 segundos, y uno de apagado que supone un récord hasta ahora: 3 segundos. Menos, creo, es imposible salvo que se corte la corriente…

Gestión de software
Me ha gustado la integración del instalador de paquetería con el escritorio, a lo Ubuntu con Unity, esto es, que permite introducir cualquier programa en el campo de búsqueda, dando como resultado el enlace para iniciarlo cuando ya está instalado, o la posibilidad de descargarlo y añadirlo a nuestro sistema cuando todavía no lo está. Es algo que puede parecer trivial, pero facilita y mucho la tarea de instalar programas que para los recién llegados a GNU/Linux no son conocidos. Me quito el sombrero (rojo) ante esta característica.

¿Qué programas nos entrega Fedora por defecto? Firefox, Libreoffice, Rhythmbox, Vídeos, Shotwell… lo clásico, que si funciona, no tiene sentido cambiarlo. Y una peculiaridad referida a las actualizaciones que me resulta molesta: en cierta ocasión, cuando fui a reiniciar, el sistema me informó de la existencia de las mismas, dispuestas para ser aplicadas, al más puro estilo de Windows. Reinicié, apareció el “Installing updates…” y… ¡volvió a reiniciar! Lo dicho, estilo Redmond.

Reconocimiento de hardware
Podría hacer un “copia y pega” de todas mis últimas revisiones. Resumiendo la experiencia: uno intenta instalar la HP Laserjet 1018 con la utilidad entregada para tal efecto por el sistema, de nombre “Impresoras”. Se instala y no imprime. A continuación, se busca la utilidad gráfica de HP y se instala: la búsqueda del “plugin” no concluye nunca y tengo que matar el proceso. Finalmente, intento hacerlo desde consola con “hp-setup”. Se instala, pero sigue sin imprimir, aun mediando un reinicio. La utilidad de diagnóstico de HP me muestra que faltan gran cantidad de paquetes por instalar y recomienda deshabilitar “SELinux”. ¿Por qué, entonces, da la impresora por bien instalada? Total, resultado final: cero, nada, “niente”.

También es justo mencionar, por supuesto, que la webcam y el escáner, así como mi tarjeta de red inalámbrica van perfectas desde el inicio.

Conectividad
Venga, ¿hacemos otro “copia y pega”? Samba sigue diciendo que no, que no se conecta al portátil con Windows y eso es lo que hay. En los tiempos de acceso a dispositivos externos se produce un incremento preocupante, destacando los más de siete minutos que tardé en copiar los 1’7 Gb de la iso de Chakra a la tarjeta de memoria. ¿Por qué este rendimiento tan paupérrimo?

Experiencia “out of the box”
Sin ser de las peores, Fedora tampoco es la mejor en este aspecto. De inicio ya sé, aunque un usuario novel no tiene por qué saberlo, que se va a necesitar al menos un repositorio adicional a los instalados de serie: el archiconocido “RPMFusion”. De no instalarse éste, los intentos de las aplicaciones multimedia por encontrar “codecs” para reproducir archivos serán infructuosos. A pesar de todo, si no añadimos dicho repositorio todavía seremos capaces de reproducir algunos de los formatos más populares, como “.avi” o “.dv”. Pero si queremos la funcionalidad completa, que es lo habitual, hay que optar por RPMFusion sí o sí.

Lo extraño, como se aprecia en las capturas de arriba, es que el sistema informa de los paquetes que se necesitan, pero a la hora de instalarlos los reconoce como si ya estuvieran en el sistema. Todo ello, repito, sin haber añadido el repositorio de RPMFusion.

Intenté también hacer uso de la utilidad que recomienda Tannhausser en su artículo dedicado a la misma: Fedy. Cuando lo leí me pareció que es justamente lo que le falta a Fedora, o más bien, aquello que no puede incluir por razones de espacio o de licencias. Pero el “script” anteriormente conocido como Fedora Utils todavía no se encuentra disponible para esta versión, y mis intentos de emplearlo terminaron con la cancelación por mi parte del proceso, toda vez que pretendía añadir repositorios de la versión 20, algo que no creo que sea recomendable para el sistema, la verdad.

Estabilidad
Muchas de las críticas que sus detractores hacen a Fedora se refieren a este aspecto, ya que se trata de una distribución que suele estar a la última y ello entraña sus riesgos. En el tiempo de uso, corto eso sí, no he tenido que lamentar fallos de estabilidad o cuelgues de aplicaciones, por lo que mi experiencia en este apartado es altamente positiva.


Fluidez
Las nuevas versiones de Gnome 3 se mueven perfectamente en mi sistema, sin sensación de pesadez ni “lags” que señalar.


Gestión de energía
Lamentablemente no encontré la manera de habilitar las opciones de suspensión e hibernación, pues me fue imposible instalar los controladores privativos. En ausencia de un repositorio con los Catalyst para Fedora 21, traté de hacerlo a las bravas y compilarlos con la utilidad que AMD pone a nuestra disposición en su web. Ni que decir tiene que fue un fracaso rotundo que me obligó a reinstalar Fedora, pues ni conseguí iniciar al entorno gráfico ni arreglar el tremendo desaguisado que yo mismo había creado. ¿Mensajes de error? Pues en concreto, tras la instalación del controlador propietario, uno que rezaba “DKMS part of installation failed”. Inquietante, tanto que ya me imaginaba que el posterior reinicio acabaría en tragedia. Y así fue en todos mis intentos, con los dos kernels (el de serie y el actualizado) y el modo de recuperación. Un “a reinstalar se ha dicho” de manual.

Rendimiento
Tengo poca experiencia con Fedora, de modo que no soy capaz de explicar el resultado tan pobre de las pruebas de rendimiento de Phoronix en mi sistema, al igual que tampoco tengo idea del porqué de los tiempos tan alargados de copia al “pendrive” y la tarjeta de memoria. Como es costumbre (la excepción fue KaOS), los controladores libres no me permiten correr el “benchmark” de rendimiento gráfico Unigine Valley, de modo que he tenido que obviar esa parte de las pruebas.

Esta revisión puede que no guste demasiado a los felices usuarios de Fedora. Ya lo siento, pero así son las cosas y esto es lo que la distro precursora de RHEL me ofrece a mí, con mi hardware y mis configuraciones particulares. Aspectos positivos, pues sí que los tiene: un Gnome de serie que hará las delicias de los muchos admiradores del escritorio de la huella y una gran base de usuarios a los que preguntar y a quienes acudir en busca de ayuda. Así mismo, gustará a todos a los que les gusta estar a la última, y como muestra un botón: ofrece la posibilidad de iniciar sesión utilizando Wayland. Ahí es nada.

¿Puntos negativos? No estoy muy seguro de qué parte de la problemática actual de mi equipo en GNU/Linux puede achacarse a Fedora, visto el resultado de las últimas revisiones. Pareciera que voy retrocediendo cual cangrejo, y que las nuevas versiones de paquetes causan regresiones en lugar de avances. Pero eso no explica el asunto del rendimiento, máxime cuando la siguiente revisión (estoy “on fire”, literalmente), se ha comportado mucho mejor a todos los niveles. Ello me lleva a concluir, y sigo insistiendo en que lo lamento, que Fedora está bastante por detrás en desempeño de otros sistemas ya analizados aquí. Si le unimos esa extraña sensación de vivir siempre al filo de la navaja con las constantes actualizaciones de paquetes de importancia crítica, tenemos que reconocer que Fedora no es una distribución que uno se aventure a recomendar a la ligera para usuarios noveles. Esa es mi opinión y así os la cuento.

Y en resumidas cuentas, que siguen existiendo distribuciones que no casan demasiado bien con según qué equipos. Lo mío con Fedora, lo tengo más que asumido, tiene poco arreglo.

Salud

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Fedora 21 LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 7,50
Software 10
Hardware 7,50
Conectividad 5
Out of the box 5,83
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.775
Apache 11.747,67
Encode-flac 13,40
Unpack-linux 18,70
Unigine Valley N/D
Browsermark FF 2.761
Browsermark GC 3.807
Transf. pendrive 5,46
Transf. disco USB 1,07
Transf. SD-card 7,25
Corrección por rendimiento -1,17
Corrección por errores 0,00
CALIFICACIÓN 7,17

12 comentarios en “Fedora 21: “déjà vu””

  1. Hola, en mi opinión Fedora está dirigido para gente que programa en Gnu/linux y desarrolladores que saben un poco más del sistema. Otra cosa, en teoría es muy seguro pero SELINUX es un desastre en cuanto a configuración, es muy dificil de configurar adecuadamente, y aunque en servidores tiene su lugar, en el escritorio creo que estorba. De hecho a veces estorba en servidores, muchos sólo lo desactivan.En realidad no me gustan las distros hechas por Red Hat por sus políticas y demás cosas, pero deberías probar Centos 7 que en este momento se me hace una buena distribución para usar, aunque no para usuarios nuevos, pero sí para los que quieren tener un sistema por 10 años.

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    1. Pues sí, SELinux y Fedora van siempre de la mano. No ha habido revisión de esta distribución en la que no haya tenido un par de encontronazos con sus ventanas de aviso. Recuerdo haber usado Centos 6 durante un tiempo, incluso la revisé aquí. Costaba un poco encontrar algunos programas, es lo principal que recuerdo de ella.

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  2. Interesante tu experiencia enrique , y parece que el gnome 3 ya en estos tiempos va bien , sin lags y cuelgues , me gustaría darle una oportunidad a fedora , use la versión 7 de fedora hace años atrás recuerdo que el actualizar cosas era algo desesperante parecía que el equipo se te colgaba , en fin cosas del pasado , lo que me da un poco de pereza es instalar la distro y al año instalar nueva versión de la misma. Creo que el soporte de la distro es de un año…. , bueno saludos.

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  3. Fui usuario de Fedora por largo tiempo (desde la versión 13 hasta la 19) y fue precisamente los problemas con AMD los que me hicieron abandonar el barco. Es posible configurar el sistema y dejarlo funcionando como uno requiere y lo vale con creces, pues obtienes un sistema robusto, actualizado y estable pero con la vida que uno lleva hoy es poco agradable tener que sacrificar uno o dos días en configuraciones, cuando lo que se busca es una experiencia out of the box. Sin embargo como ya mencionaron antes en otro comentario, si estas metido en el mundo informático es de las mejores opciones, si eres un usuario normal no es para ti a menos que estés dispuesto a sacrificar tiempo (pero aprenderás mucho como recompensa por el sacrificio)Saludos

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    1. Los problemas con AMD se deben a sus drivers privativos sobre GNOME Shell. En KDE la placa AMD me funcionaba perfectamente con sus drivers propietarios. Igualmente, luego de probar muchas distribuciones en mas de 10 años de técnico informático, me quedo siempre con Debian testing con KDE. Ahora utilizo placa NVIDIA y cero problemas. Pero repito, en KDE jamas tuve problemas con AMD/ATI.

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  4. Fedora no se lleva bien conmigo, sobre todo cuando tenia placa AMD HD 6850 1Gb GDDR5. Nunca pude hacer funcionar el driver privativo de AMD/ATI sobre Gnome Shell…… solamente en KDE me funcionaba perfecto. Así que vendí mi placa para comprar una NVIDIA. Ahora en Debian con KDE ando feliz de la vida 😀

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