Linux Mint “tips” 2: instalar controladores propietarios

Continuando con la saga de pequeños consejos para usuarios noveles que se embarcan en la gran experiencia de adoptar Linux Mint como sistema de uso principal, turno hoy para la instalación de los controladores propietarios. En general, quien más y quien menos tiene en su equipo algún hardware que requiere el uso de los mismos, de modo que me parece interesante explicar qué son, en qué se diferencian de los llamados controladores libres y cómo se pueden añadir al sistema.

¿Qué es un controlador?

De entre los muchos dispositivos que componen un equipo informático, hay una gran mayoría que precisa de una serie de ficheros, llamados controladores, que permiten al núcleo del sistema y a dicho hardware reconocerse y hablarse entre sí. Definición muy sui géneris, pero se trata de entender el concepto y no de profundizar demasiado. Para quien esté interesado en una explicación en condiciones, existe la Wikipedia, entre otras fuentes.

Controladores propietarios

Son los creados habitualmente por los fabricante de los dispositivos (impresora, placa base, tarjeta de red…), que por razones de competitividad y otros motivos de índole económica no suelen mostrar a todo el mundo el código fuente de dichos programas. Por regla general, los controladores propietarios o privativos suelen exprimir y sacar el máximo partido a los dispositivos para los que fueron creados, de ahí que el fabricante no permita a otras personas revisar el código para saber qué incluye. Es el caso de todos los controladores que existen para Windows y la razón de ser de esos CDs o disquetes para los más mayores, que solía incluir todo periférico que adquiríamos para dicho sistema operativo.

Controladores libres

Creados por la comunidad, normalmente mediante el uso de ingeniería inversa – algo muy complejo y que requiere un trabajo inmenso. Suelen rendir peor que los propietarios, aunque existen honrosas excepciones y ocasiones en las que el desempeño que proporcionan es más que suficiente para el uso que le damos al equipo. Obviamente, los juegos demandantes de recursos no suelen llevarse bien con estos controladores.

 

NVIDIA y Tux
NVIDIA y Tux no siempre fueron amigos… que le pregunten a Linus. Imagen de No Sin Mi Ubuntu

 

¿Qué controlador utilizar?

Pregunta con respuesta abierta. Todo depende de lo que queramos conseguir y nuestra filosofía de vida o forma de entender la Informática. Las distribuciones totalmente libres, como Trisquel, no incluyen ningún programa o controlador cuyo código no pueda ser estudiado o auditado. Por desgracia, en GNU/Linux hay dispositivos que únicamente funcionan con controladores propietarios.

Instalar controlador NVIDIA en Linux Mint

En mi caso particular, me veo obligado a instalar el controlador propietario de la famosa gráfica NVIDIA de Yoyo, debido a que los controladores libres (Nouveau) provocan, como en Ubuntu, congelaciones aleatorias en el escritorio. Afortunadamente es un proceso muy sencillo, que en unos pocos pasos se realiza sin dificultad alguna:

Abrimos el menú y escogemos “Administrador de controladores”.

Menú Linux Mint
Menú de Linux Mint 17.3 Rosa Cinnamon

Comprobamos que se está usando el controlador libre Nouveau, así como que es el propietario el marcado como recomendado por los desarrolladores de Linux Mint. Abajo, además, se nos indica que no estamos usando controladores privativos.

Nouveau en Linux Mint
El controlador que está en uso es el libre

Hay varias versiones del controlador. Recomiendo escoger la más moderna disponible, que en el momento actual es nvidia-352. Pulsamos en “Aplicar cambios” y esperamos la descarga e instalación del paquete.

Instalando NVIDIA en Linux Mint
El controlador privativo se está instalando en nuestro equipo

Una vez finalizados, deberemos reiniciar el equipo para que el nuevo controlador entre en acción.

Y no hay que hacer nada más. Ni complicadas operaciones en consola, ni añadir repositorios; simplemente los pasos que os he descrito. Lógicamente, este es mi caso personal y el número de controladores disponibles variará según el hardware que tenga cada uno. Son habituales los controladores para tarjetas inalámbricas con “chipset” Ralink, por ejemplo. En esos casos, el procedimiento es similar: escoger, aplicar y reiniciar.

Tampoco contemplo aquí el caso de los equipos con gráficos híbridos (Intel integrada y NVIDIA dedicada suelen ser los más corrientes) que precisan del controlador Bumblebee. No me gusta escribir sobre aquello que desconozco y no he podido probar personalmente.

Configurando la tarjeta NVIDIA

Hace ya algunos meses que me rendí a la evidencia: los juegos siguen corriendo bastante mejor bajo Windows que bajo GNU/Linux. Por este motivo mantengo la partición con el sistema de Redmond y no tiene sentido duplicar esfuerzos e instalaciones usando mi partición con Linux Mint para jugar en Steam. Si no es vuestro caso, es decir, si queréis utilizar Steam en GNU/Linux, probablemente os interesará echar una ojeada a la aplicación “NVIDIA X Server Settings”.

Aparecerá en el menú, apartado “Administración”, una vez hayáis instalado el controlador privativo. Desde ella se pueden cambiar muchos parámetros que afectan al rendimiento de la tarjeta gráfica, además de comprobar, por ejemplo, la velocidad de rotación del ventilador que incorpora y la temperatura actual de la GPU.

 

Temperatura NVIDIA Linux Mint
La temperatura de mi NVIDIA no es muy elevada en este momento

 

Si sois jugones, los apartados llamados “PowerMizer” y “Application Profiles” os van a resultar muy útiles. Ahí podréis indicar a la tarjeta gráfica qué perfil queréis que use (ahorrativo o máxima potencia), así como añadir un filtro para cada aplicación que os permitirá que Steam emplee todos los recursos de la tarjeta.

Pues ya sabemos alguna cosilla más de Linux Mint. Esperando que os sea de utilidad, me despido hasta la próxima.

Salud

Solucionar error de actualización de Chrome en Linux Mint

Llevo varios días postergando un problema en mi equipo de escritorio con Linux Mint 17.3 Rosa Cinnamon que atañe al repositorio de actualizaciones de Google Chrome. No es que use demasiado el navegador de la gente de Mountain View, pero hay ciertas páginas que van regular con Firefox – oh, casualidad, Google Plus es una de ellas – y se me hace más cómodo verlas ahí. Como decía, resulta que desde que Google decidiera retirar el soporte de actualizaciones a su navegador para GNU/Linux en las arquitecturas de 32 bits, cada vez que Linux Mint refrescaba los repositorios aparecía el susodicho error, en forma de aspas rojas sobre el escudo de la barra de tareas, tal que así:

 

Error actualización Linux Mint
Algo no va bien con las actualizaciones

 

Ayer, los amigos de WebUpd8.org publicaban una solución que realmente funciona y de la que me voy a hacer eco. No temáis, que no es nada complicado de resolver.

Abrimos la terminal, bien la escogemos desde el menú de Linux Mint o usamos la combinación de teclas CTRL + ALT + T. Al gusto del consumidor. Escribimos en ella el código que sigue:

sudo gedit /etc/apt/sources.list.d/google-chrome.list

Introducimos nuestra contraseña y ya tenemos abierto el editor de texto en modo super-usuario. En lugar de gedit podemos usar pluma (el predeterminado en MATE) o incluso algún editor en consola, como nano o vi… bueno, si usas vi no estarás leyendo esto, casi seguro.

En el archivo a editar, buscamos la línea:

deb http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main

Y le añadimos la expresión [arch=amd64] para que quede de esta forma:

deb [arch=amd64] http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main

Quedando como se muestra en la imagen de abajo.

 

Gedit abierto en Linux Mint
La línea que hemos cambiado es la que está subrayada en azul

 

A continuación, guardamos y salimos del editor. De vuelta a la consola, abrimos un segundo fichero:

sudo gedit /opt/google/chrome/cron/google-chrome

Buscamos estas dos líneas:

REPOCONFIG="deb http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"
SSLREPOCONFIG="deb https://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"

Volvemos a colocar la misma expresión, [arch=amd64], en cada una de ellas y tenemos las líneas corregidas:

REPOCONFIG="deb [arch=amd64] http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"
SSLREPOCONFIG="deb [arch=amd64] https://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"

El resultado tiene que ser el que se muestra a continuación:

 

Editor Gedit en Linux Mint
Ídem en esta imagen: las líneas subrayadas han sido cambiadas para resolver el problema

 

Guardamos, salimos y… ¡eso es todo! Nos quedará abrir el gestor de actualizaciones y, usando el botón de “Refrescar”, hacerlo pasar de esta triste imagen:

 

Error al actualizar Linux Mint
Emoticono con cara contrariada… nada bueno

 

A esta otra, contento y feliz:

 

Linux Mint actualizado
Todo ha vuelto a la normalidad en nuestro Linux Mint

 

Hemos recuperado la paz y la armonía. Los agradecimientos a Andrew, de WebUpd8.org. Yo me he limitado a traducir y publicar su solución, que también es válida para Ubuntu, Debian y derivadas, al usar el mismo repositorio para Google Chrome.

Salud

Fuente: Fix `Failed To Fetch` Google Chrome Repository After Google Dropped Support For Its Browser On Linux 32bit

Consecuencias del ataque a Linux Mint

Cualquiera diría que un servidor es gafe. Ha sido abrazar a Linux Mint como distribución de cabecera y no ha dado lugar a que pase ni un mes para que la desgracia se cebe con una de los sistemas más utilizados del mundo GNU/Linux, si no el que más. A pesar de que la información sobre lo ocurrido ha sido clara y concisa desde un primer momento, sin que Clem Lefebvre se haya escondido lo más mínimo, dando ejemplo de responsabilidad a la hora de dar la cara, encuentro en varios sitios de la red cierta confusión, no sé si creada a propósito o fruto del desconocimiento de la envergadura real de lo acaecido el pasado 20 de Febrero. Sea por una razón o por otra, aquí estamos para tratar de explicarlo.

El incidente principal

Según informaba Lefebvre el domingo en el blog de Linux Mint, una breve incursión por parte de un atacante había causado un gran daño. Esta persona había aprovechado un fallo de seguridad en un “plugin” de WordPress para ganar control sobre el directorio del servidor que contenía la web de la distribución, así como los enlaces a las imágenes del sistema operativo que se distribuyen a todo aquel que desea instalarla o probarla. El intruso se encargó de redirigir los enlaces a una web externa, al parecer en Bulgaria, donde se alojaba una imagen alternativa de Linux Mint 17.3 Rosa Cinnamon en cinco de sus variantes: 32 y 64 bits, con y sin “códecs”, más la versión para fabricantes (“OEM”) de 64 bits. Casi nada. Dichas imágenes habían sido modificadas y contenían una puerta trasera en forma de “malware”, de nombre “Tsunami” que permitirían tomar el control de los equipos de modo remoto. Algo que, la mayoría de las veces, se hace con intención de convertir la máquina en parte de una “botnet” y emplearla para infectar equipos o realizar ataques de denegación de servicio.

La respuesta del equipo de Linux Mint nada más conocer la noticia consistió en apagar el servidor principal y comenzar a investigar el asunto, el cual imagino habrán puesto en conocimiento de las autoridades. En principio no parece que haya habido mucha gente afectada. Si te preguntas si eres uno de ellos, la respuesta es fácil: ¿descargaste la imagen de Linux Mint Rosa Cinnamon el día 20? Comprueba la suma “md5” de tu “iso” y compárala con las que aparecen en el anuncio de Linux Mint. Si la de tu versión no concuerda, se trata de una de las imágenes comprometidas, o bien está corrupta. En definitiva, olvídate de tu instalación de Linux Mint, descarga el sistema limpio e instala desde cero.

Todos aquellos que únicamente hayan actualizado sus sistemas el sábado a través del gestor de actualizaciones no están en peligro. Repito, porque es importante: el problema afecta, solo y exclusivamente, a instalaciones desde cero con la “iso” descargada el mismo día 20. No estás afectado si actualizaste el sábado o si instalaste el sábado desde una “iso” descargada otro día. ¿Aclarado? Bien, vamos con la segunda parte de esta historia.

El otro incidente, quizás el más grave

Alabo más arriba la gestión de la crisis que ha venido realizando el líder del proyecto Linux Mint. Transparencia y rápida respuesta, poco más se puede pedir. El problema es que eso no fue exactamente así… Según cuentan en este enlace, se tuvo conocimiento de un primer episodio, una primera brecha de seguridad, que los atacantes aprovecharon para hacer una copia de la base de datos de los foros de Linux Mint. En dicho artículo, un usuario informa vía Twitter, con fecha 16 de Enero de 2016, de que se está vendiendo esta información en la red. 16 de Enero, eso es más de un mes antes del ataque principal.

¿Qué significa esto? Pues que todos los que tenemos – o teníamos, pues los foros siguen caídos a esta hora – una cuenta en dichos foros hemos pasado a formar parte de la lista de algún desaprensivo, quien ahora posee nuestro usuario, nuestra clave de acceso e incluso los mensajes privados que enviásemos a otro miembro de la comunidad. Me diréis que las claves están cifradas y es cierto, lo están. Pero usando una librería (phpass) que fue tachada de poco segura hace algún tiempo, para la cual existen programas capaces de romper el encriptado.

De manera que si tenéis la poco saludable costumbre de usar la misma combinación de correo electrónico y contraseña en más de un sitio de la red… mal asunto. Hace más de 1 mes que dicho par anda suelto por la red y puede ser solo cuestión de tiempo que los “hackers nada éticos” den con un servicio de los que utilizáis en el que puedan entrar y suplantar vuestra identidad o robar vuestra propiedad.

En negrita y subrayado: usuarios de los foros de Linux Mint, ya estáis tardando en cambiar vuestra contraseña de los principales sitios en los que sepáis que usáis la misma combinación de usuario/e-mail y clave.

Desconozco los motivos por los que Lefebvre no dio a conocer este otro ataque. Quiero creer que no miran el Twitter, pero no tengo ni idea. Lo que está claro es que, así como en el primer caso su actitud es digna de elogio, en este segundo resulta poco menos que irresponsable. Por decirlo suavemente.

A los oportunistas del Windows vs Linux

Florecen por doquier ante cualquier incidente de este estilo, como bien sabemos los que llevamos un tiempo usando GNU/Linux y escribiendo sobre él. Pasó con “Heartbleed” (que no tuvo que ver con el pingüino directamente, sino más bien con un proyecto de código abierto), y se repite cada vez que alguien descubre algún troyano o “malware” con GNU/Linux como objetivo.

Este problema que nos ocupa no se debe a una vulnerabilidad de GNU/Linux, sino a una relacionada con un “plugin” de WordPress. De modo que utilizarlo para lanzar “FUD” sobre la presunta inseguridad del sistema es poco elegante. Yo más bien lo interpreto como una prueba de la creciente popularidad de Linux Mint, aderezada con la intención de aprovechar la creencia de presunta inviolabilidad de GNU/Linux que puedan tener ciertos usuarios. Hablando claro: el 99 por ciento de los usuarios no tenemos antivirus, cosa que en Windows sería calificada como temeridad galopante, por lo que, de no haberse descubierto el pastel, había altas probabilidades de que los “botnets” perdurasen en el tiempo sin ser detectados.

El quid de la cuestión: ¿demuestra esto que GNU/Linux está igual de expuesto a amenazas que Windows? En mi opinión, todavía no al mismo nivel. Pero si sigue aumentado su uso, tanto en la empresa como en los hogares, cada vez más delincuentes tratarán de aprovechar la bien ganada fama del sistema del pingüino, aunque sea con “modus operandi” tan retorcidos y complicados como aprovechar un fallo en un “plugin” para ganar control de una web, que a su vez redirige a una “iso” infectada, que luego se emplea para contagiar equipos sin antivirus… Tiene narices la cosa.

Sigo muy contento con Linux Mint, pese a lo ocurrido. Considero que no se debe empañar una labor de muchos años por un descuido, aunque sí debe servir de aviso al equipo de Clem. Linux Mint es un sistema que utiliza muchísima gente. Administrarlo y desarrollarlo supone un gran poder, que como todos sabéis – y Peter Parker el primero – conlleva una gran responsabilidad.

 

Sobre el poder y la responsabilidad
Peter lo aprendió a las malas… el equipo de Linux Mint, también

 

Espero haber arrojado algo de luz sobre el tema. No profundizo en juzgar la actuación del equipo de Linux Mint respecto al incidente de la base de datos del foro porque me faltan evidencias sobre el motivo de su lentitud de reacción. Pero insisto: cambiad las contraseñas cuanto antes. Para los que utilicéis DuckDuckGo, os dejo un “tip”: si escribís en la barra de búsqueda “Password n strong”, donde “n” es un número de caracteres entre 8 y 64, obtendréis una contraseña de alta seguridad. De nada.

Salud

 

Generar una contraseña con DuckDuckGo
Como siempre, DuckDuckGo nos hace la vida más fácil: generador de contraseñas

 

La imagen de cabecera es cortesía de Shutterstock.

Fuentes de información:

http://www.zdnet.com/article/has-your-linux-mint-desktop-been-hacked/

http://news.softpedia.com/news/linux-mint-forum-database-compromised-for-at-least-a-month-before-announcement-500901.shtml

http://blog.linuxmint.com/?p=2994

Linux Mint “tips” 1: actualizar el sistema

Llevo varias semanas usando exclusivamente Linux Mint 17.3 Rosa en su edición con Cinnamon y confieso que estoy más que satisfecho en todos los aspectos posibles. Me dedico a trabajar con el sistema, que no es poco, y éste me respeta igual que yo a él, sin entrometerse en mis labores. No hay errores, el rendimiento es excelente y no echo en falta nada. Hace unos días hice una visita a mi cuñado, una de ésas en las que uno sabe que va a tener que pasar horas frente al ordenador (no remuneradas, claro está) y que, como quien no quiere la cosa, va tratando de postergar hasta que ya no hay más remedio que coger el toro por los cuernos poniéndose el disfraz de técnico informático familiar. Me llevé una lista, un papel emborronado, donde había anotado los pasos a dar tras la instalación de Linux Mint, a modo de guión preestablecido que me ayudase a no perder ni un segundo de más de mi tiempo en la tarea. Reto conseguido, por cierto.

El susodicho equipo tenía una extraña mezcla de sistemas en su interior: un Windows 7 edición Jack Sparrow convivía con dos maravillosas y excepcionales distribuciones GNU/Linux que yo mismo había instalado hace más de 3 años: Chakra Archimedes y, pásmense… ¡el SolusOS original! Así es, mi cuñado y mi sobrina estaban más que satisfechos con aquella derivada de Debian estable que Ikey Doherty montara en su momento. No negaré que me causó una gran nostalgia volver a ver aquel Gnome 2 tan bien implementado, con los efectos de Compiz luciendo en todo su esplendor. Pero mi cuñado estaba cansado de los fallos de Windows 7, sistema que mantenía por mor de la necesidad impuesta por los colegios e institutos públicos de usar ciertos programas – o algo así, tampoco me quedó muy claro – y deseaba una actualización a Windows 10, tal y como le llevaba tiempo sugiriendo el icono de la bandeja del sistema.

Como bien contaba Yoyo Fernández en uno de sus últimos podcasts, lo de evangelizar sobre GNU/Linux no lo llevo demasiado bien a estas alturas. Así que acepté hacer convivir un nuevo Windows 10 con algún sistema del pingüino, aprovechando la ocasión para modernizar un poco los que ya usaba. En su día yo había creado una partición de datos para evitar que pasara lo que finalmente ocurrió: mi cuñado y mi sobrina tenían archivos desparramados por todas las particiones, de tal guisa que podían convivir copias de un mismo archivo en cada sistema operativo. Mi decisión la tuve clara: Chakra no pinta nada ahí (apenas la usaba, según me confesó), optemos por un combo Windows 10 + Linux Mint Rosa Cinnamon y así simplificamos un poco el equipo.

Dejando mi historieta a un lado – con final feliz, cuñado y sobrina terminaron encantados con el cambio – comienzo a plasmar hoy aquí una especie de calco, ampliado y en limpio, de mi hoja de ruta de cosas que conviene hacer tras instalar Linux Mint. Confío en que pueda ser de ayuda a usuarios noveles o pueda ampliarse si alguien echa en falta algún paso. Antes de nada, puntualizar que esta guía se refiere a la edición con Cinnamon. Sobre Linux Mint Mate tenemos un muy buen tutorial, de la mano de Juan Carlos Senar, en Linuxirun. Comencemos.

Lo primero es lo primero: actualizando Linux Mint

Nada más entrar por primera vez al escritorio nos encontraremos dos cosas a destacar. Por un lado, la ventana de bienvenida, desde donde se puede acceder a documentación relacionada con el sistema o al módulo de instalación de controladores propietarios (algo que veremos más adelante). Por otra parte, el escudo de actualizaciones que descansa en nuestra bandeja del sistema, abajo a la derecha. Dicho icono nos advierte, con su pequeña “i”, de que existen actualizaciones disponibles.

 

Bienvenida Linux Mint
El módulo nos da la bienvenida y ofrece varias opciones útiles

 

Al hacer clic sobre el escudo, se abre el gestor de actualizaciones. Actualmente cuenta con una útil característica, que consiste en permitirnos escoger desde qué espejo (“mirror”) se van a descargar los archivos. Pulsamos en “Aceptar” para que se lleven a cabo una serie de pruebas con todos los repositorios y podamos elegir aquel que, ya sea por prestaciones o por cercanía geográfica, nos brinde mayor ancho de banda. Se ha de realizar la prueba con los dos repositorios: el principal (Rosa) y el de la base de Ubuntu (Trusty).

 

"Mirrors" de Linux Mint
El mejor “mirror” no tiene por qué ser el más cercano a nuestra ubicación

 

El siguiente paso es actualizar la caché, es decir, el almacén local que hay en nuestro disco duro y contiene el índice de paquetes y sus versiones. El único programa que aparecerá como actualizable la primera vez que hagamos el proceso será el propio actualizador. Tras renovarlo, tendremos en pantalla el resto de actualizaciones listas para ser descargadas y aplicadas.

Esto último es una verdad a medias. Me explico: no son todas las actualizaciones las que podemos ver. Linux Mint, desde sus inicios, ha mantenido la política de aproximarse con cautela a este proceso, de tal manera que divide las actualizaciones en diferentes niveles de “peligro”, del 1 al 5. Entiéndase por peligro la probabilidad de causar problemas graves como, por ejemplo, aquellos que afectan al servidor gráfico y podrían imposibilitar que iniciáramos sesión en nuestro equipo. Para usuarios noveles, a los que va dirigido este artículo, la mejor configuración es la que viene por defecto, es decir, aquella que ignora las actualizaciones de nivel 4 y 5. Los usuarios avanzados pueden tomar otra determinación, pero eso no será objeto de discusión en este texto. Personalmente me quedo dentro del territorio seguro que proporcionan los niveles 1 al 3.

 

Actualizando Linux Mint
Los nuevos paquetes disponibles para nuestro sistema Linux Mint

 

Pues bien, aclarado esto solamente resta pulsar en “Instalar actualizaciones”, y los paquetes nuevos comenzarán a descargarse en nuestro sistema.

Por último, el mensaje que nos indica que nuestro Linux Mint ya está listo, junto con el escudo de actualizaciones que nos muestra el “check” en verde de la barra de tareas.

 

Linux Mint está actualizado
Misión cumplida: nuestro Linux Mint ya se ha puesto al día

 

Un apunte sobre las actualizaciones del kernel

Conocemos como kernel de Linux al núcleo (traducción literal del inglés) del sistema operativo, la parte más crítica e importante del mismo. Muchos desarrolladores trabajan en él, con su creador Linus Torvalds a la cabeza, lo que conlleva que se beneficie de múltiples actualizaciones en un espacio relativamente corto de tiempo. Sobre la conveniencia de tener instalado siempre el último kernel disponible se podría discutir largo y tendido. Dejé una reflexión sobre el tema, centrándome en Ubuntu, que para el caso puede aplicarse a sus derivadas, Linux Mint incluida. En los comentarios del artículo se pueden observar posturas enfrentadas sobre esto que señalo.

Lo principal a considerar es una máxima conocida ya por muchos: “si algo no está roto, no lo arregles”. Porque podrías estropear otra cosa en el proceso. ¿Qué quiere decir esto? Fácil: si todo funciona como debe, quédate con el kernel que recomiendan los desarrolladores. Veamos el caso contrario, aquel en el que algún componente de hardware no está cumpliendo su cometido o lo cumple de un modo errático. Se puede probar entonces con un kernel más moderno, algo que Linux Mint nos permite por medio de su gestor de actualizaciones, en la pestaña “Ver”, apartado “Kernels de Linux”.

 

Kernels en Linux Mint
Hay disponibles un montón de kernels, modernos y algo más antiguos

 

Vemos la gran cantidad de kernels disponibles, cada uno en una fila y seis columnas que vienen a indicar lo siguiente:

Versión: la numeración que identifica a cada kernel. Por regla general, el cambio en el último número implica pequeñas variaciones.

Cargado: señala aquel kernel que estamos usando en nuestro sistema.

Recomendado: el kernel que aconsejan usar los desarrolladores de Linux Mint.

Instalado: podemos tener varios kernels instalados y solamente uno estará en uso, que es el que se señala como “cargado”. Esto es útil cuando se desea probar un kernel y volver rápidamente al antiguo por si algo fallase.

Correcciones: cuando un kernel arregla algún fallo conocido aquí aparecerá una “i” de información.

Regresiones: el caso contrario al anterior, cuando un kernel provoca fallos que en sus versiones precedentes no sucedían, se nos mostrará un símbolo de exclamación.

Cambiar de kernel es tan simple como seleccionar el que queremos y pulsar en “Instalar el kernel xxxx”. Pero hay que pararse a leer el aviso que encabeza el programa:

El kernel de Linux es una parte crítica del sistema. Las regresiones pueden llevar a perder la conexión de red, fallos de sonido, fallos de entorno gráfico o incluso la imposibilidad de arrancar el equipo. Instale o elimine el kernel solamente si tiene experiencia con el kernel y controladores dkms, y si sabe cómo recuperar un equipo que no arranca.

 

El kernel por defecto en Linux Mint
Me quedo con el kernel que recomiendan Clem y compañía, el instalado por defecto

 

El que avisa no es traidor. Tras realizar un cambio de kernel será preciso reiniciar el sistema para que el nuevo entre en acción, siempre y cuando no se produzca alguna de las fatalidades de las que nos advierten los desarrolladores. Yo me reafirmo en mi postura y me alineo con ellos en este asunto: id a lo seguro y no cambiéis de kernel salvo incompatibilidad con vuestro hardware.

Hasta aquí el primer “tip” para usuarios noveles de Linux Mint. ¡Nos leemos en los próximos!

Salud

Linux Mint 17.3 Rosa: un sistema para quedarse

Voy a dar un repaso a los propósitos de enmienda que me hice a mí mismo en el último artículo. Veamos: primer punto, ejercicio físico. Sí, he vuelto al mundo del atletismo popular, lo que se llama hoy en día el “running”, porque parece algo más profesional si se usa el inglés, ¿verdad? Menuda paparrucha. Segundo punto, una distribución para gobernarlos a todos. En ello estamos. Tercer punto, renovar la apariencia del blog. Conseguido con bastante apoyo de los lectores, a tenor de las encuestas que planteé en redes sociales. Cuarto punto, diversificación de la temática. Todo se andará.

Sabemos que el objetivo más complicado es el de asentarse en una distribución GNU/Linux. Mi planteamiento del asunto, años de experiencia mediante, es que debe ser algo que se use como lo que es, una simple herramienta de trabajo que no dé lugar a distracciones. Un sistema aburrido, si se me permite. Que sirva para su propósito, sin restricciones de ninguna condición. No añadiré que deba funcionar cual reloj suizo – de los de antaño – porque no hay sistema perfecto, pero casi. Que maneje con cuidado las actualizaciones, algo que evitará tener que pasar más tiempo del deseable arreglando algún desaguisado. Con recorrido dentro del vasto mundo de las distribuciones, que luego hay quien deja colgado su proyecto. Y con una base sólida (“subido a hombros de gigantes”, ¿os suena?)

Linux Mint 17.3 Rosa
El escritorio de Linux Mint 17.3 Rosa recién instalado

De todo lo que he usado en los últimos ocho años y pico dedicados a GNU/Linux, lo que más se acerca a lo descrito arriba es Linux Mint. Instalar y usar, usar y olvidarse durante los largos años de soporte. En todo el proceso de instalación y puesta a punto, que detallaré en sucesivos artículos, se cuentan con los dedos de una mano las veces en que he necesitado “invocar” a la terminal para hacer algo. Yo estoy cansado de la consola, por muy hereje e impopular que dicha frase pueda sonar por estos lares.

La elección de esta distribución no ha sido cosa reciente. A pesar de que he estado muy ocupado durante semanas con la preparación de la OPE y trataba de mantenerme ajeno a GNU/Linux para descansar un poco, Windows ya nunca podrá sustituir al pingüino, pues mi forma de usar el equipo está absolutamente condicionada por los años que llevo al lado de Tux. En otras palabras: he seguido, “por lo bajini”, usando nuestro sistema preferido. Chakra, casi siempre, pero también Ubuntu y Linux Mint Cinnamon. De las tres, que son mis favoritas, es en esta última donde menos tengo que trastear y donde el hacer un trabajo, efectivamente, me cuesta menos. Tal vez porque mi forma – personal e intransferible – de hacer las tareas informáticas se adapta mejor a entornos más clásicos.

Qúe hay de bueno en Linux Mint

En estas semanas de alternancia entre sistemas, Linux Mint 17.3 Rosa se ha revelado como una distribución muy sólida, que ha ido evolucionando desde la aparición de la primera versión de la serie, Qiana, con altibajos. No atisbo rastro de los errores mencionados en Rebecca. Tan solo queda un sistema robusto que no arroja fallo alguno en mi uso habitual y que, además, se ve beneficiado de mi reciente adquisición de un disco duro de estado sólido Samsung SSD 850 Evo. El ordenador ha rejuvenecido unos años y Linux Mint Rosa arranca y se apaga en un parpadeo. Una gozada.

Samsung SSD 850 Evo de 120 Gb
Samsung SSD 850 Evo de 120 Gb

En artículos anteriores dedicados a este sistema ya esbozamos sus principales ventajas, casi todas relacionadas con la comodidad de uso y su enfoque a usuarios recién llegados a GNU/Linux. Todo ello perdura en Rosa, con lo que no merece la pena insistir sobre lo mismo. No se me ocurre distribución más adecuada para recomendar a los que vienen de Windows o Mac y a aquellos que, como ocurre en mi situación, no disponen de tiempo o no quieren perderlo con otra cosa que no sea usar el equipo para trabajar. Ventajas para todos:

Sus herramientas únicas. MintInstall, MintUpdate… Escribí sobre ellas en el artículo dedicado a Rafaela.

Su comunidad numerosa. Como podemos comprobar por la actividad en sus foros.

Su concepto de “instalar y listo”. Realmente todo funciona de inicio sin tocar nada. Es la experiencia en mi equipo principal, desde luego, y me consta que ocurre en la mayoría de ocasiones. También en mi portátil y un netbook (del que os hablaré otro día) de mi hijo.

Su aproximación cautelosa a las actualizaciones. No arregle usted lo que ya funciona, es un buen consejo. Pese a lo cual, se puede disponer de una versión moderna de algunas aplicaciones, como LibreOffice 5, que Rosa incorpora. O incluso, si uno se siente aventurero, siempre se pueden habilitar las actualizaciones de nivel 4 y 5, más susceptibles de fastidiar algo. Mi consejo es no hacerlo.

Su soporte hasta 2019. Algo que viene siendo así desde que apareció la primera versión de la serie, Qiana, allá por la primavera de 2014. La base de todas ellas (Qiana, Rebecca, Rafaela y Rosa), es Ubuntu 14.04. La próxima versión, Sarah, ya estará fundamentada sobre Ubuntu 16.04 y su vida se extenderá hasta 2021.

Su cuidado hacia todos los escritorios. Ya sean los dos principales, Cinnamon y Mate, o el resto, XFCE y KDE, Linux Mint trata con “cariño” a todos por igual. Sobre la versión con KDE de Rafaela ya escribí en su momento, haciendo constar mi opinión más que favorable. Sobre XFCE no he escrito, pero la he instalado en el netbook de mi hijo anteriormente mencionado y ya os digo que riza el rizo con unas especificaciones, a priori, nada buenas. Y además, valga la opinión de un experto en revisiones.

Por otra parte, siendo egoísta, he notado que los artículos que en el pasado dediqué a Linux Mint son, en general, bastante más seguidos y comentados. Parece existir un cierto vacío en la blogosfera tecnológica en castellano sobre este genial sistema operativo que mucha gente usa pero del que no tanta escribe, al menos en nuestro idioma. Parece, en principio, una buena temática, sobre todo si se enfoca desde el punto de vista de los usuarios noveles, algo que este blog lleva haciendo desde sus comienzos.

Cinnamon en Linux Mint 17.3 Rosa
El mismo escritorio, tras darle unos retoques personales

De modo que he decidido asentarme en Linux Mint y dedicar algunos artículos – los de materia “linuxera”, que pretendo que no sean todos – al uso y configuración de la distribución, del estilo de los que escribí en verano sobre openSUSE. No van a ser artículos muy largos, porque ello iría en contra de uno de mis propósitos no mencionados: el de pasar menos tiempo ante la pantalla para beneficio de mis cervicales y el resto del cuerpo en general. Lo que me recuerda que ya llevo más de una hora aporreando el teclado… Así que, cambio y corto. Quisiera conocer vuestra opinión sobre Linux Mint en los comentarios, por qué la usáis dado el caso o qué desventajas le veis.

Salud