Distros que quise y no pude probar II

Tiempo hoy para una segunda parte de mis crónicas de un fracaso tras otro al intentar probar determinadas distribuciones. En su día veíamos los problemas acaecidos en la instalación de varias distros Linux que, por una u otra razón, no tuve oportunidad de instalar siquiera. Retomo el hilo de este tema debido a que ha vuelto a ocurrir esta semana con dos distros y un sistema “operativo” de pago en ciernes, los cuales traté de revisar para este blog sin éxito alguno. Ignoro si el problema está en Virtualbox, pero aunque así fuera hice hace una semana una revisión de Manjaro en la que casi todo iba bien.


Slackware 14
Pretendía con esta prueba adentrarme en el semi-desconocido (para mí, claro) mundo de la más antigua distro Linux conocida. Slackware va ya por su versión número 14 y me parecía buen momento para darle una oportunidad a tan ilustre sistema. A decir verdad, puesto que ya anteriormente intenté probar Slackel y no conseguí instalarla, me esperaba el resultado.

El inicio del DVD de instalación me permite introducir parámetros extra en la línea correspondiente del kernel, lo cual es de agradecer. Todo, absolutamente todo, está en inglés, con lo que los desconocedores de dicho idioma mejor se abstengan de instalar Slackware. En realidad se advierte desde un principio que no es una distro fácil de instalar, con esto me refiero a que no es para usuarios noveles, claramente. Se han de tomar varias decisiones durante el proceso, ninguna de ellas sencilla, como la partición usando cfdisk o fdisk. El instalador propiamente dicho se inicia entrando como root y escribiendo el comando setup. Luego continúa la personalización llevada al extremo (esto sí me gusta) de poder escoger qué series de paquetes se desean instalar.

Instalación de paquetes en Slackware

Finalmente se nos ofrece la posibilidad de instalar LILO, sin rastro de Grub. En ningún momento durante el proceso se puede añadir un usuario al sistema, lo cual me parece extraño. Tras reiniciar me encuentro con que LILO no ha detectado a Manjaro (el otro sistema instalado en la máquina virtual) y que, al seleccionar Slackware para iniciar, me lleva a modo consola a pesar de haber instalado KDE y haber seleccionado el modo gráfico por defecto.

LILO en Slackware

A pesar de los inconvenientes que ya de por sí espantarían a cualquier usuario con un nivel medio-bajo de conocimientos linuxeros, decido continuar. Añado un usuario (adduser) y levanto el entorno gráfico (startx). Me encuentro con un KDE somero, pues a pesar de haber escogido el modo de instalación full (completo), el entorno resulta algo minimalista, lo cual, insisto, no es necesariamente un problema sino todo lo contrario. Lo que sí que es un problema es que network manager no detecte la red o que no cuente con un gestor de programas.

KDE en Slackware

En este punto decido abandonar la partida debido a mi desconocimiento del sistema de paquetes de Slackware. Podría empaparme de información en la red y seguir adelante, pero es demasiado trabajo para hacer una sencilla revisión destinada al usuario novel. Nadie con pocos conocimientos se iba a aventurar con Slackware, visto el resultado.

Cinnarch 2012.10.01
Distribución a la que, al igual que Manjaro, llevaba tiempo deseando hincarle el diente. Decepcionante es la palabra que describe mi experiencia, si bien tal sensación no la achaco del todo a la propia Cinnarch (comparte repositorios con Arch Linux que me funciona perfectamente) sino más bien a la nefasta combinación Gnome+ATI que básicamente es la que me obliga a manterme al margen de todo lo que huela al otrora magnífico entorno de origen mexicano. Por mucho que en la web de Cinnarch califican un Arch con Cinnamon como “la combinación perfecta” en mi hardware digamos que no es así para nada.

Inicio del Live CD de Cinnarch

El caso es que la cosa se tuerce desde el inicio, pues entre las opciones que se ofrecen nada más empezar, que son tres, aparece como no seleccionable la instalación gráfica. Las otras dos, instalación en modo texto y probar el entorno live sí se pueden elegir. Nuevamente, como en el caso anterior, todo el proceso se realiza en inglés. A pesar de elegir el supuestamente seguro instalador en modo texto me encuentro con parpadeos y errores gráficos muy molestos (Mutter, siempre Mutter, con lo bien que iba Metacity). La parte más compleja del instalador, muy parecido a AIF, es la del particionado de discos, pero es posible realizarlo de antemano con Gparted en el modo live (el password para obtener los privilegios necesarios es precisamente ése, “live”). Toda la instalación se debe hacer desde los repositorios online (son más de 400 Mb), lo cual es un poco absurdo cuando uno se ha descargado una imagen iso que pesa ya 653 Mb por sí sola.

Instalador de Cinnarch

Al menos tenemos la posibilidad de seleccionar el mirror de descarga, que ya es algo. Tras esperar pacientemente la instalación de Cinnarch y reiniciar, todo lo que obtengo es un pantallazo negro del que no puedo deducir otra cosa que la inmadurez como distribución que aun presenta. O tal vez la incompatibilidad con mi hardware. En su descargo está el que admiten abiertamente en la web que es una versión todavía alfa, con lo que el osado que la intenta instalar ya es puesto sobre aviso.

Windows 8 Release Preview
No, no me he vuelto loco (o al menos, más loco de lo que ya estoy). Ya sé que bajo la cabecera del blog reza la frase “un blog sobre Linux”, pero de vez en cuando está bien comparar y, quién sabe, uno puede llevarse sorpresas agradables con la evolución del sistema de Microsoft. Habiendo leído una revisión de Indixer sobre Windows 8 pensé que podríamos darle un vistazo y así comparar, o incluso calificar, esta nueva versión.

Pero, una vez más, me equivocaba. Y que conste que me había informado sobre las dificultades de instalación de Windows 8 RP en máquinas virtuales y había configurado la mía con todos los parámetros necesarios para que la cosa fuera bien. No hubo manera. Al inicio me recibe un logo de Windows estático, que no te ofrece información alguna sobre si la instalación va bien o se ha quedado estancada. Muchos minutos después aparece la ventana de instalación y, tras continuar, vuelve el logo de Windows en fondo negro y ahí se queda otro buen rato.

Pantalla negra de Windows

A pesar de todo, la instalación prosigue, con su gran lentitud. Luego el sistema se reinicia y te encuentras con una pantalla que te invita a introducir tu dirección de email, de modo que la cuenta quede vinculada al sistema. Más abajo, en letra más pequeña, está la opción de no hacer esto e iniciar igualmente. Aunque yo escogí la primera, tras ver la interfaz Metro y pulsar en el icono de correo no encontré ni rastro de mi bandeja de entrada y tampoco fui capaz de encontrar el modo de volver a Metro. O me he vuelto terriblemente torpe o algo fallaba en mi instalación…

Interfaz Metro en Windows 8

Decidí entonces apagar el sistema, lo que se realizó con gran rapidez, apenas unos diez segundos. Luego intenté volver a entrar y, tras treinta minutos con el logo de Windows en su fondo negro decidí que había tenido suficiente de esto. Claramente algo no funciona en la instalación de Windows 8 en máquina virtual, así que a otra cosa. No voy a emitir juicio alguno sobre la mejoría o no de esta nueva versión o sobre la conveniencia de una interfaz orientada a lo táctil, ya que no he tenido oportunidad de probar casi nada. Eso sí, el modo en reposo ofrece un bonito aspecto.

Modo en reposo de Windows 8

Pues aquí dejo otra “no-experiencia” sobre distros y sistemas varios. Aunque sé que ya lo he advertido en más de una ocasión no viene mal recordar que este es el relato de un experimento en un hardware determinado y con una configuración dada. Puede darse el caso de que alguien instale cualquiera de los tres sistemas y todo vaya absolutamente perfecto. Un saludo.