Ubuntu Mate 14.10: bendita nostalgia

La Navidad suele ser para muchas personas una época de añoranza, que aviva los recuerdos, no todos felices, por desgracia. Se echa de menos a muchos que ya emprendieron el viaje, o que se encuentran lejos por mor de las circunstancias económicas del tiempo que nos tocó vivir, siendo continuamente manejados por poderes económicos desconocidos, esos que no nos brindan ni tan siquiera la posibilidad de defendernos, aunque sea a h*****s (editado para cumplir con las leyes del país de la piruleta, donde puedes acabar en la cárcel por insultar a un futbolista millonario, mientras robar y estafar puede salir hasta gratis). Sí, como suena. Pero mejor me centro, que como empiece a hablar de política (en minúsculas, por supuesto, no merecen otra cosa) me conozco y acabamos mal.

Retomo el hilo. Si nos ponemos nostálgicos, en clave de GNU/Linux, algunos podemos rememorar nuestros comienzos con el sistema, si bien los míos ya se empiezan a vislumbrar lejanos, allá por 2007 con Ubuntu Feisty Fawn. Pero si la nostalgia es de la buena, de la que se torna melancolía, cuando echo la vista atrás y pienso en la versión de Ubuntu que hizo consolidarse mi preferencia por GNU/Linux sobre Windows, entonces no veo otra cosa que Lucid Lynx. Un Gnome 2 en la cúspide de su funcionalidad y estética que dejaron, para tristeza de muchos, caer finalmente en la primera versión del año 2011.

Pero, como sabemos, Gnome 2 renació en Mate. Y últimamente, Ubuntu Lucid ha vuelto a cobrar vida también, con la aparición de una versión “pseudo-oficial” (todavía no me ha quedado claro este punto, pues se refieren a ella en su web como una versión comunitaria y en muchos sitios la dan como totalmente soportada por Canonical) que implementa el escritorio con nombre de yerba del Paraguay. Aprovechando esta época de recuerdos bonitos y esta vorágine de instalación de distros que seguramente no me conduce a nada bueno, he puesto el punto de mira en este nuevo sabor de Ubuntu. Veamos lo que me he encontrado.

Instalación
La clásica de Ubuntu, eso sí, en tonos verdes y azulados que combinan a la perfección con las señas de identidad de Mate. Lástima que la presentación aparezca por entero en inglés, si bien el resto de aspectos de la instalación se encuentran en español. El reinicio nos conduce a un precioso grub tematizado (bien harían otras distros en copiar este punto) que reconoce a Chakra y a Windows 7. Tras las consabidas actualizaciones automáticas de rigor, vuelvo a reiniciar y ya está todo hecho.

Arranque y apagado
Esperaba algo más de rapidez al iniciar, pero 35 segundos sigue suponiendo un buen guarismo. El apagado se ejecuta en 5.

Software
Voy a ser breve con esta revisión, en general, pues a Ubuntu ya de sobra la conocemos. Su sabor a yerba mate no cambia demasiado algunas cosas, de modo que disponemos del mismo centro de gestión de programas que la versión principal. También se producen algunos errores… como el que me arrojó la primera ejecución de Grub-customizer. Pero no creo que algo así se tenga que apuntar en el debe de Ubuntu Mate, además de que no recuerdo más problemas en toda la experiencia de uso.


Hardware
Lo de siempre: una utilidad de impresoras que no me sirve para instalar los controladores de la HP Laserjet 1018. O, para ser más exactos, que los instala pero ésta no funciona ni a tiros. Menos mal que está hp-setup para acudir al rescate. Escáner, webcam y tarjeta inalámbrica, sin incidencias.


Conectividad
Érase una vez un usuario de GNU/Linux que no era capaz de emplear Samba para conectarse con su portátil de Windows. Distro tras distro, tenía que soportar con desgana el sempiterno mensajito, siempre algo parecido a: “Imposible obtener la lista de compartición del servidor”. Empiezo a estar algo paranoico con este tema, a decir verdad. De hecho, estoy por culpar bien a Windows, que en alguna actualización se haya cambiado algún parámetro que impide ser visto por Samba, o bien a mi router, de una compañía francesa que me está dando un servicio infame y de la que estoy deseando poder librarme en cuanto esa cadena al cuello llamada “compromiso de permanencia” finalice. Sí, hablo de Orange, maldita sea la hora en que se me ocurrió contratar sus servicios y su ADSL lleno de cortes sin solución. Nunca hubo un eslogan publicitario más acertado en la historia de la televisión: “tu vida cambia con Orange”. Ya lo creo que cambia, amigos…


Vaya, he vuelto a mis desvaríos. El caso es que hay dos variables que han cambiado en las revisiones de este año con respecto al anterior: el router y la versión de Samba. Dicho de otro modo, cuando la mayoría de distribuciones que probaba lograban realizar con éxito la tarea de conectar al portátil con Windows, estaba empleando un router diferente y una versión de Samba diferente. Y, como os decía, empiezo a pensar que el problema no se encuentra en GNU/Linux. Investigaré, lo prometo.

En cuanto a reconocimiento y tiempos de acceso a los dispositivos externos, todo bien. En Ubuntu sigo consiguiendo las copias de archivo más rápidas, en general. No sé por qué, pero así es.

Experiencia “out of the box”
A excepción de un fichero comprimido con extensión “rar”, todo aquello que intenté ver o reproducir desde el inicio con Ubuntu Mate lo logré hacer sin mayores inconvenientes. Es decir, una experiencia de uso de primera categoría.


Estabilidad
Un pequeño error, ya comentado, al cerrar Grub customizer es todo lo que puedo recalcar como negativo en esta distro. Ni cuelgues, ni reinicios, ni extraños comportamientos (¡ay, Rebeca!) que señalar.

Fluidez
Como toda distro tiene su punto débil, voy a contaros cuál me ha parecido el de ésta. Y, sorprendentemente, se nota un cierto retardo al cerrar algunas ventanas, así como al cargar los iconos en el menú del sistema (en especial los de Libreoffice). Sin que ello lastre la experiencia en demasía, sí tengo que reconocer que no me lo esperaba en un escritorio como Mate.

Gestión de energía
Este tema representa otro de mis bucles actuales. AMD no me deja, con sus lamentables controladores propietarios, que suspenda o hiberne mi equipo. A mí me da igual, porque no hago ni lo uno ni lo otro, pero a quien le interesen estas opciones ya sabe qué hardware no debe comprar.


Rendimiento
Se da la circunstancia de que la distribución empleada para comparar en nuestro sistema de calificaciones no es otra que Ubuntu 14.04. Había que elegir alguna, pues un “benchmark” no son más que un montón de números sin sentido cuando se carece de algún otro sistema al que equipararlo. Es por ello que este apartado tenía para mí un interés doble: comprobar las mejoras entre las versiones 14.04 y 14.10 de Ubuntu, al mismo tiempo que poder medir cuán pesado es Unity con respecto a Mate. Pues resulta que la LTS gana en la mayoría de puntos, con especial holgura en el tiempo de transferencia al “pendrive” y, lo que resulta más sorprendente aún, en el “benchmark” de rendimiento de gráficos 3D.

Aunque, si lo pensamos, existe la remotísima posibilidad (estoy siendo irónico, de nuevo) de que los controladores propietarios de AMD vayan cada vez a peor. No, no creo que sea eso…

Bueno, me pongo serio para concluir el artículo, algo más ácido de lo habitual. Espero que sepáis disculparme, pero hacer revisiones una tras otra, todas en el mismo tono, aburre hasta a las ovejas. Y con esta Ubuntu Mate, la verdad es que he disfrutado bastante. Digamos que se trata de aquel Ubuntu que se fue y que jamás volverá, al que muchos que no se sienten cómodos con los paradigmas de escritorio actuales no dudarán en regresar, ahora que se les ofrece la oportunidad.

¿Qué destacar de Ubuntu Mate? A mí me ha gustado mucho la estética, con unos tonos de colores acertados y un fondo de escritorio muy bonito para mi gusto. Se nota, además, que Mate está avanzando en el buen sentido, con la desaparición de algunos errores que solían dejarse ver por versiones pretéritas. Sobre si merece la pena otra versión más de Ubuntu cuando ya tenemos Linux Mint, cuyo equipo se dedica a colaborar más que ninguno con los desarrolladores de Mate… no lo sé. Cansados estamos de decir que la libertad de elección es inherente a GNU/Linux, y estamos ante una prueba más.

Me ha encantado volver a usar Mate y recordar viejos y buenos tiempos “gnomeros” (mi SolusOS, mi Debian Squeeze…) Faltaría una comparativa con la última versión de Mint que implementa el mismo escritorio. A ver si me pongo a ello. De momento, os dejo esta muy buena distribución que puntúa 7’76 y nos devuelve a los días en que Gnome 2 era el rey y los escritorios tenían un corte tradicional centrado en la productividad y sin tantas zarandajas. A algunos nos bastaba y nos sobraba.

Salud

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

Ubuntu Mate 14.10 LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 7,50
Software 10
Hardware 8,13
Conectividad 5
Out of the box 9’17
Estabilidad 10
Fluidez 8’75
Gestión de energía 3,33
Pybench 2.972
Apache 17.057,52
Encode-flac 13,15
Unpack-linux 17,39
Unigine Valley 438
Browsermark FF 2.956
Browsermark GC 3.896
Transf. pendrive 4,31
Transf. disco USB 1,03
Transf. SD-card 4,55
Corrección por rendimiento -0,61
Corrección por errores 0,00
CALIFICACIÓN 7,76

SparkyLinux 2.1: Debian Testing en cinco minutos

Muchas distribuciones han pasado ya por el blog, de diferentes nacionalidades, variados objetivos que se consiguen o no, dificultad variable en su método de instalación y un largo etcétera. Refiriéndonos al apartado nacionalidad hoy vamos a revisar una distribución polaca que no tenía el gusto de conocer y de la cual tuve noticias leyendo un comentario de reisilver y un artículo de Frannoe en LMDE cosillas. En un principio no me llamó mucho la atención pero en cierto modo tenía ganas de probar algo basado en Debian. Al menos, eso creía yo, porque la realidad es que más que basarse en ella, SparkyLinux es Debian.

Con una serie de características ya implementadas con el claro objetivo de facilitar la vida al usuario final, SparkyLinux nos presenta un Debian Testing con tres posibles escritorios de entrada: Openbox, LXDE y MATE. La vocación de sistema para todo tipo de equipos, modestos y potentes, es evidente. Si bien es cierto que los días en que instalar Debian resultaba complicado quedaron muy atrás, un usuario novel con ganas de acercarse a la distribución madre de tantas otras puede agradecer las facilidades que va a encontrar en este sistema, como la inclusión de escritorios como MATE o repositorios no libres sin que se tenga que tocar nada.

Instalación
La primera impresión que uno se lleva de SparkyLinux es que se trata de un entorno espartano, sencillo y con una combinación de colores en la que predominan el gris y el blanco. El set de iconos tampoco es el más habitual que se puede encontrar por ahí fuera, con lo que se completa una sensación de encontrarnos ante algo distinto. Lo mismo ocurre con el dock escogido para la parte inferior del escritorio, que se sale de la terna común (Avant Window Navigator, Docky y Cairo Dock) ofreciéndonos el simple pero potente Wbar. La instalación ha de hacerse totalmente en inglés, si bien es medianamente sencilla de completar, sin que por ello debamos dejar de prestar atención a un par de detalles concretos: en primer lugar la selección de los locales, por defecto trae activados un buen número de ellos (polaco, francés, japonés…) que no nos van a hacer falta y que deberemos de-seleccionar en la correspondiente pantalla.

Otro hecho que me resultó curioso es la imposibilidad de elegir la misma contraseña para el administrador (root) y un usuario del sistema, es algo que nunca se me había presentado hasta ahora, pero que en realidad tiene su lógica y puede ahorrarnos algún disgusto al evitar que hagamos algo como superusuario por equivocación. En realidad, te hace más consciente de cuándo estás usando los privilegios de administrador y poco más. Pero es algo singular, sin duda.

Una vez pasado el trámite de instalación, que como indico en el título del artículo no lleva más de cinco minutos, el primer reinicio ya nos deja claro que estamos ante Debian misma, pues así es como el sistema se identifica en el menú del gestor de arranque. Desde el momento de entrar al sistema ya encontraremos todo en nuestro idioma escogido. En lo personal no encuentro afortunado el esquema de colores e iconos elegido por los desarrolladores, pero claro está, es algo totalmente subjetivo y cada cual prefiere los suyos. Digamos que los fondos oscuros y las tipografías de color negro, simplemente no se llevan bien.

Para evitar posibles conflictos que me he encontrado en otras distribuciones, decido prescindir en la primera actualización del gestor de paquetes gráfico y opto por la socorrida terminal. Sudo no viene activado por defecto, de modo que hago “su” para convertirme en administrador y luego un apt-get upgrade que me avisa de la existencia de 213 Mb de paquetes por actualizar, incluyendo la versión del escritorio MATE, que pasa de 1.4.2 a la novedosa 1.6. Debido a que no pretendo usar Sparky como sistema habitual no creí necesario habilitar “sudo”, pero para aquellos que sí lo deseen dejo un enlace donde se explica cómo hacerlo.

La actualización transcurre sin más incidentes que aquéllos propios de la inmadurez de MATE 1.6, pues al reiniciar vuelve a habilitar los paneles por defecto y nos crea un pequeño lío, nada del otro mundo que no se solucione configurando los paneles a nuestro gusto y forma. Entre los paquetes actualizados se encuentra intel-microcode, algo que no termino de entender puesto que estoy usando un equipo AMD. Así mismo, tras el reinicio el avisador de actualizaciones me indica que tengo otros 23 paquetes pendientes de poner al día. Uso el propio gestor en esta oportunidad, sin problemas que reseñar.

Por último, queda la delicada parte, que muchos de vosotros afortunados no poseedores de hardware AMD/ATI podéis obviar: instalar los controladores propietarios. La experiencia me dicta, en Debian y derivadas muy directas (SolusOS, por poner un ejemplo), que el script smxi funciona a las mil maravillas. Dicha utilidad, probablemente no apta para usuarios noveles, todo hay que decirlo, me instala los Catalyst 13.1 en SparkyLinux. Cero contratiempos.

Navegador
Al tratarse de Debian Testing pura y dura, esto es, sin backports ni nada parecido, la versión de Iceweasel disponible es la 10, considerada como versión de soporte extendido del navegador de Mozilla, en su variante debianita (totalmente libre, incluyendo logo y “branding”). Funciona muy bien y he de reconocer que no se echa en falta ningún aspecto de versiones más modernas. Pero si se desean obviar las ventajas de estabilidad que proporciona un software más que probado, dejo un par de enlaces: uno sobre los repositorios de Debian, para entender algo mejor de qué va todo eso de las diferentes ramas de desarrollo, y otro sobre los backports. El navegador está en inglés, deberemos instalar “iceweasel-l10n-es-es” para tenerlo en castellano.

Vídeos
En Sparky contamos con VLC ya instalado y funcionando, merced a la inclusión de todos los packs de códecs multimedia necesarios. Perfecto, aunque en la captura de pantalla no lo parezca, pues por alguna extraña razón que se me escapa la utilidad no era capaz de tomar la instantánea de la totalidad de la ventana del reproductor multimedia.

Música
Escogen Exaile como reproductor y organizador, no es mi favorito pero cumple sin más. Cualquier otra opción que se os ocurra está disponible en los extensos repositorios de Debian.

Ofimática
Se incluye de inicio la versión 3.5.4 de Libreoffice en inglés. Como en el caso de Iceweasel se puede optar por hacer “backporting” para buscar la versión 4, así como necesitaremos instalar el correspondiente paquete de idiomas.

Fotografía e imágenes
Tenemos a Gimp instalado, versión 2.8, la última disponible. En cuanto a programas para organizar nuestras fotografías podemos encontrar, entre otros, el siempre útil Shotwell en los repositorios, si bien en una versión ya algo anticuada, la 0.12.

Gestor de programas
Es habitual que las distribuciones con base en Debian incluyan el veterano Synaptic y SparkyLinux no es una excepción. Buen y robusto funcionamiento, con notificación de actualizaciones en la bandeja del sistema.

Reconocimiento de hardware
Realmente impresionante en este apartado, SparkyLinux detecta la impresora a la velocidad del rayo tras pulsar el botón de encendido. Con Simple Scan y Camorama instalados podemos comprobar el funcionamiento del escáner y la webcam, en ambos casos, absolutamente satisfactorio. Una auténtica experiencia “plug and play”.

Navegador de archivos
El continuador de la saga Nautilus, llamado Caja, mantiene la esencia que hizo popular al navegador de ficheros otrora santo y seña de Gnome. Con su funcionalidad intacta, incluyendo el montaje de dispositivos externos y la conexión con equipos Windows sin necesidad de instalar nada, lo único que me falló fue la reproducción en streaming desde el portátil. En lo demás, chapeau.

Gestor de arranque
Sin nada que destacar en negativo, Grub reconoció todos los sistemas del equipo y el programa Startupmanager se puede instalar desde los repositorios de Debian.

Estabilidad y suspensión a RAM
Muy estable, como en otras ocasiones he mencionado, la nomenclatura de las ramas de desarrollo de Debian no le hace justicia a la realidad, de tal guisa que si de mi dependiera le daría el calificativo de estable incluso a Sid. Lo único que quizás no gustará a algunos usuarios es la antigüedad de ciertos paquetes, pero ya mencionaba antes la existencia de los socorridos backports para esta cuestión. El tema suspensión es otra historia, tal vez debido a algún error en MATE, pero el caso es que al regresar de dicho estado todo el escritorio estaba en negro y sin posibilidad de recuperación.

Ciclo de desarrollo
SparkyLinux es una distribución “rolling release”. Sus repositorios apuntan a Debian Testing, cosa que se puede cambiar – y fácilmente, además – para hacerla Stable o incluso Sid o Experimental, el usuario decide. Lógicamente, pues en realidad no deja de ser Debian, sigue los ciclos propios de sus repositorios, de tal suerte que en estos momentos no pasan paquetes nuevos a Testing, salvo aquellas correcciones de errores imprescindibles, en tanto en cuanto la comunidad se prepara para recibir a la nueva versión estable de Debian.

Rendimiento gráfico
En las pruebas efectuadas con el benchmark Unigine Valley 1.0, SparkyLinux ha obtenido una puntuación de 425, suficiente para considerar un desempeño adecuado.

Para los usuarios experimentados de Debian la presente distribución aquí revisada no supondrá más que otra de tantas. En realidad, SparkyLinux ofrece una instalación rápida y sencilla de Debian. Como ya he comentado, la simple edición de los repositorios nos puede permitir apuntar a Stable, Sid o Experimental, con lo que Sparky no es solo y exclusivamente Debian Testing. Sobre la conveniencia o no de otra distro más no voy a ocuparme, insisto en que hay sitio para todos, aunque la única diferencia entre SparkyLinux y Debian sea el ahorrar al usuario todo el trabajo de post-instalación del sistema de la espiral carmesí.

Pero vaya, puede que algún debianita de pro no esté un día de humor para hacer una instalación “pura” y quiera darle una oportunidad a esta SparkyLinux, que a fin de cuentas no tiene más objetivo que facilitar la vida al usuario. Y eso, quieran algunos o no, no puede ser nunca negativo. Me ha gustado SparkyLinux, que obtiene un 9’5 y creo que puede tener su público, después de todo. Algo parecido a lo que Archbang es a Arch, ojo, solamente parecido, pues SparkyLinux es, simple y llanamente, una Debian en tu equipo en algo menos de tiempo que la propia Debian. Sin más.

Reflexiones sobre el escritorio

A pesar de que este año 2012 que se acaba ha sido, en términos generales, fructífero para Linux en lo que se refiere al aumento de usuarios y otros pequeños logros (se me viene a la mente Steam, principalmente) también se han multiplicado las dudas. Me refiero a la, para muchos, traumática desaparición de un entorno de escritorio bien conocido y apreciado, como era Gnome 2, y la consiguiente búsqueda de algo parecido o mejor. Este es un camino que, como yo, han emprendido muchos usuarios de Linux, algunos de los cuales ni siquiera eran conscientes de lo que podía significar un cambio tan radical en el escritorio más utilizado.

Imagen de Genbeta

Cuando la nueva versión del escritorio de la huella está alcanzando su madurez me parece que es una buena ocasión para hacer una revisión sobre el momento en que se encuentran las diferentes alternativas que tienen los usuarios. El haber probado y saltado entre tanta distribución me ha hecho conocedor, en algunos casos con más profundidad que en otros, de todos los entornos de escritorio y algún que otro gestor de ventanas. Voy a dar hoy mi opinión sobre los mismos, no con ánimo de crear una de esas encendidas luchas que no hacen sino dividir más a los linuxeros, sino más bien para servir un poco de guía a esos usuarios que se han iniciado hace poco con este sistema operativo y están un poco perdidos al respecto.

¿Qué es un entorno de escritorio?
El concepto de entorno de escritorio, cuando se viene de Windows, es muy sencillo: ese sitio con un fondo de pantalla, donde coloco los iconos de mis aplicaciones favoritas, veo la hora y la fecha y consta de una barra de tareas en la parte inferior de la pantalla. Si bien todas esas cosas son configurables en Windows, poca gente lo sabe y menos aún da el paso de personalizar el entorno a su gusto. Windows, simplemente, se acepta tal y como es, a excepción quizás del wallpaper, que es lo que todo el mundo tiende a cambiar.

Estando todo tan claro en Windows, el usuario llega a Linux y la cosa es muy distinta. Depende, por supuesto, de la distribución de entrada que se haya escogido, pero a poco que se ahonda en los conocimientos se encuentra uno con un galimatías de palabras como entorno, gestor de ventanas, gtk, qt… Sin entrar demasiado a fondo en el tema, se podría decir que el entorno de escritorio es la interfaz gráfica que nos hace más fácil interactuar con el ordenador.

Cada entorno se compone de sus propias aplicaciones, iconos, gestores de ventanas, barras de tareas, widgets, etc. Muchas de estas cosas son intercambiables entre entornos, con lo que las posibilidades de configuración son enormes, pero en el artículo nos vamos a ceñir al conjunto predeterminado de cada uno de ellos.

Gnome, del uso masivo al rechazo
Vamos a empezar con el que siempre fue mi favorito: Gnome. Este entorno, creado por Miguel de Icaza y Federico Mena en el verano de 1997, nació como alternativa a otro ya existente, KDE, que empleaba unas librerías de software propietario por aquel entonces (Qt, de Nokia). Rápidamente se hizo muy popular y fue mejorando versión a versión, hasta alcanzar la plena madurez con la serie 2.20, lanzada en Septiembre de 2007. Gnome era ya entonces un escritorio muy eficaz y sencillo a la vez, no exento de opciones de configuración, todo ello apreciado por la mayoría de usuarios, lo que lo acabó convirtiendo en entorno predeterminado para las distribuciones más populares, caso de Ubuntu, Fedora y Debian.

Y justo cuando se encontraba en la cresta de la ola, los desarrolladores decidieron que era el momento de adecuarse a las nuevas tecnologías y cambiaron completamente el paradigma para la versión 3 de su escritorio. Gnome pasó a ser un entorno centrado en las aplicaciones para dejar de lado el resto de aspectos, en especial la configuración personalizada, con lo que ofrecía un “look” espartano y la necesidad de recurrir a extensiones para poder parecerse un poco a lo que era antes. Muchos, muchísimos usuarios huyeron despavoridos, algunas distribuciones crearon sus propios entornos (Unity en Ubuntu, Cinnamon en Linux Mint) y hasta Debian se planteó dejar de incluirlo como opción predeterminada.

Gnome en Fedora

En mi opinión todos los cambios conllevan un esfuerzo de adaptación, esto es incuestionable. Gnome 3 no es mal entorno, pero aún le faltan algunos retoques para mi gusto. Algunas opciones de configuración más, como permitir el cambio en el aspecto de la barra de tareas y conseguir que las actualizaciones no rompan la compatibilidad de las extensiones sería primordial. Lo he probado en Debian y Arch Linux y, si bien he llegado a acostumbrarme a la nueva forma de trabajar, sin minimizar ventanas, algunos problemas de estabilidad con mi gráfica hicieron que, por el momento, lo dejase a un lado. Pero he de reconocer que está progresando. Y si escucharan un poco más a los usuarios, probablemente progresarían más.

Gnome 2 en Zorin

KDE, la opción más completa
Quizás el entorno tradicional más antiguo aún en uso, KDE es la contrapartida actual a Gnome, con quien desde el “albor de los tiempos” linuxeros mantiene una batalla por la supremacía. De origen alemán, Matthias Ettrich comienza su desarrollo en el otoño de 1996. Probablemente por su atadura a las librerías qt, que durante mucho tiempo tuvieron partes que no cumplían con los estándares de la FSF, KDE no alcanzó la popularidad de Gnome en cuanto a ser incluido como predeterminado en las distros punteras. Igualmente, el cambio del estable y conocido KDE 3.10 a KDE 4 resultó, como ahora con Gnome, en una sarta de críticas y desbandada de usuarios.

El motivo, sin embargo, no era la poca usabilidad o productividad del entonces nuevo entorno, más bien la gran cantidad de errores (“¿quién no ha recibido un plasma crashes signal 11?”) que provocaba. Con el paso de las versiones la cosa fue mejorando hasta el punto en que se encuentra ahora, con la 4.9. lanzada el pasado mes de agosto. KDE, más que un entorno de escritorio, es una colección de software completa que proporciona una experiencia muy parecida en cada una de sus aplicaciones y que, además, es multiplataforma al proporcionar versiones para Linux, FreeBSD, Solaris, Windows y Mac.

Con distribuciones en las que es protagonista absoluto (Chakra) y otras en las que, por el buen trabajo de integración, se nota que es el preferido (openSUSE o Mageia) KDE ofrece en estos momentos el conjunto de aplicaciones-escritorio que me parece más completo y con un aspecto que se asemeja en parte al del sistema de Microsoft (una de las cosas que, no entiendo el motivo, siempre se le ha achacado en forma de crítica a este entorno). De igual forma es, por mucho, el más configurable de los escritorios. Lástima que algunos, como el que escribe estas líneas, cayeramos en su día enamorados de Gnome y sus sencillas aplicaciones…

KDE en Arch Linux

XFCE, el hermano pequeño se hizo mayor
El entorno de escritorio libre de colesterol, significado del acrónimo XFCE en inglés, siempre se tuvo por un sistema ligero, indicado para ordenadores más antiguos. Nació en 1996 de la mente y el teclado de Olivier Fourdan, pero no fue hasta 1999 cuando lo reescribió por entero y lo basó en gtk, las mismas librerías en que se basaba Gnome.

Contando con un equipo de desarrollo más limitado que Gnome o KDE, XFCE ha evolucionado, pero lo ha hecho bastante más despacio. En la actualidad va por la versión 4.10, justamente desde la que escribo, y ha ejercido de nuevo hogar para muchos refugiados de Gnome 3. Con las nuevas funciones que ha ido implementando con los años, en especial las que implican a su gestor de archivos Thunar, se ha convertido en un escritorio maduro, quizás no ya tan liviano, pero que ofrece un equilibrio entre consumo y prestaciones muy interesante.

XFCE en Arch Linux

Unity, o cómo tirar por la calle de en medio
Algo que ocurre con mucha frecuencia en Linux: cualquier cosa no nos gusta, o nos gustaba antes y ahora no, pues ya tenemos la coartada perfecta para cambiarla… o crear una nueva. Es lo que Canonical debió pensar cuando intuyeron que Gnome 3 no iba a ser lo que se esperaba, la evolución natural de Gnome 2, sino algo completamente diferente. Y como no les gustó, supongo, decidieron crear su propia interfaz, orientada al uso en distintas plataformas: Unity.

En mi opinión, Unity no es tan diferente de Gnome 3, se aferra a un modelo parecido con algunas modificaciones, siendo la más notable la barra lateral. Y, como señalaba del escritorio de la huella, uno se llega a acostumbrar a trabajar en Unity y a precisar aplicaciones de terceros para configurarlo. El problema que se me presenta es el mismo: la inestabilidad. Mis pruebas de Unity casi siempre arrojaron errores y cuelgues por todas partes, excepción hecha de la versión LTS, Ubuntu Precise, donde el entorno se comportó con más estabilidad y mejor desempeño.

Reconozco, más allá de filias y fobias, que Unity está mejorando y su uso en estos momentos no enerva tanto como en las primeras versiones. La integración de la barra lateral, el HUD y la barra superior es una opción interesante. Aun así, tema Amazon aparte, Unity no es en absoluto mi entorno preferido.

Unity en Ubuntu 12.04

LXDE, el entorno más liviano
Si pusiéramos el límite entre lo que sería usar únicamente un gestor de ventanas y un entorno completo de escritorio, LXDE sería la frontera. De origen taiwanés, escrito en C y usando librerías gtk, se trata de la mejor opción para equipos muy modestos, ocupando el lugar que en su momento ostentaba XFCE. Lo he usado poco y he sacado dos conclusiones: es, en efecto, muy rápido y ligero. Y se me queda corto, sobre todo en cuanto al aspecto, si bien se puede configurar con herramientas como la popular LXAppearance.

LXDE en Peppermint Os 3


E17, la beta interminable
Enlightenment lleva tanto tiempo desarrollando su versión 17 que todo el mundo lo conoce por ese nombre, E17. Desde diciembre de 2000 (12 añitos, nada menos) se encuentra en estado beta el entorno de escritorio basado en las librerías EFL. Sin embargo, todo tiene un principio y un final, y mañana mismo, si los Mayas estaban equivocados, verá la luz la versión definitiva que han tenido a bien en llamar Omega.

Se trata de un gestor de ventanas que ha evolucionado a entorno completo, muy liviano y a la vez muy bonito, diferente. Su configuración es un reto, pues no maneja los mismos conceptos conocidos de barra de tareas, plasmoides y demás, es algo totalmente distinto. Lo he probado en Bodhi y Snowlinux, con resultados dispares. Lo peor, los errores que “matan” el escritorio y me devuelven a la pantalla de login de cuando en cuando. Lo mejor, el aspecto y las posibilidades de configuración.

E17 en Bodhi

Cinnamon, lo que se esperaba de Gnome 3
Otro ejemplo de lo que comentaba sobre Unity. El equipo de Linux Mint decidió que ni ésta ni Gnome 3 encajaban en su distribución y había que crear otra cosa, dando pie a la aparición de Cinnamon, al que muchos han calificado como el heredero natural de Gnome 2, o lo que dicho escritorio debería haber sido de no haber mediado el brutal cambio de enfoque del equipo de desarrolladores.

Estoy de acuerdo con dicha afirmación pero, a pesar de todo, Cinnamon no me termina de agradar. Lo veo un poco forzado, sobre todo en mi ordenador con AMD/ATI, y da la impresión de ser “algo” que se mueve encima de Gnome 3. Es solo una impresión, pues emplean distintos gestores de ventana e incluso distintos navegadores de archivo, pero no deja de parecerme eso, una variante algo forzada.

Cinnamon en Cinnarch

MATE, seguir donde lo dejaron otros
La mayoría de usuarios de Gnome 2, una vez se supo del cambio tan drástico en el escritorio que supondría la nueva versión, optaron por el cambio. Un usuario de Arch Linux (Perberos), en cambio, optó por continuar el trabajo donde otros ya no querían seguir, renombrando el viejo Gnome 2 como MATE 1.

MATE va ya por su versión 1.4, alcanzando el punto en que no solo mantiene la apariencia y funcionalidad del entorno en que se basa, sino que ha comenzado ya a solucionar problemas que presentaba Gnome 2, es decir, ha empezado a evolucionar. En un principio me mostraba escéptico y pensaba que podría seguir el camino de Trinity, el fork de KDE 3, es decir, quedar relegado al ostracismo. Pero no ha sido así, sobre todo gracias al apoyo del equipo de Linux Mint, que mantiene a MATE como un escritorio de referencia en sus distribuciones.

MATE en Linux Mint 14

Sé que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco pretendo con esta reseña sentar cátedra sobre el mundo de los entornos de escritorio. Mi intención no va más allá de orientar un poco al usuario novel y dar mi opinión. He obviado, por eso y por no ser realmente “entornos”, los gestores de ventanas como Openbox.

Y, después de este tocho, ¿con cuál me quedo? Es una pregunta complicada, fui mucho tiempo usuario de Gnome 2 y, tras su desaparición, lo cierto es que me sentía perdido. Usé KDE también durante varios meses, pero estaba tan acostumbrado a Gnome y sus aplicaciones que no me hallaba completamente a gusto. Los entornos en los que obtengo mejores resultados y  donde mejor me muevo son, actualmente, XFCE y MATE.

XFCE en Arch Linux

La balanza se inclina ligeramente en favor de XFCE, debido sobre todo a que en MATE sigo encontrando problemillas derivados del hecho de que las aplicaciones más antiguas siguen tratando de interactuar con Gnome 2, y al haber cambiado muchos servicios de nombre se producen errores. Es algo que se va corrigiendo poco a poco, por eso sigo muy de cerca el desarrollo de MATE, aunque a veces me pregunto si merece la pena continuar por ese camino. En cualquier caso, XFCE se va adaptando a mí y viceversa, y en esas estamos el uno y el otro…

Nada más, espero vuestras opiniones y preferencias y aprovecho para desearos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año 2013.

Linux Mint 14 Nadia: me quedo con Maya

Me está resultando difícil últimamente encontrar distribuciones para revisar, de ahí la falta de actividad en el blog estos días pasados. A decir verdad intenté echar un vistazo a un par de ellas, Pear 6 y Pinguy OS 12.04, pero ninguna de las dos conseguí que arrancaran desde mi pendrive, por mucho que grabara las imágenes con dd, con Imagewriter o con Unetbootin. Nada de nada en todos los casos. Ya me encuentro en un punto en el que no me apetece (básicamente porque no me da la gana) perder soportes físicos para probar distribuciones que sé de antemano que no me van a aportar nada más que un artwork distinto o una selección de programas concreta.

De manera que me he estado dedicando a la personalización y las probaturas con mi SolusOS Eveline, distribución que continúa funcionando perfectamente en mi equipo y que he instalado con éxito en el ordenador de mi cuñado. Ese equipo, un Intel Core Duo al que en su día le puse Chakra, había experimentado algunos fallos con el wifi y la impresora, problemas que no entiendo de dónde pueden venir si no se han instalado ni programas nuevos ni actualizaciones en él. En cualquier caso, mi cuñado está encantado con SolusOS y reconoce ser más gnomero que KDEero, cosa que comprendo y comparto. Contando con esta instalación de Eveline son ya tres los familiares que se han beneficiado de la distro de Ikey Doherty y todos tan contentos.

Pero vamos al grano y al tema que trataremos hoy: la última versión de Linux Mint, la que hace la catorce y que han bautizado, como es su norma, con nombre de mujer. Nadia, para más señas. Puesto que Mint se basa en Ubuntu tenía motivos para temer un empeoramiento del sistema siguiendo una idea básica, esto es, si Quantal es peor que Precise, Nadia debe ser peor que Maya. No es exactamente así, pero veremos que las ventajas de cambiar una por otra no van más allá de… bueno, de nada, en realidad. Serían más bien desventajas, al perder un soporte extendido a cambio de nuevas versiones de los programas que en muchos casos no mejoran a las anteriores. He escogido otra vez la edición con MATE por la sencilla razón de que Cinnamon no me gusta, aunque en las notas de la versión se reconocen muchas más correcciones para dicho entorno, que parece ser el preferido de Clem y su equipo.

Instalación
Poca cosa que contar. El continuismo en esta edición de Mint es total, nada ha cambiado. Esto tiene su parte positiva, puesto que la versión anterior es de lo mejorcito que ha pasado por mi ordenador, pero también su contrapartida que lleva a preguntarse para qué sacar una nueva edición que supone más de lo mismo. El instalador de siempre, el slideshow de siempre y la sencilla instalación de siempre. Para ser exactos, encontré un cambio: donde antes se recomendaban unos 4 Gb de espacio libre en disco ahora se precisan más de 6. Es la única diferencia que noté.

Por lo demás, Mint se instaló en doce minutos exactos pese a que apenas habían transcurrido veinticuatro horas desde que se lanzó la versión y suponía que se saturarían los servidores. Esto es algo que también me da que pensar. ¿Se corresponde la popularidad de Mint y su liderazgo en Distrowatch con la realidad? ¿O acaso su base de usuarios no es tanta como se desprende de dicha posición? Son preguntas retóricas, no tengo la menor idea.

Mensaje de bienvenida de Linux Mint 14

Tras entrar al escritorio me encuentro con 72 actualizaciones. Aplicadas y reiniciado el sistema, todo va bien. Para instalar mi viejo compañero de fatigas, también conocido como el “dichoso driver privativo de AMD/ATI” o fglrx, hay que remitirse a Menú –> Preferencias –> Controladores adicionales. La aplicación del citado driver resulta un éxito, obteniendo unos valores de FPS con glxgears brutales, del orden de 7 u 8 mil cuadros por segundo.

Instalar driver propietario de ATI en Linux Mint 14

En mi modesta opinión va siendo hora de cambiar un poco el aspecto de Mint, que viene utilizando el mismo tema desde la versión 10. El fondo de pantalla comienza a verse ya un tanto repetitivo igualmente. El sacar nuevas ediciones tan exactamente idénticas a las anteriores resulta aburrido, por mucho que sea cuestión de hacer un par de cambios aquí y allá y dejarlo todo al gusto particular de cada uno. Alguna variación estética por parte de los desarrolladores estaría bien.

Escritorio de Linux Mint 14

Navegador
Firefox 16.0.2. Debido a los acuerdos de Mint con Yahoo se ofrece dicho buscador como el predeterminado del navegador. Como es norma de calidad de la casa, todo funciona como debe sin que el usuario tenga que preocuparse de instalar nada. Flash fluido y sin errores.

Firefox en Linux Mint 14

Vídeos
Podemos escoger entre Tótem y VLC, los dos reproductores multimedia instalados por defecto en Mint. En ambos casos se reproduce todo sin sobresalto alguno.

Tótem en Linux Mint 14

Música
Se sigue apostando por Banshee, lo que en su día dejó de hacer Canonical en Ubuntu en favor de Rhythmbox. Correcto en todos los aspectos.

Banshee en Linux Mint 14

Ofimática
Contamos con la versión 3.6.2 de la suite Libreoffice. Con cada nueva versión se da un pasito más hacia la perfecta integración con los estándares de otras suites de pago. Muy buena.

Libreoffice en Linux Mint 14

Fotografía e imágenes
Para clasificar fotos podemos usar gThumb o instalar Shotwell o Digikam. Para edición digital de imágenes contamos con Gimp ya instalado y en su versión más reciente.

GIMP y gThumb en Linux Mint 14

Gestor de programas
MintInstall y MintUpdate se encargan de que podemos añadir o quitar software de nuestro equipo así como de advertirnos de las actualizaciones pertinentes.

MintInstall y MintUpdate en Linux Mint 14

Reconocimiento de hardware
¿Para qué cambiar lo que tan bien funciona? Todos los periféricos se conectan y a trabajar, como suele ser habitual en Ubuntu y derivadas.

Reconocimiento de impresora en Linux Mint 14

Navegador de archivos
Caja, el continuador del “auténtico” Nautilus, funciona sin fisuras, con total integración. Se puede conectar con equipos Windows sin configurar nada gracias a Samba y el sistema monta y abre los dispositivos externos que se conecten, en mi caso, disco duro USB, tarjeta de memoria SD y pendrive.

Caja en Linux Mint 14

Gestor de arranque
El clásico Grub sin demasiadas florituras. Al igual que en Ubuntu se puede personalizar con la adición de programas que no están en los repositorios oficiales, como Grub Customizer.

Grub Customizer en Linux Mint 14

Estabilidad y suspensión a RAM
Un par de asuntillos en cuanto a estabilidad: tuve que matar el servidor X en una ocasión al reiniciar y no ser capaz de llegar al gestor de entrada MDM. Al igual que me pasara ya con Mint Maya, cualquier intento de personalizar el aspecto del escritorio termina dando al traste con la sesión. Me explico: algo tan simple como cambiar el tema de MATE a Shiki-Brave y activar la composición en las ventanas me lleva a la desaparición, tras el reinicio, del panel completo y a que no se respete el fondo de pantalla que yo había cambiado antes. Esto nos deja con una situación donde únicamente tenemos el fondo estándar de Mint y nada más. Para un usuario novel significaría un “hasta aquí hemos llegado, me largo a otra parte”, ya que no sería capaz de iniciar ningún programa y ni tan siquiera de apagar el equipo.

Suspender, suspende bien a RAM. Pero a quién le importa esto si algo tan sencillo y básico como personalizar un poco tu escritorio tiene estos desastrosos resultados. No es algo achacable a MATE, que va por la versión 1.4, pues en Manjaro lo tengo instalado y toqueteado al máximo sin problema alguno. Por lo menos tuve tiempo de hacer una captura de pantalla de lo bien que me había quedado antes del reinicio que hizo desaparecer todo el trabajo:

Mi escritorio personalizado MATE en Linux Mint 14

Ciclo de desarrollo
La versión 14 de Linux Mint estará soportada hasta abril de 2014. Una nueva versión verá la luz aproximadamente un mes tras el lanzamiento de Ubuntu 13.04 en abril del próximo año, si todo sigue como hasta ahora y los Mayas estaban equivocados…

A poco que profundicé en el uso de Mint Maya encontré algunos problemas asociados a la personalización del entorno, con Docky, con AWN y con Compiz. En Nadia no he llegado tan lejos, si no he sido capaz ni de cambiar el tema del sistema sin cargarme el escritorio no voy a intentar tareas más complejas, no me apetece. Y lo peor es que en este caso no puedo culpar a Mutter o Gnome 3 y su pobre implementación en cuanto a los drivers propietarios de ATI, en MATE no hay nada de eso. Por otro lado, como indicaba más arriba, mi buena experiencia con MATE en Manjaro descarta también que se pueda atribuir la culpa a éste.

Glxgears en Linux Mint 14

Sea por esto o sea porque simplemente no veo una mejoría que lo justifique, si yo fuese usuario de Mint me quedaría con Maya. Nadia no me ofrece nada, en lo bueno y en lo malo, que no me ofrezca ya su anterior versión. Y, a su vez, me hace perder el soporte extendido hasta 2017 que proporciona la LTS de Maya. De las supuestas mejoras de las que se hace eco el equipo de Mint en las notas de desarrollo no hay ninguna que haga que merezca la pena cambiar. Tal vez en el caso de Cinnamon sea una historia diferente, pero ya digo que no me gusta ese entorno y no le voy a dar otra oportunidad, al menos por el momento. Linux Mint Nadia me deja un regusto amargo junto con la sensación de que va haciendo falta renovar un poco el aspecto de la distro para que no empiece a parecer que se lanza siempre lo mismo. Pese a los problemillas de personalización, Mint Nadia obtiene un 9’54, pues en todo lo demás cumple con creces. Saludos.

Linux Mint Debian: sencillamente genial

Seis meses después de revisar por vez primera a la hermana debianita de Linux Mint y quedar bastante satisfecho con el resultado me propongo repasar en qué momento se encuentra la distribución. La idea viene motivada por la corriente de opinión que percibo en la red acerca del supuesto engaño por parte de Clem Lefebvre a los usuarios de LMDE por proponerles una distribución rolling-release y finalmente convertirla en otra cosa. Al parecer, cansados de las rupturas del sistema inherentes a la mezcla de repositorios entre Mint y Debian Testing, el equipo de desarrollo prefirió cambiar a un modelo a base de packs de actualización lanzados cada cierto tiempo. Una especie de semi-rolling, al estilo de Chakra pero con actualizaciones mucho menos frecuentes que en ésta, y desde luego nada que ver con una distribución rolling-release como la propia Debian Testing o Arch.

Logo Linux Mint Debian Edition

Antes de debatir lo acertado de la decisión y el modelo escogido he creído conveniente echar un nuevo vistazo a LMDE. La descargué, la instalé y podríamos decir que aluciné… Esperaba una pléyade de errores y encontré una distribución prácticamente perfecta. Paso a desgranar la experiencia:

Instalación
La iso escogida es la que se presenta con MATE y Cinnamon como entornos de escritorio, existiendo también la alternativa de una iso con XFCE. Todo el análisis lo he realizado con MATE, a mi parecer Cinnamon, siendo un proyecto que promete, se encuentra todavía lejos de funcionar correctamente, al menos con gráficas ATI y drivers privativos.

El instalador no tiene nada que ver con el de Debian, tampoco con el habitual de Linux Mint. Es un programa propio, sencillo y de buena presencia, a pesar de la ausencia de un slide-show. Una vez más el driver libre de ATI me obliga a estar pendiente de la pantalla durante todo el proceso de instalación para evitar que el equipo entre en modo de reposo, una situación que es irreversible con dicho driver. Así que, a mover el ratón de cuando en cuando. Es algo que ocurre en toda distro que no sea Chakra, donde los desarrolladores tienen la deferencia para con los sufridores de ATI de instalar los drivers privativos nada más iniciar al entorno en modo live.

Otra cosa que me molesta, por su enorme tardanza, es la obligatoriedad de descargar los archivos de localización. Al igual que ocurre en Ubuntu y sus derivadas, el proceso se hace eterno cuando los servidores no van bien o se toma como espejo uno muy lejano. No estaría de más permitir al usuario decidir si esto se debe hacer durante la instalación o más tarde, en mi modesta opinión.

Tras la larga espera, toca el reinicio y la entrada a nuestro nuevo sistema. Disfrutamos ahora del premio por nuestra paciencia y tenemos un escritorio completamente en español, salvo Libreoffice, cuyo paquete de idioma no se ha descargado. Lo primero que hago, antes de actualizar, es cambiar el servidor por defecto. Para ello voy al menú –> administración –> gestor de actualizaciones –> editar –> orígenes del software –> servidor de descarga. Existe la opción de escoger el más rápido de los disponibles, que en mi caso es el francés. Sin embargo, debemos tener en cuenta que para muchos de los paquetes solamente existe un servidor (debian.linuxmint.com), el cual, por desgracia, es rematadamente lento o está muy saturado. La consecuencia es que, de nuevo, la actualización se hace eterna.

Escritorio de Linux Mint Debian Edition con MATE

El siguiente paso, habitual en mis probaturas, es habilitar el driver privativo de ATI para poder estar tranquilo respecto al desempeño del sistema. En el caso de LMDE abro Synaptic, escojo instalar el paquete fglrx (con todas sus dependencias) y en el mismo paso escojo desinstalar xserver-xorg-video-ati. MUY IMPORTANTE: antes de reiniciar el sistema hay que abrir un terminal y escribir sudo aticonfig –initial. De lo contrario no podremos entrar en modo gráfico cuando reiniciemos. Una vez que tenemos toda la potencia gráfica a la que podemos aspirar en Linux con ATI es la hora de habilitar Compiz y sus efectos de escritorio si lo deseamos, claro está.

Si es el caso comprobaremos que nuestro procesador se mantiene en torno al 50% con Compiz activado. Este es un problema conocido en MATE y que tiene una solución sencilla:

sudo apt-get install mate-conf-editor

sudo mateconf-editor (ojo a la ausencia de guión entre mate y conf)

En la pantalla que se abre vamos a ir a desktop –> mate –> session –> required_components y cambiamos, con doble clic, el valor de windowmanager de marco a compiz.

Y finalmente:

sudo mv /usr/bin/marco /usr/bin/marco-bak

Con lo que hemos renombrado marco para evitar que se siga ejecutando. Luego hemos de añadir compiz al inicio del sistema en menú –> preferencias –> aplicaciones al inicio. Allí lo añadimos con el comando compiz –replace, reiniciamos la sesión y listo. Todo debe ir sobre ruedas.

Navegación
En la versión actual de LMDE (Update Pack 4) tenemos Firefox 14, aún no ha llegado la última entrega. En cualquier caso funciona muy bien, realmente fluido y con flash habilitado y sin problema alguno. Noto un incremento importante en la velocidad de navegación con respecto a Qupzilla en Chakra, he de admitirlo.

Vídeo
Para reproducir vídeos contamos con Tótem y VLC. Los dos van muy bien y reproducen todos los formatos posibles sin instalar nada adicional.

Tótem en LMDE


Música
Banshee es el elegido. La versión que se incluye está algo obsoleta (2.2), incluso en Debian Testing cuentan con la 2.4. No sería problema salvo por la imposibilidad de instalar los plugins, que precisan una versión mayor. La solución, esperar al lanzamiento del Update Pack 5 o apuntar los repositorios a Debian Testing, como se indica en esta entrada del blog Com-SL. O bien, una tercera vía, que supone el uso de los repositorios donde se está probando el propio Update Pack, sin esperar a que sea movido a estable. Para ello habría que cambiar en nuestro sources.list (o usando Synaptic –> configuración –> repositorios) lo que tenemos:

deb http://debian.linuxmint.com/latest testing main contrib non-free
deb-src http://debian.linuxmint.com/latest testing main contrib non-free

Por esto:

deb http://debian.linuxmint.com/incoming testing main contrib non-free
deb-src http://debian.linuxmint.com/incoming testing main contrib non-free

Es decir, donde ponía latest ponemos incoming.

Banshee en LMDE

Ofimática
Contamos con Libreoffice. Si lo queremos en español hay que descargar el paquete libreoffice-l10n-es.

Fotografía e imágenes
El gestor de colecciones es el sencillo gThumb, pero también tenemos la opción de Shotwell o F-Spot en los repositorios. Para usar Gimp (eso sí, la versión 2.6) no hay que instalar nada, ya viene incluido.

gthumb en LMDE


Gestor de software
El excelente mintInstall hace las veces de centro de software, con el que podemos instalar o eliminar programas. Si bien, gracias al mintmenu, basta hacer clic con el botón derecho en cualquier entrada del mismo y podremos elegir eliminar el programa en cuestión. Con mintUpdate y su escudo de la barra de tareas se realizan las “infrecuentes” actualizaciones.

mintInstall en LMDE


Reconocimiento de hardware
Al encender la impresora aparece la notificación correspondiente a la instalación de la misma que, sin embargo, termina con un error al no poder encontrar un controlador compatible. Se nos da la opción de buscar uno, pero al pulsar el botón no ocurre nada. Es una situación extraña, por cuanto basta ir al menú –> administración –> impresión para encontrar que podemos añadir nuestra impresora sin problema alguno, escogiendo nosotros mismos el controlador disponible. Las pruebas con el escáner (Simple Scan viene instalado) y la webcam (instalando Cheese) fueron totalmente positivas.

Reconocimiento de impresora en LMDE

 

Escáner y webcam funcionando en LMDE

Navegador de archivos
El navegador de archivos es Caja, versión 1.2.0. Con las últimas noticias sobre la decadencia de Nautilus es un gustazo comprobar como su fork Caja mantiene el clásico sabor y sus funcionalidades intactas. La compartición de archivos viene bien configurada y no presenta problemas, lo mismo que el reconocimiento y montaje de pendrive y tarjeta SD.

Caja en LMDE


Gestor de arranque
Un grub sencillo que detecta Chakra y que podemos modificar a nuestro gusto gracias a la presencia de startupmanager en los repositorios de LMDE.

Startupmanager en LMDE


Estabilidad y suspensión a RAM
Sistema tremendamente estable, se aplica sin ningún género de dudas el término “rock solid” aquí. La suspensión solamente funcionará, como ya hemos visto hasta la saciedad, si contamos con los drivers privativos Catalyst para ATI/AMD.

Ciclo de desarrollo
Quizás el asunto más controvertido en LMDE. Si bien en un principio apuntaba a Debian Testing, con lo que se iba actualizando a la par que ésta, ahora solamente se actualiza con packs de actualización que no tienen una fecha fija de publicación, se lanzan cuando están listos y solo entonces.

Las pruebas de LMDE me dejan una sensación extraña. Por un lado obtiene la puntuación más alta entre todas las distros que he analizado (9’70), superando ligeramente a su hermana basada en Ubuntu. Una puntuación tan cercana al 10, que no obtiene por el pequeño problema con la instalación automática de la impresora, amén de la no inclusión del driver privativo de ATI de inicio (o, en su defecto, de Jockey para instalarlo), es un argumento de peso para calificarla como la distribución perfecta.

El problema viene dado con las actualizaciones. Software en ocasiones tan obsoleto que plantea dudas sobre la seguridad y problemas concretos como el señalado con Banshee. Por otra parte, quizás esto no sea en absoluto un problema y sí una prueba de la versionitis que todo distrohopper que se precie padece (parafraseando a visesen en su artículo sobre el tema). Si dejo de lado este asunto, un modelo con paquetes tan probados y analizados que apenas si producirá errores es bastante atractivo per se. Si le añadimos que Compiz funciona perfecto, cosa que no ocurría en mis pruebas de Mint Maya y que alcanzo FPS con glxgears que no he alcanzado ni siquiera en Arch o Chakra (alrededor de 4.500) pues… uno se plantea ciertas cosas.

glxgears en LMDE

Analizando pros y contras de LMDE podríamos concluir que si no te importa tener las últimas versiones de los paquetes tienes aquí una distribución perfecta para ti. Todo funciona de primeras y todo funciona bien. Se cuidan tanto de dar un paso que las actualizaciones pueden tardar meses. No hay más. Por estos motivos y por su increíble desempeño en mi equipo me veo obligado (con gran placer, por qué no) a declararla distribución “cuasi-perfecta”, quien la pruebe es casi seguro que no se va a arrepentir. Saludos.

Linux Mint 13 Maya: larga vida a MATE

Durante los cinco años que llevo usando sistemas Linux de manera continuada he atravesado por diferentes etapas, sin dejar realmente de saltar de distribución en distribución en esa de antemano inútil batalla perdida de encontrar la perfección. En mis frecuentes cambios de sistema me he encontrado más cómodo utilizando Gnome desde el principio, sin saber explicar muy bien la razón, probablemente sea la sencillez o la sensación de menor pesadez del sistema. Lo que quiero decir es que han sido muchas más las horas que he pasado trabajando con Gnome que con KDE, al menos hasta la aparición de la versión 3, que nunca me terminó de convencer y provocó mi distanciamiento definitivo del entorno de escritorio de la huella. Junto con Arch + KDE, el sistema que más tiempo (un año, aproximadamente) duró instalado en uno de mis equipos fue Debian Testing + Gnome 2. Lo tenía configurado a mi gusto personal e incluso había logrado, por vez primera, que funcionasen los efectos de escritorio Compiz en mi exiguo hardware de entonces, incluyendo el cubo de escritorio.

Todo esto viene a colación de que, probando la nueva versión de Linux Mint, de nombre Maya como la abeja de nuestra tierna infancia, he llegado a tener la sensación de reencontrarme con un viejo amigo al que había perdido la esperanza de volver a ver. Mi amigo ha cambiado de nombre, ahora es MATE, pero en su compañía me encuentro tan agusto como antaño. Linux Mint 13 ha salido en dos ediciones, una con el susodicho MATE (fork de Gnome 2) y otra con Cinnamon (ídem de Gnome 3). En su web, los creadores de la popular distribución irlandesa recomiendan la instalación de MATE por encontrarse, a su juicio, en un estadío más avanzado de desarrollo que Cinnamon. Como no es plan de desoír a los que más saben de la distro, allá que me aventuro a instalar y revisar Linux Mint 13 Maya con MATE. Una experiencia de la cual adelanto el resultado: la perfección en las distribuciones no existe, pero si existiera, tendría nombre de abeja de la tele.

Instalación
En esta ocasión, la iso grabada con Unetbootin’ sí funcionó. Los pequeños “flashes” al iniciarse el entorno gráfico me revelaron la presencia de los drivers gráficos libres de ATI, con el pequeño inconveniente de que el fondo de escritorio no se carga, quedando en una antiestética pantalla negra. Al poco de abrir el menú y tras iniciar algunas ventanas, el problema queda resuelto. Como decía antes, basta echar un vistazo a la sesión live para darse cuenta de que MATE es Gnome 2, con sus pequeñas diferencias de denominación (Nautilus es Caja, Gedit es Pluma, por poner un par de ejemplos), pero en esencia son los mismo.

El instalador de Mint es el de siempre, como el fondo de escritorio o la decoración de las ventanas. Pocos cambios, en este sentido. El típico slide show de la distro, el claro y conciso asistente de instalación salpicado por algunos errores de nuevo cuño (ventanas que se abren en segundo plano al montarse los dispositivos, en ocasiones mostrando mensajes de error sin trascendencia alguna). Tampoco varía el talón de Aquiles de las distribuciones basadas en Ubuntu, la tardanza en la descarga de los paquetes de idioma durante el proceso de instalación.

Tras el reinicio, el remozado gestor de inicio de sesión nos da la bienvenida. En el primer contacto con el nuevo sistema se nos ofrecerá, como ocurre en Ubuntu, la posibilidad de actualizar por completo y de instalar los controladores de software propietario disponibles, que en mi caso se limitan al driver gráfico. Cumplimentadas ambas, y tras un nuevo reinicio, el sistema está listo para ser usado. Los efectos de escritorio ni tan siquiera vienen instalados. Más adelante, las probaturas con Compiz no resultaron salir bien, siendo este quizás el único punto negro que he encontrado en toda la distribución y al que me referiré más adelante. MATE, al contrario que Gnome 3 o Unity, mantiene las posibilidades de configuración y personalización propias de Gnome 2, además del entorno clásico de escritorio que, a mi parecer, supera en cuanto a eficiencia y productividad a sus versiones más modernas que parecen enteramente enfocadas al mundo de las tecnologías táctiles (móviles, tablets, etc.).

Navegación
Tenemos instalada la versión 12 de Firefox para navegar por Internet. La única diferencia que se aprecia en un principio es que el motor de búsqueda por defecto no es Google, o DuckDuckGo, sino Yahoo, cosas de los acuerdos particulares de cada distribución. En cualquier caso es algo que se puede modificar de manera sencilla gracias a la opción de añadir nuevos motores de búsqueda que el propio navegador ofrece. Firefox funciona a la perfección y reproduce flash.

Vídeo
Se puede elegir entre Tótem y VLC para la reproducción de archivos de vídeo. Ambos van bien y soportan todos los formatos.

Música
Banshee sigue siendo el reproductor de audio de cabecera de Linux Mint. Como siempre, va de maravilla y todas sus funcionalidades están activadas.

Ofimática
La suite que casi todas las distribuciones incluyen, Libreoffice, viene instalada y en español. Todos sus módulos funcionan bien.

Fotografía e imágenes
El gestor fotográfico elegido es gThumb, el cual en sus últimas versiones ha visto aumentadas sus capacidades hasta asemejarlo algo más a otros programas de su categoría. Nos permite, entre otras cosas, publicar directamente fotografías en servicios online como Facebook. También tenemos Shotwell en los repositorios. Gimp viene instalado, aunque en su versión anterior a la última, la 2.6.

Gestor de programas
El estupendo mintInstall, muy parecido al Centro de Software de Ubuntu. En realidad ambos ofrecen básicamente lo mismo: descripciones detalladas de los programas, posibilidad de realizar comentarios y puntuar el software, búsquedas… La actualización del sistema corre a cargo de mintUpdate, el clásico escudito de Linux Mint que se aloja en la barra de tareas.

Reconocimiento de hardware
Absolutamente impecable. La impresora no solo se reconoce automáticamente al encenderla, sino que además se configura a una velocidad impresionante. El escáner, con Simple Scan instalado de inicio, funciona sin problemas e ídem ocurre con la webcam, que desde el momento de la instalación ya nos ofrece tomar una fotografía para nuestro perfil. Brillante en el reconocimiento de hardware, como es habitual.

Programas de uso habitual
Con Simple Scan ya instalado, Cheese, Skype, Vagalume y Dropbox están disponibles mediante el gestor de programas y jDownloader se instala con su clásico script, que se obtiene en la web del programa. Curiosamente, Dropbox incluye entre sus dependencias Nautilus (que no Caja), con lo que se instala el tradicional navegador de archivos y es éste el que se abre al pulsar sobre el icono de Dropbox. Sin duda, no es más que una anécdota que resulta redundante y que se podría corregir creando un paquete Dropbox-Caja, o algo así, para entornos con MATE.

Gestor de arranque
Se instala Grub, que reconoce Windows 7, Ubuntu Precise y Chakra Archimedes a la primera. A diferencia de en Ubuntu no se ha eliminado Startupmanager de los repositorios, con lo que podemos instalar el programa para modificar a nuestro antojo el gestor Grub.

Estabilidad y suspensión a RAM
Un sistema de una enorme estabilidad, sin duda, que funciona con gran rapidez, la misma con la que inicia y apaga. La suspensión también funciona, eso sí, debemos elegir el controlador privativo de ATI si tenemos una tarjeta gráfica de dicha compañía o no podremos disfrutar de esta funcionalidad.

Ciclo de desarrollo
Como distribución basada en Ubuntu que es, al menos de momento y mientras no progrese su excelente versión de Debian (LMDE), Linux Mint aparece poco más de un mes tras el lanzamiento de cada distro de Canonical y provee del mismo tiempo de soporte que ésta. Por lo tanto, Linux Mint Maya ofrece cinco largos años de actualizaciones de todo tipo.

Con absoluta objetividad, como intento siempre, se puede afirmar que Linux Mint Maya ofrece la mejor distribución de escritorio de cara al usuario novato, puliendo los pocos bordes dificultosos que se puedan encontrar en Ubuntu. Sé, porque leo bastantes webs sobre Linux, que Mint tiene sus detractores que la acusan de simplemente aprovechar el trabajo de Canonical o de incluir enlaces “malvados” a Distrowatch en su Firefox para que aumente la popularidad de la distro de forma poco ética. No comparto estas opiniones, como no creo en el fanboyismo. Ubuntu tiene sus complicaciones, empezando por Unity. Linux Mint tiene las suyas, pero en mi experiencia se limitan al mal funcionamiento de los efectos Compiz, algo totalmente prescindible, la verdad.

Intentando profundizar en el uso de la distro, me aventuré a instalar Docky (no iba el plugin de Gmail, mi favorito en dicho dock) y luego Avant Window Navigator, cuya configuración a su vez me fastidió el escritorio entero y me obligó a crear un nuevo usuario. Compiz no terminaba de arrancar, pese a los tutoriales sobre su instalación en Linux Mint que pululan por la red. Sospecho que el problema con AWN vino provocado por el propio Compiz, con lo que resumo las dificultades de Mint Maya en no poder usar los efectos de escritorio. Punto.

Para todo lo demás, Linux Mint. Un sistema excelente, que prescinde de cosas como Unity que se notan claramente orientadas hacia otro tipo de uso que en nada se parece al de un ordenador de sobremesa o un portátil normal. Y, sobre todo, la sensación de que la comunidad es escuchada y tomada en consideración por Clem y los suyos, quienes tras sacar una primera versión con Gnome 3 decidieron que no era lo suficientemente bueno para su distribución, confiaron en MATE y se dedicaron a desarrollar Cinnamon, que dicho sea de paso, promete una barbaridad.

En lo que a mí respecta, la experiencia con MATE, Compiz aparte, ha sido realmente satisfactoria. De hecho, pienso aventurarme en una instalación de Arch con MATE, a ver qué sale de ahí, aunque sea en una máquina virtual bajo Chakra (que me gusta una novedad, no lo puedo remediar). Y en cuanto a Linux Mint Maya, poco más que añadir, la distro habla por sí sola. Recomiendo instalarla y disfrutar de la reconfortante sensación de un entorno de escritorio conocido. Hay MATE para rato. Un 9’66 para Maya, empatando con Zorin en la cabeza de la tabla. Saludos.