Usar auriculares Bluetooth en GNU/Linux

Tres semanas, tres, llevo con la dichosa conjuntivitis. Por suerte, desde hace unos siete días puedo mirar la televisión y la pantalla del ordenador sin que parezca que alguien le está prendiendo fuego a mis globos oculares por detrás, al tiempo que los aprieta con fuerza. Es una enfermedad leve y de buen pronóstico, pero pesada como ella sola. Sé por experiencia que un distro hopper con tiempo libre tiene más peligro que un mono con dos pistolas, pero cuando el sentido de la vista está perjudicado es imposible que este axioma se aplique… o no, depende. Andaba yo usando Debian Estable cuando me sorprendía la infección ocular. Tras los primeros días en los que pude hacer vida normal, aunque de baja laboral por tratarse de una enfermedad vírica con altas tasas de contagio, llegaron los peores momentos y hube de buscar un entretenimiento diferente. Leer más “Usar auriculares Bluetooth en GNU/Linux”

Mageia 5: vivita y coleando

Si hay una comunidad de GNU/Linux que no ha tenido las cosas fáciles es la que se encarga de dar forma y soporte a Mageia, distribución nacida de las cenizas de una de las más veteranas del lugar. Siempre lo recalco: fue Mandrake Linux la primera distribución que probé, en un equipo con procesador Athlon a 1 Ghz de velocidad de reloj que me agencié nada más regresar de mi experiencia laboral en tierras escocesas. Doscientas mil de las antiguas pesetas que me costó el “bicho”. Alguien me pasó un CD de una revista de Informática que traía una versión de Mandrake y, ávido de conocimientos y lleno de novelerío, como siempre, me lancé a instalarla junto al Windows 98 que campaba a sus anchas en el disco duro.

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Mageia 3: la vida sigue igual

No sé si habréis reparado en la cantidad de tiempo que lleva Mageia ocupando el segundo lugar en la lista de distribuciones más populares, por consultas en los últimos seis meses, que es Distrowatch. Para mí es una suerte de extraño fenómeno que esta distro francesa de la que apenas nadie habla, comenta, escribe tutoriales o usa, siga indefinidamente por encima de Ubuntu, Debian u openSUSE, todas ellas omnipresentes en artículos y divagaciones varias por la red. Da la impresión de que Mageia despierta la suficiente curiosidad de los usuarios como para hacer clic y echar una ojeada a su página en el ranking… y ahí queda todo. Tal vez es una percepción exclusivamente mía y me equivoco, pero es la que tengo: muchos se interesan por Mageia, muy pocos la usan.

Hace un año ya desde que pasó por estas páginas la versión número 2 de Mageia, que se llamaba y se sigue llamando Caldero. Detectaba entonces una serie de pequeñas cuestiones, problemillas varios sin demasiada importancia que restaban nota a la experiencia de uso de la distribución que surgiera a partir de Mandriva. Y me encuentro que, tras el paso del tiempo, prácticamente podría hacer un “copia y pega” de mi anterior artículo, cambiarle el título y nadie notaría la diferencia, pues esta nueva Mageia que comparte nombre con su anterior edición es, en fondo y en forma, aquella misma con algunas nuevas versiones de sus programas principales. O lo que viene a ser lo mismo, no se han corregido las imperfecciones que señalaba un año antes.

De manera que no me voy a extender en demasía para no resultar repetitivo, sufro estos días una especie de síndrome de “burn out” del probador de distribuciones que me suele atacar con relativa frecuencia (también llamado aburrimiento) del que no tiene la culpa Mageia ni sus usuarios y seguidores, así que vamos a ver cómo rinde esta distribución con la nueva batería de pruebas que llevamos a cabo últimamente.

Instalación
Antes de siquiera ver el escritorio en vivo por vez primera, Mageia nos obliga a aceptar un pliego de condiciones, que no licencia, donde básicamente se declina la responsabilidad por cualquier daño que puedan sufrir los equipos donde se instala la distribución y los datos que los acompañan. No da la mejor de las impresiones, pero supongo que es una forma de hacer recaer la responsabilidad de lo que acontezca sobre el propio usuario, algo que es lógico y normal si se tiene en cuenta que no estamos pagando nada por el sistema como para poder exigir luego una compensación en caso de sufrir problemas graves de los que no está exenta distribución alguna. Tras la obligada aceptación se nos pregunta por el idioma, la distribución de teclado, el huso horario…

Contestados todos los interrogantes vemos finalmente el escritorio en vivo de Mageia, muy parecido al de la versión anterior salvo por el fondo de pantalla. El programa instalador que incorpora la distro tiene un toque diferente al resto, es completo a la par que sencillo y potente. Permite, entre otras cosas, realizar un particionado automático y montar particiones NTFS (esto último, especialmente, se echa en falta en otras distribuciones). Viendo este tipo de facilidades, y el aspecto pulido y profesional del escritorio, se puede comenzar a entender el buen posicionamiento de Mageia entre las distros consultadas en la página antes mencionada. Es fácil de instalar y pinta bien, no cabe duda.

La instalación concluye en apenas diez minutos tras los que se nos insta a escoger un cargador de arranque de entre la terna Grub, Grub2 y Lilo. Esto es, de nuevo, un elemento diferenciador con otras distribuciones. En mi caso opto por la primera versión del cargador, en modo gráfico, que antes de instalarse me indica los sistemas que ha detectado: ninguno. Aunque nos da la opción de añadir manualmente los mismos no es tarea fácil, al menos para el usuario poco experimentado. Windows se puede incluir de forma sencilla, Chakra (o cualquier otro sistema GNU/Linux) es otro cantar. En el apartado de arranque y apagado veremos cómo.

Después del primer reinicio y antes de entrar al escritorio propiamente dicho, el sistema se pone a descargar una serie de archivos durante un par de minutos, que en principio parecen actualizaciones de las listas de paquetes. Finalmente, con la introducción de un nuevo usuario y la contraseña de éste y del administrador del sistema se termina la instalación. Sin errores, salvo el de detección de sistemas de Grub, con los controladores propietarios instalados sin siquiera haber preguntado (esto puede ser bueno o malo dependiendo de la ideología y gustos del usuario), todo actualizado al día y funcionando.

Arranque y apagado
Mageia incluye una herramienta de configuración del sistema muy potente. Entre otras cosas podemos editar el cargador de arranque fallido para añadir nosotros mismos los sistemas que no ha sido capaz de detectar por sí solo. Como comentaba más arriba, añadir el sistema de Microsoft resulta sencillo, pues solamente hay que indicar la partición en que se encuentra. Para añadir Chakra, sin embargo, tuve que copiar manualmente los archivos vmlinuz e initrd de mi partición (se encuentran en /boot dentro de ésta) hasta la partición raiz de Mageia para que el programa editor del Grub pudiera encontrarlos. Así conseguí añadir el sistema, pero un rápido reinicio y un intento de entrada al mismo me indican que no funciona, por lo que me tocará recurrir, como el año pasado, al Super Grub Disk para poder volver a Chakra.

Respecto a los tiempos de encendido y apagado, pues están dentro de la normalidad. El sistema inicia en 51 segundos debido a una demora que únicamente sucede a veces en KDE (no sé el motivo pero en la última versión de Chakra desapareció este molesto inconveniente) y se apaga en tan solo 15.

Software
Seguimos disponiendo de dos opciones, además de la consola, para la instalación de programas: RPMDrake (que funciona bien) y Apper (desde el que no soy capaz, siquiera, de hacer sincronizar los repositorios). La única pega que cabría ponerle al primero es que no filtra los paquetes por arquitecturas, de modo que encontramos siempre la versión de 32 bits y la de 64 bits, muy juntitas, hasta el punto de que un descuido nos puede jugar una mala pasada al instalar (sin quejas, por otra parte, del sistema) la equivocada.

Sobre la batería de programas instalados de inicio destacar que no se echa a faltar nada. Tenemos Firefox en su versión 17 ESR (Extended Support Release, versión de soporte extendido), Dragon Player, Amarok, LibreOffice en su versión 4.0.3.3, Gwenview, Gimp 2.8…

Hardware
Como ocurre con muchas distribuciones hoy en día, Mageia no presupone los dispositivos que el usuario va a utilizar, con lo que no añade soporte directamente para la impresora o el escáner. Ambos dispositivos se activan usando el centro de control, momento en que el sistema descarga los paquetes correspondientes y los controladores necesarios. Destacaría, en mi caso, la inclusión de algunos paquetes específicos para la marca Epson que no había visto en otras distros. Tal vez alguno de ellos sea el responsable del excepcional funcionamiento de mi escáner, que rara vez me permite realizar la previsualización y en Mageia sí lo hizo.

Para la webcam no se precisa activar nada, funciona sobre la marcha al igual que lo hace la red cableada. El dispositivo de conexión a redes inalámbricas, sin embargo, me dio más problemas. Como sucediera con la distro revisada hace una semana, Debian Wheezy, se necesita el firmware de la marca Ralink para hacerlo funcionar, pero a diferencia de lo ocurrido con el sistema de la espiral no se informa al usuario. Por si alguien se ve en mi misma tesitura, puede obtenerse en la web RPMfind.

Conectividad
Aunque samba funciona desde el inicio no fui capaz de conseguir que se almacenase la contraseña de acceso al portátil con Windows ni reproducir los vídeos alojados en éste haciendo “streaming”. Tampoco conseguí montar automáticamente mi pendrive USB conteniendo la imagen de la propia Mageia, que en Chakra sí que monta. La tarjeta de memoria y el disco duro externo no ofrecieron dificultad alguna.

Experiencia “out of the box”
Por cuestiones de licencias, algo que me resulta incomprensible pero que así es señalado por los desarrolladores de la distribución, la susodicha experiencia no es del todo satisfactoria. Para empezar no se incluye el soporte para reproducir Flash, con lo que al carecer Firefox de la característica inherente a Chrome/ium, nos obliga a instalar el paquete flash-player-plugin. Si empleamos RPMDrake no lo encontraremos en un principio, deberemos desplegar la lista de filtros que aparece en la esquina superior izquierda y seleccionar “Todos”, de lo contrario solamente veremos aquellos programas que cuentan con una interfaz gráfica y se obviaran muchos paquetes imprescindibles para el buen uso del sistema.

Idénticas razones harán que no podamos reproducir de inicio vídeos en formato MP4, cuestión fácilmente solucionable habilitando el repositorio Tainted en el correspondiente apartado del centro de control. En una curiosa forma de manejar los paquetes y las dependencias, Mageia ofrece versiones idénticas en numeración, desde diferentes repositorios, con distinta funcionalidad. Para el usuario no familiarizado con la distro puede resultar un poco lioso. Resumiendo, debemos habilitar Tainted e instalar los plugins gstreamer desde allí. Si queremos que VLC reproduzca archivos MP4 con sonido también será la versión del reproductor incluida en Tainted la que deberemos instalar.

Estabilidad
Mageia 3 es muy estable. Mi único problema vino derivado de la falta de controladores para el adaptador wifi, pues al reiniciar con éste insertado no fui capaz de pasar de la pantalla con el logo de la distro. Hube de matar el servidor gráfico, momento en el que una ventana me informó del problema de la ausencia del controlador para, seguidamente, continuar con el inicio de forma normal. Por lo demás, ni errores con los programas, ni cuelgues ni nada parecido. Un buen desempeño.

Fluidez
Con un consumo de RAM de solo 520 Mb al inicio, Mageia 3 ofrece una experiencia de uso fluida y sensación de ligereza en el sistema. Nada que objetar a este respecto.

Gestión de energía
Igualmente, nada negativo que reseñar. Suspensión a RAM, hibernación y modo de reposo del monitor funcionan directamente desde el inicio.

Personalización
No he ahondado demasiado en los aspectos de configuración del sistema, acostumbrado como estoy a KDE y su apariencia y funcionalidad. Tan solo instalé Chromium, que en su versión 26 presenta errores de sincronización que ya sufrí en Chakra (no es achacable a Mageia, por tanto) y Clementine. Para encontrar un paquete con Spotify para Mageia tuve que rebuscar algo más, pero tras seguir las instrucciones que se dan en este enlace, instalando previamente, eso sí, algunas dependencias (git, make y zenity) pude hacerlo funcionar a la perfección.

Sobre controladores gráficos propietarios hay poco que contar, como reseñaba antes Mageia no me preguntó si deseaba usarlos o no, simplemente los instaló desde un principio. Esto es una tremenda ayuda para el usuario novel y diría que un sacrilegio para aquellos que reniegan de cualquier software que no sea de código abierto. Allá cada cual con sus gustos o preferencias, yo lo encuentro una comodidad añadida.

Pruebas de rendimiento
De momento, tras varios sistemas analizados conforme a los bancos de pruebas propuestos por Phoronix, Ubuntu sigue siendo la distribución que mejor se comporta en cuanto a rendimiento general del sistema. Mageia destaca sobre todo en la prueba gráfica, donde alcanza unos 432 puntos que suponen el tope de entre las analizadas por ahora.

Sin extenderme mucho más, pues como digo no hay grandes diferencias entre esta versión de Mageia y la del pasado año, concluyo que se trata de un sistema amigable y de buen rendimiento, que aporta algunas herramientas propias (o heredadas de Mandrake, para ser más exactos) que la hacen especial, en cierta manera. Mi artículo sobre la versión 2 se titulaba “Pequeños detalles”, por ser esto lo único que falla en Mageia para constituir un sistema redondo y usable en todo su potencial desde la instalación. El asunto de las licencias nunca lo he entendido muy bien, hay muchísimas distribuciones que parten con todos los códecs multimedia y algunas, con acuerdo a aceptar por el usuario de por medio.

Mageia es estricta en este sentido, pero sin embargo instala un controlador propietario sin instar a elegir, leer y aceptar los términos de licencia de uso de Catalyst. Por eso digo que no entiendo muy bien que no se incluya Flash o soporte para MP4 de serie. Pero son elecciones, como hemos visto tantas veces, y en el caso de Mageia apenas menoscaba una muy buena experiencia de uso y un más que aceptable rendimiento y notable estabilidad. Nada nuevo bajo el sol para Mageia, lo que haciendo un balance final torna en positivo.

LO MEJOR

  • Herramientas sencillas y potentes para configurar el sistema
  • Bonito acabado y aspecto profesional, buena integración de KDE
  • Rapidez y estabilidad
LO PEOR
  • Requiere instalar algunos códecs y activar repositorios extra
  • Falló la detección del resto de sistemas en el equipo
  • Hay menos información y recursos disponibles que en otras distribuciones

 

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Mageia 3 Caldero LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 5,00
Software 10,00
Hardware 6,50
Conectividad 5,00
Out of the box 6,67
Estabilidad 9,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 10,00
Pybench 3.793,00
Apache 13.603,33
Encode-flac 8,21
Unpack-linux 17,66
Unigine Valley 432,00
Corrección por rendimiento 0,08
CALIFICACIÓN 8,64

Mageia 2: pequeños detalles

Una semana antes de que se cumpla el año de su primera versión ha visto la luz al mundo Linux la nueva Mageia 2, también llamada Caldero. Han sido siete las versiones candidatas, desde su primera alfa, las que los desarrolladores comunitarios de esta distribución han puesto a disposición del público en general para ayudar a corregir errores y contribuir (que de eso se trata, al fin y al cabo) en el auge de este “fork” de Mandriva que ya figura en el top diez de las más vistas en Distrowatch, en concreto en sexta posición en el momento de escribir estas líneas. Y he de añadir, merecidamente.

Si por algo llama la atención Mageia es por su cuidado aspecto gráfico, que le confiere un “look” muy profesional y un acabado en el que se nota la atención que prestan a los detalles. Y es precisamente ahí, en los detalles, donde se esconde todo lo bueno y lo no tan bueno que Mageia nos ofrece en su segunda aparición. Veremos como termina dando la sensación de que, con algo más de esmero, esta edición KDE que he tenido el gusto de probar podría ser la mejor con este escritorio de las que actualmente coexisten. Pero se queda ahí, cerquita, como vamos a ver a continuación.

Instalación
Mi pendrive con la iso de Mageia se queda intentando arrancar sin éxito. No es algo poco habitual, lamentablemente, de modo que tampoco se puede achacar el problema a la distribución en sí. Últimamente son mayoría las distros que intento probar que se niegan a iniciar desde un pendrive grabado con Unetbootin’. Vaya usted a saber por qué. Tras grabar un CD con Mageia 2, la cosa cambia. Tarda algo más de 3 minutos en terminar de iniciar al escritorio live, preguntando antes tanto el idioma en que queremos que éste se muestre como la distribución de teclado correspondiente. Detalles, de nuevo, muy necesarios que en otras distribuciones son sistemáticamente ignorados en pro del idioma “universal” de Shakespeare.

La estética del escritorio, como comentaba anteriormente, es impecable. Tema azulado, algo más ligero a la vista que el de Mageia 1 y que causa una muy grata impresión en el primer contacto con el usuario. Dicen que la primera impresión es la que queda, y puede ser que sea cierto, pues ya te vas adentrando en el mundo de Mageia con una cierta esperanza de que la experiencia va a ser positiva, como sugiere el aspecto profesional de este KDE. Los efectos de escritorio están activados – no así la tripleta Akonadi/Nepomuk/Strigi – y funcionan desde el primer momento, lo cual ayuda al gran efecto plástico que se consigue.

Tras elegir el acceso directo de instalación ésta se inicia sin más. El editor de particiones es sencillo y fácil de usar, sin mensajes alarmistas más allá de las siempre necesarias advertencias sobre la conveniencia de guardar una copia de seguridad de los datos antes de formatear esta o aquella partición. La instalación se lleva a cabo con rapidez, no más de diez minutos durante los que se muestra una única imagen, donde uno esperaba un slideshow a la altura gráfica de Mageia. Algo que tiene poca importancia, ciertamente, pero no estaría de más alegrar la espera con algunas instantáneas de la distro en acción.

Al terminar se presenta el primer problema de cierta envergadura: la no detección de mis otros sistemas Linux en el equipo. El instalador de Grub se detiene para que el usuario pueda revisar la configuración y añadir, si lo desea, más sistemas, pero esto no es algo al alcance de cualquiera. Windows sí que aparece en el listado. Asumo que me tocará tirar de Supergrub más tarde para recuperar el arranque con Chakra y continúo con la instalación.

Tras reiniciar el equipo se pide primero al usuario que configure las cuentas a usar, incluyendo la contraseña maestra de root. Luego de entrar al escritorio todo sigue en su sitio, el idioma es el correcto en todas las aplicaciones y los efectos siguen funcionando como si nada. Perfecto. El menú K tiene un aspecto que recuerda al de KDE 3, más simple que el de su versión moderna, pero eficiente en su uso. Al poco de empezar a juguetear con el escritorio aparece un mensaje que me advierte lo siguiente: “No se encontró ningún soporte, debe añadirse uno”. Inquietante, ¿no es cierto? Ignoro si lo vago de esta frase es consecuencia de una traducción poco afortunada, el caso es que nos dice algo sin decirnos nada. ¿A qué se refieren con esto?

Al pulsar sobre el icono de la bandeja de sistema desde el cual parece que partió la ventanita con el mensaje se abre un gestor de repositorios. Es decir, Mageia nos está pidiendo que actualicemos y señalemos los repositorios que vamos a utilizar. La lista de los mismos es extensa y poco clara, con lo que aumenta la confusión. Decido dejar marcados los que vienen por defecto, pues no deseo investigar mucho más sobre este tema, y me centro en la propia revisión.

Navegación
Podemos elegir entre Firefox 10 (extraño que no se apueste por una versión más moderna) o el navegador de cabecera de KDE, es decir, Konqueror. El navegador de Mozilla viene en español y, pese a que se queja de la falta de un plugin para reproducir flash, o no es cierto o directamente pasa a HTML5, el caso es que los vídeos se ven sin problema alguno. Buena experiencia de navegación, flash fluido y con sonido.

Vídeo
Se quedan con el reproductor multimedia que integra KDE, llamado Dragon Player, que nunca fue mi preferido, si bien cumple su función. Al intentar ver un archivo en MP4 no se escucha el sonido, y Dragon Player lanza una ventana de búsqueda de complementos que termina cerrada y sin resultado alguno. Mis intentos de arreglar esto van a caer en saco roto. Primero instalo gstremer0.10-plugins-bad sin éxito. Luego opto por descargar VLC, que presenta el mismo problema y añade la coletilla “no existe solución posible”, poco prometedora. Tras intentarlo con KMPlayer, después de googlear un poco, y no conseguir resolverlo lo dejo por imposible.

Música
La completa aplicación de gestión y reproducción de colecciones musicales llamada Amarok es la elegida por los desarrolladores para este fin. Rápida en iniciar y bastante fluida en su desempeño, cosa que no siempre fue así, aun recuerdo las primeras versiones 2.x de Amarok como muy pesadas y llenas de errores. No es el caso en la actual, con lo que todo perfecto.

Ofimática
La suite Libreoffice está instalada para resolver todas nuestras necesidades con este tipo de archivos. Además, viene en español sin necesidad de descargar e instalar el paquete correspondiente, Mageia lo ha hecho ya por nosotros.

Fotografía e imágenes
Para ocuparnos de clasificar y ver las fotos tenemos Gwenview. Para editarlas, tenemos la última versión, la 2.8, de Gimp. En los repositorios oficiales están también Shotwell y Digikam si tenemos otras preferencias.

Gestor de programas
En cuanto al gestor de software, me encuentro algo confuso. Los desarrolladores incluyen dos, de parecidas características, con lo que todo queda un poco redundante. Si nos atenemos al acceso directo desde el menú, se podría suponer que RPMDrake es el gestor por defecto y Apper el añadido, no lo sé con certeza. Quizás Apper es más visual, más en la línea del Centro de Software de Ubuntu y RPMDrake más parecido a Synaptic. Es posible que por ahí vayan los tiros. Ambos funcionan correctamente, aunque Apper tarda una barbaridad en cargar las listas de repositorios. Desde el centro de control de Mageia se pueden programar la frecuencia de las actualizaciones del sistema con gran facilidad.

Reconocimiento de hardware
Para activar nuestra impresora hay que abrir el centro de control, que se encuentra, además de en el menú, en la barra inferior, justo a la derecha del icono de Preferencias del Sistema. Desde ahí, si elegimos la opción Hardware y luego Configurar Impresoras, se nos ofrecerá la posibilidad de descargar todos los paquetes que conforman tanto el servidor de impresión como los drivers de las distintas marcas. Es de suponer que todo ello no se incluye de inicio debido a que habrá usuarios que no emplearán nunca una impresora, y es una forma de aligerar el sistema. Una vez se terminen de descargar e instalar los paquetes correspondientes es preciso reiniciar, o de lo contrario no se detectará nuestra impresora. Luego volvemos a entrar en Configurar Impresoras y aparecerá lista para, tras un par de clics, poder utilizarla.

Algo parecido ocurre con el escáner. En la sección de Hardware del centro de control se puede configurar, lo que descargará los paquetes de Sane, además de la utilidad Simple Scan. Tras hacer esto, no es preciso reiniciar en este caso para tener el escáner funcionando. La webcam solo precisa de la instalación de alguna aplicación que haga uso de ella, como Kamoso. Funciona bien.

Programas de uso habitual
En los repositorios de Mageia disponemos de Kamoso y Simple Scan. Kfilebox, el cliente de KDE para Dropbox, también está, pero no conseguí ponerlo en funcionamiento. Después de descargarlo se inicia y, a su vez, descarga el demonio de Dropbox, pero ahí se queda. Aunque inicia desde el menú, no hay forma de vincularlo a mi cuenta de Dropbox, desconozco el motivo, pues este es un programa que en casi todos los sistemas he sido capaz de hacer funcionar. Vagalume lo encontré en el repositorio de BlogDrake, pero únicamente en versión de 32 bits y se quejaba de una dependencia no satisfecha, con lo que tampoco lo pude instalar. En el propio repositorio de BlogDrake encontré Skype, que funciona sin problemas. Para tener jDownloader descargué el script de su web y el paquete java-1.7.0-openjdk de los repositorios oficiales de Mageia sin el cual el gestor de descargas no puede funcionar.

Gestor de arranque
En la línea de mis últimas revisiones, Grub no detecta más que Windows y el propio sistema que se está instalando, es decir, Mageia. Nada sobre Chakra Archimedes ni sobre Ubuntu Precise, que quedan en el limbo. Al intentar editar el gestor desde el centro de control de Mageia no me fue posible añadir los sistemas, pues la sintaxis que estoy habituado a usar no era reconocida después en el arranque. Opté por entrar a Chakra con Supergrub Disk y reinstalar Grub desde allí, de forma que sí se reconocía a Mageia.

Estabilidad y suspensión a RAM
Mageia nos ofrece un sistema muy rápido en el inicio y en el apagado, estable y fluido en su utilización. El hecho de que se instalen desde el principio los drivers privativos de ATI es una gran ventaja, pues donde en otras distribuciones solo hay dolores de cabeza y problemas con la suspensión a RAM, aquí solamente hay facilidades. Funcionan todos los efectos de escritorio y se puede suspender a RAM con solo escoger la opción el menú. Mejor, imposible.

Ciclo de desarrollo
En su web únicamente especifican que se separaron de Mandriva en 2010 y se publicaron dos versiones, la de 2011 y la actual. Nada de información sobre la hoja de ruta de futuros lanzamientos.

No puedo evitar cierta decepción al terminar de revisar Mageia, pues tengo la sensación de que la distro ha retrocedido un poco respecto a su anterior versión. Lo cierto es que no puedo sacar conclusiones definitivas por tanto, dado que aquella la probé en mi equipo anterior y esta en el actual, probablemente no son comparables los resultados. Centrándonos exclusivamente en la actual Mageia, como señalaba en un principio, son los pequeños detalles los que la hacen tan interesante y, a su vez, es por algunos bordes rugosos por lo que no termina de despegar como “la distro KDE” definitiva.

Por citar algunos de estos inconvenientes, siempre en mi humilde opinión, el sistema de repositorios se podría simplificar, lo encuentro muy complejo y repartido, amén de que existen algunos programas difíciles de conseguir (como Vagalume). El problema con los mp4 ignoro cuál es, durante mi búsqueda en Google encontré algunos casos que se resolvieron pero yo no conseguí lo mismo aplicando idénticos pasos. Luego está lo de Grub, que a mí, personalmente, me molesta mucho, pero ya digo que no ocurre solamente en Mageia, sino en muchas distribuciones.

Resumiendo, con más disponibilidad de paquetes y un par de detalles superfluos, Mageia sería una distro perfecta. Como ya sabemos que tal cosa no existe ni existirá, solo podemos concluir que estamos ante una de las mejores implementaciones del escritorio KDE disponibles ahí fuera. Chakra, Kubuntu y Mageia, por este orden para mí, son las ideales para los amantes del escritorio del dragoncito. Por si fuera poco, detrás de Mageia hay una ingente comunidad que trabaja por y para la distro, con entusiasmo por lo que puedo leer, y para ellos solo puedo tener palabras de halago. Gran trabajo. Mageia obtiene un 8’41 y mi reconocimiento por su facilidad de uso y espléndida apariencia. Saludos.

Mageia 1: extraordinaria

Tenemos entre manos la revisión de una “nueva” distribución. El entrecomillado paso a explicarlo a continuación, se debe a que Mageia es un “fork”, es decir, ha sido creada a partir de otra distribución, en este caso a partir de Mandriva. La idea surgió cuando la compañía francesa anunció una serie de despidos debido a la situación de quiebra en que se encontraba, momento en que algunos de los empleados afectados por tal decisión tomaron la iniciativa y, viendo que su proyecto estaba herido de muerte, se aventuraron a crear este fork. Mandriva Linux sigue existiendo, aunque con una clara orientación hacia empresas y usuarios de pago, a lo Red Hat Enterprise Linux. Mageia se dirige más a la comunidad, y de ella nos vamos a ocupar.

Tras descargar la iso y grabarla a un pendrive con Unetbootin’ descubro que no arranca. A veces ocurre con ciertas distribuciones en live-cd, pues están creadas exclusivamente para ejecutarlas desde un cd – como su propio nombre indica. Procedo a la grabación del CD y arranco la sesión. Escritorio KDE clásico, excepto por el menú, que recuerda sobremanera al de antiguas versiones del entorno. Tampoco soy un gran fan del menú de KDE 4, de modo que no lo veo mal. Un pequeño homenaje a KDE 3 que resulta intuitivo y funcional, sin problemas.

La instalación es muy sencilla, completamente guiada y en español, además de rápida, pues me llevó 15 minutos. Al arrancar te encuentras con un GRUB perfecto, que ha detectado todos los sistemas y además en modo gráfico y visualmente atractivo. Es una carta de presentación fantástica para la distro, da la sensación de profesionalidad y de que todo va a ir bien. No fue exactamente así, pero casi.

En el primer arranque de Mageia se actualizan las listas de paquetes automáticamente. “Bicheando” un poco por el menú principal nos encontramos opciones muy interesantes, el centro de control me ha gustado mucho, pone a tu disposición herramientas de configuración sencillas y eficaces. Un centro de control al estilo de yast, aunque no tan complejo, muy cuidado. Se nota que los desarrolladores dan importancia a los pequeños detalles en cosas como la inclusión de un salvapantallas propio – quizás uno de los puntos más flojos de KDE – consistente en una sucesión de imágenes de gran belleza. Son cosas que redondean el acabado de una distribución que ocupa muy poco en memoria, 180 Mb de inicio, y que viene con los servicios más pesados (akonadi, strigi, nepomuk) desactivados por defecto.

Navegación
Se incluyen dos navegadores, Firefox y Konqueror. Con cualquiera de los dos la experiencia de navegación resulta fluida, rápida y sin inconvenientes. Salvo uno: flash no viene instalado de inicio. Tan sencillo de subsanar como iniciar el centro de control, el módulo de agregar o quitar programas y buscar “flash”, hallaremos el paquete instalador y listo. 4’5 puntos.

Vídeo
Optan por el reproductor Dragon Player. No es mi favorito, pero de nuevo se puede solucionar muy fácilmente. VLC está en los repositorios. De nuevo me encuentro con lo habitual, colores saturados y saltos en vídeos de alta definición. Como de costumbre, intento arreglarlo con la modificación del xorg.conf, sin éxito alguno. 2’5 puntos.

Música
Incluyen Amarok, con todas sus ventajas y su pequeño inconveniente (resulta algo pesado en uso de RAM). Sonido perfecto con pulseaudio bien configurado de entrada. 5 puntos.

Aplicaciones de oficina
Viene instalado Libreoffice. Poco más que añadir, funciona rápido y sin errores. 5 puntos.

Fotografía
En este caso obvian la instalación de un gestor de fotos, estando tanto Shotwell como digiKam disponibles en los repositorios, a un par de clicks de distancia. Gimp viene instalado, sin embargo. 4’5 puntos.


Impresora y escáner
Ambos se instalan a través del centro de control. Cero problemas. Tal vez podrían haber advertido al usuario que es preciso reiniciar la sesión después de instalar los controladores, de lo contrario no se detecta la impresora. Pecata minuta. 1 punto.

Webcam
Instalo Cheese desde los repositorios y lo inicio. La cámara es reconocida perfectamente y funciona todo. 1 punto.

Grub
Uno de los puntos fuertes, como comentaba más arriba. Modo gráfico, visualmente muy atractivo y detectando tanto Windows XP como Arch Linux. 1 punto.

Software disponible
Aquí es preciso googlear un poco para encontrar la solución, pues de entrada ninguno de mis programas de uso habitual están disponibles. Si añadimos el repositorio BDK tendremos dos de ellos, jDownloader y Skype. Del resto, Vagalume, Dropbox y Google Earth, decir que se deben instalar manualmente, pues no aparecen en ningún repositorio. 0’4 puntos.

Estabilidad y suspensión
El equipo suspende a RAM sin complicación alguna y no hay cuelgues. 1 punto.

Mageia 1 me parece una distribución espléndida en todos los sentidos. Estéticamente y funcionalmente. El problema de los vídeos en mi GPU Intel 82865G no es exclusivo de la distro que hoy nos ocupa, está presente en casi todas, incluyendo Arch, si bien esta última es la única en la que he sido capaz de solucionarlo. Por lo demás solo falla en pequeños detalles, todos subsanables a poco que se busque en Google.

En general, las primeras versiones de distribuciones nuevas suelen venir cargadas de errores. No es el caso, claro que considerar nueva a esta distro, que bebe en las fuentes de la legendaria Mandrake, tampoco le hace justicia. La impresión general que da Mageia 1 es de profesionalidad, y esto no es poco dado el carácter de “por y para la comunidad” que tiene la distribución. Me ha encantado y la pienso recomendar a todo aquel que no tenga el tiempo o los conocimientos para poner en pie una Arch. Excelente trabajo. 8’7 puntos.