Instalando Debian Jessie

Disculpen ustedes mi falta de originalidad. Sí, se me ha ocurrido que el “verano del camaleón” podría tener su continuidad en el otoño de Debian, así sin más. En realidad, mi intención era realizar un experimento con una distribución que estuviese únicamente formada por paquetes libres y tratar de sobrevivir con ella como único sistema disponible para el día a día. Supongo que ya se ha hecho antes, pero me apetecía probar la experiencia. Sin embargo, esta historia estaba condenada a morir antes de siquiera ver la luz, debido a que ninguno de los adaptadores wifi que poseo (tres, nada menos) son soportados por GNU/Linux sin usar “blobs” binarios. Sí, podría comprar un cable de red de diez metros hasta el salón o trasladar todo el equipo allí, siendo ambas soluciones un seguro motivo de disputa familiar, ya me entienden… También podría adquirir este adaptador totalmente libre avalado por la FSF, pero eso lo dejamos para otro mes en el que me “sobren” treinta y tantos euros más gastos de envío desde Rumanía. La libertad siempre tiene un precio. Leer más “Instalando Debian Jessie”

Zorin OS 10: bonito y poco más

En GNU/Linux tenemos multitud de ejemplos de cómo reinventar la rueda. Algunos de ellos, incluso, van un paso más allá y nos enseñan que se puede hasta ganar dinero con unos cuantos retoques, más o menos afortunados, sobre algo que ya existe. Uno de estos últimos lo constituye Zorin OS, distribución de origen irlandés cuya meta siempre fue facilitar la transición desde Windows a los mundos de Tux. Así lo consideré siempre, desde luego, hasta el punto de que la recomendaba recientemente a un par de usuarios que preguntaban por una distribución que no presentara diferencias insalvables con su Windows de toda la vida.

Ya había realizado la recomendación cuando me puse a pensar – a veces lo hago – sobre el tiempo que hacía que no la revisaba. Me dirigí al campo de búsqueda del blog y encontré este artículo, que data de… ¡julio de 2012! ¿Más de tres años sin probarla y me atrevo a recomendarla? Intolerable, así que me puse manos a la obra para ver cómo van las cosas por el sistema que nos traen desde la isla esmeralda. Leer más “Zorin OS 10: bonito y poco más”

Debian 8 Jessie: impresionante fluidez

La comunidad GNU/Linux se vestía de largo el pasado sábado, con sus mejores galas posibles, para dar la bienvenida a una nueva versión estable de la distribución madre de muchas: Debian. La octava en numeración, que siguiendo con la tradición tiene nombre de personaje de la serie Toy Story, en esta ocasión la vaquera Jessie. Revisar Debian no es una tarea cualquiera, si me permitís señalarlo. Todo lo que rodea al “sistema operativo universal” se antoja casi místico y de Debian casi todos hablan con adoración, fiel e incondicional. Por mi parte, aun estando de acuerdo en la práctica totalidad del contrato social y maravillado por la seriedad y la forma de trabajar del inmenso equipo de desarrolladores, quisiera recordar que, al fin y al cabo, estamos ante un sistema, una herramienta que, como tal, es susceptible de cumplir con más o menos brillantez su cometido. De manera que, dejando halos a un lado, vamos a someter a la distro a nuestra batería de pruebas varias habitual.

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Antergos: un bonito Arch, para bien y para mal

Andaba yo a la búsqueda de una experiencia Gnome completa cuando caí en la cuenta de que no había dedicado ningún artículo a una distribución española con cierta fama actualmente. Se trata de Antergos, la que en su día se llamara Cinnarch, que si mal no recuerdo intenté revisar sin éxito. Según deduzco de mis lecturas por comunidades linuxeras varias y artículos dedicados a ella, parece ser que, junto con Fedora, su instalación constituye la mejor manera de hincarle el diente a las últimas versiones del escritorio GTK por antonomasia.

No es que me declare ferviente “gnomero”, a decir verdad he practicado tanto “distro hopping” y “desktop hopping” que ya no sé ni lo que soy. Un chalado con curiosidad y un alto nivel de novelería, supongo. Sea lo que fuere, mis intenciones me llevaron a toparme con Antergos y echarle un vistazo. La distribución está disponible con varios entornos de escritorio, pudiendo escoger cuál de ellos instalar en el momento oportuno. Es decir, la iso es única (con Gnome, escritorio principal y al que más esmero dedican), pero nos permite instalar hasta seis entornos adicionales. Está basada en Arch, o más bien, es Arch, con un repositorio adicional añadido al final del “pacman.conf”, lo cual le confiere la menor prioridad a la hora de instalar los paquetes, una lista de los cuales podéis consultar aquí. Y, no menos importante, con un instalador para seres humanos. Es broma. Digamos, un instalador gráfico para no perder tanto tiempo como con la instalación a golpe de consola de Arch Linux. Mejor así.

Instalación
El susodicho instalador se llama Cnchi y está escrito en Python. Me parece muy funcional y elegante, a la par que rápido y seguro. La belleza está en los ojos del que mira, por supuesto, pero si observáis las capturas que acompañan a estas líneas podréis comprobar a lo que me refiero. Sobriedad, tonos azulados y los iconos Numix, que parecen haber tomado el relevo de los ya algo ajados Faenza como la elección número uno entre los linuxeros.


Cnchi también nos permite escoger realizar una instalación en línea de comandos (CLI), para usuarios avanzados que deseen controlar en todo momento qué y cómo se instala. Una opción interesante que añade un plus a la distro. Llegado el momento, como os comentaba más arriba, podemos escoger realizar una instalación básica (sin entorno de escritorio), o bien elegir entre Gnome, KDE, XFCE, MATE, Openbox y Cinnamon. Más completo, casi imposible. Además se nos permite instalar otras funciones, como el soporte de impresión, cortafuegos, la suite Libreoffice, fuentes tipográficas añadidas o incluso habilitar el repositorio comunitario AUR. Libertad de elección por todas partes, que de eso se ha de tratar.

 

 

Es por tal cantidad de virtudes que considero que Cnchi constituye, sin duda, el valor más atractivo de los que podemos encontrar en Antergos. Para mi gusto, por supuesto. Una instalación limpia, rápida (aunque depende de nuestra conexión a Internet, conviene aclararlo) y con la única salvedad de que, tras el reinicio de rigor, nos deja un escritorio con la entrada de teclado mal configurada. Al menos, es lo que me encontré en la opción con Gnome. Constituye un error leve, que se soluciona con entrar en “Región e idioma” y añadir como fuente de entrada el español. Poco más.

Arranque y apagado
Ignoro el motivo, pero el caso es que se demora más de un minuto en entrar al sistema (un minuto y veinte segundos, para ser exactos). Algo anda mal, obviamente. El apagado, por el contrario, es rápido cual rayo, tomando únicamente 3 segundos.

Software
Entre la colección de programas nos encontramos a Chromium como navegador por defecto, más la pléyade habitual en escritorios GTK. Con una extraña salvedad, por cierto: el reproductor de medios escogido es Xnoise. Y digo que es extraña porque durante el modo “live” podemos iniciar “Música”, la nueva aplicación de Gnome, que tras la instalación ha sido borrada del mapa en favor de esta otra opción. Nada tengo en contra de Xnoise, pero su integración con el escritorio resulta pésima, con una ventana mal dimensionada y fuentes ilegibles en la lista de música.

Para instalar aplicaciones se emplea, además de la consola, por supuesto, el programa PacmanXG, que todavía se encuentra en versión beta. Se trata de una aplicación muy completa, con el impedimento de que algunas de sus opciones no han sido traducidas del inglés, lo cual le resta usabilidad para algunas personas. Ello no es óbice para dejar de alabar su multitud de opciones (nuevamente en Antergos, las opciones son lo más importante) y su facilidad de uso. Lo encuentro, pese a todo, algo más complejo que Octopi, con la desventaja añadida de que no incluye un notificador de actualizaciones en bandeja del sistema.

Reconocimiento de hardware
El único modo posible de instalar mi impresora adecuadamente fue utilizando la interfaz de CUPS. La colección de utilidades de HP que suelo emplear no me funcionó en Antergos, debido a la falta de ciertos paquetes. Este es uno de los inconvenientes de una distribución basada en Arch, con el minimalismo por bandera: el intento de no saturar el sistema con paquetería hace fallar algunos programas. Traté de solventarlo como pude, pero la instalación de los paquetes mencionados en ciertos hilos de foros de Arch no funcionó.

De igual modo, Antergos no viene con una utilidad de escaneo ya instalada. Tras escoger Simple Scan pude comprobar que el escáner funcionaba bien. La webcam, ídem de lo mismo. En cuanto al adaptador wifi, me encontré con un problema que tal vez esté relacionado con una de las últimas actualizaciones del kernel. O tal vez no. El caso es que, al igual que en mi antigua partición con Ubuntu 14.04.2, en ciertos momentos se pierde la conexión a Internet. Con el sencillo gesto de desconectar y volver a enchufar el adaptador USB queda solucionado el entuerto. Parece, una vez más, una de las temidas y recurrentes regresiones que, por ahora, no se me ha dado en Linux Mint Rebecca (dedos cruzados).

Conectividad
Deseaba seguir disfrutando de la posibilidad de conectarme al portátil Windows vía Samba, algo que el denostado router Livebox de Orange me había negado durante más de un año. Sin embargo volví a toparme con el minimalismo, pues Samba, pese a venir instalado, adolece de una configuración adecuada. Es algo que, probablemente, pueda solucionarse con la fantástica wiki de Arch, mas no tengo tiempo ni ganas. Intenté instalar gvfs-smb sin que nada cambiase. Nuevo ejemplo de las ventajas de Arch, que pueden volverse desventajas rápidamente, en especial para un usuario con pocos conocimientos y/o poco tiempo. El resto de dispositivos, sin problemas que reseñar en cuanto a reconocimiento, pero sí en lo relativo a las tasas de transferencia, realmente muy bajas tanto en el caso del “pendrive” como en el de la tarjeta de memoria.

Experiencia de uso “out-of-the-box”
Es en este apartado donde Antergos deja de parecerse a Arch. Los desarrolladores han instalado todo lo necesario por nosotros, de modo que podremos reproducir sobre la marcha cuantos archivos multimedia deseemos, al igual que comprimir o descomprimir diversos formatos, leer pdfs, etcétera. Un diez para Antergos en cuanto al “instalar y listo”, desde el punto de vista multimedia.


Estabilidad, fluidez y gestión de energía
No hubo problemas de estabilidad que lamentar en Antergos Gnome. La fluidez es total y absoluta, por otra parte, sin los problemas de retardo al pulsar en “Actividades” que noté en Ubuntu Gnome. La gestión de la energía es otro cantar bien distinto. Estoy habituado al mal funcionamiento de la suspensión e hibernación, pero que la pantalla no sea capaz de entrar en reposo estando correctamente configurada para ello… eso es nuevo. Y en Antergos Gnome me ha ocurrido. Ni uno, ni cinco, ni diez minutos… No hubo forma.

Rendimiento
Lo más destacable en este apartado es negativo, me temo. Los valores obtenidos con respecto a Ubuntu son similares a los logrados por otras distribuciones, salvo en lo relativo a los tiempos de transferencia de datos, algo ya comentado más arriba. Los controladores gráficos propietarios de AMD funcionan bastante bien, con un 470 de puntuación en Unigine Valley.


A la hora de hacer una valoración general de Antergos cabe valorar qué es lo que esperamos de la distribución y qué es lo que obtenemos. Hay dos lemas destacados en la web de la distribución: uno, el principal, reza “Siempre fresca. Nunca congelada”. Suena ambiguo, pero es cierto. Distro “rolling”, al día, que no sufre congelaciones, ni a nivel de paquetería ni en cuanto a la estabilidad del escritorio. Otro, “Tu nueva distribución favorita”, que podría ser más discutible y pertenece al terreno del marketing puro y duro (aunque aquí no se vende nada, ojo). La distribución, desde luego, entra por los ojos y su funcionalidad es bastante aceptable.

Porque los avezados y acostumbrados usuarios de Arch saben que configurar el sistema al principio cuesta un poco. De tiempo, que hay que tomarse para consultar la wiki, y de conocimientos, que van “in crescendo” conforme uno bucea en las páginas del compendio de sabiduría sobre GNU/Linux que es en sí misma. Por tanto, no esperéis encontrar una experiencia exenta por completo de bordes rugosos, porque no es así. Antergos es Arch, para lo bueno (que es mucho) y para lo menos bueno también (hay que dedicarle unos momentos, más o menos largos, según cada quien). Pero una vez puesta en marcha, Antergos rodará y rodará sin demasiados quebraderos. Los fanáticos de los paquetes más nuevos, aquello conocido como “bleeding edge”, estarán siempre satisfechos con las versiones que se manejan en esta distribución. La del Gnome aquí revisado, por ejemplo, es la 3.14.3.

Si a estas ventajas le unimos su estética incomparable (un gran acierto su colaboración con el proyecto Numix), pues tenemos eso: un Arch Linux bastante más fácil de instalar, ya maqueado y listo para que metamos las zarpas. Usuarios noveles, sin ganas de aprender, harían bien en abstenerse y buscar otras opciones. Es mi opinión, discutible como todas. En los comentarios podéis aportar las vuestras, si así lo deseais.

Salud

 

ANTERGOS GNOME LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 6,25
Software 7,50
Hardware 7,50
Conectividad 5
Out of the box 10
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 0
Pybench N/D
Apache 21.662,37
Encode-flac 13,53
Unpack-linux 18,06
Unigine Valley 470
Browsermark FF 3.011
Browsermark GC 4.223
Transf. pendrive 6,39
Transf. disco USB 0,57
Transf. SD-card 7,07
Corrección por rendimiento -1,02
Corrección por errores -0,25
CALIFICACIÓN 6,77

Ubuntu Gnome 14.04.2: desastroso

Cuando uno se plantea revisar una versión de Ubuntu recién salida del horno es lógico y normal tener ciertas reticencias. La experiencia es un grado, y muchos sabemos de sobra que es mejor quedarse en las LTS (soporte extendido) de la distribución de Canonical si no se desean tener problemas de diversa índole. Es por este motivo que cuando mi inquieto “distro hopper” interior me avisó de que se avivaba el deseo de probar el sabor “gnomero” de Ubuntu, de inmediato tomé la decisión de limitarme a revisar la susodicha versión, esto es, Trusty Tahr. No es ningún secreto, ni tiene por qué serlo: mantengo una partición con Ubuntu Trusty (original, con su Unity correspondiente), por dos razones fundamentales: la primera es que me gusta Ubuntu y su escritorio por defecto. La segunda es que Chakra, para mi desgracia, no me provee de todo lo que necesito, pues es un hecho, triste, pero hecho al fin y al cabo, que CCR no atraviesa su mejor momento. Y faltan cosas, esto es así.

El problema surge cuando una distribución que no es precisamente comunitaria, sino que tiene a una empresa detrás, ofrece una versión de largo soporte, la cual se supone estable y segura, mas dicho sistema comienza a fallar. Esto, mucho me temo, es lo que ha ocurrido con la liberación de esta tercera versión de Ubuntu Trusty, al menos en lo que a los usuarios de tarjetas gráficas o GPUs de la marca AMD nos compete. Un lamentable error, del que se puede encontrar más información aquí, que provoca comportamientos erráticos en el servidor gráfico cuando se usa el controlador propietario, algo que solo es posible forzando su instalación para puentear un fallo en la resolución de dependencias. En mi Ubuntu con Unity los problemas han sido otros, no sé si relacionados o no con el error que comento, pero no vienen al caso. Me centro en la versión revisada hoy aquí, a la cual el asunto le salpica de lleno.

Instalación
No difiere casi nada de la versión “oficial”. Si acaso en la paleta de colores, donde predominan el azul y el negro, sobre los clásicos tonos morados, naranjas y marrones. Es una instalación sencilla, que lleva unos diez minutos y transcurre sin incidencias. El escritorio que se nos presenta tras reiniciar es un Gnome 3, en su versión 3.10.4, bastante “vanilla” y con un fondo de pantalla por defecto que no llama demasiado la atención en positivo. Poco más que comentar.


Arranque y apagado
Los tiempos no eran especialmente buenos con los controladores libres, pero tras la instalación de los propietarios se tornan mucho peores. Los 15 segundos de apagado no están mal, pero algo falla cuando el sistema se toma 1 minuto y 45 segundos para iniciar.

Software
Se apuesta por los programas habituales en un entorno con Gnome. Firefox, Rhythmbox, Evolution, Shotwell, Cheese… El Centro de Software de Ubuntu es el encargado de la gestión de las aplicaciones, y nos avisa cuando existen actualizaciones disponibles.


Reconocimiento de hardware
Sigue siendo uno de los puntos fuertes de Ubuntu, sea cual sea su versión. Para echar a andar la impresora solamente hube de instalar la suite de HP creada a tal efecto (hplip, con su utilidad gráfica correspondiente). Para el resto de periféricos, enchufar y listo.


Conectividad
Desde que desterré a Orange y su router Livebox de mi vida, Samba está feliz y yo también. En el caso de Ubuntu Gnome me puedo conectar tranquilamente a mi portátil con Windows, e incluso reproducir contenidos del mismo en mi equipo de sobremesa. Ni que decir tiene que la compañía francesa Orange, junto a AMD, ocupa un bonito lugar en mi lista de empresas a odiar. Lista que crece día a día, por supuesto…


Experiencia de uso
Suena repetitivo, pero es cierto. Ubuntu Gnome ofrece, como no podía ser de otra manera, la misma experiencia de uso “out-of-the-box” que nos entrega su versión con Unity. Como siempre me encargo de recalcar, esto ocurre si tenemos la precaución de señalar la casilla correspondiente a la instalación de los “códecs” cuando estamos instalando Ubuntu.


Estabilidad
Mal. Fatal. Desastre absoluto. Durante mi uso del sistema obtuve fallos en aplicaciones (como el Centro de Software que se negaba a cerrarse tras instalar un programa) o cuelgues del equipo que me obligaron a salir del entorno gráfico para reiniciar (como al hacer “clic” sobre el icono de notificaciones ante la llegada de un mensaje de correo). Esto no es lo esperable en una versión LTS, obviamente, por mucho que la culpa se suponga que recae en los controladores propietarios de AMD.


Fluidez
La experiencia es buena en cuanto a fluidez y ligereza, salvo la primera vez que se pulsa en Aplicaciones o se desplaza el ratón a la esquina superior izquierda, cuando en mi equipo se produce un retardo de unos 2 segundos. Por lo demás, no hay queja.

Gestión de la energía
Lo de siempre con mi GPU: no puedo suspender, no puedo hibernar. Nada más que añadir.

Rendimiento
En general, con la excepción de los bancos de pruebas de navegadores y la transferencia a disco duro externo, este Ubuntu Gnome es peor que su homónimo con Unity. Las diferencias no son exageradas, pero existen.

He pasado casi de puntillas por esta revisión. Vayan por delante mis disculpas, si alguno esperaba más profundidad en el análisis. Pero la verdad es que encontrar errores de bulto en una LTS de Ubuntu me desanima bastante, qué le vamos a hacer. Mi idea era revisar un sabor relativamente nuevo de la distro por antonomasia y comprobar si resultaba una opción digna de tener en cuenta para los amantes del escritorio de la huella.

Porque soy de la opinión de que Gnome está renaciendo. Ojo, no quiero decir que estuviese muerto, solamente que mucha gente salió espantada de las primeras implementaciones de la versión 3 (también pasó con KDE 4) y ahora vuelve mansamente al redil. Lo que antes se criticó de Gnome comienza a verse con buenos ojos al cabo del tiempo: ideas claras, conceptos diferenciadores, escritorio diáfano. Un poco en contraposición a lo que está ocurriendo con KDE: escritorio clásico, pocas novedades, sensación de improvisación. Al hilo de esto último me permito recomendaros, si no lo habéis leído ya, un artículo de Malcer sobre la dirección que está tomando el proyecto KDE. Como siempre, sin pelos en la lengua y llamando a la reflexión.

Pero volviendo al tema, que me pierdo, no me parece que Ubuntu Gnome sea un refugio adecuado para los entusiastas de dicho escritorio. Contar con la versión 3.10, lo que supone ir 3 versiones por detrás de la última disponible, no tiene mucho sentido si no va acompañado de estabilidad. Y esto es algo que no ocurre en este caso. ¿Para qué conformarnos con esta versión si se producen errores que dan al traste con la experiencia? Para eso mejor instalar Fedora o Antergos, distribuciones que nos traen un Gnome más actual y puede que incluso más estable a pesar de todo.

Así que, en resumidas cuentas, Ubuntu Gnome no, gracias. Al menos por el momento, mientras se resuelve el error, y suponiendo que necesitéis usar los controladores propietarios de AMD. Y os dejo, que tengo que arreglar mis otros problemillas con mi partición ubuntera… ¿cuándo funcionarán de modo consistente las esquinas activas en Unity? 4 años sin solución y subiendo. Qué cruz…

Salud

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UBUNTU GNOME 14.04.2 LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 5
Software 10
Hardware 8,75
Conectividad 10
Out of the box 10
Estabilidad 2,50
Fluidez 7,50
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.129
Apache 22.209,71
Encode-flac 13,08
Unpack-linux 17,72
Unigine Valley 470
Browsermark FF 3.011
Browsermark GC 4.223
Transf. pendrive 4,51
Transf. disco USB 0,59
Transf. SD-card 5,08
Corrección por rendimiento -0,53
Corrección por errores -1,25
CALIFICACIÓN 5,08

Fedora 21: “déjà vu”

Si por algo se caracteriza la estación del año en la que nos hallamos ahora mismo es por desatarse la fiebre de los lanzamientos en el mundo de Tux. Casualidad o no, que no lo tengo yo tan claro, el caso es que esta vorágine de “versionitis” de periodicidad anual empieza despertando en mí el deseo de probar y degustar tanto sabor que se nos ofrece, para acabar, de manera invariable, en el hartazgo, la monotonía y la sensación de estar dando vueltas sobre sistemas que son, en suma, prácticamente lo mismo en cuanto a virtudes y defectos. Si acaso, lo que sí supone alguna diferencia es el rendimiento que da cada cual en mi sistema. Pero poco más allá de esta cuestión, el resto de aspectos resultan tan repetitivos que uno parece revivir una y otra vez lo mismo.

Cuando el que realiza la revisión no disfruta, existen muchas probabilidades de que el artículo resultante tampoco invite al goce. Os pido disculpas de antemano si os parece que el espacio dedicado a Fedora, insigne distribución que sirve de conejillo de indias a Red Hat, es escaso o carente de excesivo entusiasmo. Pero ya os digo que cansa encontrar los mismos errores en todas las distribuciones, y tener que volver a repetir los consabidos argumentos en contra de AMD, mi sistema, Samba, mi impresora, etcétera, etcétera. Comprendo que a la gran mayoría todo ello os importe un pimiento, en especial a aquellos que usan Fedora y les va de cine. Pero una revisión es una revisión, de modo que os contaré cómo me fue con Fedora 21, a punto de cumplirse dos años desde la última serie de artículos que dediqué a la misma. La versión explorada ha sido la recomendada para equipos de sobremesa y portátiles, denominada Fedora Workstation. El escritorio, como no podía ser de otra forma tratándose de esta distribución, es Gnome 3.

Instalación
Si bien la sesión de escritorio en vivo ha de desarrollarse por entero en inglés, a la hora de instalar podemos escoger nuestro idioma. El instalador de Fedora posee una serie de características y un aspecto únicos, sobre todo en la parte referente al particionado del disco. Se nota que la intención de los creadores es facilitar la tarea, un poco en la línea de lo que ofrece Gnome 3. Pero, de modo parecido a lo que ocurre con el escritorio, aquellos no acostumbrados a esta forma de hacer las cosas van a encontrar esta parte de la instalación más complicada, lo que viene siendo lograr lo contrario del objetivo que se perseguía. En mi caso particular, el particionador me obliga a estar más pendiente de lo habitual, pues no parece claro en determinados momentos qué se va a formatear y qué no, qué se monta y qué no.

Cuestión de habituarse, supongo. Al menos, mirado desde el punto de vista de los usuarios poco avezados en la materia, existe la posibilidad de optar por el particionado automático. La secuencia de imágenes que acompaña al proceso de instalación es sencilla, pero refrescante, pues también se aleja de lo tradicional para ofrecernos líneas modernas, con colores claros y distintivos, incluyendo el ¿perrito caliente? que aparece junto al enlace que invita a colaborar con la distribución de Red Hat. Aun no entendiendo muy bien la relación entre las salchichas y los sombreros tipo Fedora, queda resultón y divertido.

Tras reiniciar, un grub de texto plano que se podría adecentar un poco más nos da la bienvenida. Todos los sistemas reconocidos y funcionando, mi capitán. El escritorio Gnome, en versión 3.14, comienza su sesión con una serie de pantallas de configuración y ayuda para aquellos poco familiarizados con la forma de hacer las cosas un tanto especial que caracteriza a las versiones modernas del popular entorno. Vídeos incluidos, todo hay que decirlo.

El aspecto general es de un Gnome bastante “vanilla”, algo que se antoja hasta lógico, siendo Red Hat uno de los principales valedores del escritorio. Si queremos modificar algún aspecto del grub en modo gráfico, como es habitual, hay que tirar de programas externos como grub-customizer, el cual, en su versión para Fedora logré localizar en el genial buscador rpmfind.

Arranque y apagado
Un tiempo de encendido normal, de 40 segundos, y uno de apagado que supone un récord hasta ahora: 3 segundos. Menos, creo, es imposible salvo que se corte la corriente…

Gestión de software
Me ha gustado la integración del instalador de paquetería con el escritorio, a lo Ubuntu con Unity, esto es, que permite introducir cualquier programa en el campo de búsqueda, dando como resultado el enlace para iniciarlo cuando ya está instalado, o la posibilidad de descargarlo y añadirlo a nuestro sistema cuando todavía no lo está. Es algo que puede parecer trivial, pero facilita y mucho la tarea de instalar programas que para los recién llegados a GNU/Linux no son conocidos. Me quito el sombrero (rojo) ante esta característica.

¿Qué programas nos entrega Fedora por defecto? Firefox, Libreoffice, Rhythmbox, Vídeos, Shotwell… lo clásico, que si funciona, no tiene sentido cambiarlo. Y una peculiaridad referida a las actualizaciones que me resulta molesta: en cierta ocasión, cuando fui a reiniciar, el sistema me informó de la existencia de las mismas, dispuestas para ser aplicadas, al más puro estilo de Windows. Reinicié, apareció el “Installing updates…” y… ¡volvió a reiniciar! Lo dicho, estilo Redmond.

Reconocimiento de hardware
Podría hacer un “copia y pega” de todas mis últimas revisiones. Resumiendo la experiencia: uno intenta instalar la HP Laserjet 1018 con la utilidad entregada para tal efecto por el sistema, de nombre “Impresoras”. Se instala y no imprime. A continuación, se busca la utilidad gráfica de HP y se instala: la búsqueda del “plugin” no concluye nunca y tengo que matar el proceso. Finalmente, intento hacerlo desde consola con “hp-setup”. Se instala, pero sigue sin imprimir, aun mediando un reinicio. La utilidad de diagnóstico de HP me muestra que faltan gran cantidad de paquetes por instalar y recomienda deshabilitar “SELinux”. ¿Por qué, entonces, da la impresora por bien instalada? Total, resultado final: cero, nada, “niente”.

También es justo mencionar, por supuesto, que la webcam y el escáner, así como mi tarjeta de red inalámbrica van perfectas desde el inicio.

Conectividad
Venga, ¿hacemos otro “copia y pega”? Samba sigue diciendo que no, que no se conecta al portátil con Windows y eso es lo que hay. En los tiempos de acceso a dispositivos externos se produce un incremento preocupante, destacando los más de siete minutos que tardé en copiar los 1’7 Gb de la iso de Chakra a la tarjeta de memoria. ¿Por qué este rendimiento tan paupérrimo?

Experiencia “out of the box”
Sin ser de las peores, Fedora tampoco es la mejor en este aspecto. De inicio ya sé, aunque un usuario novel no tiene por qué saberlo, que se va a necesitar al menos un repositorio adicional a los instalados de serie: el archiconocido “RPMFusion”. De no instalarse éste, los intentos de las aplicaciones multimedia por encontrar “codecs” para reproducir archivos serán infructuosos. A pesar de todo, si no añadimos dicho repositorio todavía seremos capaces de reproducir algunos de los formatos más populares, como “.avi” o “.dv”. Pero si queremos la funcionalidad completa, que es lo habitual, hay que optar por RPMFusion sí o sí.

Lo extraño, como se aprecia en las capturas de arriba, es que el sistema informa de los paquetes que se necesitan, pero a la hora de instalarlos los reconoce como si ya estuvieran en el sistema. Todo ello, repito, sin haber añadido el repositorio de RPMFusion.

Intenté también hacer uso de la utilidad que recomienda Tannhausser en su artículo dedicado a la misma: Fedy. Cuando lo leí me pareció que es justamente lo que le falta a Fedora, o más bien, aquello que no puede incluir por razones de espacio o de licencias. Pero el “script” anteriormente conocido como Fedora Utils todavía no se encuentra disponible para esta versión, y mis intentos de emplearlo terminaron con la cancelación por mi parte del proceso, toda vez que pretendía añadir repositorios de la versión 20, algo que no creo que sea recomendable para el sistema, la verdad.

Estabilidad
Muchas de las críticas que sus detractores hacen a Fedora se refieren a este aspecto, ya que se trata de una distribución que suele estar a la última y ello entraña sus riesgos. En el tiempo de uso, corto eso sí, no he tenido que lamentar fallos de estabilidad o cuelgues de aplicaciones, por lo que mi experiencia en este apartado es altamente positiva.


Fluidez
Las nuevas versiones de Gnome 3 se mueven perfectamente en mi sistema, sin sensación de pesadez ni “lags” que señalar.


Gestión de energía
Lamentablemente no encontré la manera de habilitar las opciones de suspensión e hibernación, pues me fue imposible instalar los controladores privativos. En ausencia de un repositorio con los Catalyst para Fedora 21, traté de hacerlo a las bravas y compilarlos con la utilidad que AMD pone a nuestra disposición en su web. Ni que decir tiene que fue un fracaso rotundo que me obligó a reinstalar Fedora, pues ni conseguí iniciar al entorno gráfico ni arreglar el tremendo desaguisado que yo mismo había creado. ¿Mensajes de error? Pues en concreto, tras la instalación del controlador propietario, uno que rezaba “DKMS part of installation failed”. Inquietante, tanto que ya me imaginaba que el posterior reinicio acabaría en tragedia. Y así fue en todos mis intentos, con los dos kernels (el de serie y el actualizado) y el modo de recuperación. Un “a reinstalar se ha dicho” de manual.

Rendimiento
Tengo poca experiencia con Fedora, de modo que no soy capaz de explicar el resultado tan pobre de las pruebas de rendimiento de Phoronix en mi sistema, al igual que tampoco tengo idea del porqué de los tiempos tan alargados de copia al “pendrive” y la tarjeta de memoria. Como es costumbre (la excepción fue KaOS), los controladores libres no me permiten correr el “benchmark” de rendimiento gráfico Unigine Valley, de modo que he tenido que obviar esa parte de las pruebas.

Esta revisión puede que no guste demasiado a los felices usuarios de Fedora. Ya lo siento, pero así son las cosas y esto es lo que la distro precursora de RHEL me ofrece a mí, con mi hardware y mis configuraciones particulares. Aspectos positivos, pues sí que los tiene: un Gnome de serie que hará las delicias de los muchos admiradores del escritorio de la huella y una gran base de usuarios a los que preguntar y a quienes acudir en busca de ayuda. Así mismo, gustará a todos a los que les gusta estar a la última, y como muestra un botón: ofrece la posibilidad de iniciar sesión utilizando Wayland. Ahí es nada.

¿Puntos negativos? No estoy muy seguro de qué parte de la problemática actual de mi equipo en GNU/Linux puede achacarse a Fedora, visto el resultado de las últimas revisiones. Pareciera que voy retrocediendo cual cangrejo, y que las nuevas versiones de paquetes causan regresiones en lugar de avances. Pero eso no explica el asunto del rendimiento, máxime cuando la siguiente revisión (estoy “on fire”, literalmente), se ha comportado mucho mejor a todos los niveles. Ello me lleva a concluir, y sigo insistiendo en que lo lamento, que Fedora está bastante por detrás en desempeño de otros sistemas ya analizados aquí. Si le unimos esa extraña sensación de vivir siempre al filo de la navaja con las constantes actualizaciones de paquetes de importancia crítica, tenemos que reconocer que Fedora no es una distribución que uno se aventure a recomendar a la ligera para usuarios noveles. Esa es mi opinión y así os la cuento.

Y en resumidas cuentas, que siguen existiendo distribuciones que no casan demasiado bien con según qué equipos. Lo mío con Fedora, lo tengo más que asumido, tiene poco arreglo.

Salud

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Fedora 21 LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 7,50
Software 10
Hardware 7,50
Conectividad 5
Out of the box 5,83
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.775
Apache 11.747,67
Encode-flac 13,40
Unpack-linux 18,70
Unigine Valley N/D
Browsermark FF 2.761
Browsermark GC 3.807
Transf. pendrive 5,46
Transf. disco USB 1,07
Transf. SD-card 7,25
Corrección por rendimiento -1,17
Corrección por errores 0,00
CALIFICACIÓN 7,17

Debian 7 Wheezy: una auténtica roca

Llevar veinte meses contando mis historias linuxeras por aquí y no haber dedicado todavía una entrada a Debian, madre y maestra de tantas distribuciones, empezaba a resultar insultante, casi sacrílego. Bien es cierto que en su momento lo intenté, pero mi por entonces recién estrenado equipo era demasiado nuevo para que todo funcionara a la primera con Debian Squeeze, terminando el experimento en un fiasco. La larga espera, clave desde mi punto de vista en la principal virtud de la distribución de la espiral carmesí, ha terminado: una nueva Debian estable, de nombre Wheezy, está entre nosotros y allá que nos disponemos a someterla a nuestro análisis habitual.

Antes de empezar me gustaría recalcar que he sido usuario de Debian, allá por 2010, una Testing con Gnome 2 que se quedó por varios meses en mi equipo, constituyendo este intervalo un récord personal, creedme. En ella logré hacer funcionar, por vez primera, el fantástico cubo de escritorio de Compiz y la sometí a batalla tras batalla sin que hubiera de lamentar cuelgues o problemas excesivamente importantes. Lo que viene siendo una distribución a prueba de bombas, con el aliciente de poseer un sistema de actualizaciones que particularmente considero como muy acertado, aunque he de reconocer que el ritmo es algo lento. Pero claro, las cosas buenas se hacen esperar y la estabilidad, mal que nos pese a muchos, solamente se logra así, con el tiempo y la corrección de errores. Es la eterna paradoja de GNU/Linux, el sempiterno debate de estabilidad contra novedad, “stable vs bleeding edge”, en suma… ¿Debian vs Arch? Pero mejor no alimentemos guerras que nadie puede ganar y vayamos a la revisión de esta estupenda distribución.

Instalación
Hubo una época en que existían enormes diferencias entre instalar Debian e instalar, por ejemplo, su derivada más famosa, Ubuntu. Había un abismo entre la facilidad de la última (nacida entre otras cosas para salvar estas distancias y permitir a un usuario sin conocimientos previos de GNU/Linux probar el sistema por sí mismo) y los varios bordes rugosos que se encontraban en la primera. Huelga decir que, a día de hoy, dichas diferencias han desaparecido. Debian cuenta con el más completo de los instaladores gráficos y, lo que es aún mejor, permite al usuario elegir si quiere utilizarlo o prefiere seguir el camino de la terminal, si desea instalar desde un único disco o hacerlo empleando varios (no todo el mundo disfruta de una buena conexión a Internet) o hacer una instalación mínima desde una réplica en red (me encanta esta palabra, es la mejor traducción posible para “mirror”).

En resumidas cuentas, Debian ofrece todas las opciones posibles, a todos los niveles. En mi caso me decanté por la instalación gráfica, en castellano en cuanto se elige el idioma, entreteniéndome en cada pantalla con lo que considero es una clase magistral sobre lo que debe ser un programa instalador, explicando al usuario qué va a escoger y por qué. Una gozada para aquellos a los que nos apasionan estos temas. Una instalación con opciones predeterminadas para equipo de escritorio, que fueron las que elegí, lleva un larguísimo tiempo, en mi caso cuarenta minutos. No es algo importante, a toda vez que uno no instala Debian Stable todos los días, sino todo lo contrario. Merece la pena esperar, sin duda.

Aunque Grub reconoce adecuadamente los sistemas es uno de los pocos instaladores que informan sobre esto antes de proceder a escribir el gestor de arranque en el disco duro, dando al usuario la opción (opciones, una vez más) de suspender en ese momento la instalación si algo no ha sido detectado. Como digo, no fue el caso, y tras reiniciar el sistema se muestra a una resolución gráfica inadecuada, consecuencia normal de la no inclusión de los controladores no totalmente libres que es inherente a la filosofía de Debian. Ello no es óbice para que se me avise de la posibilidad de instalar los paquetes firmware-linux-nonfree y firmware-realtek para que pueda usar completamente la tarjeta Ethernet y la gráfica. Tras proceder a editar el archivo de orígenes del software con:

su
nano /etc/apt/sources.list

Y añadir al final de las líneas que comienzan con “deb” las expresiones contrib non-free, salir y hacer un:

apt-get update
apt-get install firmware-linux-nonfree firmware-realtek

Problema resuelto. El nuevo reinicio me presenta el ya conocido fondo de pantalla de Wheezy en un escritorio Gnome limpio y listo para que el usuario lo pueda configurar, dentro de los límites que pone la nueva versión del escritorio mexicano. El Gnome incluido en Debian Wheezy es el 3.4.

Arranque y apagado
En el caso hipotético de que Grub no haya detectado todos nuestros sistemas podemos recurrir a Startupmanager, un programa sencillo y práctico que fue eliminado de los repositorios de Ubuntu por una razón que desconozco. En Debian lo tenemos a un tiro de “apt get install startupmanager”. Respecto a los tiempos, un inicio discreto (38 segundos) aunque correcto para tratarse de Gnome y un apagado excelente (9 segundos) para una distro que todavía no implementa systemd.

Software
Debian trae por defecto instalado gpk-application como gestor de programas, además de contar con Synaptic y la opción tradicional del uso de la terminal. Entre el software con que cuenta de inicio tenemos Iceweasel 10.0.12, Rhythmbox 2.97, Tótem 3.0.1, Libreoffice 3.5.4.2, Shotwell 0.12.3 o Gimp 2.8.2. Como podemos observar no son las últimas versiones disponibles en otras distribuciones, pero hacen el trabajo y lo hacen bien, sin cuelgues o notificaciones de errores extraños. Aun así, si necesitamos imperiosamente la última versión de algún programa siempre podremos recurrir a los socorridos backports de Debian.

Hardware
Diversas visicitudes a este respecto, si bien ninguna insalvable, por fortuna. Para instalar mi impresora fui a Configuración del Sistema (esquina superior derecha) –> Impresoras –> Desbloquear –> Añadir impresora nueva. Pese a añadir a mi usuario a aquellos que tienen permitida la impresión, no conseguí que funcionase. El problema, que descubrí accediendo a través de la interfaz web de cups, era que se había asignado un controlador equivocado, concretamente un modelo anterior al de mi impresora Epson (para la Stylus Color 670, siendo la mía una 680). Tan pronto como modifiqué el parámetro la impresora respondió sin más tesituras.

Para probar el escáner me bastó iniciar Simple Scan. Cheese, también instalado, me mostró el funcionamiento correcto de mi webcam, al igual que el típico problema del tema Adwaita, que se configura en color negro para unas aplicaciones y el blanco para otras. La red cableada funcionaba desde la instalación, antes incluso de instalar el firmware Realtek, mientras que para lograr que se reconociese el adaptador wifi tuve que hacer lo propio con el paquete correspondiente, en este caso firmware-ralink.

Conectividad
No sé si el tiempo nubla mi recuerdo, pero juraría que conseguir que funcionase samba en Debian requería de un tutorial y algunas ediciones de archivos de configuración. El caso es que en la actualidad nada de eso es necesario. De entrada ya conseguí acceder a mi portátil con Windows y hacer streaming desde él sin tener que tocar nada. Todos los dispositivos externos se montaron sin incidencias a excepción del disco duro usb, que me arroja un mensaje de error sobre la imposibilidad de hacerlo como usuario normal. Esta es la típica complicación que esperaba se repitiese en muchos más aspectos de la configuración del equipo, para ser sinceros, y que solamente se reprodujo aquí.

Experiencia “out of the box”
Insisto con lo mismo: si todavía hay alguien que piense que Debian es complicado de instalar, complicado de configurar o complicado a secas, ya puede ir cambiando de parecer. La experiencia de uso sobre la marcha es increíble, a la altura de Ubuntu a día de hoy. Debian reprodujo cada archivo de vídeo, sonido, pdf, o lo que sea que le puse por delante, además de instalar por mí el paquete unrar cuando intenté descomprimir un archivo en formato rar. El usuario no tiene que preocuparse de nada más que de usar el equipo. Simplemente perfecto.

Estabilidad
Es la primera palabra que a uno le viene a la mente cuando piensa en Debian. Largos ciclos de desarrollo solo pueden desembocar en la distribución más robusta de cuantas existen, que no arroja un cuelgue o una ventana de error ni por casualidad. Ciertamente el hecho cobra mayor relevancia cuando se viene de probar otras distros donde la estabilidad ha sido el principal problema. Han sido varios días de pruebas de la distribución sin una sola queja al respecto de su estabilidad, algo que, por otra parte, ya me esperaba.

Fluidez
Pese a haber elegido Gnome como entorno de escritorio para probar la distribución la fluidez no se ha resentido por ello. Buena experiencia de usuario, un consumo de RAM ridículo (290 Mb) y ningún problema a la hora de moverme entre ventanas, efectos incluidos. Una balsa de aceite.

Gestión de energía
Todas las funciones referentes a la energía funcionan desde un principio. Probada la suspensión, probada la hibernación (habilitada por defecto) y probado el modo de ahorro de energía del monitor sin incidencias.

Personalización
Partimos de la base de que Gnome no es el entorno más personalizable de cuantos existen en GNU/Linux, es así porque así lo han querido sus desarrolladores y no hay que darle más vueltas. Pese a ello siempre podemos poner nuestro toque al escritorio, aunque sea en menor medida. A destacar que Debian incluye de partida una serie de extensiones muy útiles (muchas más en la web) que podemos habilitar con la herramienta (también incluida) Gnome-tweak-tool (Configuración avanzada es su nombre en el menú de aplicaciones). Allí también podremos cambiar las fuentes tipográficas o el tema de la shell para solucionar el que algunas aplicaciones luzcan en negro y otras en blanco. Recomiendo Greybird, tema muy popular en Xubuntu.

Capítulo aparte merecen las fuentes tipográficas, o más específicamente, su renderizado. En mi equipo al menos se ven horribles. La solución, si os ocurre lo que a mí, pasa por instalar Infinality. Siguiendo las instrucciones de algunos blogs, como éste, resulta bastante sencillo y la mejoría de aspecto es espectacular. Eso sí, antes de poner en práctica las instrucciones que se detallan en el enlace es imprescindible instalar algunas cosas:

su
apt-get install git devscripts build-essential

Entre los programas que descargué y probé no tuve que lamentar problemas graves. Chromium, que está en los repos, instalado y funcionando. Clementine y VLC, más de lo mismo y con una integración perfecta en el escritorio pese a ser aplicaciones qt. Con Spotify, paquete que hay que descargar de su web, debemos instalar una versión anterior de la librería libssl, que aunque cueste creerlo es más moderna en Debian Wheezy. La que necesitamos es la 0.9.8, y disponemos en los repos de la 1.0. Pero que no cunda el pánico, la tenemos en snapshot.debian.org y no se crea conflicto de versiones por tener ambas instaladas.

Por último, el programa de gestión de fondos de escritorio Variety se negó a cambiar automáticamente en el intervalo indicado, algo que atribuyo más bien a su incompatibilidad con Gnome 3.4. En cuanto a los controladores gráficos destacar el buen funcionamiento de los libres que no me hicieron echar de menos a los Catalyst salvo en las pruebas de rendimiento con Unigine Valley. Para instalarlos empleé el script smxi, que me suele dar buen resultado en Debian y derivadas.

Pruebas de rendimiento
Debian se comporta con corrección en los tests Phoronix realizados, especialmente en los destinados a medir el rendimiento general del sistema. No se observan grandes variaciones con el resto de distribuciones analizadas hasta el momento, pese a incluir un kernel relativamente antiguo.

Concluida mi revisión de Debian Wheezy solo puedo proclamar a los cuatro vientos sus virtudes, que son muchas y bien definidas. Un sistema que raramente falla (en mi caso nunca, pero lo he probado varios días solamente), con aplicaciones que ya tienen la mayoría de errores corregidos y que aseguran varios años de soporte sin sobresaltos. Es ideal para entornos de producción y servidores, la NASA es un buen ejemplo, aunque éstos van más allá y escogen Squeeze, la Old Stable. Y también, por qué no, lo es para los usuarios a los que no les importa sacrificar la absoluta novedad de los programas en aras de la tranquilidad y ausencia de errores graves.

Y me reitero en lo anteriormente señalado, si alguien teme probar Debian por aquello de ser una distribución complicada, donde hay que configurar muchas cosas o cuya comunidad es hostil y se come a los niños, que sepa que está en un craso error. El mejor modo de comprobarlo es descargando Debian Wheezy y probándolo, hay múltiples sabores para elegir. Tendréis distro para rato, os lo aseguro, y a un alto nivel, pues Debian nunca decepciona. Un saludo para todos.

LO MEJOR

  • Estabilidad por los cuatro costados
  • La gran cantidad de programas instalados de serie y disponibles en los repositorios
  • La oportunidad de usar una distro que es la madre de muchas otras
LO PEOR
  • Por señalar algo, programas menos nuevos, lo que no es algo necesariamente malo

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DEBIAN 7 WHEEZY LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 7,50
Software 10,00
Hardware 7,50
Conectividad 8,33
Out of the box 10,00
Estabilidad 10,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 10,00
Pybench 3.235,00
Apache 11.289,27
Encode-flac 8,17
Unpack-linux 17,79
Unigine Valley 421,00
Corrección por rendimiento 0,13
CALIFICACIÓN 9,62