Bridge 2012.5: ¿un puente hacia Arch?

Las nuevas distribuciones Linux siguen apareciendo cual setas en otoño dentro de un ya de por sí cargado bosque de sistemas operativos. No falta el mes en que aparezca alguna variación o implementación diferenciada de las principales distros, y sigo sin poder resistirme a hacer una valoración de cualquiera de ellas basada en Arch Linux. Y tal es el caso de Bridge.

Se trata de un sistema Arch, con una variante somera del instalador de Archbang y que se presenta en cuatro sabores para descargar: Gnome, KDE, XFCE y LXDE con Openbox. Como ya hemos analizado el propio Arch con KDE y Nosonja, con XFCE, además de Archbang, creo que es el momento de probar el único entorno que nos resta con la distro canadiense de fondo. Decir que Bridge Linux es mantenida por una única persona (alguien bajo el nombre corporativo de Miller Technologies, que resulta ser Dalton Miller) y que su comunidad de usuarios es todavía bastante reducida, como se deduce de su modesta web y sus foros. El objetivo de Miller parece ser que es el común a casi todas las distribuciones basadas en Arch, esto es, poner el genial sistema al alcance de usuarios con menos conocimientos. Tal vez de ahí el nombre, pretende servir como un puente que facilite el acceso a Arch Linux. Buenas intenciones, pero vamos a ver en la revisión como aún le falta por construir parte de su pasarela.

Instalación
No tengo problemas de ninguna clase desde que empleo SUSE Imagewriter bajo Chakra para crear los usb arrancables. Cierto es que me ha quedado un pendrive inservible salvo para estos menesteres, que a decir verdad es para lo único que lo utilizo, así que no cabe queja alguna. El menú de arranque nos deja la agradable sorpresa de incluir una opción predeterminada para iniciar el sistema con los socorridos parámetros “force-vesa + nomodeset” que tan bien van para usuarios de tarjetas gráficas Nvidia o ATI/AMD. En cualquier caso, el autor recomienda iniciar primero en modo normal y usar la segunda opción si no funcionara la primera. Para mi ordenador no presenta inconveniente, el driver libre es perfectamente operativo si obviamos los parpadeos habituales al iniciar.

La instalación al completo se plantea en inglés y con el instalador de Archbang. O lo que es lo mismo, el puente aquí se torna en peligroso puentecillo de tablones de madera… si se me permite la analogía. Es muy difícil que un usuario con pocos conocimientos de Arch, incluso con la wiki delante, sea capaz de poner en pie este tipo de instalación. A decir verdad, como en el caso de Archbang, no aprecio diferencias suficientes como para que este instalador cobre gran ventaja sobre el del propio Arch Linux.

En caso de concluir el proceso con éxito nos toparemos con la dificultad añadida de que Grub no reconoce ningún otro sistema más que el propio Bridge. Y Windows, si nos tomamos la molestia de editar manualmente el archivo de configuración. Nuevamente, no sirve de gran ayuda para el usuario novel, que a estas alturas es muy probable que haya huido despavorido hacia opciones más amigables. Pero sigamos, en pro de los linuxeros con más conocimientos que sean capaz de solventar esto o de los que no necesitan más sistemas operativos que el que se está instalando.

Al intentar reiniciar, Bridge me arroja hacia una consola. Dado que desconozco el usuario de la sesión live y que no tengo la contraseña de root de la misma, la única opción que conozco es pulsar el botón de reiniciar en el ordenador. Tras hacerlo nos encontraremos con el gestor GDM para iniciar a Gnome 3, pudiendo escoger el entorno puro y duro o su variante Cinnamon. Aunque en principio elijo la primera de las opciones, me basta un rato de trastear por aquí y por allá para no encontrarme nada cómodo en este entorno. De modo que decido reiniciar y probar Cinnamon, dicho sea de paso es la primera experiencia que tengo con dicha solución.

Decido no instalar los drivers privativos, pues necesitaría añadir los repositorios de [xorg111] que sé por experiencia que romperían el sistema al tratar de actualizar, de manera que me voy a por la solución alternativa al problema de no poder suspender el equipo: la extensión de Gnome que previene esto mismo. En principio intento instalar la conocida “Presentation Mode“, pero no tengo éxito al no aparecer la opción deseada en el panel. Hago una segunda intentona con “Yet Another Inhibit Suspend“, que pese a mostrarse y permitir activarla, compruebo pasado un rato que no funciona para nada. Me temo que voy a tener que dar la razón a Linus Torvalds en sus apreciaciones sobre el errático comportamiento de algunas extensiones de Gnome 3.

Para colmo de estos molestos inconvenientes, todo intento de instalar la distribución de teclado española no tiene éxito (salvo el escribir en consola “setxkbmap es”). Como tampoco me es posible alterar la hora del sistema, pese a pedir la contraseña y desbloquear la aplicación de configuración, una vez se modifica y se cierra ésta la hora vuelve, erre que erre, a su valor inicial equivocado. En fin, problemas por todas partes.

Navegación
Tenemos a Chromium, versión 19 y pico, como navegador de cabecera. Es un problema recurrente en este navegador el “quejarse” de que no está instalado Flash, cuando no es cierto. Reproduce bien los vídeos de youtube y la experiencia de navegación es bastante buena.

Vídeos
El reproductor elegido es Tótem. Aunque todos los formatos se ven, encuentro un problema en determinados vídeos avi que se muestran sin sonido. Parece ser que el problema es la falta del paquete gstreamer0.10-ugly-plugins.


Música
Banshee, gran reproductor para entornos Gnome. No vamos a poder escuchar música en mp3 salvo que hayamos instalado, como vimos en el paso anterior, el paquete que contiene el soporte para ello. Y me pregunto, si tenemos preinstalados “el bueno y el malo”, ¿por qué no “el feo”? Más info sobre estos plugins aquí.

Ofimática
Otra vuelta de tuerca a lo surrealista ocurre con la suite ofimática. Libreoffice aparece como instalada, pero si se intenta abrir un archivo de texto o de hoja de cálculo, no se encuentra el programa que lo haga. La respuesta a este embrollo es que, efectivamente, está instalado libreoffice-base (en holandés, por cierto, o algo parecido como se aprecia en la captura)… pero no está ni libreoffice-writer ni libreoffice-calc ni nada de nada. Es decir, tenemos Libreoffice pero no lo tenemos. Extraña decisión del desarrollador, pues no creo que esto se deba a un despiste. La solución pasa por usar pacman:

sudo pacman -S libreoffice-writer libreoffice-calc libreoffice-impress libreoffice-es

Esto instala el procesador de textos, la hoja de cálculo y la utilidad de presentaciones, junto al paquete de idioma español.

Fotografía e imágenes
En este apartado Bridge Linux cumple todas mis expectativas, no en vano escoge mis dos programas favoritos para tratar con gráficos y fotografías: Shotwell y Gimp.

Gestor de software
Al estilo de casi todas las distribuciones basadas en Arch, la única opción para instalar paquetería se sigue confiando a la consola (con buen criterio, añadiría). De modo que para instalar cualquier cosa, como veíamos con Libreoffice, se precisa pacman. Las actualizaciones se realizan por parte del usuario con “sudo pacman -Syu”.

Reconocimiento de hardware
Aunque entre las aplicaciones del menú de Cinnamon se encuentra una relativa a la impresora, es imposible que sirva para algo si no viene preinstalado y funcionando el servidor de impresión. Ni rastro de cups en Bridge Linux si no lo instalamos nosotros y lo añadimos al fichero rc.conf, como se indica aquí.  Por otra parte, no hay problemas con el escáner ni la webcam, tan solo debemos instalar algún programa que los gestione, como Simple Scan y Cheese.

Programas de uso habitual
Al basarse en Arch y compartir sus repositorios ya presuponemos de antemano que cualquier programa que precisemos se va a poder instalar. Algunos estarán en el repositorio comunitario de Arch, el conocido AUR, pero tampoco se nos ha facilitado la tarea de poder acceder a él en Bridge. Nuevamente deberá ser el usuario, igual que en Arch (no hay puente tampoco para esto), el que añada el repositorio [archlinuxfr] e instale yaourt y base-devel. Instrucciones sobre cómo hacer todo esto en el tutorial de Arch.

Cheese y Simple Scan están en los repositorios oficiales de Arch. Dropbox y Vagalume están en AUR. También está jDownloader, pero para que funcione debemos instalar antes jre7-openjdk. Por último, para que esté disponible Skype se debe descomentar el repositorio [multilib] en /etc/pacman.conf en caso de que nuestro sistema sea de 64 bits. Como vemos, mucho que hacer para una distribución que trata de acercar a Arch al usuario final.

Gestor de arranque
Un Grub que no reconoce ningún sistema no sirve para nada. Es el caso que nos ocupa, tuve que declinar su instalación y dejar que SolusOS se encargase, con un “sudo update-grub” de manejar el arranque. Ni que decir tiene que este último sí que reconoció a Bridge Linux y la añadió a la lista de sistemas. Podemos instalar en Bridge los programas startupmanager y grub-customizer desde AUR, pero si es otro sistema el que maneja el arranque esto no nos va a servir para mucho.

Estabilidad y suspensión a RAM
No tuve que sufrir ningún cuelgue durante las pruebas con Bridge Linux. La suspensión a RAM no fue posible al no instalar los drivers privativos, que son incompatibles con la actual versión de xorg, la 1.12. Me pregunto si alguna vez AMD se decidirá a dar soporte a estos drivers, porque ya quedan pocas distribuciones donde se pueda recurrir a versiones más antiguas del xorg-server.


Ciclo de desarrollo
Del ciclo de desarrollo de Bridge Linux no tengo idea, en su web no aclaran nada al respecto. Parece ser una rolling release, ya que comparte los repositorios de Arch y ésta lo es.

Si algo me ha causado buena impresión de Bridge Linux Gnome ha sido Cinnamon, me parece una muy buena solución de escritorio para hacer más amigable y personalizable la de otro modo agreste Gnome 3. Pero claro, no es algo achacable a Bridge, sino a los creadores de Cinnamon, que no son otros que los de Linux Mint. Por tanto, ciñéndonos a lo que Bridge nos puede ofrecer, tengo que concluir que aporta más bien poco al mundo Linux. Si una distribución pretende acercar a Arch Linux a usuarios más novatos y únicamente presenta un sistema cuya única ventaja sobre la propia distribución es que tiene un entorno de escritorio instalado… no parece suficiente.

Y es lo que ocurre con Bridge, como con Archbang, que son tantas las cosas que hay que configurar antes, durante y después de la instalación que un usuario novel no va a ver ninguna utilidad en darle una oportunidad. Casi merece la pena coger la wiki de Arch y liarse la manta a la cabeza. Pero bueno, son opiniones y esta es la mía, en favor de Bridge puedo constatar que al menos simplifica algunos pasos a los usuarios que ya tenemos cierta experiencia con Arch Linux. Me quedo con el buen desempeño de Cinnamon y poco más, por desgracia. De momento es lo que hay, el pretendido puente hacia Arch se queda en pasarela tambaleante, pero se agradece la buena intención. Veremos cómo evoluciona este proyecto, que obtiene un 6’43 en nuestra particular escala de valoración. Saludos a todos.