Snowlinux 3.1 E17: sistema poco operativo

La distribución de origen alemán Snowlinux hace tiempo que me llama la atención por una razón: no la veo bajar del puesto quince en ese ranking oficioso de popularidad que es Distrowatch. En varias oportunidades he estado a punto de probarla, llegando a intentarlo en una ocasión sin demasiado éxito, con lo que pasó a engrosar mi lista de “quiero y no puedo”. Como quiera que sigo intrigado por los motivos de semejante apoyo entre la comunidad linuxera, que dicho sea de paso es realmente silencioso, decido darle una nueva ocasión de demostrar su valía.

Logo de Snowlinux

La versión que vamos a revisar es la que desarrollan con el escritorio ligero E17 (Enlightenment), un mundo aparte dentro de los entornos Linux, con sus propias librerías y una versión en estado beta por los siglos de los siglos. En aras de la diversidad decido probar esta versión, pues entre las distros analizadas aquí tan solo Bodhi ha tenido cabida. Es hora de ver lo que otras distribuciones entienden que E17 puede ofrecer. Al grano:

Instalación
Empleo de nuevo el método de prueba en una máquina virtual. Tenía y sigo teniendo mis dudas sobre la idoneidad del mismo, ya que cualquier problema que encuentres te hace dudar de si se debe a la propia distribución o al desempeño en un sistema en el que no tiene acceso directo al hardware. Es una suerte de duda existencial que no acabo de resolver… Pero de momento es lo que hay. Al iniciar el escritorio en modo live me llama la atención que el icono de instalación del sistema es un signo de interrogación (instalar o no instalar, ¿difícil decisión?). Si la respuesta es afirmativa el usuario se encontrará con el instalador sencillo visto otras veces, en LMDE o SolusOS sin ir más lejos.

Escritorio live en Snowlinux

Seis minutos de nada es lo que dura la instalación en el disco duro virtual de Snowlinux. Dicho disco tenía ya una partición con la última distro revisada, Cinnarch, pero el Grub que incorpora la que hoy nos ocupa no fue capaz de detectarla. Mal empezamos y peor que vamos a acabar…

En primer lugar, pese a que el entorno virtualizado poco tiene que ver con un portátil, encontramos iconos de batería y de brillo de la pantalla en la barra de tareas de E17. Cuando se instala dicho escritorio en cualquier distribución se permite elegir el perfil del equipo donde se está instalando (sobremesa, portátil, servidor, etc.). Hecho en falta esto en Snowlinux. Parte de los menús no están traducidos al castellano, con lo que tenemos un batiburrillo de palabras inglesas y españolas. La solución, en parte que no totalmente, se encuentra en Menú –> Settings –> Language –> Español y un reinicio.

Menú a medio traducir en Snowlinux

Tras esto, el estrecho icono de la carpeta home pasa a ser el adecuado al juego instalado (Faenza). Sigue habiendo palabras sin traducir, pero ya son menos. El aspecto general de la distro es positivo, no especialmente bello para mi gusto y muy parecido al que nos ofrece Bodhi. El renderizado de fuentes lo encuentro pobre y hay ciertas inconsistencias gráficas, como por ejemplo, el hecho de que ciertas ventanas al maximizarse se escondan en parte bajo la barra de tareas superior. En fin, pequeños detalles que afean un poco la distro, pero nimiedades si lo comparamos con el principal problema que, por segunda vez, encuentro en Snowlinux: no hay acceso a Internet.

Networkmanager en Snowlinux

Y lo subrayo por dos motivos. Uno, no me ocurre con ninguna otra distribución, ni siquiera con las menos sencillas de instalar ni tampoco con la supuesta “madre” de esta, Debian. Dos, sin conexión a Internet poco se puede hacer hoy día, con lo que nuestro sistema “operativo” deja prácticamente de serlo. No obstante, como estoy cansado de no poder probar distribuciones por problemas variados, decido seguir adelante con la revisión y a ver qué pasa. Para ser exactos, la red se detecta y se pueden transferir archivos entre equipos de mi casa, pero a la hora de salir a Internet no hay manera, ignoro por qué. Todo parece correcto en la configuración de red, es un error muy extraño que parece inherente a esta distribución y que va más allá de mi hardware, pues en la anterior prueba ocurría lo mismo y mi equipo era otro completamente distinto. Vaya usted a saber qué problema hay, pero sea el que sea arruina absolutamente todo el trabajo tras Snowlinux.

Navegación
Ya sabemos que navegar, lo que se dice navegar, menos que los barcos del Saler. Si fuera posible, que no dudo que en otros equipos lo será, podríamos usar Firefox 14.0.1, eso sí en inglés. Mis intentos por solucionar el tema de la falta de acceso a Internet se toparon con diversos errores, como el necesitar un paquete (Econnman) que ni viene instalado ni es solución de nada, como comprobé al descargarlo a un pendrive en Arch y conseguir instalarlo en Snowlinux.

Error de Econnman en Snowlinux

Vídeo
El reproductor es Gnome Mplayer. Pese a poder ver todos los archivos de vídeo me tiró un error al salir del programa cuando estaba viendo dos tipos en concreto, mp4 y mkv. Además, no viene establecido como reproductor por defecto, problema éste que se extiende a todo tipo de archivo que intentemos abrir en el sistema. Es decir, la primera vez que tratamos de abrir un fichero hay que decirle a Snowlinux con qué tiene que abrirlo, una característica que denota dejadez por parte de los desarrolladores.

MPlayer en Snowlinux

Música
Para la reproducción de archivos de música tenemos el ligero programa Audacious, que funciona sin ninguna dificultad.

Audacious en Snowlinux

Ofimática
En principio solamente tenemos disponible un procesador de textos ligero, Abiword. Si queremos una suite completa, pongamos Libreoffice, la podemos descargar desde los repositorios oficiales.

Fotografía e imágenes
Contamos con el completo Shotwell como gestor de colecciones de fotos y con Gimp disponible en los repos para retoque y mejora de imágenes.

Shotwell en Snowlinux

Gestor de programas
Incluyen el Centro de Software de Ubuntu como programa predeterminado para instalar y desinstalar aplicaciones. También tenemos Synaptic para quienes gusten de una opción más ligera. El sistema nos avisa cuando hay actualizaciones automáticas, aunque no pude comprobarlo por mi ausencia de conexión a Internet.

Centro de software en Snowlinux


Reconocimiento de hardware
La impresora no es reconocida automáticamente. La secuencia a seguir, tras encenderla, es Menú –> Preferencias –> Panel de opciones –> Sistema –> Impresión –> Añadir. Nos aparecerá el controlador correspondiente y podremos así instalar nuestra impresora. Para el escáner y la webcam lo cierto es que no tengo ni idea de si funcionan, ya que Snowlinux no incluye ningún programa para darles uso y no puedo descargarlos al carecer de conexión.

Instalar impresora en Snowlinux


Navegador de archivos
Extrañamente los desarrolladores incluyen dos opciones para manejar nuestros ficheros. La predeterminada es PcManFM y en el menú podemos encontrar también Thunar. Supongo que lo que motiva la inclusión de esta última es la ausencia de opciones de red en la primera, no lo sé. En cualquier caso, dichas funciones de red funcionan correctamente, al igual que la identificación y montaje de un pendrive y una tarjeta de memoria SD. Aunque, a decir verdad, la copia de ficheros entre equipos domésticos se hace eterna, cosa que no sucede con otras distribuciones y que imagino tendrá que ver con el problema en la red.

Gestor de arranque
El Grub que incluye Snowlinux no fue capaz de detectar Cinnarch. Existen en los repos herramientas para editar y modificar el gestor a nuestro gusto, como startupmanager.

Estabilidad y suspensión a RAM
La suspensión no es valorable, ya que no he conseguido que me funcione en ninguna máquina virtual bajo ningún sistema. En cuanto a la estabilidad, digamos que tiene sus fallos, como los mencionados tras cerrar MPlayer o algún que otro cuelgue durante la copia de archivos desde el pendrive al disco duro. Errores molestos, ciertamente.

Ciclo de desarrollo
Snowlinux no cuenta con un ciclo de desarrollo concreto, van lanzando versiones conforme aparecen aquellas distros en las que se basa (Ubuntu y Debian). En su web anuncian la aparición de una versión basada en Debian Wheezy con E17 y otra basada en Ubuntu Quantum con MATE y Cinnamon. Dichos lanzamientos los fijan para “las próximas semanas”.

Escritorio en Snowlinux


Compruebo en la propia web de los desarrolladores que han retirado la presente versión aquí analizada debido a un error crítico. Al parecer volverán a ofrecerla en unos días con el error corregido. Error que, por otra parte, no detallan, con lo que sospecho que pueda ser el referente a la conexión a Internet. Sea como sea, un sistema operativo que se presenta con un problema tan grave deja de ser eso, operativo, para convertirse en otra cosa de difícil definición.

Las razones de la popularidad de Snowlinux se me escapan definitivamente, tal vez se deba a que han estado ofreciendo una versión con Gnome 2 que, como veíamos más arriba, parece que van a discontinuar en favor de MATE y Cinnamon. Aun así, no veo motivos para destacar a esta distribución por encima de otras y ni mucho menos algo que justifique su posición en el ranking de Distrowatch. Obviando este tema, veo una distro que parece abarcar mucho para apretar poco. Tiene, en términos numéricos, un 6’97. Un saludo.

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Distros que quise y no pude probar

Nos encontramos en una de esas épocas del año en que el mundo Linux parece contenerse mientras espera el lanzamiento de una nueva Ubuntu. A escasos 8 días de la llegada de la primera edición LTS con 5 años de soporte a usuarios domésticos de la distribución de Canonical caigo en la cuenta de que llevo dos semanas sin escribir nada en el blog. Por desgracia no es que haya estado más ocupado de lo habitual o que no haya tenido distribuciones a mi alcance para evaluar. Tampoco es que tenga que lamentar errores en mi nuevo ordenador, por suerte. Sencillamente, hay distribuciones que no se dejan probar.

En ocasiones he comentado mi opinión sobre la excesiva fragmentación, división o como se le quiera llamar, existente en Linux. Cientos, acaso miles, de distribuciones ahí fuera, basta echar un vistazo a Distrowatch. Personas que emplean su tiempo, su esfuerzo y dedicación en cambiar cosas, la gran mayoría de las veces pequeños detalles, que creen que no están a su gusto en una distribución concreta. Existen variantes de Ubuntu a patadas, pero también las hay de OpenSuse, de Fedora, de Debian, de Arch… La lista es interminable, de hecho existe entre los campos que podemos consultar en la gran base de datos que es Distrowatch, uno que se refiere a la distribución base de cada una.

Viene todo esto al caso de mis últimos fracasos en la instalación de distros. Los dos primeros que voy a relatar ocurrieron con mi viejo Pentium IV, los cuatro últimos han sido durante el pasado mes, ya con el AMD A8.

GhostBSD
Me atraía la idea de probar una distro basada en el UNIX desarrollado por la Universidad de Berkeley, con el cual no tenía experiencia alguna. El pendrive con GhostBSD no arrancaba, de modo que grabé un CD. Tras instalar el sistema, me encuentro que Grub, simplemente, no está, dejando mi sistema inutilizable y obligándome a recuperarlo. La partición donde supuestamente se había instalado GhostBSD ni tan siquiera es reconocida.

Deepin Linux 11.12
Quise probar esta distribución animado por los comentarios de su excelente gestor de programas. Al estar basada en Ubuntu pensé que no tendría excesivos problemas. Esta vez, las dificultades sobrevinieron por el lugar de origen de la distro: China. Carácteres asiáticos por todas partes que me hacían imposible hacer nada, pese a elegir el idioma inglés tras pulsar F2.

Guadalinex V8
En vísperas de las elecciones andaluzas vió la luz una nueva versión del sistema que la Junta de Andalucía desarrolla y patrocina para luego apenas usar en las administraciones ¿? El pendrive no iniciaba, con lo que tuve que gastar otro CD. Al tratar de iniciar la sesión live me tiraba a modo consola sin explicación alguna. Decidí elegir la opción de instalar directamente, encontrándome con el típico instalador de Ubuntu, aunque con su propio slide show. Una vez concluyó, el sistema se quedó congelado y me obligó a hacer un “hard reset”, esto es, pulsar el botón para reiniciar el equipo. Cuando intento entrar por primera vez me arroja un extraño error: “HDIO_GET_IDENTITY failed for ‘dev/sdf’: Invalid argument” y ahí se queda.

Snowlinux 2 LXDE
Con la única experiencia de Lubuntu me propuse probar una segunda distribución con el escritorio ligero LXDE por bandera. El inicio del live cd fue de los más rápidos que puedo recordar, en apenas 15 segundos tenía el escritorio en pantalla. El instalador resultó también impecable, con gran velocidad y un gestor de particiones muy intuitivo y sencillo. Todo era muy prometedor, a excepción de la resolución del monitor, algo a lo que estoy acostumbrado desde que pasé a integrar el nutrido grupo de sufridores de ATI en Linux. El problema llegó al reiniciar: no se detecta la tarjeta de red y, por consiguiente, no tengo conexión. Demasiado problema para siquiera tratar de solucionarlo.

Debian 6
Como no había forma de probar nuevas distros me aventuré con uno de mis favoritos, Debian Stable. Error mío considerar que un hardware tan nuevo iba a estar soportado. El problema vino por los puertos USB 3.0, aparentemente, que hacían que ni teclado ni ratón estuviesen operativos. Imagino que con Debian Sid no habría pasado.

Trisquel 5.5
La gota que ha colmado el vaso. Nueva versión de una distro española que siempre he querido probar. El pendrive me manda a consola como ocurría con Guadalinex. Gasto otro CD más e intento iniciar con el parámetro “nomodeset” activado, obteniendo idéntico resultado. En un alarde de optimismo pruebo a iniciar en modo “vesa” y por fin logro llegar al escritorio, bonita adaptación de Gnome 3, por cierto. Intento instalar, para llevarme una nueva decepción al saltar una ventana de error (ubi-partman failed with code 141).

Y en estas estamos. No ser capaz de ni siquiera iniciar algunos sistemas supuestamente operativos me provoca un profundo malestar. Es cansino, realmente. Sé que casi todos estos problemas no se reproducirían si me limitara a hacer las pruebas en una máquina virtual, pero no tendría sentido, al menos no para mí. Cuando un usuario se decide por una distribución suele ser para instalarla de manera “real”, no mediante virtualización, y el encontrarse este tipo de problemas me parece del todo inaceptable.

Me sigo preguntando si todo esto merece la pena, si no sería más conveniente remar todos en un mismo sentido en aras del avance del software libre. Es un debate complejo, más aún en los tiempos que corren que invitan a agrupar más que a dividir para disminuir costes. Yo ya he tomado mi decisión, y lo siento por aquellos que en alguna ocasión me han manifestado su alegría por encontrar en este blog revisiones de distribuciones minoritarias que escapan del foco de atención de otras webs. No sigo por ese camino, estoy cansado. Seguiremos comentando las novedades más importantes de las principales distribuciones pero no deseo perder más tiempo (ni más CDs) con algunas otras, no conduce a nada. Saludos.