Manjaro Deepin 16.03: combinación ganadora

No me digáis que no os picaba la curiosidad. A un servidor, sí, y mucho. Desde que supe de la existencia de una versión comunitaria de la gran Manjaro con el pujante escritorio chino estaba deseando hincarle el diente. Uno es un enamorado de las novedades y si son atractivas desde el punto de vista estético, pues doblemente. Y es el caso, vaya si lo es. Hay que tener en cuenta, porque ya lo advierten en el anuncio oficial publicado en la web de Manjaro, que Deepin es todavía un escritorio joven, no exento de errores. Esto también es cierto, como he podido comprobar por mí mismo en la revisión. ¿Cuál es el resultado de mezclar una distribución rápida, actualizada y amigable para el usuario con un escritorio novedoso como Deepin? La respuesta a esta pregunta tratamos de encontrarla en el artículo de hoy.

Instalación

Como es habitual en todas las ediciones de Manjaro, se nos permite escoger tres métodos de instalación: uno en modo texto (CLI), el clásico instalador de la distribución (Thus) y el nuevo, que tiene ya cierto recorrido (Calamares). Para el análisis he usado el último de ellos, con el cual tengo ya experiencia por su inclusión en Chakra, KaOS y otras distribuciones.

La instalación transcurre sin incidencias y eso siempre es buena noticia. Además, el tiempo pasó volando mientras me dedicaba a inspeccionar los muchos recovecos desconocidos para mí en este escritorio.

 

Instalador Manjaro Deepin
Progreso de la instalación de Manjaro Deepin en mi equipo

 

Diseño

No existe nada parecido a Deepin en GNU/Linux. Y mira que hay escritorios para dar y regalar. El diseño de esta pequeña obra maestra china nos descubre un despliegue magnífico de transiciones, efectos, sonidos y demás, todo ello aderezado con un par de ingredientes tomados de dos populares sistemas operativos: el “dock” clásico de OSX y la barra lateral de configuración que existe en Windows desde su versión 8. Contamos también con esquinas activas y el tablero de aplicaciones, accesible desde el lanzador, que popularizó Gnome 3. Como podemos observar, toma varios aspectos de diferentes escritorios para conformar uno solo.

Me gustaría destacar la importancia de la barra de configuración, auténtica aliada del usuario novel, pues desde ella es posible manejar casi todo lo relacionado con la configuración del sistema: actualizar, cambiar el fondo de pantalla, el tema de ventanas e iconos, la fecha, conectar o desconectar a redes… es fantástico, de verdad.

 

Panel lateral Manjaro Deepin
Desde el panel lateral se pueden configurar múltiples aspectos del sistema

 

Software

Deepin no es solo un entorno de escritorio. También cuenta con interesantes aplicaciones propias, aunque algo inmaduras para mi gusto. La mejor, tal vez, sea Películas Deepin, aunque falló al reproducir un archivo de vídeo digital y parecía trabarse en ocasiones. El Reproductor Deepin, por su parte, me pareció bastante lento y fallón, además de poco intuitivo. Hay opciones mucho mejores en GNU/Linux, al menos por el momento. Entre las aplicaciones propias destaco también algo llamado Centro de juegos Deepin, lugar del que salí escopeteado por la abundancia de caracteres en lengua china que – más quisiera – no supe descifrar.

Por lo demás, el arsenal de programas es el habitual en una distribución, con Chromium como navegador de elección, LibreOffice como suite ofimática, Evolution para el correo, Sonata como reproductor de medios alternativo y la herramienta clásica de Manjaro para hacer la vida más fácil al usuario: el “Manjaro Settings Manager”, desde el cual se pueden añadir o quitar “kernels”, paquetes de idioma y controladores propietarios.

El gestor de programas por defecto es Pamac, existiendo la posibilidad de instalar Octopi desde los repositorios si es que lo preferimos. A excepción de mi problema con el archivo “.dv”, Manjaro Deepin reprodujo todo tipo de ficheros, además de los contenidos en Flash de la red.

 

Deepin Games
Deepin Games… entre el inglés y el chino anda el juego

 

Rendimiento

Por todos es conocida la fluidez y liviandad de Manjaro en su versión principal, con XFCE. Deepin, a pesar de no ocupar demasiada memoria (640 Mb al inicio), no ofrece estas mismas prestaciones. A ratos se traba bastante, con saltos en el puntero del ratón, y una tardanza al abrir algunas aplicaciones que inician rápidas como el rayo en XFCE. Obviamente, a Deepin aún le queda para alcanzar el grado de optimización de escritorios con muchos años de trabajo a sus espaldas.

Las pruebas realizadas con Phoronix Test Suite y Unigine Valley arrojan los resultados de siempre: Ubuntu se impone en todos los apartados y la prueba de rendimiento en Python no funciona en Manjaro, para variar. Si os interesan los valores numéricos, podéis verlos en el botón de aquí abajo:

 

Benchmark Manjaro Deepin 16.03

 

Unigine Valley en Manjaro Deepin
Resultados de Unigine Valley en Manjaro Deepin 16.03 Capella

 

Estabilidad y errores

Lo anuncia el equipo de Manjaro en su web: “Not yet completely bug free”. No exenta completamente de errores todavía. Lo curioso del asunto es que con dicha sentencia hacen referencia al escritorio Deepin, cuando el grueso de mis problemas tienen que ver con Manjaro y sus herramientas. Por destacar tres fallos importantes:

La primera vez que se entra al escritorio y se actualiza el sistema todo transcurre sin sobresaltos. Además, se escoge automáticamente el repositorio más veloz para ganar tiempo. Sin embargo, al reiniciar por segunda vez y tratar de instalar los paquetes de idioma faltantes, previa notificación, se produce un error de bloqueo de pacman que hay que resolver en consola. Esto me ha ocurrido más veces con otras ediciones de Manjaro.

Al tratar de instalar los controladores propietarios de NVIDIA, vía “Manjaro Settings Manager”, todo parece ir bien pero, tras reiniciar, me encuentro pantallazo negro y cursor parpadeante. Mis peores recuerdos de Arch, ATI y yo… lo imposible. Pero esta vez con NVIDIA. Se me ocurre salir a consola e instalar el último kernel disponible con los controladores correspondientes (paquete linux44-nvidia). Tras reiniciar… voilà. Todo funcionando. Para este viaje no hacían falta tantas alforjas, que dicen por mi pueblo. Traducción: si al final tengo que tirar de consola, ¿de qué me sirve el “Manjaro Settings Manager”?

Por último, un error achacable a Calamares, supongo, y es que la distribución de teclado escogida durante la instalación no aparece por ninguna parte, quedando solamente el teclado en inglés. Fácilmente solucionable, además desde la propia barra lateral de configuración, pero error, al fin y al cabo.

Actualizando Manjaro Deepin
Primera actualización de Manjaro Deepin, que incluye el kernel

 

Mi opinión de Manjaro Deepin 16.03 Capella

En líneas generales, esta original edición de Manjaro me ha gustado. Soy de esos usuarios a los que se les gana por los ojos, y en ese aspecto, Deepin es muy resultón. Escritorio moderno, con aires de algo conocido, lo cual parece una buena combinación que puede atraer a muchos usuarios. Fácil de usar e intuitivo como ninguno, a mi entender, creo que es una gran apuesta que, a poco que siga evolucionando, dará bastante que hablar. Aunque no lo parezca, todavía hay mucha gente a la que no hay escritorio en GNU/Linux que le llene por completo. Yo les recomendaría echar un vistazo a Deepin, porque a lo mejor es lo que andaban buscando.

El problema de cara al usuario más novato es el de siempre, por mucho que Manjaro sea el “Arch para seres humanos” que se demandaba hace años: hay errores, algunos no fácilmente solucionables si no se está acostumbrado a bregar con ellos. Mi problema con el controlador propietario, que termina con un equipo que no inicia, espantaría a buen seguro a alguien recién llegado a GNU/Linux.

En cualquier caso, coincido con los desarrolladores de Manjaro en que Deepin ha evolucionado mucho y muy rápido. Tiene una pinta inmejorable y estoy seguro de que va a ir a más. Bien haríamos en estar pendientes de su crecimiento, porque una bonita fachada siempre es un buen aliciente para algunos usuarios, lo cual termina yendo en beneficio de todos los que a diario empleamos y amamos este sistema operativo. Hala, ya he saciado mi curiosidad. ¿Y vosotros?

Salud

 

Webcam en Manjaro Deepin
Manjaro Deepin incluye una bonita selección de fondos de pantalla

 

Puntos fuertes: escritorio moderno e intuitivo, muy agradable estéticamente.

Puntos débiles: algún error importante. Aplicaciones propias todavía muy verdes.

Recomendado para: usuarios con conocimientos medios de GNU/Linux.

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A fondo: Manjaro 15.09 Bellatrix

Vamos a olvidarnos por el momento de valores numéricos, clasificaciones de distribuciones GNU/Linux y todo lo que trate de poner una calificación absoluta a algo que siempre ha sido y será relativo. Hablo de cambiar un poco la perspectiva y centrarnos en el que probablemente sea el aspecto más positivo de ser un distro hopper: el uso y disfrute del vasto y casi inabarcable mundo de Tux. Y vamos a comenzar con una revisión en profundidad de la última edición – si es que tal cosa existe en una “rolling release” – de esa magnífica interpretación de Arch Linux, llamada Manjaro. Una distribución que echaba en falta en mi último artículo, como ya sugería Miguel Mayol en los comentarios al mismo. Dicho y hecho, ya son ocho las que habitan entre el disco duro interno y el externo. Leer más “A fondo: Manjaro 15.09 Bellatrix”

Manjaro 0.8.10: el usuario es lo primero

Año y medio después de revisar por primera vez una versión de Manjaro, me vuelve a picar el gusanillo de la curiosidad y me apetece asomarme un poco al momento que vive la otrora muy popular distribución derivada de Arch Linux. El adverbio escogido no es casual, aunque no pretendo insinuar que Manjaro ya no goce de cierta reputación, es innegable que el furor causado en sus inicios que la llevara a los primeros puestos en la clasificación de distros más consultadas en Distrowatch no se mantiene hoy día. Me parece recordar, incluso, que llegó a superar en consultas a su distro madre.

Todos sabemos ya que el mencionado ranking no ha de tomarse más que como un mero indicador de popularidad y nunca como medida de uso. Ni mucho menos nos sirve para diferenciar la calidad de una distribución o su voluntad de tender puentes de ayuda al usuario final, que para eso ya estamos nosotros aquí. En cierto modo me sorprende un poco el lento ritmo de desarrollo que ha tenido Manjaro, hasta el punto de que, transcurrido tanto tiempo desde sus inicios, aún no nos han presentado una versión 1.0. Pero, como veremos en el artículo de hoy, la distro no ha hecho más que avanzar en pos de un objetivo: facilitar la vida a aquellos que desean disfrutar de las ventajas de Arch Linux, sin verse obligados a lidiar con tareas excesivamente complejas. Aquí es donde Manjaro marca, indudablemente, una importante diferencia. Veamos cómo.

Instalación
Manjaro comparte con Chakra sus primeras pantallas desde que iniciamos el entorno en vivo, con las únicas y obligadas diferencias derivadas del conjunto estético que cada una de ellas propone. Hablando en plata: todo idéntico, salvo los colores. Y una gran excepción: lo que en Chakra falla (en Euler, al menos), en Manjaro funciona, esto es, el inicio e instalación de los controladores gráficos propietarios de AMD. La resolución es la adecuada desde el principio y, tras el reinicio, podemos comprobar que no es un controlador vesa genérico el instalado, sino los genuinos Catalyst de la empresa de Sunnyvale.

El instalador no es Tribe, sino Thus, pero ambos comparten su estadio alfa. En el de Manjaro, sin embargo, todo se muestra en el idioma escogido salvo el “slide show” y la primera pantalla de ayuda o resumen. La instalación se realiza en muy poco tiempo (unos cinco minutos desde pendrive), tras lo cual se nos da paso, sin ningún tipo de complicación, a nuestro escritorio XFCE. Como suelo hacer he escogido la versión principal, aquella a la que todas las distribuciones prestan especial atención, que en el caso de Manjaro es la implementada con dicho escritorio. Están disponibles, empero, versiones oficiales con Openbox y KDE, además de las comunitarias con prácticamente todos los escritorios y gestores de ventanas más utilizados.

Después de un primer reinicio llega el momento de actualizar. Es aquí donde Manjaro nos muestra un error que puede resultar crucial para el usuario poco experimentado: el gestor Pamac falla en su primer intento. A los ojos del tipo de usuario final al que Manjaro se dirige, esta temprana necesidad de usar la consola puede verse como un tremendo impedimento, razón por la cual califico el error como de importancia moderada en la clasificación otorgada a la distro. La solución pasa por abrir un terminal y actualizar a la usanza habitual, con un “sudo pacman -Syu”. Esto normaliza la situación y nos brinda la oportunidad de instalar… ¡487 nuevas actualizaciones!

 

Más de 700 Mb descargados después, además de varios paquetes de idioma que Manjaro me indica convenientemente que es preciso instalar, tras un nuevo reinicio compruebo que todo ha ido sobre ruedas y ya tengo mi escritorio preparado para utilizar.

Arranque y apagado
El inicio de Manjaro XFCE lleva 40 segundos, mientras que su desconexión toma apenas 9. Buenos tiempos, aunque se podría esperar algo más de rapidez al iniciar de un escritorio liviano como XFCE. El gestor de arranque localizó mi Ubuntu Trusty, permitiendo iniciar dicha partición sin inconvenientes. Para modificar el grub se puede emplear, entre otros, Grub Customizer, disponible en los repositorios.

Software
En el apartado de programas disponibles me voy a centrar en aquellos que hacen de Manjaro una distro tan amigable para el usuario. Para empezar, el gestor de paquetes Pamac nos permite instalar todo lo que queramos desde los “repos” de Manjaro, con la característica añadida de poder incluir AUR entre los mismos. Esto no es moco de pavo, pues pone a nuestra disposición una tremenda cantidad de paquetes con casi cualquier programa que podamos encontrar en GNU/Linux (si no está en AUR, es que no existe…). Esto tiene sus inconvenientes también, siendo el más notable que no se muestran los mensajes de error o de otro tipo que podemos ver si hacemos una instalación “a pelo”, con yaourt o cualquier otro gestor de AUR. Así, nos puede ocurrir que pensemos que una instalación se ha colgado, por transcurrir un largo tiempo en que no sabemos qué está ocurriendo realmente, algo que me pasó mientras trataba de instalar el controlador foo2zjs para la impresora. Lo que yo tomé por un cuelgue de la aplicación no era más que el tiempo empleado en descargar más de 100 Mb de paquetería, pero al no haber ningún mensaje al respecto resulta sencillo pensar en lo peor.

Por otra parte contamos con una estupenda utilidad llamada “Gestor de configuración de Manjaro”. Con este programa podemos controlar aspectos tan importantes de nuestra distribución como el kernel que estamos usando, los controladores gráficos o el idioma. Mención especial para los dos primeros, claro está. Un programa que permite al usuario cambiar de kernel con suma facilidad, algo que cobra gran importancia si se tienen en cuenta las regresiones que, desgraciadamente, siguen acechando tras alguna que otra liberación del núcleo principal de Linux. ¿Que con el último kernel pierdes funcionalidad? Pues aquí tienes este programa para volver a uno anterior, sin mayor problema.

Y lo mismo se puede decir de los controladores gráficos. En resumidas cuentas, una utilidad genial que no debería faltar en ninguna de las distribuciones que se suponen dirigidas a usuarios noveles o intermedios y por la que no queda más que aplaudir a los desarrolladores de Manjaro.

En lo que respecta al resto de programas, tan solo reseñar que contamos con las versiones más recientes de los mismos, un “pelín” por detrás de Arch, como suele ser habitual debido al tiempo de liberación superior de los paquetes en los repositorios de Manjaro. El kernel incluido por defecto, de la serie 3.12, es fácilmente reemplazable con la utilidad mencionada en el párrafo anterior, con lo que no supone un inconveniente, en realidad. Por lo demás, contamos con la colección habitual que suele incorporar Manjaro: Firefox, Xnoise, Viewnior, Steam, etcétera.

Reconocimiento de hardware
En este aspecto, con Manjaro he vivido casi un calco de lo acontecido con Chakra Euler: escáner y webcam perfectos, impresora un infierno. Y al igual que con mi distro preferida, en Manjaro aparecen mensajes de “configurando” y “lista para imprimir”, que no se ajustan para nada a la realidad. En descargo de esta distro se puede decir que, tras el fallo en la impresión, se nos abre una ventana con título “Troubleshooting Printing” para tratar de arreglar el desaguisado, concluyendo, tras varias intentonas, que “no hay solución obvia”.

Confieso que, tratándose de una revisión y no de una distro que voy a usar para mi día a día, no me he esmerado demasiado en poner remedio al problema. Baste reseñar que lo intenté en las dos únicas formas que conozco, fallando con ambas: hp-setup no reconoce a Manjaro como una distribución válida, mientras que el controlador foo2zjs, aunque al contrario que en CCR se puede compilar sin fallos, no hace funcionar la impresora tampoco. Fracaso absoluto.

 

Conectividad
Otro “deja vú” de lo ocurrido con Chakra. No hay manera de conectar con mi portátil con Windows 7. Samba no viene instalado por defecto, pero aunque lo instalo y sigo un tutorial disponible en el foro de Manjaro, no tengo éxito en la tarea. En cuanto a dispositivos extraíbles, nada que objetar, al reconocerse y montarse de modo automático tanto el pendrive, como el disco duro externo y la micro tarjeta SD. El tiempo de copia al primero y la tercera es notablemente más largo que en Ubuntu, mientras que la copia al disco duro USB acontece un poco más rápidamente.

Experiencia de uso
Otro de los aspectos en los que resulta obvio que el principal objetivo de Manjaro es facilitar la vida de quien lo usa. Desde la instalación, con solo abrir Xnoise podemos reproducir todos los formatos de vídeo y audio que se nos ocurran, incluyendo el vídeo digital (.dv) que en otras distribuciones me ha dado problemas. También podemos leer nuestros documentos, descomprimir nuestros archivos, reproducir vídeos en el navegador… insisto, sin instalar ningún programa adicional. Muy buena implementación de lo que se entiende por “out-of-the-box”, o en castellano, “instalar y usar”.

Estabilidad
Ni cuelgues, ni ralentizaciones, ni nada parecido. Tratándose de una distro que roza el “bleeding edge”, no se puede pedir más. Destacar, como comentaba anteriormente, que en caso de problemas con el kernel por defecto podemos optar por otro más moderno o anterior, incluyendo aquellos que han sido catalogados como versiones de soporte extendido “LTS”, como el 3.10 o el 3.14.

Fluidez
La inclusión de XFCE como escritorio por defecto en la edición principal de Manjaro asegura que la distro correrá bien en ordenadores con menos recursos disponibles. En mi caso, nada que objetar. Tan solo recordar que también se puede optar por algo más liviano como Openbox, o algo más pesado y completo como KDE. Para gustos, colores, y en Manjaro han pensando en todo tipo de equipos para ofrecer una experiencia lo más fluida posible.

Gestión de la energía
Volvemos a repetir lo visto en Chakra Euler. Gracias a los nunca suficientemente vilipendiados controladores Catalyst, no puedo ni suspender a RAM ni hibernar. “¡Viva AMD!”, dicho con todo el sarcasmo posible, claro. La función de reposo del monitor funciona como debe, destacando la inclusión de los salvapantallas, actualmente en desuso en la gran mayoría de las distribuciones GNU/Linux.

Pruebas de rendimiento
De las diez pruebas a las que someto a las distribuciones que analizo, Manjaro supera a Ubuntu en 4 de ellas, mientras que lo contrario sucede en 5 ocasiones. El test “Pybench” de la suite Phoronix no pude llevarlo a cabo debido a un error desconocido, por lo que su valor se ha despreciado en la nota final. Destacar que Manjaro fue mucho más rápido codificando un archivo de audio que Ubuntu, mientras que fue tremendamente lento a la hora de copiar a la tarjeta micro SD.

Manjaro sigue haciendo muy bien su trabajo. Cogemos un Arch Linux y le añadimos algo más a su paradigma, con lo que tenemos un sistema muy fácil de instalar y mantener para un usuario novel. Arch también lo es, pero para un determinado tipo de usuario más avanzado. Del mismo modo podría decirse que al aumentar el tiempo de liberación de los paquetes de los repositorios de pruebas a los definitivos se está disminuyendo la probabilidad de que se pasen por alto errores que son inherentes a distribuciones “rolling release”. Los que llevamos algún tiempo en esto sabemos, porque la vivimos en su día, de la polémica que esto suscitó entre los desarrolladores de Arch (McRae a la cabeza) y los de Manjaro, aludiendo a la problemática de seguridad que suponía.

Las aguas se calmaron, o eso parece. En lo que a mí respecta solo puedo destacar a Manjaro como una distribución que merece mucho la pena. Montones de felices usuarios que la siguen empleando en su día a día parecen darme la razón, pese a que el ambiente que he palpado en sus foros no es el de gran entusiasmo que solía. Da la impresión de que algunos desarrolladores están abandonando el barco (¿de qué me suena esto?) Pero esta es una apreciación muy personal y no tiene porqué ser del todo cierta, ya que no soy un usuario habitual de la distribución y muchas cosas se me escapan.

Sea como fuere, centrándonos en la usabilidad y rendimiento, Manjaro sigue avanzando y consolidándose como una distribución a tener muy en cuenta en un futuro. Un sistema que probablemente, si no se tiene un hardware como el mío (AMD y HP, vaya par), os dará muchas horas de gran rendimiento y escasos problemas. Enhorabuena a los desarrolladores por fijar el objetivo de su distribución en facilitar las cosas al usuario partiendo de una base tan aclamada como Arch. Doble mérito el suyo.

Salud

LO MEJOR

  • Programas propios que facilitan la vida al usuario

LO PEOR

  • Error en la primera (y crucial) actualización con Pamac

FICHA TÉCNICA

Distribución: Manjaro 0.8.10
Entorno de escritorio: XFCE 4.10
Kernel: 3.12.29
Xorg: 1.16.1
Controlador gráfico: fglrx 14.20.7
OpenGL: 4.4.12968
GCC: 4.9.1

 

MANJARO 0.8.10 LSDH
Instalación 9,80
Arranque y apagado 7,50
Software 10
Hardware 7,50
Conectividad 5,00
Out of the box 10
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench N/D
Apache 20.567,54
Encode-flac 7,65
Unpack-linux 17,35
Unigine Valley 469
Browsermark FF 2.966
Browsermark GC 3.976
Transf. pendrive 4,55
Transf. disco USB 1,13
Transf. SD-card 6,05
Corrección por rendimiento -0,23
Corrección por errores -0,50
CALIFICACIÓN 7,77

Arch, ATI y yo: lo imposible

No hay nada como volver a Arch Linux para que este vuestro blog pase de publicar artículos sobre revisiones de distros a llenarse de otro tipo de escritos, poblados de lamentos y maldiciones en arameo que, para qué vamos a engañarnos, son más divertidos de redactar y casi siempre acaban igual: con salto de distribución de quien suscribe. No tengo remedio, Arch vuelve a mi disco duro una y otra vez, siempre parece que será para quedarse, pero por maś empeño que pongo en que ello suceda, mi equipo, mi torpeza o falta de tiempo y el carácter “bleeding edge” de Arch, no sé si en este orden, acaban por dar al traste con la relación.

Hace apenas un mes instalaba Arch con KDE por enésima vez. A los pocos días llegaba la actualización del paquete xorg-server que rompía la compatibilidad con los controladores propietarios de ATI/AMD Catalyst, lo cual me obligaba a utilizar un repositorio de Vi0l0 para retener las antiguas versiones de xorg en el sistema. Hasta aquí, cero problemas, si acaso la leve molestia de tener que hacer esta especie de actualización parcial, que ya de por sí indican los desarrolladores de Arch que no es buena idea. Pero, insisto, todo parecía ir bien.

Al cabo de otros pocos días llegaba una actualización del kernel que no hacía saltar el recompilador automático de los controladores Catalyst que se suponía instalado. A base de googlear pude deducir que las últimas actualizaciones de systemd habían hecho incompatible a este paquete con el paradigma actual, de modo que tocaba compilar de modo manual o instalar otro script (catalyst-generator) que hiciera el trabajo. Como se puede observar, se van añadiendo pequeños inconvenientes que comienzan a pesar en el ánimo del usuario, en este caso en el mío, que no siempre me encuentro predispuesto y con ganas para andar con este tipo de averiguaciones.

Tras instalar el nuevo kernel, los efectos de KDE dejaron de funcionar y las ventanas se volvieron “pesadas” de arrastrar. Bastó recompilar el módulo fglrx con el susodicho script para que todo volviera a la normalidad. Así llegamos al día de hoy, cuando el nuevo kernel de Arch 3.8.6-1 aterriza en mi sistema. Se repite el mismo comportamiento, mas la solución otrora válida se presenta como inútil en esta oportunidad. Con gran pesar decido volver a los controladores libres, para lo cual sigo paso por paso lo que la wiki de Arch indica. Insistiré en lo de paso por paso, pues hay quien esgrime que cualquiera que sepa leer puede lidiar sin problemas con una instalación de Arch. El sistema, tras una escrupulosa instalación de los controladores libres previa eliminación absoluta de los propietarios, me lleva, una vez más, a una pantalla en negro.

¿Cuántas veces mi Arch se ha convertido en esto?

Al contrario de lo que a veces pueda parecer tengo una vida (familia, trabajo, problemas) y el límite de la paciencia no siempre tan alto. Firmo, también por enésima vez, mi separación de Arch Linux. Visto lo visto, tendrá que ser con orden de alejamiento…

Saltar de nuevo, pero ¿adónde?
He rodado tanto por el mundo Linux, ora por diversión, ora por obligación, que estoy realmente exhausto. Mi primer reflejo ha sido regresar a Chakra, aun sabiendo que impone unas limitaciones que invariablemente terminan por resultarme insoportables. Pero a pesar de haber estado usando Arch no he dejado de seguir a la comunidad de la distro, estoy al tanto de que atraviesa por momentos delicados (dos de sus referentes principales han abandonado el barco por discrepancias en torno a ciertas cuestiones) y, si bien no voy a hacer apología del desastre porque no es para tanto, no me apetece volver ahora.

Cuando se es, como dicen por mi tierra, “culo de mal asiento”, y creo que está perfectamente demostrado que lo soy en cuanto a distribuciones Linux, la única forma de intentar quedarse por algún tiempo en una distro concreta tiene que ser, por fuerza, tratando de crear lazos con la comunidad que la desarrolla o soporta. Lo intenté en su día en SolusOS, lo intenté y creo que medianamente lo conseguí en Chakra. En Arch, sin embargo, por más que regreso jamás encuentro sus foros acogedores, la gran mayoría de lo que allí se discute es de un nivel técnico que me sobrepasa. En otras palabras, mucha gente usando gestores de ventanas de nombres impronunciables que son muy útiles para entornos de desarrollo y programación, pero poco, muy poco, referente al usuario doméstico. Y alguna que otra salida de tono, fruto de lo reiterativo de respoder preguntas que hallan su respuesta en la wiki que no todo el mundo se preocupa de revisar. Es una opinión personal, ojo, que espero que no moleste a nadie. Simplemente, no me identifico.

Refugiándome en Manjaro Linux
Si existe hoy un día una comunidad pujante e ilusionada con el futuro de su proyecto conjunto no cabe duda que ésa es la que arropa a Manjaro. Un “Arch para seres humanos”, parafraseando el famoso eslógan de Ubuntu en su día, o al menos, para gente que no tiene la paciencia o el tiempo de lidiar con los inconvenientes que acaban surgiendo en una instalación de Arch, sobre todo cuando el hardware ayuda tan poco como en mi caso. Soy “archer”, qué se le va a hacer, y añoro aquellas instalaciones que hacía en mi Pentium IV con gráfica integrada Intel que podían durar varios meses (por aquel entonces era “distro hopper” por aburrimiento únicamente) sin que nada fallara en un ápice.

Pero aquellos días, al contrario que las oscuras golondrinas, no volverán. En la actualidad me veo obligado a refugiarme en Manjaro, un proyecto que ha despegado con una fuerza enorme y cuyas virtudes principales son el entusiasmo de sus desarrolladores y comunidad, a la par que la existencia de múltiples sabores (en forma de ediciones oficiales y comunitarias) donde elegir. Manjaro lleva meses en mi portátil y, desde hoy, se hace hueco en mi ordenador de sobremesa como sistema principal. Es lo más parecido a Arch que puedo soportar en este momento personal en que me hallo, con menos tiempo y menos ganas de toquetear.

En fin, como escribía hace poco Manuel Tortosa en los foros de Chakra, en el mundo del software libre la gente viene y la gente va. Qué me van a contar a mi de ese particular… Espero que en Manjaro quede sitio para otro irredento nómada linuxero que ya no sabe dónde meterse. Salud.

Manjaro 0.8.4: otro paso hacia la cumbre

Llevo varios días leyendo por mi blogosfera particular algunos lamentos y elevar de quejas acerca de cómo se va degradando este pequeño mundo de los articulistas amateurs que escribimos sobre Linux. No es un tema que me preocupe en demasía, sigo varios sitios que, en mi opinión, no han perdido nada de lo que en esencia los hace interesantes para mí, obviamente no voy a citar ninguno en concreto para no desmerecer al resto. Pero, en suma, no estoy de acuerdo con la negatividad con que se ha tratado el asunto, creo que hay mucha vida todavía en los blogs sobre nuestro querido sistema operativo. Y si he de estar de acuerdo con alguna de las opiniones vertidas aquí y allá, lo estoy con la expresada por el autor del blog Somos Linuxeros, no en su propia página, sino en comentarios en otros sitios: “escribe para ti mismo y no para los demás”. Fin de la reflexión.

Se me ha venido a la mente lo anterior debido al placer que me produce revisar alguna de mis distribuciones de cabecera, mis favoritas, que suelen tener en común estar basadas o haber nacido a partir de Arch Linux. No es ningún secreto, la propia cabecera del blog lo deja claro a base de logos. Mientras espero la llegada de openSUSE 12.3 voy a dedicar el artículo de hoy a una de esas distros, Manjaro 0.8.4 Ascella, la cual lleva meses dormitando en el portátil que apenas toco y que el otro día se me ocurrió actualizar. Me gustó lo que vi, al igual que me sorprendió que todo siguiera funcionando sin problemas a pesar de no haber actualizado la distro en un largo período de tiempo. De modo que tomé la decisión de dar un repasito a la evolución de Manjaro instalándola en mi partición de pruebas, animado también por el tiempo transcurrido desde la última revisión. Y esto es lo que me he encontrado:

Instalación
El primer punto de nuestra revisión es el único en que se puede decir que Manjaro flojea, la instalación del sistema. A decir verdad, es lo que lo hace un poco menos simple para un usuario novel, ya que el proceso se realiza con un script muy parecido al antiguo AIF (Arch Installation Framework, Marco de Instalación de Arch), de apariencia espartana y en inglés. Bien, para salvar este pequeño escollo existen guías, tanto en la web como en el propio escritorio “en vivo” de Manjaro, que incluye un enlace a un documento en PDF con este y otros menesteres. Puesto que también está en inglés, una buena solución puede ser recurrir a uno de los sitios de referencia sobre esta distro, DebLinux, donde Yoyo Fernández nos deja esta guía de instalación. El procedimiento no varía de la versión citada en el vídeo a la actual.

A poco que uno navega por el interesante blog antes citado se entera, entre otras cosas, de que este “punto flaco” de Manjaro va a dejar de serlo bien pronto, pues los desarrolladores están ultimando el instalador gráfico. Y es que todo en esta distro evoluciona a una velocidad de vértigo…

Ciñéndonos a la versión que nos ocupa, destacar que al iniciar la sesión “en vivo” podremos elegir si usamos los controladores libres o los propietarios, opción que también nos ofrece Chakra y que es tremendamente útil para los que usan Nvidia o AMD/ATI. Desde la primera pantalla que vemos se nota el cuidado aspecto gráfico de la distro, excepción hecha, para mi gusto, del fondo de pantalla escogido. La primera decisión que el usuario debe tomar se refiere al uso del instalador estable o la versión en pruebas, la cual solamente recomiendan si se precisa alguna de las características que la primera versión no ofrece, como soporte para EFI, btrfs o RAID. Igualmente se puede optar por una instalación en red, con lo que se dispondría de los paquetes más actualizados de manera inmediata.

El proceso no lleva más de 5 minutos, tras los cuales inicio a un escritorio ya conocido donde me llama la atención la acertada inclusión del dock ligero Plank, una creación de los desarrolladores de Docky que se enfoca en la sencillez y el escaso consumo de recursos. El antiguo notificador de actualizaciones, Kalu, ha dado paso a todo un gestor de paquetes, Pamac, que incluye así mismo un avisador en la bandeja del sistema que notifica de la existencia de paquetería para actualizar. Un primer uso de esta característica me descarga casi 70 Mb, kernel incluido, sin que haya que lamentar errores en la tarea.

Tan solo un par de cuestiones que voy a enumerar me resultan molestas, si bien tienen su cumplida solución. Por una parte, el renderizado de fuentes se ve horrible. Una vez más, DebLinux acude al rescate con este excelente artículo que soluciona totalmente el problema. Por otra, no hay manera de que el applet de sonido, PNMixer, se inicie con el sistema. Lo soluciono prescindiendo de éste e instalando el propio de XFCE:

sudo pacman -S xfce4-mixer

Con estas dos acciones tendremos un Manjaro funcional y listo para ir añadiendo nuestras aplicaciones preferidas o disfrutar de las escogidas por el equipo de desarrolladores.

Navegador
Contamos de inicio con Chromium, en su versión 25, si bien todos conocemos la velocidad con que se actualiza la versión metalizada del navegador de Google. Filias y fobias aparte, por mucho que me moleste la creciente intromisión de “la gran G” en la intimidad del usuario, he de reconocer que en fluidez y buen funcionamiento pocos navegadores se equiparan con Chrome/Chromium. No voy a dejar Rekonq o Firefox por ese motivo, pero no me duelen prendas en admitir lo fluido que funciona Chromium en Manjaro y su excelente rendimiento.


Vídeo
Apostar por VLC como reproductor por defecto es hacerlo por caballo ganador. Reconocimiento perfecto de todos los formatos (Manjaro incluye los códecs multimedia de serie) y ningún tipo de adversidad.


Música
Cada vez es más raro encontrar aplicaciones desconocidas para mi, dada la gran cantidad de revisiones que llevo a las espaldas, pero de vez en cuando se da la circunstancia. Es el caso de Xnoise, reproductor multimedia que viene con Manjaro en sustitución de DeadBeef, y que además de ser ligero incluye algunas características que me resultan imprescindibles en este tipo de aplicaciones, como la integración con Last.fm y el plugin de letras de canciones. Interesante y liviana opción.

Ofimática
Como muchos otros entornos que se centran en ofrecer una buena experiencia de uso en equipos con menos recursos, Manjaro incorpora Abiword y Gnumeric como soluciones ofimáticas de proceso de textos y manejo de hojas de cálculo. Si preferimos Libreoffice la podemos instalar.


Fotografía e imágenes
Siguiendo con su misma línea minimalista, Viewnior es el visor de imágenes, pero siempre se puede instalar Shotwell, por ejemplo, si queremos una mejor organización de nuestras colecciones fotográficas. Para editar imágenes tenemos Gimp instalado de inicio.

Gestor de software
Un gran paso adelante el que ha dado Manjaro con la inclusión de Pamac, su propio gestor de programas, destinado a facilitar la vida a las personas que no se llevan bien con la consola. Quienes nos hemos manifestado, en ocasiones, a favor o en contra de la fragmentación en Linux tenemos, con Pamac, un claro ejemplo de argumento a favor: sería impensable, por propia definición y filosofía, que algo así naciera en Arch. Pues aquí lo tenemos, un gestor para pacman, que si bien no es pionero sí que me ha agradado mucho en cuanto a sencillez e interfaz gráfica. No está, sin embargo, exento de fallos, pero es algo que me parece razonable dada la juventud del proyecto. Cito los dos problemas que me ha planteado: faltan partes por traducir al castellano y no manejó bien el conflicto de dependencias en la actualización que realicé hoy mismo.

En referencia al segundo de los inconvenientes, causado por la llegada de qt4 a Manjaro y los paquetes instalados desde AUR, una vez más (¿cuántas van ya?) Yoyo Fernández acude al rescate aquí.

Reconocimiento de hardware
Todo marcha sobre ruedas merced a la selección de paquetes escogidos por el equipo de Manjaro, que hacen que con el solo gesto de encender la impresora ésta sea reconocida y configurada. Para el escáner es preciso instalar alguna aplicación gestora, caso de Simple Scan, y más de lo mismo. Tras instalar Cheese pude comprobar como también funcionaba mi webcam. En cuanto a Cheese, una curiosidad: entre las dependencias que instala se encuentra nada menos que Wayland… Interesante, cuando menos.

Navegador de archivos
Thunar no ha sido nunca mi navegador de ficheros preferido, la verdad. Ha mejorado mucho, pero le sigue faltando algo, en forma de algún error que, tarde o temprano, se hace patente. En el caso de Manjaro no encontré modo de que montara mi pendrive (conteniendo, precisamente, la iso de instalación de la distro). Intenté por activa y por pasiva, pero el único modo de montarlo fue el manual. Por lo demás, Thunar maneja sin complicaciones el resto de funciones que espero de un navegador de archivos, conectando sin problemas mediante samba a mi equipo Windows, detectando mi disco duro externo y una tarjeta de memoria SD. Al hilo de este tema, si deseamos ver las miniaturas de nuestros vídeos en Thunar tenemos que instalar un paquete de AUR:

yaourt -S thunar-thumbnailers-openraster

Sí, sé que lo de openraster no tiene nada que ver, pero la instalación de alguna de las dependencias de dicho paquete (ffmpeg, tal vez) solucionó el asunto.

Gestor de arranque
El grub que instala Manjaro no tuvo a bien reconocer mi partición con Windows 7. Es un problema molesto que no es la primera vez que se me presenta en una derivada de Arch, o en la propia distro madre. Sí que se detectó Chakra, sin embargo. La solución pasa por instalar Grub customizer:

yaourt -S grub-customizer

A continuación, abrimos Thunar y seleccionamos la partición con Windows para que se monte. Luego ejecutamos Grub customizer y dicha partición será reconocida. Tras grabar nuestro nuevo grub, problema resuelto.

Estabilidad y suspensión a RAM
En dos palabras: estabilidad absoluta. Ni un solo cuelgue o fallo de aplicaciones en el tiempo de uso de Manjaro en mi equipo. Y esto, tratándose de una distro “bleeding edge”, no es poca cosa. Suspensión a memoria sobre la marcha, gracias a la inclusión de los controladores propietarios de mi AMD.

Ciclo de desarrollo
Se trata de una distribución “rolling release”, por tanto no es necesario instalarla de nuevo con cada lanzamiento, basta ir poniéndola al día mediante el gestor de programas, cada vez que éste nos avise de la presencia de nuevos paquetes.

Rendimiento gráfico
Estrenamos nueva sección dentro de las habituales en el repaso a cada distro, referida al aspecto de cómo se comporta el sistema gráfico, asunto importante para los que suelen usar Linux como plataforma de juegos, ya sea nativos o a través de Wine. Y últimamente también usando Steam, que por cierto, en Manjaro lo tenemos instalado de serie. Solía, erróneamente, emplear glxgears como medida del comportamiento de la APU de mi ordenador. Eso fue hasta descubrir por fin un “banco de pruebas” o “benchmark” que funcionase en Linux, que no es otro que Unigine Heaven. Sé que se encuentra ya en su versión 4.0, pero las pruebas en Manjaro y en otras distros las he llevado a cabo con la anterior.

Manjaro obtiene 341 puntos en este apartado, desempeño muy parejo al que obtuve con Chakra, superior a Fedora y, como esperaba, bastante inferior al que logré con Windows 7. Incorporamos una clasificación relativa a este tema en la columna de la derecha del blog, debajo de la clasificación de sistemas analizados, para ir comprobando cómo se comportan las distintas distros que vayamos analizando.

Para ir concluyendo con Manjaro 0.8.4, resulta difícil resistirse a la analogía de la escalada hacia la cima del monte. Esta distribución, nacida con el lema “Enjoy the simplicity” (Disfruta la sencillez) crece por momentos y lo hace a una velocidad sorprendente si la comparamos con otras alternativas similares. Sin alcanzar el año de vida, esta distro franco-austro-germana (ahí es nada) se encuentra ya entre los quince primeros puestos de Distrowatch, de manera merecida, habría que añadir, además de habernos presentado ya un gestor de paquetes muy digno para pacman y su proyecto de interfaz gráfica de instalación.

Es decir, poco a poco, Manjaro escala por igual puestos en el ranking de popularidad y en el de facilidad de uso, limando las pocas asperezas que quedan (una traducción por aquí, el citado instalador por allá) creo firmemente que se encamina al lugar que le corresponde, que no es otro que el de distribución de referencia de entre las basadas en Arch Linux. No sé si Manjaro pretende o pretendía ser el “Ubuntu de Arch”, lo que tengo claro es que se está convirtiendo en mucho más que eso. Una distribución sencilla, con varias ediciones en distintos sabores y apta tanto para los equipos potentes como para los más limitados. Una gozada que merece la pena instalar. Obtiene un 9’29 en nuestra clasificación de sistemas. Saludos y a disfrutar de la sencillez bien entendida.