Ace Stream en Linux: más fácil, imposible

Atrás quedaron los días en que instalar Ace Stream en Linux era un infierno. El proceso es ahora tan sencillo que en un santiamén se puede disfrutar de los contenidos que el programa ofrece.

¿Qué es Ace Stream?

Para aquellos que todavía no lo conozcan, Ace Stream es, según definen en su web los creadores, “una innovadora plataforma de contenidos para una nueva generación, la cual nos llevará a un nuevo espacio multimedia en Internet de alta calidad”. Sí, exacto, no se entiende nada. Imagino que son las consecuencias de traducciones ruso-inglés, o loquesea-inglés, pues nunca tuve muy claro el origen de esta aplicación.

Yo os puedo explicar para qué se usa mayoritariamente: hay gente que comparte de un modo altruista sus suscripciones de pago a canales deportivos. De un modo altruista e ilegal, quiero decir. Ace Stream es como un peer to peer (P2P) de contenido en directo, especialmente acontecimientos del mundo del fútbol, motor, baloncesto y demás.

Cómo instalar Ace Stream en Linux en 2018

Sin entrar a valorar el aspecto ético de su utilización, os podéis imaginar que es un programa tremendamente popular. En Windows es muy fácil de encontrar y de instalar, basta ir a la web de sus desarrolladores. En Linux siempre fue sencillo su descarga para Ubuntu y derivadas por la existencia de un PPA más o menos actualizado. Para el resto, salvo Arch, era misión casi imposible obtener el programa. Doy fe de cuánto me costó empaquetarlo para el CCR de Chakra y lograr que funcionase.

Pero a día de hoy, esto ha cambiado por completo. En las últimas semanas logré instalarlo sin esfuerzo alguno en Debian y Manjaro, ambos con KDE. Veamos cómo hacerlo.

Instalación de Ace Stream mediante Snap

En Debian, donde los PPA están muy mal vistos – y con razón – descubrí un método novedoso y altamente efectivo: los paquetes Snap. Creados como supuesta solución al eterno problema de la elección entre estabilidad y novedad, los paquetes Snap trajeron a Linux algo que solo era patrimonio de Windows. Contienen programas actualizados y las librerías necesarias para su uso, aunque en una especie de sandbox que no afecta al resto del sistema.

Para no complicarlo mucho, digamos que si necesitas una versión superior de una librería para ejecutar la aplicación, con Snap la instalas, pero solo para que dicha aplicación la utilice. Y al resto del sistema sigue empleando la otra versión, la más antigua.

Para más información sobre Snap podéis consultar la página de la “tienda” de aplicaciones. En ella se pueden encontrar Firefox, Skype o Spotify, entre muchas otras.

Instalar Ace Stream en Linux desde Snap
La tienda de aplicaciones de Snap

 

Para instalar Ace Stream en cualquier sistema Linux mediante este método, primero hemos de instalar el paquete Snap. En Debian y derivadas (Ubuntu, Linux Mint y KDE Neon, por ejemplo):

sudo apt install snapd

 

En Arch y derivadas (Manjaro y Antergos):

sudo pacman -S snapd

 

A continuación, instalamos la aplicación en sí con:

sudo snap install acestreamplayer

 

Tan fácil y rápido como eso.

Instalación de Ace Stream desde AUR

Si el anterior fue el método utilizado en mi Debian, al pasarme a Manjaro comprobé que sigue existiendo el modo tradicional. Esto es, usando el repositorio comunitario de Arch Linux, el archiconocido AUR. Necesitaremos algunas dependencias además de la aplicación. Se puede usar Octopi, que tiene soporte para AUR en Manjaro siempre y cuando instalemos el paquete yaourt y lo activemos en las opciones de configuración del programa.

Desde consola, sería así:

yaourt -S acestream-launcher mpv

 

La razón de instalar mpv es que, al menos por el momento, el paquete acestream-player no compila y echa por tierra el proceso. Por esta razón, en tanto lo solucionan o no, mpv hace las veces de reproductor del contenido P2P. En la instalación también se bajará como dependencia el paquete acestream-engine.

Usar Ace Stream en Linux

No hace falta nada más para disfrutar de los contenidos multimedia en P2P. En cualquier navegador, si hacemos clic en un enlace con el formato acestream://loquesea veremos cómo se nos pregunta qué deseamos hacer. En mi caso en Manjaro, al escoger xdg-open, se abre en segundo plano el motor de la aplicación y, seguidamente, el reproductor mpv.

Acestream en Manjaro
Enlace acestream abierto en Chrome en Manjaro KDE

Es posible que la primera vez que lo abramos tarde un poco o haya que volver a hacer clic. En Debian, donde lo instalé mediante Snap, fue lo que ocurrió. En Manjaro, instalado desde AUR, salió andando de primeras, además de indicar el progreso con notificaciones nativas.

Notificaciones de Ace Stream en Manjaro
Notificaciones de Ace Stream en Manjaro KDE. Se integran a la perfección.

Fácil, ¿verdad? Ni PPA, ni compilaciones, ni historias. Espero que os sea útil.

Fuentes consultadas: AceStream en Debian testing Buster, de Usuario Debian.

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Twitter mató a la estrella de los blogs

¿O fue Facebook? La cuestión es que los blogs en general, y los linuxeros en particular, no son ni mucho menos lo que eran. A ver si averiguamos por qué.

The Buggles fueron una banda británica de los setenta de las que podrían ser consideradas, sin miedo a equivocación alguna, una one hit band, es decir, un grupo con un sólo éxito. En su única canción estelar relataban su convencimiento de que se iniciaba una nueva era en la música. Una en la que las ondas de radio iban a perder su protagonismo en beneficio de la televisión, la imagen y los vídeos musicales. Aun hoy en día no está muy claro si acertaron o no, porque las emisoras de esa materia continúan siendo un referente a nivel mundial a la hora de informarse o escuchar nuevos temas.

¿Están los blogs en decadencia?

Tomo prestado el título de su canción icónica para preguntarme qué está pasando con los blogs. Tras retirarme algo menos de un año de la vorágine de estar siempre en perpetua conexión con la actualidad, de Linux en mi caso, a la vuelta me encuentro con un panorama desolador. Y no me refiero a mi web en particular, porque los cambios de dirección y los vaivenes en la temática siempre pasan factura a las visitas, esto es comprensible. El caso es que percibo muchísima menos actividad que cuando empecé a escribir, allá por 2011, una época en la que Linux se encontraba en alza y llovían las búsquedas de información en Google sobre este sistema operativo.

Desde entonces, muchos blogs se han quedado por el camino y otros tantos dormitan o se mantienen sin apenas novedades. Parecen caminantes en The Walking Dead, resistiéndose a morir. También los hay que parecen continuar en la brecha, pero por el número y la calidad de los comentarios que reciben se aprecia que no, que las cosas no son lo que solían ser tampoco para ellos. Y esto, ¿por qué?

De la tiranía de las redes sociales…

En los ratos en que me he dedicado a reflexionar sobre el asunto me ha parecido llegar a un par de conclusiones, que no sé si son del todo válidas, para tratar de explicar el fenómeno. De ahí nace el artículo que estáis leyendo, de la necesidad de contrastar esta idea con otras personas. Que ya sé que serán pocas, porque eso precisamente estamos tratando aquí.

La primera es que las redes sociales, Twitter en especial, han hecho mucho daño a los blogs. Poco a poco han ido minando la capacidad de atención de todos nosotros hasta el punto de que un artículo largo se hace tedioso y poco recomendable al gusto de la mayoría. Se lleva lo directo, lo fugaz. Los 140 caracteres, desde hace unos meses el doble, parecen el tope máximo que nuestra mente es capaz de procesar de una tacada. Es lo que hay en la nueva sociedad de la inmediatez. Un texto largo, con razonamientos y que se regodea en el uso de las palabras – que es lo que a mí me gusta hacer, para qué nos vamos a engañar – no resulta tan atractivo a día de hoy como lo podía ser siete años atrás.

Twitter también se está cargando los blogs
Más de un tuitero estrella tiene que ser millonario a estas alturas

… a la de los teléfonos móviles

El otro desencadenante creo que tiene que ver con el triunfo de los móviles y los dispositivos inteligentes. Que si por algo lo son es a costa de hacernos a nosotros más tontos. El uso de los smartphones para todo tipo de tareas se ha disparado de un tiempo a esta parte. Ni que decir tiene que interactuar con las dichosas redes sociales es la principal de ellas. Si esto también ha afectado al interés general por los ordenadores, ya no digamos por Linux.

Y es que, mal que nos pese, nuestro sistema operativo lo usamos cuatro gatos. A nivel de escritorio, claro, porque en servidores es otro cantar. Seguimos siendo una pequeña comunidad entre una inmensidad de gente que prefiere Windows. Siendo justos, ya en la época dorada de los blogs linuxeros el flujo de información que generábamos suponía una minúscula gota en el océano de Internet. Era frecuente encontrar los mismos usuarios comentando en todos los blogs. Una especie de microcosmos retroalimentado, que a mí me encantaba, ojo.

Los móviles también han influido en la decadencia de los blogs
Los zombis no están solo en el cine y la televisión

Un dilema sin solución

La realidad actual del problema se me antoja, pues, multifactorial. Tenemos por un lado el uso masivo de los teléfonos para quehaceres que antes estaban reservados en exclusiva a los ordenadores. Luego está la gratuidad actual de Windows y su mejoría como sistema. Y, para colmo, las puñeteras redes sociales, que son auténticas devoradoras de tiempo libre… Así llegamos a lo que tenemos. Los blogs se han quedado como un nicho muy reducido de búsqueda de información para temas concretos. Y entre dichos temas, Linux está muy lejos de ser de los primeros de la lista en visitas.

¿Soluciones? Ni las tengo ni en verdad creo que sea necesario buscarlas. Los tiempos siguen cambiando, como no puede ser de otra manera, y toca adaptarse a la nueva situación. A mí me gusta escribir y por eso he vuelto a hacerlo. Tampoco voy a ser hipócrita: a todo el mundo le motiva que lo lean, cuanta más gente mejor. Eso ayuda a generar debate en forma de comentarios, lo cual es valioso para mí.  Garantiza, además, el poder intercambiar pareceres con gente con la que compartes gustos y guardas cierta afinidad. En ese sentido sí echo de menos la pequeña comunidad linuxera que se había formado en torno a este blog, aunque todavía queda algún incombustible que me aguanta aunque apenas escriba sobre el sistema operativo en sí.

Adaptarse o morir

No queda otra. Pero no, por mucho que lo intente, que no lo voy a hacer, a mí no me sale ser un tuitero. Que este término lo haya aceptado ya hasta la RAE da una clara idea de en qué punto nos encontramos. Y, aunque tenga cuenta, solo la uso para informarme sobre lo que me interesa. Anda, mientras lo escribo me estoy percatando de que igual soy parte del problema.

De todos modos, yo prefiero seguir siendo un bloguero. Me lean más o me lean menos. A los que quedáis por aquí os pregunto: ¿ando muy desencaminado? ¿Creéis que las expuestas son las principales razones que nos han llevado a la situación actual? ¿No existe tal situación? Comentarios, por favor, que me dan la vida. A mí y a cualquiera de los que resisten en la brecha. Porque puede que caminemos hacia un mundo sin blogs, pero todavía quedan varios que no se resignan a ello. En Planetlibre todavía tenéis unos cuantos, afortunadamente.

Solución al problema de las tildes en Debian KDE

Pasó la tempestad y llegó la calma. Mientras aguardo al próximo error que abra la caja de Pandora de los cabreos de un servidor, quisiera compartir con los pocos lectores que todavía me quedan la forma de arreglar el desaguisado de las tildes que hizo rebosar mi vaso de la escasa paciencia linuxera. Tomen ustedes buena nota.

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Los mil y un errores

Este pequeño articulo esta escrito sin tildes, porque Debian asi lo ha querido. Es el tipico alegato rabioso que me da por soltar de vez en cuando a mi y a algun que otro sufrido usuario de Linux. Yo, en particular, debo ser bastante gafe, de otro modo no me explico como a tan solo tres dias de ensalzar la estabilidad de Debian Stretch con KDE ya he tenido que solucionar varios problemas que uno no espera en una version supuestamente estable. Esto es que no hay quien lo entienda. En pleno 2018, Linux sigue igual: si actualizas malo, si no actualizas casi peor. Es para estar hasta los huevos, con perdon de la expresion, pero estamos aqui para despotricar.

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