Colaboratorio: revisión de Elementary OS Loki

Os cuento mis impresiones de una de las distribuciones más utilizadas y que más cuidado y esmero pone en el aspecto gráfico. Enlace externo: revisión de Elementary OS Loki para Colaboratorio.

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Elementary OS Freya: belleza en la sencillez

Define la Real Academia Española la palabra “elemental” como aquello que es fundamental o primordial. Aplicando tal adjetivo a una distribución GNU/Linux, o más allá, a cualquier sistema operativo conocido o por conocer, encontraríamos que lo que se puede esperar de éste es su enfoque en lo útil y lo necesario, sin más florituras. Que cumpla su cometido con las herramientas que incorpora y poco más. Ello no es óbice para que los desarrolladores de tal sistema decidan adornarlo y dotarlo de un estilo, no diré único porque todos tenemos en mente a lo que recuerda, pero sí elegante y práctico en su minimalismo. Esto es, aportaciones económicas voluntarias aparte, Elementary OS, que alcanza estos días su versión número 0.3, que han bautizado como Freya.

Escojo esta introducción a tenor de varios artículos que rondan por la red de redes, casi todos de enfoque claramente negativo en su trato a la distribución y sus desarrolladores. Intuyo que puede deberse, en buena parte, a aquel asunto de las “donaciones cero”, donde hay que reconocer, más allá de sus razones, que a los desarrolladores les faltó tacto para tratar la cuestión. Se gestó entonces una corriente de opinión claramente contraria a Elementary OS, donde se le acusaba de aprovecharse del trabajo de Canonical y pretender, poco menos, que cobrar por un entorno de escritorio y punto. ¡Cobrar en GNU/Linux! ¡Blasfemia!

Dejando la ironía del asunto a un lado, no estoy para nada de acuerdo en que Elementary OS sea Pantheon y cuatro aplicaciones vacías de contenido. Entiendo que el nombre de la distro la define: enfoque en lo elemental. No busque usted más allá, porque no encontrará. Foré, James y compañía nos presentan un sistema que puede ser más o menos bonito – la belleza está en los ojos de quien mira – y que, es innegable, rezuma olor a Cupertino por todas partes. A mí esto me encanta, pues nunca escondí mis preferencias por los gustos artísticos de la compañía de la manzana mordida. En cualquier caso, mi análisis de hoy no variará por mucho de los habituales, tratando a la distribución como un todo y evaluando su facilidad de uso por encima de otras cuestiones. Sí creo necesario, y por ello lo hago, centrarme en las aplicaciones que diferencian a Elementary OS del resto del nutrido y más que saturado ecosistema linuxero. Mi experiencia con Elementary OS Freya, basada en Ubuntu 14.04, ha sido la siguiente:

Instalación
El aspecto es fantástico, como siempre, desde que uno inicia al entorno en vivo. En esta nueva edición se ha optado por dotar de transparencia a la barra superior, salvo en los casos en que una ventana se maximiza, momento en que vuelve a su tonalidad negra habitual. Los fondos de pantalla, otra virtud conocida, también son una gozada visual. Hay, sin embargo, pequeños detalles que no se han cuidado tanto, como el pobre aspecto de Grub o la raquítica ventanita durante la instalación, sin presentación gráfica, que chirría bastante en el conjunto.

El instalador, además, se muestra bastante lento y errático, en lo que parece ser un problema con “os-prober”: cada vez que se ejecuta el susodicho programa, la demora alcanza los 5 minutos donde da la impresión de no estar haciendo nada. Si se tiene paciencia se puede comprobar que no es un cuelgue, sino algún algoritmo que se alarga mucho más de lo necesario. Como quiera que el instalador llama a “os-prober” varias veces (por ejemplo, al instalar el kernel o ejecutar “mkinitcpio”) el resultado es un proceso que llega a hacerse eterno. Detalle importante a mejorar, sin duda.

Una vez acaba el “suplicio” de la instalación, nos da la bienvenida una pantalla de “login” renovada en su totalidad, con el distintivo aspecto de Elementary OS. La entrada al escritorio nos desvela una apuesta continuista: el clásico “dock” de borde inferior de pantalla, con un icono nuevo destinado a hacer más fácil la multitarea y el cambio de escritorio virtual.

Arranque y apagado
Se vuelve a repetir el error que encontré en Arch y en LMDE Betsy: una demora inexplicable a la entrada al sistema que no me sucede con Ubuntu Trusty. Debe ser cosa del kernel o el controlador gráfico. Como consecuencia obtengo unos tiempos muy desiguales: arranque en un minuto y veinticinco segundos, apagado en solo cuatro segundos.

Software
Elementary OS incorpora el centro de software de Ubuntu Trusty, en la que se basa, pero con una nueva inconsistencia gráfica: no aparecen la mayoría de iconos de los programas a instalar. Nada grave pero, una vez más, queda feo y no está en consonancia con el cuidado aspecto de la distro. Vamos a ir desgranando, una por una, las aplicaciones que los desarrolladores han incluido en Freya y que se consideran básicas para un uso habitual del sistema. 

Navegador Midori. En su versión 0.5.9, a esta ligera aplicación que conocí, si mal no recuerdo, en mi primer encuentro con la minimalista Bodhi Linux, le sigue faltando para ser una opción a tener en cuenta. No en vano, la gran mayoría de la actividad que realizamos con el equipo suele hacerse con el navegador web, de lo que se deduce que estamos ante una aplicación clave que no puede fallar. Bien es cierto que Midori va mejorando, que reproduce Flash sin problemas e incluye bastantes extensiones de serie que antes no incluía. Pero su lentitud en el “scroll” me exaspera hasta límites insospechados. Su rendimiento en el “benchmark” Browsermark fue, además, bastante discreto, con 2.367 puntos, por debajo de Firefox y Chrome. 

Correo Geary. Aquí sí que aprecio una importante mejoría. Para empezar, Geary se puede iniciar con el sistema a través de una opción disponible en el apartado de configuración de Elementary OS. Se inicia, además, minimizado. Puede parecer baladí, pero para hacer lo mismo con Thunderbird precisamos de la extensión Firetray, por no hablar de la imposibilidad de hacerlo con Evolution (yo, al menos, nunca lo he logrado). Geary, en su versión 0.8.3, se integra con el “dock” y nos muestra el contador de mensajes no leídos. Si algo se echa en falta es una gestión de la libreta de direcciones decente. Por lo demás, “chapeau” para Geary que, en su ligereza, poco tiene que envidiar a otras opciones disponibles.

  
Calendario. Otra sencilla aplicación que simplifica el acceso a nuestros calendarios en la red. Probado con Google Calendar, opera perfectamente, incluyendo el modo bidireccional (de nuevo, algo que precisa de la pertinente extensión en Thunderbird, además de Lightening).

 

Música. Programa que en inglés se llama “Noise” (ruido) vaya usted a saber por qué… Aprecio, como en el resto de aplicaciones comentadas, mejoras importantes respecto a la anterior versión (que en mi experiencia se colgaba con facilidad, de hecho). No obstante, la incorporación de mi colección de música se eternizó más allá de los diez minutos, algo que Clementine, por ejemplo, hace en cuestión de segundos. Como punto destacado, la integración con Last.fm que lleva a recomendar canciones similares a la que estemos escuchando. En lo negativo de la balanza, pondría la no aparición de las carátulas incrustadas en los archivos hasta que no se han reproducido por vez primera, así como su parquedad en opciones (una extensión con las letras de las canciones es para mí fundamental).

Vídeos. El reproductor de vídeo, para empezar, no respeta el tema predominantemente gris de Elementary OS, y se muestra en negro. También limitado en opciones, al menos incluye el sonido dual y la posibilidad de añadir subtítulos. Si lo cerramos, al volver a abrirlo continúa la reproducción del último archivo escogido, en el punto en que lo dejamos. Para el uso que yo hago de este tipo de programas, es más que suficiente.

Fotos. El programa de gestión de fotografías, aunque su nombre no aparezca por ninguna parte, es Shotwell. O una adaptación casi idéntica del mismo, desde luego. De sobra conocido, poco puedo comentar del que sigue siendo mi gestor preferido para estas lides, y que Gwenview y sus admiradores me perdonen.

Cámara. Elementary OS también nos trae como novedad este programa, cuya única utilidad es tomarnos fotografías con la webcam. Aparte de eso, no permite nada más, ni tan siquiera la grabación en vídeo. ¿He mencionado ya el minimalismo en este artículo?

Scratch. El “editor de texto que funciona” (lema de sus desarrolladores) sigue en su nivel habitual. Vuelvo a incidir en lo ya comentado en otras revisiones de Elementary OS: no busquéis la opción de grabar el archivo, pues lo que vas escribiendo se va almacenando sobre la marcha. De nada.

Reconocimiento de hardware
Las cosas no son exactamente iguales en Elementary OS y en su distribución base, Ubuntu Trusty. Un ejemplo lo encontramos en el reconocimiento de la impresora e instalación del “plugin” propietario de HP. El programa, una vez instalado, no se muestra entre los disponibles en el menú de aplicaciones. Si lo lanzamos desde consola nos dejará esperando eternamente en bucle, pues carece de permisos para descargar e instalar el “plugin”. La solución estriba en lanzarlo con “gksudo hp-setup” y listo. El resto de periféricos, sin problemas que mencionar.

Conectividad
Todo lo relacionado con Samba y su configuración funciona de maravilla. Se pueden compartir archivos con Windows e incluso reproducirlos de modo remoto, si bien el programa Vídeos lo hace a saltos. Con VLC, en cambio, la reproducción es perfecta. Los tiempos de lectura y escritura a periféricos no son malos en absoluto, con especial mención al referido al disco duro externo.


Experiencia de uso “out-of-the-box”
No hay nada que reprochar a Elementary OS en este aspecto. El único tipo de archivo para el que no hay programas pre-instalados es el “.rar”, pero el propio sistema te da la opción de instalar el correspondiente descompresor y lo ejecuta seguidamente.

Estabilidad, fluidez y gestión de energía
En mis horas de uso de Elementary OS no hubo cuelgues ni precisé reiniciar en ningún momento. La experiencia es fluida, con algún pequeño retardo en ciertas animaciones en los efectos de escritorio. Pero, en cualquier caso, nada grave ni que arruine la impresión general que ofrece la distribución. El tema de la gestión de energía es un caso perdido con la actual versión de los controladores de AMD, ya sean libres o propietarios: nada funciona… (insértese aquí, por enésima vez, el dedo corazón que Linus dedicó a Nvidia, versión AMD).

Rendimiento
Cuestión importante, en tanto en cuanto se tiene la idea preconcebida de que Ubuntu con Unity es un devorador de recursos. Tomando esta premisa como cierta, Elementary OS debería comportarse mejor en cuanto a rendimiento que su “madre”, al haberse eliminado el voraz entorno de escritorio. Pero hete aquí que no ocurre de ese modo. Como en el resto de distribuciones analizadas hasta ahora, Ubuntu “gana”. Bien es verdad que por un pequeño margen, pero la distro de Canonical sigue siendo la que mejor me funciona a mí, en el caso particular de mi equipo.

Y es por este, y otros motivos de índole personal, como el cansancio del “distro hopper” más “hartible” del universo, que no siento la tentación de instalar Elementary OS como distribución del día a día. Aun reconociendo que es muy buena, como también denota la gran puntuación que obtiene en nuestras pruebas (por fin, una distro que supera a Windows), se antoja demasiado básica para mis necesidades habituales. Ojo, no lo afirmo como algo negativo. “No eres tú, soy yo”, que diría en una ruptura sentimental… Es una distro que me encanta a nivel gráfico, pero cuyas utilidades por defecto siguen siendo, dentro de su mejoría, parcas en opciones para mí.

Por suerte o por desgracia, la adición de varios programas de uso cotidiano terminan por romper el encanto, pues no se integran en la forma en que deberían. Se ven extraños, como fuera de lugar, y dan al traste con la gran experiencia que antes señalaba. Por eso, Elementary OS no se me antoja una opción válida para quienes precisan de muchas aplicaciones más allá de las que vienen por defecto.

Ahora bien, terminaré instalándola en el portátil, probablemente. Porque es un equipo al que doy un uso muy elemental, valga el juego de palabras, y a nadie le amarga un dulce de vez en cuando. Sin duda, el cuidadísimo aspecto y la experiencia de uso general de Elementary OS bien merecen tenerla al alcance, aunque solo sea a ratos. Para todo lo demás, un servidor se sigue quedando con Ubuntu.

Salud

 

ELEMENTARY OS FREYA LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 6,25
Software 10
Hardware 8,13
Conectividad 10
Out of the box 10
Estabilidad 10
Fluidez 8’75
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.130
Apache 21.069,27
Encode-flac 13,20
Unpack-linux 18,40
Unigine Valley 470
Browsermark FF 2.756
Browsermark GC 4.089
Transf. pendrive 4,44
Transf. disco USB 0,53
Transf. SD-card 5,05
Corrección por rendimiento -0,10
Corrección por errores 0,00
CALIFICACIÓN 8,73

Por qué no actualizo el kernel de Ubuntu

Aprovechando que llueve a mares en este viernes, el peque está en el cole y mi mujer ejerciendo de madre/profesora de apoyo – nueva figura propiciada por los recortes en materia de Educación en esta caricatura de país que llamamos España – me he propuesto explicar el motivo por el cual no tengo a bien actualizar el kernel de mi Ubuntu Precise a uno más moderno. El artículo lleva algún tiempo en el tintero de temas futuribles, y tras leer la acertada reflexión del blog de Yoyo, con la que no creo que haga falta puntualizar que estoy totalmente de acuerdo, me ha parecido un buen momento para tratar el asunto.

Empecemos por el resultado que arroja el comando “uname -r” en mi sistema: 3.2.0-58-generic. El primer y más importante motivo por el que me mantengo en esta versión tan antigua – que enseguida veremos que no lo es tanto – es que FUNCIONA. Así, en mayúsculas, funciona y lo hace realmente bien. El sistema va fluido y rápido, de modo que lo más sensato es atender a la máxima que tan a menudo se nos olvida y que nos recordaba Juan Carlos Senar en los comentarios de un artículo anterior: “si no esta roto, no lo arregles”. Y en mi caso, no solo no está roto, sino que me permite hacer mis tareas cotidianas perfectamente, amén de algunas otras que demandan más recursos, como jugar alguna partida a Left 4 Dead 2, Steam mediante, sin molestos “lags” ni problema alguno que reseñar.

Obviamente, de presentar algún tipo de problema ya me habría planteado actualizar. O algo peor, tan saturado como estoy a estas alturas de practicar distro hopping… Ahora bien, esto no ocurre por casualidad. Si bien el kernel 3.2.0 fue lanzado allá por los albores de 2012, lo que en Informática lo convierte automáticamente en obsoleto, debemos prestar atención a ese último numerito: el 58. Canonical no solo da soporte al kernel 3.2, considerado LTS (soporte a largo plazo), hasta Abril de 2017, sino que lo va mejorando e incorporando parches (imagino que tomados de versiones más nuevas del kernel), para aumentar el rendimiento, corregir vulnerabilidades y ampliar el reconocimiento de hardware a nuevos dispositivos.

Para entendernos: no estamos usando un kernel de enero de 2012. Usamos la base de dicho kernel, estable y sólido, escogido, además de por Canonical, por Debian y Slackware como núcleo de las últimas versiones de sus distribuciones. Y, sobre esa base que proporciona estabilidad, nos beneficiamos de los parches añadidos que mejoran el rendimiento. Por esta razón, no veo preciso actualizar el kernel de mi sistema.

Esos son mis únicos motivos, pero hay quien va más allá. El mes pasado encontré una opinión que, aunque apunta en el mismo sentido, incide en otro aspecto que considera importante: no todo el mundo está capacitado para actualizar el kernel y resolver las posibles consecuencias negativas que se pueden derivar de dicha acción. El artículo se refiere a Elementary OS, pero es perfectamente extendible a Ubuntu, no en vano la primera se basa en la versión LTS de la segunda. Es un artículo de Sergey “Shnatsel” Davidoff titulado “Por qué NO debes actualizar el kernel de Elementary OS Luna (y cómo hacerlo bien si no tienes más remedio)“, que os traduzco a continuación:


Comenzaré con una introducción. He trabajado como desarrollador de Elementary Luna, siendo requerido por el resto de desarrolladores para explicar por qué no se debe tocar el kernel, y cómo hacerlo bien cuando no queda más remedio.


No creas todo lo que se publica
Me han pedido que escriba esto porque ha habido un frenesí de artículos muy peligrosos últimamente sobre “Actualizar tu kernel en Luna”. Los métodos que se describen permitirían a un atacante tomar el control completo de tu sistema de modo furtivo en el momento de actualizar. Dichos métodos, además, te dejarían sin actualizaciones de seguridad, por no mencionar que supondrían una ruleta rusa, en términos de estabilidad y desempeño.

Si te topas con un artículo que menciona “wget” o “mainline kernel ppa”, pídele al autor que lo retire de inmediato, y dile de mi parte que, o bien es un incompetente o un capullo que debería mantenerse alejado de la tarea de escribir tutoriales.


(De hecho, puedes pedirle que retire cualquier artículo referido a actualizaciones del kernel y las reemplace con un enlace a este artículo, ya que no vas a necesitar ningún otro artículo sobre actualizaciones del kernel).


El kernel no es un juego
El kernel es, probablemente, la pieza fundamental del software de un sistema operativo. A menos que sepas realmente lo que haces (es decir, lo opuesto a seguir una guía cualquiera en Internet), no le metas mano. En serio. Estás subestimando la complejidad de la tarea.

¿Te crees lo suficientemente hábil con la tecnología como para atreverte con el kernel? ¡Ja! Coño, yo soy el principal desarrollador del sistema operativo, estoy escribiendo pruebas de regresión para el kernel (en colaboración con el equipo del kernel de Ubuntu), y ni siquiera yo estoy capacitado para tocar el kernel. Nadie lo está, excepto puede que alguno de sus mantenedores con mayor nivel de conocimientos, como el propio Linus. No es una tarea que una sola persona pueda llevar a cabo con éxito. Se necesita un equipo de profesionales dedicados a ello y un montón de recursos, como ocurre en Ubuntu o en Red Hat.


Y, bueno, si piensas que nuestro kernel “3.2” es viejo, te equivocas. Ubuntu 12.04 LTS y Elementary OS tienen un kernel derivado del 3.2, pero con un montón de elementos incorporados de kernels posteriores. Los cambios giran, en su mayoría, alrededor de la corrección de errores y el soporte de hardware.


Pero, y esto es lo más importante, nuestro kernel de base es estable comparado con los nuevos. No completamente estable, lo advierto, de lo contrario no estaría escribiendo pruebas de regresión, pero aún así supone una ventaja considerable. Y la estabilidad es preferible al rendimiento siempre. Así es. Créeme, yo también he sufrido desilusiones a este respecto.


Cuando no te queda más remedio…
Por desgracia, no todo el soporte de hardware puede hacerse mediante “backports” y no todo el hardware funcionará “out-of-the-box” en Luna, al igual que nuestro kernel base no es perfectamente estable en todo el hardware que existe. Así que hay unos pocos casos en los que una actualización del kernel puede ser necesaria, pero nunca cuando tienes un sistema que funciona.


Debes considerar la posibilidad de actualizar el kernel solamente si experimentas varios problemas graves relacionados con el kernel, como “kernel panics“, o cuando tu sistema no inicia después de la instalación. ¡El “rendimiento” no es una excusa, lee más arriba!

Si realmente no te queda otra que actualizar el kernel, simplemente ejecuta “sudo apt-get install linux-generic-lts-saucy” y reinicia. Eso es todo. ¡No necesitas ninguna guía!

Si el kernel actualizado se comporta incluso peor que el de base, puedes iniciar con un kernel antiguo escogiéndolo en el cargador de arranque. Mantén pulsada “Mayúsculas” al inicio del proceso de arranque en caso de que dicha opción no aparezca.


Para eliminar el kernel que has instalado, ejecuta “sudo apt-get purge linux-generic-lts-saucy” mientras estás usando el kernel antiguo, lee más arriba. ¡Eliminar un kernel cuando se está usando no me funcionó la última vez que lo intenté! (sí, mi labor incluye hacer cosas así de raras).


¡¡¡No a la información errónea!!!

El autor termina su artículo recomendando enlazarlo y revisarlo de vez en cuando en busca de actualizaciones. Igualmente pide que si alguien tiene alguna duda la publique en los comentarios, con objeto de poder responderle directamente. Dichos comentarios incluyen alguna que otra observación a sus palabras, tachadas por algunos de tremendistas. En lo personal no he tenido excesivos problemas cuando me ha dado por actualizar el kernel (lo hice cuando tuve instalado Elementary OS en el portátil, precisamente). Al menos, que yo sepa, pues su comentario referente al “atacante malicioso” que toma control del sistema me ha dejado poco menos que perplejo.

En cualquier caso, en lo que a mí respecta, la complejidad de la tarea no parece tanta como para generar tal alarma. De hecho, me da la impresión de que se equipara el simple acto de instalar un kernel con compilarlo, o programar parches para él… Pero claro, queda la duda, igual creo saber más de lo que realmente sé, y todo lo expuesto por el señor Davidoff es rigurosamente cierto. Como de costumbre, os invito a la reflexión y al comentario crítico, faltaría más. ¿Este hombre exagera hasta el punto de pretender que se debe ser el mismísimo Linus Torvalds para instalar un kernel? ¿O, tal vez, no exagera en absoluto? Habemus debate.

Elementary OS Luna BETA: una auténtica maravilla

ADVERTENCIA: el artículo siguiente se refiere a la revisión de una versión en estado Beta de la distribución.


Continuando con la siempre deliciosa senda que me lleva a conocer pequeñas joyas de entre las muchas distribuciones de GNU/Linux que pululan por ahí, hoy vamos a dedicar un poco de espacio a Elementary OS Luna en su versión Beta. He creído conveniente recalcar el estado en que se encuentra antes de siquiera comenzar a escribir debido a que así lo piden los desarrolladores de la distribución a todo aquel que se decida a dar a conocer el excelente trabajo que vienen desarrollando durante años. Lo cierto es que, aunque había oído hablar de EOS nunca me había animado a revisarla precisamente por ese motivo, el carácter de versión en pruebas en que se encuentra desde ni se sabe cuándo.

Finalmente he llegado a entender el porqué de ese famoso “estará lista cuando esté lista” con el que obsequian los desarrolladores a aquellos que les preguntan por el momento en que será lanzada la definitiva versión de EOS Luna. Son gente cuidadosa, detallista, de la que no abunda. “Especialitos”, les dirían por aquí donde vivo, yo más bien creo que se trata de personas con una idea muy clara de lo que pretenden conseguir y que no desean que las prisas arruinen su proyecto. Porque EOS es una distribución que cuida la estética y la simplicidad, características que no están de más nunca en un sistema GNU/Linux. Veamos por qué se dice que la paciencia es una virtud…

Instalación
Para comenzar, cuarto y mitad de simplicidad bella: el instalador de Ubuntu (EOS Luna se basa en la versión de soporte extendido Precise Pangolin, es decir, la 12.04) despojado de sus clásicas diapositivas. Todo es bonito y ligero, las tipografías y los colores transmiten una serena calma y una imagen de sistema “de los caros”. El tiempo de instalación nada tiene que ver con el de la distro en que se basa, diez minutos bastan para completarse, incluido el tiempo de descarga de códecs multimedia, paquetes de idioma y actualizaciones.

Desde el primer reinicio se aprecia que nos encontramos ante algo totalmente distinto a lo habitual, el efecto de aparición de la pantalla del “login manager” así nos lo confirma. Escritorio Pantheon shell, un fondo de pantalla paisajístico, de los que me gustan, una barra superior estilo Gnome 3 (aunque con una tipografía mucho más adecuada a mi juicio) y un clásico “dock” como barra inferior, en este caso un Plank tematizado para la distro. Los iconos Elementary, como no podía ser de otra manera, dan el toque final a un conjunto de estética formidable creado con la clara intención de parecerse a lo que nos ofrece cierta empresa con sede en Cupertino. Sencillez, también, en Slingshot, un prometedor lanzador de aplicaciones con funciones, todavía incipientes, de búsqueda.

Si hay algo que me llama la atención en EOS es que incorpora algunas de las cosas (el fondo de pantalla con paisaje, el dock, la barra superior, el formato de fecha que incluye el día de la semana…) que siempre me apresuro a cambiar en cada sistema que instalo. Lo cual me conduce a deducir que mis gustos y los de los desarrolladores están en clara consonancia. No sé si esto será bueno o malo, espero por mi bien que se trate de lo primero…

Arranque y apagado
Pese a que el gestor de arranque reconoce la partición con Chakra, instalo Grub customizer sin problemas gracias al PPA existente para Ubuntu. El sistema con EOS se inicia en 19 segundos y se apaga en 15, tiempos normales para la distro en la que se basa pero que se quedan algo largos para los que se manejan a día de hoy, cuando el uso del rápido paradigma de systemd está casi generalizado.

Software
Contamos con el Centro de Software de Ubuntu como gestor de programas. Entre los instalados de serie se encuentran varios exclusivos (aunque, obviamente, disponibles para otras distribuciones, esto es software libre) de EOS, desarrollados específicamente para ella y que sigue sus mismos patrones de sencillez y belleza. Es el caso de Música, un gestor de colecciones musicales muy interesante, con soporte para Last.fm. O de Geary, desarrollado por los creadores de Shotwell, también incluido, como cliente de correo electrónico. El navegador de archivos es Pantheon-files. El navegador web es Midori, en su versión 0.5.2. El editor de texto, Scratch, guarda en tiempo real cada cambio que hagamos en el documento (sí, yo también perdí unos minutos tratando de localizar la opción “Guardar documento” hasta que caí en la cuenta). Merece la pena probar EOS solo por conocer un poco estas interesantes aplicaciones, de las cuales puedes hallar más detalles en este enlace.

Hardware
Al estar basada en Ubuntu Precise, el reconocimiento de hardware es coser y cantar. La impresora se configura sola, el escáner y la webcam funcionan desde el inicio, al igual que la red cableada y el adaptador de red inalámbrica.

Conectividad
Un comportamiento absolutamente perfecto el de Pantheon-files, conectándose a mi portátil con Windows y permitiendo la copia y borrado de archivos a y desde éste, streaming incluido. Nada que reprochar tampoco al montaje y uso de los dispositivos externos que suelo emplear, es decir, pendrive, disco duro USB y tarjeta SD.

Experiencia “out of the box”
Nuevamente se beneficia EOS de su base Ubuntu al ofrecernos una experiencia de “usar y listo” bastante eficiente. Todo tipo de archivos podremos reproducir sin dificultad alguna y sin precisar instalaciones adicionales, salvo un par de excepciones: el descompresor de rar (el sistema ofrece instalarlo y así lo hace la primera vez que se necesita) y el plugin de Flash, que no fui capaz de hacer funcionar en Midori por un error conocido en arquitecturas de 64 bits. La solución pasa por olvidarse de Midori e instalar, por ejemplo, Firefox o Chromium, que funcionan a la perfección.

Estabilidad
EOS Luna es un sistema muy estable, al menos en mi experiencia de uso, que no me arrojó errores ni cuelgues. Tratándose de una versión beta este hecho, ya de por sí, es bastante meritorio. Sí que puede uno encontrar pequeños errores de funcionamiento, por poner un ejemplo, cada vez que iba a apagar o reiniciar el sistema tenía que pulsar por dos veces en la opción escogida, pues la primera era simplemente ignorada. Pecata minuta, fruto del carácter aún en desarrollo de esta versión de la distro.

Fluidez
Encontré en EOS un sistema muy fluido, rápido y simple de utilizar, con el aderezo de bonitos efectos (como el obtenido al cambiar de aplicaciones con Alt+Tab, por ejemplo). Mi única pega la pongo en el hecho de que el ventilador del equipo se ponía a funcionar más veces de lo habitual ante cualquier tarea simple, reflejo quizás de un funcionamiento algo forzado del escritorio con los controladores de ATI, algo que noté tanto con los libres como con los propietarios.

Gestión de la energía
Si bien la suspensión a RAM me funcionó correctamente y la hibernación, que no viene activada por defecto y se ha de hacer consola mediante, también cumplió su cometido, el modo de reposo de la pantalla hacía saltar como loco el ventilador del equipo. Investigando un poco descubrí que solamente ocurría con los controladores privativos Catalyst, y se debía al gestor de ventanas Gala (muy pero que muy parecido a Compiz, la verdad) que disparaba la CPU a un 100% de uso.

Personalización
Como resaltaba más arriba muchos de los aspectos que me gusta retocar en un escritorio recién instalado ya vienen de serie con EOS. Y es que la atención a estos pequeños detalles, que hacen la vida, es sin duda una de las señas de identidad de esta distro. A destacar lo sencillo que resulta activar el efecto “Scale” o “Expo” usando las esquinas de la pantalla, tan fácil como ir a Preferencias del sistema –> Escritorio y los tendremos funcionando. En mi caso activo éste en la esquina superior izquierda y el “mostrar escritorio” en la inferior derecha, me he acostumbrado a su uso en Chakra y es realmente muy cómodo.

En cuanto a programas instalé y probé Clementine (si bien el reproductor incluido por defecto se integra mucho mejor con la estética, le faltan algunas funciones), Spotify, My-weather-indicator de El Atareao, Variety y qBittorrent. La instalación de Dropbox generó un error cuando el programa pretendía iniciar Nautilus y la integración de Libreoffice es, en principio, horrenda. Nada que no se solucione con la instalación del paquete libreoffice-gnome y algunos truquillos que saqué de esta excelente web dedicada a la difusión de Elementary OS.

La instalación de los, en mi caso problemáticos, controladores propietarios fue sencilla, al igual que en Ubuntu Precise, al avisarme el sistema mediante Jockey de la posibilidad de usarlos.

Pruebas de rendimiento
Tanto la shell de EOS como la mayoría de sus aplicaciones están escritas en Vala, un lenguaje de programación cuyo uso en otros entornos de escritorio no ha estado exento de polémica. Al tratarse de cuestiones técnicas que no domino en absoluto (el último lenguaje de programación que usé fue C, a secas, el de toda la vida) no quisiera profundizar en las ventajas o inconvenientes de su empleo. No obstante, puedo opinar como usuario en cuanto al rendimiento ofrecido por EOS en mi equipo, que de eso se trata, y en dicha cuestión he de reconocer que se encuentra a la altura de distros consolidadas como Linux Mint o Ubuntu en sus últimas versiones, con kernels más modernos que el incorporado en EOS.

En general estoy en condiciones de afirmar que Elementary OS Luna Beta ha sido todo un descubrimiento para el que suscribe, amante de la estética de la empresa de la manzana mordida. Ojo, solamente de la estética, que nos conocemos… Más allá del incuestionable, aunque lógicamente opinable, aspecto magnífico de esta distribución me gusta su apuesta por una idea, una visión de lo que debe ser el escritorio, que trae algo diferente al saturadísimo mundo de las distros muy parecidas entre sí. Encuentro que EOS es un envite serio, con bases fundamentadas y desarrolladores que, al menos por el momento, tienen en cuenta las ideas y deseos de su creciente comunidad de usuarios. Algo que, salvando las distancias, me recuerda mucho a mi querida distro de cabecera, Chakra.

Objeto de intenso debate podría ser, por otra parte, la idoneidad de basarse en Ubuntu, de apostar por una especie de fork de Compiz cuando el desarrollo de éste ya hace tiempo que no va a ninguna parte y cuestiones de esta índole. Vuelvo a repetir que son aspectos técnicos en los que no entraré. Como simple usuario temporal que he sido de Elementary OS he quedado encantado con la distro en todos los sentidos, la novedad que suponen sus sencillas aplicaciones y su extenso grupo de entusiastas, que componen una activa comunidad en Google Plus. Solo por el margen de mejora que creo que tiene, y teniendo en cuenta lo que ya es a día de hoy esta distribución, me siento tentado de instalarla en el portátil “windosero” que apenas uso, para poder seguir de cerca su crecimiento, del que tengo absoluta certeza y me despierta una enorme curiosidad. Al ser un equipo Intel espero encontrar todavía menos inconvenientes, miel sobre hojuelas. Una distro, esta EOS, altamente recomendable, para probar y para enseñar. Las miradas de envidia a la pantalla de vuestro equipo están aseguradas.

LO MEJOR

  • El aspecto general de la distro, muy cuidado y con atención a cada detalle
  • La base en una versión de soporte extendido, garantía de durabilidad y estabilidad
  • Una comunidad de usuarios cada vez mayor y muy ilusionada
LO PEOR
  • Desarrollo bastante lento, son pocas personas y se lo toman con calma
  • Algunos problemas de rendimiento con controladores propietarios ATI/AMD
  • No a todo el mundo le gusta la estética que propone EOS

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Elementary OS Luna Beta LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 7,50
Software 10,00
Hardware 10,00
Conectividad 10,00
Out of the box 9,58
Estabilidad 10,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 5,00
Pybench 3.079,00
Apache 24.465,62
Encode-flac 8,89
Unpack-linux 17,46
Unigine Valley 436,00
Corrección por rendimiento 0,32
CALIFICACIÓN 9,70