Cómo aligerar de peso KDE

Son ya varias las distribuciones que llevo probadas desde que empecé el blog en las cuales me encuentro, nada más iniciar, con un KDE más pesado de lo habitual. En el sistema en el que trabajo, con Arch Linux y KDE 4.7.2, todo resulta más ligero y sencillo. Esto en parte es por la propia naturaleza de Arch (“Keep It Simple, Stupid”, algo así como “mantenlo sencillo, estúpido”) y en parte por mi costumbre de deshabilitar los servicios de búsqueda de escritorio, la terna Akonadi, Strigi, Nepomuk.

Akonadi es una especie de indexador de datos personales, como direcciones de e-mail, nombres, teléfonos, etc. Strigi es el demonio que realiza las búsquedas de indexación para el resto de datos, pasa la mayor parte del tiempo leyendo del disco y creando tablas índice. Nepomuk, acrónimo que viene a significar “Entorno en red para el manejo personalizado y basado en Ontología del conocimiento unificado” (ahí queda eso), es un organizador de metadatos. Las tres cosas juntas vienen a determinar lo que sería un “escritorio semántico”.

Pero, ¿para qué sirve todo este rollo? Con un ejemplo se verá muy claro: supongamos que tengo un montón de archivos de música en el ordenador y, cosas de la vida, no me gusta usar un reproductor con capacidades de organización de colecciones, tipo Amarok. Prefiero el uso de, pongamos, Audacious, que simplemente hace lo que promete, reproducir un archivo mp3. Ahora quiero escuchar una canción de Bruce Springsteen de cuyo nombre no me acuerdo, y no quiero buscarla entre los miles de archivos que tengo. Pues gracias al escritorio semántico, introduzco en el campo búsqueda el nombre de Springsteen y aparecerán todos los archivos que tengan algo que ver con él, entre los cuales estará el que busco. Si soy tan amigo del “Boss” que incluso tengo su dirección de correo, ésta también aparecerá por obra y gracia de Akonadi. La búsqueda me devolverá como resultado todo aquello relacionado con Bruce que tenga en el ordenador.

Evidentemente todo esto puede resultar una pérdida absurda de recursos. Si usas el ordenador como lo uso yo, esto es, colocando cada cosa en su sitio, las carpetas de música correctamente etiquetadas y el programa Amarok u otro similar, localizar ese archivo de música te será muy sencillo. No tanto como con los servicios del escritorio semántico, pero esto es un lujo que no te puedes permitir si sólo tienes 768 Mb de RAM, como es mi caso. De modo que, al grano, veamos cómo desactivar todo esto:

En primer lugar tendremos que asegurarnos de que Akonadi no se carga al inicio del sistema. Lo vamos a hacer, aunque se puede y resulta más rápido, sin tocar la terminal. Nos vamos a nuestra carpeta personal en Dolphin, pulsamos “Alt+punto” para ver los archivos ocultos, entramos en la carpeta .config y luego en akonadi. Editamos el archivo akonadiserverrc con un editor de texto, Kate por ejemplo, y en la línea donde pone “StartServer=true” cambiamos el valor por “StartServer=false”. Guardamos y salimos. Cuando reiniciemos la sesión Akonadi estará deshabilitado.

Terminar con Nepomuk/Strigi es aún más sencillo. Nos vamos, en el menú de KDE, a Preferencias del Sistema y entramos en Búsqueda de escritorio.

Una vez allí deshabilitamos la casilla de Nepomuk (lo cual, a su vez, deshabilitará la de Strigi).En la imagen vemos la casilla habilitada, basta hacer clic para anular el servicio Nepomuk.

Y nada más. Al entrar de nuevo a nuestro escritorio KDE estará ligero como una pluma. Es más que recomendable hacer esto si se tienen menos de 2 Gb de RAM de memoria y se está acostumbrado a ser más o menos ordenado con los archivos del equipo. En ordenadores modernos que tengan más cantidad de memoria no tiene sentido privarse de esta sencilla forma de encontrar lo que se busca, pero allá cada cual. Ahí lo dejo, un saludo.

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openSUSE 12.1: un pasito atrás

Turno para la revisión de otro de los gigantes del mundo Linux. La nueva versión de openSUSE continúa en la línea de las anteriores en lo que al aspecto visual se refiere, con una imagen muy cuidada y un diseño que denota profesionalidad. Sin embargo, no encuentro a esta versión igual de continuista en el aspecto fundamental, la usabilidad. Veamos por qué.

Optamos en esta revisión por la versión KDE. Si bien openSUSE no se edita con un escritorio “por defecto” es de todos conocida su afinidad por la plataforma KDE, siendo considerada por muchos – y me incluyo – la distribución que mejor integra este entorno de escritorio. El intento de arranque desde un pendrive resulta fallido, por lo que grabo la iso en un CD. Al iniciar el escritorio, se queda leyendo el CD indefinidamente y no hay forma de conseguir hacer nada. Es un problema que también encontré cuando probé el DVD de Sabayon 7 y que, jugando a adivinar, puede tener que ver con no deshabilitar la búsqueda de escritorio, que consume gran cantidad de recursos y probablemente intenta indexar – insisto, estoy especulando – el contenido del CD. El caso es que no pude probar la versión “live” del escritorio y tuve que optar por instalar directamente, opción que nos ofrece la distro cuando la iniciamos.

Instalación del sistema
Una vez más, y por desgracia ocurre con frecuencia, la selección del idioma español en la primera pantalla no sirve absolutamente para nada. Toda la instalación se realiza en inglés. ¿Cuál es el sentido de incluir una selección de idioma si luego no va a tener como resultado la traducción del proceso a dicho idioma? Absurdo. Aun en inglés, el instalador resulta muy sencillo de usar y ofrece un aspecto muy amigable. El particionador de disco reconoce NTFS, con lo cual podremos montar la partición Windows – si la tenemos, claro. Antes de iniciarse el proceso de instalación propiamente dicho se nos presentará un resumen con todo lo que se va a realizar, pudiendo cambiar algo si no estamos de acuerdo. Esto incluye la edición del menú de arranque, aspecto muy típico de openSUSE y que aumenta mucho su usabilidad. Una vez finalizada la instalación, que no toma más de 20 minutos, el sistema se autoconfigura – reconocimiento de hardware incluido – y actualiza los repositorios de paquetes sin que tenga que intervenir el usuario.

Si bien el proceso es bastante sencillo, todo resulta muy pesado en mi equipo. La respuesta del ratón, la tardanza ante la pulsación de cualquier botón, absolutamente todo. Es algo que no ocurría con anteriores versiones y que resulta muy fastidioso, da la sensación de que la distro necesita más recursos que Windows Vista. Una vez iniciamos al escritorio, la sensación sigue presente, lentitud exasperante en todo lo que hacemos. La cosa cambia radicalmente al desactivar mi trío de aplicaciones “favorito” (nótese aquí la ironía, claro está), que no es otro que el conformado por akonadi, nepomuk y strigi. Después de hacer esto, todo se vuelve más rápido, aunque no al nivel de otras distribuciones, y la cantidad de recursos que ocupa el sistema en “idle” se reduce a 160 Mb de RAM. Esto es otra cosa.

Antes de iniciar las probaturas es importante añadir los repositorios de la comunidad. Esto se consigue iniciando el administrador del sistema – aka yast2 – en su opción “Software repositories”. Allí hacemos click en “Add” y añadimos los repos que creamos convenientes de entre los incluidos en la comunidad. Recomiendo activar como mínimo los que aparecen el la imagen de abajo.

El problema del escritorio configurado en inglés solo fui capaz de solucionarlo parcialmente. Como se aprecia en la imagen de arriba, yast está íntegramente en inglés. Y todo eso después de instalar los paquetes bundle-lang-kde-es, kde4-l10n-es, kde4-l10n-es-data y kde4-l10n-es-doc que deberían proporcionar la traducción tanto del entorno de escritorio como de los programas incluidos, cosa que hace en parte. Es un problema extraño, la verdad.

Navegación
Es el aspecto en que más destaca openSUSE en mi equipo, desde el momento de iniciar, y sin tocar o instalar nada, todo funciona de maravilla. Firefox 7.0.1 va perfecto, reproduce flash (tras la primera actualización automática el propio sistema ofrece instalar el soporte) y el desplazamiento y suavidad es muy bueno incluso en páginas cargadas de código. Excelente.

Reproducción de vídeo
La versión 12.1 de openSUSE incluye el reproductor Kaffeine. Al intentar reproducir un vídeo el programa avisa de que faltan los códecs y ofrece instalarlos. Pese a que estaban añadidos los repositorios de la comunidad, Kaffeine fue incapaz de instalar ninguno de estos códecs de forma automática. Para hacerlo manualmente se debe ir a http://opensuse-guide.org/codecs donde nos permiten incluso la instalación con un solo click. El reproductor VLC está también en los repositorios comunitarios. En cuanto a la calidad de las reproducciones, al contrario que en anteriores versiones, bastante mal. Saltos en los vídeos de alta definición y gran consumo de recursos.

Música
Como reproductor musical se ha escogido Amarok. Al igual que ocurriera con Kaffeine, nos advierte al intentar abrir un fichero mp3 de que se necesita el códec, pero en esta ocasión sí que lo instala sin problemas (paquete gstreamer-0_10-fluendo-mp3). Amarok funciona bien, como es habitual.

Ofimática
Libreoffice es el paquete por defecto. Aunque viene instalado, la primera vez que se inicia advierte de que necesita una máquina virtual java para funcionar. Esto es la primera vez que se me presenta, ¿para qué incluir un programa que no funcionará si no se incluye otro? O están los dos o no está ninguno, es algo incomprensible. En fin, de todas formas, el paquete se encuentra en los repos, java-1_6_0-openjdk.

Imagen y fotografía
Viene con Gimp instalado y puedes encontrar digiKam o Shotwell en los repositorios de la comunidad.


Gestor de software
El módulo encargado de instalar y quitar software es “Software management” incluido dentro del centro de control yast. Sencillo de utilizar, no ofrece grandes diferencias con el resto de utilidades.

Reconocimiento de hardware
Uno de los puntos fuertes en toda edición de openSUSE que se precie, no lo es tanto en la actual. Para empezar no se añade la impresora automáticamente, como ocurre en Ubuntu o Fedora, sino que se debe ejecutar el módulo correspondiente en yast, en este caso “Printers”. Si se elige la opción “Automatic configuration” no ocurrirá lo que el nombre sugiere, esto es, la configuración automática de la impresora, sino que te saluda una ventanita de error (“no hay cola de impresora”) que da al traste con el intento. Si vamos por el lado menos sencillo, “Add”, para añadir nueva impresora, nos insta a elegir qué driver queremos. Aquí el usuario más novel se perderá entre nombres que no le dirán nada, como foomatic o ghostscript. El resultado es, tras elegir dos drivers distintos y reiniciar, que la impresora se detecta, pero no imprime nada. Genial.
Con el escáner tuve más suerte, al iniciar el módulo correspondiente en yast te indica que se van a instalar los paquetes necesarios. Luego instalé por mi cuenta el gestor Skanlite, que no viene incluido por defecto, y una vez reiniciado el sistema todo funcionaba bien.
La webcam tampoco iba. Tras instalar Cheese e iniciarlo no se capta más que una imagen negra. Aquí poco se puede hacer. Desastre.

Software de uso común
La no habilitación de los repositorios de la comunidad tendrá como resultado el que no dispondremos de ningún software, prácticamente. Una vez hecho esto encontramos en los repositorios Cheese, Skanlite y Dropbox. jDownloader es instalable desde su página web, con el script habitual. Vagalume no hay forma. En cuanto a Skype, si descargamos el paquete rpm correspondiente a openSUSE desde su web, y al intentar abrirlo con el gestor de paquetes Apper, nos tira un error de segmentación y punto.

Gestor de arranque
Grub viene con el tema por defecto de la distribución, encajando muy bien en la misma. Detecta todo y permite la edición del menú con otro módulo de yast llamado “Boot loader”.

Estabilidad y suspensión a RAM
La suspensión funciona bien. En cuanto a la estabilidad ocurrió un error durante el apagado del equipo que me obligó a pulsar el botón para lograrlo, quedando sin respuesta y evidenciando que esta edición de openSUSE no es tan sólida como las anteriores, al menos en mi hardware.

Al final, tras varios días de testeo de openSUSE 12.1 no puedo sino llegar a la conclusión de que se ha retrocedido. La edición anterior, 11.4, estuvo varios meses en mi equipo con un desenvolvimiento superior, sin apenas problemas y con una mayor rapidez en todos los aspectos. No entiendo qué ha podido pasar, si se debe a la propia distro o al hecho de que mi equipo cuente con 256 Mb menos de RAM que entonces, pero me extrañaría dado que apenas ocupa 160… En fin, tengo que admitir que me ha decepcionado algo esta  versión de la distro del camaleón, pero aun así sigue siendo recomendable por las facilidades en la instalación y lo bonito de su aspecto, así como por la gran comunidad que la respalda y en cuyos foros se pueden encontrar soluciones a muchos problemas. Lo dejamos en un 7’46. Saludos.

Chakra Edn: excesivo minimalismo

Esperaba con cierta expectación la salida de la versión estable de Chakra, un “fork” de Arch Linux, de la cual se desvinculó por completo a principios de 2010, cuyos desarrolladores declaran sin tapujos “KDE-centric”, esto es, totalmente enfocada y centrada en el escritorio KDE. Y esto es así de una manera radical, hasta el punto de que no incorpora ninguna librería gtk2. Si uno quiere instalar una aplicación con base en dichas librerías, digamos por ejemplo, Firefox, tiene que hacerlo a través de una aplicación propia de Chakra que maneja unos paquetes, denominados “bundles”, donde se incluye el programa en cuestión y las librerías precisas para su carga.

Esto, aparte de su exotismo y su radicalidad, se justifica según los desarrolladores de la distribución en la excesiva carga de memoria y el tiempo que precisan las librerías gtk2 al iniciar dentro de un entorno KDE. Bien, esto es opinable, no me parece tanto gasto de recursos, pero se puede entender. Lo que ocurre es que esta filosofía obliga a los desarrolladores a crear “bundles” para todos y cada uno de los programas disponibles desarrollados con gtk2 (¿cuántos pueden ser, 30.000?) cosa que, evidentemente, no ocurre. Te encuentras con la situación de que puedes instalar cómodamente los programas más populares, el antes mencionado Firefox o Gimp, por poner dos ejemplos, pero sin embargo no está Cheese, el cual es igual de popular. De modo que si quieres la aplicación de cámara web tendrás que compilarla tú mismo, lo cual, al no disponer de las librerías gtk2, te va a obligar a descargar cientos de megas. Interesante…

Si por algo se ha caracterizado Chakra siempre ha sido por sus excelentes aplicaciones propias. Recuerdo a Shaman, una interfaz gráfica de usuario para el fantástico gestor de paquetes Pacman. Y a Tribe, el instalador, también gráfico. Había alguna más que me dejo en el tintero. En la actualidad solo mantienen la segunda de ellas, si bien ha mejorado aún más – y eso que advierten que se encuentra en fase alfa – para llegar a ser, en mi opinión, el mejor instalador gráfico que he probado. La instalación es sencilla, totalmente en español y guiada por el mencionado Tribe, si bien me pareció algo lenta en comparación con otras distribuciones recientes, además de que en algún momento la pantalla se queda como congelada, el ratón no responde y te puede llevar a creer que se ha colgado el ordenador.

La sorpresa desagradable llega al iniciar por primera vez el sistema. Todo está en inglés. La solución es sencilla, si se conoce, claro está: abrimos una terminal (Konsole o Yakuake, ambas se incluyen) y tecleamos:

sudo pacman -Sy kde-l10n-es

 Reiniciamos la sesión, vamos al menú, “Preferencias del sistema” o “System Settings” y en el módulo de lengua ponemos el español por delante del inglés. Listo. Podemos aprovechar también para poner en hora el reloj, pese a haber introducido la zona horaria durante la instalación, se empeña en mostrar la hora canadiense. Por otra parte vemos que no se ha incluido instalador de software, lo que obliga al usuario a recurrir a la consola, como hemos visto antes, para usar Pacman, cosa que con Shaman no ocurría. En descargo de los desarrolladores cabe decir que están preparando su propio instalador de programas, aun en fase de pruebas, por lo que no lo han incluido. Arreglados los dos pequeños incovenientes, vamos con el análisis punto por punto.

Navegación
Se incluye el navegador web Rekonq, un derivado de Konqueror. Personalmente no me agrada, lo encuentro escaso de opciones y algo lento al renderizar. Voy al instalador de “bundles”, que se encuentra en el menú, en favoritos, y procedo a instalar Firefox, del cual ofrecen las versiones 7.1 y 8.0. Si eliges la primera, la próxima vez que inicies el módulo de “bundles” te advertirá de que hay disponible una versión más reciente del navegador. Al abrir Firefox lo primero que destaca, en negativo, es su aspecto poco pulido, tosco, consecuencia de la práctica ausencia de librerías gtk2 en el “bundle”. Si se quiere mejorar la apariencia habrá que instalar el “bundle” denominado “gtk-integration” y configurarlo. Además, Firefox está en inglés, y no tienes disponible el paquete de idioma en los repositorios. Para rematar la faena, no está instalado flash, aunque éste sí lo encontrarás en los repos:

sudo pacman -Sy flashplugin

 Instalado flash, al intentar ver un vídeo de youtube me encuentro con que no hay sonido. Excesivas complicaciones para algo tan simple y cotidiano como ver un vídeo en la web. 2 puntos.

Vídeos
Para ver vídeos, al igual que para escuchar música, el reproductor de elección de Chakra es bangarang. Se trata de un reproductor multimedia que funciona muy bien con las funciones de búsqueda semántica del escritorio KDE, esas que siempre desactivo nada más instalar, esto es Nepomuk, Strigi y Akonadi. En su cometido de reproducir vídeos vuelve a fallar, como es habitual, con la saturación de colores y con el vídeo en HD. Dado el orígen “archiano” – palabro que me acabo de inventar – supuse que usando el xorg.conf de mi partición Arch Linux todo esto se solucionaría. Error, nada cambia. 2’5 puntos.

Música
El antes reseñado bangarang cumple a la perfección. Como también es habitual en muchas distribuciones, el icono de sonido de Kmix, en la bandeja del sistema, muestra el canal “maestro”, que en mi equipo no se corresponde con el sonido principal. Si tienes el mismo problema, lo cual se advierte al intentar bajar el volumen y no poder, debes configuar Kmix para que muestre como canal principal el PCM, además de silenciar el de Mono. 5 puntos.

Aplicaciones de oficina
De entrada no vienen incluidas, si bien es posible que en la edición DVD sí estén. Intenté probar ésta sin éxito, al iniciar el escritorio “live” se quedaba cargando eternamente, de modo que tuve que optar por la versión en CD. En cualquier caso, libreoffice se puede instalar desde los repositorios, siguiendo el esquema conocido:

sudo pacman -Sy libreoffice libreoffice-es

Sencillo. 5 puntos.

Fotografía
Probablemente por el mismo motivo que libreoffice, por tratarse de un CD, no incluyen gestor. Puedes instalar digiKam desde los repositorios o gimp como “bundle” – descargando, eso sí, casi 200 megas. Shotwell no está disponible como “bundle”, otro ejemplo más de lo negativo de esta filosofía radical. 4 puntos.

Impresora y escáner
Ante la ausencia de aplicaciones de ayuda para instalar ambos dispositivos, no queda otra que usar el terminal:

sudo pacman -Sy cups gutenprint foomatic-db ghostscript sane skanlite

Todo ello instalará el servidor de impresión, los drivers de impresora y escáner y el programa Skanlite, una GUI para usar el dispositivo. Tras hacer todo esto y reiniciar, entro en Firefox y tecleo en la barra de direcciones:

http://localhost:631

 Lo cual me llevará a la página de configuración del servidor de impresión. Ahí se debe pulsar en “Administración” y luego en “Añadir impresoras”. En mi caso, no se detecta nada. Error mío, basta consultar la wiki para darse cuenta de que faltan cosas. Con el escáner, pese a detectarlo, al pulsar el botón de “Vista previa” o de “Escanear”, una ventana de error – “Argumento incorrecto” – es lo único que se obtiene. 0’25 puntos.

Webcam
Como no me apetece tener que descargar cientos de megas para compilar Cheese, y como quiera que Kamoso tampoco está disponible, decido instalar Skype, el programa de videoconferencia que sí se encuentra en los repositorios de Chakra. Éste me confirma que la webcam funciona correctamente. 1 punto.

Gestor de arranque
Probablemente la mejor parte de esta Chakra. No incluyen Grub, sino Burg, un gestor gráfico que se puede personalizar con temas de una forma muy sencilla, esto es, desde el propio menú de arranque. Detecta todo correctamente y además es, de largo, el más agradable a la vista. 1 punto muy merecido aquí.

Software disponible
El haberse desvinculado de Arch – los propios creadores advierten que no se deben mezclar repositorios con esta distro – tiene sus desventajas. Todo lo que en Arch encuentras a golpe de Yaourt, aquí no. En los repositorios están jDownloader, Dropbox y, como hemos visto ya, Skype. Nada de Vagalume ni de Google Earth. 0’6 puntos.

Estabilidad y suspensión a RAM
Nada que objetar en este apartado. El equipo se desenvuelve con rapidez, ocupa 167 Mb en RAM únicamente y se puede suspender sin problemas. 1 punto.


Y eso es todo. Reconozco que esperaba algo más de esta Chakra Edn, quizás con cada nueva versión se va haciendo más patente su separación de Arch Linux y todo lo que esto conlleva. Soy consciente de que Chakra tiene sus fieles seguidores, muchos de ellos entusiastas de KDE – yo lo soy también – pero el preferir dicho escritorio no quiere decir que se deba renegar de Gnome hasta el punto de repudiar sus librerías. Este hecho, su concepción excesivamente minimalista del escritorio – sin gestor de paquetes, sin servidor de impresión, etc. – es lo que lastra, siempre en mi opinión, a una distribución que se queda en buena, pudiendo ser excelente. La comunidad Chakra, sin embargo, ofrece una muy interesante wiki y foros donde preguntar para conseguir llevar tu escritorio a la comentada excelencia. Si tienes tiempo, merece una prueba.

Mageia 1: extraordinaria

Tenemos entre manos la revisión de una “nueva” distribución. El entrecomillado paso a explicarlo a continuación, se debe a que Mageia es un “fork”, es decir, ha sido creada a partir de otra distribución, en este caso a partir de Mandriva. La idea surgió cuando la compañía francesa anunció una serie de despidos debido a la situación de quiebra en que se encontraba, momento en que algunos de los empleados afectados por tal decisión tomaron la iniciativa y, viendo que su proyecto estaba herido de muerte, se aventuraron a crear este fork. Mandriva Linux sigue existiendo, aunque con una clara orientación hacia empresas y usuarios de pago, a lo Red Hat Enterprise Linux. Mageia se dirige más a la comunidad, y de ella nos vamos a ocupar.

Tras descargar la iso y grabarla a un pendrive con Unetbootin’ descubro que no arranca. A veces ocurre con ciertas distribuciones en live-cd, pues están creadas exclusivamente para ejecutarlas desde un cd – como su propio nombre indica. Procedo a la grabación del CD y arranco la sesión. Escritorio KDE clásico, excepto por el menú, que recuerda sobremanera al de antiguas versiones del entorno. Tampoco soy un gran fan del menú de KDE 4, de modo que no lo veo mal. Un pequeño homenaje a KDE 3 que resulta intuitivo y funcional, sin problemas.

La instalación es muy sencilla, completamente guiada y en español, además de rápida, pues me llevó 15 minutos. Al arrancar te encuentras con un GRUB perfecto, que ha detectado todos los sistemas y además en modo gráfico y visualmente atractivo. Es una carta de presentación fantástica para la distro, da la sensación de profesionalidad y de que todo va a ir bien. No fue exactamente así, pero casi.

En el primer arranque de Mageia se actualizan las listas de paquetes automáticamente. “Bicheando” un poco por el menú principal nos encontramos opciones muy interesantes, el centro de control me ha gustado mucho, pone a tu disposición herramientas de configuración sencillas y eficaces. Un centro de control al estilo de yast, aunque no tan complejo, muy cuidado. Se nota que los desarrolladores dan importancia a los pequeños detalles en cosas como la inclusión de un salvapantallas propio – quizás uno de los puntos más flojos de KDE – consistente en una sucesión de imágenes de gran belleza. Son cosas que redondean el acabado de una distribución que ocupa muy poco en memoria, 180 Mb de inicio, y que viene con los servicios más pesados (akonadi, strigi, nepomuk) desactivados por defecto.

Navegación
Se incluyen dos navegadores, Firefox y Konqueror. Con cualquiera de los dos la experiencia de navegación resulta fluida, rápida y sin inconvenientes. Salvo uno: flash no viene instalado de inicio. Tan sencillo de subsanar como iniciar el centro de control, el módulo de agregar o quitar programas y buscar “flash”, hallaremos el paquete instalador y listo. 4’5 puntos.

Vídeo
Optan por el reproductor Dragon Player. No es mi favorito, pero de nuevo se puede solucionar muy fácilmente. VLC está en los repositorios. De nuevo me encuentro con lo habitual, colores saturados y saltos en vídeos de alta definición. Como de costumbre, intento arreglarlo con la modificación del xorg.conf, sin éxito alguno. 2’5 puntos.

Música
Incluyen Amarok, con todas sus ventajas y su pequeño inconveniente (resulta algo pesado en uso de RAM). Sonido perfecto con pulseaudio bien configurado de entrada. 5 puntos.

Aplicaciones de oficina
Viene instalado Libreoffice. Poco más que añadir, funciona rápido y sin errores. 5 puntos.

Fotografía
En este caso obvian la instalación de un gestor de fotos, estando tanto Shotwell como digiKam disponibles en los repositorios, a un par de clicks de distancia. Gimp viene instalado, sin embargo. 4’5 puntos.


Impresora y escáner
Ambos se instalan a través del centro de control. Cero problemas. Tal vez podrían haber advertido al usuario que es preciso reiniciar la sesión después de instalar los controladores, de lo contrario no se detecta la impresora. Pecata minuta. 1 punto.

Webcam
Instalo Cheese desde los repositorios y lo inicio. La cámara es reconocida perfectamente y funciona todo. 1 punto.

Grub
Uno de los puntos fuertes, como comentaba más arriba. Modo gráfico, visualmente muy atractivo y detectando tanto Windows XP como Arch Linux. 1 punto.

Software disponible
Aquí es preciso googlear un poco para encontrar la solución, pues de entrada ninguno de mis programas de uso habitual están disponibles. Si añadimos el repositorio BDK tendremos dos de ellos, jDownloader y Skype. Del resto, Vagalume, Dropbox y Google Earth, decir que se deben instalar manualmente, pues no aparecen en ningún repositorio. 0’4 puntos.

Estabilidad y suspensión
El equipo suspende a RAM sin complicación alguna y no hay cuelgues. 1 punto.

Mageia 1 me parece una distribución espléndida en todos los sentidos. Estéticamente y funcionalmente. El problema de los vídeos en mi GPU Intel 82865G no es exclusivo de la distro que hoy nos ocupa, está presente en casi todas, incluyendo Arch, si bien esta última es la única en la que he sido capaz de solucionarlo. Por lo demás solo falla en pequeños detalles, todos subsanables a poco que se busque en Google.

En general, las primeras versiones de distribuciones nuevas suelen venir cargadas de errores. No es el caso, claro que considerar nueva a esta distro, que bebe en las fuentes de la legendaria Mandrake, tampoco le hace justicia. La impresión general que da Mageia 1 es de profesionalidad, y esto no es poco dado el carácter de “por y para la comunidad” que tiene la distribución. Me ha encantado y la pienso recomendar a todo aquel que no tenga el tiempo o los conocimientos para poner en pie una Arch. Excelente trabajo. 8’7 puntos.

Sabayon 7 Home, destacada mejoría

Seguimos con las entradas dedicadas a la revisión de distribuciones Linux y hoy le toca el turno a Sabayon Linux, derivada de Gentoo de orígen italiano. Vaya por delante que Gentoo siempre me ha causado mucho respeto, hasta el punto de que es, junto con Slackware, la única de las grandes distros poco amigables para el usuario que no he tenido arrestos para probar. El uso de portage con sus compilaciones para instalar un programa siempre me han causado pavor dado el limitado hardware con el que cuento y, dicho sea de paso, el poco tiempo que dedicarle a la tarea.

Como quiera que Sabayon elimina este problema, pues cuenta con su propio gestor de paquetes, denominado Entropy, allá que vamos. La única vez que instalé Sabayon, en su versión 4, creo recordar, en mi sistema la cosa no fue nada bien, problemas con el audio, con el vídeo y no se qué más. Se podría decir que fue una instalación-desinstalación, duró menos de un día en mi ordenador.

 

Lo primero que me llama la atención de esta nueva versión es lo rápido que carga el entorno desde el live cd. El escritorio en cuestión es KDE, pues siempre he creído que es al que más atención presta esta distribución transalpina. Pues bien, carga como el rayo, menos de un minuto y funcionando. Grata sorpresa. Pero no se queda ahí, viene con compiz activado – con algunos pequeños fallos en los dibujos de los marcos de las ventanas.

La instalación también es rapidísima, 12 minutos de reloj. Destacaría dos cosas negativas de esta parte, en primer lugar la ausencia de soporte para particiones ntfs en el instalador. En segundo lugar, muy lamentable, el slide show, encargado de entretener mientras el sistema se instala. La ausencia de gráficos no es lo peor, lo peor con diferencia es el tono prepotente, hasta chulesco, de algunas frases que se leen ahí. Destaca, por encima de todo, ese “Debian stable? Pfff, OLD” con el que vienen a “cachondearse” de una distribución que es santo y seña del mundo linux. Muy, pero que muy penoso, señores de Sabayon.

Tras iniciar entramos en un escritorio KDE estándar, con pocas variantes, que resulta elegante y cómodo. Una vez desactivados los servicios de indexación, Sabayon consume 270 Mb de RAM – compiz también desactivado – una muy buena cifra. Veamos las puntuaciones:

  • Navegación. Perfecto, todo funciona desde el principio, flash incluido y con bastante fluidez. El navegador por defecto es Chromium, quizás el más rápido de los disponibles, pudiendo instalarse Firefox desde los repositorios o usar Konqueror, que también viene preinstalado. 5 sobre 5.
  • Vídeo. También perfecto, reproduce con fluidez y sin necesidad de instalar nada extra todo tipo de formatos: avi, mp4, mkv y los videos en HD. Ni un pero que ponerle a este apartado. 5 sobre 5.
  • Sonido. Viene con Amarok instalado, funcionamiento impecable y sin problemas con pulseaudio. A destacar que el applet de sonido de la barra de tareas viene configurado por defecto, cosa que no ocurre, por ejemplo en Arch o Ubuntu. 5 sobre 5.
  • Office. Libreoffice, sin problemas. Elegante y funcional, otro 5 sobre 5.
  • Fotografía. Patina un poco por la no inclusión de ningún gestor de fotografías por defecto. Igualmente tampoco está gimp, aunque se instalan sin mayor problema desde Entropy. 4 sobre 5.
  • Reconoce la impresora, si bien no lo hace directamente con solo encenderla, precisa del uso de la interfaz web de CUPS (0’25). El escáner si lo reconoce y funciona sin problemas (0’5).
  • La webcam no va. Es detectada entre los dispositivos usb pero, una vez instalado Cheese – ya que no se incluye ningún programa de este estilo – no funciona. 0 puntos.
  • Reconocimiento de otros sistemas operativos. Sin problemas, Arch y Windows XP se añaden a grub. 1 punto.
  • Software en repositorios. Algo escaso, ciertamente, para mis necesidades. Están Dropbox, Vagalume y Skype (0’6) pero faltan jDownloader y Google Earth.
  • Estabilidad muy buena, sin cuelgues y funcionando bien la suspensión a RAM. 1 punto.

La puntuación total de Sabayon Linux 7 Home con escritorio KDE es 8’15 sobre 10, muy por encima de lo que me esperaba, teniendo en cuenta los antecedentes. Por un lado hay que felicitar a los desarrolladores de Sabayon por su mejoría y por ofrecer una distribución muy cuidada y que funciona muy bien “out of the box”. Por otro, el lamentable detalle de citar a Debian despectivamente en el slide show debería de solucionarse y no repetirse. En mi opinión empaña el resultado final de una distribución más que recomendable.

El KDE perfecto con Arch Linux

Siguiendo con mis habituales inquietudes en el mundo Linux no me parecía suficiente con haber instalado y configurado un Arch con XFCE en mi máquina del pleistoceno, la cual, para colmo, había perdido memoria por un fallo en uno de los módulos RAM, quedando en 768 Mb para un Pentium IV a 2’8 Ghz.

Por alguna razón XFCE no me termina de llenar del todo. Es un buen escritorio, es liviano y cada vez tiene más y mejores opciones de configuración, pero echaba en falta algo. Como quiera que Gnome está ahora en pañales con su versión 3, nada que ver con la estabilidad de antaño y mucho menos con los requerimientos mínimos, decidí darle otra oportunidad a KDE.

Mis instalaciones anteriores de distros con este escritorio me habían dejado siempre un regusto amargo. A excepción, quizás, de la última con OpenSuse 11.4, que se complementa muy bien con KDE aunque de nuevo me echó para atrás el sistema de paquetes – no me gustan los RPM, qué le vamos a hacer.

La instalación de Arch, una vez más, fue como la seda. Ningún problema grave, algunos leves que la wiki se encarga de solucionar. Una vez andando KDE lo primero, esto es esencial, es desactivar Strigi y Nepomuk. Yo no sé si alguien usa estas cosas, pero desde luego son devoradores de recursos. Lo de indexar archivos no me parece útil, prefiero organizarme yo mismo y saber siempre dónde encontrar cada cosa, con lo cual, una vez deshabilitados ambos servicios, KDE va perfecto.

Quizás el problema que más quebraderos de cabeza me ha dado ha sido la configuración de vídeo. Por supuesto, compiz no es una opción en mi sistema, aparte de que no le veo utilidad más allá del consumo innecesario de recursos. Aún sin compiz, ciertos vídeos, en concreto los grabados en HD, se veían con una saturación excesiva, con los colores muy brillantes, usando VLC. Si cambiaba la salida de vídeo a XCB, los colores se arreglaban pero la reproducción se hacía lenta y a saltos.

La solución, de nuevo, estaba en la wiki de Arch. Concretamente en la entrada dedicada al driver de intel. La simple adición de la instrucción “SwapbuffersWait” “false” en mi xorg.conf resolvió el problema.

Y poco más, con unas cuantas horas de configuración, iconos faenza, paquetes de estilo qt para aplicaciones gtk y demás, el resultado es este:

Consume apenas 250 Mb de RAM en idle, un muy buen resultado para todo lo que ofrece, tanto en productividad como visualmente. Estoy en la versión 4.6 de KDE, más a gusto que un cochino en un charco, y de aquí – y esta es la definitiva, de verdad – no me muevo. Dejo para otra entrada mis experimentos con las distros más populares y por qué no son una opción para mi.

Después de todo estoy convencido de que hay una distribución ideal, no ya para cada persona, sino para cada hardware. Arch con KDE es la mía.