Arch Linux y el silencio

Para los que vivimos en el valle del Guadalquivir, sur de España, el pasar de la primavera al verano no solo representa un cambio de estación. Supone dar la bienvenida, a regañadientes siempre, a un calor asfixiante que no te deja respirar, pensar ni salir a la calle a según qué horas de la jornada. En especial se sufre mucho durante los primeros días de canícula, cuando el cuerpo no está todavía adaptado del todo. Si es que es posible imaginar que un ser humano se pueda acostumbrar a vivir a más de cuarenta grados día sí, día también. Este año, en el que he logrado mantener la promesa que me hice a mí mismo de convertirme en corredor popular, por una cuestión de salud y actividad física, la aparición del calor me obliga también a cambiar los hábitos de entrenamiento, porque a ver quién es el guapo que se pone a correr a las siete de la tarde por el parque.

No, no voy a cambiar un blog linuxero por otro de Meteorología. Lo que pasa es que mi casa, último piso en un bloque de cuatro alturas, recibe el solano en sus paredes y techos durante todo el día, convirtiéndose en un horno muy difícil de soportar. El ordenador también lo sufre y lo demuestra, con el ventilador funcionando a tope durante mucho tiempo. En Windows, mejor ni os lo cuento, pero ya os podéis hacer una idea: se dispara y hace un ruido ensordecedor todo el rato, ya que el sistema de Microsoft se pasa las horas muertas haciendo desfragmentaciones y otras prácticas que prefiero no conocer (serán indexaciones… o no) con el ventilador girando a toda velocidad. Lo mismo me da, puesto que solo entro en ese sistema de higos a brevas cuando me apetece jugar a algo.

¿Y qué pasa con GNU/Linux? Últimamente venía usando openSUSE Leap 42.1 y antes que éste llevaba ya unos meses fijo en Linux Mint 17.3 Cinnamon. Ambos son grandes sistemas, hecho irrefutable al que contribuye una gran cantidad de servicios preinstalados y que corren de inicio. Para entendernos: un pelín inflados de contenido para garantizar su funcionamiento en el mayor número de equipos posible. El ventilador, sin llegar ni de lejos a las cotas de ruido y actividad de Windows 10, también se movía a veces más de lo deseable.

De modo que decidí buscarme una distribución para el verano. Una liviana. Tenía que ser con Plasma 5, porque tengo visto y comprobado que con el resto de escritorios siempre echo algo a faltar. Cinnamon, al menos el que entrega Linux Mint, es lo más parecido a una buena experiencia de uso para mí, pero KDE sigue ganando. Chakra ya la tenía instalada en el disco externo y tampoco estaba del todo satisfecho como para pasarla al SSD. Y entonces me acordé de Arch Linux.

Más de tres años después, de vuelta a Arch

Mi última pelea de enamorados con Arch fue a cuenta de la dichosa tarjeta gráfica integrada en mi APU AMD A8. Me llovieron críticas en Taringa, por cierto, pues interpretaron el artículo como un ataque a la distribución, cuando en realidad era un lamento por mi incapacidad para mantenerla. Lo comentó precisamente un “archer”, Eugenio M. Vigo, en “3 maneras de instalar Arch“: es más difícil el trabajo de conservación de la distro que la propia tarea de configurarla al inicio. Sea como fuere, la APU queda ya fuera de la ecuación, gracias a la NVIDIA donada por Yoyo el pasado mes de noviembre.

Me planteé usar alguno de los métodos mencionados en mi artículo sobre la instalación de Arch, con preferencia por Antergos, pero al final decidí que merecía la pena echar unas horas y hacerlo a pelo. Yo es que soy un friki informático que disfruta con estas cosas, lo admito. En unos ratillos durante una única jornada tenía Arch a pleno rendimiento con KDE Plasma 5. Y pasados los primeros minutos en los que Baloo se pone a indexar, el ventilador está más calladito que nunca… qué alivio.

Al poco tiempo de empezar este blog, que por cierto en sus inicios tenía un nombre totalmente distinto (aplauso para el que lo encuentre en la captura de mi KDE de 2011), dediqué un primer artículo a mi devoción absoluta por Arch Linux. El paso de los meses y años me fue haciendo más cómodo y menos deseoso de leer manuales o wikis, de ahí que empezara a mirar hacia otras distribuciones más sencillas de utilizar y mantener. De vez en cuando me invadía la nostalgia y hacía una instalación en alguna partición olvidada, por los viejos tiempos. La maldición del “archer”, que no me termina de abandonar nunca: “Archer una vez, archer para siempre”.

 

Arch Linux KDE 2011
Mi primer Arch Linux con KDE data del año 2011

 

Así que ya sabéis, como aquel antiguo anuncio de aire acondicionado, Arch Linux es el silencio para tu ventilador. Y no te digo nada si encima eres fan de Openbox, eso ya debe ser gloria bendita. A mí, acérrimo entusiasta de KDE, me ha funcionado para bajar un poco el calor espantoso de mi habitación de trabajo y diversión, a la par que vuelvo a sentirme a gusto con la que fue mi distribución preferida desde que la descubrí. Que nadie se piense que openSUSE o Linux Mint convierten tu equipo en un tostador, que tampoco es eso. Sospecho, por unos problemillas a la hora de copiar archivos grandes a una unidad externa, que algo no estaba del todo bien configurado en mi instalación de la distro del Geeko. En cualquier caso, noto el KDE de Arch más ligero en general.

 

Arch Linux KDE Plasma 2016
Arch Linux con Plasma 5 en la actualidad

 

Si el verano pasado fue el del camaleón, este ha de ser el del arquero. Sí, ya sé lo que estáis pensando. Y lleváis razón. Más pronto que tarde, algo se romperá y me iré corriendo a Linux Mint Sarah o a Chakra, según sople el viento. Ya lo digo yo, que me conozco bien… De momento, calma chicha.

Salud

Advertencia: este relato está basado en hechos reales en el equipo del autor. Cualquier parecido con la realidad en otros equipos es pura coincidencia. Vamos que, a lo mejor, a ti te va Ubuntu más ligera que Arch. Aunque lo dudo.

3 maneras de instalar Arch Linux

A lo mejor hoy es el día en el que te has decidido a dar el paso. Llevas el tiempo suficiente en GNU/Linux, disfrutando de la usabilidad que brinda alguna de las distribuciones más famosas, más amigables con el usuario. Y tú piensas que no tienes suficiente, que quieres más. Mayor control sobre lo que instalas o dejas de instalar, conocimientos acerca de la estructura de los directorios en GNU/Linux, sentir que llevas el volante de tu propio equipo… profundizar, en resumidas cuentas, en el sistema que tanto te gusta.

Amig@, yo estuve allí, créeme. Aunque ya esté de vuelta y prefiera economizar mis esfuerzos y el tiempo que dedico al ordenador, un día sentí esa llamada de la que te hablo. Descubrí Arch Linux y supe que era lo que llevaba un tiempecillo curioso buscando. Me presentaron a Pacman y enseguida comprendí que era el gestor de paquetes definitivo por su rapidez y sencillez. Fue amor a primera vista. Por aquellos días era posible instalar Arch Linux merced a un “script” conocido con el poco original nombre de Arch Installation Framework (marco de instalación de Arch). Una vez estuve convencido de que era el sistema idóneo para mí – y desde luego que lo era en aquel preciso momento – me curré una serie de tres tutoriales para ayudar a otros usuarios que hubieran decidido seguir el mismo camino.

Entonces ocurrió que el mencionado marco dejó de tener soporte por parte de los que lo mantenían y a los desarrolladores de Arch se les encendió una bombilla según la cual la utilización del AIF era poner las cosas demasiado fáciles a los usuarios. ¿Para qué malgastar recursos en eso? Ello provocó un cambio drástico en la forma de instalar la distribución, debiendo realizar cada cual todos los pasos en consola, lo cual me obligó a publicar una cuarta entrega de mis tutoriales.

Pero bueno, ya está bien, que aquí no hemos venido a leer cincuenta enlaces antiguos sobre métodos obsoletos de instalación. Hemos venido a hablar de los tiempos que corren. Así que te cuento: ¿qué opciones tienes si estás pensando en dar el salto a Arch Linux?

Opción 1: instalar Arch Linux “a pelo”

Y sin anestesia, ahí es nada. Si escoges esta primera opción, una de dos: o te conviertes de primeras en un auténtico “archer” o sales corriendo espantado para no volver. Ojo, no es tan difícil como parece. Aquí un servidor lo ha hecho más de diez veces – sin exagerar – y siempre lo ha conseguido. Tan solo requiere despojarse de esa etiqueta que nos constriñe la mente según la cual es una tarea demasiado friki.

 

Pantalla de inicio Arch
Pantalla de inicio de la imagen de instalación de Arch Linux para las dos arquitecturas principales

 

No tendría sentido – cito aquí a un bloguero a quien solía leer, Rafael Rojas, cuya web ya no existe – poner una copia de todos los pasos que hay que seguir. Duplicidad de contenido absurda. Si tenéis la firme determinación de instalar un Arch Linux a las bravas, sabed que es el método recomendado por los desarrolladores, oh sorpresa, y que podéis consultar en español en el enlace de aquí abajo:

Guía de instalación de Arch Linux para principiantes

Puesto que Arch es una distribución “rolling release” pura, las imágenes de instalación no son más que una copia de los repositorios en un momento dado. La última “ISO” disponible la tenéis en su correspondiente página de descargas y se trata, como es habitual, de una misma imagen para arquitecturas de 32 y 64 bits.

Página de descarga de Arch Linux

 

Entorno de instalación de Arch
Este es el entorno desde el cual comenzaremos a construir nuestro Arch Linux a golpe de teclado. ¿Quién dijo miedo?

 

Opción 2: Arch Anywhere

Pero si la instalación estándar se te resiste, como suele suceder en GNU/Linux, tenemos otras opciones. Una de ellas es Arch Anywhere, un proyecto que persigue facilitar la labor al usuario. Esto no tiene por qué significar que esté dirigida a los menos dotados técnicamente, no necesariamente. Se me ocurre el caso de personas que instalan Arch Linux con cierta frecuencia – en ordenadores de otros, se entiende – y están un pelín cansados de repetir manualmente todos los pasos.

 

Escritorios en Arch Anywhere
Podemos seleccionar entre un buen número de escritorios para instalar a nuestro Arch Linux

 

Arch Anywhere no es una distribución. Lo que obtendremos una vez finalizada la instalación es un Arch Linux puro y duro. No añade repositorios distintos de los oficiales ni nada parecido. Simplemente rescata la filosofía del viejo AIF, añadiendo multitud de cosas útiles, como la posibilidad de escoger kernel (actual o LTS), realizar un particionado automático del disco, instalar nuestro entorno de escritorio preferido y las aplicaciones que queramos incluir de entrada. Fantástico. Y en español. Cuando digo nuestro entorno, me refiero a casi todos los entornos y gestores de ventanas más populares.

El proyecto está desarrollado por Dylan Schacht y podéis descargar la “ISO” y encontrar más información en su web:

Proyecto Arch Anywhere

 

Cinnamon en Arch Anywhere
Arch Linux con Cinnamon, instalado desde Arch Anywhere tras retocarlo un poco

 

Opción 3: Architect Linux

Este es un proyecto muy parecido al anterior, pero más completo a mi juicio. Iniciado y mantenido por Carl Duff, uno de los creadores de Manjaro, supone la evolución natural de Evo/Lution, aquella sensacional alternativa que nos brindaba un escritorio XFCE en vivo desde el cual se instalaba Arch Linux. Pese a no contar con el entorno mecionado, Architect nos ofrece todo lo que Arch Anywhere con algún extra añadido: posibilidad de escoger entre Wayland o Xorg como servidor gráfico, instalación de los “codecs” multimedia, distintos gestores de inicio de sesión, controladores propietarios y opciones de seguridad.

 

Codecs multimedia Architect
Pantalla de instalación de los codecs multimedia en Architect

 

Es mi opción preferida. Además de tener un mayor recorrido por la antigüedad del proyecto, también nos trae una “ISO” que pesa la mitad que la del proyecto anterior y menos de la mitad que la de Arch Linux. El motivo es que descarga absolutamente todo de los repositorios de la distribución. Ni que decir tiene que también obtendremos como resultado un Arch Linux puro, sin añadiduras.

Architect, a la que ahora han sumado otro proyecto que instala Arch con Openbox, llamado Pacbang, no solamente tiene foros donde consultar dudas, sino que hasta cuenta con una comunidad en Google Plus con casi mil integrantes. Os dejo los enlaces correspondientes:

Proyecto Architech & Pacbang Linux

Foros de Architect

Comunidad G+ de Architect Linux

 

Cinnamon en Arch desde Architect
El escritorio Cinnamon por defecto en Arch, instalado desde Architect

 

La alternativa gráfica: Antergos

¿Abrumado por tener que usar “scripts” y aplicaciones en modo texto? No temas: hay todavía más oportunidades de instalar Arch Linux que las mencionadas arriba. La distribución española Antergos te trae Arch Linux con un instalador gráfico, pudiendo escoger entre una “ISO” mínima y otra con un escritorio Gnome en vivo. Además, durante el proceso podremos instalar utilidades y programas varios a nuestra elección, desde LibreOffice a fuentes tipográficas, pasando por habilitar un cortafuegos o el soporte para impresión.

Antergos, no obstante, no es Arch Linux puro. Casi, casi. Resulta muy sencillo que lo sea, pues el único aditivo consiste en un repositorio propio donde predominan los paquetes que solamente dan cierta belleza estética al sistema. De hecho, el repositorio se puede añadir a cualquier instalación de Arch Linux si nos gusta el aspecto gráfico que trae la distribución. E igual que se añade, se quita.

 

Instalación de Antergos Gnome
Diversas opciones de instalación en Antergos para facilitar la vida al usuario

 

La distribución anteriormente conocida como Cinnarch pasó de proponer un único entorno (Cinnamon) a proveernos con hasta seis distintos entre los que escoger. Aun siendo una buena muestra, en este aspecto pierde claramente con respecto a las dos anteriores opciones de instalación, que ofrecían todo lo habido y por haber. Todo tiene un precio en esta vida. Podéis encontrar la información relativa a Antergos en su página web:

Antergos

Revisión de Antergos en el blog

Tres maneras (y media) de instalar Arch Linux. Podría haber titulado el artículo “Cuatro maneras…”, el no hacerlo obedece a una cuestión de rigurosidad. Antergos está considerada una distribución GNU/Linux aparte de Arch Linux. Aunque sabemos que es posible – y tremendamente sencillo – convertir Antergos en Arch, este hecho es suficiente para no contabilizarla como opción real. Dejémoslo en una buena alternativa.

¿Qué me dices? ¿Te animas a instalar Arch?

Salud

Evo/Lution: instalar Arch Linux en modo gráfico

Lo primero es lo primero, antes de que alguien se lleve las manos a la cabeza: sigo en Chakra. Aclarado este punto importante os explico que hace unos días recibí, a través de Twitter, una sugerencia de Torpedero Maltés para probar un nuevo proyecto que no tiene otro objetivo que acercar Arch Linux a usuarios que no cuentan con los conocimientos, el tiempo libre o las ganas de instalar la popular distribución “a pelo” (scripts varios mediante). Normalmente no suelen interesarme, desde hace tiempo, este tipo de cosas, pero tratándose de Arch Linux, distro que usé durante largas temporadas y con la que aprendí muchísimo sobre GNU/Linux, resultaba difícil resistir la tentación. Puesto que uno de mis objetivos fundamentales en esta nueva etapa bloguera es evitar el distro hopping, opté por la instalación de Arch usando Evo/Lution en una máquina virtual con VirtualBox.

Conviene aclarar qué es Evo/Lution, pues se podría pensar que no añade nada nuevo a distribuciones como Manjaro o Antergos. Nada más lejos de la realidad, pues este proyecto no es una distribución como tal, sino un “live cd” de Arch Linux que permite una instalación gráfica. Es decir, una vez finaliza el proceso, lo que tenemos instalado es Arch y solamente Arch, con más o menos paquetería dependiendo de las opciones escogidas. El objetivo de su creador, Jeff Story, queda claro en su web personal y en la del proyecto: hacer Arch Linux sencillo para los usuarios, en oposición a cómo los desarrolladores de la distro canadiense se refieren a la misma (“creada por desarrolladores para desarrolladores”). Os cuento mi experiencia.

Descargar Evo/Lution
Si bien el “live cd” y el instalador, llamado Lution, se encuentran en un estado de madurez bastante avanzado, el proyecto en sí está todavía en pañales. Es por esto que únicamente encontraremos la iso que permite instalar Arch con algunos escritorios GTK (Cinnamon, Gnome, XFCE, LXDE, Openbox), o solamente en modo consola, sin entorno de escritorio alguno. La iso para entornos Qt se está desarrollando y es posible probarla para reportar errores. De igual manera sólo podremos instalarla, por el momento, en equipos con arquitectura de 64 bits.

Instalando Arch en modo gráfico
Los más viejos del lugar recordarán como Arch Linux se podía instalar con un sencillo programa en modo texto, el cual fue discontinuado en su día por los desarrolladores debido a la imposibilidad de mantenerlo al día con los nuevos paradigmas que se venían desarrollando. Tratábamos el tema en la introducción a mi tutorial para explicar la nueva forma de instalación que sustituía a AIF. Lo cierto es que a mí, personalmente, no me resulta tan difícil la instalación mediante “scripts”, pero puedo llegar a entender los daños colaterales que aquella decisión provocó. Mucha gente se alejó, o más bien, nunca llegó a acercarse a Arch, y a su vez aparecieron nuevas distribuciones basadas en ella que sí que alcanzaron una rápida fama.

Al iniciar Evo/Lution tendremos, simple y llanamente, un Arch Linux con XFCE en modo vivo, desde el cual podremos particionar e instalar la distribución en nuestro disco duro.

El instalador, basado en el de Antergos, resulta muy sencillo de utilizar y se acerca en facilidad y desempeño al de muchas otras distribuciones consideradas más amigables con el usuario final. Nos ofrece la posibilidad de realizar una instalación en modo consola (a la antigua usanza) o totalmente gráfica.

Llegado el momento se nos preguntará si deseamos instalar Arch sin entorno gráfico (sistema base) o con alguno de los escritorios anteriormente mencionados. En mi caso, puesto que no lo voy a usar realmente, opto por el propio XFCE que incorpora el sistema en vivo.

Otra opción interesante que nos ofrece el proyecto: la de instalar o no paquetes adicionales que nos hagan más sencilla la experiencia, tales como el soporte para impresión, los códecs multimedia o la suite ofimática LibreOffice.

Todos los paquetes de descargan directamente de los repositorios de Arch Linux, por lo que se precisará una buena conexión a Internet, algo ya de por sí necesario si se pretende ser usuario de la distro, que por su carácter “rolling release” puro se actualiza varias veces al día.

Finalmente, tras la instalación, que durará más o menos según nuestra conexión, el entorno elegido y los paquetes adicionales, podremos reiniciar y encontrarnos con nuestro viejo amigo Grub, el gestor de entrada correspondiente al entorno escogido y, lógicamente, nuestro nuevo y flamante sistema con Arch Linux.

A partir de aquí toca seguir la reina de las wikis para configurar el sistema a nuestro gusto. Ni que decir tiene que las ganas de repetir lo que he hecho mil veces tienden a cero, pero al menos me permito aconsejaros el uso de los nuevos repositorios de fuentes tipográficas creados y mantenidos por Bohoomil, que convierten la horrenda apariencia de las fuentes por defecto en una gozada, con el mínimo esfuerzo y empleando los parches de Infinality. Es todo lo lejos que he sido capaz de llegar en mi personalización, uno ya está más que aburrido de lo mismo…

No es difícil adivinar por qué no hay referencias a este proyecto en los foros de Arch Linux (yo, al menos, no las he encontrado, mis disculpas si en realidad sí están ahí). Los desarrolladores siguen rehuyendo este tipo de facilidades para la instalación de su sistema, con el manido argumento de no seguir la filosofía KISS y tratando de evitar la llegada de usuarios vagos y mal acostumbrados a los que tener que aguantar sus dudas. Son el tipo de problemas, vistos mil veces en los foros, que conducen invariablemente al “RTFM” y la consiguiente tachadura de los usuarios avanzados de la distro como elitistas y poco colaboradores. Un círculo vicioso y cansino.

Yo lo dejo ahí, no pretendo pronunciarme en uno u otro sentido, sino presentar este proyecto como una nueva alternativa que viene a sumar más que a restar. Los auténticos “puristas” de Arch podrán seguir recomendando la instalación tradicional, después de todo. Y quienes, por cualquier razón válida argumentable, deseen hacerlo con más facilidad, disponen ahora de este proyecto Evo/Lution que, a las pruebas me remito, funciona perfectamente. Libertad de elección, una vez más…

Arch, ATI y yo: lo imposible

No hay nada como volver a Arch Linux para que este vuestro blog pase de publicar artículos sobre revisiones de distros a llenarse de otro tipo de escritos, poblados de lamentos y maldiciones en arameo que, para qué vamos a engañarnos, son más divertidos de redactar y casi siempre acaban igual: con salto de distribución de quien suscribe. No tengo remedio, Arch vuelve a mi disco duro una y otra vez, siempre parece que será para quedarse, pero por maś empeño que pongo en que ello suceda, mi equipo, mi torpeza o falta de tiempo y el carácter “bleeding edge” de Arch, no sé si en este orden, acaban por dar al traste con la relación.

Hace apenas un mes instalaba Arch con KDE por enésima vez. A los pocos días llegaba la actualización del paquete xorg-server que rompía la compatibilidad con los controladores propietarios de ATI/AMD Catalyst, lo cual me obligaba a utilizar un repositorio de Vi0l0 para retener las antiguas versiones de xorg en el sistema. Hasta aquí, cero problemas, si acaso la leve molestia de tener que hacer esta especie de actualización parcial, que ya de por sí indican los desarrolladores de Arch que no es buena idea. Pero, insisto, todo parecía ir bien.

Al cabo de otros pocos días llegaba una actualización del kernel que no hacía saltar el recompilador automático de los controladores Catalyst que se suponía instalado. A base de googlear pude deducir que las últimas actualizaciones de systemd habían hecho incompatible a este paquete con el paradigma actual, de modo que tocaba compilar de modo manual o instalar otro script (catalyst-generator) que hiciera el trabajo. Como se puede observar, se van añadiendo pequeños inconvenientes que comienzan a pesar en el ánimo del usuario, en este caso en el mío, que no siempre me encuentro predispuesto y con ganas para andar con este tipo de averiguaciones.

Tras instalar el nuevo kernel, los efectos de KDE dejaron de funcionar y las ventanas se volvieron “pesadas” de arrastrar. Bastó recompilar el módulo fglrx con el susodicho script para que todo volviera a la normalidad. Así llegamos al día de hoy, cuando el nuevo kernel de Arch 3.8.6-1 aterriza en mi sistema. Se repite el mismo comportamiento, mas la solución otrora válida se presenta como inútil en esta oportunidad. Con gran pesar decido volver a los controladores libres, para lo cual sigo paso por paso lo que la wiki de Arch indica. Insistiré en lo de paso por paso, pues hay quien esgrime que cualquiera que sepa leer puede lidiar sin problemas con una instalación de Arch. El sistema, tras una escrupulosa instalación de los controladores libres previa eliminación absoluta de los propietarios, me lleva, una vez más, a una pantalla en negro.

¿Cuántas veces mi Arch se ha convertido en esto?

Al contrario de lo que a veces pueda parecer tengo una vida (familia, trabajo, problemas) y el límite de la paciencia no siempre tan alto. Firmo, también por enésima vez, mi separación de Arch Linux. Visto lo visto, tendrá que ser con orden de alejamiento…

Saltar de nuevo, pero ¿adónde?
He rodado tanto por el mundo Linux, ora por diversión, ora por obligación, que estoy realmente exhausto. Mi primer reflejo ha sido regresar a Chakra, aun sabiendo que impone unas limitaciones que invariablemente terminan por resultarme insoportables. Pero a pesar de haber estado usando Arch no he dejado de seguir a la comunidad de la distro, estoy al tanto de que atraviesa por momentos delicados (dos de sus referentes principales han abandonado el barco por discrepancias en torno a ciertas cuestiones) y, si bien no voy a hacer apología del desastre porque no es para tanto, no me apetece volver ahora.

Cuando se es, como dicen por mi tierra, “culo de mal asiento”, y creo que está perfectamente demostrado que lo soy en cuanto a distribuciones Linux, la única forma de intentar quedarse por algún tiempo en una distro concreta tiene que ser, por fuerza, tratando de crear lazos con la comunidad que la desarrolla o soporta. Lo intenté en su día en SolusOS, lo intenté y creo que medianamente lo conseguí en Chakra. En Arch, sin embargo, por más que regreso jamás encuentro sus foros acogedores, la gran mayoría de lo que allí se discute es de un nivel técnico que me sobrepasa. En otras palabras, mucha gente usando gestores de ventanas de nombres impronunciables que son muy útiles para entornos de desarrollo y programación, pero poco, muy poco, referente al usuario doméstico. Y alguna que otra salida de tono, fruto de lo reiterativo de respoder preguntas que hallan su respuesta en la wiki que no todo el mundo se preocupa de revisar. Es una opinión personal, ojo, que espero que no moleste a nadie. Simplemente, no me identifico.

Refugiándome en Manjaro Linux
Si existe hoy un día una comunidad pujante e ilusionada con el futuro de su proyecto conjunto no cabe duda que ésa es la que arropa a Manjaro. Un “Arch para seres humanos”, parafraseando el famoso eslógan de Ubuntu en su día, o al menos, para gente que no tiene la paciencia o el tiempo de lidiar con los inconvenientes que acaban surgiendo en una instalación de Arch, sobre todo cuando el hardware ayuda tan poco como en mi caso. Soy “archer”, qué se le va a hacer, y añoro aquellas instalaciones que hacía en mi Pentium IV con gráfica integrada Intel que podían durar varios meses (por aquel entonces era “distro hopper” por aburrimiento únicamente) sin que nada fallara en un ápice.

Pero aquellos días, al contrario que las oscuras golondrinas, no volverán. En la actualidad me veo obligado a refugiarme en Manjaro, un proyecto que ha despegado con una fuerza enorme y cuyas virtudes principales son el entusiasmo de sus desarrolladores y comunidad, a la par que la existencia de múltiples sabores (en forma de ediciones oficiales y comunitarias) donde elegir. Manjaro lleva meses en mi portátil y, desde hoy, se hace hueco en mi ordenador de sobremesa como sistema principal. Es lo más parecido a Arch que puedo soportar en este momento personal en que me hallo, con menos tiempo y menos ganas de toquetear.

En fin, como escribía hace poco Manuel Tortosa en los foros de Chakra, en el mundo del software libre la gente viene y la gente va. Qué me van a contar a mi de ese particular… Espero que en Manjaro quede sitio para otro irredento nómada linuxero que ya no sabe dónde meterse. Salud.

Arch Linux: configuración avanzada

Con la llegada de systemd quedaron obsoletos todos los tutoriales de Arch Linux que tenía en el blog, de manera que he optado por prescindir de todos ellos, modificar el último y crear uno nuevo. Para simplificar la cuestión, nos quedamos con el tutorial de instalación básica y hoy nos vamos a ocupar de la configuración y puesta a punto, para posteriormente instalar un entorno de escritorio, que en esta ocasión será XFCE. Sigue teniendo validez, sin embargo, el que dediqué a la configuración de KDE, donde también daba unos primeros trazos sobre lo que es y supone la aparición de systemd en Arch.

El motivo de elegir XFCE y no KDE o cualquier otro es largo de explicar. Buena oportunidad para hacer un artículo sobre los entornos de escritorio en la actualidad, mira por dónde. Resumiendo, Gnome no me acaba de funcionar bien, KDE me ofrece más de lo que necesito y el resto me ofrece menos. XFCE es, hoy por hoy, la opción más equilibrada para mí. Nos extenderemos sobre la cuestión en un tema aparte, vamos a centrarnos hoy en la tarea que nos ocupa que no es otra que transformar la pantalla de inicio en consola de Arch Linux, punto en el que nos quedamos en el primer tutorial, en un bonito sistema de uso diario. Vamos a ello sin más dilación.

Agregamos nuestro usuario
Nos habíamos quedado nada más entrar como root en el nuevo sistema. Lógicamente, como ya sabemos, estamos en modo consola al carecer de un entorno de escritorio instalado en este momento. Hacemos:

[root@nuestrosistema~]$ useradd -m -g users -s /bin/bash usuario 

Siendo “usuario” el nombre que vamos a dar a nuestro usuario, valga la redundancia, e introducimos luego los datos adicionales. Con dejarlo todo por defecto bastará, ya no es preciso agregar al usuario a ningún grupo como había que hacer antes al haber cambiado el paradigma a systemd. Ponemos la contraseña deseada para el usuario y continuamos.

Levantamos la red
El servicio dhcpcd es el encargado de manejar nuestra conexión de red, absolutamente imprescindible para poder usar Internet y con ella instalar los paquetes que precisamos. Para iniciar la conexión y decirle al sistema que la inicie en cada entrada al mismo:

[root@nuestrosistema~]$ systemctl enable dhcpcd

Poniendo el teclado en español
Para ello usamos la siguiente orden:

[root@nuestrosistema~]$ localectl set-keymap es

Fijando el idioma predeterminado del sistema
Por defecto se toma el inglés, para cambiarlo a español:

[root@nuestrosistema~]$ localectl set-locale LANG=”es_ES.utf8″

Fijando nuestro huso horario
Para poner la zona horaria correcta:

[root@nuestrosistema~]$ timedatectl set-timezone Europe/Madrid

Escoger hora local u hora universal
Dependiendo de si tenemos otro sistema instalado, generalmente Windows, nos interesará que el reloj en Arch esté en hora local o en hora universal (UTC). Después de muchas instalaciones de sistemas todavía no tengo claro qué estándar emplea cada distro, pero si compartes partición con el sistema de Microsoft (y lo usas) es conveniente que fijes el reloj en local:

[root@nuestrosistema~]$ timedatectl set-local-rtc 1

En caso contrario, cambia el 1 por un 0 y el reloj quedará en UTC.

Poner el nombre al equipo
Dato importante de cara a las comparticiones en red y demás. Para llamar a nuestra máquina “nuestrosistema”:

[root@nuestrosistema~]$ hostnamectl set-hostname nuestrosistema

Instalando sudo
Como veréis el tema de las configuraciones se ha simplificado mucho con systemd, apenas es necesario editar a mano archivos como había que hacer antes. Órdenes concisas y precisas, no hay más. Ha llegado el momento de dejar de ser el usuario administrador, para lo cual instalaremos sudo. Vamos a actualizar el sistema, por si acaso, pues en Arch entran paquetes varias veces al día:

[root@nuestrosistema~]$ pacman -Syu

Y seguidamente instalamos la herramienta sudo:
 
[root@nuestrosistema~]$ pacman -S sudo

Ahora tenemos que dar permiso a nuestro usuario para ejecutar dicha herramienta, de no hacerlo aparecería el clásico mensaje que indica que no estamos entre los sudoers y el incidente será reportado…

Editamos, pues, el archivo en cuestión. En el ejemplo empleo nano, se puede usar también vi o el editor de preferencia de cada cual:

[root@nuestrosistema~]$ EDITOR=nano visudo

En el archivo que aparece se pueden descomentar varias líneas, dependiendo del nivel de seguridad que deseemos para nuestro sistema. Por norma general suelo descomentar “Defaults targetpw” y la línea siguiente (la de los ALL). Haciendo esto permitimos usar los privilegios de root si conocemos la contraseña. Antiguamente empleaba la que daba permiso a los usuarios del grupo wheel, pero me dio problemas ahora que los grupos ya no son necesarios.

Entrando al sistema con nuestro usuario
Cumplido el trámite de la instalación de sudo, podemos hacer uso de dicha herramienta y dejar de ser root todo el tiempo. Para ello, salimos y entramos como nuestro usuario:

[root@nuestrosistema~]$ logout

Introducimos ahora nuestro usuario y contraseña y ya estamos dentro.

Instalando la base del sistema de sonido
Aunque normalmente suelo emplear pulseaudio para que se haga cargo del manejo del sonido en mi sistema, siempre empiezo por configurar lo más básico, esto es, ALSA.
 
[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S alsa-utils alsa-plugins

Tras la instalación, configuramos los distintos dispositivos desde consola:

[usuario@nuestrosistema~]$ alsamixer

Y dejamos los vólumenes como definitivos para los siguientes reinicios con:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo alsactl store

Si lo deseamos, más adelante se podría instalar pulseaudio con la orden:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S pulseaudio pulseaudio-alsa

Instalando el servidor gráfico
A continuación vamos con el servidor X. En mi caso, con hardware AMD/ATI, el controlador es xf86-video-ati. Se puede consultar la lista completa de paquetes disponibles aquí. Destacar que se trata de los controladores libres, más adelante ya instalaremos los propietarios si nos interesa.

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S xorg-server xorg-xinit xorg-utils xorg-server-utils xf86-video-ati mesa mesa-demos xorg-twm xorg-xclock xterm dbus ttf-dejavu

Todos estos paquetes no son imprescindibles, pero conviene instalarlos de cara a lo siguiente que vamos a hacer: probar el funcionamiento de nuestro servidor gráfico.

[usuario@nuestrosistema~]$ startx

Con esto obtendremos un entorno gráfico espartano que nos permitirá comprobar que todo está correcto. Para salir de él basta escribir exit en la consola o pulsar CTRL+ALT+F7. Una vez que sabemos que nuestra configuración es correcta y en aras de la limpieza y claridad del sistema, procedemos a desinstalar algún paquete no necesario:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -R xorg-twm xorg-xclock xterm

Configurando pacman
El potente gestor de paquetes de Arch viene prácticamente configurado de inicio, pero en mis instalaciones siempre añado dos repositorios. Uno de ellos, multilib, permite obtener soporte para paquetes de 32 bits en entornos de 64 y viene comentado por defecto. El otro, archlinuxfr, es un repositorio no oficial de Arch donde se puede obtener, entre otras, la herramienta yaourt, muy útil para instalar paquetes desde AUR. Hacemos:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo nano /etc/pacman.conf

Y quitamos el carácter # para descomentar las líneas del repositorio multilib. Seguidamente añadimos, al final del archivo:

[archlinuxfr]
Server = http://repo.archlinux.fr/$arch

Guardamos y cerramos con CTRL+O y CTRL+X. Luego:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -Sy yaourt

Con lo cual añadimos ambos repositorios y actualizamos la lista de paquetes en la caché antes de instalar la herramienta que comentaba anteriormente. Yaourt es lo que se denomina un “AUR Helper” o “ayudante de AUR”. Por sus características facilita bastante el trabajo de compilar desde el repositorio de usuarios de Arch. Es mi favorita, pero no la única, en este enlace tenéis una lista de todas estas herramientas.

Instalando el entorno de escritorio
Ya os explicaba más arriba que en este tutorial me he decantado por la instalación de XFCE, que actualmente va por la versión 4.10. Antes solía instalar KDE y luego MATE, pero por diferentes razones he descartado ambos: KDE es un entorno pesado de mantener en Arch, dadas las frecuentes actualizaciones que obligan a descargar muchos megas. No es nada malo, pero para mi gusto es más de lo que necesito, además de que casi todas mis aplicaciones preferidas usan las librerías GTK. MATE es un proyecto que me gustó desde el inicio, pero francamente creo que es difícil que llegue a buen puerto y aunque así fuese (que lo espero y deseo) hoy en día muchas aplicaciones que funcionaban bien en Gnome 2 no lo hacen en este entorno. O, para ser exactos, es necesaria mucha configuración adicional para que todo vaya bien. De modo que vamos con XFCE:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S xfce4 xfce4-goodies

Aparecerán varios grupos de paquetes que podemos elegir. Mi recomendación es la habitual, instalarlos todos para minimizar posibles errores que luego siempre hay tiempo de quitar lo que no nos interese. En comparación con Gnome y KDE podremos comprobar que la descarga es sensiblemente menor.

Instalando el gestor de entrada
XFCE carece de un gestor de este tipo, lo que en Gnome sería GDM y en KDE sería KDM. De entre el resto de opciones, mi favorito es LXDM, el gestor de entrada de LXDE:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S lxdm

Es ahora cuando vamos a ver una de las ventajas de systemd en acción. Antes había que editar algunos ficheros a mano para poder añadir el gestor de entrada al sistema. Ahora es tan sencillo como:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo systemctl enable lxdm

Con esta simple instrucción tenemos LXDM habilitado para los restos. Es momento de reiniciar:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo reboot

Y al llegar al gestor solamente debemos escoger, en “tipo de sesión”, la opción “Escritorio XFCE” que será la única que nos aparezca. Si todo ha ido bien (seguro que sí) estaremos ya ante un escritorio XFCE 4.10.

Configurando un par de cosas
Lo primero que hago al entrar a un sistema con XFCE recién instalado es cambiar la distribución de teclado, por defecto en inglés. Vamos a Menú –> Sistema –> Preferencias –> Teclado y añadimos el idioma español.

Los poseedores de un microprocesador AMD probablemente habrán notado, al iniciar Arch, que aparecen cuatro líneas de error (o dos, o una, depende del número de núcleos) sobre la incapacidad del sistema de reconocer los “unicode” de AMD. Sin entrar en más detalles sobre el tema, la solución:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S amd-ucode

Cuando he instalado Arch en un equipo con procesador Intel no recuerdo que apareciese nada parecido, pero aún así existe un paquete análogo llamado intel-ucode.

Instalando un navegador
XFCE adolece de un navegador “de cabecera”, digamos un Epiphany o un Konqueror que se instalan junto con Gnome y KDE, respectivamente. De manera que tenemos que instalar nuestro navegador preferido para poder tener acceso a, entre otras, la valiosa wiki de Arch donde encontraremos mucha más información que aquí. El navegador elegido es, obviamente, cosa de cada cual, tan solo señalar que están disponibles todos y en distintos estados de desarrollo. En mi caso:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S firefox firefox-i18n-es-es

Instalando fuentes
Para no tener problemas deberemos instalar varias fuentes tipográficas. El listado es muy extenso, como nos indica la correspondiente entrada en la wiki. Respecto al renderizado suelo preferir el que nos brinda Ubuntu con sus paquetes parcheados, lo tenemos a un “yaourt” de distancia:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S freetype2-ubuntu fontconfig-ubuntu cairo-ubuntu

Podemos contestar afirmativamente a cuantas incompatibilidades nos surjan sin problema alguno, estos paquetes vienen a sustituir a freetype2, fontconfig y cairo.

Instalando los drivers propietarios AMD
Quizás el paso más problemático de todos, pero hay que ser valientes… Lo ideal sería quedarse con los controladores libres, sobre todo cuando no se desea emplear el equipo para jugar o desarrollar aplicaciones gráficas y demás. Eso, como digo, sería lo ideal si el driver libre no fallara como lo hace. En mi caso, dicho driver impide volver a ver la pantalla después de una suspensión, circunstancia que podría pasar por alto limitándome a no usar este modo. Y estaba decidido a hacerlo, pero por desgracia con la última actualización de xorg-server el controlador libre ha empezado a fallar y a provocar extraños artefactos en la parte inferior de la pantalla y en algunas ventanas.

Es lo que más detesto de las actualizaciones: que arreglen un problema para crear otro. Ninguna de las soluciones propuestas aquí me han servido, de modo que solo me quedaba volver a optar por los dichosos drivers propietarios. Desde hace algún tiempo se han vuelto a incluir estos controladores en los repositorios oficiales de Arch y como quiera que intuyo que muchos de mis problemas pasados se deben a instalaciones hechas desde AUR y otros repositorios no oficiales, en esta ocasión y en venideras voy a optar por quedarme con los oficiales. Al lío:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -R ati-dri xf86-video-ati

Lo primero es lo primero: quitamos los controladores libres. Vamos ahora a instalar todo lo necesario para la compilación y mantenimiento de los privativos:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S dkms linux-headers catalyst-dkms catalyst-utils lib32-catalyst-utils

De las varias posibilidades para instalar los drivers he escogido la que detecta automáticamente una actualización en el kernel y los vuelve a compilar cuando proceda. Para eso sirve dkms, pero será en vano si no activamos dicho servicio:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo systemctl enable dkms

Y procedemos a configurar Catalyst:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo aticonfig –initial

Añadimos el módulo, denominado fglrx, a la lista a cargar:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo nano /etc/modules-load.d/fglrx

En el fichero que hemos creado solamente debemos añadir la palabra fglrx, guardar y cerrar. A continuación tenemos que asegurarnos de que el sistema inicia con el parámetro “nomodeset” activado, para lo cual editamos el fichero de configuración de Grub:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo nano /etc/default/grub

Y en la línea GRUB_CMDLINE_LINUX=””, entre las comillas, añadimos la expresión citada. Quedaría así:

GRUB_CMDLINE_LINUX=”nomodeset”

Guardamos, salimos y rehacemos el Grub:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg

Reiniciamos y listo, nuestro sistema estará funcionando con los controladores propietarios de AMD/ATI. Como sabéis, nada de esto es preciso cuando nuestro hardware es Intel (suele funcionar sin problemas). Y en cuanto a Nvidia, no tengo ninguna experiencia con estos drivers, de modo que no puedo ser de gran ayuda. En la wiki está la respuesta.

Integración de Gtk y Qt en XFCE
Al estar basado en las librerías Gtk2 no encontraremos problemas con los programas que en esta se fundamentan con XFCE. Sin embargo, a día de hoy, muchos de los programas más utilizados han sido portados a Gtk3 y otros muchos están basados en las librerías Qt creadas en su día por Nokia y actualmente en manos de Digia. ¿Esto qué quiere decir y en qué medida nos afecta? Lo vemos a continuación.

Al escoger un tema de escritorio, por poner como ejemplo uno de mis favoritos digamos Shiki-Brave, si éste no cuenta con versión Gtk3 y abrimos una aplicación ya portada (como Cheese), el aspecto que va a adoptar es muy parecido al que tenía en su tiempo Windows 95, esto es, horroroso a los ojos de nuestro tiempo. Por este motivo deberemos buscar, siempre que nos importe la estética de nuestro sistema, un tema que cuente con versiones para ambos conjuntos de librerías. El que uso en mi Arch es Greybird, popular tema de Xubuntu 12.04 que combina muy bien con el set de iconos Faenza:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S faenza-icon-theme faenza-xfce-addon xfce-theme-greybird

En lo que respecta la integración Qt, con programas como VLC o Clementine que se basan en ella, una vez que instalemos cualquiera de dichas aplicaciones nos aparecerá en el menú una entrada, dentro del submenú Desarrollo, con tres comandos. Si ejecutamos QtAssistant encontraremos ayuda para solucionar este asunto, si bien es muy sencillo:

[usuario@nuestrosistema~]$ qtconfig

Con esta utilidad podemos elegir el tema y las fuentes con los que se mostrarán las aplicaciones Qt.

Hacer que Grub vea nuestra partición Windows
Ignoro la razón, pero el caso es que Arch Linux no reconoce nunca mi partición con Windows 7, aunque instale os-prober y rehaga el Grub una y otra vez. No hay manera. La solución pasa por añadir manualmente la partición con el sistema de Redmond al archivo /etc/grub.d/40_custom:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo nano /etc/grub.d/40_custom

Allí, al final del todo añadiremos:

# Windows 7
menuentry “Windows 7” {
set root=(hd0,1)
chainloader (hd0,1)+1
}

Teniendo cuidado de sustituir la partición que he puesto por aquella en la que esté vuestro Windows. En mi caso es la primera partición del primer disco duro, es decir, (hd0,1). Podemos averiguar cuál es la nuestra con:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo blkid

Lo que nos dará como resultado un listado de particiones ordenado. Por lo general, Windows suele ser la primera de tipo “ntfs”, o la segunda si nuestro ordenador venía con una partición de recuperación del sistema.

Tras guardar y salir del archivo 40_custom, hay que volver a crear el Grub:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg

Si reiniciamos comprobaremos como ya aparece la entrada correspondiente a Windows 7 en el listado.

Instalación y configuración de Samba
La red doméstica de que dispongo es muy escueta: mi ordenador de sobremesa, por todos conocido, al que llamo Galileo como pequeño homenaje a mi corta estancia en la antigua Facultad de Informática de la Universidad de Sevilla, hoy Escuela Superior, y un portátil Acer con procesador i3 y gráfica integrada. Nada más. La única utilidad que tiene la red casera para mí es permitirme enviar archivos desde el sobremesa al portátil, normalmente archivos de vídeo que descargo en el primero para ver en el segundo. Como quiera que el portátil lo usa mi mujer, quien no quiere abandonar Windows (el enemigo en casa, lo sé), preciso instalar y configurar Samba para permitir la comunicación entre ambos equipos.

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S samba gvfs-smb thunar-shares-plugin

Después de instalarlo hemos de ejecutar y habilitar los servicios:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo systemctl enable smbd.service nmbd.service

También tendremos que crear una cuenta de Samba para nuestro usuario:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pbedit -a -u nuestrousuario

Y, para finalizar, copiar el fichero de configuración por defecto de Samba y añadir a él los directorios que deseamos compartir. En mi caso suelo incluir toda la carpeta Home:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo cp /etc/samba/smb.conf.default /etc/samba/smb.conf

Ese es el archivo que tendremos que configurar a nuestro gusto. En casi todas mis instalaciones me limito a descomentar la línea que contiene el nombre del grupo de trabajo y cambiarla por “Workgroup” cuando difiere de éste. También acostumbro a añadir una compartición Pública para mi directorio Home al final del fichero, lo que equivaldría a algo así:

[Publico]
   comment = directorio home
   path = /home/nuestrousuario
   public = yes
   only guest = yes
   writable = yes
   printable = no

Pero en la mayoría de los casos no consigo que Windows vea el directorio en cuestión, lo cual no me supone un problema dado que desde mi equipo de escritorio sí que puedo acceder a las carpetas del portátil. La configuración de un equipo con Windows para compartir carpetas se la dejo a Google… Yo lo hice en su día y, hasta la fecha, ningún problema.

Instalar Flash y códecs multimedia
Para aquellos que no somos devotos de Chrome y continuamos amarrados a Firefox nos es preciso instalar el plugin para reproducir contenido en Flash:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S flashplugin

Para reproducir sin dificultades todo tipo de archivos multimedia es recomendable echar un ojo a esta página de la wiki e instalar los que precisemos. Además, suelo instalar:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S codecs64 libdvdcss gstreamer0.10-plugins

Instalar un reproductor multimedia
La primera opción que se me viene a la mente como programa reproductor en un escritorio con XFCE es Parole. Sin embargo no conseguí que reprodujese archivos en streaming desde el portátil. Luego instalé Tótem, que no fue capaz de reproducir archivos de vídeo en alta definición pese a que creo que había instalado todas las dependencias (este es uno de los defectos que encuentro en XFCE, depende demasiado de Gnome para según qué cosas). La solución final pasó por instalar VLC, que funciona a la perfección:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S vlc

Instalar un reproductor de música
En este sentido mi favorito es, desde hace tiempo, Clementine. Es de las pocas aplicaciones Qt que utilizo, pero lo cierto es que no lo cambio por ningún otro reproductor Gtk. Hay que acordarse de ejecutar qtconfig si no queremos que el aspecto que presente sea el de un programa de hace 20 años…

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S clementine

Para la música en streaming y las recomendaciones solía emplear Vagalume como aplicación para conectarme gratuitamente a Last.fm, pero desde el pasado 1 de Diciembre han cambiado el protocolo de comunicación, dejando a Vagalume inservible. Lo que empleo ahora es Spotify para Linux, que también incluye la posibilidad de conectarse a las listas recomendadas de Last.fm:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt  -S spotify

Instalar la suite ofimática
Pocas dudas a este respecto, Libreoffice sigue siendo el referente dentro de las suites ofimáticas del software libre. Para instalarla en Arch:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S libreoffice

Pacman nos ofrecerá escoger los módulos que nos interesen, así como los idiomas. Debemos tener la precaución de instalar libreoffice-gnome (que debiera llamarse libreoffice-gtk, en realidad) para que, una vez más, la integración gtk sea la adecuada.

Instalar software para trabajar con imágenes
Poco que decir a este respecto, instalo mi programa de manejo de colecciones fotográficas por excelencia (Shotwell) y el de manipulación de imágenes (Gimp). También es preceptiva la instalación de un visor de imágenes si no nos gusta Ristretto, que es el que viene por defecto con XFCE, y de un manejador de archivos PDF:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S shotwell gimp mupdf

Se puede instalar Eye of Gnome, pero prefiero emplear el visor que trae Shotwell.

Configurar la impresora
Si no queremos encontrarnos con sorpresas desagradables aconsejo, por experiencia propia, instalar todos los paquetes que recomiendan en la wiki de Arch para el funcionamiento correcto de nuestra impresora. La utilidad de alguno de ellos depende del modelo, para mi Epson Stylus Color 680 del Jurásico (adquirí este modelo junto con un Athlon a 1 Ghz allá por 2001) instalo:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S cups cups-filters ghostscript gsfonts avahi gutenprint foomatic-db foomatic-db-engine foomatic-db-nonfree foomatic-filters cups-pdf

Casi nada, pero como ya digo cuando he optado por la vía rápida en una instalación de Arch (esto es, instalar lo que recuerdo de memoria sin recurrir a la wiki) siempre, invariablemente, me ha faltado algo que ha hecho fallar la impresión. Después de esta instalación procedemos a iniciar los servicios que necesitaremos para esta tarea:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo systemctl enable cups.service avahi-daemon.service

Y a continuación vamos a encender la impresora y a configurarla, usando la interfaz web de Cups, es decir, abrimos el navegador y escribimos en la barra de direcciones http://localhost:631.

En la página que vemos tenemos que escoger la opción “Añadiendo impresoras y clases”, introducir nuestra contraseña de root y seguir los pasos que se indican.

Configurar el escáner
Mi también vetusto escáner es un Epson Perfection 640U de la misma hornada que mi impresora. Pero ahí sigue, cumpliendo su cometido. Normalmente suelo instalar los paquetes iscan e iscan-data desde AUR, pues son herramientas específicas para equipos Epson que no me habían fallado hasta ahora. Sin embargo, en esta última instalación de Arch con XFCE no he logrado hacerlo funcionar. He optado por instalar Simple Scan con una variante del paquete sane, disponible en AUR, que soluciona un error conocido en la comunicación del programa con systemd:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S simple-scan sane-git

Configurar la webcam
Al contrario de lo que ocurría hace unos años actualmente no es preciso hacer nada para que nuestra webcam, salvo que sea un modelo no soportado en Linux, funcione sobre la marcha. El kernel incorpora los controladores necesarios para que mi Hércules Dualpix Exchange luzca en todo su modesto esplendor. 
 

Últimos retoques: Docky y tema para LXDM
Para ir concluyendo el tutorial os indico un par de pinceladas más que me gusta dar a mi sistema. En primer lugar, la instalación de un dock, siendo mi favorito de siempre Docky. He probado opciones más recargadas, como AWN y Cairo Dock, y más ligeras como Plank, pero me sigo quedando con el habitual. Para que Docky sea plenamente funcional en XFCE tenemos que descargar un paquete desde AUR que, de no estar instalado, provoca unos molestos cuelgues en el dock, que desaparece de buenas a primeras. Con dicho paquete instalado las desapariciones se reducen al mínimo, pero esto es algo inherente a Docky que aún no ha sido arreglado, pues igualmente me venía pasando en SolusOS.

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S docky gio-sharp-commit

Si vamos a utilizar alguna funcionalidad de Docky que requiera conexión a la red es aconsejable instalar NetworkManager e iniciar el servicio:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo pacman -S networkmanager

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo systemctl enable NetworkManager.service

Muy importante prestar atención a las mayúsculas, si no lo escribimos tal como aparece en el ejemplo no iniciará.

Como último apunte, para quienes prefieran un LXDM tematizado de Arch, hay que instalar un paquete:

[usuario@nuestrosistema~]$ yaourt -S archlinux-lxdm-theme-full

Tras la instalación hay que editar el archivo /etc/lxdm/lxdm.conf:

[usuario@nuestrosistema~]$ sudo nano /etc/lxdm/lxdm.conf

Cambiamos la línea “theme” dejándola así:

theme = Archlinux

Guardamos, salimos y reiniciamos para ver el cambio de look. Luego podemos tomarnos un buen café (o un whisky a lo Yoyo Fernández haciendo un screencast, ya esto es a gusto del consumidor) para congratularnos por un trabajo bien hecho. Ciertamente, no voy a negar que configurar Arch Linux requiere trabajo y conocimientos, pero tampoco que, una vez pasado el trago, disfrutaremos de un sistema muy ligero, moldeado a nuestro gusto y donde conocemos y controlamos cada una de las cosas que se han instalado en él.

Ya después, si somos de tal condición, podemos fardar y tal… Bueno, bromas aparte, espero que este tutorial le sea de utilidad a alguien que pretenda iniciarse en este apasionante mundo que es Arch Linux. Quedo a vuestra disposición para tratar de solventar errores o cuestiones que puedan surgir, así como corregir alguna parte del tutorial que pudiera estar equivocada. Un saludo a todos.

Cosas que hacer después de instalar Arch

Ya que me encuentro -¡por fin!- estabilizado de nuevo en Arch Linux con KDE veo una buena oportunidad para completar el blog con el típico artículo del estilo “cosas que hacer después de instalar loquesea“. Considero que es una continuación adecuada al tutorial de instalación de Arch Linux y responde en cierta medida a algunas peticiones sobre la forma que tengo de configurar el sistema una vez está instalado lo que considero la base y el escritorio elegido, en mi caso KDE.

Obviamente he de advertir que el escritorio está configurado a mi gusto, con las herramientas con las que mejor trabajo y mejor me desenvuelvo. Pero es posible que, como ha sido mi caso leyendo artículos de este tipo, pueda servir de inspiración a alguien o para descubrir aplicaciones o formas de hacer las cosas diferentes a las ya conocidas. Con esta intención vamos a ver qué podemos hacer después de instalar nuestro Arch con KDE.

Conociendo a systemd
Todo usuario que se aventure hoy día a instalar la genial distro canadiense se va a encontrar con un momento, digamos, delicado para hacerlo. Me refiero a que Arch está ahora mismo a caballo entre dos formas distintas de entender el inicio (y muchas otras cosas) del sistema. Durante muchos años el inicio de un sistema tipo Unix Sistema V se ha llevado a cabo de una forma que actualmente se empieza a considerar obsoleta. Es por ello que se está iniciando en casi todas las distribuciones el cambio a otro paradigma diferente, que no es otro que Systemd.

Como no me considero usuario avanzado ni tampoco creo que sea del interés del usuario novel profundizar aquí en la cuestión, nos vamos a quedar con que el modo de iniciarse y gestionarse los servicios del sistema (servidor de impresión, de red, gráficos, etc.) ha cambiado. Como ventaja principal está la facilidad de uso e implementación para los desarrolladores. Para los usuarios normales, como nosotros, podemos decir que el inicio y apagado del sistema se ha acelerado considerablemente.

En el caso particular de Arch esto está suponiendo el abandono de nuestro viejo amigo, el fichero de configuración por antonomasia en la distribución, llamado rc.conf. Casi todo se hace ahora de forma diferente. Por poner un ejemplo, ya no es preciso añadir los demonios a una línea en rc.conf, sino que se pueden iniciar y detener “en tiempo real”, guardando el sistema memoria de esta situación. Es decir, ahora podemos iniciar el demonio del servidor de impresión (cupsd) y quedará iniciado para siempre hasta que digamos lo contrario, manteniéndose dicho inicio en cada apagado/reinicio del sistema.

No me voy a extender más en este tema, tan solo voy a recomendar el excelente tutorial de Gregorio Espadas que utilicé para hacer el cambio a systemd. Lo único que debemos tener presente es que hay que “convertir” todos los demonios en servicios, y cuando escribo todos es todos. Viene lo anterior a colación de un problema que tuve con cups, cuyo uso al emplear la impresora disparaba la CPU a cien por cien y no imprimía ni a tiros. Me costó un poco averiguar dónde radicaba el problema: no había iniciado el servicio de avahi (antiguamente avahi-daemon). Cuidado, pues, con este tema si queremos evitar quebraderos de cabeza.

Informar, por último, que no es estrictamente necesario cambiar a systemd ahora mismo, pero sí es recomendable. Y la mayoría de distros importantes han cambiado ya, o están en proceso de hacerlo. Los beneficios, creo, superan por mucho a los inconvenientes. Como muestra un botón: mi Arch con KDE apaga en cuatro segundos exactos…

Poniendo KDE a dieta
No todo el mundo dispone de un equipo de última generación, esto es un hecho. KDE no es especialmente pesado, por mucho que se pueda leer esta afirmación por aquí y por allá. Depende de con qué se le compare, claro está. Aunque afortunadamente dispongo de un buen ordenador mantengo la costumbre de deshacerme del que en mi anterior equipo era un auténtico devorador de recursos: el sistema de búsqueda e indexación de escritorio, compuesto por la terna Akonadi + Nepomuk + Strigi. Es algo que, como he comentado en otras ocasiones, no utilizo para nada y es por lo que tiendo a desactivarlo. Para ello ya escribí este artículo hace algún tiempo.

En la tercera parte del tutorial de instalación de Arch, la referida a KDE, recomiendo instalar la totalidad del escritorio en lugar de usar el paquete básico e ir añadiendo los meta-paquetes correspondientes. La razón es evitar que la falta de alguno de estos paquetes nos provoque errores difíciles de detectar. El complemento perfecto para este método es el que relato a continuación: deshacernos de aquellos programas que no vayamos a utilizar.

En primer lugar vamos a listar todos los meta-paquetes que componen la suite de escritorio del dragoncito:

pacman -Ss kde-meta

Obtenemos algo así:

Seguidamente podemos ir, uno por uno, buscando información sobre qué paquetes componen el grupo. Por ejemplo, para el meta-paquete de juegos sería:

pacman -Si kde-meta-kdegames

Ahí obtenemos esto:

Y podemos ir eliminando aquellos que no nos interesen, por ejemplo:

sudo pacman -Rns kdegames-kmines

O, directamente, el grupo entero:

sudo pacman -Rns kde-meta-kdegames

Actualizando el sistema
Ya que hemos reducido KDE a la mínima expresión que nos interese a cada uno, es momento de ponerlo al día. Los intervalos de actualización también dependen del usuario, se puede incluso no actualizar en absoluto, pero a la larga esto nos traerá más complicaciones que otra cosa, amén de carecer en nuestro sistema de los parches de seguridad correspondientes que vayan saliendo. Como norma general, para mi gusto, una actualización semanal es suficiente, a ser posible un día en que no tengamos algo importante que hacer (es decir, podamos dedicarle tiempo a un posible problema que surja) y previa visita a la web de Arch por si hubiera algún asunto que resolver antes o después de la actualización. El comando es de todos conocido:

sudo pacman -Syyu

O, si queremos actualizar también los paquetes de AUR, además de los de los repositorios oficiales, sustituir lo anterior con:

yaourt -Syua

Instalando nuestros programas
Turno para configurar a nuestro gusto el escritorio con los programas favoritos de cada cual. Como en el caso del párrafo anterior es una cuestión muy personal. Lo que sí recomiendo, dada la gran cantidad de añadidos y funciones extra que podemos encontrar en el repositorio AUR, es hacer una búsqueda del programa que queramos antes de instalarlo, por si encontramos (a veces me ha ocurrido) más cosillas para completarlo. Lo ilustro con un ejemplo, supongamos que quiero instalar mi reproductor preferido Clementine. Hago una búsqueda:

yaourt -Ss clementine

Y obtengo lo siguiente:

Como vemos en la imagen, además del reproductor en sí podemos elegir una versión de pruebas (clementine-git), otra compatible con appmenu (para mostrar los controles de ventana en la barra de tareas), scripts para Dockmanager y para Conky… un sinfín de posibilidades que nos brinda AUR (por eso me gusta tanto). Entonces ya solo resta instalar lo que queramos, por ejemplo el programa Clementine y su añadido para Dockmanager:

yaourt -S clementine dockmanager-kde_and_extra

El módulo de configuración de KDE
Las conocidas propiedades del sistema del escritorio KDE son el núcleo desde el que podemos controlar cada aspecto de la configuración del mismo. Se accede desde el menú principal –> Favoritos o Aplicaciones –> Preferencias, es igual. La ventana principal nos muestra más o menos módulos, dependiendo de lo que tengamos instalado. La mía queda como sigue:


Vamos a ir viendo, paso por paso, lo interesante a configurar en cada uno de los módulos que se nos presentan.

1. Accesos rápidos y gestos. Podemos configurar los atajos de teclado y gestos de ratón para lanzar determinadas aplicaciones o realizar ciertas funciones. No tengo costumbre de usar este tipo de cosas.

2. Apariencia de las aplicaciones. Aquí sí que nos podemos explayar, al menos yo suelo hacerlo, configurando cada aspecto del entorno visual en que se convierte nuestro escritorio KDE. Se subdivide en varios apartados:

2a. Estilo. Suelo dejar el predeterminado de KDE (Oxygen). Otra alternativa interesante, sobre todo en aras de la compatibilidad de estilos visuales con aplicaciones gtk, es Qtcurve. Se instala con:

sudo pacman -S qtcurve-gtk2 qtcurve-kde4

El problema es que adolece de una versión para gtk3, lo que no la hace muy útil actualmente. Más adelante veremos una solución para este tema. Dentro de la pestaña “Ajuste fino” la configuración que mejor me ha ido siempre es “Alta resolución y muchísima CPU”, en tanto en cuanto, curiosamente, hace lo contrario de lo que afirma, al menos en la segunda parte de la frase: consume menos CPU y la resolución es perfecta.

2b. Colores. Suelo emplear el esquema de colores Qtcurve o el predeterminado de KDE.

2c. Iconos. Hay una gran variedad para elegir en AUR, yo siempre acabo utilizando KFaenza, si bien reconozco que ya está un poco visto. Pero es el que más me gusta y el que encuentro más completo:

yaourt -S kfaenza-icon-theme

2d. Tipos de letra. Ocurre un poco igual que con los iconos, hay tantísima variedad que cuesta hacer una elección. En este aspecto suelo variar, actualmente estoy usando la fuente Liberation Sans:

yaourt -S ttf-liberation

Las fuentes por defecto no se ven demasiado bien en LCD. Para ello hay un par de soluciones posibles:

yaourt -S fontconfig-infinality freetype2-infinality

yaourt -S fontconfig-ubuntu freetype2-ubuntu

Actualmente uso la primera, es cuestión de probar ambas y ver cuál os gusta más. La mejoría en el renderizado de las fuentes es muy llamativa en los dos casos. Al intentar instalar cualquiera de las dos os aparecerán avisos de incompatibilidad con los paquetes originales, no temáis sustituirlos, pues de eso se trata.

2e.  Configuración GTK. Esta opción aparece solamente después de instalar kde-gtk-config desde AUR. Es la solución que mencionaba más arriba para igualar en apariencia las aplicaciones qt con las gtk. Permite seleccionar un tema para gtk2 y otro para gtk3, así como los iconos y el tipo de letra correspondiente. Oxygen-gtk es el que mejor me funciona:

yaourt -S oxygen-gtk2 oxygen-gtk3

2f. Emoticonos. Opción que no uso, permite instalar distintos sets de emoticonos para usar en aplicaciones de mensajería instantánea.

3. Asociaciones de archivo. Aquí podemos fijar qué aplicación abre cada tipo de archivo. Tampoco la utilizo, prefiero hacerlo desde Dolphin, en propiedades del archivo y editar tipo de archivo (la rueda de configuración que aparece a la derecha).

4. Detalles de cuentas. En esta parte únicamente suelo configurar los datos personales y cambiar, si procede, las rutas predeterminadas de las carpetas del directorio /home. Respecto a la cartera de KDE, prefiero no emplearla, con lo que la primera vez que se me requiere una contraseña, así se lo indico.

5. Información personal. Módulo íntimamente ligado a Akonadi, estando deshabilitado no tiene utilidad alguna.

6. Local. Zona para configurar el idioma de KDE por defecto, la moneda, tipo de fecha, etcétera.

7. Notificaciones de aplicaciones y del sistema. Podemos seleccionar que una aplicación nos avise con un sonido cuando queramos (por ejemplo, el applet de plasma de Gmail al recibir un correo) y activar o desactivar el sonido de inicio de KDE.

8. Efectos del escritorio. Habitualmente los tengo activados (ALT+MAY+F12 para activar o desactivar sobre la marcha). Para mi gusto, aun siendo inferior a Compiz, los efectos de Kwin son más que aceptables. Suelo emplear la vista previa de barra de tareas, la transparencia de ventanas al arrastrar y la esquina superior izquierda para exponer las ventanas.

9.  Apariencia del espacio de trabajo. Varios apartados:

9a. Decoración de ventanas. Empleo Oxígeno, es la que más me gusta, pero hay una gran variedad para elegir.

9b. Pantalla anunciadora. Se puede cambiar el típico “splash” de inicio de KDE. Utilizo este:

Para instalarlo:

yaourt -S ksplash-arch-simple

9c. Tema de cursores. Igualmente, muchísimos para elegir, suelo emplear el predeterminado en blanco. Si quieres uno específico de Arch:

yaourt -S xcursor-arch-simple

9d. Tema de escritorio. Lo habéis adivinado: muchos para escoger. Entre mis preferidos, el que uso ahora (Helium one) y Caledonia, tema actual de Chakra.

yaourt -S plasma-theme-heliumone plasma-theme-caledonia

10. Accesibilidad. Afortunadamente no preciso de esta opción, por ahora.

11. Aplicaciones predeterminadas. Hace justo lo que su nombre indica, se puede elegir el gestor de correo, navegador de archivos, navegador web, etc. que queremos que se abra por defecto al pinchar en un enlace.

12. Búsqueda de escritorio. Insisto una vez más, deshabilitarla es un placer.

13. Comportamiento de la ventana. Opción demasiado avanzada para mí, mi necesidad de controlarlo todo no llega hasta este punto, la verdad. Una muestra de que las posibilidades de configuración de KDE llegan a ser excesivas, incluso.

14. Comportamiento del espacio de trabajo. Nos permite elegir el número de escritorios virtuales, las acciones predeterminadas al mover el ratón a cada esquina o “hot corner” y esas cosas.

15. Opciones de red y conectividad. Nunca toco nada aquí.

16. Arranque y apagado. Opción nada desdeñable y muy interesante, pues incluye la posibilidad de elegir los servicios y scripts que se ejecutan al inicio de KDE, además de incluir un potente editor del menú grub2, siempre que hagamos:

yaourt -S grub2-editor

En la pestaña de gestión de sesiones recomiendo iniciar KDE con una sesión vacía, de lo contrario las ventanas y programas que olvidemos cerrar al salir volverán a estar abiertas cuando entremos. Quien considere este hecho una ventaja no tiene que tocar nada, está claro.

17. Fecha y hora. Opciones para configurar ambas cosas.

18. Gestión de tipos de letra. Para ver todas las que tenemos instaladas.

19. Pantalla de acceso. Módulo para configurar el KDM, la pantalla inicial donde se introduce el nombre de usuario y contraseña. Altamente configurable, también, permite el uso de temas, como:

yaourt -S kdm-theme-archlinux

20. Permisos. Contiene, si se ha instalado, el módulo de configuración de K3b, programa de grabación de CD y DVD. Se emplea para asignar los permisos adecuados a la grabadora.

21. Planificador de tareas. No lo empleo.

22. Configuración de la impresora. Lo que su propio nombre indica. También se puede emplear la interfaz web de Cups en la direccion http://localhost:631 para hacer esto. Si no tenemos instalado el paquete kdeadmin-system-config-printer-kde no aparecerá el módulo.

23. Acciones del dispositivo. Aquí podemos elegir qué aplicación lanzar cuando se conecta un nuevo elemento (pendrive, tarjeta de memoria) o se introduce un CD o DVD.

24. Cámara digital. Supongo que sirve para configurar una cámara de fotos que se conecte al equipo, vía Digikam. Como soy más de Shotwell, tampoco empleo esta opción.

25. Dispositivos de entrada. Lugar para configurar nuestro teclado, ratón, touchpad y joystick. Recomiendo cambiar la opción de “Teclado genérico de 105 teclas” por el teclado auténtico de cada uno si se quiere utilizar con plena funcionalidad.

26. Dispositivos extraíbles. Opción que permite seleccionar el comportamiento de KDE, respecto al montaje, al insertar nuevos medios. Podemos decirle que los monte en ese momento, o todos al inicio, o solamente cuando han sido montados de forma manual con anterioridad.

27. Fuentes de información. Ni la uso ni sé para qué sirve, sinceramente.

28. Gestión de energía. Este apartado es especialmente útil para los portátiles, en equipos de sobremesa tiene menos sentido. Podemos especificar qué queremos que haga el equipo en cuanto a suspensión o hibernación, dependiendo de la batería, por ejemplo.

29. Pantalla y monitor. Lugar para configurar estos elementos. Aquí es donde se puede activar o desactivar, así como elegir, el salvapantallas.

30. Multimedia. Aquí se puede, principalmente, seleccionar el motor de audio/vídeo que queremos que use el sistema. El que menos problemas me ha dado es Gstreamer.

yaourt -S phonon-gstreamer

Otras alternativas son phonon-vlc y phonon-xine.

31. Objetos perdidos. El resto de opciones que no se adecúan a otros apartados nos aparecerán aquí. En mi sistema tengo Adobe Flashplayer y GTK Styles and Font (resultado de tener instalado los paquetes flashplugin y gtk-qt-engine.

Plasmoides interesantes
Al igual que en el resto de cosas en las que KDE destaca, existe una amplia variedad de plasmoides de escritorio que podemos emplear, según nuestras necesidades. En mi caso particular únicamente hay dos que considero imprescindibles:

Gmail-plasmoid. Para controlar la llegada de nuevos mensajes al correo. De todos los applets y plasmoides que he probado a lo largo de los años he de reconocer que este es el que mejor funciona. Para instalarlo:

yaourt -S kdeplasma-gmailnotifier

Yawp (Yet Another Weather Plasmoid). Igual que en el caso anterior, de todos los applets de meteorología es mi preferido. Podemos instalarlo en la barra de tareas o como un plasmoide aparte en el escritorio (esto en realidad es una cualidad inherente a todos los plasmoides de KDE) y poder saber el tiempo que hace (si, es más fácil mirar por la ventana, lo sé) y el que hará con hasta cinco días de antelación.

yaourt -S kdeplasma-applets-yawp

Fondos de escritorio meteorológicos
Desde que descubrí esta particularidad de KDE no puedo evitar usarla. Se trata de un wallpaper o fondo de escritorio dinámico, esto es, va cambiando en función de una determinada condición, que en este caso es el tiempo meteorológico. Permite seleccionar cualquier ciudad del mundo y en distintas webs de Meteorología. Además también podemos ceñirnos a los wallpapers que vienen por defecto para cada condición, diferenciando entre día y noche, o bien podemos indicar qué queremos que se muestre con cada cambio climático.

 
Y lo voy a dejar aquí, que me ha salido un artículo bastante denso. Espero que pueda servir a alguien para dar ideas de cómo configurar su Arch y su escritorio KDE, para mí no es más que todo lo que suelo hacer e instalar cada vez que vuelvo a la distribución que considero mejor se desenvuelve en mis equipos. Quedo a vuestra disposición para cualquier duda o ampliación de algún apartado. Un saludo.

Tutorial Arch Linux IV: nuevo método de instalación

ACTUALIZADO A FECHA 9 DE DICIEMBRE DE 2012

Mucho se ha escrito últimamente sobre la decisión de los desarrolladores de Arch Linux de discontinuar el uso del AIF (Arch Installation Framework, Marco de Instalación de Arch) que simplificaba un poco la tarea de poner en funcionamiento el excelente sistema operativo que implementan. La mayor parte de las reacciones son negativas, en la senda de acusar a Griffin y compañía de pretender reducir aun más si cabe el espectro de usuarios “arqueros” hasta convertir la distribución en poco menos que elitista. La razón esgrimida para el cambio es la falta de contribuciones al mantenimiento del AIF, o sea, no hay recursos o no se desea dedicarlos a algo considerado trivial.

No comparto el revuelo que se ha montado en torno a este tema, la verdad. En principio me pareció que se estaban equivocando, pero una vez probada la instalación mediante scripts y consola no me ha parecido tan terrible. Además, el AIF es relativamente nuevo en Arch (se incluyó en febrero de 2009) y tampoco ha sido nunca la panacea en cuanto a facilidad de uso. Más controvertido me resulta el hecho de que se haya prescindido de las imágenes iso que apuntan al repositorio core-local (en el propio disco) en favor del repositorio actualizado en línea (core-remote). Este hecho sí que restringe sobremanera el acceso a Arch a personas con una buena conexión de red y, en mi modesta opinión, debiera ser revisado.

Esta introducción viene al caso de los numerosos “chascarrillos” y las muchas opiniones contrarias, algunas sin tener el más mínimo respeto por Arch, que he venido leyendo en los últimos días. Señor@s, nadie obliga a saber instalar Arch Linux. Nadie obliga a usar Arch Linux. En un panorama gobernado por Windows y con cientos de distribuciones cuasi-iguales en Linux, no veo porque no pueden unos desarrolladores tratar de ceñirse a sus ideas, a su principio KISS, y cambiar un escueto instalador (por llamar de alguna forma a AIF) por una serie de scripts de consola. Y si alguien se siente tan irresistiblemente atraído por esta distro, las razones no vienen al caso pero la sencillez es precisamente una de ellas, como para querer usarla tiene varias opciones a su disposición: la wiki de Arch, tutoriales como el que nos ocupa hoy, o distribuciones que facilitan el trabajo al entregarnos un Arch ya “montado”, como KahelOS (Gnome), Chakra (KDE, aunque poco queda de Arch ya en Chakra), Nosonja (XFCE), Archbang (Openbox) o Bridge Linux (escritorio a elegir). Casi nada.

Y ahora, vamos al tema. Este tutorial viene a sustituir al primero que redacté, pues los cambios acaecidos lo invalidan.

Descargar Arch Linux
Lo primero que debemos conseguir es la iso de instalación de Arch Linux. Para simplificar (como no) las cosas se ofrece una única versión para arquitecturas de 32 bits y de 64 bits. Como indicaba antes es una imagen de instalación de tipo “netinstall”, esto es, busca y descarga los paquetes en la red, con lo cual recomiendo encarecidamente hacerlo si disponemos de una buena conexión, a ser posible cableada (aunque no es imprescindible). Podemos descargar la imagen de aquí. Se puede grabar a un CD usando cualquier programa del que dispongamos para dicha tarea o a un pendrive con Unetbootin, por ejemplo.

Nuestro Arch básico en 30 pasos
Pueden parecer demasiados, lo sé, pero me ha parecido mejor dividir el proceso en órdenes sencillas para no hacerlo tan pesado. ¿Listos para el reto? Allá vamos:

1 – Iniciamos el CD o pendrive 
Al iniciar nos encontramos con el clásico menú de Arch que incluye varias opciones. La pantalla que veremos se parecerá a ésta, salvo que sin los bordes de la ventana que denotan que estoy haciendo la instalación en una máquina virtual de nombre Galileo (recuerdos de los viejos tiempos de la Facultad):
Menú de inicio de Arch Linux
Como podemos apreciar las opciones relevantes para nuestra tarea son las dos primeras, una inicia Arch de 32 bits, la siguiente inicia Arch para sistemas de 64 bits (todos los modernos, por otra parte). Elegimos según el hardware de cada cual.
2 – Entramos al sistema como root
Cuando se inicia Arch de nuevo se nos facilita la tarea: el propio sistema se loguea solo como usuario administrador. Lo que vemos es esto:
Entramos al sistema como root
3 – Cambiamos el mapa de teclado
En principio el teclado viene configurado para el idioma inglés. Con una sencilla instrucción lo podemos poner en el que queramos, español en nuestro caso:
[root@archiso ~]# loadkeys es
4 – Iniciamos el gestor de particiones
El tutorial lo escribo suponiendo que se va a instalar Arch en un disco vacío. El uso del particionador en consola no es excesivamente complejo, pero si se prefiere se puede tener el disco preparado de antemano usando un live cd de cualquier distribución que incluya un gestor de particiones, como por ejemplo, SolusOS. Para entrar al gestor:
[root@archiso ~]# cfdisk
Y nos encontraremos en la siguiente pantalla:
El gestor de particiones cfdisk
El disco, como podemos apreciar, está vacío.
5 – Creamos nuestras particiones
En nuestro ejemplo solamente voy a crear dos, una para la raiz del sistema (/) y otra de intercambio (swap). Son las mínimas requeridas (o no, también podemos prescindir de la swap si tenemos mucha memoria o no vamos a usar la función de hibernar) pero no las recomendadas. Lo ideal es crear también una partición para nuestros datos (/home) por si en algún momento se requiere la reinstalación del sistema tener los mismos a salvo. Hay quien recomienda una cuarta partición para /boot, pero hoy por hoy no le veo la utilidad.
Siguiendo con nuestro ejemplo, tenemos que seguir la secuencia siguiente:
New –> Primary –> introducimos el tamaño deseado –> Beginning
New –> Primary –> el tamaño que le demos a la swap, se recomienda al menos la mitad de nuestra RAM total –> Beginning
Nos posicionamos sobre sda1 y marcamos Bootable para que se pueda iniciar desde ella. Luego elegimos Write y recibimos la clásica advertencia de que se van a destruir todos los datos previos del disco:
Elegimos write para escribir los datos
Aceptamos con Yes y a continuación elegimos Quit.
6 – Creamos el sistema de ficheros raiz
Lo que hemos hecho antes es preparar el disco dividiéndolo en dos particiones, ninguna de las cuales tiene formato aún. Es lo próximo que haremos, empezando por la raíz, que en nuestro ejemplo es sda1:
[root@archiso ~]# mkfs.ext4 /dev/sda1
7 – Creamos y activamos la partición de intercambio
Hacemos ahora lo mismo con la swap que, por sus características, requiere de un comando extra para ser activada:
[root@archiso ~]# mkswap /dev/sda2 && swapon /dev/sda2
8 – Montamos la partición raíz
La swap ya está activada, ahora montamos la raíz con un sencillo comando:
[root@archiso ~]# mount /dev/sda1 /mnt
9 – Levantamos la red
El poder disponer de una conexión a Internet, como veíamos antes, es ya condición indispensable para instalar Arch. Si lo estamos haciendo con una conexión vía wifi es algo más complicado, por lo que recomiendo proveernos de una conexión cableada si nos es posible (¿para qué están los amigos?). En caso de no poder disponer de ella tenemos las instrucciones correspondientes en la wiki de Arch, en concreto en este artículo. No me queda muy claro al leerlo si en la iso netinstall se incluyen las herramientas para levantar la conexión wireless, si no es así estaríamos ante una situación absurda, como los propios desarrolladores indican: necesitamos Internet para obtener las herramientas, pero necesitamos las herramientas para acceder a Internet. Bucle recursivo y sin solución. Espero que no sea el caso.
Bien, pensemos en positivo y en que tenemos una conexión cableada. El modo de iniciar la red es muy sencillo:
[root@archiso ~]# dhcpcd
Y obtendremos algo parecido a esto:
Levantando la red con dhcpcd
10 – Eligiendo un repositorio
Ya que somos afortunados y podemos acceder a Internet es el momento de escoger un repositorio más o menos próximo a nuestra localización. Mis experiencias desde España me llevan a aconsejar actualmente los mirrors o espejos holandeses, por ser con los que he conseguido mejores resultados. Vamos a editar (usando nano, también se puede usar vi si se desea) el fichero que contiene los espejos:
[root@archiso ~]# nano /etc/pacman.d/mirrorlist
Lo que nos inicia el editor con dicho archivo:
Editando el mirrorlist de pacman
Para elegir un espejo basta descomentar su correspondiente línea, es decir, eliminar el carácter # del principio de Server = http… Ojo, las líneas que comienzan con Score no es preciso (provocaría error, de hecho) descomentarlas. Recomiendo elegir varios mirrors, pues pacman intenta conectar con ellos por orden y, caso de no conseguirlo con uno pasará al siguiente. De ahí que sea mejor tener varios por si alguno está caído en el momento de instalar.
11 – El script de instalación pacstrap
Vamos a proceder ya a la instalación de los paquetes del sistema, propiamente dicha. Haremos uso del nuevo script pacstrap, indicándole que instale en mnt los paquetes del sistema base y los de desarrollo, que serán más tarde necesarios. Es lo equivalente a lo que hacíamos antes en AIF, eligiendo base y base-devel:
[root@archiso ~]# pacstrap /mnt base{,-devel}
Y la descarga e instalación comienza:
Comienza la instalación de los paquetes
Descargando los paquetes del sistema básico de Arch
12 – Instalando el gestor de arranque
Cuando la instalación ha concluido es el momento de proceder a la configuración del gestor de arranque Grub. También se puede optar por Syslinux, como casi siempre es a gusto del consumidor. Recomiendo el primero, que es el que uso y que se debe instalar así:
[root@archiso ~]# pacstrap /mnt grub-bios
13 – Generando el archivo fstab
Fstab es el fichero donde se guarda la configuración de los sistemas de archivos y las particiones que nuestro Arch va a leer al iniciar. Hemos de generarlo con el siguiente comando:
[root@archiso ~]# genfstab -p /mnt >> /mnt/etc/fstab
14 – Configurando el fstab
Al momento de realizar mi instalación había un par de cosas que configurar en el archivo fstab si queremos evitar un error al iniciar el sistema. Y especifico al momento porque es posible que dicho error se vea subsanado en las siguientes imágenes de instalación de Arch. El caso es que debemos editar el archivo:
[root@archiso ~]# nano /mnt/etc/fstab
Y corregir la línea referente a la partición de intercambio, dejándola así:
/dev/sda2    swap    swap    defaults    0    0
En mi caso es sda2, cada uno que ponga la partición correspondiente a su swap. En la instalación que hice aparecía “none” en lugar de la partición correspondiente, lo cual provocaba un error durante el arranque (nada importante, tan solo no se activaba la partición de intercambio).
15 – Entrando al nuevo sistema
Aun no es momento de reiniciar, pero ya podemos operar con nuestro nuevo sistema instalado haciendo uso de la utilidad chroot:
[root@archiso ~]# arch-chroot /mnt
Esta instrucción nos hace entrar como superusuario en la partición que contiene ahora mismo nuestro sistema nuevo, es decir, /mnt.
16 – Definir el nombre de nuestra máquina
Para poder identificarla en red es preciso nombrar a nuestro equipo con Arch. Lo hacemos editando el fichero hostname:
[root@archiso /]# nano /etc/hostname
Nótese que ya no precisamos especificar el directorio /mnt porque estamos físicamente en él. Se abrirá un archivo en blanco donde solamente deberemos escribir una línea con un nombre, en minúsculas, sin entrecomillar. Por ejemplo, galileo.
17 – Completar el archivo hosts
El paso anterior no sirve para nada si no accedemos también al fichero hosts y añadimos el mismo nombre que pusimos.
[root@archiso /]# nano /etc/hosts
Quedará algo así:
127.0.0.1    localhost    localdomain    localhost    galileo
::1               localhost    localdomain    localhost    galileo
Como siempre que estamos en nano usamos CTRL+O para grabar, luego ENTER y CTRL+X para salir.
18 – Especificar nuestra localización
Para ello deberemos crear un enlace simbólico que incluya el lugar más próximo a nuestra localización. En nuestro ejemplo, vivo en Sevilla, sería Madrid:
[root@archiso /]# ln -s /usr/share/zoneinfo/Europe/Madrid /etc/localtime
19 – Configurar el archivo de localización
Bastará editar el fichero en cuestión:
[root@archiso /]# nano /etc/locale.conf
Y escribimos una única línea con el idioma y la codificación de texto deseada, en nuestro caso:
LOCALE=”es_ES.UTF-8″
20 – Descomentar las líneas de localización españolas
Esto se hace en el fichero locale.gen:
[root@archiso /]# nano /etc/locale.gen
Ahí tendremos que quitar el carácter # de delante de las tres líneas referidas al español, dejando activados es_ES.UTF-8, es_ES.ISO-8859-1 y es_ES.ISO-8859-15@euro.
21 – Generar los locales
El propio nombre lo indica, el comando es:
[root@archiso /]# locale-gen
Generamos los locales con locale-gen
Si queremos evitar posteriores advertencias del sistema hay que hacer que éste lea la nueva configuración de los locales así:
[root@archiso /]# source /etc/locale.conf
22 – Configurar el fichero mkinitcpio.conf
Este es un paso exclusivo para usuarios avanzados, quienes en su mayoría no precisan de tutoriales como éste para instalar Arch. En resumen, es una forma de configurar el modo en que se va a crear el archivo de imagen de inicio del sistema. Lo podemos dejar por defecto como está, pero si se desea investigar el asunto, basta hacer:
[root@archiso /]# nano /etc/mkinitcpio.conf
23 – Generar el archivo de inicio en RAM
Cualquier sistema Linux, tras cargarse en memoria el kernel, busca seguidamente un pequeño sistema de directorios que se crea en la memoria RAM. Simplificando el tema, busca el initramfs. En Arch, dicho mini-sistema se crea con el script mkinitcpio:
[root@archiso /]# mkinitcpio -p linux
El comando nos dará una salida parecida a la que vemos aquí:
Salida del comando mkinitcpio en Arch
Se han creado dos imágenes, una normal y otra de recuperación (fallback). El mensaje de advertencia respecto a los locales (“failed to set default locale”) que vemos en la imagen, si bien no afecta para nada al posterior desempeño del sistema, se puede evitar si hacemos lo reseñado en el punto 22.
24 – Instalar Grub
Paso importante, para poder iniciar Arch se debe instalar antes el gestor de arranque. Para ello hacemos:
[root@archiso /]# grub-install /dev/sda
No indicamos ningún número al final de sda puesto que vamos a instalar Grub en el MBR (Master Boot Record, Registro Principal de Arranque) del disco. La frase “Installation finished. No error reported” nos da la clave de todo ha salido bien.
25 – Configurar Grub
Para el sistema de nuestro ejemplo no tiene complicación alguna, ya que es el único sistema que se encuentra en el disco:
[root@archiso /]# grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg
Caso de no ser así, tras los pasos anteriores habría que modificar una serie de archivos a mano para añadir el resto de sistemas, incluyendo Windows. También podríamos dejarlo para más adelante y usar alguna de las alternativas gráficas que existen en AUR para desempeñar la tarea más fácilmente. Más información al respecto, aquí.
26 – Crear la contraseña de root
Todo superusuario requiere su “supercontraseña”. Para generarla en nuestro Arch Linux de nuevo cuño escribiremos:
[root@archiso /]# passwd
Tras lo cual introduciremos por dos veces la contraseña que deseemos.
27 – Volver al sistema de instalación
Nos vamos acercando al gran final y hay que ir deshaciendo cosas. Para empezar tenemos que salir del entorno instalado en el que estamos trabajando con chroot para volver al sistema de instalación que se creó con la iso:
[root@archiso /]# exit
Más sencillo imposible. Quiero salir, escribo “exit”.
28 – Desmontando lo antes montado
Como hay que ser ordenados debemos dejar las cosas en su sitio, es decir, como estaban al principio de nuestra tarea. Desmontamos el directorio mnt:
[root@archiso ~]# umount /mnt/
29 – Reiniciando el equipo
Llegó el momento cumbre de reiniciar, quitar el medio de instalación (CD o pendrive) y dejar a Grub aparecer en toda su gloria. La orden es clara y concisa:
[root@archiso ~]# reboot
Tras lo cual, segundo más o menos dependiendo del ordenador de cada uno, nos encontraremos con esto:
Aparece Grub, nuestro Arch Linux se ha instalado
Esta escueta pantalla, una espartana configuración que es el adalid de la sencillez de la que presume Arch (con razón, por otra parte) nos indica que vamos a iniciar a nuestro nuevo y flamante sistema arquero. Por cierto, hay multitud de aplicaciones en AUR para mejorar la apariencia de Grub, no hay que preocuparse por eso ahora…
30 – Entramos al sistema como root
Para finalizar la primera parte de la instalación de Arch Linux únicamente nos resta entrar al sistema como el único usuario existente en este momento, esto es, el administrador (root). En la pantalla de login escribimos root y la contraseña que hayamos escogido. Ya estamos en Arch Linux, os emplazo a un nuevo tutorial para configurar el sistema e instalar un entorno de escritorio.

Si algo ha fallado, quedan más cartuchos por usar. En primer lugar, recomiendo seguir escrupulosamente la wiki de Arch en su apartado dedicado a la instalación:

Y, dado que la finalidad de este tocho es ayudar a quien quiera adentrarse en el fascinante mundo de Arch, dos tutoriales más (mejores, y no es falsa modestia, lo digo en serio) por si algo se me ha pasado, aunque en esencia hacen lo mismo de parecida forma:
Y, por supuesto, como casi nadie pretenderá quedarse en un Arch Linux en consola, el siguiente paso obligado es la instalación de un entorno de escritorio y la configuración del mismo:
Mi escritorio actual Arch + XFCE
Nada más. Espero, como siempre, que el tutorial sirva de ayuda y a la vez de acicate para perder el miedo a instalar una de las mejores distribuciones que hay por ahí fuera en el mundo de Tux. Saludos.