Adiós a AMD: gracias, Yoyo Fernández

Siguiendo con los refranes, que le voy cogiendo el gustillo: “de bien nacidos es ser agradecidos”. En un artículo de hace unos días, “Historias corrientes“, relataba un problema con Ubuntu 14.04.3, que provocaba una congelación en el escritorio, imposible para mí de solucionar o depurar. Al no conocer la causa, no hay posibilidad de culpar a un componente en concreto, – salvo a mí, el de detrás del teclado – pero por alguna razón las miradas se fueron a posar, otra vez, en mi chip gráfico AMD. Es una GPU A8 que integra una Radeon HD 6550D, con un rendimiento aceptable en Windows y pésimo en GNU/Linux. Por no hablar de los problemas derivados de la tardanza en sacar controladores compatibles con cada nueva versión de Xorg, que dificulta el uso de los Catalyst (los propietarios) en distribuciones de carácter “rolling release”, como Arch Linux. Sigue leyendo “Adiós a AMD: gracias, Yoyo Fernández”

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Migración a WordPress completada

Con los últimos retoques dados esta mañana puedo confirmar que la migración del blog desde la plataforma Blogger hasta WordPress está finalizada. El blog vuelve a estar operativo al cien por cien. Aunque ha sido algo laborioso, reconozco que no tanto como pensaba, en parte gracias a una herramienta genial que me ha facilitado mucho la tarea: una pequeña maravilla llamada “Blogger importer extended“, creada por Yuri Farina. Estoy en deuda con este señor, algo que pienso solucionar en cuanto añada algunos fondos a mi escuálida cuenta de Paypal, en cuestión de un par de días. Sirva este reconocimiento público como pequeño anticipo.

Sobre las tremendas diferencias entre ambas plataformas podría escribir mucho, mas no tengo ningún motivo especial para denostar lo que he usado gratuitamente durante tanto tiempo. Como suele ser habitual, WordPress ofrece más libertad y más potencia, mientras Blogger permite hacer menos cosas, pero te libera de responsabilidades que no todo el mundo quiere tener. En cualquier caso, mi voto es para WordPress, cuya flexibilidad y sencillez de uso son dignas de alabanza. Y la prueba fehaciente es que he podido replicar (o algo parecido) el aspecto del blog original sin conocimientos previos y en apenas unas horas durante mis días de vacaciones, con piscina y otras actividades de por medio.

Pronto volveremos al ataque, ahora sí, desde nuestra nueva plataforma.

Salud

Estamos en obras

Durante estos ajetreados días de traslado desde Blogger hasta WordPress, espero que sepáis perdonar los errores puntuales y de diseño que se van a producir. Tiempo al tiempo, poco a poco. Por ahora, existe la posibilidad de acceder al antiguo diseño del blog desde el siguiente enlace:

http://www.lasombradelhelicoptero.blogspot.com

Una vez concluya por completo la migración, el antiguo blog desaparecerá.

Disculpen las molestias

Reforma por vacaciones

La casualidad ha querido que el artículo de hoy constituya un número redondo, al ser la publicación número 200 de este blog, que camina hacia los cuatro años de vida en la red. La sombra del helicóptero va creciendo, aunque yo no pueda dedicarle todo el tiempo que me gustaría, pues su comunidad y las consultas de los lectores le dan más actividad de la que le puedo proporcionar con mis escritos. Este lento aunque continuo medro hace florecer nuevas oportunidades y nuevos acuerdos, como el alcanzado recientemente con la empresa Interdominios que me ofrece la posibilidad de prescindir de la plataforma Blogger (que actualmente aloja el blog) para abrirme a un nuevo mundo: WordPress en un dominio propio.

Imagen de Shutterstock

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Como la lluvia en un día soleado

Seguro que muchos conocéis esa canción. Creada y popularizada por la Creedence allá por 1971, del puño y letra de John Fogerty, y más tarde mil veces versionada. Supongo que hay muchos temas que, lejos de tener un significado concreto, presentan un trasfondo muy distinto según quien los escucha, e incluso yendo más allá, según el ánimo y el momento personal de cada cual. Me estoy refiriendo a “Have you ever seen the rain?”, que fue visto durante mucho tiempo como un alegato en contra de la guerra de Vietnam, referente a bombas que caen del cielo en un día despejado. Para mí, que nací cuando aquella sonrojante cruzada americana ya había finalizado, tiene una lectura personal muy diferente.

Imagen: Shutterstock

No sé si a muchos os habrá pasado, imagino que a alguno sí, por desgracia. El sentimiento de que las cosas van medianamente bien en vuestra vida, el cielo está azul, o al menos, no está gris, y sin embargo tenéis la desagradable sensación de que comenzará a llover en cualquier instante. Ignoro si esto tiene algún nombre concreto en el campo de la Psicología (Vicente, si estás leyendo esto, yo te invoco…), lo que sí sé es que es un perfecto arruinador de momentos felices. Como una ansiedad anticipatoria de algo terrible que ha de suceder, de modo irremediable. Este nerviosismo comienza a hacerse fuerte y a crear un círculo vicioso que conduce a estados de bloqueo mental poco recomendables.

Es difícil encontrar el origen exacto de este problema. Tal vez ni siquiera tiene un comienzo definido. Sobre qué lo causa, tengo mis teorías. Una mezcla de predisposición genética y acontecimientos sorpresivos durante mi infancia que truncaron un par de veces, allá por mis once años, la sensación de felicidad y de balsa de aceite que se supone debe ser esa etapa de la vida. Para no ahondar mucho más ni entrar en intimidades, digamos que en un abrir y cerrar de ojos mi familia normal se convirtió en disfuncional, y mi salud se quebró hasta dar con mis huesos en un quirófano de Urgencias con la sensación de que hasta ahí había llegado. Bueno, siendo realistas, no era para tanto, pero para un niño de esa edad el asunto tiene la gravedad que sus padres le quieran otorgar. Mi madre, que arrastraba también su propia historia personal de desencadenantes hipocondríacos, lejos de quitar hierro al asunto, adoptó una postura y un comportamiento tales que me llevaron al convencimiento absoluto de que en aquella mesa de operaciones de aquel frío quirófano iba a palmar. Así de crudo lo viví, así lo cuento.

Desde entonces, y estamos hablando de finales de la década de los ochenta, llevo conmigo esta cruz, que en diferentes etapas de mi vida se ha manifestado de maneras diversas. Un profesional me dijo una vez que siempre ando a la espera de que las cosas se tuerzan, que no entendía la vida de otra manera. Esto es realmente triste, sobre todo porque no puedo considerar que haya tenido un camino lleno de dificultades, sobre todo comparado con quienes pasan hambre y penurias de toda condición. Pero esto es lo que hay. El verano pasado, un supuesto problema de salud que al final quedó en nada trajo de vuelta la lluvia a los días de sol. Y ha sido este invierno cuando ha explotado, reventando en melancólica apatía, dando al traste con mis aficiones, entre otras cosas. Y GNU/Linux se ha quedado un poco al margen, al igual que este blog.

Imagen: Shutterstock

Afortunadamente, aun tratándose de un problema cíclico, llega un momento en que uno mismo decide reponerse. Tal vez, de manera consciente o inconsciente, puede que exista también un momento en que uno mismo decide volver a caerse. Pero ahí no puedo profundizar mucho más, ni aunque quisiera, porque no dispongo de “plata” para un Psicoanalista en este momento… Solo quería comentaros que, aunque agazapado, aquí sigo en el mundillo. Tal vez, si soy capaz de ver el sol brillante que luce sobre el cielo en días como hoy, sin aventurar nubes imaginarias que se aproximan, pueda volver a contaros historias linuxeras, como la enésima dificultad que he tenido en Chakra y la distro con KDE que estoy usando ahora. O cómo un artículo de victorhckinthefreeworld me picó para intentar instalar Trisquel sin éxito (malditos adaptadores wifi propietarios). O como descubrí, entre mis tribulaciones nostálgicas, el mundo de las novelas visuales (Everlasting Summer, esa pequeña joya gratuita de origen ruso a cuyos creadores agradezco grandes dosis de entretenimiento y horas de reflexión).

Eso espero y eso deseo. Mientras tanto, cuídense ustedes mucho. Y se admiten apuestas sobre dónde ha ido a parar ahora este eterno “distro hopper” a la espera de que Chakra arregle sus problemillas…