Crunchbang 11 Waldorf: trabajo bien hecho

Vamos a iniciar con el artículo de hoy una serie dedicada a distribuciones no ya desconocidas, sino con una menor repercusión mediática, tarea que emprendo motivado, en parte, por el aburrimiento que me produce revisar una y otra vez lo mismo y también, por qué no, para agradar a algunos lectores del blog que demandan una mayor atención para estos sistemas. Y lo voy a hacer apelando al clásico dicho de “lo prometido es deuda”. Allá por julio del pasado año, tal vez desorientado por la insoportable canícula  de la que tanto sabemos por el sur de España, me puse manos a la obra para revisar una distribución sin percatarme de que estaba ante una versión beta de la misma. No es algo que suela hacer, de hecho, era la única hasta la fecha (me voy a saltar esta norma próximamente, advierto), y debido a que no era mi intención escribir sobre una distro que no había sacado su versión definitiva, incluía en el texto mi firme propósito de volver a revisarla cuando dicho lanzamiento fuera un hecho consumado.

Partiendo de la premisa de que los escritorios minimalistas, como es el caso del Openbox que nos presenta Crunchbang, no son mi fuerte me dispongo a dar cuenta de los avances acaecidos en el último año en esta distro. No me enrollo maś y entramos en materia.

Instalación
En su muy noble objetivo de simplificar al máximo posible su distribución, Philip Newborough (corenominal) nos presenta el instalador de Debian tematizado con los distintivos colores negros de Crunchbang y parco en opciones. Se concentra en la instalación propiamente dicha y nos remite a la menor cantidad de elecciones posibles para dejar un sistema base funcionando con Openbox. Tras los cinco minutos de rigor que se tarda en instalar esta pequeña joya de distro llegamos al primer inicio del sistema, protagonizado como es habitual por el script de post-instalación. Con la única pega de que toda ella se realiza en inglés, Newborough vuelve a darnos una lección de minimalismo lógico, de tal suerte que en pocos pasos y tras descargarse varios paquetes convertimos el simplemente funcional Crunchbang recién instalado en una distro cien por cien operativa a todos los niveles.

El susodicho script nos va presentando, pantalla tras pantalla, las diversas opciones ajustadas a los distintos tipos de usuario. Lo primero que hace es actualizar el sistema, luego ofrece instalar el soporte de impresión, a continuación Java y Libreoffice, terminando con una serie de herramientas para desarrolladores. Como siempre, de chapeau.

La primera impresión visual que uno tiene de Crunchbang es de elegante sencillez. Con el negro como color protagonista y un escueto pero útil Conky a la derecha se nos permite concentrarnos únicamente en la tarea que vayamos a realizar, sin distracciones innecesarias. El sistema tiene un renderizado de fuentes envidiable (incluso he copiado el archivo de configuración para mi instalación de Chakra, mejorando bastante el que había) y ocupa la increíble cifra de 200 Mb de memoria RAM. Difícil de superar.

Arranque y apagado
En mi caso, el gestor de arranque reconoce la partición con Chakra sin dificultad. Se puede, no obstante, recurrir al prácticamente olvidado Startupmanager, que se encuentra en los repositorios oficiales, para cambiar ciertas opciones de Grub. Hay que recordar que, debido a características inherentes a la simpleza de Openbox, cualquier programa que se instale no aparecerá por defecto en el menú (menú que obtenemos, por si alguien lo ignora, haciendo clic con el botón derecho en cualquier parte del escritorio). Existen diversas opciones (en inglés, por cierto) dentro de dicho menú para configurar esto último y añadir de modo manual los programas. Tarea no ardua, pero que no es habitual realizar en entornos de escritorio. Son las cosas del minimalismo que conlleva usar un gestor de ventanas puro y duro.

Los tiempos de inicio y apagado son discretos, probablemente derivados de incorporar un kernel con alguna antigüedad y de la no utilización de systemd. En concreto, 28 segundos para iniciar y 9 segundos para apagar.

Software
El gestor de programas incluido es Synaptic, con la búsqueda de actualizaciones deshabilitada por defecto. En la opción “Orígenes del software” podemos cambiar eso. Los programas se instalan en inglés y nos corresponde a nosotros descargar los paquetes correspondientes para ponerlos en castellano. Trae Iceweasel 20.0, Thunar 1.2.3, VLC 2.0.3, Gimp 2.8, LibreOffice 3.5.4.2 entre otros.

Hardware
Un reconocimiento realmente impecable de mis periféricos. A destacar la gran velocidad con que se auto-configura la impresora. El escáner, sin problemas. Ídem para la red cableada y la inalámbrica. En cuanto a la webcam, para probar el funcionamiento opté por descargar, como suelo, el programa Cheese. Si bien funciona de manera excelente me sigue chirriando la forma de manejar las dependencias de Debian y alguna de sus derivadas (Crunchbang, más que derivar, es Debian con Openbox). Como decía, para instalar Cheese tengo que traerme incorporados programas como Brasero y Nautilus, cosa que no comprendo, la verdad, y que posiblemente tenga solución para quien se tome el tiempo de buscarla, ya sea en foros de la distro o en la wiki de Debian.

Conectividad
La conexión del equipo con mi portátil es perfecta, incluyendo la reproducción de contenidos de éste en aquél. El montaje y acceso a los dispositivos periféricos funcionó de manera algo extraña, pues si bien uno de mis pendrives se montó con permisos de escritura, el otro no lo hizo. De igual modo, la tarjeta SD tampoco obtuvo dichos permisos, mientras que el disco duro USB sí. Extraño e igualmente solucionable, insisto, para quien se tome el tiempo de buscar el modo de hacerlo. Son los pequeños “bordes rugosos” con los que se ha de lidiar en Debian.

Experiencia “out of the box”
Absolutamente incuestionable en este sentido. Para tratarse de una distro que promueve el minimalismo los resultados de la experiencia de “instalar y usar” son sorprendentes, viniendo ya preparada para reproducir cualquier archivo de vídeo o música que le arrojemos, al igual que documentos de cualquier índole (por ello ofrece la instalación de Libreoffice en su script, aunque ya incorpora Gnumeric y Abiword de serie). Ningún problema en afirmar que Crunchbang Waldorf es una distribución de bandera en este aspecto.

Estabilidad
Siendo una distro basada (insisto, más que basarse “es”) en Debian Wheezy no esperaba encontrar problema alguno de estabilidad. Y no lo encontré. Referente al carácter de distribución sólida cual roca de Debian creo que ya está todo más que dicho en su correspondiente artículo, de modo que no me extenderé sobre el tema.

Fluidez
Tendría un grave problema de hardware si una distro que incorpora Openbox de serie se arrastrara en mi equipo. Obviamente esto no ocurre, el sistema vuela en todos los sentidos, con una respuesta inmediata al inicio de aplicaciones o cambio entre las ventanas abiertas.

Gestión de la energía
Como ocurre con Debian funcionan a la perfección los modos de suspensión y ahorro de energía del monitor, pero si queremos utilizar la hibernación tendremos que hacerlo desde consola o pulsando Alt+F2 y escribiendo gksu pm-hibernate.

Personalizando Crunchbang
Ya decía más arriba que Openbox no es santo de mi devoción. Me explico: lo encuentro un gestor de ventanas excelente, rapidísimo y que funciona muy bien en combinación con los atajos de teclado, que por otro lado tenemos siempre presentes en la información que nos brinda el Conky de Crunchbang. Lo que ocurre es que, para mi gusto y ganas, requiere de excesivo trabajo de personalización, no tanto en la distro que hoy nos ocupa, que empaqueta un Openbox muy pulido y completo, pero aún así sigue siendo demasiado para alguien ya acomodado (sí, soy un carroza tecnológico, ya lo he dicho) como yo.

Pese a mis reticencias hice varios cambios en el escritorio. El primero de ellos, la instalación de Docky, tuve que deshacerlo. Instalar este dock en una distro minimalista no pega nada, como pude comprobar una vez que lo tuve funcionando, es mucho más rápido y natural en Openbox el iniciar los programas desde el menú de clic derecho o directamente con atajos de teclado. Pero en fin, si alguien quiere usar Docky, que sepa que se puede usar sin problemas.

Para instalar los controladores propietarios, más útiles ahora que rebasamos ya los 35 grados por aquí si no queremos que el equipo salga volando impulsado por el ventilador de la gráfica, seguí con éxito las instrucciones que se nos proporcionan en esta entrada del foro de la distro. En cuanto a programas, Chromium, Clementine y Spotify (hay que instalar el paquete libssl0.9.8 desde aquí) instalados y funcionando.

Pruebas de rendimiento
En general, comparando el rendimiento ofrecido por Debian Wheezy con Gnome 3 con el que nos da Crunchbang Waldorf, digamos que la distro de Newborough gana por la mínima. Puede que muchos usuarios de Crunchbang la empleen para tareas que demanden gran cantidad de recursos del equipo, recursos que pueden utilizar en su totalidad sin que un entorno de escritorio les “robe” parte de los mismos. Vistos los resultados pueden estar tranquilos del rendimiento que obtendrán.

Conclusiones
En su momento, cuando mi equipo anterior (Pentium IV) estaba en sus últimos días, con una memoria de 512 Mb que unir al ya de por sí limitado rendimiento que ofrecía el procesador, Crunchbang Statler fue mi tabla de salvación. Y ésa es la función primordial que entiendo que debe desempeñar esta distribución, la de resucitar equipos cuyo hardware no se adapta a los requisitos más exigentes de sistemas más modernos y pesados. Pero no es la única, hay muchos usuarios con auténticos monstruos (en el buen sentido, claro) de equipos, con RAM y procesador de sobra, a los que no les gusta malgastar los recursos y encuentran en Crunchbang un perfecto aliado para su manera de entender esto.

Insisto en que no es mi caso, lo que no evita que reconozca el ingente trabajo que realiza Philip Newborough con esta distribución. Es uno más, junto con Ikey Doherty por poner un ejemplo de sobra conocido, que se arma de paciencia y pone sus incuestionables habilidades al servicio de la comunidad, entregándonos distribuciones tan bien acabadas y redondas como lo es esta Crunchbang Waldorf. Uno se pregunta a veces cómo es posible que un equipo humano tan reducido y con tan escasos recursos lance sistemas cuyo rendimiento, en muchos aspectos, supera al de otros respaldados por compañías enteras. Es el triunfo del romanticismo, de los muchos “llaneros solitarios” que pululan por GNU/Linux.

Si tienes algún equipo antiguo medio abandonado por ahí porque crees que no va a estar a la altura de los tiempos modernos, ya puedes limpiarle el polvo e instalarle Crunchbang Waldorf. Y si no lo vas a usar, regálalo, que con los tiempos que corren alguien te lo agradecerá. Quien quiera que lo use te va a estar muy agradecido.

LO MEJOR

  • Sistema muy ligero y, sin embargo, potente a la vez
  • La simplicidad del escritorio evita distracciones al trabajar
  • Hay una comunidad excelente en torno a Crunchbang, foros muy activos


LO PEOR
  • Al basarse en Debian estable algunos programas están anticuados
  • El script post-instalación y partes de Openbox no están traducidas al español
  • Requiere de algún tiempo para solucionar “bordes rugosos”

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

Crunchbang 11 Waldorf LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 8,75
Software 8,75
Hardware 10,00
Conectividad 9,17
Out of the box 10,00
Estabilidad 10,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 8,33
Pybench 3.207,00
Apache 10.387,58
Encode-flac 8,17
Unpack-linux 17,56
Unigine Valley 429,00
Corrección por rendimiento 0,14
CALIFICACIÓN 9,78

Crunchbang 11 beta: por buen camino

Todo lo bueno se acaba y, por lo general, suele durar poco. Fin de mi período vacacional estival, vuelta al trabajo – lo que hoy en día en España es para estar dando gracias permanentemente – y regreso a las revisiones. Durante el verano no se presentan demasiadas novedades entre las distribuciones linuxeras, al menos, no que llamen mi atención. Intenté en vano probar Slackel pero no fui capaz de arrancarla, imagino que mis escasos conocimientos sobre LILO y Slackware (en la que se basa), unidos a que pretendía instalarla en mi disco externo USB habrán tenido algo que ver. Sea como fuere, dado que bajo Virtualbox en SolusOS tampoco andaba bien la cosa, tuve que desestimarla.

Logo de Crunchbang

Y rebuscando en un cajón me topé con un DVD de Crunchbang 11 Waldorf, distribución que siempre ha sido de mis favoritas y que recuerdo haber intentado instalar con no muy buen resultado al poco de obtener mi ordenador nuevo, allá por el mes de marzo. En realidad fueron los problemas con los drivers ATI privativos los que me llevaron a desinstalar Crunchbang, o eso creo, pero dado que se basa en Debian Testing y he tenido tan buena experiencia usando SolusOS, está segunda oportunidad que le brindaba se me antojaba más prometedora. Craso error por mi parte, pues los problemas llegaron igualmente, como veremos más adelante. La simple constatación de que, en Linux, dos distribuciones basadas en casi lo mismo (Debian en este caso, aunque ramas distintas) tienen comportamientos muy diferentes.

Debo dejar claro antes de continuar que este es el análisis de una distribución en fase de desarrollo. Una vez que ya había realizado todo el trabajo caí en la cuenta de que aún no se había lanzado la versión definitiva. Como me fastidia mucho trabajar para nada, he decidido publicar las impresiones, pero insisto en que es una versión beta. Una vez Crunchbang 11 vea la luz haré una entrada sobre la versión final por si los pocos errores han sido solventados con éxito.

Instalación
Antes de comenzar el relato de una instalación compleja en la parte referida a los drivers ATI he de advertir que he vuelto a particionar mi disco duro principal para poder realizar las pruebas de distribuciones. No he quedado satisfecho con los resultados ni bajo Virtualbox ni en el disco externo, que me plantea problemas con la instalación de Grub que no he podido resolver. De modo que la presente instalación de Crunchbang se realiza en mi disco con cuatro particiones ahora: SolusOS 1.1 Eveline, la de intercambio, la de datos y la de pruebas.

El instalador de Crunchbang está en español y mantiene la clásica estética debianita, salvo por los colores, ya que prefieren los tonos negros, blancos y grises en lugar del carmesí.  Es un instalador que destaca por su sencillo aspecto y su facilidad de uso. Llegados al punto en que Grub busca otros sistemas operativos instalados en el equipo me avisa de que no encuentra ninguno, pese a que en una partición está SolusOS. Lo bueno de esto, si lo tiene, es el carácter de preaviso: advierte de esta circunstancia y permite saltarse el paso de la instalación del gestor de arranque, de manera que podamos luego solucionar el entuerto desde nuestro otro sistema. Este sencillo gesto es de agradecer, pues en otras ocasiones nos encontramos con el problema cuando ya precisa de otras herramientas – como Super Grub – para resolverse.

Escritorio limpio en Crunchbang

Después de reiniciar tras la instalación nos encontramos con el entorno exiguo habitual de Crunchbang, representado por el gestor de ventanas Openbox y una combinación escueta pero adecuada de herramientas y programas típicos de otros escritorios, predominando los basados en aplicaciones gtk, y fundamentalmente minimalistas. Nos da la bienvenida el script creado por Philip Newborough, más conocido como corenominal, alma máter y mantenedor de esta distribución. Es un sencillo programa que solventa el principal inconveniente de otras distros minimalistas, esto es, intentar mantener lo indispensable para el funcionamiento y que quepa en un CD. Con el script, se nos permite descargar e instalar cosas como el soporte de impresora, el entorno de ejecución de Java, Libreoffice y hasta herramientas de programación si las precisamos. Para mí esta es la principal ventaja que ofrece Crunchbang, que permite, con muy poco trabajo, un escritorio personalizado al máximo.

Aunque Openbox aparece por defecto en inglés, es posible cambiarlo a español, si bien no es sencillo. La única manera que he encontrado es editando a mano el menú, cosa que, por otra parte, se debe hacer cada vez que se instala un programa nuevo, ya que Openbox no añade ningún software a su menú automáticamente. Es el precio a pagar por un total control sobre lo que se instala y su carácter marcadamente minimalista.

A las alturas a las que he probado la versión de desarrollo de Crunchbang 11, tres meses después de su salida, me encuentro como es normal con gran cantidad de actualizaciones, en concreto 659 paquetes que conforman un total de 556 Mb que descargar. Una vez actualizado al máximo, pretendo librarme de los siempre molestos parpadeos iniciales del driver radeon mediante la instalación del privativo de ATI. Para ello instalo primero el paquete linux-headers-xxxx, donde la numeración final depende de lo que obtengamos del comando “uname -r” en consola. A continuación descargo el útil script sgfxi, una utilidad que analiza la tarjeta gráfica y descarga el correspondiente driver propietario, sea cual sea el fabricante. Este script lo he probado con éxito en SolusOS, tanto en mi ordenador principal (ATI) como en el portátil (Intel) e incluso en un viejo ordenador con Nvidia en el lugar de trabajo de mi mujer. Todas las veces el proceso fue como la seda… pero en Crunchbang no.

Script de actualización en Crunchbang

El problema que encuentra el script, según informa la salida de depuración, es que no se consigue desinstalar el driver radeon libre. El propio programa da instrucciones sobre lo que hay que hacer para arreglar esto, que es tan sencillo como reiniciar, entrar en modo consola (CTRL+ALT+F1), loguearse como root y volver a ejecutar por segunda y última vez el script sgfxi. Tras seguir todos estos pasos, no hay arreglo: el sistema gráfico no inicia y me deja en modo consola. La solución para seguir analizando la distro es volver al driver libre, lo cual consigo haciendo uso del script smxi (que se obtiene en el mismo sitio que el anterior), una de cuyas opciones es precisamente ésa, regresar al controlador gráfico original.

Instalación de sgfxi en Crunchbang

Navegación
En el menú de Openbox, al que se accede haciendo clic con el botón derecho del ratón en cualquier parte vacía del escritorio, barra de tareas tint2 incluida,  podremos seleccionar qué navegador queremos instalar de entre Iceweasel (el Firefox de Debian), Chrome, Chromium y Opera. Es el tercero el que viene instalado de inicio, en su versión 20, y funciona perfectamente, flash incluido si lo hemos instalado con el script de inicio.

Vídeo
Crunchbang confía a VLC la tarea de reproducción audiovisual, ya sea con vídeo o únicamente sonido. Trae la versión 2 del popular programa y funciona con los errores clásicos de esta saga, siendo el más conocido y molesto el que provoca la distorsión del sonido si se aumenta el volumen por encima del 100%.

Música
VLC, como indicaba antes. Reproduce MP3 de serie sin dificultad alguna. Instalé Clementine e igualmente iba como la seda.

Clementine en Crunchbang


Ofimática
De entrada nos encontraremos con Abiword y Gnumeric. Haciendo uso del script de inicio podemos instalar Libreoffice con total facilidad.

Fotografía e imágenes
Si bien GIMP está instalado de inicio no creen conveniente la inclusión de ningún programa para gestionar colecciones fotográficas. En los repositorios tenemos para elegir, yo instalé Shotwell y funciona bien.

Shotwell en Crunchbang


Gestor de software
El manejo de los paquetes se realiza con Synaptic, una solución sencilla y eficaz en la que solamente se echa en falta la posibilidad de incluir avisos cuando hay actualizaciones.

Reconocimiento de hardware
Tras encender la impresora y ejecutar el instalador que aparece en el menú, ésta es reconocida. Sin embargo no hubo manera de imprimir nada, pese a que los trabajos aparecen en la cola como finalizados. No entiendo el problema, que no tuve con la versión anterior. Con el escáner y la webcam todo funcionó bien, como pude comprobar tras instalar Simple Scan y Cheese, respectivamente.

Programas de uso habitual
El único de los programas que suelo emplear que viene, por así decirlo, “instalado” de inicio es Dropbox. En el menú de Openbox se incluye un enlace que permite la rápida descarga e instalación del programa de almacenamiento en la nube. En los repositorios encontré soluciones para escáner y webcam, como mencionaba arriba, además de Vagalume. Skype lo instalé desde su web (eligiendo el paquete para Debian, que se instala usando Gdebi con tan solo hacer clic) y lo mismo hice con JDownloader, bajando el script que aparece en la página correspondiente.

Vagalume en Crunchbang

Gestor de arranque
Ya hice hincapié al principio en el problema, advertido a tiempo, del no reconocimiento de mi partición de SolusOS por parte de Grub. Lo solucioné entrando en SolusOS y haciendo un “update-grub” en consola para que sea éste quien reconociese a Crunchbang. Como nota positiva en los repositorios de Crunchbang sigue existiendo el programa startupmanager que permite la edición del menú de arranque, si bien en mi caso se queda en algo inútil dado que el Grub que empleo es externo al sistema en sí.

Startupmanager en Crunchbang

Estabilidad y suspensión a RAM
El sistema es estable, como era de esperar dado que se basa en la distro “rock solid” por excelencia. Sobre la suspensión no puedo opinar debido al consabido problema del driver radeon libre con mi APU A8. Al menos se tiene la posibilidad de inhibir el modo “sleep” del monitor mediante el menú Openbox, con las opciones de gestión de energía, escogiendo que la pantalla no pase nunca a reposo.

Ciclo de desarrollo
No he conseguido averiguar cuál es el ciclo de desarrollo de Crunchbang. La wiki es extensa pero mal organizada, en mi opinión, y no doy con el dato. Lo cierto es que se puede hablar de una auténtica experiencia rolling-release, dado que está basada en – y sus repos apuntan a – la rama testing de Debian.

Skype en Crunchbang

Consciente de mi metedura de pata al analizar una distro aún en fase de desarrollo no quería dejar de compartir la experiencia en el blog. Lógicamente, en aras de la justicia, una vez salga la nueva Crunchbang Waldorf la instalaré y trataré de confrontar la experiencia con ésta, haciendo las oportunas correcciones en la nota final. Es de recibo, por supuesto, y pido perdón de antemano si a algún “crunchbanguero” que pase por aquí le molesta esta situación. En un futuro, salvo error como es el caso de hoy, no pienso analizar distribuciones en esta fase de su desarrollo.

Y ciñéndome a la experiencia en sí, lo cierto es que esperaba más de Crunchbang. El problema con la impresora unido al de la gráfica me causó cierta decepción, pero en realidad todo se puede quedar en nada al estar refiriéndonos a una versión de prueba. Veremos que nos depara el lanzamiento definitivo, de momento apunta maneras y es una distro de obligada cata para los amantes (que los hay a montones) del entorno liviano Openbox. Un 7’39 en la primera evaluación, ya veremos la nota en los exámenes finales. Saludos.

Crunchbang 10 Statler: minimalismo bien entendido

Nos vamos a centrar hoy en una distribución de las denominadas minimalistas, caracterizadas en su mayoría por ofrecer lo indispensable en el menor espacio posible y cargando apenas la memoria del sistema. Esto las hace ideales para sistemas como el mío, del pleistoceno, o para personas que aún teniendo equipos modernos no están dispuestos a sacrificar recursos inútilmente. El problema que suelen presentar estas distribuciones, como ya se vio en la revisión de Archbang, es que adolecen de herramientas de configuración que faciliten la vida del usuario, con lo que la mayoría de las veces se han de montar prácticamente a golpe de consola. Pero, por fortuna, hay excepciones como la que hoy nos ocupa.


Crunchbang Linux es una distribución de origen británico que está basada en Debian. Comparte algunos repositorios con ella, a la par que posee los suyos propios. El estilo visual que ofrece es simple, se caracteriza por los fondos negros y grises, lo que no la hace precisamente atractiva a la vista, pero en un entorno de producción bien poco importa esto. Vamos a ver lo que dio de sí la prueba de esta distribución.

Instalación
Como de costumbre, grabamos la iso de Crunchbang en un pendrive con Unetbootin e iniciamos el ordenador. La primera en la frente, pantalla negra y de ahí no pasa. Reinicio e intento el modo a prueba de fallos, con éxito. Cabe destacar, como elemento diferenciador, que no podremos instalar la distribución desde el escritorio en modo live-cd, deberemos reiniciar y elegir en el menú de arranque la opción de instalación. El problema con mi ordenador probablemente sea de resolución gráfica, en cualquier caso no suelo probar el modo live-cd, así que no me supone ningún dilema.

Basta iniciar el proceso para darse cuenta de que estamos ante el sencillo pero potente instalador gráfico de Debian, con ligerísimas modificaciones. La primera parte de la instalación lleva unos 10 minutos, una vez se reinicia entramos al escritorio y se ejecuta un script muy interesante. Se nos irá preguntando, paso a paso, qué cosas queremos instalar: soporte para impresión, paquete ofimático, máquina virtual java, aplicaciones para desarrolladores. Este es el principal elemento que hace destacar a Crunchbang, el minimalismo existe, pero sólo para aquellos que lo buscan. Se da la opción a usuarios menos experimentados para que instalen todo lo que pueda hacerles falta sin necesidad de recurrir a la terminal o a una wiki, si no lo desean. Me parece un punto de vista muy positivo este.

El escritorio no es otro que el gestor de ventanas ligero Openbox. El problema principal que presenta es su falta de traducción al castellano. Para los que no lo conozcan, Openbox no tiene un acceso “directo” al menú de aplicaciones, pero basta con hacer clic con el botón derecho en cualquier parte del escritorio para que éste aparezca. La gestión de memoria es soberbia, hasta el punto que solo ocupa 67 Mb de RAM al inicio, haciendo de Crunchbang una distro ideal para hardware obsoleto. Literalmente vuela.

Navegación
Al estar basada en Debian nos encontramos con su navegador de cabecera, la variante de Firefox llamada Iceweasel. Lo de variante es un decir, la única diferencia estriba en el nombre y se debe a conflictos entre la filosofía de la Free Software Foundation y los desarrolladores de Mozilla en torno a un logo y a un nombre. Nimiedades, en realidad. Iceweasel es Firefox. En concreto su versión 8.0, eso sí, en inglés. Mi intento de instalar el paquete de idioma me arroja un conflicto de versiones y dependencias incumplidas, de modo que mejor lo dejamos. Crunchbang, en su afán por facilitar las cosas al usuario novel, ofrece también la posibilidad desde el menú de aplicaciones de instalar tanto Chrome como Opera. Otro punto a favor. La experiencia navegando por la web es excelente, sin problemas de fluidez o de reproducción de flash. Muy bien.



Vídeo
Tenemos VLC ya instalado, lo que viene siendo otra ventaja. Sin embargo no consigo reproducir todos los formatos, ni aún instalando toda la serie de códecs gstreamer. El formato avi y el mov en alta definición solo me muestran una pantalla verde, con sonido, eso sí. Decido probar con otro reproductor e instalo Gnome Mplayer, consiguiendo que se vean ambos formatos, aunque con el ya tradicional problema de la saturación de colores inadecuada. No sé donde está el problema con VLC, siempre me había reproducido todos los formatos, tal vez es un error en la versión escogida por la distribución.

Música
Para la tarea de reproducción de música se ha escogido también a VLC. Es un reproductor de audio más que correcto, el problema viene si tenemos una colección de música considerable y queremos que nos la organice. Ahí, obviamente, VLC no es la respuesta. En cualquier caso siempre podemos instalar Banshee o Rhytmbox desde los repositorios oficiales. En referencia al sonido me encuentro un problema de configuración en el plugin de escritorio para ALSA: el canal maestro no se corresponde con el que controla el volumen del sistema. Se debe cambiar a PCM. Así mismo, debo silenciar el canal de sonido mono, pues de lo contrario me reproduce a través del altavoz del sistema (el “speaker”). Son problemas sencillos de resolver, no tanto para los usuarios poco familiarizados con ALSA.

Ofimática
Un claro ejemplo de a lo que me refiero con el título de la entrada, el minimalismo bien entendido, lo encontramos aquí. Vienen instalados Abiword y Gnumeric, procesador de texto y hoja de cálculo sencillos pero eficaces, y junto a ellos una entrada en el menú que nos permite instalar Libreoffice si ambos programas no satisfacen nuestras necesidades. Chapeau.

Fotografía e imágenes
No tenemos gestor de fotos de inicio, pero contamos con Shotwell en los repositorios oficiales. Si abrimos el gestor de software Synaptic y buscamos “shotwell” ya lo podremos instalar. GIMP sí viene instalado.

Gestor de software
Se limita al gestor de paquetes Synaptic, pero es más que suficiente y se corresponde con el carácter minimalista de la distro. El problema puede aparecer en las búsquedas cuando el nombre del paquete no coincida exactamente con el del programa que queremos instalar, pero es fácilmente subsanable con las opciones de búsqueda avanzada de Synaptic. Actualizaciones automáticas no ofrece.

Reconocimiento de hardware
El que suele ser caballo de batalla para el usuario en las distribuciones de este tipo se queda aquí en pony de feria. El reconocimiento es total en impresora, escáner y webcam. La primera se añade automáticamente al encenderla (si hemos instalado el soporte para impresión del que hablaba más arriba durante el script post-instalación) y se puede configurar en la opción de menú System–>Printers–>Configure Printers. Para hacer funcionar el escáner tenemos que instalar un gestor, en este caso Simple Scan, usando para ello el gestor de software o la terminal (sudo apt-get install simple-scan). Ello instalará también las dependencias, como sane, para que el escáner funcione. Para la webcam, instalo Cheese y todo va sobre ruedas. Perfecto.

Software de uso habitual
Tampoco vamos a encontrar mayores problemas en cuanto a los programas que solemos emplear. Debian acoge una cantidad de paquetes impresionante, circunstancia de la que nos podemos aprovechar si usamos esta distribución. Tanto Cheese como Simple Scan y Vagalume están en los repositorios oficiales. Podríamos decir que Dropbox viene instalado de serie, ya que tenemos una entrada en el menú de aplicaciones para instalarlo. JDownloader, como casi siempre, ha de instalarse usando el script que podemos descargar en la web del programa. Skype incluye en su página web un paquete para Debian que es perfectamente usable en nuestro Crunchbang.

Gestor de arranque
El GRUB de toda la vida, letras blancas sobre fondo negro como corresponde a las señas de identidad de la distribución británica. Si queremos edición del menú de arranque tendremos que instalar el paquete startupmanager desde Synaptic o la consola (sudo apt-get install startupmanager).

Estabilidad y suspensión a RAM
Estable lo es totalmente, no experimenté ya no un cuelgue, sino ningún tipo de retardo en la ejecución de los programas. Va fluido como la seda. Sin embargo, cosas de Openbox, no encontré la opción de suspender a RAM por ningún sitio.

Es sorprendente como la casi totalidad de las distribuciones tienen su pequeño espacio en el mundo Linux. Crunchbang desde luego que tiene el suyo, es una distro perfecta para aquellos que tienen un hardware muy antiguo o muy limitado (netbooks económicos, por ejemplo) y que nunca se atrevieron a instalar un sistema minimalista por el miedo a la falta de opciones de configuración. Crunchbang te lo sirve en bandeja, sin apenas problemas que destacar. Igualmente si se tiene un equipo potente y no se quieren malgastar recursos “cara a la galería” es una distribución recomendable. Le doy un 7’84, a la altura de la última Fedora. La recomiendo.