Kubuntu 16.04: odiosas comparaciones

Es costumbre en el blog que a cada revisión de Ubuntu le siga, con más o menos diferencia de tiempo, la de su versión con KDE. Kubuntu 16.04 Xenial Xerus, versión de soporte extendido acerca de la cual se ha escrito bastante en la red, muchas veces anunciando su desaparición, otras haciendo referencia a la salida de importantes desarrolladores del proyecto. Yo voy a enseñar mis cartas desde el primer párrafo: hace tiempo que la distribución me parece inferior a la gran mayoría de sus semejantes. Porque mira que hay distros con KDE por bandera: Linux Mint KDE, Netrunner, openSUSE, Mageia, Chakra, KaOS, SolydK… Aunque llevo tiempo trabajando únicamente en Cinnamon no son pocas las veces que me paso por mi partición con Chakra a toquetear un poco y descubrir las novedades que nos brinda cada versión de Plasma 5. Puede que ahí esté el problema (mi problema) con Kubuntu.

Pienso que no resiste la comparación con las distribuciones que nombro más arriba. Mi análisis me ha venido a confirmar lo que ya intuía: los tiempos en los que Kubuntu era importante para Canonical han quedado atrás. Muy atrás, de hecho. No en vano, ya ha llovido desde que la comunidad fuese quien se hiciera cargo del proyecto. A día de hoy, veo que Kubuntu se estanca y mantiene unos lanzamientos de calidad cuestionable. Es lo que hay.

Instalación

Refrendemos lo expuesto con hechos, no sin antes recordar, para aquellos con sensibilidad extrema, que cada equipo es un mundo y vuestra experiencia puede no coincidir con la mía. Nada más inicias el entorno en vivo de Kubuntu puedes palpar la dejadez: pequeño, diminuto rectángulo de una vista de carpeta que contiene el crucial icono de “Instalar Kubuntu”. Yo sé que está ahí. Tú, lector con cierta experiencia, sabes que está ahí. El desarrollador, por lógica, también. ¿Y qué pasa con el usuario novel? ¿Nadie va a pensar en los usuarios noveles? Porque apenas si se atisba el susodicho icono sin que se acierte a leer nada dentro de ese ridículo espacio.

 

Escritorio en vivo Kubuntu
¿Qué leches pone en el recuadro ese? ¿Cómo se instala esto?

 

El aspecto del escritorio no puede ser más espartano, a imagen y semejanza de los que entregan distribuciones como Arch Linux y que vienen en llamarse configuraciones “vanilla”, tirando de anglicismos. Tema de escritorio e iconos Brisa, fondo de pantalla por defecto de Plasma, que nos muestra su versión 5.5.5. Una versión que ya es bastante más estable que muchas de sus predecesoras, o al menos esa fue mi experiencia en Chakra, si bien Kubuntu parece empeñada en desmentirlo.

Una vez se atina con el icono de marras, la instalación transcurre sin problemas hasta que pulsamos el botón de reiniciar. El asunto se eterniza, mostrando en consola una frase repetida en bucle: “Driver ‘ebridge’ is already registered, aborting…”. Mientras vuelvo a recurrir (dos de dos, querido Ubuntu) al ALT+ImprPant+REISUB, aparecen muchos otros mensajes, la mayoría de los cuales hacen referencia a NVIDIA. Esto va a ser cosa de los Nouveau, fíjate tú lo que te digo. Como en Ubuntu, vaya, solo que en lugar de causar congelaciones del escritorio van e impiden reinicios. Ya está bien la broma, me parece a mí, con estos controladores de código abierto.

Diseño

¿Qué queréis que os diga? Tengo que volver a emplear el mismo término anglosajón, “vanilla”, pero es que no hay otra palabra que lo defina mejor. Espartano, tal vez. Vaya, esa también la he usado ya en este artículo. Austero, sobrio, firme o severo, dice la R.A.E. Me quedo con los dos primeros. Para colmo, y esto es algo que he observado en casi cada distribución con Plasma 5, la tipografía se ve bastante más borrosa y poco definida que en escritorios basados en GTK. Se puede arreglar, pues basta tocar un poco las “Preferencias del sistema” para que mejore una barbaridad el aspecto. Pero digo yo que podría venir activado en un principio y la impresión general en el plano estético sería mucho mejor.

 

Actualizar Kubuntu 16.04
Mensaje de actualizaciones disponibles en Kubuntu 16.04

 

Software

Para no desmerecer al aspecto gráfico, Kubuntu cuenta con una mínima instalación de programas por defecto. Firefox, Kmail, Amarok, LibreOffice, DragonPlayer… Es decir, las opciones habituales de KDE. En lugar del “Ubuntu Software” que veíamos en la versión principal, contamos con “Muon Discover”, ahora reducido a “Discover”, o “Descubrir”, en español (no es Muon Discover, mis disculpas por el error, éste sigue disponible en los repositorios como bien indica VaryHeavy en los comentarios, aunque por ahora no es instalable). Diréis que ya vale de dar estopa, pero es que es inevitable: pésimamente diseñado, con párrafos que se superponen a las imágenes y con búsquedas que han de realizarse por categorías. Esto es, si en la página principal escribes “Skype”, no encontrará nada. Si haces la misma búsqueda en el apartado de Internet, obtendrás premio.

 

Descubrir en Kubuntu
El gestor “Descubrir”, con su galimatías y sus letras apelmazadas. Uff…

 

Sobre la facilidad de uso pocos peros se pueden poner. Reproduce todos los archivos multimedia y el contenido Flash si, al igual que en Ubuntu, le decimos al instalador que se haga cargo de dejarnos el sistema preparado para ello. Cosas de las licencias y tal. Sin embargo, tuve problemas para descomprimir los archivos “.rar”, cosa que en Ubuntu no. Dolphin prefirió hacer “crash” antes que recomendarme la instalación del paquete “unrar”. Más madera.

Rendimiento

He optado por comparar Kubuntu 16.04 con la versión actual de Ubuntu y la antigua LTS. En los resultados obtenidos se puede comprobar que gana a ambas en uno de los “benchmarks” de Phoronix Test Suite, sucumbiendo ante Ubuntu 14.04 en el resto. Luego, al menos, podemos salvar algo de esta Kubuntu, y es que en términos generales parece rendir un punto, pequeñito, por encima de su hermana con Unity. Sin embargo, llevado al terreno del desempeño gráfico, está 10 puntos por debajo. Lo comido por lo servido, pues.

 

Phoronix Test Suite Kubuntu

Phoronix Test Suite Kubuntu

Unigine Valley Kubuntu

 

En cuestiones de fluidez no he de resaltar nada negativo. El escritorio se mueve bien – hasta que alguna aplicación se cae, cosa que sucede con frecuencia – y consume unos 800 Mb al inicio, valor más que aceptable en la actualidad para una suite de la complejidad de KDE con Plasma 5.

Estabilidad y errores

Por si no le he dado ya suficiente tralla a Kubuntu, vamos a mi queja principal. A “Ubuntu ha experimentado un error interno”, del cual ya tuve noticias en mi revisión anterior con Unity, viene a sumarse el “Plasma crash” de la mariquita. Por separado ya son un incordio, imaginaros la que lían los dos juntos. Pues Kubuntu va bien servido de ambos, queridos amigos, hasta el punto de hacer perder la paciencia a alguno que yo me sé. Recapitulando en mi experiencia:

El errático reinicio del “Live CD”, que obliga a hacer un ALT+ImprPant+REISUB para salir.

El gestor de controladores que no encuentra nada y se queda eternamente en “obteniendo información del sistema”. Ello hace imposible instalar los controladores propietarios de NVIDIA para un usuario novel. En mi caso, la instalación manual sí funcionó.

El dichoso “apport” que cada dos por tres refiere un error interno de Ubuntu (sin K).

Los errores de Plasma 5. Los he sufrido en Dolphin, en Ark y en “Preferencias del sistema”, sin hacer absolutamente nada del otro mundo. Hacen “crash” porque sí.

Errores en Kubuntu
La exaltación del error: notificaciones por partida doble y hasta triple

 

Mi opinión de Kubuntu 16.04 Xenial Xerus

Resulta dolorosamente obvio en el caso de esta versión, de soporte extendido, no lo olvidemos, que la recomendación de aguardar un tiempo prudencial antes de instalar o actualizar Ubuntu y derivadas es digna de ser tenida en cuenta. Pese a lo cual, hay ciertas cosas que yo no alcanzo a comprender. ¿De qué demonios sirve lanzar versiones plagadas de errores, como Kubuntu Wily, con el pretexto de servir para mejorar las LTS, si luego nos entregan esto? Errores desde que uno inicia el escritorio en vivo, poquísima atención a la estética, escasez de programas preinstalados… Con estas premisas se me hace complicado encontrar un motivo para usar o recomendar Kubuntu.

 

Instalar NVIDIA Kubuntu
Los controladores propietarios han de instalarse de forma manual en esta Kubuntu 16.04

 

Creo que la combinación de un Plasma 5 en ciernes – ¡pero es la versión 5.5 ya! – con un Ubuntu LTS recién nacido no puede resultar peor. Quizás sea todo consecuencia de la incertidumbre que rodea el futuro de la distribución, con la aparición de proyectos paralelos como KDE Neon, sea lo que sea eso, que todavía no lo tengo muy claro. O tal vez la feroz competencia entre distros KDE, con escritorios muy completos y bien desarrollados (KaOS y Chakra mis favoritos, openSUSE muy cerca) ha ido debilitando a una Kubuntu en la que nunca se puso demasiado empeño.

O quizás, simple y llanamente, estoy tan acostumbrado a la calidad de esas otras distribuciones y tan cansado de encontrar errores en los inicios de las LTS de la familia Ubuntu que mi tolerancia está bajo mínimos. Porque no lo entiendo, no veo para qué han servido Kubuntu 15.04 y 15.10, porque el resultado final, en forma de Xenial Xerus, deja bastante que desear. Es mi opinión y como tal la escribo, que de eso se trata al hacer una revisión. Aunque el resultado desmerezca a 26 de Abril, en los 3 años de soporte ofrecidos es de esperar y desear que Kubuntu pula sus defectos y alcance la calidad que su larga historia merece. Que así sea si no quiere desaparecer, engullida por distribuciones mucho más jóvenes que entregan un KDE bastante mejor.

Salud

PD: la webcam sí funciona. Pero el rollo de sacar la mano a pasear en cada artículo ya cansa, ¿no?

Puntos fuertes: la compatibilidad con Ubuntu asegura gran cantidad de programas y PPAs disponibles

Puntos débiles: errores, errores, errores. ¿He mencionado los errores?

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Probando Plasma 5 en Kubuntu y KaOS

Dicen por ahí que Plasma 5 ya es lo suficientemente estable para ser usado como sistema de escritorio principal. Es una afirmación que he leído en varios frentes y a varias personas, siendo el administrador de Muy Linux una de ellas. Uno, que es perro viejo, recuerda experiencias frustrantes con escritorios recién implementados: las primeras versiones de Unity en 2011, por ejemplo, que eran lamentables en casi todos los sentidos, o los primitivos KDE 4, de evidente relación con el tema que tratamos hoy. Puesto que el equipo de Chakra sigue trabajando en el limado de asperezas y puesta a punto de la nueva “iso” Fermi, a la espera de la “Release Candidate 3” me he decidido a comprobar por mí mismo el estado de madurez de Plasma 5. Lo hago, además de por la razón habitual, que no es otra que la curiosidad, por tener algo con que comparar a la mencionada Chakra Fermi, pudiendo así detectar errores de serie de KDE (los llamados “upstream”) y diferenciarlos de los fallos propios de la distribución. Leer más “Probando Plasma 5 en Kubuntu y KaOS”

Kubuntu 13.04: se cambian las tornas

Siguiendo con el curso habitual de las revisiones de la familia ubuntera damos paso hoy a la versión con KDE, la popular Kubuntu que patrocina la empresa Blue Systems. No lo recuerdo con exactitud, pero probablemente fuese la versión 10.10 de Ubuntu, la tantas veces justamente alabada Maverick Merkaat, la última que en mi opinión superase en calidad y estabilidad a su homónima con KDE. De ahí en adelante, con la introducción de una Unity en pañales durante sus primeras apariciones, unido a la creciente mejoría protagonizada por KDE, Kubuntu me ha parecido netamente superior a Ubuntu. Por esto me ha resultado tan extraño el resultado de esta revisión, acostumbrado a algo que daba por sentado y me ha sorprendido el intercambio de papeles en cuanto al comportamiento de ambas distros en mi equipo.

Supongo que no hace falta repetirlo. Por si acaso, allá vamos una vez más: el resultado del análisis se circunscribe a mi equipo, con mi hardware y mis necesidades particulares. Quien desee saber más puede descargar la imagen de Kubuntu y probarla por sí mismo, puede que se reproduzcan los problemas que yo he sufrido o puede que encuentre una distro perfecta que va como la seda. Tras el anuncio anti-fanboys de rigor, vamos a entrar en materia con la revisión de Kubuntu Raring Ringtail.

Instalación
Poca diferencia en el fondo y alguna más en las formas, el instalador de Kubuntu funciona igual de bien que el de Ubuntu, si bien se manifiesta a pantalla completa y con su pase de diapositivas particular. La primera elección que debe hacer el usuario se refiere al idioma, de ahí en adelante todo lo va a encontrar en castellano salvo una pequeña parte del módulo de particionado que no va a interferir en absoluto en la facilidad de uso de éste. Por lo demás, tiempos de instalación y descarga de actualizaciones y códecs muy similares a los de Ubuntu Raring.

El problema llega cuando voy a reiniciar y lo único que consigo es una pantalla negra. Ni pulsando Enter como en Ubuntu ni nada de nada. Tras un rato de espera que supera lo razonable me veo obligado a realizar el gesto que tal vez más molesta a un usuario de GNU/Linux: pulsar el botón de apagado en el gesto conocido como “hard reset”, o reinicio a lo bestia. Será, por desgracia, el primero de muchos durante el análisis.

Ya reiniciado el ordenador descubro, como no podía ser de otra forma, que el reconocimiento de los sistemas instalados es total y absoluto. Entro en Kubuntu y me topo con una apariencia espartana, que se asemeja sobremanera a lo que uno encuentra cuando inicia a un Arch con KDE recién instalado, y que solo puedo calificar con el anglicismo “vanilla”, algo así como virgen en términos de software. Creo que a Kubuntu le vendría bien incorporar algunas señas propias de identidad, y no soy el único que lo piensa, pero estamos de acuerdo en que no es un aspecto importante ni difícil de modificar por el usuario.

Como lo primero es lo primero, inicio el gestor de programas Muon para proceder a la actualización del sistema. Allí me encuentro con varios paquetes ya descargados que están pendientes de aplicar. A continuación, salvada esta parte me dispongo a instalar algún programa que me permita modificar el menú de arranque, cosa que hago mediante el correspondiente PPA de Grub Customizer, sin mayores complicaciones. El único “problema” que plantea el referido programa es su falta de integración con el entorno, presentado el feo y anticuado aspecto que proporciona el tema Raleigh de GTK, pese a que la configuración del sistema indica otra cosa. Decido posponer, como hice con Ubuntu, la instalación de los controladores propietarios de AMD/ATI para probar primero el desempeño de los libres.

Arranque y apagado
Tiempos que, sin ser para nada largos, son peores que los conseguidos con Ubuntu: 35 segundos para iniciar, 17 para apagar. En particular el último de ellos es un valor que triplica a mi distro de cabecera, mas las comparaciones son odiosas y lo dejamos ahí.

Software
El gestor de programas Muon es una de las piezas de software incluidas en Kubuntu que ha ido mejorando con el tiempo en aspecto y rendimiento. En este nuevo lanzamiento sigue por el mismo camino. En cuanto a la disponibilidad de programas, lo habitual: una ingente cantidad de software al servicio del usuario, ya sea a través de Muon como mediante la adición de los correspondientes PPAs que cada uno desee. Uno de los puntos fuertes de la familia *buntu, sin ninguna duda.

En cuanto a software pre-instalado contamos con Rekonq como navegador web, Firefox a un solo clic de distancia gracias al enlace de instalación del mismo, Amarok como gestor de música, Dragon Player como reproductor multimedia, Libreoffice como suite ofimática, Gwenview para las fotos y Krita como programa de retoque y ajuste de imágenes.

Hardware
Si queremos que nuestra impresora haga aquello para lo que fue adquirida tendremos que completar algunos pasos, alejándonos de la sencillez con lo que esto se realizaba en versiones anteriores de Kubuntu. Hay que entrar en el menú de KDE –> Preferencias del sistema –> Impresoras. Tras instalar los controladores correspondientes a nuestra marca y modelo descubriremos que, si intentamos imprimir algo no sucede nada. Aún nos falta un paso, pues el applet de impresión en la bandeja del sistema nos muestra la misma como desactivada. Tras solucionarlo, todo perfecto. Tal vez demasiados pasos si tenemos en cuenta lo simple que resultaba antes, cuando era auténticamente “plug and play”.

El resto de “cacharros” no precisa de ningún paso adicional para funcionar. Escáner (con Skanlite), webcam (con Kamoso), mi adaptador de red inalámbrica y la tarjeta Ethernet van bien desde un principio.

Conectividad
La conexión vía samba con mi portátil Windows funciona de primeras, a excepción del “streaming” de vídeo (que, de nuevo, en Ubuntu sí que funcionaba). Dolphin conserva la contraseña para futuros accesos a las carpetas de red. El reconocimiento y montaje de dispositivos externos es perfecto, tanto para el pendrive, como para el disco duro y la tarjeta SD.

Experiencia “out of the box”
Mi mayor queja al respecto del “usar y listo” con esta edición de Kubuntu se refiere al sonido. Ya tuve problemas con Ubuntu, pero los mismos se solucionaron con unas cuantas instrucciones en consola. Kubuntu reproduce exactamente el mismo comportamiento problemático, la “salida para torpes” que se activa de forma aleatoriamente con cada reinicio, pero sin que los pasos dados para aplicar la solución en Ubuntu funcionen de modo alguno. Es aquí donde empiezo a sospechar del kernel, asunto que desarrollaremos algo más adelante, que se ha actualizado, algo que también me dio tiempo a hacer en Ubuntu antes de que su partición fuese sobreescrita por Kubuntu.

El resto de aspectos relacionados con la facilidad de uso no suponen problema, salvo otra pequeña diferencia (o grande, según sean los conocimientos del usuario afectado) que viene dada por la ausencia del paquete unrar para descomprimir ficharos rar. Mientras que en Ubuntu se nos ofrecía la posibilidad de instalarlo sobre la marcha, Kubuntu simplemente se queda intentando la descompresión, no la logra y no arroja información alguna al usuario. Otro “minipunto” para Ubuntu.

Estabilidad
Podría decirse que en un cincuenta por ciento de las ocasiones en que he reiniciado Kubuntu éste ha fallado en su cometido y me ha obligado a pulsar el botón del equipo. Comentaba antes cuán molesto resulta esto para un usuario acostumbrado a Linux y me reafirmo en mi aseveración. A esto he de añadir que, de cuando en cuando, se me ofrece información de un error de Nepomuk que parece causante del problema, pero el hecho de que solo vea la referida ventana a veces me hace dudar de ello. Por otro lado hay más: sé que Rekonq no es, ni de lejos, el navegador perfecto, pero hago uso intensivo de él en Chakra sin que se haya quedado congelado como me ha ocurrido con su versión incluida en Kubuntu. Chromium, otro tanto de lo mismo que me obligó incluso a un nuevo “hard reset”. Demasiadas complicaciones que alejan, en mi experiencia, a Kubuntu de su estabilidad habitual.

Fluidez
El sistema, porque una cosa no quita la otra, se mueve de forma fluida, los efectos de escritorio van bien y apenas consume unos 535 Mb de inicio.

Gestión de energía
La suspensión a RAM se encuentra habilitada desde el inicio y funciona, en mi caso, tanto usando controladores gráficos libres como propietarios. Para la hibernación, como en Ubuntu, es preciso que el usuario actúe, pero la instrucción “sudo pm-hibernate”, si bien ciertamente lleva el sistema a estado de hibernación, no es capaz de recuperarlo, provocando un nuevo “crash” en Plasma y un consiguiente reinicio del servidor gráfico para obligarme, otra vez, a reiniciar.

Personalización
Para tratar de adecuar Kubuntu a mis gustos personales procedí a la instalación de Clementine, Gimp, Shotwell y Spotify, sin nada que reseñar. La instalación de los controladores privativos de AMD/ATI es muy sencilla gracias a la inclusión de Jockey (Menú –> Aplicaciones –> Sistema –> Additional drivers). No he notado grandes diferencias de rendimiento de dichos controladores en las tareas cotidianas, al igual que los cuelgues y problemas al reiniciar tampoco se han solventado.

Pruebas de rendimiento
Podría pensarse que no tiene sentido someter a Kubuntu y a Ubuntu a una batería de pruebas y esperar obtener diferentes resultados, pero la realidad es que ambas distribuciones no son exactamente iguales, y aún siéndolo la utilización de un entorno de escritorio diferente alteraría también los valores. A la par de que se perdería la diversión de quien suscribe, por otra parte. En realidad hay pequeñas diferencias en los resultados, con un montante final favorable a Kubuntu, especialmente potente en la prueba de desempeño gráfico con Unigine Valley.

Conclusiones

Si bien es cierto que no esperaba esta suerte de cuelgues, reinicios accidentados y aplicaciones que se congelan en Kubuntu debería decir que no me sorprende del todo. Como muchos sabéis tengo en Chakra mi distribución predilecta que vino a llenar el hueco dejado por mi desencuentro con Arch, me gusta tanto usarla como intentar colaborar y mantenerme al día de lo que se cuece entre los desarrolladores. Llevo tiempo al tanto de ciertos problemas con la rama 3.8.x del kernel de Linux que parecen afectar particularmente a KDE, hasta el punto de que en Chakra (donde contamos con la versión 3.7.6.2 quienes no tenemos habilitado el repositorio [testing]) se están planteando saltársela por completo y actualizar, en su momento, a la 3.9.x. Tengo a los desarrolladores de Chakra en una alta estima, sé que no dan puntada sin hilo y que si plantean algo así es debido a que tienen razones para ello.

Lo anterior viene a colación en un intento de encontrar una explicación al fallido ensayo que ha supuesto para mí esta versión de Kubuntu. Podría ser esta infausta combinación del kernel con el entorno de escritorio la que explicase la sarta de problemas vividos, me inclino por esta posibilidad, ciertamente, pero no puedo argumentarla con ninguna base sólida. En cualquier caso los cuelgues, los fallos de reinicio, la extraña falta de integración GTK y el sonido inutilizable han supuesto una experiencia penosa en su conjunto.

Pero tampoco es para rasgarse las vestiduras, todo lo más evitar esta versión de Kubuntu, que no será gran problema si tenemos en cuenta su escasísimo tiempo de vida (9 meses de soporte) y quedarnos con las previas, al darse el curioso caso de que la anterior versión finalizará su ciclo de vida tres meses más tarde de que lo haga ésta. También podemos optar por continuar usando la LTS, que será soportada hasta abril de 2017.

Y eso es todo lo que ha dado de sí esta prueba de Kubuntu 13.04 que se convierte en la primera, después de muchas, que puntúa más bajo en nuestra escala que su equivalente ubuntera. Un 6’75 por el 7’54 que lograba Ubuntu Raring. Próxima estación: Xubuntu. Un saludo para todos.

LO MEJOR
  • Gran facilidad de instalación y uso
  • Muchos programas disponibles
  • Comunidad numerosa y amigable


LO PEOR
  • Problemas de estabilidad
  • Dificultades para configurar el sonido
  • Tiempo de soporte muy escaso
FICHA TÉCNICA
Distribución: Kubuntu 13.04 Raring Ringtail
Entorno de escritorio: KDE 4.10.2
Kernel: 3.8.0-19-generic
Xorg: 1.13.3
Driver gráfico: fglrx 9.1.11
OpenGL: 4.2.12002
GCC: 4.7

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

KUBUNTU 13.04 RARING RINGTAIL LSDH
Instalación 8,00
Arranque y apagado 6,25
Software 10,00
Hardware 9,00
Conectividad 8,33
Out of the box 8,33
Estabilidad 0,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 6,67
Pybench 3.148,00
Apache 21.591,96
Encode-flac 8,26
Unpack-linux 18,15
Unigine Valley 427,00
Corrección por rendimiento 0,34
CALIFICACIÓN 6,75

Editado el 7/05/13 por un error en la fórmula de cálculo de la corrección por rendimiento

Kubuntu 12.10: esto es otra cosa

Con mayor o menor apoyo por parte de la comunidad, lo cierto es que parece existir consenso en el paso atrás que supone la última versión de Ubuntu, que veíamos hace unos días en este blog. Aunque bien es verdad que muchos de los errores que se reprodujeron en mis sistema parece que tenían que ver con la no instalación por mi parte de algún paquete. Mis dotes de adivino nunca han hecho su aparición y en este caso no iban a hacer una excepción… Los desarrolladores deciden dejar de instalar un paquete imprescindible para el buen funcionamiento de los drivers propietarios a la vez que también deciden esconder un poco la opción de instalar dichos drivers, cualquiera sabe con qué extraña intención. Resultado: Ubuntu se arrastra de manera lamentable y la culpa la tengo yo por no leer las notas de la versión.

Logo de Kubuntu

Problemas personales aparte, estoy convencido de que los creadores y mantenedores de Gnome nunca imaginaron la tremenda repercusión que su decisión de reescribir por entero el escritorio iba a tener para Linux en general. De haber sido así tal vez no hubieran dado el paso, supongo. Lo queramos o no, Gnome ha sido la entrada al mundo de Tux para la gran mayoría de personas que hoy usan Linux en todas partes. Un cambio tan drástico como ha supuesto Gnome 3 respecto a su anterior versión ha revolucionado – en sentido negativo – a más de uno, dejando a muchos usuarios con sensación de desamparo y a la búsqueda de un entorno con el que sentirse más confortable o más identificado. Ello nos ha hecho caer a muchos en un distro hopping compulsivo sin llegar realmente a encontrar, en algunos casos, lo que se busca.

Lo anterior lo traigo a colación a propósito del cambio, obligado para muchos desarrolladores, en el escritorio de referencia de determinadas distribuciones. Debian saldrá ahora con XFCE por defecto. Ubuntu eligió desarrollar su propia herramienta paralela a la shell de Gnome. Dicha herramienta, de nombre Unity, va mejorando en algunas cosas y empeorando en otras, pero de cualquier modo se ha convertido en la imagen que identifica a Ubuntu, y eso no va a cambiar, al menos, no en un futuro próximo. Hay mucha gente que se ha acostumbrado a Unity y la encuentra atractiva y sencilla de utilizar, a la par que productiva. No les alabo el gusto pero reconozco que sí, que con algo de tiempo uno se puede habituar a Unity y usarla sin problemas.

Pero, ¿qué ocurre cuando no nos gusta Unity o se nos cuelga a cada instante? Podemos iniciar la interminable búsqueda de una nueva distribución, claro. O podemos mirar justo al lado y fijarnos en Kubuntu. La otrora versión llena de fallos y lenta de Ubuntu se ha convertido actualmente en la mejor alternativa a la distro de Canonical, alcanzando su madurez junto a la de KDE, su escritorio por defecto. Analicemos qué nos trae esta Kubuntu Quantal Quetzal:

Instalación
Nada ha cambiado en el proceso de instalación de Kubuntu. El sistema inicia con los controladores libres de ATI y nos muestra el típico slideshow de la distro, que como ya he indicado en otras ocasiones, resulta más completo y descriptivo que el de Ubuntu. Además, la descarga de los códecs y demás software propietario lleva unos diez minutos, nada que ver con el procedimiento interminable que veíamos en el análisis de la versión principal de la distro.

Con estas premisas, la instalación de Kubuntu se completa en poco menos de veinte minutos. Tras reiniciar veo… la nada. El sistema no llega a presentarme el gestor de entrada KDM, tan solo se queda en una pantalla gris de la que no se puede salir sin pulsar el dichoso botón de apagado del ordenador. “Empezamos bien”, pienso. Pero en esta ocasión no se va a cumplir aquello de “lo que mal empieza, mal acaba”, pues tras un segundo reinicio todo marcha como debe y así va a ser en las horas de prueba que dediqué a la distribución. Ignoro qué provoco el error, el caso es que no se reprodujo en los siguientes inicios o reinicios del sistema. Al segundo intento consigo llegar al escritorio, limpio y claro, de esta versión de Kubuntu. Tal vez se podría incluir algo en el plasmoide de carpeta, un recuadro con la frase “esta carpeta está vacía” resulta algo pobre, en mi opinión. Así como un fondo de escritorio personalizado para la distro, en lugar del predeterminado de KDE. Cuestión de gustos.

Escritorio limpio de Kubuntu Quantal

Como es habitual, lo primero es lo primero, y en mi caso esto se refiere a instalar los controladores propietarios de AMD/ATI para mi “querida” Radeon. Ya me temía que la cosa no iba a ser sencilla, pues al igual que en Ubuntu no aparece la ventana que advierte de esta posibilidad nada más iniciar. Nuevamente, me equivocaba. En el menú de KDE –> Aplicaciones –> Sistema tenemos, en primera posición, la entrada “Additional Drivers”. Y, contrariamente una vez más a lo que ocurrió en Ubuntu, la instalación funciona a la primera sin darme más quebraderos de cabeza. Simple y eficaz. Y aquí es donde me pregunto por qué en Ubuntu no puede ser igual.

Drivers de ATI en Kubuntu Quantal

La notificación automática de actualizaciones, por el contrario, no cumple con su cometido. Entrando en el gestor de actualizaciones se puede configurar, si bien aparentemente está todo correcto. Al salir del gestor ya me aparece el correspondiente icono en la bandeja del sistema.

Instalando actualizaciones en Kubuntu Quantal

Una vez se produce la actualización, todo ha ido bien. Los efectos de escritorio vienen activados por defecto y funcionan perfectamente, cosa que con los drivers libres no era así del todo (algunos fallos gráficos). Lo único que me resulta un poco chocante en la sensación global que me da Kubuntu son las tipografías. Recuerdo anteriores versiones con un renderizado de fuentes mejorado, cosa que ahora no aprecio. Aunque también es posible que me haya acostumbrado al impresionante aspecto de SolusOS, la cual tengo por escritorio principal ahora mismo, y de ahí venga el “problema”. No lo sé, pero yo diría que en mi Arch con KDE las fuentes, a las que aplicaba el patch Infinality, se veían mejor.

Para colmo, en un intento de arreglar este tema usando las Preferencias del Sistema de KDE, lo que hago es empeorarlo. Tras activar el suavizado de fuentes la tipografía empeora sensiblemente y, si lo vuelvo a desactivar, tras reiniciar, no mejora. De cualquier modo es un problema menor que se puede solucionar con algún tiempo de configuración o cambiando las fuentes, posiblemente. Nada preocupante.

Navegador
En Kubuntu apuestan por Rekonq, un fork de Konqueror que en sus inicios solía emplear en Chakra con no muy buenos resultados. Lo cierto es que parece mejorar a pasos agigantados, pues no me ví en la necesidad de instalar Firefox, ya que todo funcionaba con corrección y fluidez. Si a pesar de todo queremos el navegador de Mozilla existe un enlace directo en el menú –> Internet –> Instalar Firefox.

Vídeo
Nada que destacar, si acaso un extraño comportamiento de Dragon Player: al pulsar el botón de cerrar de la ventana, desaparece y vuelve a aparecer la aplicación por un segundo. Por lo demás, reproduce todo correctamente.

Música
Amarok, como suele ser habitual. Sin ningún problema, de hecho, creo que inicia más rápido de lo que lo recuerdo en anteriores versiones. Nótese en la imagen de debajo como el renderizado de las fuentes ha cambiado respecto a las capturas previas.

Amarok en Kubuntu Quantal


Ofimática
Libreoffice, bien integrado y con funcionamiento impecable. Perfecto.

Libreoffice en Kubuntu Quantal


Fotografía e imágenes
El gestor de fotos escogido para Kubuntu es Gwenview. En los repositorios de la distribución tenemos el resto de alternativas, así como Gimp para poder retocar y mejorar las fotografías.

Gestor de software
El programa de gestión de programas, valga la redundancia, es Muon. Aunque en sus primeras versiones era bastante inestable, en la actual no he encontrado problema alguno digno de mención. Salvo, quizás, el hecho de no notificar las actualizaciones tras la instalación de Kubuntu cuando estaba configurado para ello. Pero esto, como hemos visto, es muy fácil de solucionar.

Muon en Kubuntu Quantal


Reconocimiento de hardware
Kubuntu no ha empeorado un ápice en este apartado. Impresora, escáner y webcam funcionando de primeras. Se incluye Skanlite y Kamoso para la gestión de los dos últimos, respectivamente.

Skanlite en Kubuntu Quantal


Navegador de archivos
A estas alturas pocos no estarán de acuerdo en que Dolphin es el navegador más avanzado y que más características incluye de entre todos los disponibles en Linux. La integración con samba, para compartir archivos con otros equipos Windows, funciona de maravilla sin tener que configurar nada. Tanto disco duro externo como pendrive y tarjeta de memoria SD son reconocidos y montados al insertarlos. El único inconveniente lo protagonizó Dragon Player, al ser incapaz de reproducir los archivos de vídeo remotos aduciendo la falta de un complemento que, pese a ser ofrecida su búsqueda e instalación, no conseguí encontrar. La solución, chapucera (lo reconozco) pasa por copiar previamente el archivo a nuestro equipo para así poderlo reproducir. O instalar VLC, que no presenta este problema.

Problema con Dragon Player en Kubuntu Quantal


Gestor de arranque
Grub reconoce todos los sistemas que actualmente conviven en mi equipo, que son Windows 7 Profesional, SolusOS Eveline y Manjaro 0.8.2 (sí, volví a instalarla y persiste el molesto error gráfico). Si deseamos personalizar este gestor de arranque será necesario recurrir a programas como Grub customizer, que podemos añadir mediante su correspondiente repositorio personal o PPA.

Grub customizer en Kubuntu Quantal

Estabilidad y suspensión a RAM
A excepción del cuelgue del primer reinicio no he tenido problemas durante las horas que he probado Kubuntu. Ni fallos de plasma, ni molestas ventanitas advirtiendo de un error interno que a nadie le importa, ni nada de nada. Cero problemas. Suspensión a RAM perfecta, como siempre recalco, a instancias de los controladores propietarios de mi AMD/ATI, pues con los libres sigue sin ser posible volver al sistema después de suspender.

Ciclo de desarrollo
Kubuntu es una distribución puramente comunitaria, o al menos lo era, pues actualmente su mantenimiento recae en la misteriosa Blue Systems en forma de esponsorización. Esta misma compañía contribuye con fondos en proyectos como Firefox KDE, Rekonq o Netrunner (el fork de Kubuntu auspiciado por los desarrolladores de Mint). Independientemente de quien la patrocine, Kubuntu mantiene el ciclo de soporte y desarrollo. Saldrá una nueva versión en mayo de 2013, junto con Ubuntu Raring Ringtail. La actual versión 12.10 estará soportada hasta abril de 2014, siguiendo con el ciclo habitual de dieciocho meses.

Kamoso en Kubuntu Quantal

Así pues, la instalación y prueba de Kubuntu Quantal ha resultado muy diferente a la de la versión homónima de Ubuntu. La diferencia está en que los desarrolladores de Kubuntu me han facilitado las cosas a mí y a otros muchos sufridos usuarios de AMD/ATI en cuanto a la instalación de los dichosos controladores propietarios. Eso por una parte, por otra está la gran seguridad y garantía de estabilidad que ofrece, a día de hoy, KDE como sistema de escritorio. Cosa que Unity y Gnome 3, insisto, a día de hoy, no pueden igualar.

Sea por la razón que fuere, Kubuntu parece mejorar con cada entrega, ya se trate de una versión de soporte extendido o no. En realidad no se me ocurre ningún buen motivo para actualizar de Kubuntu Precise a Kubuntu Quantal, ambas versiones son tan parecidas en cuanto a solidez y buen desempeño, que no veo argumentos suficientes para cambiar la una (soportada hasta 2017) por la otra. Si acaso la consabida “versionitis” que nos ataca a muchos usuarios linuxeros (vamos a incluirnos todos). Se opte por lo que se opte, tenemos un sistema fácil de instalar y de usar, con muchísimo software disponible, con un soporte excelente y donde todo funciona casi sin tocar nada. Realmente poco más se puede pedir. Un merecido 9’43 para Kubuntu (lástima de ese primer cuelgue) y, una vez más, mis felicitaciones a la comunidad que se encuentra tras este gran sistema operativo. Saludos.

Kubuntu 12.04: camino a la perfección

La versión con KDE de Ubuntu Precise, es decir, Kubuntu, se me antoja demasiado importante como para pasar por alto su revisión, por mucho que se pueda parecer en el trasfondo a su homónima con Unity/Gnome. En el pasado lanzamiento encontré una serie de inconvenientes que la hacían incómoda de utilizar, muy especialmente los referidos al centro de software Muon. Siendo de esperar que en esta nueva versión, que me permito recordar que es una LTS con soporte a cinco años vista, se hayan corregido estos fallos me dispongo a acometer la revisión de Kubuntu.



Instalación
Voy a hacerla desde un pendrive, habiendo grabado la iso con la ayuda de UNetbootin desde Chakra. El sistema inicia y me da a elegir entre probar Kubuntu mediante una sesión live o instalarla directamente al disco duro. Sin más dilación, elijo esta última opción. Tras contestar las típicas opciones referentes a la localización (idioma, teclado y franja horaria) se me presenta la pantalla de particionado, eligiendo como siempre la opción de realizarlo manualmente para poder acomodar Kubuntu entre mis otras distros, a la sazón Chakra y Ubuntu, más la partición dedicada a Windows 7. Aquí me encuentro con un extraño error que no me había sucedido antes: tras pulsar el botón de “siguiente” al haber finalizado mi configuración de particiones, el sistema me manda al escritorio live sin más explicación.

Vuelvo a intentarlo escogiendo la opción de instalación que se ofrece en el propio escritorio de Kubuntu. Al llegar al paso en que decido cómo y dónde montar mi partición /home separada, de nuevo el sistema me devuelve al escritorio. Parece ser que a Kubuntu no le gusta la forma en que quiero particionar mi disco, de modo que la complazco y prescindo de mi partición separada y… funciona. Muy curioso a la par que chocante.

Más allá de este paso todo transcurre con normalidad. El instalador de Kubuntu tiene buena presencia y su presentación de diapositivas es diferente a la que viene con Ubuntu. Como quiera que he reconocido la instalación de los drivers libres para gráficas AMD/ATI (por los parpadeos al iniciar) y recordando mi anterior experiencia con Ubuntu decido quedarme clavado delante de la pantalla e ir moviendo el ratón a intervalos regulares para evitar que el monitor entre en modo de ahorro de energía, del que no podría salir. Ni que decir tiene que la espera se hace eterna. Desconozco cuál es el problema, porque hace más de una semana que vio la luz esta Kubuntu, pero la cuestión es que la descarga de paquetes de idioma y de soporte multimedia es un castigo por su lentitud exasperante. Tal vez, en sucesivas versiones, deberían dejar al usuario escoger los mirrors de descarga, porque los elegidos para España están definitivamente saturados.

Muchos minutos después, la instalación de Kubuntu ha finalizado. La congelación de la barra de progreso en algunos momentos, unida al cálculo errático del tiempo estimado restante (en ocasiones marcaba hasta 800 minutos), hacen de la experiencia un auténtico tedio. El reinicio va bien, se toma algo más tiempo en arrancar que Ubuntu, aunque menos de lo que tarda Chakra (en mi equipo, claro). Compruebo que los efectos de escritorio están activados y funcionan bien con los drivers libres, si bien, al contrario que en Ubuntu, no aparece la opción de instalar los controladores privativos directamente. Si queremos utilizarlos, la opción está en el menú K –> Aplicaciones –> Sistema. En principio me ocurre igual que con Ubuntu, se produce un error al intentar instalar los controladores que parece motivado por errores en las actualizaciones durante el proceso de instalación, muy probablemente debidos a la saturación de los servidores.

La solución, por tanto, pasa por actualizar el sistema, o más bien terminar lo que se empezó a realizar durante la instalación y, una vez hecho esto, probar a activar los controladores privativos. Si se ejecuta en este orden no habrá problemas.

Navegación
Kubuntu sigue insistiendo con rekonq. Es un navegador muy rápido y con algunas características muy interesantes, como su manejo de los marcadores, por ejemplo, pero yo sigo prefiriendo Firefox. La opción de instalar este último viene contemplada en el menú, esto es, a un par de clics de distancia. Tanto uno como otro navegador se comportan con gran fluidez y reproducen los vídeos bajo flash.


Vídeos
Dragon Player sigue siendo igualmente el reproductor por defecto, como suele ser habitual existe la opción de instalar VLC desde los repositorios. El primero cumple bastante bien, reprodujo todos los formatos y sin saltos ni otros inconvenientes.

Música
El archiconocido Amarok, sin ser mi preferido, corre muy bien en Kubuntu. Nada que objetar y, como siempre, multitud de opciones en los repositorios oficiales.


Ofimática
Libreoffice, la completa suite ofimática, viene instalada. No es la mejor integración con KDE, pero supongo que se puede arreglar instalando oxygen-gtk. ¿O tal vez Calligra en un futuro?

Fotografía
Deberemos optar por Gwenview para organizar las fotos. Podemos instalar Digikam si necesitamos algo más completo, al igual que Shotwell si es nuestra preferencia. Para retocar imágenes tenemos Gimp disponible en los repositorios.

Gestor de software
Gran trabajo de corrección de errores con el centro de software Muon. La diferencia con la anterior versión es abismal, todo va como la seda. Interfaz clara y sencilla, menos recargada que el centro de software de Ubuntu y que funciona muy bien. Actualizaciones automáticas en nuestra bandeja de sistema.

Reconocimiento de hardware
Al mismo nivel que Ubuntu, ni más ni menos. Todo se reconoce con solo encenderlo. Impresora que se configura automáticamente y funciona sin un problema. Escáner que, una vez instalado Skanlite, también marcha sobre ruedas e ídem ocurre con la webcam tras probar con Kamoso.

Programas de uso habitual
De mi lista de software de uso frecuente no hay ningún programa que venga por defecto con Kubuntu. Necesité instalar Skanlite y Kamoso para la gestión de escáner y webcam, respectivamente. Dropbox lo encontré en los repositorios, aunque instala varias dependencias gtk, incluyendo Nautilus que, por cierto, se ve horrible en KDE. Pero funciona, al menos, lo cual es una avance respecto a la última versión de Kubuntu. Vagalume también está en los repos y podemos decir lo mismo, esta vez sí funciona. Skype se descarga desde su web (paquete para Ubuntu 10.04+) e instala… ¡252 dependencias! O al menos, de esa cantidad informa Muon, y lo cierto es que se tira un buen rato descargando. JDownloader se puede instalar con su script de siempre, aunque deberemos, al igual que en Ubuntu, descargar una máquina virtual Java con Muon.

Gestor de arranque
Un grub que funciona normalmente, que no es poco. Lo que vuelvo a echar en falta es una opción para poder configurar el menú, ya que han decidido eliminar startupmanager de los repos.

Estabilidad
Cero problemas. El sistema se inicia y se apaga con enorme rapidez, funciona fluido y no obtuve ningún cuelgue extraño. Perfecto, incluyendo la suspensión a RAM con los drivers privativos, claro.

Ciclo de desarrollo
Idéntico al de Ubuntu. Tenemos esta edición LTS (Long Term Support, soporte a largo plazo) y tendremos las sucesivas versiones semestrales de la distro de Canonical, la próxima de ellas, Quantal Quetzal, verá la luz en octubre.


Grandísimo avance de Kubuntu respecto a su anterior versión. Precise Pangolin es una estupenda adaptación de Ubuntu al escritorio KDE, realmente funcional y rápida. Huelga decir que, en mi opinión, supera con creces a su versión principal, pero no se puede afirmar que yo sea imparcial en este tema, conocida mi preferencia por KDE respecto al actual Gnome y aún más a Unity.

Dejando a un lado gustos personales en el tema de los entornos de escritorio y poniéndonos en el lugar de un recién llegado a Linux que instala Kubuntu merece la pena reseñar la gran facilidad con la que se puede poner en marcha un equipo con este sistema operativo. Pasando por alto el problemilla de la partición /home, que al usuario novel casi seguro que no va a afectar pues se suele obviar este tipo de cosas al instalar, Kubuntu ofrece un estupendo sistema, en el que todo funciona bien y a la primera, sin quebraderos de cabeza y con una comunidad amplia y siempre dispuesta a ayudar.

Para rematar, cinco años de soporte. No se puede pedir más. Kubuntu se está acercando al perfecto sistema operativo que tanto buscamos, nada que ver con aquellas primeras versiones llenas de errores que me hacían volver corriendo a Ubuntu. Enhorabuena a la comunidad en general por esta gran distribución, animo a los amantes de KDE a probarla. Obtiene un 9’13, mejorando la nota de Ubuntu. Saludos.

Kubuntu 11.10: luces y sombras

Me voy a saltar mi costumbre de analizar distribuciones conforme van apareciendo en el mundo Linux para dar cuenta de una que, pese a que muchos puedan pensar que no es más que Ubuntu con un escritorio diferente, ha sido, es y será referente entre los usuarios que prefieren el entorno KDE. Estoy refiriéndome a Kubuntu, la distro que la comunidad ubuntera pone a disposición de todos al mismo tiempo que la versión principal y que, por lo tanto, lleva tres meses ya entre nosotros.

Por los comentarios que había leído sobre Kubuntu, la gran mayoría positivos, me había hecho una idea sobre hacia dónde se estaba dirigiendo esta distribución. La última versión que tuve instalada, si no recuerdo mal, fue la 9.10 y ya ha llovido desde entonces. Al probar la distro en mi equipo he encontrado muchas cosas que han mejorado y, desgraciadamente, muchas otras que han empeorado. Trataré de analizar la experiencia en las siguientes líneas.

Instalación
Al iniciar desde el pendrive, al igual que ocurre con Ubuntu, se nos ofrece la posibilidad de probar la distro en modo live o directamente instalarla. No soy amigo de las probaturas en entornos sin instalar, más de una vez me he llevado sorpresas en ambos sentidos, para lo bueno y para lo malo, por lo que opto por la instalación directa. Como quiera que marco las casillas para habilitar la descarga de actualizaciones y de códecs multimedia, el proceso se hace realmente lento, llevando alrededor de 40 minutos en total. Eso sí, el aspecto gráfico, slideshow incluido es excelente, si bien en ocasiones se hace algo lento en responder, como demasiado pesado. Es un problema que muy probablemente no encontrarán los que disfruten de hardware más moderno.

Una vez reiniciamos y entramos por primera vez en nuestro Kubuntu encontramos el fondo de escritorio estándar de KDE (uno propio de la distro no hubiera estado mal, la verdad) y un aspecto gráfico realmente cuidado entre el que destaco la estupenda tipografía Ubuntu, una de mis preferidas junto a la Lucida de Apple. Los efectos de escritorio de Compiz están activados por defecto, lo que para mi tarjeta gráfica es un problema, nada que no pueda resolverse con un Alt+Mayúsculas+F12. Al poco de iniciar se nos ofrece la instalación de actualizaciones, unas 300 aproximadamente, de las cuales solamente restan por descargar unas cuantas. Y es aquí donde va a comenzar el galimatías que ha hecho que mi experiencia con Kubuntu haya resultado poco menos que una sarta de problemas, uno tras otro.

La actualización se lleva a cabo a través del gestor de software Muon, programa que desconocía y que no me ha podido dejar peor sabor de boca. En primer lugar, la actualización se detiene cuando la barra de progreso alcanza el 56%. Ni parpadeo del led, ni carga de procesador, ni nada, se queda como esperando algo. Me dirijo al menú de KDE para abrir el monitor del sistema y, oh sorpresa, han desaparecido todas las aplicaciones. Opto por la solución de abrir un diálogo de ejecución con Alt+F2 y correr Konsole. Una vez en el terminal, y dado que la ventana de Muon es imposible de cerrar y además no nos deja reiniciar el equipo, mato el proceso con kill y hago un “sudo reboot”.

A la vuelta del reinicio las aplicaciones han regresado también al menú principal. Al intentar ejecutar el gestor de software Muon me encuentro con una ventana de error. Sin embargo, y esto es lo más extraño, al abrir un terminal y teclear “muon”, el programa se inicia sin problema alguno. Ya tenemos el lío montado.

Y es que, a raiz de este problema, cualquier intento de instalar aplicaciones desde Muon, vía consola ya que es la única forma que tengo de iniciarlo, va a resultar en un problema detrás de otro. Programas que parecen instalarse pero luego no se muestran en el menú, programas que ni siquiera inician, procesos de instalación que se quedan colgados. Un auténtico berenjenal. De modo que decido prescindir de Muon y me dedico a instalar usando el terminal, con el socorrido “sudo apt-get install loquesea”. La primera vez que lo intento me indica que dpkg, el instalador de paquetes de Debian, se ha quedado a medias y debe ejecutarse un “sudo dpkg –configure -a” para corregir el error.

Llegado este punto el lector entenderá que Kubuntu ha dejado de ser una distro para no iniciados y requiere, en mi caso particular, algunos conocimientos extras y el manejo de la terminal, lo que resultará en usuarios noveles huyendo despavoridos (no todos, afortunadamente, y sálvese quien pueda).

Navegación
Kubuntu es de las pocas distribuciones que optan por presentar como navegador el controvertido Rekonq, programa que se presenta como integrado en KDE en lugar del tradicional Konqueror. Si bien he leído que presenta muchos fallos y las veces que lo he probado así ha sido (recuerdo haberlo hecho en Chakra) he de reconocer que su integración con Kubuntu es muy buena. En las pruebas a las que lo sometí me arrojó un error, con cierre forzoso incluido. En su haber, decir que reproduce flash perfectamente y se navega con mucha fluidez. Debe mejorar todavía, en mi opinión, y en este caso para quien piense como yo está disponible el siempre excelente Firefox con un enlace en el menú K –> Internet desde el que se puede instalar. La apariencia de Firefox en Kubuntu es muy buena, al nivel de las distros que mejor integran aplicaciones GTK en KDE, caso de openSuse.

Vídeos
Dragon Player es el reproductor elegido. Si bien corre todos los formatos vuelven a aparecer mis viejos amigos, los problemas de la saturación de colores exagerada y los saltos en vídeos de alta definición. La instalación de VLC corrige el primero de estos problemas, mas permanece el segundo.

Música
Nada que objetar, tenemos Amarok preinstalado y funcionando a tope. A destacar el plugin de letras de canciones, con un desplazamiento automático del texto, tipo karaoke, muy útil. Genial.

Ofimática
Para el desempeño de labores de oficina podemos usar el omnipresente Libreoffice. La integración con KDE es buena, sin llegar a los niveles que he conseguido en mi Arch, pero buena al fin y al cabo.

Fotografía e imágenes
Ni Shotwell ni Gimp vienen preinstalados, probablemente por tratarse de software que emplea las librerías GTK. En cualquier caso están disponibles en los repositorios para su instalación.

Gestor de software
El punto negro, negrísimo, de esta versión de Kubuntu, al menos desde mi experiencia. Muon no me dió más que problemas desde el inicio, como explico en el apartado destinado a la instalación. Prescindible.

Reconocimiento de hardware
Totalmente automatizado, Kubuntu reconoce mi impresora Epson Stylus Color 685, mi escáner Epson Perfection 640U (dos piezas de museo, lo sé) y mi webcam Hércules Dualpix Exchange. Como programa de gestión del escáner instalo Skanlite y para usar la webcam opto por Kamoso. Todo perfecto.

Software de uso común
Más problemas de los esperados a este respecto. Cheese o Kamoso están disponibles, así como Skanlite o Simple Scan, como hemos visto. Con Dropbox no hubo manera, ya que kfile box no aparece en los repositorios y nautilus-dropbox me tira un error al iniciarse referente a los permisos de mi directorio principal. No me había ocurrido con ninguna otra distro, la verdad. Vagalume no funciona, si bien en este aspecto ya tengo precedentes. Skype se instala desde su web y jDownloader con el script correspondiente, también en su propia web.

Gestor de arranque
Menú clásico de Grub, reconoce todos los sistemas del equipo. Se puede editar instalando el Administrador de arranque Startupmanager, que está en los repositorios.

Estabilidad y suspensión a RAM
El sistema es estable si nos abstraemos del ya mencionado gestor de software. El iniciar dicha aplicación desde la consola para instalar programas redundó en multitud de problemas de estabilidad. Por lo demás, ningún otro error y la suspensión a RAM perfectamente operativa.

La impresión general que me ofrece Kubuntu 11.10 es que, con algunos retoques y empleando algo de tiempo en su configuración nos quedaría un sistema muy estable y funcional, con todas las ventajas ya consabidas de Ubuntu en cuanto a facilidad para encontrar software y una ingente comunidad de usuarios dispuesta a ayudar. Pero claro, si se precisa tiempo y configuración nos estamos alejando de una de las principales virtudes de Ubuntu y sus derivadas, la posibilidad de usarse “out-of-the-box” y sin que el usuario precise de conocimientos sobre el terminal (y no voy a entrar en la idoneidad de esta cuestión, sería un debate estéril y fuera de los límites de una revisión).

Tampoco sería justo desacreditar a Kubuntu, pues la mayoría de inconvenientes que he encontrado se deben a su gestor de software. Más allá de éste, si el usuario opta por Synaptic, por poner un ejemplo, o por usar aptitude o apt-get desde la terminal, hallará en Kubuntu una distribución eficiente, rápida y con muchas posibilidades de mejora. Los “enemigos” de Unity y Gnome shell disponen aquí de una alternativa muy válida para no tener que abandonar su distribución preferida. Obtiene un 7’35. Saludos y gracias a INDX por la sugerencia.