Trisquel 6.0 Toutatis: para la libertad

Muchos han sido los intentos frustrados de probar una de las distribuciones consideradas por la FSF como totalmente libre. Cuando era poseedor de un equipo Intel, Pentium IV para más señas, no fui capaz de hacer funcionar ninguna, de manera que en mi actual sistema donde gobierna AMD y su hardware “pro-privativo” llegué a pensar que la tarea sería del todo imposible. Pero hete aquí que me equivocaba, como el presente artículo demuestra. En una nueva intentona de asomarme a la ventana del software libre con mayúsculas he tenido éxito, y el fruto de mis probaturas no ha podido ser más sorprendente…

Antes de empezar a relatar mi experiencia con Trisquel 6 creo que sería conveniente clarificar algunos conceptos que no todos los usuarios de GNU/Linux (en un artículo sobre Trisquel es inevitable usar la terminología completa, o como diría Richard Stallman, llamar a las cosas por su nombre) conocen sobre el significado de la palabra libre. En nuestro idioma es mucho más sencillo de aclarar que en inglés, donde “free” fomenta la ambigüedad entre “libre” y “gratuito”. Software libre es todo aquel que se ajusta a cuatro premisas fundamentales: podemos usarlo para lo que queramos, podemos estudiar y modificar el código fuente (las instrucciones, en un lenguaje legible para un ser humano, que componen el programa en sí), podemos copiar el programa y distribuirlo libremente (cobrar o no por ello es otra cuestión, libre albedrío), y copiar y distribuir, igualmente, una versión modificada por nosotros o por cualquiera de dicho software con las mejoras destinadas a ayudar a la comunidad. Han de cumplirse, invariablemente, todas estas posibilidades para que un sistema o programa se pueda considerar software libre.

Al contrario de lo que muchos podáis pensar, el usar un sistema GNU/Linux no nos hace completamente libres, en la acepción del término que propone la FSF. Incluso el kernel que en su momento creara Linus Torvalds no es, hoy en día, libre por completo, pues para que funcionen ciertos dispositivos (especialmente tarjetas inalámbricas) es necesario que incorpore instrucciones binarias, conocidas como blobs, de las cuales no se tiene acceso a su código fuente. De esta guisa, un usuario preocupado por adherirse a los fundamentos de la FSF en su totalidad no puede usar una distribución cualquiera: es aquí donde entran en escena el puñado escaso de sistemas que cumplen, a rajatabla, las cuatro condiciones antes reseñadas. Y Trisquel, distro española, es una de ellas.

De todo lo anterior se desprende que Trisquel, al igual que las distribuciones que aparecen en la citada lista de la FSF, incluye el conocido como kernel-libre, despojado de todos los blobs binarios. Podemos suponer por ello que no será fácil que en nuestro sistema funcionen completamente todos los dispositivos, siendo en mi caso particular la gráfica integrada AMD/ATI la parte problemática y, como veremos, sin solución éticamente viable.

Instalación
Trisquel 6.0 se basa en Ubuntu 12.04 y al igual que ésta es una versión de soporte extendido. El instalador es una versión del de la conocida distro de Canonical donde se hace especial hincapié en las ventajas e implicaciones del software libre. Tratándose de una distro española sería una aberración que no pudiéramos usar el castellano desde el principio, así que los que no dominen la lengua de Shakespeare pueden estar tranquilos: todo el proceso se desarrolla en nuestro idioma. Al reiniciar entramos a un escritorio Gnome Classic, sobrio a la par que distintivo, con iconos propios y una tipografía poco habitual que le confiere un aspecto especial. El problema: la resolución no es la nativa para mi monitor, el cual identifica como un portátil. Y no hay forma de cambiar esto, ya que el controlador libre necesita de blobs en el kernel para funcionar perfectamente…

En este punto es cuando me planteé abandonar nuevamente, pues con la resolución que obtenía se me hacía complicado trabajar y ya intuía que no iba a lograr buenos resultados. Después de bucear por varios foros, entre ellos el de la propia Trisquel, me encontré con varios caminos que tomar:

1. Usar el sistema en esa resolución, no recuerdo exactamente cuál era pero en torno a 1200×800.
2. Comprar hardware que cumpliera los requisitos para hacer funcionar Trisquel a la perfección (las solución favorita de la mayoría, todo hay que decirlo, pero que no está al alcance de algunos usuarios).
3. Olvidarme de que estoy usando Trisquel e instalar los controladores privativos de AMD/ATI.

Ya he comentado en la introducción que tenía muchas ganas de hincarle el diente a Trisquel. Me pareció que, puesto que no todo el mundo tiene hardware AMD/ATI, la postura a tomar era la de instalar los propietarios para poder analizar la distribución en sí, que es mucho más que el rendimiento gráfico o la resolución del monitor. Ello no es óbice para que cuestione la idoneidad de que un auténtico usuario de la distro (a fin de cuentas, esto es solamente una prueba) tome ese camino. O, para ser más claros, si me dispusiera a usar Trisquel en el día a día no instalaría los controladores, puesto que resultaría absurdo “traicionar” de este modo la filosofía de la distro habiendo tantas otras opciones disponibles. Es a lo que me refería con la falta de solución éticamente viable.

Navegación
Con todo lo que supone la fundación Mozilla para el mundo del software libre tal vez pueda parecer extraña la no inclusión de Firefox (o de Iceweasel) en Trisquel. Contamos con una versión, el navegador Abrowser, que resulta ser idéntico pero con la salvedad de que usa extensiones completamente libres, cosa que no ocurre con Firefox. Tampoco hay nada de flash, lo que no nos impide la reproducción de vídeos en Youtube merced a la introducción del cada vez más eficiente protocolo HTML5. Fluidez y buen funcionamiento, no se echa nada en falta en el desempeño de Abrowser frente a su hermano Firefox. La versión incluida es la 19.0. Ni que decir tiene que utiliza Duck Duck Go como buscador por defecto.

Vídeos
El reproductor de Gnome, Tótem, funciona sin problemas con todos los formatos que probé.

Música
En Trisquel tenemos Rhytmbox como reproductor y organizador musical por defecto. Reproduce mp3 sin necesidad de instalar nada por parte del usuario.

Ofimática
Contamos con la versión 3.5.7.2 de Libreoffice a nuestra disposición, perfectamente operativa.

Fotografía e imágenes
Gimp, en su versión 2.6, está instalado. El gestor fotográfico que se incluye es el modesto (aunque cada vez incorpora más mejoras) gthumb, pero tenemos Shotwell en los repositorios.

Gestor de programas
Los desarrolladores confían la tarea de instalar programas al clásico Synaptic y a la aplicación Gnome-app-install. Cualquiera de las dos funciona bien, aunque me quedo con la segunda, un centro de software completo y sin embargo sencillo que presenta con claridad la información y realiza bien su función. Tenemos, así mismo, un avisador de actualizaciones para la bandeja del sistema.

Reconocimiento de hardware
Una maravilla, a buen seguro heredada de la distribución en que se basa. Con solo encender cada dispositivo éste es reconocido y funciona. No puedo pedir más. Impresora, escáner y webcam operativos en un santiamén.

Navegador de archivos
Nautilus 3.4.2 se encarga de la tarea. Samba viene instalado y configurado, de modo que funciona la compartición con mi equipo Windows, streaming de ficheros multimedia incluido. El pendrive, el disco duro externo y la tarjeta SD son reconocidos y montados.

Gestor de arranque
Grub reconoce todos los sistemas de mi equipo, si bien no conseguí encontrar directamente en los repositorios ningún programa para editar el menú de arranque. Mi solución fue descargar el paquete startupmanager.deb de los repositorios de Debian Stable e instalarlo con Gdebi en Trisquel (está en los repositorios).

Estabilidad y suspensión a RAM
Muy estable. Incluso me atrevería a decir que, más allá de su solidez, el sistema se siente muy fluido, todo se abre con gran rapidez y el consumo de memoria al inicio no llega a los 450 Mb, lo cual tratándose de Gnome no está nada mal. La suspensión no hay modo de que funcione dadas las limitaciones del controlador, es decir, funciona con el propietario pero no con el libre.

Ciclo de desarrollo
Hasta esta última versión, llamada Toutatis, Trisquel seguía el ciclo de Ubuntu, de modo que por cada versión de la distro de Canonical aparecía una de la española, si bien el tiempo transcurrido desde el lanzamiento de la sudafricana hasta la aparición de la correspondiente versión de Trisquel era variable. El esquema se rompió en Toutatis, publicada en marzo de 2013, basándose en Ubuntu Precise cuando es inminente el lanzamiento de Raring Ringtail.

Rendimiento gráfico
No voy a incluir a Trisquel en la clasificación según el “benchmark” de Unigine, pues para que este funcione se precisa de los controladores propietarios.

No puedo ocultar que Trisquel me ha agradado sobremanera. Yo no soy una persona de extremismos, creo que los artículos lo demuestran, por eso no comparto por completo los principios que maneja la distribución y, por ende, Stallman y la FSF. No obstante, los respeto profundamente y puedo llegar a entender esa obsesión por la nomenclatura GNU/Linux (“no llamarías bolígrafo a una rosa”, proclama Stallman) en su objetivo de conseguir la universalización del software libre. Se llega a etiquetar a un usuario como yo, no tan preocupado por esa causa, como alguien que pone “otras cosas” por encima de su libertad. Por ejemplo, el dinero, ya que opto por usar distros amigables con mi hardware en lugar de comprarme un Intel. Yo prefiero llamarlo vivir en un mundo en el que necesito confiar un poco en los demás, al menos como para suponer que uno o varios tipos que programan un controlador para una tarjeta gráfica no van a incluir en el código unas líneas “malignas” para espiarme y enviar información a la empresa sobre mí.

Sintiéndolo mucho, no puedo desconfiar tanto. Si me preocupara hasta ese punto, para ser fiel a mí mismo no bastaría con usar Trisquel o Parábola, tendría que tirar a la basura el móvil, no usar el coche (¿quién sabe lo que pasa por la cabeza a un ingeniero de Citroën?) y adoptar ciertas costumbres que, en una escalada hacia la perfecta libertad, acabarían dando con mis huesos en una granja perdida sin conexión a Internet. Es mi opinión y así la escribo, aún a sabiendas de que mi supuesta tolerancia para con el software no totalmente libre choca de frente con los objetivos de la FSF. Pero así es como lo veo.

En lo estrictamente referido a GNU/Linux, Trisquel es una estupenda distribución que funciona rápido, proporciona estabilidad y la seguridad de estar usando algo completamente libre para aquellos que se identifican con esta filosofía. Creo que poco más se puede pedir. La distro cuenta con una activa comunidad de usuarios, entusiastas en sus principios y siempre dispuestos a ayudar en los foros. Eso sí, no pidamos peras al olmo y entremos allí buscando soluciones a cosas que no tienen solución, como los problemas con la mayoría de gráficas modernas de AMD o tarjetas inalámbricas. Si somos afortunados poseedores de un equipo Intel de sobremesa y todo funciona como debe, podremos disfrutar de Trisquel al cien por cien, de lo contrario tenemos muchas otras distros para elegir. Si os estáis preguntando qué tal funcionaría Trisquel en vuestro equipo, os dejo el lugar al que acudir en busca de respuestas: la base de datos de h-node. 9’43 puntos para Trisquel, realmente mucho más de lo que esperaba. Me despido con la esperanza de que el debate que pueda surgir en torno al artículo se desarrolle con respeto. Un saludo a todos.

Distros que quise y no pude probar

Nos encontramos en una de esas épocas del año en que el mundo Linux parece contenerse mientras espera el lanzamiento de una nueva Ubuntu. A escasos 8 días de la llegada de la primera edición LTS con 5 años de soporte a usuarios domésticos de la distribución de Canonical caigo en la cuenta de que llevo dos semanas sin escribir nada en el blog. Por desgracia no es que haya estado más ocupado de lo habitual o que no haya tenido distribuciones a mi alcance para evaluar. Tampoco es que tenga que lamentar errores en mi nuevo ordenador, por suerte. Sencillamente, hay distribuciones que no se dejan probar.

En ocasiones he comentado mi opinión sobre la excesiva fragmentación, división o como se le quiera llamar, existente en Linux. Cientos, acaso miles, de distribuciones ahí fuera, basta echar un vistazo a Distrowatch. Personas que emplean su tiempo, su esfuerzo y dedicación en cambiar cosas, la gran mayoría de las veces pequeños detalles, que creen que no están a su gusto en una distribución concreta. Existen variantes de Ubuntu a patadas, pero también las hay de OpenSuse, de Fedora, de Debian, de Arch… La lista es interminable, de hecho existe entre los campos que podemos consultar en la gran base de datos que es Distrowatch, uno que se refiere a la distribución base de cada una.

Viene todo esto al caso de mis últimos fracasos en la instalación de distros. Los dos primeros que voy a relatar ocurrieron con mi viejo Pentium IV, los cuatro últimos han sido durante el pasado mes, ya con el AMD A8.

GhostBSD
Me atraía la idea de probar una distro basada en el UNIX desarrollado por la Universidad de Berkeley, con el cual no tenía experiencia alguna. El pendrive con GhostBSD no arrancaba, de modo que grabé un CD. Tras instalar el sistema, me encuentro que Grub, simplemente, no está, dejando mi sistema inutilizable y obligándome a recuperarlo. La partición donde supuestamente se había instalado GhostBSD ni tan siquiera es reconocida.

Deepin Linux 11.12
Quise probar esta distribución animado por los comentarios de su excelente gestor de programas. Al estar basada en Ubuntu pensé que no tendría excesivos problemas. Esta vez, las dificultades sobrevinieron por el lugar de origen de la distro: China. Carácteres asiáticos por todas partes que me hacían imposible hacer nada, pese a elegir el idioma inglés tras pulsar F2.

Guadalinex V8
En vísperas de las elecciones andaluzas vió la luz una nueva versión del sistema que la Junta de Andalucía desarrolla y patrocina para luego apenas usar en las administraciones ¿? El pendrive no iniciaba, con lo que tuve que gastar otro CD. Al tratar de iniciar la sesión live me tiraba a modo consola sin explicación alguna. Decidí elegir la opción de instalar directamente, encontrándome con el típico instalador de Ubuntu, aunque con su propio slide show. Una vez concluyó, el sistema se quedó congelado y me obligó a hacer un “hard reset”, esto es, pulsar el botón para reiniciar el equipo. Cuando intento entrar por primera vez me arroja un extraño error: “HDIO_GET_IDENTITY failed for ‘dev/sdf’: Invalid argument” y ahí se queda.

Snowlinux 2 LXDE
Con la única experiencia de Lubuntu me propuse probar una segunda distribución con el escritorio ligero LXDE por bandera. El inicio del live cd fue de los más rápidos que puedo recordar, en apenas 15 segundos tenía el escritorio en pantalla. El instalador resultó también impecable, con gran velocidad y un gestor de particiones muy intuitivo y sencillo. Todo era muy prometedor, a excepción de la resolución del monitor, algo a lo que estoy acostumbrado desde que pasé a integrar el nutrido grupo de sufridores de ATI en Linux. El problema llegó al reiniciar: no se detecta la tarjeta de red y, por consiguiente, no tengo conexión. Demasiado problema para siquiera tratar de solucionarlo.

Debian 6
Como no había forma de probar nuevas distros me aventuré con uno de mis favoritos, Debian Stable. Error mío considerar que un hardware tan nuevo iba a estar soportado. El problema vino por los puertos USB 3.0, aparentemente, que hacían que ni teclado ni ratón estuviesen operativos. Imagino que con Debian Sid no habría pasado.

Trisquel 5.5
La gota que ha colmado el vaso. Nueva versión de una distro española que siempre he querido probar. El pendrive me manda a consola como ocurría con Guadalinex. Gasto otro CD más e intento iniciar con el parámetro “nomodeset” activado, obteniendo idéntico resultado. En un alarde de optimismo pruebo a iniciar en modo “vesa” y por fin logro llegar al escritorio, bonita adaptación de Gnome 3, por cierto. Intento instalar, para llevarme una nueva decepción al saltar una ventana de error (ubi-partman failed with code 141).

Y en estas estamos. No ser capaz de ni siquiera iniciar algunos sistemas supuestamente operativos me provoca un profundo malestar. Es cansino, realmente. Sé que casi todos estos problemas no se reproducirían si me limitara a hacer las pruebas en una máquina virtual, pero no tendría sentido, al menos no para mí. Cuando un usuario se decide por una distribución suele ser para instalarla de manera “real”, no mediante virtualización, y el encontrarse este tipo de problemas me parece del todo inaceptable.

Me sigo preguntando si todo esto merece la pena, si no sería más conveniente remar todos en un mismo sentido en aras del avance del software libre. Es un debate complejo, más aún en los tiempos que corren que invitan a agrupar más que a dividir para disminuir costes. Yo ya he tomado mi decisión, y lo siento por aquellos que en alguna ocasión me han manifestado su alegría por encontrar en este blog revisiones de distribuciones minoritarias que escapan del foco de atención de otras webs. No sigo por ese camino, estoy cansado. Seguiremos comentando las novedades más importantes de las principales distribuciones pero no deseo perder más tiempo (ni más CDs) con algunas otras, no conduce a nada. Saludos.