3 maneras de instalar Arch Linux

Taza con logo de Arch

A lo mejor hoy es el día en el que te has decidido a dar el paso. Llevas el tiempo suficiente en GNU/Linux, disfrutando de la usabilidad que brinda alguna de las distribuciones más famosas, más amigables con el usuario. Y tú piensas que no tienes suficiente, que quieres más. Mayor control sobre lo que instalas o dejas de instalar, conocimientos acerca de la estructura de los directorios en GNU/Linux, sentir que llevas el volante de tu propio equipo… profundizar, en resumidas cuentas, en el sistema que tanto te gusta.

Amig@, yo estuve allí, créeme. Aunque ya esté de vuelta y prefiera economizar mis esfuerzos y el tiempo que dedico al ordenador, un día sentí esa llamada de la que te hablo. Descubrí Arch Linux y supe que era lo que llevaba un tiempecillo curioso buscando. Me presentaron a Pacman y enseguida comprendí que era el gestor de paquetes definitivo por su rapidez y sencillez. Fue amor a primera vista. Por aquellos días era posible instalar Arch Linux merced a un “script” conocido con el poco original nombre de Arch Installation Framework (marco de instalación de Arch). Una vez estuve convencido de que era el sistema idóneo para mí – y desde luego que lo era en aquel preciso momento – me curré una serie de tres tutoriales para ayudar a otros usuarios que hubieran decidido seguir el mismo camino.

Entonces ocurrió que el mencionado marco dejó de tener soporte por parte de los que lo mantenían y a los desarrolladores de Arch se les encendió una bombilla según la cual la utilización del AIF era poner las cosas demasiado fáciles a los usuarios. ¿Para qué malgastar recursos en eso? Ello provocó un cambio drástico en la forma de instalar la distribución, debiendo realizar cada cual todos los pasos en consola, lo cual me obligó a publicar una cuarta entrega de mis tutoriales.

Pero bueno, ya está bien, que aquí no hemos venido a leer cincuenta enlaces antiguos sobre métodos obsoletos de instalación. Hemos venido a hablar de los tiempos que corren. Así que te cuento: ¿qué opciones tienes si estás pensando en dar el salto a Arch Linux?

Opción 1: instalar Arch Linux “a pelo”

Y sin anestesia, ahí es nada. Si escoges esta primera opción, una de dos: o te conviertes de primeras en un auténtico “archer” o sales corriendo espantado para no volver. Ojo, no es tan difícil como parece. Aquí un servidor lo ha hecho más de diez veces – sin exagerar – y siempre lo ha conseguido. Tan solo requiere despojarse de esa etiqueta que nos constriñe la mente según la cual es una tarea demasiado friki.

 

Pantalla de inicio Arch
Pantalla de inicio de la imagen de instalación de Arch Linux para las dos arquitecturas principales

 

No tendría sentido – cito aquí a un bloguero a quien solía leer, Rafael Rojas, cuya web ya no existe – poner una copia de todos los pasos que hay que seguir. Duplicidad de contenido absurda. Si tenéis la firme determinación de instalar un Arch Linux a las bravas, sabed que es el método recomendado por los desarrolladores, oh sorpresa, y que podéis consultar en español en el enlace de aquí abajo:

Guía de instalación de Arch Linux para principiantes

Puesto que Arch es una distribución “rolling release” pura, las imágenes de instalación no son más que una copia de los repositorios en un momento dado. La última “ISO” disponible la tenéis en su correspondiente página de descargas y se trata, como es habitual, de una misma imagen para arquitecturas de 32 y 64 bits.

Página de descarga de Arch Linux

 

Entorno de instalación de Arch
Este es el entorno desde el cual comenzaremos a construir nuestro Arch Linux a golpe de teclado. ¿Quién dijo miedo?

 

Opción 2: Arch Anywhere

Pero si la instalación estándar se te resiste, como suele suceder en GNU/Linux, tenemos otras opciones. Una de ellas es Arch Anywhere, un proyecto que persigue facilitar la labor al usuario. Esto no tiene por qué significar que esté dirigida a los menos dotados técnicamente, no necesariamente. Se me ocurre el caso de personas que instalan Arch Linux con cierta frecuencia – en ordenadores de otros, se entiende – y están un pelín cansados de repetir manualmente todos los pasos.

 

Escritorios en Arch Anywhere
Podemos seleccionar entre un buen número de escritorios para instalar a nuestro Arch Linux

 

Arch Anywhere no es una distribución. Lo que obtendremos una vez finalizada la instalación es un Arch Linux puro y duro. No añade repositorios distintos de los oficiales ni nada parecido. Simplemente rescata la filosofía del viejo AIF, añadiendo multitud de cosas útiles, como la posibilidad de escoger kernel (actual o LTS), realizar un particionado automático del disco, instalar nuestro entorno de escritorio preferido y las aplicaciones que queramos incluir de entrada. Fantástico. Y en español. Cuando digo nuestro entorno, me refiero a casi todos los entornos y gestores de ventanas más populares.

El proyecto está desarrollado por Dylan Schacht y podéis descargar la “ISO” y encontrar más información en su web:

Proyecto Arch Anywhere

 

Cinnamon en Arch Anywhere
Arch Linux con Cinnamon, instalado desde Arch Anywhere tras retocarlo un poco

 

Opción 3: Architect Linux

Este es un proyecto muy parecido al anterior, pero más completo a mi juicio. Iniciado y mantenido por Carl Duff, uno de los creadores de Manjaro, supone la evolución natural de Evo/Lution, aquella sensacional alternativa que nos brindaba un escritorio XFCE en vivo desde el cual se instalaba Arch Linux. Pese a no contar con el entorno mecionado, Architect nos ofrece todo lo que Arch Anywhere con algún extra añadido: posibilidad de escoger entre Wayland o Xorg como servidor gráfico, instalación de los “codecs” multimedia, distintos gestores de inicio de sesión, controladores propietarios y opciones de seguridad.

 

Codecs multimedia Architect
Pantalla de instalación de los codecs multimedia en Architect

 

Es mi opción preferida. Además de tener un mayor recorrido por la antigüedad del proyecto, también nos trae una “ISO” que pesa la mitad que la del proyecto anterior y menos de la mitad que la de Arch Linux. El motivo es que descarga absolutamente todo de los repositorios de la distribución. Ni que decir tiene que también obtendremos como resultado un Arch Linux puro, sin añadiduras.

Architect, a la que ahora han sumado otro proyecto que instala Arch con Openbox, llamado Pacbang, no solamente tiene foros donde consultar dudas, sino que hasta cuenta con una comunidad en Google Plus con casi mil integrantes. Os dejo los enlaces correspondientes:

Proyecto Architech & Pacbang Linux

Foros de Architect

Comunidad G+ de Architect Linux

 

Cinnamon en Arch desde Architect
El escritorio Cinnamon por defecto en Arch, instalado desde Architect

 

La alternativa gráfica: Antergos

¿Abrumado por tener que usar “scripts” y aplicaciones en modo texto? No temas: hay todavía más oportunidades de instalar Arch Linux que las mencionadas arriba. La distribución española Antergos te trae Arch Linux con un instalador gráfico, pudiendo escoger entre una “ISO” mínima y otra con un escritorio Gnome en vivo. Además, durante el proceso podremos instalar utilidades y programas varios a nuestra elección, desde LibreOffice a fuentes tipográficas, pasando por habilitar un cortafuegos o el soporte para impresión.

Antergos, no obstante, no es Arch Linux puro. Casi, casi. Resulta muy sencillo que lo sea, pues el único aditivo consiste en un repositorio propio donde predominan los paquetes que solamente dan cierta belleza estética al sistema. De hecho, el repositorio se puede añadir a cualquier instalación de Arch Linux si nos gusta el aspecto gráfico que trae la distribución. E igual que se añade, se quita.

 

Instalación de Antergos Gnome
Diversas opciones de instalación en Antergos para facilitar la vida al usuario

 

La distribución anteriormente conocida como Cinnarch pasó de proponer un único entorno (Cinnamon) a proveernos con hasta seis distintos entre los que escoger. Aun siendo una buena muestra, en este aspecto pierde claramente con respecto a las dos anteriores opciones de instalación, que ofrecían todo lo habido y por haber. Todo tiene un precio en esta vida. Podéis encontrar la información relativa a Antergos en su página web:

Antergos

Revisión de Antergos en el blog

Tres maneras (y media) de instalar Arch Linux. Podría haber titulado el artículo “Cuatro maneras…”, el no hacerlo obedece a una cuestión de rigurosidad. Antergos está considerada una distribución GNU/Linux aparte de Arch Linux. Aunque sabemos que es posible – y tremendamente sencillo – convertir Antergos en Arch, este hecho es suficiente para no contabilizarla como opción real. Dejémoslo en una buena alternativa.

¿Qué me dices? ¿Te animas a instalar Arch?

Salud

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Linux Mint “tips” 2: instalar controladores propietarios

NVIDIA en Linux Mint 17.3

Continuando con la saga de pequeños consejos para usuarios noveles que se embarcan en la gran experiencia de adoptar Linux Mint como sistema de uso principal, turno hoy para la instalación de los controladores propietarios. En general, quien más y quien menos tiene en su equipo algún hardware que requiere el uso de los mismos, de modo que me parece interesante explicar qué son, en qué se diferencian de los llamados controladores libres y cómo se pueden añadir al sistema.

¿Qué es un controlador?

De entre los muchos dispositivos que componen un equipo informático, hay una gran mayoría que precisa de una serie de ficheros, llamados controladores, que permiten al núcleo del sistema y a dicho hardware reconocerse y hablarse entre sí. Definición muy sui géneris, pero se trata de entender el concepto y no de profundizar demasiado. Para quien esté interesado en una explicación en condiciones, existe la Wikipedia, entre otras fuentes.

Controladores propietarios

Son los creados habitualmente por los fabricante de los dispositivos (impresora, placa base, tarjeta de red…), que por razones de competitividad y otros motivos de índole económica no suelen mostrar a todo el mundo el código fuente de dichos programas. Por regla general, los controladores propietarios o privativos suelen exprimir y sacar el máximo partido a los dispositivos para los que fueron creados, de ahí que el fabricante no permita a otras personas revisar el código para saber qué incluye. Es el caso de todos los controladores que existen para Windows y la razón de ser de esos CDs o disquetes para los más mayores, que solía incluir todo periférico que adquiríamos para dicho sistema operativo.

Controladores libres

Creados por la comunidad, normalmente mediante el uso de ingeniería inversa – algo muy complejo y que requiere un trabajo inmenso. Suelen rendir peor que los propietarios, aunque existen honrosas excepciones y ocasiones en las que el desempeño que proporcionan es más que suficiente para el uso que le damos al equipo. Obviamente, los juegos demandantes de recursos no suelen llevarse bien con estos controladores.

 

NVIDIA y Tux
NVIDIA y Tux no siempre fueron amigos… que le pregunten a Linus. Imagen de No Sin Mi Ubuntu

 

¿Qué controlador utilizar?

Pregunta con respuesta abierta. Todo depende de lo que queramos conseguir y nuestra filosofía de vida o forma de entender la Informática. Las distribuciones totalmente libres, como Trisquel, no incluyen ningún programa o controlador cuyo código no pueda ser estudiado o auditado. Por desgracia, en GNU/Linux hay dispositivos que únicamente funcionan con controladores propietarios.

Instalar controlador NVIDIA en Linux Mint

En mi caso particular, me veo obligado a instalar el controlador propietario de la famosa gráfica NVIDIA de Yoyo, debido a que los controladores libres (Nouveau) provocan, como en Ubuntu, congelaciones aleatorias en el escritorio. Afortunadamente es un proceso muy sencillo, que en unos pocos pasos se realiza sin dificultad alguna:

Abrimos el menú y escogemos “Administrador de controladores”.

Menú Linux Mint
Menú de Linux Mint 17.3 Rosa Cinnamon

Comprobamos que se está usando el controlador libre Nouveau, así como que es el propietario el marcado como recomendado por los desarrolladores de Linux Mint. Abajo, además, se nos indica que no estamos usando controladores privativos.

Nouveau en Linux Mint
El controlador que está en uso es el libre

Hay varias versiones del controlador. Recomiendo escoger la más moderna disponible, que en el momento actual es nvidia-352. Pulsamos en “Aplicar cambios” y esperamos la descarga e instalación del paquete.

Instalando NVIDIA en Linux Mint
El controlador privativo se está instalando en nuestro equipo

Una vez finalizados, deberemos reiniciar el equipo para que el nuevo controlador entre en acción.

Y no hay que hacer nada más. Ni complicadas operaciones en consola, ni añadir repositorios; simplemente los pasos que os he descrito. Lógicamente, este es mi caso personal y el número de controladores disponibles variará según el hardware que tenga cada uno. Son habituales los controladores para tarjetas inalámbricas con “chipset” Ralink, por ejemplo. En esos casos, el procedimiento es similar: escoger, aplicar y reiniciar.

Tampoco contemplo aquí el caso de los equipos con gráficos híbridos (Intel integrada y NVIDIA dedicada suelen ser los más corrientes) que precisan del controlador Bumblebee. No me gusta escribir sobre aquello que desconozco y no he podido probar personalmente.

Configurando la tarjeta NVIDIA

Hace ya algunos meses que me rendí a la evidencia: los juegos siguen corriendo bastante mejor bajo Windows que bajo GNU/Linux. Por este motivo mantengo la partición con el sistema de Redmond y no tiene sentido duplicar esfuerzos e instalaciones usando mi partición con Linux Mint para jugar en Steam. Si no es vuestro caso, es decir, si queréis utilizar Steam en GNU/Linux, probablemente os interesará echar una ojeada a la aplicación “NVIDIA X Server Settings”.

Aparecerá en el menú, apartado “Administración”, una vez hayáis instalado el controlador privativo. Desde ella se pueden cambiar muchos parámetros que afectan al rendimiento de la tarjeta gráfica, además de comprobar, por ejemplo, la velocidad de rotación del ventilador que incorpora y la temperatura actual de la GPU.

 

Temperatura NVIDIA Linux Mint
La temperatura de mi NVIDIA no es muy elevada en este momento

 

Si sois jugones, los apartados llamados “PowerMizer” y “Application Profiles” os van a resultar muy útiles. Ahí podréis indicar a la tarjeta gráfica qué perfil queréis que use (ahorrativo o máxima potencia), así como añadir un filtro para cada aplicación que os permitirá que Steam emplee todos los recursos de la tarjeta.

Pues ya sabemos alguna cosilla más de Linux Mint. Esperando que os sea de utilidad, me despido hasta la próxima.

Salud

Solucionar error de actualización de Chrome en Linux Mint

Llevo varios días postergando un problema en mi equipo de escritorio con Linux Mint 17.3 Rosa Cinnamon que atañe al repositorio de actualizaciones de Google Chrome. No es que use demasiado el navegador de la gente de Mountain View, pero hay ciertas páginas que van regular con Firefox – oh, casualidad, Google Plus es una de ellas – y se me hace más cómodo verlas ahí. Como decía, resulta que desde que Google decidiera retirar el soporte de actualizaciones a su navegador para GNU/Linux en las arquitecturas de 32 bits, cada vez que Linux Mint refrescaba los repositorios aparecía el susodicho error, en forma de aspas rojas sobre el escudo de la barra de tareas, tal que así:

 

Error actualización Linux Mint
Algo no va bien con las actualizaciones

 

Ayer, los amigos de WebUpd8.org publicaban una solución que realmente funciona y de la que me voy a hacer eco. No temáis, que no es nada complicado de resolver.

Abrimos la terminal, bien la escogemos desde el menú de Linux Mint o usamos la combinación de teclas CTRL + ALT + T. Al gusto del consumidor. Escribimos en ella el código que sigue:

sudo gedit /etc/apt/sources.list.d/google-chrome.list

Introducimos nuestra contraseña y ya tenemos abierto el editor de texto en modo super-usuario. En lugar de gedit podemos usar pluma (el predeterminado en MATE) o incluso algún editor en consola, como nano o vi… bueno, si usas vi no estarás leyendo esto, casi seguro.

En el archivo a editar, buscamos la línea:

deb http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main

Y le añadimos la expresión [arch=amd64] para que quede de esta forma:

deb [arch=amd64] http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main

Quedando como se muestra en la imagen de abajo.

 

Gedit abierto en Linux Mint
La línea que hemos cambiado es la que está subrayada en azul

 

A continuación, guardamos y salimos del editor. De vuelta a la consola, abrimos un segundo fichero:

sudo gedit /opt/google/chrome/cron/google-chrome

Buscamos estas dos líneas:

REPOCONFIG="deb http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"
SSLREPOCONFIG="deb https://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"

Volvemos a colocar la misma expresión, [arch=amd64], en cada una de ellas y tenemos las líneas corregidas:

REPOCONFIG="deb [arch=amd64] http://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"
SSLREPOCONFIG="deb [arch=amd64] https://dl.google.com/linux/chrome/deb/ stable main"

El resultado tiene que ser el que se muestra a continuación:

 

Editor Gedit en Linux Mint
Ídem en esta imagen: las líneas subrayadas han sido cambiadas para resolver el problema

 

Guardamos, salimos y… ¡eso es todo! Nos quedará abrir el gestor de actualizaciones y, usando el botón de “Refrescar”, hacerlo pasar de esta triste imagen:

 

Error al actualizar Linux Mint
Emoticono con cara contrariada… nada bueno

 

A esta otra, contento y feliz:

 

Linux Mint actualizado
Todo ha vuelto a la normalidad en nuestro Linux Mint

 

Hemos recuperado la paz y la armonía. Los agradecimientos a Andrew, de WebUpd8.org. Yo me he limitado a traducir y publicar su solución, que también es válida para Ubuntu, Debian y derivadas, al usar el mismo repositorio para Google Chrome.

Salud

Fuente: Fix `Failed To Fetch` Google Chrome Repository After Google Dropped Support For Its Browser On Linux 32bit

Linux Mint “tips” 1: actualizar el sistema

Actualizar Linux Mint

Llevo varias semanas usando exclusivamente Linux Mint 17.3 Rosa en su edición con Cinnamon y confieso que estoy más que satisfecho en todos los aspectos posibles. Me dedico a trabajar con el sistema, que no es poco, y éste me respeta igual que yo a él, sin entrometerse en mis labores. No hay errores, el rendimiento es excelente y no echo en falta nada. Hace unos días hice una visita a mi cuñado, una de ésas en las que uno sabe que va a tener que pasar horas frente al ordenador (no remuneradas, claro está) y que, como quien no quiere la cosa, va tratando de postergar hasta que ya no hay más remedio que coger el toro por los cuernos poniéndose el disfraz de técnico informático familiar. Me llevé una lista, un papel emborronado, donde había anotado los pasos a dar tras la instalación de Linux Mint, a modo de guión preestablecido que me ayudase a no perder ni un segundo de más de mi tiempo en la tarea. Reto conseguido, por cierto.

El susodicho equipo tenía una extraña mezcla de sistemas en su interior: un Windows 7 edición Jack Sparrow convivía con dos maravillosas y excepcionales distribuciones GNU/Linux que yo mismo había instalado hace más de 3 años: Chakra Archimedes y, pásmense… ¡el SolusOS original! Así es, mi cuñado y mi sobrina estaban más que satisfechos con aquella derivada de Debian estable que Ikey Doherty montara en su momento. No negaré que me causó una gran nostalgia volver a ver aquel Gnome 2 tan bien implementado, con los efectos de Compiz luciendo en todo su esplendor. Pero mi cuñado estaba cansado de los fallos de Windows 7, sistema que mantenía por mor de la necesidad impuesta por los colegios e institutos públicos de usar ciertos programas – o algo así, tampoco me quedó muy claro – y deseaba una actualización a Windows 10, tal y como le llevaba tiempo sugiriendo el icono de la bandeja del sistema.

Como bien contaba Yoyo Fernández en uno de sus últimos podcasts, lo de evangelizar sobre GNU/Linux no lo llevo demasiado bien a estas alturas. Así que acepté hacer convivir un nuevo Windows 10 con algún sistema del pingüino, aprovechando la ocasión para modernizar un poco los que ya usaba. En su día yo había creado una partición de datos para evitar que pasara lo que finalmente ocurrió: mi cuñado y mi sobrina tenían archivos desparramados por todas las particiones, de tal guisa que podían convivir copias de un mismo archivo en cada sistema operativo. Mi decisión la tuve clara: Chakra no pinta nada ahí (apenas la usaba, según me confesó), optemos por un combo Windows 10 + Linux Mint Rosa Cinnamon y así simplificamos un poco el equipo.

Dejando mi historieta a un lado – con final feliz, cuñado y sobrina terminaron encantados con el cambio – comienzo a plasmar hoy aquí una especie de calco, ampliado y en limpio, de mi hoja de ruta de cosas que conviene hacer tras instalar Linux Mint. Confío en que pueda ser de ayuda a usuarios noveles o pueda ampliarse si alguien echa en falta algún paso. Antes de nada, puntualizar que esta guía se refiere a la edición con Cinnamon. Sobre Linux Mint Mate tenemos un muy buen tutorial, de la mano de Juan Carlos Senar, en Linuxirun. Comencemos.

Lo primero es lo primero: actualizando Linux Mint

Nada más entrar por primera vez al escritorio nos encontraremos dos cosas a destacar. Por un lado, la ventana de bienvenida, desde donde se puede acceder a documentación relacionada con el sistema o al módulo de instalación de controladores propietarios (algo que veremos más adelante). Por otra parte, el escudo de actualizaciones que descansa en nuestra bandeja del sistema, abajo a la derecha. Dicho icono nos advierte, con su pequeña “i”, de que existen actualizaciones disponibles.

 

Bienvenida Linux Mint
El módulo nos da la bienvenida y ofrece varias opciones útiles

 

Al hacer clic sobre el escudo, se abre el gestor de actualizaciones. Actualmente cuenta con una útil característica, que consiste en permitirnos escoger desde qué espejo (“mirror”) se van a descargar los archivos. Pulsamos en “Aceptar” para que se lleven a cabo una serie de pruebas con todos los repositorios y podamos elegir aquel que, ya sea por prestaciones o por cercanía geográfica, nos brinde mayor ancho de banda. Se ha de realizar la prueba con los dos repositorios: el principal (Rosa) y el de la base de Ubuntu (Trusty).

 

"Mirrors" de Linux Mint
El mejor “mirror” no tiene por qué ser el más cercano a nuestra ubicación

 

El siguiente paso es actualizar la caché, es decir, el almacén local que hay en nuestro disco duro y contiene el índice de paquetes y sus versiones. El único programa que aparecerá como actualizable la primera vez que hagamos el proceso será el propio actualizador. Tras renovarlo, tendremos en pantalla el resto de actualizaciones listas para ser descargadas y aplicadas.

Esto último es una verdad a medias. Me explico: no son todas las actualizaciones las que podemos ver. Linux Mint, desde sus inicios, ha mantenido la política de aproximarse con cautela a este proceso, de tal manera que divide las actualizaciones en diferentes niveles de “peligro”, del 1 al 5. Entiéndase por peligro la probabilidad de causar problemas graves como, por ejemplo, aquellos que afectan al servidor gráfico y podrían imposibilitar que iniciáramos sesión en nuestro equipo. Para usuarios noveles, a los que va dirigido este artículo, la mejor configuración es la que viene por defecto, es decir, aquella que ignora las actualizaciones de nivel 4 y 5. Los usuarios avanzados pueden tomar otra determinación, pero eso no será objeto de discusión en este texto. Personalmente me quedo dentro del territorio seguro que proporcionan los niveles 1 al 3.

 

Actualizando Linux Mint
Los nuevos paquetes disponibles para nuestro sistema Linux Mint

 

Pues bien, aclarado esto solamente resta pulsar en “Instalar actualizaciones”, y los paquetes nuevos comenzarán a descargarse en nuestro sistema.

Por último, el mensaje que nos indica que nuestro Linux Mint ya está listo, junto con el escudo de actualizaciones que nos muestra el “check” en verde de la barra de tareas.

 

Linux Mint está actualizado
Misión cumplida: nuestro Linux Mint ya se ha puesto al día

 

Un apunte sobre las actualizaciones del kernel

Conocemos como kernel de Linux al núcleo (traducción literal del inglés) del sistema operativo, la parte más crítica e importante del mismo. Muchos desarrolladores trabajan en él, con su creador Linus Torvalds a la cabeza, lo que conlleva que se beneficie de múltiples actualizaciones en un espacio relativamente corto de tiempo. Sobre la conveniencia de tener instalado siempre el último kernel disponible se podría discutir largo y tendido. Dejé una reflexión sobre el tema, centrándome en Ubuntu, que para el caso puede aplicarse a sus derivadas, Linux Mint incluida. En los comentarios del artículo se pueden observar posturas enfrentadas sobre esto que señalo.

Lo principal a considerar es una máxima conocida ya por muchos: “si algo no está roto, no lo arregles”. Porque podrías estropear otra cosa en el proceso. ¿Qué quiere decir esto? Fácil: si todo funciona como debe, quédate con el kernel que recomiendan los desarrolladores. Veamos el caso contrario, aquel en el que algún componente de hardware no está cumpliendo su cometido o lo cumple de un modo errático. Se puede probar entonces con un kernel más moderno, algo que Linux Mint nos permite por medio de su gestor de actualizaciones, en la pestaña “Ver”, apartado “Kernels de Linux”.

 

Kernels en Linux Mint
Hay disponibles un montón de kernels, modernos y algo más antiguos

 

Vemos la gran cantidad de kernels disponibles, cada uno en una fila y seis columnas que vienen a indicar lo siguiente:

Versión: la numeración que identifica a cada kernel. Por regla general, el cambio en el último número implica pequeñas variaciones.

Cargado: señala aquel kernel que estamos usando en nuestro sistema.

Recomendado: el kernel que aconsejan usar los desarrolladores de Linux Mint.

Instalado: podemos tener varios kernels instalados y solamente uno estará en uso, que es el que se señala como “cargado”. Esto es útil cuando se desea probar un kernel y volver rápidamente al antiguo por si algo fallase.

Correcciones: cuando un kernel arregla algún fallo conocido aquí aparecerá una “i” de información.

Regresiones: el caso contrario al anterior, cuando un kernel provoca fallos que en sus versiones precedentes no sucedían, se nos mostrará un símbolo de exclamación.

Cambiar de kernel es tan simple como seleccionar el que queremos y pulsar en “Instalar el kernel xxxx”. Pero hay que pararse a leer el aviso que encabeza el programa:

El kernel de Linux es una parte crítica del sistema. Las regresiones pueden llevar a perder la conexión de red, fallos de sonido, fallos de entorno gráfico o incluso la imposibilidad de arrancar el equipo. Instale o elimine el kernel solamente si tiene experiencia con el kernel y controladores dkms, y si sabe cómo recuperar un equipo que no arranca.

 

El kernel por defecto en Linux Mint
Me quedo con el kernel que recomiendan Clem y compañía, el instalado por defecto

 

El que avisa no es traidor. Tras realizar un cambio de kernel será preciso reiniciar el sistema para que el nuevo entre en acción, siempre y cuando no se produzca alguna de las fatalidades de las que nos advierten los desarrolladores. Yo me reafirmo en mi postura y me alineo con ellos en este asunto: id a lo seguro y no cambiéis de kernel salvo incompatibilidad con vuestro hardware.

Hasta aquí el primer “tip” para usuarios noveles de Linux Mint. ¡Nos leemos en los próximos!

Salud

Usar auriculares Bluetooth en GNU/Linux

Tres semanas, tres, llevo con la dichosa conjuntivitis. Por suerte, desde hace unos siete días puedo mirar la televisión y la pantalla del ordenador sin que parezca que alguien le está prendiendo fuego a mis globos oculares por detrás, al tiempo que los aprieta con fuerza. Es una enfermedad leve y de buen pronóstico, pero pesada como ella sola. Sé por experiencia que un distro hopper con tiempo libre tiene más peligro que un mono con dos pistolas, pero cuando el sentido de la vista está perjudicado es imposible que este axioma se aplique… o no, depende. Andaba yo usando Debian Estable cuando me sorprendía la infección ocular. Tras los primeros días en los que pude hacer vida normal, aunque de baja laboral por tratarse de una enfermedad vírica con altas tasas de contagio, llegaron los peores momentos y hube de buscar un entretenimiento diferente. Sigue leyendo “Usar auriculares Bluetooth en GNU/Linux”