No todo el mundo es administrador de sistemas

Llega un momento en la vida digital de todo blog en el que cabe plantearse acabar con las limitaciones de un alojamiento compartido. El popular “hosting” es, con frecuencia, quien determina en buena medida el éxito o el fracaso, pudiendo darse este último cuando su calidad es insuficiente para asegurar una rápida respuesta. Así es, nos guste más o menos, el mundo actual se mueve a un ritmo vertiginoso, de tal suerte que resulta casi imposible esperar más de cinco segundos a que una página web se cargue. Hasta tal punto – de locura – hemos llegado ya.

En lo personal, no tengo quejas de la empresa con la que llevo trabajando desde que, allá por 2002, me iniciase en el apasionante y desagradecido oficio de “escritor barra empresario” de Internet. Antes de “La sombra del helicóptero” mantuve un blog sobre cuidado personal y Dietética que estaba alojado también en la misma compañía. Es una empresa española con la que, reitero, no tengo problema alguno ni lo he tenido, contestando velozmente a los “tickets” de incidencia y con una atención comercial personalizada que me agrada mucho. Los inconvenientes surgen de la propia naturaleza del alojamiento en un servidor compartido, con vecinos que pueden llegar a casi monopolizar el mismo. Algo así me ha debido suceder en los últimos días, pues el cambio de apariencia del blog me ha llevado a pasar bastante tiempo en el panel de administración de WordPress, pudiendo comprobar por mí mismo el pobre rendimiento del servidor. Ya si hacemos pruebas con las diferentes herramientas que existen para medir la velocidad de carga de una página, el desaguisado alcanza tintes dramáticos en mi caso.

Por este motivo llevo una semana dándole vueltas a la posibilidad de mejorar estos tiempos. En ello estaba cuando me topé con este artículo de los amigos de Linux GNU Blog, en el que nos detallan paso a paso como contratar un servidor VPS (Virtual Private Server o Servidor Virtual Privado) y crear un blog WordPress alojado en él. Las ventajas del proveedor DigitalOcean son evidentes: bajo precio (por 5 dólares + IVA mensuales tienes tu servidor con tu distribución GNU/Linux favorita), discos SSD (rendimiento muy superior a los mecánicos, como sabéis) y posibilidad de pagar por horas de uso y a través de la plataforma PayPal. Genial, ¿no es cierto? Pero… en la vida siempre hay un ídem. Y en esta ocasión, también: tienes que convertirte en el administrador de sistemas de tu servidor.

Administrador de sistemas
Imagen de Phil Hollenback, CC BY 2.0, extraída de Wikipedia

Por mucho que sonría el tipo de la foto, administrar un servidor es un trabajo duro. Sobre todo cuando se pretende realizar tareas para las que no se está preparado desde el punto de vista de la teoría. Bien es cierto que tenemos muchos manuales y tutoriales en la red, empezando por los que la propia DigitalOcean ofrece en su web o el antes mencionado de Linux GNU Blog. Vosotros diréis, ¿y cuál es el problema entonces?

Pues el problema, queridos, es el que siempre me persigue: la falta de tiempo. Llevo desde el pasado viernes, día en que creé mi primer “droplet” (así se llaman los VPS que ofrece esta empresa) con Ubuntu 14.04.3, liado con un simulacro de migración de este blog. He encontrado montones de problemas y todos los he podido solucionar, invirtiendo para ello más o menos tiempo, dependiendo de la dificultad de la tarea en cuestión: conseguí instalar Nginx, conseguí crear mi base de datos MySQL, cambiar los parámetros de PHP y, finalmente, instalar WordPress. Gran satisfacción la que se siente al ver por primera vez la página de instalación. “¡Lo conseguí!”

Por desgracia la cosa no acaba ahí. Migrar de servidor un blog que se ha convertido en un monstruo con más de 5.000 comentarios, cientos de entradas y una treintena escasa de “plugins” puede ser una pesadilla. Tras tres intentos de hacerlo, tanto manualmente como con alguna herramienta de WordPress, fue el “plugin” Duplicator el que me funcionó… a medias. Pude por fin ver una especie de espejo de mi web en mi nuevo servidor, aunque había enlaces rotos (sobre todo a imágenes), comportamientos extraños de algunos “plugins” y problemas de permisos en ciertos directorios.

Tras chocarme contra el muro unas cuantas veces, se me ocurrió la frase que da título a este artículo. A lo mejor no todo el mundo es capaz de hacerlo. Entiendo que administrar el servidor y migrar el blog son dos cosas muy distintas, pero al fin y al cabo el resultado que obtengo no es el que yo quería: el blog migra, pero está “roto”. Y aun en el hipotético caso de que fuese a iniciar un blog desde cero, en mi instalación limpia de WordPress, ¿cómo estar seguro de haber aplicado suficientes medidas de seguridad al servidor? Una web en Internet está expuesta al ataque de cualquiera. Hay profesionales que cobran por esto y por algo será… Pero claro, un simple “test” de velocidad de carga a mi nueva web me deja con la boca abierta. Diferencia abismal. ¿Merece la pena correr el riesgo?

Tiempo carga web
Tiempo de carga de mi posible nueva web… Sobran las palabras

Mi enhorabuena a quienes, como Eugenio M. Vigo contaba muy recientemente, han sido capaces de apostar por el cambio con resultados más que positivos. Aquí queda la crónica de mi fracaso, o de mi éxito a medias. Solo me queda sopesar los pros y los contras de jugar a ser administrador de sistemas con el fin de aumentar el rendimiento de mi web. Que no es moco de pavo, desde luego. En esta tesitura, me vais a permitir que opte por algo que se está convirtiendo en costumbre: pedir vuestra opinión. Espero no lo toméis a mal, es que soy un completo novato en estas lides y toda ayuda me parece poca. ¿Créeis que compensa pagar un poco más por un VPS gestionado por una empresa? ¿O sois partidarios de liaros la manta a la cabeza y convertiros en “Sysadmins”? Y tengo otra pregunta más complicada de responder: dado que el blog pasó desde Blogger a WordPress el pasado verano, digamos que mantiene una estructura algo enrevesada, lo cual solo hace que aumentar las dificultades. ¿Pensáis que sería buena idea comenzar desde cero en mi propio servidor para ahorrarme los quebraderos de cabeza de la migración? Por cuestiones de SEO sería la última opción a contemplar, pero tal vez hacer borrón y cuenta nueva sería lo más sencillo.

Sea como sea, tengo tiempo para pensarlo, pues gracias al plan de referidos de DigitalOcean, dispongo de 10 dólares para gastar en mi servidor. Y, por cierto, mientras decido y no, si alguno está interesado aquí dejo el enlace con la referencia para que podáis probarlo igual que lo estoy haciendo yo:

Botón DigitalOceanSalud

PD: la redacción de este artículo ha costado lo suyo debido a las continuas caídas de mi alojamiento compartido. Maldita sea.

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¿Y ahora qué?

Esta mañana he pasado por el aro: oposiciones ridículas – en número de plazas, y en otras cosas peores que me guardo para mí – al Servicio Andaluz de Salud. Miles de aspirantes, tres horas de examen. Dicen por ahí que ya están firmadas las próximas. Teniendo en cuenta que hacía 9 años que no se convocaban y que han sacado las plazas equivalentes a menos de 1 año de jubilaciones, como para fiarse de esta gente. Leer más “¿Y ahora qué?”

El síndrome del linuxero aburrido

Tal vez porque me dedico a la Enfermería o a lo peor porque soy muy novelero, el caso es que me encanta inventar nuevas definiciones patológicas para los comportamientos que observo en la gente que me rodea, además de en mí mismo. Esta semana se me ha ocurrido otra forma de proceder que se podría considerar de anómala o poco saludable, mientras dedicaba unos minutos a comparar mi actividad linuxera presente y la de hace 7 días. La diferencia entre ambos períodos de tiempo estriba en el trabajo que yo llamo “de la vida real”, ese que no se realiza frente al monitor sino en el particular campo de batalla de cada cual. El mío es un hospital, servicio de Urgencias, y cuando estoy allí, inmerso en el bullicio, nada más parece importar, hasta el punto que uno se adapta perfectamente a las herramientas informáticas de las que dispone. Y allí, os lo aseguro, todo es Windows. Cuando algo falla, por lentitud o por lo que sea, no dedico un segundo de mi valioso tiempo en pensar que con GNU/Linux todo sería diferente. Si hace falta recurro al viejo axioma informático: apaga y vuelve a encender, que ya se resolverá el problema por sí solo.

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Adiós a AMD: gracias, Yoyo Fernández

Siguiendo con los refranes, que le voy cogiendo el gustillo: “de bien nacidos es ser agradecidos”. En un artículo de hace unos días, “Historias corrientes“, relataba un problema con Ubuntu 14.04.3, que provocaba una congelación en el escritorio, imposible para mí de solucionar o depurar. Al no conocer la causa, no hay posibilidad de culpar a un componente en concreto, – salvo a mí, el de detrás del teclado – pero por alguna razón las miradas se fueron a posar, otra vez, en mi chip gráfico AMD. Es una GPU A8 que integra una Radeon HD 6550D, con un rendimiento aceptable en Windows y pésimo en GNU/Linux. Por no hablar de los problemas derivados de la tardanza en sacar controladores compatibles con cada nueva versión de Xorg, que dificulta el uso de los Catalyst (los propietarios) en distribuciones de carácter “rolling release”, como Arch Linux. Leer más “Adiós a AMD: gracias, Yoyo Fernández”

Primeras impresiones de openSUSE Leap 42.1

Siempre creí que el dicho que reza “la primera impresión es la que queda” tenía mucho de cierto. Ocurre que el refranero es amplio y existen otras afirmaciones que pueden contravenir o reforzar lo anterior, como aquella de “siempre hay una excepción que confirma la regla”. Aunque no lo parezca, os vengo a hablar de mis primeras horas de uso del nuevo lanzamiento de la comunidad que desarrolla openSUSE, el rebautizado como Leap, con número de versión 42.1. Se trata de la primera versión que incorpora una base de la rama empresarial de la distribución, la conocida y venerable SUSE Linux Enterprise. En la propia web de openSUSE se la denomina distribución híbrida, que aúna lo mejor de ambos mundos para entregarnos una experiencia única dentro de GNU/Linux. Esto es sobre el papel, que luego será o no será. Leer más “Primeras impresiones de openSUSE Leap 42.1”

Historias corrientes

La leyenda de la estabilidad. Así voy a llamar a partir de ahora a las ediciones con soporte extendido de Ubuntu. Os aviso de que no pretendo escribir un artículo para “rajar” de la distribución de Canonical, porque de ésos, está la red de redes llena. Solo describo mi experiencia personal con Ubuntu Trusty, que ha vuelto a devenir en un fallo inexplicable y de complicada depuración. A decir verdad, el que la solución fuese sencilla de localizar tampoco iba a suponer un atenuante, porque uno anda ya cansado de solucionar errores. Regresiones, “bugs”, problemas derivados del uso de “PPAs”… qué sé yo. Ni soy un gurú ni lo pretendo. Soy un tipo con poca paciencia, eso sí. Leer más “Historias corrientes”

Buscando distro desesperadamente

Ayer mantuve una pequeña conversación, si es que se le puede llamar así a lo que hacemos por la red social de Google, con Miguel-Anxo Varela. Él es uno de los pocos usuarios fieles a Chakra, junto conmigo y una panda de irreductibles que se cuenta, por desgracia, con los dedos de una mano. Y sobran dedos… Al menos en lo que a la comunidad hispanohablante se refiere. Con los datos en la mano, solo hay que echar una ojeada a la página de la distribución en español, donde aparecemos 13 usuarios como registrados en el foro. Por no mencionar aquel primitivo foro en nuestro idioma, el de Chaman-Linux, creado a la par que su homónimo para Manjaro y que actualmente ya no existe. Las cuentas de Twitter y Google +, así como las comunidades, apenas registran unas pocas entradas al mes, muchas veces ni tan siquiera eso. Leer más “Buscando distro desesperadamente”