PC-BSD 10 Joule: zona hostil para manazas

ATENCIÓN: si van a probar esto en casa, se recomienda hacerlo con precaución. 2 sistemas operativos fallecieron durante esta prueba…

La curiosidad, a veces, me pica tanto que ya no puedo evitar rascarme. Desde que tuve conocimiento de la existencia de un sistema más cercano a UNIX que el propio GNU/Linux, el “come-come” ése de querer probarlo nunca se marchó del todo. Para mí, que fui estudiante de Ingeniería Informática durante algo más de un año, el primer contacto con el “sistema cinco” supuso un amor a primera vista. Cierto es que no tenía ni pajolera idea de siquiera lo más básico, pero para eso estaba la biblioteca y un fantástico libro titulado… creo que, simplemente, “Introducción a Unix sistema V”. Aquel libro lo devoré con fruición y, a pesar de ello, solo fui capaz de adquirir las habilidades básicas para desenvolverme en el Centro de cálculo de la Escuela. En aquellos días me conformaba con eso y con poder cerrar los permisos de mi “tty” para así evitar que algún desaprensivo llenara mi monitor fósforo verde con imágenes ASCII harto comprometidas y bastante escandalosas (maldito comando “cat” y sus pitidos).

Desconocía entonces que en la Universidad de California, sede en Berkeley, existía un sistema del cual derivarían muchos otros, siendo su más ilustre vástago el del logo de la manzanita. Supe de él mucho después, pero mi primer intento por probarlo no derivó en nada productivo. Tres años después decidí que ya era hora de darle otra oportunidad… con erótico resultado. Antes de relataros mi experiencia quisiera advertir que no hay capturas de pantalla en este artículo. Si queréis saber por qué, continuad leyendo que os lo cuento.

Descargar PC-BSD 10
La distribución solo se encuentra disponible en versión de 64 bits, ofreciéndosenos la posibilidad de escoger entre la versión de escritorio (KDE, XFCE, MATE o LXDE) o la de servidores (TrueOS). Obviamente es la primera la que hemos revisado aquí, con KDE, pero se pueden escoger el resto de entornos durante la instalación. Fluxbox, además, se instala siempre junto con el que escojamos y se puede iniciar desde el gestor de entrada al sistema.

http://download.pcbsd.org/iso/10.1-RELEASE/amd64/PCBSD10.1.2-05-22-2015-x64-DVD-USB.iso


Ojo, hay que tener en cuenta que la “iso” pesa unos 4 Gb. La grabación podéis hacerla con los métodos habituales. Mi recomendación es siempre la misma, si estáis en GNU/Linux, lo que menos problemas suele dar es el comando dd en la terminal:

sudo dd if=nombre_de_la_iso of=/dev/xxx

Donde xxx es la unidad donde pretendéis grabar la imagen. Si ignoráis dicho dato, tirando otra vez de consola:

sudo fdisk -l

O también vale:

sudo blkid

que os proporcionarán la información necesaria. Si la consola no es lo vuestro y usáis Ubuntu o derivada, la web The Fan Club pone a nuestra entera disposición una herramienta gráfica muy interesante y útil: dd-utility.

Instalar PC-BSD 10
Ya advierten en la documentación acompañante que se debe tener la precaución de salvaguardar los datos de las particiones existentes, a la vez que es obligatoria la utilización de una herramienta externa (Gparted, Partition Magic, o cualquier otra similar) a la hora de particionar el disco, pues no es posible hacerlo durante el proceso de instalación. Esta práctica, la de mantener los datos seguros, que es aconsejable en toda situación, cobra especial relevancia con PC-BSD 10.

El sistema de archivos que se emplea es el ZFS, el cual, como imagináis, no es el estándar de facto de ninguna distribución GNU/Linux (su licencia no es GPL). Y lo que es peor, desde el punto de vista de un novato como yo, su funcionamiento y particularidades difieren enormemente de las de cualquier sistema conocido.

Sea por esto, o por mi torpeza en el manejo, el sistema termina instalándose donde no le indiqué, sobreescribiendo mi partición con Chakra con la creación de un “pool” llamado “tank”. Quien esté interesado en este sistema de archivos puede encontrar más información usando los buscadores habituales, pero no es mi caso. Soy un vago, ya me lo ha recordado alguno en los comentarios a otro artículo… O, más bien, que este blog siempre toma como base que quien instala la distro o sistema en cuestión es un usuario novel.

El sistema, pues, se instala en /dev/sdf1, en lugar de /dev/sdf5 como le indiqué. Y no sé por qué. Tal vez me despisté, pero no lo creo, porque puse bastante atención teniendo en cuenta que desconocía el sistema de archivos.

Las luces y las sombras
Algunas cosas me han llamado la atención para bien en PC-BSD 10:

El aspecto “out-of-the-box”. Y no me refiero al gráfico, que es un KDE más o menos normal, agradable y con efectos de escritorio en funcionamiento pleno (cubo, ventanas gelatinosas y todo lo demás). Hablo de que se reproduce cualquier tipo de archivo sin necesidad de instalar nada extra. El único problema me lo planteó la reproducción de contenido flash en Firefox, pero eso no es demasiado importante, en tanto en cuanto funcionaba perfectamente en Chromium.

Los tiempos de lectura y escritura. Tal vez se deba a la especial configuración del sistema de archivos ZFS, o quizás sea cosa del kernel, lo cierto es que en PC-BSD se alcanzan los mejores tiempos desde que estoy realizando pruebas, si exceptuamos los de Ubuntu Trusty, ganadora habitual de este apartado. También me llama la atención el hecho de que la velocidad de copia se mantiene bastante estable durante todo el proceso, algo que no ocurre en prácticamente ninguna distribución GNU/Linux ni, por supuesto, tampoco en Windows.

El centro de software y los paquetes “contenedores”. AppCafe,  que así se llama el invento, resultó ser una forma intuitiva y sencilla de instalar aplicaciones en PC-BSD. Posee, además, su correspondiente utilidad de bandeja del sistema para informar de las posibles actualizaciones. Los paquetes de software se guardan con extensión “.pbi”, estando disponible la gran mayoría de aplicaciones más conocidas y utilizadas en GNU/Linux, como Firefox (que se instala como navegador por defecto), Amarok, Gimp, Libreoffice… En teoría es posible instalar paquetes de GNU/Linux, conforme explican en el apartado correspondiente de la guía de FreeBSD (el sistema base para PC-BSD, que es a éste lo que Ubuntu a Debian, para entendernos).

Y sí, los paquetes “.pbi” se parecen bastante a lo que fueron los “bundles” de Chakra o lo que siguen siendo – supongo, no lo uso ni puedo comprobarlo – los binarios de Mac: contenedores que incluyen todo lo necesario, librerías también, para la ejecución de los programas. Hay quien verá en esto una desventaja, pero lo que es innegable es que se reducen bastante las complicaciones del bien llamado “infierno de las dependencias” de GNU/Linux.

La post-instalación. Varios menús, con apartados referentes a la tarjeta de red, el sonido, la tarjeta gráfica, la zona horaria… Una ayuda importante para los usuarios noveles, que les evita pelearse con comandos de consola mediante el empleo de utilidades de configuración. En mi caso particular, funcionaron bastante bien.

Imagen de Wikipedia

Por desgracia, me temo que no puedo contar nada más, en lo positivo, de PC-BSD 10. Pasamos a los aspectos que no me han gustado tanto:

El sistema ZFS. A los inconvenientes que he ido mencionando he de añadir el que me obliga a escribir un artículo sin capturas de pantalla. Como hago siempre que termino una revisión, copié todos los pantallazos en mi partición de datos, con sistema NTFS, debidamente montada mediante la utilidad de la bandeja del sistema que viene habilitada a tal efecto (pues con Dolphin no fui capaz de montar nada, daba error todo el tiempo). Cuando ya había vuelto a escribir el “Grub” (y éste no reconocía la partición, impidiendo volver a entrar en PC-BSD) me dí cuenta de que los archivos… ¡no estaban!. Es decir, el proceso de copia había sido el habitual y finalizado con éxito, pero tras entrar en mi partición de datos desde Ubuntu no había ni rastro de la carpeta que había creado, ni mucho menos de las capturas de pantalla. Se había realizado una especie de “copia fantasma” que resultaba finalmente en la desaparición (no copia) de los archivos.

He intentado volver a montar el dichoso “tank” desde los sistemas que han sobrevivido a la hecatombe particionadora de mi disco externo, esto es, Ubuntu (que se encuentra en un disco duro SATA interno) y Arch XFCE. He revisado foros, buscado y aplicado presuntas soluciones, pero ninguna me ha dado resultado. Consigo montar el sistema ZFS, pero aparece una única carpeta llamada “ROOT”, y está vacía.

Consciente de que unas buenas capturas son importantes para un artículo, perdí más de una tarde en la tarea. Éxito cero. Lo siento, pero no doy para más.

El Grub pelado y mondado. A decir verdad, bonito estéticamente. Pero solo incluía la opción de entrar en PC-BSD y cuatro opciones más, con “chainloaders” que no iniciaban ninguno de los otros sistemas presentes en el disco duro externo (openSUSE Tumbleweed, Chakra y Arch XFCE) o interno (Windows y Ubuntu). Para colmo, una vez acabé de revisar el sistema, ningún “os-prober” hecho desde Ubuntu o Arch es capaz de detectar a PC-BSD. Absoluta incompatibilidad.

El pobre reconocimiento de hardware. No encontré más que problemas en este sentido, algo que ya me figuraba que ocurriría. El acceso a la red, que irónicamente creía que me costaría mucho más, fue casi inmediato. Tan solo tuve que indicarle el país en que me encontraba para que echase a andar sin más impedimentos. Sin embargo, la impresora no hubo manera de instalarla aunque hplip está disponible. El escáner era reconocido, pero cualquier utilidad de escaneo se salía sin remisión tras hacer “crash”. Y la webcam, digamos que lo veía todo de color de rosa… Lástima no tener a mano las capturas de ese mundo rosáceo en que se convertía la habitación.

La poca fluidez del escritorio. Hacía tiempo que no sufría un KDE con tantos “lags”. El simple hecho de pulsar en el menú de inicio o tratar de abrir una carpeta se demoraba un par de segundos, haciendo la experiencia bastante mala en su conjunto. Aparte de eso, una de cada cuatro veces también se trababa el inicio, haciendo que me llevase más de 2 minutos el poder disponer del escritorio. Nada bueno.

El rendimiento, también muy escaso. Malas puntuaciones en todos los “benchmarks” realizados. Algunas de las pruebas ni siquiera las pude completar por fallos varios, algo que se puede entender por no ser un sistema “al uso” o adaptado para este tipo de tests, más especializados en GNU/Linux y Windows. Las que sí pude llevar a cabo arrojaron puntuaciones inferiores a la gran mayoría de distribuciones analizadas con anterioridad.

Conclusiones
He tomado prestado del traductor de la pestaña de configuración de Mozilla Firefox una frase, que para mí es todo un clásico y que define muy bien lo que supone la aventura de lanzarse a instalar PC-BSD 10 Joule: “Zona hostil para manazas”. Recapitulando, en el apartado de bajas, se destruyó mi partición de Chakra, sustituyéndose por otra a la que no he tenido narices de acceder desde GNU/Linux. Tras restaurar el Grub, tampoco inicia openSUSE Tumbleweed y solo ha quedado en pie Arch con XFCE en el disco externo. Lo que vendría en llamarse una catástrofe, causada por un manazas en toda regla, que se ha metido a trastear con aquello que no domina.

Imagen de Shutterstock

 

Absteniéndome de evaluar el destrozo y centrándome única y exclusivamente en mi opinión de PC-BSD 10 como sistema de escritorio de uso cotidiano, diría que me hace retroceder varios años. Una regresión al pasado en cuanto a reconocimiento de periféricos, desempeño gráfico (recuerden que uso una APU AMD, el soporte para Nvidia parece ser mucho mejor en el mundo BSD) y experiencia general. Como usar un GNU/Linux de hace 8 años, para ser más concretos. A pesar de todo, hay que tener en cuenta la gran cohesión de la comunidad BSD, donde parecen ir todos a una, muy al contrario que en otras, así como es justo señalar los aspectos positivos que ya mencionaba más arriba.

Que hay muchas cosas que mejorar, es evidente. Y una de ellas es la persona que está entre el teclado y la silla. Lo que pasa es que, a estas alturas de la película, uno no encuentra la motivación para enfrentarse a problemas que son de otra década o incluso de otro siglo, dependiendo de qué sistema tomemos como referencia. En otras palabras: ¿merecen la pena los “pros”, tanto como para enfrentarse a los muchos “contras”? Que cada cual saque sus conclusiones, que las mías creo que quedan meridianamente claras.

Aun reconociendo que no tengo el tiempo o ganas de aprender y profundizar en BSD, hay ciertas partes que envidio y que ya he enumerado antes, como la sensación de unidad y tirar todos hacia el mismo lado en la comunidad, la implementación de los paquetes contenedores (acabarían con tantos dolores de cabeza en GNU/Linux…) y su sabor añejo a UNIX. Pero esto último no es más que nostalgia, que me temo que hace mucho que dejó de tener cabida en el mundo del avance tecnológico imparable. Ese mismo avance que deja a PC-BSD, a día de hoy, bastante lejos de GNU/Linux en cuanto a rendimiento, por mucho que a algunos nos traiga buenos recuerdos y nos evoque ideas, o ideales, que parecen del pasado.

Salud

 

PC-BSD 10 JOULE LSDH
INSTALACIÓN 9
ARRANQUE Y APAGADO 3.75
SOFTWARE 10
HARDWARE 2.50
CONECTIVIDAD 7.92
OUT OF THE BOX 9.79
ESTABILIDAD 10
FLUIDEZ 5
GESTIÓN DE ENERGÍA 3.33
PYBENCH 5.008
APACHE N/D
ENCODE-FLAC 14.02
UNPACK-LINUX 24.86
UNIGINE VALLEY N/D
BROWSERMARK FIREFOX 2.717
BROWSERMARK CHROME 3.623
TRANSF. PENDRIVE 4.44
TRANSF. DISCO DURO USB 1.11
TRANSF. TARJETA SD 4.12
CORRECCIÓN POR RENDIMIENTO -0.43
CORRECCIÓN POR ERRORES -1.25
CALIFICACIÓN 5.56
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8 comentarios en “PC-BSD 10 Joule: zona hostil para manazas”

  1. La probé hace más de un año (no sé si 9 ó 10 que igual aún no había salido). No tuve problemas con el HW, aunque no probé a usar impresora. Quería probar ports para ver si realmente el rendimiento iba acorde a compilar para mi portátil (core dos duo 3 GB). Lo instalé con MATE, que aunque no es lo más ligero, tampoco es KDE. La experiencia fue putapénica. Todo extremadamente lento, lags para todo, hasta para cambiar de escritorio.Crunchbang y Elementary (las districiones que había usado en aquél portátil) se lo comían con patatas.Pero al menos me quité el gusanillo de bsd (manzana aparte).

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  2. Gracias Enrique por sus aportes.
    Desde hace algo más de dos años vengo pensando la posibilidad de probar un sistema BSD y ahora con el asunto de systemd lo he valorado con más seriedad, pero después de su “angustiosa” experiencia dicha idea a sido abortada.
    Yo he aprendido a valorar las experiencias ajenas y no estoy para volver 10 años en el tiempo.
    Sigo en mi mundo linux y sus “particularidades”, como decimos aquí en mi tierra: “es mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”.
    Muy amable de su parte por compartir.

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    1. No hay de qué, para eso estamos aquí. Es una pena, pero la verdad es que no hay suficiente desarrollo detrás de BSD como para que esté a la altura de GNU/Linux. Aunque hay quien no opina lo mismo, mi experiencia fue lamentable.

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