Reflexiones sobre el escritorio

A pesar de que este año 2012 que se acaba ha sido, en términos generales, fructífero para Linux en lo que se refiere al aumento de usuarios y otros pequeños logros (se me viene a la mente Steam, principalmente) también se han multiplicado las dudas. Me refiero a la, para muchos, traumática desaparición de un entorno de escritorio bien conocido y apreciado, como era Gnome 2, y la consiguiente búsqueda de algo parecido o mejor. Este es un camino que, como yo, han emprendido muchos usuarios de Linux, algunos de los cuales ni siquiera eran conscientes de lo que podía significar un cambio tan radical en el escritorio más utilizado.

Imagen de Genbeta

Cuando la nueva versión del escritorio de la huella está alcanzando su madurez me parece que es una buena ocasión para hacer una revisión sobre el momento en que se encuentran las diferentes alternativas que tienen los usuarios. El haber probado y saltado entre tanta distribución me ha hecho conocedor, en algunos casos con más profundidad que en otros, de todos los entornos de escritorio y algún que otro gestor de ventanas. Voy a dar hoy mi opinión sobre los mismos, no con ánimo de crear una de esas encendidas luchas que no hacen sino dividir más a los linuxeros, sino más bien para servir un poco de guía a esos usuarios que se han iniciado hace poco con este sistema operativo y están un poco perdidos al respecto.

¿Qué es un entorno de escritorio?
El concepto de entorno de escritorio, cuando se viene de Windows, es muy sencillo: ese sitio con un fondo de pantalla, donde coloco los iconos de mis aplicaciones favoritas, veo la hora y la fecha y consta de una barra de tareas en la parte inferior de la pantalla. Si bien todas esas cosas son configurables en Windows, poca gente lo sabe y menos aún da el paso de personalizar el entorno a su gusto. Windows, simplemente, se acepta tal y como es, a excepción quizás del wallpaper, que es lo que todo el mundo tiende a cambiar.

Estando todo tan claro en Windows, el usuario llega a Linux y la cosa es muy distinta. Depende, por supuesto, de la distribución de entrada que se haya escogido, pero a poco que se ahonda en los conocimientos se encuentra uno con un galimatías de palabras como entorno, gestor de ventanas, gtk, qt… Sin entrar demasiado a fondo en el tema, se podría decir que el entorno de escritorio es la interfaz gráfica que nos hace más fácil interactuar con el ordenador.

Cada entorno se compone de sus propias aplicaciones, iconos, gestores de ventanas, barras de tareas, widgets, etc. Muchas de estas cosas son intercambiables entre entornos, con lo que las posibilidades de configuración son enormes, pero en el artículo nos vamos a ceñir al conjunto predeterminado de cada uno de ellos.

Gnome, del uso masivo al rechazo
Vamos a empezar con el que siempre fue mi favorito: Gnome. Este entorno, creado por Miguel de Icaza y Federico Mena en el verano de 1997, nació como alternativa a otro ya existente, KDE, que empleaba unas librerías de software propietario por aquel entonces (Qt, de Nokia). Rápidamente se hizo muy popular y fue mejorando versión a versión, hasta alcanzar la plena madurez con la serie 2.20, lanzada en Septiembre de 2007. Gnome era ya entonces un escritorio muy eficaz y sencillo a la vez, no exento de opciones de configuración, todo ello apreciado por la mayoría de usuarios, lo que lo acabó convirtiendo en entorno predeterminado para las distribuciones más populares, caso de Ubuntu, Fedora y Debian.

Y justo cuando se encontraba en la cresta de la ola, los desarrolladores decidieron que era el momento de adecuarse a las nuevas tecnologías y cambiaron completamente el paradigma para la versión 3 de su escritorio. Gnome pasó a ser un entorno centrado en las aplicaciones para dejar de lado el resto de aspectos, en especial la configuración personalizada, con lo que ofrecía un “look” espartano y la necesidad de recurrir a extensiones para poder parecerse un poco a lo que era antes. Muchos, muchísimos usuarios huyeron despavoridos, algunas distribuciones crearon sus propios entornos (Unity en Ubuntu, Cinnamon en Linux Mint) y hasta Debian se planteó dejar de incluirlo como opción predeterminada.

Gnome en Fedora

En mi opinión todos los cambios conllevan un esfuerzo de adaptación, esto es incuestionable. Gnome 3 no es mal entorno, pero aún le faltan algunos retoques para mi gusto. Algunas opciones de configuración más, como permitir el cambio en el aspecto de la barra de tareas y conseguir que las actualizaciones no rompan la compatibilidad de las extensiones sería primordial. Lo he probado en Debian y Arch Linux y, si bien he llegado a acostumbrarme a la nueva forma de trabajar, sin minimizar ventanas, algunos problemas de estabilidad con mi gráfica hicieron que, por el momento, lo dejase a un lado. Pero he de reconocer que está progresando. Y si escucharan un poco más a los usuarios, probablemente progresarían más.

Gnome 2 en Zorin

KDE, la opción más completa
Quizás el entorno tradicional más antiguo aún en uso, KDE es la contrapartida actual a Gnome, con quien desde el “albor de los tiempos” linuxeros mantiene una batalla por la supremacía. De origen alemán, Matthias Ettrich comienza su desarrollo en el otoño de 1996. Probablemente por su atadura a las librerías qt, que durante mucho tiempo tuvieron partes que no cumplían con los estándares de la FSF, KDE no alcanzó la popularidad de Gnome en cuanto a ser incluido como predeterminado en las distros punteras. Igualmente, el cambio del estable y conocido KDE 3.10 a KDE 4 resultó, como ahora con Gnome, en una sarta de críticas y desbandada de usuarios.

El motivo, sin embargo, no era la poca usabilidad o productividad del entonces nuevo entorno, más bien la gran cantidad de errores (“¿quién no ha recibido un plasma crashes signal 11?”) que provocaba. Con el paso de las versiones la cosa fue mejorando hasta el punto en que se encuentra ahora, con la 4.9. lanzada el pasado mes de agosto. KDE, más que un entorno de escritorio, es una colección de software completa que proporciona una experiencia muy parecida en cada una de sus aplicaciones y que, además, es multiplataforma al proporcionar versiones para Linux, FreeBSD, Solaris, Windows y Mac.

Con distribuciones en las que es protagonista absoluto (Chakra) y otras en las que, por el buen trabajo de integración, se nota que es el preferido (openSUSE o Mageia) KDE ofrece en estos momentos el conjunto de aplicaciones-escritorio que me parece más completo y con un aspecto que se asemeja en parte al del sistema de Microsoft (una de las cosas que, no entiendo el motivo, siempre se le ha achacado en forma de crítica a este entorno). De igual forma es, por mucho, el más configurable de los escritorios. Lástima que algunos, como el que escribe estas líneas, cayeramos en su día enamorados de Gnome y sus sencillas aplicaciones…

KDE en Arch Linux

XFCE, el hermano pequeño se hizo mayor
El entorno de escritorio libre de colesterol, significado del acrónimo XFCE en inglés, siempre se tuvo por un sistema ligero, indicado para ordenadores más antiguos. Nació en 1996 de la mente y el teclado de Olivier Fourdan, pero no fue hasta 1999 cuando lo reescribió por entero y lo basó en gtk, las mismas librerías en que se basaba Gnome.

Contando con un equipo de desarrollo más limitado que Gnome o KDE, XFCE ha evolucionado, pero lo ha hecho bastante más despacio. En la actualidad va por la versión 4.10, justamente desde la que escribo, y ha ejercido de nuevo hogar para muchos refugiados de Gnome 3. Con las nuevas funciones que ha ido implementando con los años, en especial las que implican a su gestor de archivos Thunar, se ha convertido en un escritorio maduro, quizás no ya tan liviano, pero que ofrece un equilibrio entre consumo y prestaciones muy interesante.

XFCE en Arch Linux

Unity, o cómo tirar por la calle de en medio
Algo que ocurre con mucha frecuencia en Linux: cualquier cosa no nos gusta, o nos gustaba antes y ahora no, pues ya tenemos la coartada perfecta para cambiarla… o crear una nueva. Es lo que Canonical debió pensar cuando intuyeron que Gnome 3 no iba a ser lo que se esperaba, la evolución natural de Gnome 2, sino algo completamente diferente. Y como no les gustó, supongo, decidieron crear su propia interfaz, orientada al uso en distintas plataformas: Unity.

En mi opinión, Unity no es tan diferente de Gnome 3, se aferra a un modelo parecido con algunas modificaciones, siendo la más notable la barra lateral. Y, como señalaba del escritorio de la huella, uno se llega a acostumbrar a trabajar en Unity y a precisar aplicaciones de terceros para configurarlo. El problema que se me presenta es el mismo: la inestabilidad. Mis pruebas de Unity casi siempre arrojaron errores y cuelgues por todas partes, excepción hecha de la versión LTS, Ubuntu Precise, donde el entorno se comportó con más estabilidad y mejor desempeño.

Reconozco, más allá de filias y fobias, que Unity está mejorando y su uso en estos momentos no enerva tanto como en las primeras versiones. La integración de la barra lateral, el HUD y la barra superior es una opción interesante. Aun así, tema Amazon aparte, Unity no es en absoluto mi entorno preferido.

Unity en Ubuntu 12.04

LXDE, el entorno más liviano
Si pusiéramos el límite entre lo que sería usar únicamente un gestor de ventanas y un entorno completo de escritorio, LXDE sería la frontera. De origen taiwanés, escrito en C y usando librerías gtk, se trata de la mejor opción para equipos muy modestos, ocupando el lugar que en su momento ostentaba XFCE. Lo he usado poco y he sacado dos conclusiones: es, en efecto, muy rápido y ligero. Y se me queda corto, sobre todo en cuanto al aspecto, si bien se puede configurar con herramientas como la popular LXAppearance.

LXDE en Peppermint Os 3


E17, la beta interminable
Enlightenment lleva tanto tiempo desarrollando su versión 17 que todo el mundo lo conoce por ese nombre, E17. Desde diciembre de 2000 (12 añitos, nada menos) se encuentra en estado beta el entorno de escritorio basado en las librerías EFL. Sin embargo, todo tiene un principio y un final, y mañana mismo, si los Mayas estaban equivocados, verá la luz la versión definitiva que han tenido a bien en llamar Omega.

Se trata de un gestor de ventanas que ha evolucionado a entorno completo, muy liviano y a la vez muy bonito, diferente. Su configuración es un reto, pues no maneja los mismos conceptos conocidos de barra de tareas, plasmoides y demás, es algo totalmente distinto. Lo he probado en Bodhi y Snowlinux, con resultados dispares. Lo peor, los errores que “matan” el escritorio y me devuelven a la pantalla de login de cuando en cuando. Lo mejor, el aspecto y las posibilidades de configuración.

E17 en Bodhi

Cinnamon, lo que se esperaba de Gnome 3
Otro ejemplo de lo que comentaba sobre Unity. El equipo de Linux Mint decidió que ni ésta ni Gnome 3 encajaban en su distribución y había que crear otra cosa, dando pie a la aparición de Cinnamon, al que muchos han calificado como el heredero natural de Gnome 2, o lo que dicho escritorio debería haber sido de no haber mediado el brutal cambio de enfoque del equipo de desarrolladores.

Estoy de acuerdo con dicha afirmación pero, a pesar de todo, Cinnamon no me termina de agradar. Lo veo un poco forzado, sobre todo en mi ordenador con AMD/ATI, y da la impresión de ser “algo” que se mueve encima de Gnome 3. Es solo una impresión, pues emplean distintos gestores de ventana e incluso distintos navegadores de archivo, pero no deja de parecerme eso, una variante algo forzada.

Cinnamon en Cinnarch

MATE, seguir donde lo dejaron otros
La mayoría de usuarios de Gnome 2, una vez se supo del cambio tan drástico en el escritorio que supondría la nueva versión, optaron por el cambio. Un usuario de Arch Linux (Perberos), en cambio, optó por continuar el trabajo donde otros ya no querían seguir, renombrando el viejo Gnome 2 como MATE 1.

MATE va ya por su versión 1.4, alcanzando el punto en que no solo mantiene la apariencia y funcionalidad del entorno en que se basa, sino que ha comenzado ya a solucionar problemas que presentaba Gnome 2, es decir, ha empezado a evolucionar. En un principio me mostraba escéptico y pensaba que podría seguir el camino de Trinity, el fork de KDE 3, es decir, quedar relegado al ostracismo. Pero no ha sido así, sobre todo gracias al apoyo del equipo de Linux Mint, que mantiene a MATE como un escritorio de referencia en sus distribuciones.

MATE en Linux Mint 14

Sé que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco pretendo con esta reseña sentar cátedra sobre el mundo de los entornos de escritorio. Mi intención no va más allá de orientar un poco al usuario novel y dar mi opinión. He obviado, por eso y por no ser realmente “entornos”, los gestores de ventanas como Openbox.

Y, después de este tocho, ¿con cuál me quedo? Es una pregunta complicada, fui mucho tiempo usuario de Gnome 2 y, tras su desaparición, lo cierto es que me sentía perdido. Usé KDE también durante varios meses, pero estaba tan acostumbrado a Gnome y sus aplicaciones que no me hallaba completamente a gusto. Los entornos en los que obtengo mejores resultados y  donde mejor me muevo son, actualmente, XFCE y MATE.

XFCE en Arch Linux

La balanza se inclina ligeramente en favor de XFCE, debido sobre todo a que en MATE sigo encontrando problemillas derivados del hecho de que las aplicaciones más antiguas siguen tratando de interactuar con Gnome 2, y al haber cambiado muchos servicios de nombre se producen errores. Es algo que se va corrigiendo poco a poco, por eso sigo muy de cerca el desarrollo de MATE, aunque a veces me pregunto si merece la pena continuar por ese camino. En cualquier caso, XFCE se va adaptando a mí y viceversa, y en esas estamos el uno y el otro…

Nada más, espero vuestras opiniones y preferencias y aprovecho para desearos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año 2013.

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Snowlinux 3.1 E17: sistema poco operativo

La distribución de origen alemán Snowlinux hace tiempo que me llama la atención por una razón: no la veo bajar del puesto quince en ese ranking oficioso de popularidad que es Distrowatch. En varias oportunidades he estado a punto de probarla, llegando a intentarlo en una ocasión sin demasiado éxito, con lo que pasó a engrosar mi lista de “quiero y no puedo”. Como quiera que sigo intrigado por los motivos de semejante apoyo entre la comunidad linuxera, que dicho sea de paso es realmente silencioso, decido darle una nueva ocasión de demostrar su valía.

Logo de Snowlinux

La versión que vamos a revisar es la que desarrollan con el escritorio ligero E17 (Enlightenment), un mundo aparte dentro de los entornos Linux, con sus propias librerías y una versión en estado beta por los siglos de los siglos. En aras de la diversidad decido probar esta versión, pues entre las distros analizadas aquí tan solo Bodhi ha tenido cabida. Es hora de ver lo que otras distribuciones entienden que E17 puede ofrecer. Al grano:

Instalación
Empleo de nuevo el método de prueba en una máquina virtual. Tenía y sigo teniendo mis dudas sobre la idoneidad del mismo, ya que cualquier problema que encuentres te hace dudar de si se debe a la propia distribución o al desempeño en un sistema en el que no tiene acceso directo al hardware. Es una suerte de duda existencial que no acabo de resolver… Pero de momento es lo que hay. Al iniciar el escritorio en modo live me llama la atención que el icono de instalación del sistema es un signo de interrogación (instalar o no instalar, ¿difícil decisión?). Si la respuesta es afirmativa el usuario se encontrará con el instalador sencillo visto otras veces, en LMDE o SolusOS sin ir más lejos.

Escritorio live en Snowlinux

Seis minutos de nada es lo que dura la instalación en el disco duro virtual de Snowlinux. Dicho disco tenía ya una partición con la última distro revisada, Cinnarch, pero el Grub que incorpora la que hoy nos ocupa no fue capaz de detectarla. Mal empezamos y peor que vamos a acabar…

En primer lugar, pese a que el entorno virtualizado poco tiene que ver con un portátil, encontramos iconos de batería y de brillo de la pantalla en la barra de tareas de E17. Cuando se instala dicho escritorio en cualquier distribución se permite elegir el perfil del equipo donde se está instalando (sobremesa, portátil, servidor, etc.). Hecho en falta esto en Snowlinux. Parte de los menús no están traducidos al castellano, con lo que tenemos un batiburrillo de palabras inglesas y españolas. La solución, en parte que no totalmente, se encuentra en Menú –> Settings –> Language –> Español y un reinicio.

Menú a medio traducir en Snowlinux

Tras esto, el estrecho icono de la carpeta home pasa a ser el adecuado al juego instalado (Faenza). Sigue habiendo palabras sin traducir, pero ya son menos. El aspecto general de la distro es positivo, no especialmente bello para mi gusto y muy parecido al que nos ofrece Bodhi. El renderizado de fuentes lo encuentro pobre y hay ciertas inconsistencias gráficas, como por ejemplo, el hecho de que ciertas ventanas al maximizarse se escondan en parte bajo la barra de tareas superior. En fin, pequeños detalles que afean un poco la distro, pero nimiedades si lo comparamos con el principal problema que, por segunda vez, encuentro en Snowlinux: no hay acceso a Internet.

Networkmanager en Snowlinux

Y lo subrayo por dos motivos. Uno, no me ocurre con ninguna otra distribución, ni siquiera con las menos sencillas de instalar ni tampoco con la supuesta “madre” de esta, Debian. Dos, sin conexión a Internet poco se puede hacer hoy día, con lo que nuestro sistema “operativo” deja prácticamente de serlo. No obstante, como estoy cansado de no poder probar distribuciones por problemas variados, decido seguir adelante con la revisión y a ver qué pasa. Para ser exactos, la red se detecta y se pueden transferir archivos entre equipos de mi casa, pero a la hora de salir a Internet no hay manera, ignoro por qué. Todo parece correcto en la configuración de red, es un error muy extraño que parece inherente a esta distribución y que va más allá de mi hardware, pues en la anterior prueba ocurría lo mismo y mi equipo era otro completamente distinto. Vaya usted a saber qué problema hay, pero sea el que sea arruina absolutamente todo el trabajo tras Snowlinux.

Navegación
Ya sabemos que navegar, lo que se dice navegar, menos que los barcos del Saler. Si fuera posible, que no dudo que en otros equipos lo será, podríamos usar Firefox 14.0.1, eso sí en inglés. Mis intentos por solucionar el tema de la falta de acceso a Internet se toparon con diversos errores, como el necesitar un paquete (Econnman) que ni viene instalado ni es solución de nada, como comprobé al descargarlo a un pendrive en Arch y conseguir instalarlo en Snowlinux.

Error de Econnman en Snowlinux

Vídeo
El reproductor es Gnome Mplayer. Pese a poder ver todos los archivos de vídeo me tiró un error al salir del programa cuando estaba viendo dos tipos en concreto, mp4 y mkv. Además, no viene establecido como reproductor por defecto, problema éste que se extiende a todo tipo de archivo que intentemos abrir en el sistema. Es decir, la primera vez que tratamos de abrir un fichero hay que decirle a Snowlinux con qué tiene que abrirlo, una característica que denota dejadez por parte de los desarrolladores.

MPlayer en Snowlinux

Música
Para la reproducción de archivos de música tenemos el ligero programa Audacious, que funciona sin ninguna dificultad.

Audacious en Snowlinux

Ofimática
En principio solamente tenemos disponible un procesador de textos ligero, Abiword. Si queremos una suite completa, pongamos Libreoffice, la podemos descargar desde los repositorios oficiales.

Fotografía e imágenes
Contamos con el completo Shotwell como gestor de colecciones de fotos y con Gimp disponible en los repos para retoque y mejora de imágenes.

Shotwell en Snowlinux

Gestor de programas
Incluyen el Centro de Software de Ubuntu como programa predeterminado para instalar y desinstalar aplicaciones. También tenemos Synaptic para quienes gusten de una opción más ligera. El sistema nos avisa cuando hay actualizaciones automáticas, aunque no pude comprobarlo por mi ausencia de conexión a Internet.

Centro de software en Snowlinux


Reconocimiento de hardware
La impresora no es reconocida automáticamente. La secuencia a seguir, tras encenderla, es Menú –> Preferencias –> Panel de opciones –> Sistema –> Impresión –> Añadir. Nos aparecerá el controlador correspondiente y podremos así instalar nuestra impresora. Para el escáner y la webcam lo cierto es que no tengo ni idea de si funcionan, ya que Snowlinux no incluye ningún programa para darles uso y no puedo descargarlos al carecer de conexión.

Instalar impresora en Snowlinux


Navegador de archivos
Extrañamente los desarrolladores incluyen dos opciones para manejar nuestros ficheros. La predeterminada es PcManFM y en el menú podemos encontrar también Thunar. Supongo que lo que motiva la inclusión de esta última es la ausencia de opciones de red en la primera, no lo sé. En cualquier caso, dichas funciones de red funcionan correctamente, al igual que la identificación y montaje de un pendrive y una tarjeta de memoria SD. Aunque, a decir verdad, la copia de ficheros entre equipos domésticos se hace eterna, cosa que no sucede con otras distribuciones y que imagino tendrá que ver con el problema en la red.

Gestor de arranque
El Grub que incluye Snowlinux no fue capaz de detectar Cinnarch. Existen en los repos herramientas para editar y modificar el gestor a nuestro gusto, como startupmanager.

Estabilidad y suspensión a RAM
La suspensión no es valorable, ya que no he conseguido que me funcione en ninguna máquina virtual bajo ningún sistema. En cuanto a la estabilidad, digamos que tiene sus fallos, como los mencionados tras cerrar MPlayer o algún que otro cuelgue durante la copia de archivos desde el pendrive al disco duro. Errores molestos, ciertamente.

Ciclo de desarrollo
Snowlinux no cuenta con un ciclo de desarrollo concreto, van lanzando versiones conforme aparecen aquellas distros en las que se basa (Ubuntu y Debian). En su web anuncian la aparición de una versión basada en Debian Wheezy con E17 y otra basada en Ubuntu Quantum con MATE y Cinnamon. Dichos lanzamientos los fijan para “las próximas semanas”.

Escritorio en Snowlinux


Compruebo en la propia web de los desarrolladores que han retirado la presente versión aquí analizada debido a un error crítico. Al parecer volverán a ofrecerla en unos días con el error corregido. Error que, por otra parte, no detallan, con lo que sospecho que pueda ser el referente a la conexión a Internet. Sea como sea, un sistema operativo que se presenta con un problema tan grave deja de ser eso, operativo, para convertirse en otra cosa de difícil definición.

Las razones de la popularidad de Snowlinux se me escapan definitivamente, tal vez se deba a que han estado ofreciendo una versión con Gnome 2 que, como veíamos más arriba, parece que van a discontinuar en favor de MATE y Cinnamon. Aun así, no veo motivos para destacar a esta distribución por encima de otras y ni mucho menos algo que justifique su posición en el ranking de Distrowatch. Obviando este tema, veo una distro que parece abarcar mucho para apretar poco. Tiene, en términos numéricos, un 6’97. Un saludo.

Bodhi 2.0: el Nirvana queda lejos

Aunque a día de hoy dispongo de un equipo con recursos suficientes para correr cualquier entorno he de reconocer que siento debilidad por aquellos que consumen tan pocos recursos que son perfectamente utilizables en ordenadores más antiguos. Mis experiencias con E17 han sido divertidas, poco más, pues su continuo y ya exasperante estado beta (más de diez años) lo hacen algo complicado de adoptar como entorno de escritorio definitivo. Pero es evidente que, dentro del minimalismo, no hay nada como Enlightenment en términos de belleza y personalización, sobre todo de lo primero.

Logo de Bodhi Linux

Por ello acojo con ilusión y ganas de diversión la nueva versión de Bodhi Linux, una distribución cuya última aparición me dejó un muy buen sabor de boca. Por desgracia no ha pasado lo mismo con esta otra, si bien lo atribuyo a la diferencia de hardware: lo que antes probaba en un Pentium IV de HP ahora lo hago en un AMD A8, con todas las diferencias que ello implica. Vamos a ver qué tiene de bueno y qué de malo este nuevo lanzamiento del equipo de Bodhi.

Instalación
La instalación desde un pendrive funciona, lo cual es noticia positiva, dados mis recientes fracasos en iniciar a un entorno live desde este medio. Bodhi, para empezar, incluye una opción específica para usuarios de tarjetas ATI/AMD (¿o debería decir sufridores?), que básicamente añade el parámetro “nomodeset” a la línea de inicio de kernel. Se agradece, pues no todo el mundo está al tanto de este molesto problema de ATI en Linux, y nada como un pantallazo negro nada más comenzar para que un usuario pierda todo el interés en una distribución.

Lo primero que nos vamos a encontrar en el escritorio live es la opción clásica de elección de equipo y tema que incluye E17. Me explico: se trata de un asistente para ayudarnos a elegir el tipo de ordenador en que estamos instalando. Contamos con las opciones siguientes:

– Bare. El escritorio “al desnudo”, lo más simple posible.
– Compositing. Incluye efectos de escritorio para embellecer el sistema.
– Desktop. Un típico sistema de escritorio con la barra de tareas abajo.
– Fancy. Lo mismo de antes pero con un toque más artístico.
– Netbook. La clásica configuración óptima para los portátiles, con la barra arriba y los applets de batería, red, etc.
– Tablet. Disposición orientada a dispositivo táctil, tipo Android.
– Tiling. Opción que incluye seis escritorios y ventanas que no se superponen entre sí.

Como se puede apreciar es una aproximación muy completa a lo que el usuario quiere en un principio. Lo siguiente es la elección del tema, que se puede hacer entre cuatro diferentes, si bien luego tenemos disponibles en los repositorios cientos de ellos. Al entrar por vez primera a la sesión live E17 hace “crash”, algo muy habitual por otra parte en versiones anteriores. Tras reiniciar el entorno todo va sobre ruedas. La barra de tareas incluye una opción para instalar Bodhi y allá que me aventuro a pulsar sobre ella.

El instalador es el de Ubuntu, solo que bastante más feo. Ciertamente es una mancha en el bonito diseño de la distribución, se trata de una serie de diapositivas en Gtk, cinco para ser exactos, dos de las cuales se refieren específicamente a Ubuntu 10.04. No entiendo este fallo en una distribución con una estética tan cuidada, pero el caso es que ahí está. De cualquier modo no nos va a llevar más de cinco minutos instalar Bodhi, con lo que la horrible visión pronto es historia.

E17 en Bodhi Linux

Al reiniciar nos tocará elegir de nuevo tanto el tipo de equipo como el tema, pues los desarrolladores entienden que nuestra primera decisión era referida a la sesión live. En mi caso particular se inicia a una resolución menor de la óptima, debido a la presencia de mi ya viejo amigo, el driver radeon (libre). Para los pacientes usuarios de ATI, basta iniciar Synaptic e instalar el paquete fglrx a la vez que desinstalamos el paquete radeon. Luego, antes de reiniciar (importante que sea así para evitar problemas) debemos abrir una terminal, que en el caso de Bodhi se llama Terminology (una maravilla, por cierto) y teclear el consabido comando:

sudo aticonfig –initial

Luego ya podemos reiniciar y disfrutar de toda la potencia de la gráfica. Igualmente recomiendo entrar en el centro de software, mediante la opción del menú llamada “Add software”, e instalar el Language Pack de español para que todo esté en nuestro idioma, si bien arroja un error en los locales que no conseguí desentrañar. También podemos cambiar, si no nos gusta demasiado, el tema, iconos, fuentes y demás, mediante otra opción del menú principal de Bodhi denominada “Artwork”. Antes de eso deberemos instalar alguno de los muchos temas disponibles en el centro de software.

Error en los locales en Bodhi Linux

Navegación
Bodhi es una distribución minimalista, en todo el sentido de la palabra. Trae pocas cosas instaladas por defecto, lo que la hace algo más complicada de poner en funcionamiento. El navegador que eligen es Midori, muy liviano aunque escasamente funcional de inicio, debido a la falta del plugin para Flash. La solución pasa por hacer algunas cosas, como veremos a continuación.

Guía de E17 en Bodhi Linux


En primer lugar, debemos ir al centro de software y buscar “Browser plugins”. Ahí encontraremos, a un clic de distancia, la forma de instalar Adobe Flash. Sin embargo, esto no soluciona otro problema: la ausencia de sonido. En mi caso bastó instalar Pulseaudio usando Synaptic. Luego, desde el menú, elegir Applications (sí, hay partes que permanecen en inglés, desgraciadamente), luego Sound & Video y finalmente Pulse Audio Volume Control. Desde la ventana que se abre podremos probar distintas configuraciones, dependiendo del hardware de cada uno, hasta que consigamos arreglar el sonido.

Como se puede apreciar ya en este punto, el tono minimalista de Bodhi se deja notar en exceso y nos obliga a configurar cosas que en otras distribuciones vienen ya preparadas para funcionar.

Adobe Flash en Bodhi Linux

Vídeo
No tenemos reproductor de medios instalado. Elijo VLC. Es importante destacar algo, y es que al abrir el centro de software y buscar una aplicación siempre aparece la página para instalarla en su versión de 32 bits. Si nuestro sistema es de 64 bits, debemos pulsar arriba a la derecha la opción correspondiente y elegir la aplicación de la lista ordenada alfabéticamente que nos aparecerá a continuación. VLC va bien, una vez resuelto el problema del sonido que veíamos más arriba.

VLC en Bodhi Linux


Música
Tampoco hay reproductor musical específico instalado. Pruebo con Clementine, todo va bien.

Clementine en Bodhi Linux


Ofimática
Como no puede ser de otra manera, no hay aplicaciones de oficina por defecto. Instalo Libreoffice, sin problema alguno.

Fotografía e imágenes
No lo repetiré de nuevo, ya sabemos lo que hay. Podemos elegir instalar Shotwell y Gimp, funcionan perfectamente.

Shotwell en Bodhi Linux

Gestor de programas
Como es habitual tenemos un par de opciones a nuestra disposición, la clásica manera de instalar paquetes que nos depara Synaptic y la novedosa “instala-en-un-clic” que tenemos con el centro de software, vía Midori. Esta segunda manera resulta muy cómoda e intuitiva para el usuario. Destacar dos cosas: asegurarnos de que instalamos la versión para nuestra arquitectura (se ofrecen 32 y 64 bits, así como ARM) y el que podamos elegir “Quick install” para ahorrarnos el sincronizar los repositorios una y otra vez que ocurre cuando pulsamos “Install Now”. La opción de actualización automática no se contempla en Bodhi.

Reconocimiento de hardware
Acorde con el carácter de la distribución, no hay soporte específico ya instalado para la impresora. Antes de encenderla debemos ir al centro de software y elegir “Printing”, lo cual instalará todo lo preciso. Luego, con solo pulsar el botón de encendido del aparato todo marchará (al menos así ocurrió con mi Epson) sobre ruedas. Para probar el escáner instalé Simple Scan, todo correcto. Sabía que la webcam funcionaba, pues durante la instalación pude tomar la fotito de rigor (dicho sea de paso, no tiene utilidad alguna en E17), pero aun así instalé Cheese, que también funcionó libre de errores.

Cheese en Bodhi Linux


Programas de uso habitual
Encontré todo lo que buscaba en el centro de software (Cheese, Simple Scan, Dropbox, Skype) y en Synaptic (Vagalume y jDownloader). Lo único negativo, un error que impide a Vagalume conectar con el servidor, probablemente derivado de alguna librería que falta por instalar, son las cosas del minimalismo.

Dropbox en Bodhi Linux


Gestor de inicio
La instalación de Bodhi la hice en mi disco duro externo de pruebas. Grub detectó Chakra pero obvió por completo los sistemas instalados en el disco duro interno, actualmente Arch y SolusOS. Para colmo no encontré en los repositorios nada para poder editar el archivo de configuración y añadir dichos sistemas, con lo cual tocaría hacerlo todo a mano.

Estabilidad y suspensión a RAM
Desde que inicié Bodhi tras su instalación no experimenté más que un cuelgue de aplicación, en concreto el applet de sonido de la barra de tareas, que no conseguí hacer funcionar. Por lo demás, aquella ventana de error de E17 que aparecía con frecuencia en anteriores probaturas aquí brilla por su ausencia, afortunadamente. Parece que E17 va ganando en estabilidad y eso es una gran noticia para sus entusiastas. De la suspensión a memoria no puedo escribir nada, pues no funcionaba a pesar de contar con los drivers privativos. No es que no pudiera regresar de la suspensión, es que ni tan siquiera podía ir. La pulsación del botón correspondiente no hace absolutamente nada. ¿Falta algún script? De nuevo, el minimalismo…

Error en Vagalume en Bodhi Linux


Ciclo de desarrollo
No hay uno, propiamente dicho. Esta versión de Bodhi está basada en Ubuntu (ignoro en qué versión y no encuentro el dato por ninguna parte). Lo cierto es que se publican frecuentes actualizaciones de la distribución, aproximadamente cada cuatro o cinco meses, supongo que continuarán con la misma cadencia.

Como siempre mantengo, en Linux todo depende de los gustos y del hardware del usuario, o de una combinación de ambos. Bodhi se mantiene fiel a su filosofía y a sus principios: minimalismo y configuración personalizada, muy cerca de los de Arch, por cierto. Pero en este blog tendemos a puntuar en base a la facilidad de uso desde el punto de vista de cualquier tipo de persona, desde la que llega a Linux hasta la ya avezada en la materia.

Midori en Bodhi Linux

Por eso titulo así la entrada, porque Bodhi requiere de bastante trabajo para ser un sistema funcional. Es su filosofía y la respeto. A mí, que si puedo presumir de algo es de haber probado distros hasta el hartazgo, no me cuesta nada dejar Bodhi a mi gusto en dos o tres horas. Pero para un usuario novel la tarea puede resultar, quizás, demasiado pesada. Cuestión de probar, ni más ni menos. Si uno es poseedor de algún equipo ya entrado en años le recomiendo darle una oportunidad, los requerimientos mínimos son ridículos (CPU a 300 Mhz, 128 Mb de RAM y 2’5 Gb de disco duro). Ahora bien, si no se conoce E17 hay que ser paciente, no es un entorno al uso y bastantes cosas se hacen de manera distinta a lo que estamos habituados en Gnome o KDE. En la web de la distribución ofrecen esta guía para aprender a familiarizarse con el entorno. Un 6’59 para esta edición de Bodhi Linux. Saludos.

Bodhi Linux 1.3: una pequeña joya

Hace algunos meses llegó a mi pantalla una distribución basada en Debian que se centraba en ofrecer la mejor experiencia posible al usuario con hardware más anticuado, empleando para ello el entorno de escritorio E17. Enlightenment, que en principio no pasaba de ser considerado un gestor de ventanas, es hoy día y tras 10 años de desarrollo sin pasar de la fase beta, una opción más para el escritorio del usuario, combinando la facilidad de uso con un consumo de recursos ridículo. Como quiera que soy un enamorado de E17 allá que me puse manos a la obra, pero la cosa no resultó como yo esperaba. Numerosos errores y cuelgues hicieron de una prometedora distribución un infierno inutilizable.

Aquella distro era Bodhi Linux. Con una nueva versión, basada en Ubuntu 10.04 LTS a disposición de los usuarios me he visto en la obligación de probarla para averiguar si las cosas han cambiado en algo. Y vaya si lo han hecho, para mejor. Podríamos decir, por aquello de su filosofía, que el árbol Bodhi ha crecido más allá de donde alcanza la vista. La distribución presenta, a día de hoy, la mejor integración con un escritorio E17 que he visto, salvando Elive, la cual no te permite instalarla sin pagar. Un gran trabajo que no pierde de vista el objetivo minimalista de la distro, de forma que se instala una base y luego el usuario va añadiendo lo que necesita. Incluye, además, una innovadora forma de instalación de paquetes vía web muy interesante. Vamos paso a paso:

Instalación
La iso de Bodhi tan solo ocupa 392 Mb. Tras grabarla en un pendrive, iniciamos al sistema live. En el momento de iniciar te pedirá que escojas tanto el perfil de uso (ordenador de sobremesa, portátil, elegante, sencillo, etc.) como el tema que prefiramos de los que vienen instalados. Esto solamente afectará a la sesión live, tendremos que volver a hacerlo cuando iniciemos por primera vez en el disco duro. El instalador de Bodhi es el mismo que el de Ubuntu 10.04, como nos recuerda el rótulo de la ventana, y nos lleva apenas 5 minutos tener el sistema listo.

Al reiniciar, como indicaba antes, habrá que volver a escoger tanto perfil como tema. En mi caso, elijo el perfil Desktop (un sistema sencillo, sin efectos 3D) y el tema Detourious. La facilidad con que se instalan y se cambian los temas en E17 es uno de sus puntos fuertes, como podremos comprobar. El escritorio está completamente en inglés. Para cambiar esto, primero hemos de ir a Menú –> Bodhi Linux –> Add software. Esto abrirá el navegador en la página de la Appcenter, o tienda de aplicaciones de Bodhi (todas gratuitas, por otra parte). Buscamos en el recuadro de arriba a la derecha “Spanish” y nos aparecerá la opción de instalar el “Spanish Language Pack”.

Con el pack instalado tendremos que cambiar por un lado el idioma del escritorio y por otro el de las aplicaciones. En el primer caso, vamos a Menú –> Settings –> Panel Settings –> Language. Allí elegimos español. Para las aplicaciones hay que ir a Menú –> Applications –> Preferences –> Language support, y mover el español al principio de la lista. Aceptamos, reiniciamos y listo.

Como ya se puede advertir, el uso de E17 requiere de una curva de aprendizaje un tanto empinada al principio, pero una vez que se dominan los conceptos básicos del escritorio nos damos cuenta de lo poderoso y a la vez liviano que es. Aprender el manejo de E17 es algo que se escapa a los límites de esta entrada, por suerte Bodhi cuenta con una wiki completísima donde se presta especial atención a este concepto.

Navegación
Bodhi apuesta por el navegador ligero Midori. Si bien se desenvuelve sin problemas y ocupa muy poca memoria, no es, a mi juicio, mejor navegador que Firefox. En la Appcenter podemos instalar a nuestro viejo amigo, en su versión 9, así como el soporte para flash. La experiencia, una vez hecho esto, es muy buena, con una navegación fluida y rápida.

Vídeo
La filosofía de la distribución deja claro que prefieren que sea el usuario el que elija sus aplicaciones. Por esta razón no se incluye más que el navegador web (y me da la impresión de que solo se incluye porque se precisa para acceder a la Appcenter). De modo que no hay reproductor de vídeo, pero podemos elegir varios para instalar. VLC funciona bien, detecto algunos cortes en mis vídeos de alta definición, aunque no demasiado molestos. En general, bastante bien. La rapidez con la que se inicia la reproducción de cualquier archivo es increíble, sin duda ayuda mucho el liviano entorno escrito en C.

Música
Podemos instalar, por ejemplo, Banshee. Sin embargo, no reproducirá nada a no ser que instalemos también el pack non-free-codecs desde la Appcenter. Hecho esto, sin problema ninguno.

Ofimática
Tanto Libreoffice como Lightoffice (la opción con Abiword y Gnumeric) están a nuestro alcance. Ambas funcionan como el rayo.

Fotografía e imágenes
Así mismo, Gimp y Shotwell son instalables, y también funcionan perfectamente. Poco a poco vamos conformando un sistema a nuestra medida, en el que las aplicaciones abren en un tris sin perder ninguna de las funcionalidades que nos pueden ofrecer dichos programas en otro entorno de escritorio más pesado. ¿No es excelente?

Gestor de software
Como ya hemos visto tenemos la opción de instalar las aplicaciones con un simple clic desde la web en la Appcenter de Bodhi. Si preferimos hacer las cosas al estilo tradicional, contamos con Synaptic instalado. Recomiendo la Appcenter para los usuarios noveles, allí además se nos ofrecen packs de aplicaciones (de vídeo, multimedia, sonido, imágenes, etc) así como un par de opciones que incluyen muchos programas de una tacada: Nikhila (software más pesado) y Pratibha (opciones más livianas). Todo en Bodhi está enfocado a lo simple y a la libertad de elección del usuario para montar su sistema.

La Appcenter ofrece innumerables opciones, incluyendo temas, iconos, punteros, service packs (término muy windosero, la verdad), juegos… Un sinfin de posibilidades. A la hora de iniciar nuestras aplicaciones en el sistema contamos, además de con el tradicional menú, que podemos hacer aparecer en el escritorio con solo hacer clic, con el estupendo Everything, un módulo que actúa de forma parecida al “dash” de Ubuntu con Unity, o a lo que fue en su día Gnome Do. Basta escribir la primera letra de lo que buscamos para que se nos ofrezca la oportunidad de iniciarlo.

Reconocimiento de hardware
Para que funcione la impresora hemos de ir, cómo no, a la Appcenter e instalar el paquete llamado “Printing”. Cuando hayamos hecho esto solo debemos conectar la impresora y será reconocida. Con el escáner basta instalar alguna aplicación, ya sea Simple Scan o Xsane y ocurrirá lo mismo. La webcam la probé con Cheese y también funcionaba directamente. Ventajas de estar basada en Ubuntu.

Software de uso habitual
A excepción de jDownloader, del cual me pregunto, dada su popularidad, por qué no hay ningún repositorio que lo albergue (salvo AUR, claro), todas las aplicaciones que uso se instalan desde la Appcenter. Vagalume no está, pero sí se puede encontrar en Synaptic. Funcionan sin problemas, incluyendo el gestor de descargas mencionado, el cual instalé con el script de su página web.

Gestor de arranque
Se instala Grub, tematizado al estilo Bodhi Linux. Bonito y funcionando al cien por cien, reconoció Windows XP, Arch y Zorin.

Estabilidad y suspensión a RAM
Dejando a un lado su estabilidad, que es perfecta y no tiene nada que ver con la de anteriores versiones, lo que sorprende de Bodhi Linux es su increíble rapidez. Para quien no suela leerme, recordaré que trabajo sobre un Pentium IV a 2’8 Ghz con 768 Mb de RAM y una gráfica Intel 82865G integrada. Un anciano dinosaurio que, envuelto en Bodhi Linux, recupera el esplendor de sus mejores días. Son las ventajas de usar un escritorio programado en el versátil lenguaje C que idearan en su día Kernighan y Ritchie y del cual nunca me cansaré de alabar sus virtudes. En fin, el sistema es una bala, estable y suspende a RAM sin dificultades. Perfecto.

Da gusto poder hacer una revisión de un sistema con el que uno queda tan satisfecho. Bodhi Linux ha mejorado una barbaridad con respecto a su versión anterior. Su apuesta por E17 me parece muy acertada, es el escritorio que mejor aúna la rapidez con la elegancia y las posibilidades de configuración. Con un poco de toqueteo aquí y allá podemos tener nuestro sistema tan bonito como este:

Y eso con cinco minutos. Si le dedicamos tiempo se pueden hacer auténticas maravillas con este escritorio. Y lo más importante es que todo lo bonito que añadamos no perjudica para nada el rendimiento ni la productividad de nuestro sistema.Bodhi Linux me ha impresionado y me invita a experimentar, pues me pregunto cuán rápido puede ser este mismo sistema si se basa en Arch en lugar de en Ubuntu. Cuestión de instalar E17 en mi Arch Linux y probar, que no se diga. La iluminación de Bodhi alcanza el 8’41 en mi particular ranking. Sobre su ciclo de lanzamiento, la distribución se considera semi-rolling release, y se basa únicamente en las versiones de soporte extendido de Ubuntu, las cuales salen cada dos años. Por tanto podríamos decir que el soporte de Bodhi es el mismo que el de Ubuntu, y se habrá de reinstalar en abril de 2012 con la llegada de Ubuntu 12.04. En un futuro pretenden que sea rolling release auténtica.

Y eso es todo por este año. Espero que haya sido un final digno, con esta estupenda distribución que invito a conocer a quienes no hayan tenido aún el gusto. Feliz Año 2012 a todos.