Software libre en el móvil

Para salirme un poco de la rutina de revisiones de distribuciones GNU/Linux, veranos del camaleón y artículos similares, hoy me propongo abordar un tema algo distinto: la disponibilidad de programas y su validez – o no – para nuestros teléfonos móviles con Android. Me refiero, naturalmente, a software catalogado como libre, con código abierto que se puede revisar con objeto de cerciorarnos de que nuestra privacidad se mantiene, al menos, dentro de unos límites éticamente razonables. Asumiendo, desde la tristeza y la rotundidad “orwellianas”, que tal cosa no existe en términos absolutos en nuestro tiempo, todavía tenemos la posibilidad de utilizar una amplia variedad de programas que son respetuosos con nuestro derecho a la intimidad y a no ser usados como moneda de cambio publicitaria por grandes corporaciones multinacionales.

Desde la óptica de la máxima autoridad en estas cuestiones, que no es la NSA sino Don Richard Matthew Stallman, en el momento en que uno acepta usar un dispositivo de telefonía móvil ya está perdiendo este derecho. Una simple triangulación de señal permite saber a cualquiera con la tecnología adecuada – que existe desde la época de la Guerra Fría, de hecho – dónde nos encontramos. Si a tal capacidad se le añade el detalle de que nuestros terminales también poseen cámara y micrófono, no solo podrán localizarnos, sino hasta grabar imágenes y conversaciones enteras. Seguro que ahora estás pensando en tipos con gorrito de papel de aluminio… ya, si yo tampoco tengo nada que esconder, pero la realidad es que se pueden conculcar derechos fundamentales y tú ni siquiera te vas a enterar. Esto, mayoritariamente aceptado por la sociedad contemporánea, es una barbaridad se mire por donde se mire.

De modo que, a mi modesto entender, si se nos ofrece una posibilidad de complicar aunque solo sea en parte esta tarea, tenemos no solo el derecho, sino hasta la obligación de abrazarla. Escribí hace un tiempo un par de reseñas para mi antiguo modelo de terminal, el Samsung Galaxy S3 Mini, que trataban sobre el modo de instalar una versión del sistema operativo libre Cyanogenmod, basado en Android, y resolver ciertos problemas de vital importancia. Aunque logré una funcionalidad casi completa con dicho sistema, los problemas de batería y de congelación del reloj se hicieron insoportables y hasta peligrosos, por lo que no me quedó otro remedio que desistir y regresar al redil.

En Diciembre del pasado año decidí jubilar a mi fiel teléfono, vendiéndolo y aprovechando una oferta de mi operador para conseguir un Motorola Moto X de primera generación (año 2013). Pensaréis, con toda la razón del mundo, que un terminal fabricado por una empresa que en aquel momento era de Google (hoy día pertenece a Lenovo) no es el ideal para mantener tu privacidad a salvo. No obstante, la oferta era buena y confiaba en poder desactivar la mayoría de opciones que atentaban contra mi derecho al anonimato, como finalmente hice. Nótese que escribo “la mayoría”. ¿Por qué? Pues porque las ROM alternativas disponibles para el Moto X no me seducen demasiado, teniendo en cuenta mis anteriores experiencias, algo a lo que se viene a unir una pega fundamental: la batería del Moto X no es extraíble, con lo que cualquier problema durante la instalación de una ROM que precise la retirada de la misma se puede convertir en un auténtico drama.

Así las cosas, este es el relato de cómo pasé de un móvil totalmente intrusivo y vigilante a lo que tengo hoy en día que, si bien no es perfecto, me deja bastante satisfecho a todos los niveles, autonomía de batería incluida.

Las primeras semanas con el Moto X

Soy un tipo novelero. Lo admito y hasta me avergüenza, pero es así. En general, me encanta aprovechar al máximo las nuevas adquisiciones, sean del tipo que sean, por lo que durante los primeros días de uso del teléfono fui el perfecto pardillo: uní mi cuenta de Google al dispositivo, activé los comandos de voz (el famoso “OK, Google”), permití a Google Now enviarme tarjetas con informaciones tan útiles como el tiempo que iba a tardar en llegar a mi trabajo (ya ves, como si no hubiera ido y vuelto mil veces para conocer ese dato) o el lugar donde tenía aparcado el coche. ¡Hasta eso! Me reconozco cierto nivel de despiste, pero no recuerdo ninguna ocasión en que haya olvidado dónde dejé el coche, más allá del clásico aparcamiento subterráneo enorme.

El poder del novelerío es tan grande, que uno puede llegar al grado inusitado de estupidez que conlleva dejar todo eso activado. No se ofenda nadie, pero es que es estúpido que alguien como yo lo active. Estoy seguro de que hay personas que lo encuentran muy útil y necesario. No es mi caso y ya lo escribía cuando me refería a Cortana en el artículo sobre Windows 10: no necesito un asistente personal. Pero al igual que viene, el resplandor novelero se va. Llega un día en que descubres que pareces un imbécil hablándole al móvil por la calle. O que caes en la cuenta que ya sabes dónde está aparcado el coche… y gracias a Google Now, cualquiera con habilidad para “hackear” tu teléfono también lo sabrá.

A lo anterior tengo que añadir el ingente consumo de energía que conlleva el tener todas esas opciones activadas. El micrófono ha de estar escuchando continuamente… es terrible esto. Por simples que sean los conocimientos informáticos de alguien, tendrá claro que para saber si hemos dicho la frasecita de marras, el teléfono debe analizar todas y cada una de las palabras y sonidos que escucha en cada momento. Ahora poneos el gorrito con papel de aluminio e imaginad, por un momento, que discutís (amablemente, por supuesto) con vuestra pareja la compra de un nuevo coche. El micrófono procesa “coche” y “nuevo” en un cierto intervalo de tiempo y… ¡tachán! En la próxima búsqueda de Google que hagáis veréis un bonito anuncio patrocinado por un concesionario de coches cercano a vuestro lugar de residencia. Tal es el poder de estas herramientas. Ya os podéis quitar el gorrito.

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Sí, sí, reíros… la verdad está ahí fuera.

Entre Google Now, OK Google, Motorola Assist (que sabe cuándo estás conduciendo por la velocidad a la que te mueves) y demás historias, la batería no llegaba a las veinticuatro horas de duración, sin apenas haber tocado el móvil en todo el día. Lo único positivo del asunto era que mi hijo y yo echábamos unas risas de vez en cuando preguntando al “OK Google” y escuchando sus respuestas.

La actualización a Lollipop

Mi Moto X venía con la versión 4.2.2 de Android, Kit Kat. Como suele ocurrir casi sin excepción, se ajustaba como un guante al móvil y funcionaba con una tremenda fluidez y estabilidad. Algo así consigue Apple con sus teléfonos, al escribir el software para un determinado hardware, realidad tan obvia que me extraña mucho que hayan tardado tanto en sacarle rendimiento publicitario. A principios del verano, si no me falla la memoria, llegó la tan esperada por todos actualización a Lollipop.

Entre los muchos males que nos aquejan como sociedad, esa imperiosa necesidad de tener lo último de lo último se lleva la palma en cuestiones informáticas. No sé cuántos “tuits” llegué a leer en la cuenta de Motorola escritos por gente indignada porque el Moto X, G ó el que fuese no recibía la actualización de marras. Supongo que el mismo o parecido número que los que luego leí quejándose por lo mal que iba el teléfono después de instalarla…

A mí me iba igual de mal que a casi todos ellos: aparecieron “lags” en algunas aplicaciones, la batería – que se suponía era mejor gestionada en Lollipop – todavía duraba menos que antes, perdía la conexión Wifi constantemente… Digamos que la experiencia de uso se convirtió en un infierno. Siguiendo distintos tutoriales de la red, comencé por limpiar la caché (mejoró algo el rendimiento) y acabé por hacer un “reset” y dejar el teléfono como recién salido de fábrica, aunque con Lollipop, claro está. Y aquí fue donde decidí recuperar la cordura y aprovechar el poder del software libre para ganar en libertad.

Como muchas otras cosas, desde revoluciones hasta carreras deportivas, todo comienza con un pequeño paso: responder “No” al iniciar por primera vez el teléfono, cuando se te pregunta si deseas conectarte a tu cuenta de Google. De ahí en adelante, todo es mucho más fácil.

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Mi Moto X vitaminado con software libre… lástima de barra Google.

Tiendas de aplicaciones alternativas a Google Play

Evidentemente, responder como sugiero nos cierra todas las puertas a la comodidad de interactuar con las aplicaciones del gigante de Mountain View, próximamente llamado “Alphabet“. La que quizás nos puede molestar más es no tener disponible la tienda de aplicaciones. Pero no solo de Google Play vive el hombre, tenemos más opciones para escoger:

  • F-droid. El directorio de aplicaciones de software libre y de código abierto. Mantiene una política estricta en cuanto a los contenidos que aloja, hasta el punto de que pronto dejará de suministrar Firefox, dada la deriva de Mozilla en lo que a los principios del FOSS se refiere. Es mi tienda alternativa favorita, por todo lo que ofrece y por el código ético que la guía. Nos informa de cuándo hay actualizaciones disponibles y permite instalar versiones anteriores de un programa si los nuevos lanzamientos no nos van bien. Altamente recomendable.
  • Aptoide. Este otro me genera más dudas, en tanto en cuanto es una especie de directorio gigantesco de tiendas, cada una de su padre y de su madre. Esto quiere decir que se nos permite suscribirnos a todos los repositorios que queramos, pero no se responsabilizan del contenido que cada cual de ellos mantenga. En general hay varias tiendas con cierta reputación, pero la mayoría son de pequeños desarrolladores cuyos fines pueden no estar muy claros. Usar con precaución.
  • Apk-downloader. El método que en otros tiempos recomendaba para acceder a aplicaciones de la tienda de Google. Tiene el inconveniente de que solo permite descargar una cantidad de veces al día, de forma global y no individual. A consecuencia de esto, si cien mil personas ya han descargado algo ese día, tú te quedas sin poder acceder a tu aplicación. Número que me he inventado, por supuesto, pues no tengo ni idea de cuál es la cuota real.
  • Tienda Amazon. Dispone de un catálogo razonablemente amplio, si bien muchas aplicaciones populares no están. Además, cada día regalan una “app” de pago. Se puede usar como tienda complementaria a las anteriores.
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Aplicaciones más novedosas en la tienda F-droid

Firefox, también en el móvil

Es justo reconocer que el navegador de la fundación Mozilla, mi preferido de todos los tiempos, no pasa por su mejor momento. La competencia es feroz y Chrome le venía comiendo terreno casi desde su aparición, hasta que llegó el punto, hace mucho ya, en que le sobrepasó con creces en rendimiento. Esto es aceptable e incluso lógico, dado el tamaño y metas de cada una de las compañías que sustentan estos navegadores. Lo que no lo es tanto es que se comiencen a perder las pocas características que han hecho de Firefox el preferido en GNU/Linux y otras plataformas, casi todas relacionadas con el tema principal de este artículo: la defensa y salvaguardia de la privacidad individual.

Al parecer, según se desprende de las razones que se arguyen en F-droid para dejar de ofrecer Firefox entre sus aplicaciones, el navegador de Mozilla implementa funcionalidades (el informe de errores, el de salud de Firefox, las actualizaciones automáticas y el DRM) que distan mucho de cumplir con la ética del FOSS que ampara el repositorio de aplicaciones.

En lo que a mí respecta, lo sigo utilizando. Ha mejorado mucho en su versión para móviles, lo noto más rápido y fluido de lo que solía. Así mismo, utilizo su función de sincronización entre dispositivos, de modo que puedo acceder a los marcadores del ordenador y compartir el historial, entre otras cosas.

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Firefox, tú antes molabas

El dilema de Whatsapp

Huelga decir que Whatsapp no está en F-droid. El código cerrado de la aplicación lo impide, de modo que tenemos que recurrir a otras fuentes para conseguirlo. No supone mayor problema, dado que la propia compañía (Facebook, por cierto) nos permite descargar la aplicación desde su web. Si no fuese el caso, en la tienda Amazon también aparece como disponible, aunque la versión de la página de Whatsapp suele ser siempre más reciente y, además, ofrece actualizaciones desde la propia aplicación.

Como se puede observar, no se necesita en absoluto a Google Play para usar Whatsapp. Sobre la necesidad de usar tal aplicación de código cerrado… bueno, eso ya es otro cantar. Prácticamente, no conozco a nadie que no use Whatsapp con regularidad en mi entorno cercano. De hecho, se me ocurren dos ejemplos, tan solo: una cuñada que no lo usa porque no se le da bien la tecnología y un viejo amigo (un abrazo, JM) cuyo teléfono no tiene Android ni iOS. Yo, que si tuviera más ingresos ya estaría usando un Ubuntu Phone (ahí tampoco hay Whatsapp), estaría encantado de unirme a ellos, pero en mi trabajo lo usa todo “quisque” y podría perderme algunas cosas relevantes en el ámbito laboral, muchas de las cuales implicarían palmar pasta. Por ahí no puedo pasar. Y cualquiera trata de convencer a un grupo de cincuenta enfermeros, auxiliares de Enfermería y celadores para que se pasen a Telegram porque lo usas tú…

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Algún día, Telegram dominará el mundo… o no, pero a mí me encanta

La alternativa a Gmail

Por suerte, cuando pensamos en opciones distintas al correo que nos ofrece Google, nos vienen a la mente bastantes nombres más. Personalmente hace mucho que me pasé a Openmailbox y sus soluciones de correo y nube personal, como también relaté en su día. En el móvil, la aplicación que utilizo es K-9 Mail, aplicación creada a partir del programa de correo que incluía Android 1.0, por Jesse Vincent y otros.

K-9 Mail ofrece toda la funcionalidad que puedas necesitar y más, incluyendo soluciones de encriptado de mensajes o la siempre útil bandeja de entrada única.

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Bandeja de mensajes archivados en mi cuenta, vista desde K-9 Mail

¿Buscar con Google? Prueba DuckDuckGo, insensato

Es cierto que mientras estemos usando Android y no una de sus ROMs cocinadas, vamos a tener que cargar con la barra de búsquedas de Google. No hay manera de deshabilitar eso, parece pegada con pegamento del bueno a la pantalla del móvil, permaneciendo ahí, inalterable, por muchas vueltas que le des. De verla a usarla, sin embargo, va un trecho. En F-droid tenemos dos aplicaciones de DuckDuckGo, el buscador que no te rastrea: una es la barra de búsqueda y la otra una aplicación que hace, básicamente, la misma función que dicha barra, añadiendo información y noticias de distintas fuentes, casi todas norteamericanas.

A mí me encanta DuckDuckGo. En especial, soy fan de los “!bangs”, que permiten buscar en el diccionario de la RAE, en Wikipedia, en la wiki de Arch, o en “La mirada del replicante” (!replicante, para quien no lo sepa). Hay miles de posibilidades y ahorran bastante tiempo. Para aquellos que aducen, con cierta razón, que los resultados son pobres comparados con Google, tenemos el “bang” !g y el !ges, que buscan en Google.com y Google.es, pero encriptando la búsqueda.

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El widget de búsqueda de DuckDuckGo, también en tu móvil

Soluciones en la nube: usa ownCloud y DAVdroid

En otro de mis ataques de novelería, no hace tanto, decidí que quería tener acceso a toda mi colección de fotografías y vídeos privados desde el móvil. Ello conllevó abrir cuenta en Mega y servirme de las ya existentes de Copy y Google Drive, dada la ingente cantidad de datos que no podía cargar en una única solución. Nuevamente fue una temeridad que expuso mis datos en la nube de una forma lamentable, lo reconozco. Finalmente decidí quedarme con mi nube en Openmailbox, que emplea ownCloud, una opción más bien parca en espacio (1 Gb), pero mucho más segura. Al fin y al cabo, no se necesita acceso a todo el contenido en todas partes, y con el espacio que tengo me basta y me sobra para albergar algunos documentos que sí pueden serme de utilidad en ciertas ocasiones. El cliente de ownCloud para Android (del cual no aporto captura porque la propia aplicación impide que se puedan hacer) también me permite el guardado automático de las fotos que haga con el móvil.

Por otra parte, si queréis mantener vuestro calendario y contactos de OwnCloud en perfecta sincronización entre dispositivos, mi recomendación se llama DAVdroid, también disponible en F-droid. Es una pequeña utilidad, muy sencilla de usar, que sirve de puente en dicha tarea.

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DAVdroid nos facilita mucho la vida para sincronizar los contactos y el calendario

 

Desactivando los servicios de Google

Llegados a este punto, si no vais a necesitar ninguna de las soluciones que Google os ofrece para vuestro teléfono, no tiene mucho sentido mantener corriendo en segundo plano una serie de servicios inútiles. Deshabilitarlos os proporcionará, no solo mayor tranquilidad en cuanto a vuestra privacidad, sino también preciados minutos – hasta horas, diría yo – de batería.

Al menos, tal fue mi experiencia. Entrando en “Ajustes –> Aplicaciones –> En uso” y deshabilitando cosas como “Servicios de Google Play” o “Gmail” (se nos ofrecerá, además, la opción de volver a la versión de fábrica de dichas aplicaciones) conseguí que la batería tuviese una duración más razonable: un par de días sin uso excesivo del terminal. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que la inhabilitación de estos servicios nos impedirá usar cosas como Google Plus o Google Play Music. No se puede tener todo, por desgracia.

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Los servicios de Google son auténticos devoradores de ciclos del procesador

Sé que las aplicaciones que os menciono aquí no suponen la panacea o solución definitiva a los problemas de privacidad característicos del uso del teléfono móvil en nuestra sociedad. Tal cosa requeriría, con toda seguridad, tener que olvidarse del terminal, a lo RMS. Esto es algo que no todo el mundo está dispuesto a asumir, por ser tarea muy dificultosa y que entraña un ejercicio de fortaleza mental e individualismo que raramente se da en nuestro tiempo. Stallman es la excepción que confirma la regla, sin duda. A mí aún me queda para parecerme a él, aunque la barba y la barriga siguen creciendo pelo a pelo y cerveza a cerveza…

Mas son un buen primer paso y una forma de ponerle las cosas más difíciles a los ladrones de datos y comerciantes del “don’t be evil” que pululan por ahí. Creo que es importante tomarse esto en serio, pero es solo una opinión de alguien que no es nadie. La libertad individual es eso, personal e intransferible, e igualmente cada cual puede hacer con su privacidad lo que le venga en gana. Incluso venderla a cambio de un puñado de servicios por si llega el día en que, a base de delegar y facilitar, uno no es capaz de acordarse ni de dónde aparcó el coche.

Salud

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11 comentarios en “Software libre en el móvil”

  1. En sustitución de firefox se puede usar Fennec Fdroid, que usa el mismo motor de renderizado que el navegador de Mozilla pero enfocada a eliminar las partes privativas que incluye.

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  2. Es muy difícil quitarse de los servicios de Google, mas aun de la tienda… Ademas esto no se puede hacer de un día para otro, hay que ir poco a poco implantando cosas. Yo de momento me he instalado F-Droid y ya he sustituido las aplicaciones de Outlook y Gmail (Inbox en mi caso) por el K-9 Mail. Si he dejado de usar otros servicios de Google como la sincronización de contactos, el calendario, las notas y los documentos. ¿Que alternativas de software libre puedo usar para eso ultimo que comento? ¿Que te parece Wuala como nube? Un saludo.

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    1. Me auto respondo, había leído por encima lo del ownCloud y DAVdroid y hace exactamente lo mismo que los contactos de Google y el calendario. Lo que no se que aplicación de calendario podría usar, también me falta aplicación para pequeñas notas y quizás algo para documentos mas grandes. Y como nube segura con algo mas de espacio (6GB si usas la invitación de alguien) poder usar Wuala.

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      1. Me ha faltado especificar lo de la aplicación para el calendario. Es sencillo: inhabilita la de Google e instala Standalone calendar desde F-droid. Es la app de AOSP, prácticamente idéntica, pero “open source”.

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      2. Por cierto, ayer caí en la cuenta de que me faltaba inhabilitar una de las aplicaciones de Google: la más obvia de todas, llamada Google. Tras hacerlo, la omnipresente barra de búsqueda desaparece, con el inconveniente de que su espacio no puede ocuparse con nada.

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  3. En realidad instalar una rom al Moto X 2013 es muy sencillo, y cuando necesites apagar (a lo sacar batería) solo dejas presionado el botón de bloqueo por un rato. Yo tengo el 2014 y estoy pensando justo en instalar una rom Aosp y no instalar las Gapps aunque creo que la falta de la google Play sera algo difícil. Espero que no imposible para mi día a día

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    1. Esoy seguro de que no debe resultar muy difícil, el problema para mí es que hay que desbloquear el “bootloader” y Motorola mete miedo con anulaciones de garantía y riesgos varios… Lo normal, vaya. De momento estoy satisfecho con el rendimiento de la ROM original con sus pequeños retoques para huir en lo posible de Google.

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  4. Hola. Noto la cuantiosa cantidad de Navegadores disponibles desde la tienda Android, seguramente mas que los existentes para windows pc en su historia.
    Y vaya los permisos que solicitan muchos de ellos: acceso a la cámara, identidad, archivos, micrófono, llamadas.
    Ahora, en cuanto a funciones me gusta UC Browser. Otros similares: CM, Dolphin, Puffin, …

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    1. Yo sigo usando Firefox para Android. Me va bastante bien y me permite tener sincronizados mi historial de navegación, marcadores y contraseñas. Además, cuando leo algo en el móvil y me interesa verlo en el equipo de escritorio uso la opción de “envío” y se me abre la pestaña allí.

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