A fondo: Manjaro 15.09 Bellatrix

Vamos a olvidarnos por el momento de valores numéricos, clasificaciones de distribuciones GNU/Linux y todo lo que trate de poner una calificación absoluta a algo que siempre ha sido y será relativo. Hablo de cambiar un poco la perspectiva y centrarnos en el que probablemente sea el aspecto más positivo de ser un distro hopper: el uso y disfrute del vasto y casi inabarcable mundo de Tux. Y vamos a comenzar con una revisión en profundidad de la última edición – si es que tal cosa existe en una “rolling release” – de esa magnífica interpretación de Arch Linux, llamada Manjaro. Una distribución que echaba en falta en mi último artículo, como ya sugería Miguel Mayol en los comentarios al mismo. Dicho y hecho, ya son ocho las que habitan entre el disco duro interno y el externo. Leer más “A fondo: Manjaro 15.09 Bellatrix”

Manjaro 0.8.10: el usuario es lo primero

Año y medio después de revisar por primera vez una versión de Manjaro, me vuelve a picar el gusanillo de la curiosidad y me apetece asomarme un poco al momento que vive la otrora muy popular distribución derivada de Arch Linux. El adverbio escogido no es casual, aunque no pretendo insinuar que Manjaro ya no goce de cierta reputación, es innegable que el furor causado en sus inicios que la llevara a los primeros puestos en la clasificación de distros más consultadas en Distrowatch no se mantiene hoy día. Me parece recordar, incluso, que llegó a superar en consultas a su distro madre.

Todos sabemos ya que el mencionado ranking no ha de tomarse más que como un mero indicador de popularidad y nunca como medida de uso. Ni mucho menos nos sirve para diferenciar la calidad de una distribución o su voluntad de tender puentes de ayuda al usuario final, que para eso ya estamos nosotros aquí. En cierto modo me sorprende un poco el lento ritmo de desarrollo que ha tenido Manjaro, hasta el punto de que, transcurrido tanto tiempo desde sus inicios, aún no nos han presentado una versión 1.0. Pero, como veremos en el artículo de hoy, la distro no ha hecho más que avanzar en pos de un objetivo: facilitar la vida a aquellos que desean disfrutar de las ventajas de Arch Linux, sin verse obligados a lidiar con tareas excesivamente complejas. Aquí es donde Manjaro marca, indudablemente, una importante diferencia. Veamos cómo.

Instalación
Manjaro comparte con Chakra sus primeras pantallas desde que iniciamos el entorno en vivo, con las únicas y obligadas diferencias derivadas del conjunto estético que cada una de ellas propone. Hablando en plata: todo idéntico, salvo los colores. Y una gran excepción: lo que en Chakra falla (en Euler, al menos), en Manjaro funciona, esto es, el inicio e instalación de los controladores gráficos propietarios de AMD. La resolución es la adecuada desde el principio y, tras el reinicio, podemos comprobar que no es un controlador vesa genérico el instalado, sino los genuinos Catalyst de la empresa de Sunnyvale.

El instalador no es Tribe, sino Thus, pero ambos comparten su estadio alfa. En el de Manjaro, sin embargo, todo se muestra en el idioma escogido salvo el “slide show” y la primera pantalla de ayuda o resumen. La instalación se realiza en muy poco tiempo (unos cinco minutos desde pendrive), tras lo cual se nos da paso, sin ningún tipo de complicación, a nuestro escritorio XFCE. Como suelo hacer he escogido la versión principal, aquella a la que todas las distribuciones prestan especial atención, que en el caso de Manjaro es la implementada con dicho escritorio. Están disponibles, empero, versiones oficiales con Openbox y KDE, además de las comunitarias con prácticamente todos los escritorios y gestores de ventanas más utilizados.

Después de un primer reinicio llega el momento de actualizar. Es aquí donde Manjaro nos muestra un error que puede resultar crucial para el usuario poco experimentado: el gestor Pamac falla en su primer intento. A los ojos del tipo de usuario final al que Manjaro se dirige, esta temprana necesidad de usar la consola puede verse como un tremendo impedimento, razón por la cual califico el error como de importancia moderada en la clasificación otorgada a la distro. La solución pasa por abrir un terminal y actualizar a la usanza habitual, con un “sudo pacman -Syu”. Esto normaliza la situación y nos brinda la oportunidad de instalar… ¡487 nuevas actualizaciones!

 

Más de 700 Mb descargados después, además de varios paquetes de idioma que Manjaro me indica convenientemente que es preciso instalar, tras un nuevo reinicio compruebo que todo ha ido sobre ruedas y ya tengo mi escritorio preparado para utilizar.

Arranque y apagado
El inicio de Manjaro XFCE lleva 40 segundos, mientras que su desconexión toma apenas 9. Buenos tiempos, aunque se podría esperar algo más de rapidez al iniciar de un escritorio liviano como XFCE. El gestor de arranque localizó mi Ubuntu Trusty, permitiendo iniciar dicha partición sin inconvenientes. Para modificar el grub se puede emplear, entre otros, Grub Customizer, disponible en los repositorios.

Software
En el apartado de programas disponibles me voy a centrar en aquellos que hacen de Manjaro una distro tan amigable para el usuario. Para empezar, el gestor de paquetes Pamac nos permite instalar todo lo que queramos desde los “repos” de Manjaro, con la característica añadida de poder incluir AUR entre los mismos. Esto no es moco de pavo, pues pone a nuestra disposición una tremenda cantidad de paquetes con casi cualquier programa que podamos encontrar en GNU/Linux (si no está en AUR, es que no existe…). Esto tiene sus inconvenientes también, siendo el más notable que no se muestran los mensajes de error o de otro tipo que podemos ver si hacemos una instalación “a pelo”, con yaourt o cualquier otro gestor de AUR. Así, nos puede ocurrir que pensemos que una instalación se ha colgado, por transcurrir un largo tiempo en que no sabemos qué está ocurriendo realmente, algo que me pasó mientras trataba de instalar el controlador foo2zjs para la impresora. Lo que yo tomé por un cuelgue de la aplicación no era más que el tiempo empleado en descargar más de 100 Mb de paquetería, pero al no haber ningún mensaje al respecto resulta sencillo pensar en lo peor.

Por otra parte contamos con una estupenda utilidad llamada “Gestor de configuración de Manjaro”. Con este programa podemos controlar aspectos tan importantes de nuestra distribución como el kernel que estamos usando, los controladores gráficos o el idioma. Mención especial para los dos primeros, claro está. Un programa que permite al usuario cambiar de kernel con suma facilidad, algo que cobra gran importancia si se tienen en cuenta las regresiones que, desgraciadamente, siguen acechando tras alguna que otra liberación del núcleo principal de Linux. ¿Que con el último kernel pierdes funcionalidad? Pues aquí tienes este programa para volver a uno anterior, sin mayor problema.

Y lo mismo se puede decir de los controladores gráficos. En resumidas cuentas, una utilidad genial que no debería faltar en ninguna de las distribuciones que se suponen dirigidas a usuarios noveles o intermedios y por la que no queda más que aplaudir a los desarrolladores de Manjaro.

En lo que respecta al resto de programas, tan solo reseñar que contamos con las versiones más recientes de los mismos, un “pelín” por detrás de Arch, como suele ser habitual debido al tiempo de liberación superior de los paquetes en los repositorios de Manjaro. El kernel incluido por defecto, de la serie 3.12, es fácilmente reemplazable con la utilidad mencionada en el párrafo anterior, con lo que no supone un inconveniente, en realidad. Por lo demás, contamos con la colección habitual que suele incorporar Manjaro: Firefox, Xnoise, Viewnior, Steam, etcétera.

Reconocimiento de hardware
En este aspecto, con Manjaro he vivido casi un calco de lo acontecido con Chakra Euler: escáner y webcam perfectos, impresora un infierno. Y al igual que con mi distro preferida, en Manjaro aparecen mensajes de “configurando” y “lista para imprimir”, que no se ajustan para nada a la realidad. En descargo de esta distro se puede decir que, tras el fallo en la impresión, se nos abre una ventana con título “Troubleshooting Printing” para tratar de arreglar el desaguisado, concluyendo, tras varias intentonas, que “no hay solución obvia”.

Confieso que, tratándose de una revisión y no de una distro que voy a usar para mi día a día, no me he esmerado demasiado en poner remedio al problema. Baste reseñar que lo intenté en las dos únicas formas que conozco, fallando con ambas: hp-setup no reconoce a Manjaro como una distribución válida, mientras que el controlador foo2zjs, aunque al contrario que en CCR se puede compilar sin fallos, no hace funcionar la impresora tampoco. Fracaso absoluto.

 

Conectividad
Otro “deja vú” de lo ocurrido con Chakra. No hay manera de conectar con mi portátil con Windows 7. Samba no viene instalado por defecto, pero aunque lo instalo y sigo un tutorial disponible en el foro de Manjaro, no tengo éxito en la tarea. En cuanto a dispositivos extraíbles, nada que objetar, al reconocerse y montarse de modo automático tanto el pendrive, como el disco duro externo y la micro tarjeta SD. El tiempo de copia al primero y la tercera es notablemente más largo que en Ubuntu, mientras que la copia al disco duro USB acontece un poco más rápidamente.

Experiencia de uso
Otro de los aspectos en los que resulta obvio que el principal objetivo de Manjaro es facilitar la vida de quien lo usa. Desde la instalación, con solo abrir Xnoise podemos reproducir todos los formatos de vídeo y audio que se nos ocurran, incluyendo el vídeo digital (.dv) que en otras distribuciones me ha dado problemas. También podemos leer nuestros documentos, descomprimir nuestros archivos, reproducir vídeos en el navegador… insisto, sin instalar ningún programa adicional. Muy buena implementación de lo que se entiende por “out-of-the-box”, o en castellano, “instalar y usar”.

Estabilidad
Ni cuelgues, ni ralentizaciones, ni nada parecido. Tratándose de una distro que roza el “bleeding edge”, no se puede pedir más. Destacar, como comentaba anteriormente, que en caso de problemas con el kernel por defecto podemos optar por otro más moderno o anterior, incluyendo aquellos que han sido catalogados como versiones de soporte extendido “LTS”, como el 3.10 o el 3.14.

Fluidez
La inclusión de XFCE como escritorio por defecto en la edición principal de Manjaro asegura que la distro correrá bien en ordenadores con menos recursos disponibles. En mi caso, nada que objetar. Tan solo recordar que también se puede optar por algo más liviano como Openbox, o algo más pesado y completo como KDE. Para gustos, colores, y en Manjaro han pensando en todo tipo de equipos para ofrecer una experiencia lo más fluida posible.

Gestión de la energía
Volvemos a repetir lo visto en Chakra Euler. Gracias a los nunca suficientemente vilipendiados controladores Catalyst, no puedo ni suspender a RAM ni hibernar. “¡Viva AMD!”, dicho con todo el sarcasmo posible, claro. La función de reposo del monitor funciona como debe, destacando la inclusión de los salvapantallas, actualmente en desuso en la gran mayoría de las distribuciones GNU/Linux.

Pruebas de rendimiento
De las diez pruebas a las que someto a las distribuciones que analizo, Manjaro supera a Ubuntu en 4 de ellas, mientras que lo contrario sucede en 5 ocasiones. El test “Pybench” de la suite Phoronix no pude llevarlo a cabo debido a un error desconocido, por lo que su valor se ha despreciado en la nota final. Destacar que Manjaro fue mucho más rápido codificando un archivo de audio que Ubuntu, mientras que fue tremendamente lento a la hora de copiar a la tarjeta micro SD.

Manjaro sigue haciendo muy bien su trabajo. Cogemos un Arch Linux y le añadimos algo más a su paradigma, con lo que tenemos un sistema muy fácil de instalar y mantener para un usuario novel. Arch también lo es, pero para un determinado tipo de usuario más avanzado. Del mismo modo podría decirse que al aumentar el tiempo de liberación de los paquetes de los repositorios de pruebas a los definitivos se está disminuyendo la probabilidad de que se pasen por alto errores que son inherentes a distribuciones “rolling release”. Los que llevamos algún tiempo en esto sabemos, porque la vivimos en su día, de la polémica que esto suscitó entre los desarrolladores de Arch (McRae a la cabeza) y los de Manjaro, aludiendo a la problemática de seguridad que suponía.

Las aguas se calmaron, o eso parece. En lo que a mí respecta solo puedo destacar a Manjaro como una distribución que merece mucho la pena. Montones de felices usuarios que la siguen empleando en su día a día parecen darme la razón, pese a que el ambiente que he palpado en sus foros no es el de gran entusiasmo que solía. Da la impresión de que algunos desarrolladores están abandonando el barco (¿de qué me suena esto?) Pero esta es una apreciación muy personal y no tiene porqué ser del todo cierta, ya que no soy un usuario habitual de la distribución y muchas cosas se me escapan.

Sea como fuere, centrándonos en la usabilidad y rendimiento, Manjaro sigue avanzando y consolidándose como una distribución a tener muy en cuenta en un futuro. Un sistema que probablemente, si no se tiene un hardware como el mío (AMD y HP, vaya par), os dará muchas horas de gran rendimiento y escasos problemas. Enhorabuena a los desarrolladores por fijar el objetivo de su distribución en facilitar las cosas al usuario partiendo de una base tan aclamada como Arch. Doble mérito el suyo.

Salud

LO MEJOR

  • Programas propios que facilitan la vida al usuario

LO PEOR

  • Error en la primera (y crucial) actualización con Pamac

FICHA TÉCNICA

Distribución: Manjaro 0.8.10
Entorno de escritorio: XFCE 4.10
Kernel: 3.12.29
Xorg: 1.16.1
Controlador gráfico: fglrx 14.20.7
OpenGL: 4.4.12968
GCC: 4.9.1

 

MANJARO 0.8.10 LSDH
Instalación 9,80
Arranque y apagado 7,50
Software 10
Hardware 7,50
Conectividad 5,00
Out of the box 10
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench N/D
Apache 20.567,54
Encode-flac 7,65
Unpack-linux 17,35
Unigine Valley 469
Browsermark FF 2.966
Browsermark GC 3.976
Transf. pendrive 4,55
Transf. disco USB 1,13
Transf. SD-card 6,05
Corrección por rendimiento -0,23
Corrección por errores -0,50
CALIFICACIÓN 7,77

Linux Lite 1.0.6: Xubuntu en peso pluma

Antes de empezar el ciclo regular de revisiones que anunciaba en el artículo sobre la búsqueda de la tranquilidad y la calma en el ejercicio de bloguear sobre GNU/Linux he decidido respetar la “promesa” hecha en su día a un lector anónimo que deseaba ver revisada la distribución que usa en LSDH. Se trata de una distro neozelandesa, de la cual ni tan siquiera había oído hablar hasta el comentario de dicho lector, de nombre Linux Lite. Sus desarrolladores hacen hincapié en la idoneidad de su sistema, un Ubuntu con XFCE, para el disfrute de juegos en GNU/Linux, con la premisa de la ligereza y la compatibilidad. De modo que me he propuesto averiguar si es tan liviano como su nombre y la descripción que presentan en su web sugieren. Por no hablar de la pluma que esgrimen como logo…

Si bien he llegado a un punto en que, como bien saben los lectores habituales, me aburre revisar distros basadas en otras a su vez basadas en otras (como es el caso, derivada de derivada de Debian), creo que puede resultar un buen ejercicio de “calentamiento” para retomar el hábito. Vamos a ello, pues.

Instalación
Linux Lite cumple desde un principio con las expectativas creadas en torno a su rapidez y ligereza. El inicio de sesión en vivo es realmente veloz, no desmerece para nada a otras alternativas con entornos de escritorio más livianos. El instalador es el mismo de Ubuntu, con dos excepciones: un pase de diapositivas propio y un renderizado de fuentes horrible, para mi gusto, que nada tiene que ver con el de la distribución en que se basa. El tema principal del “slideshow” reincide de nuevo en las mismas características intrínsecas de la distro, que la hacen ideal para el uso y disfrute de plataformas de videojuegos, del estilo de Steam o Desura. En unos ocho minutos tenemos el sistema instalado en el equipo, lo cual me extraña mucho, habida cuenta de que he marcado las casillas de opción de instalación de codecs y actualizaciones.


Tras el reinicio, que ocurre solamente después de pulsar la tecla “Enter” sin que nada nos advierta que debemos hacerlo, nos aparece el Grub de Ubuntu (que es como se identifica esta distro), habiendo reconocido el resto de sistemas del equipo. La pantalla de entrada es realmente original, con nuestra foto (o lo que sea que hayamos escogido) en un círculo central. Eso sí, todo el escritorio se encuentra en inglés, a pesar de lo que elegí en las opciones de instalación, y para llegar al castellano hay que irse al Menú –> Settings –> Language support y desde ahí instalar nuestro idioma.

A este respecto, un par de pegas. Para empezar, no solo instala el español “de España”, sino que se descargan todos los locales, de los correspondientes países de habla hispana. Y a pesar de todo esto, algunas partes del escritorio continúan en inglés, a la par que varias frases se traducen de forma un tanto extraña. Por poner un par de ejemplos, en el menú de XFCE aparece como “Administrador de archivos” algo que, en lugar de abrir Thunar, abre una consola que ejecuta un script de búsqueda de actualizaciones, mientras que la opción “Acerca de XFCE” directamente pone el equipo en modo bloqueo. Interesante mezcolanza de conceptos…

Como segundo problema a destacar, algo que sospechaba ya: no se han instalado los paquetes actualizados. De esto me percato por casualidad al ejecutar el script correspondiente, pensando que iba a abrir Thunar. Al menos, tras la susodicha actualización y el consiguiente reinicio no hay que lamentar más contratiempos. Como nota novedosa, Linux Lite incluye en el menú una serie de scripts para facilitar la instalación de diversos programas y utilidades como podemos ver en la captura de pantalla que acompaña a estas líneas.

En cuanto al aspecto general de la distro, con el tema Mediterranean Light y los iconos Faenza, podríamos catalogarlo de discreto y elegante, sin ser nada del otro mundo. En consonancia con el espíritu de la distro, realmente. El consumo de RAM al inicio se limita a 390 Mb en mi equipo.

Arranque y apagado
El sistema arroja unos tiempos de inicio y finalización bastante buenos, teniendo en cuenta que la base es Ubuntu 12.04, con 18 meses ya de antigüedad, lo que en Informática tiende a llamarse obsoleto, calificación con la que, dicho sea de paso, no estoy nada de acuerdo. 16 segundos para apagarse y 25 para encenderse son tiempos alejados de los modernos estándares de systemd, pero para mí son más que aceptables.

Software
El manejo de programas se realiza con el conocido gestor de paquetes Synaptic, mientras que las actualizaciones se instalan con el script que comentaba más arriba. Entre la batería de aplicaciones incluidas con Linux Lite tenemos Firefox 24, Thunar 1.2.3, VLC 2.0.8, Libreoffice 3.5 o Gimp 2.8, por señalar los programas que utilizo más.


Reconocimiento de hardware
Cualquier derivada de Ubuntu juega con ventaja en este apartado, Linux Lite no es una excepción. Salvo por un problema con el reconocimiento de la contraseña de acceso a la red Wifi casera, el resto se ejecuta de forma incólume: la impresora es reconocida y auto-instalada, el escáner ídem de lo mismo, la webcam también y la red cableada, efectivamente, funcionante desde un inicio.


Conectividad
Todo perfecto en este sentido, Samba se ejecuta bien, si bien no conseguí hacer streaming de modo directo desde mi portátil. Por lo demás, el reconocimiento de dispositivos externos es más que correcto.


Experiencia “out of the box”
Al igual que ocurre con el reconocimiento de hardware, al ser una derivada de la distro de Canonical obtenemos una experiencia de uso muy amigable para el usuario novel. Todos los archivos multimedia, pdf y de oficina se pueden abrir sin dificultad alguna. El pequeño “pero” viene en esta ocasión por la vía del applet de sonido de XFCE, que escoge por defecto HDMI en lugar del sonido estándar y requiere de intervención del usuario para su corrección.


Estabilidad del sistema
Durante las pruebas realizadas a Linux Lite no se produjo ningún cuelgue o mal funcionamiento de aplicaciones. Un comportamiento impecable en este sentido.


Fluidez
Uno de los puntos clave a la hora de analizar esta distro, toda vez que hacen de esta característica su seña de identidad. Y no, no falla en cumplir lo que promete, una experiencia muy fluida y un desempeño ligero.


Gestión de energía
La suspensión a RAM y el reposo de la pantalla funcionan bien, no así la hibernación (desconozco, ciertamente, si alguien sigue usando esta función hoy en día), pues no existe diferencia alguna entre apagar e hibernar para Linux Lite,ya que no se mantienen las aplicaciones y procesos abiertos tras el reinicio.

Personalización
Siendo sincero, no me apetecía en demasía configurar esta distribución como si fuese a hacer uso de ella a diario. Las pocas tareas de personalización que llevé a cabo se limitaron a la instalación del soporte para 32 bits, imprescindible en las pruebas de rendimiento de Phoronix, y a los controladores propietarios. Curiosamente, tras instalar estos últimos vía jockey, encontré que el consumo de RAM bajaba hasta los 345 Mb al inicio. Eso sí, a costa de perder el Plymouth de la silueta de Tux (una baja sin importancia, en realidad).

También probé algunos de los scripts antes mencionados que pretenden facilitar la instalación de elementos a los usuarios menos duchos. Si bien son perfectamente funcionales he de advertir que se encuentran sin traducir.

Rendimiento
Las pruebas efectuadas con la Phoronix Test Suite arrojan muy buenos resultados. Linux Lite supera a Xubuntu (referencia más próxima que se me ocurre, dadas las características) en tres de los cinco apartados estudiados, algunos de ellos de forma holgada (Apache y Unigine Valley).

La sensación que me deja la prueba de Linux Lite 1.0.6 es que se trata de una distribución enfocada prioritariamente al público “gamer”, algo en lo que ya insisten los propios desarrolladores. Para ello se aseguran de mantener la compatibilidad con la mayoría de juegos posibles (la base Ubuntu es un buen punto de partida) y eliminan el “factor Unity”, con lo que aumentan los recursos disponibles para jugar. Ignoro si se podría haber hecho algo similar tomando a Xubuntu directamente, la verdad.

En cuanto al usuario normal, entre los que me encuentro, creo que no hallará en Linux Lite nada especial o novedoso. Es cierto que las modificaciones, cualesquiera que sean, realizadas al código por los creadores neozelandeses arañan algunos megas de RAM, pero teniendo en cuenta las configuraciones de la mayoría de equipos que se gastan en la actualidad, al fin y al cabo terminan por resultar una cantidad nimia en comparación con Xubuntu, la cual deja un poso de gran profesionalidad y un acabado más redondo para mi gusto. Ello no es óbice para que los usuarios con equipos más modestos, sobre todo si son jugones, le den un vistazo a esta Linux Lite. Saludos.

FICHA TÉCNICA
Distribución: Linux Lite 1.0.6
Entorno de escritorio: XFCE 4.8
Kernel: 3.2.0-48
Xorg: 1.11.3
Driver gráfico: fglrx 8.96.4
OpenGL: 4.2.11627
GCC: 4.6

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

LINUX LITE 1.0.6 LSDH
Instalación 9,40
Arranque y apagado 7,50
Software 7,50
Hardware 8,00
Conectividad 8,33
Out of the box 9,58
Estabilidad 10,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 6,67
Pybench 3.135,00
Apache 24.492,65
Encode-flac 8,58
Unpack-linux 18,05
Unigine Valley 438,00
Corrección por rendimiento 0,36
CALIFICACIÓN 9,32

Mi camino a Mint

Muchas veces hablar de un tema, del cual se desconocen muchas intimidades, y con ello me refiero a cuestiones meramente técnicas, aquello que le da alma al funcionamiento, es complicado. Tus opiniones y descripciones se basan solamente en lo que tus sentidos te indican y lo que la intuición te permite a cuenta gotas. Sin embargo, muy agradecido con Shadow (insisto), me animo a escribir esta primera contribución.

Debo hacer notar que he usado dos laptops en mi experiencia Linux. Una Compac nx 6310, con procesador Dual Core y 2 gigas de RAM, y actualmente una Compac CQ43. Sé que igual no son equipos de los de mayor rendimiento, pero por azares del destino, tanto la una como la otra, han llegado a mi posesión.

Empiezo compartiendo con ustedes mi experiencia con la Compac nx 6310, asumo que tiene a la fecha unos 5 a 6 años de haber salido al mercado, según el fabricante, equipo de trabajo arduo, cosa que comprobé, ya que la usaba entre 10 y 12 horas al día.

Instalé el tan familiar Ubuntu 11, no me gustó mucho, al igual me puse a leer al respecto del tema, y me topé con que el escritorio Unity, no es de lo más popular, aunado a que no me ganó en el gusto, adiós Ubuntu, después de quizá solo dos días.

Desde luego no quería renunciar a tratar con Linux, tanto me costó decidirme, leí y pregunté, al fin tomé la decisión y por una no muy agradable primera experiencia, retirarme, pues no.

Recuerdo que tuve contacto con este mundo Linux, hace quizá unos 7 años, cuando enviaban a los interesados CDs a tu domicilio de forma gratuita. Los míos llegaron nada menos que de Holanda.

Recuerdo que me llegaron 5 CDs con una distro. Como no llenaba mi equipo los requerimientos mínimos de memoria, que era 512 megas, los 5 CDs a dormir el sueño de los justos. Sin embargo la espinita quedó. Tiempo después desempolvando cacharros, me los topo de nuevo. Como a esos días ya contaba con los benditos 512 megas de RAM, lo probé y no me gustó. Creo que ya saben a que distro me refiero. Nuevamente los CDs al cajón.

Dedicándome ya casi por entero a la reparación y mantenimiento de equipos de cómputo, me encontré de nuevo con Linux, recomendado por esto y aquello, una larga lista de razones que asumo, son ampliamente conocidas.

Ya conté como me fue con Ubuntu. ¿Y qué hacer ahora? De nuevo a la investigación, saltó a mi vista una distro irlandesa, Linux Mint Lisa, presentada con nombre y apellido, invitaba a husmear en sus características. La probé en Virtual Box, en Live, y obviamente lenta. Pero algo me gustó. Usé, si no estoy mal, Lisa Gnome. Cada vez que podía algo nuevo le encontraba.

Leyendo algún artículo descubrí el arranque dual y en un momento de decisión instalé Mint Lisa con escritorio Gnome. Sin inconveniente me reconoció el hardware (tampoco es un hardware de altísimas prestaciones), y la webcam no me dió ningún problema, en parte porque este modelo no trae webcam.

Todo miel sobre hojuelas, hasta que un día infausto, se me congela el equipo. Me quedé con cara de incógnito como en las tiras cómicas, ¿Acaso esto de los congelamientos no se da solo en las ventanas? Probablemente falta de alimentación o sobrecalentamiento y le puse el cargador a la laptop. Funcionó bien el resto del día. Lo asumí como un problema de batería. Al día siguiente, de nuevo, congelado el equipo… ¿Y ahora qué puede ser? Energía conectada, el equipo a temperatura normal de uso. Probablemente, la distro tiene algo que no reconoce mi equipo. Pasé por foros, cuestioné, interrogué, supliqué y respuesta no encontré.

Lo que haría cualquier mortal. Probemos otra distro. Ubuntu (muy necio). Lo mismo, se me congelaba, me lleva el demonio.

De nuevo a lo detectivesco. Descubrí el escritorio Xfce, del cual se hablaba que consumía pocos recursos, y en efecto descargada la iso, e instalada en el equipo, me funcionó sin problemas. Lo usé por unos meses, hasta que el flexible de la pantalla se dañó, pero eso es harina de otro costal. En Xfce encontré algo sencillo, agradable a la vista (al menos a la mía) por lo minimalista. ¡Pero! Y no siempre porque la gente espera un pero, nunca pude crear usuarios y aunque de nuevo me di a la tarea de preguntar, nunca encontré la forma de hacerlo.

De mi experiencia, para equipos de cómputo con algunos años, (creo que son años gato, por lo rápido que parecen maduros, por no decir viejos), Linux Mint Lisa con escritorio Xfce, funciona muy bien.

Hasta una próxima.

PD: Si alguien sabe cómo crear usuarios en el citado escritorio, le estaría agradecido. Me sacará de esta incógnita que me roba el sueño.

Xubuntu 13.04: elegancia y rendimiento

Confieso que tanta revisión de la familia Ubuntu llega a cansar, es por esto que dejo la cuenta en tres, aun a sabiendas de que en el tintero se quedan interesantes propuestas como Lubuntu o la recién creada Ubuntu Gnome (¿por qué no Gubuntu?). Pero ya os digo que una detrás de otra se hace un poco pesado para mí de escribir y supongo que para vosotros de leer. A pesar de todo, como suele ser habitual, lo mejor queda para el final con esta Xubuntu Raring Ringtail que está a la altura de pasadas ediciones de la distro y bastante por encima, en mi humilde opinión, de las otras dos variantes analizadas aquí en los últimos días, tanto en aspectos meramente subjetivos, la apariencia general del escritorio, por ejemplo, como en los que no dejan cabida a lo personal, destacando entre estos la mayor estabilidad.

¿Quiero esto decir que la experiencia con Xubuntu ha sido un completo camino de rosas? No exactamente, pero en general me ha resultado bastante más placentero y menos complicado de utilizar el sistema que la comunidad xubuntera propone. Al lío.

Instalación
Creo que es la primera vez que me ocurre con una distro: el primer intento de iniciar el pendrive con el escritorio en vivo me arroja un “kernel panic”. Tal vez se debiese a un error de lectura o escritura, no lo sé, el caso es que en sucesivos intentos no se volvió a repetir. Para que quede constancia de tan insigne momento hube de utilizar la cámara de mi móvil:

No escondo que los temas azulados, fondos y tipografías escogidos por la comunidad de desarrolladores que se encuentra tras Xubuntu es, de largo, la combinación que más me gusta de todas las propuestas por el conjunto de ediciones ubunteras. Me encanta el tono suave, la elegancia y serenidad que transmite el escritorio, mi versión preferida de XFCE, incluso por encima de Manjaro, que ya es decir. Instalar Xubuntu no establece ninguna diferencia destacable de tiempo, pues me lleva veinte minutos completar el proceso. Luego de reiniciar todo continúa como debe, el gestor de arranque (que reza Ubuntu en lugar de Xubuntu) ha hecho su trabajo y además, es el único de los sistemas de su familia que me advierte de que hay actualizaciones nada más entrar por primera vez, sin que tenga que intervenir haciendo un “apt-get update”. El sistema, recién instalado, marca unos muy meritorios 380 Mb de RAM de consumo. Con este valor el buen rendimiento ha de llegar por sí solo.

Arranque y apagado
La instalación de un programa externo, como Grub Customizer, es obligada si se quiere modificar el menú de arranque de una forma sencilla. Lo hago, una vez más, vía PPA sin contratiempos. En cuanto a los tiempos de inicio y apagado, ambos son excelentes: 22 segundos en encenderse y únicamente 4 segundos en apagarse. Como podemos observar, Xubuntu va batiendo a casi todos los niveles a sus hermanas “mayores”.

Software
La colección de programas con que llega Xubuntu es la lógica de un sistema pensado para rendir en equipos de alta, media y baja gama. Navegador Firefox 20, gmusicbrowser como gestor de colecciones de música, gthumb para las fotografías, Abiword y Gnumeric para procesar textos y hojas de cálculo, Parole como reproductor multimedia. Se añade algún peso más pesado como Gimp. Obviamente todo ello es susceptible de ser cambiado vía el Centro de Software de Ubuntu, donde contamos con la misma cantidad y calidad en los programas que en la distro principal.

Hardware
No se aprecian diferencias en este apartado. Si queremos que la impresora funcione tendremos que, tras encenderla, irnos al Menú –> Administrador de configuración –> Impresoras –> Añadir. Es tan sencillo como eso. Todo lo demás, escáner, webcam, red cableada y red wifi, funciona sobre la marcha, con una particularidad que no acabo de entender en cuanto a por qué al instalar ciertos programas el sistema pide reiniciar. Me ocurre con Cheese (en la versión anterior de Xubuntu también pasaba), el cual instalo para probar la webcam, y más adelante con Shotwell. Es como si al tirar de dependencias de Gnome se instalasen paquetes claves que precisan de un reinicio. No me lo explico.

Conectividad
Aun siendo buena, cada vez que entra Thunar en liza hay algo que no va del todo bien, al menos en mi caso. Para empezar, al intentar conectar a carpetas de red faltan los iconos correspondientes, mostrando solo una especie de hoja a cuadros que no dice nada. Casi todo lo demás es perfecto, conecto con el portátil, hago streaming, guarda contraseñas. También monta correctamente mi disco duro externo. Sin embargo, tanto al montar la tarjeta SD como al hacer lo propio con el pendrive, el acceso a los archivos no incluye permisos de escritura, como indica el dichoso candadito bajo los iconos. A esto me refería con mis problemas con Thunar.

Experiencia “out of the box”
Dos palabras: absolutamente perfecta. El sistema reproduce todos los archivos de vídeo y sonido que intento abrir, lee los PDF, y al igual que Ubuntu avisa cuando no encuentra un programa, en este caso el descompresor de archivos RAR y lo instala y ejecuta solo. Facilidad de uso máxima.

Estabilidad
Sin encontrar la inestabilidad y problemática de Ubuntu y Kubuntu, con Xubuntu tampoco puedo afirmar rotundamente que no existen inconvenientes en este sentido, si bien son mucho menos acusados y más infrecuentes. De las quince o veinte veces que tuve que reiniciar Xubuntu el ordenador se me quedó colgado solamente en una usando los controladores libres y en todas las ocasiones en que lo intenté con los controladores propietarios Catalyst. Parece existir una relación de mal funcionamiento entre Xubuntu y los controladores de AMD que desaconsejan su instalación, o al menos eso ocurre en mi equipo. Podría echar toda la culpa a AMD, pero ¡ay, ese cuelgue con los controladores libres…!

En cualquier caso, la estabilidad puede no ser del cien por cien, pero el sistema con Xubuntu es mucho más estable que con Ubuntu y muchísimo más que con Kubuntu.

Fluidez
El equipo vuela, poco más que decir. En ningún momento hay sensación de pesadez, ni lentitud al abrir aplicaciones ni nada parecido. Es lo que se espera de un sistema con XFCE en un equipo de gama alta.

Gestión de energía
Exactamente igual que en Ubuntu: suspensión funcionando sobre la marcha e hibernación pendiente de habilitar por el usuario, que en caso de hacerlo comprobará (al contrario que en Kubuntu) que funciona de maravilla.

Personalizando Xubuntu
En la sección habitual de “dejemos el escritorio a lo shadow” no hube de lamentar errores de ningún tipo. Instalé Chromium desde el Centro de Software, Libreoffice (integración mejorable, la verdad), Clementine (éste sí que se integra bien), Shotwell (otra vez a reiniciar, ¿por qué?), Spotify con el repositorio de su web, Variety desde su PPA y poco más. No cambio los iconos, me gustan los Elementary que trae Xubuntu.

En cuanto a los controladores propietarios Catalyst ya he comentado arriba su incidencia directa en la estabilidad del sistema. Puede que sea alguna incompatibilidad con Plymouth lo que impide que el equipo se inicie la mitad de las veces y se apague en todas las ocasiones. Mi descontento con estos controladores en casi todas las distros, sálvese Chakra, hacen que los obvie cada vez más, y lo haría gustosamente siempre si no fuesen imprescindibles para probar el rendimiento en 3D con el conocido benchmark de Unigine Valley. Para quien desee instalarlos pese a todo los encontrará en el Menú –> Administrador de configuración –> Software y actualizaciones –> Controladores adicionales.

Pruebas de rendimiento
Realmente hay poca diferencia con Ubuntu, muy poca. En casi todos los apartados sale mejor parada Xubuntu, eso sí, pero como digo el rendimiento puede considerarse similar. Curiosamente, pese a todo lo que se ha escrito sobre Unity, parece que su incidencia sobre el desempeño de un sistema no es ya tan espectacular a juzgar por la similitud en cuanto a rendimiento que ofrecen Ubuntu y Xubuntu en la presente edición. Otra cosa es la estabilidad, claro, donde sigue ganando XFCE por goleada.

Conclusiones
No me extiendo tanto con Xubuntu Raring porque, insisto, se hace cansino de relatar lo mismo una y otra vez, por eso me centro en las diferencias con las otras dos distribuciones hermanas. Y la conclusión no ha variado con esta edición, sigue estando a la cabeza de mis preferencias y presentando el escritorio XFCE más pulido y mejor conseguido de cuantos he tenido el gusto de probar. Es realmente sencillo de manejar, corre con enorme fluidez y se beneficia de la gran cantidad de programas que nutren los repositorios de Ubuntu.

Si hay que poner un “pero” está, obviamente, en el pobre resultado de los controladores propietarios de AMD, algo cuya responsabilidad no es atribuíble del todo a los desarrolladores de Xubuntu, como bien se encargan de indicar a la hora de instalarlos. En todo lo demás, salvo por el pequeño incidente de un único reinicio fallido, Xubuntu es un sistema robusto, competente y bonito que me atrevo a recomendar, a la altura de la versión de soporte extendido Precise Pangolin. Un saludo a todos.

LO MEJOR

  • Fácil de instalar y con gran cantidad de software disponible
  • Rendimiento muy bueno, poco consumo de memoria
  • Muchos recursos e información disponibles en la red


LO PEOR
  • Problemas de encendido y apagado con controladores propietarios AMD
  • Pobre integración de LibreOffice
  • Escaso tiempo de soporte (nueve meses)

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

Xubuntu 13.04 Raring Ringtail LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 8,75
Software 10,00
Hardware 9,00
Conectividad 8,33
Out of the box 10,00
Estabilidad 2,50
Fluidez 10,00
Gestión de energía 8,33
Pybench 3.160,00
Apache 21.633,20
Encode-flac 8,26
Unpack-linux 17,98
Unigine Valley 426,00
Corrección por rendimiento 0,34
CALIFICACIÓN 8,08

Manjaro 0.8.4: otro paso hacia la cumbre

Llevo varios días leyendo por mi blogosfera particular algunos lamentos y elevar de quejas acerca de cómo se va degradando este pequeño mundo de los articulistas amateurs que escribimos sobre Linux. No es un tema que me preocupe en demasía, sigo varios sitios que, en mi opinión, no han perdido nada de lo que en esencia los hace interesantes para mí, obviamente no voy a citar ninguno en concreto para no desmerecer al resto. Pero, en suma, no estoy de acuerdo con la negatividad con que se ha tratado el asunto, creo que hay mucha vida todavía en los blogs sobre nuestro querido sistema operativo. Y si he de estar de acuerdo con alguna de las opiniones vertidas aquí y allá, lo estoy con la expresada por el autor del blog Somos Linuxeros, no en su propia página, sino en comentarios en otros sitios: “escribe para ti mismo y no para los demás”. Fin de la reflexión.

Se me ha venido a la mente lo anterior debido al placer que me produce revisar alguna de mis distribuciones de cabecera, mis favoritas, que suelen tener en común estar basadas o haber nacido a partir de Arch Linux. No es ningún secreto, la propia cabecera del blog lo deja claro a base de logos. Mientras espero la llegada de openSUSE 12.3 voy a dedicar el artículo de hoy a una de esas distros, Manjaro 0.8.4 Ascella, la cual lleva meses dormitando en el portátil que apenas toco y que el otro día se me ocurrió actualizar. Me gustó lo que vi, al igual que me sorprendió que todo siguiera funcionando sin problemas a pesar de no haber actualizado la distro en un largo período de tiempo. De modo que tomé la decisión de dar un repasito a la evolución de Manjaro instalándola en mi partición de pruebas, animado también por el tiempo transcurrido desde la última revisión. Y esto es lo que me he encontrado:

Instalación
El primer punto de nuestra revisión es el único en que se puede decir que Manjaro flojea, la instalación del sistema. A decir verdad, es lo que lo hace un poco menos simple para un usuario novel, ya que el proceso se realiza con un script muy parecido al antiguo AIF (Arch Installation Framework, Marco de Instalación de Arch), de apariencia espartana y en inglés. Bien, para salvar este pequeño escollo existen guías, tanto en la web como en el propio escritorio “en vivo” de Manjaro, que incluye un enlace a un documento en PDF con este y otros menesteres. Puesto que también está en inglés, una buena solución puede ser recurrir a uno de los sitios de referencia sobre esta distro, DebLinux, donde Yoyo Fernández nos deja esta guía de instalación. El procedimiento no varía de la versión citada en el vídeo a la actual.

A poco que uno navega por el interesante blog antes citado se entera, entre otras cosas, de que este “punto flaco” de Manjaro va a dejar de serlo bien pronto, pues los desarrolladores están ultimando el instalador gráfico. Y es que todo en esta distro evoluciona a una velocidad de vértigo…

Ciñéndonos a la versión que nos ocupa, destacar que al iniciar la sesión “en vivo” podremos elegir si usamos los controladores libres o los propietarios, opción que también nos ofrece Chakra y que es tremendamente útil para los que usan Nvidia o AMD/ATI. Desde la primera pantalla que vemos se nota el cuidado aspecto gráfico de la distro, excepción hecha, para mi gusto, del fondo de pantalla escogido. La primera decisión que el usuario debe tomar se refiere al uso del instalador estable o la versión en pruebas, la cual solamente recomiendan si se precisa alguna de las características que la primera versión no ofrece, como soporte para EFI, btrfs o RAID. Igualmente se puede optar por una instalación en red, con lo que se dispondría de los paquetes más actualizados de manera inmediata.

El proceso no lleva más de 5 minutos, tras los cuales inicio a un escritorio ya conocido donde me llama la atención la acertada inclusión del dock ligero Plank, una creación de los desarrolladores de Docky que se enfoca en la sencillez y el escaso consumo de recursos. El antiguo notificador de actualizaciones, Kalu, ha dado paso a todo un gestor de paquetes, Pamac, que incluye así mismo un avisador en la bandeja del sistema que notifica de la existencia de paquetería para actualizar. Un primer uso de esta característica me descarga casi 70 Mb, kernel incluido, sin que haya que lamentar errores en la tarea.

Tan solo un par de cuestiones que voy a enumerar me resultan molestas, si bien tienen su cumplida solución. Por una parte, el renderizado de fuentes se ve horrible. Una vez más, DebLinux acude al rescate con este excelente artículo que soluciona totalmente el problema. Por otra, no hay manera de que el applet de sonido, PNMixer, se inicie con el sistema. Lo soluciono prescindiendo de éste e instalando el propio de XFCE:

sudo pacman -S xfce4-mixer

Con estas dos acciones tendremos un Manjaro funcional y listo para ir añadiendo nuestras aplicaciones preferidas o disfrutar de las escogidas por el equipo de desarrolladores.

Navegador
Contamos de inicio con Chromium, en su versión 25, si bien todos conocemos la velocidad con que se actualiza la versión metalizada del navegador de Google. Filias y fobias aparte, por mucho que me moleste la creciente intromisión de “la gran G” en la intimidad del usuario, he de reconocer que en fluidez y buen funcionamiento pocos navegadores se equiparan con Chrome/Chromium. No voy a dejar Rekonq o Firefox por ese motivo, pero no me duelen prendas en admitir lo fluido que funciona Chromium en Manjaro y su excelente rendimiento.


Vídeo
Apostar por VLC como reproductor por defecto es hacerlo por caballo ganador. Reconocimiento perfecto de todos los formatos (Manjaro incluye los códecs multimedia de serie) y ningún tipo de adversidad.


Música
Cada vez es más raro encontrar aplicaciones desconocidas para mi, dada la gran cantidad de revisiones que llevo a las espaldas, pero de vez en cuando se da la circunstancia. Es el caso de Xnoise, reproductor multimedia que viene con Manjaro en sustitución de DeadBeef, y que además de ser ligero incluye algunas características que me resultan imprescindibles en este tipo de aplicaciones, como la integración con Last.fm y el plugin de letras de canciones. Interesante y liviana opción.

Ofimática
Como muchos otros entornos que se centran en ofrecer una buena experiencia de uso en equipos con menos recursos, Manjaro incorpora Abiword y Gnumeric como soluciones ofimáticas de proceso de textos y manejo de hojas de cálculo. Si preferimos Libreoffice la podemos instalar.


Fotografía e imágenes
Siguiendo con su misma línea minimalista, Viewnior es el visor de imágenes, pero siempre se puede instalar Shotwell, por ejemplo, si queremos una mejor organización de nuestras colecciones fotográficas. Para editar imágenes tenemos Gimp instalado de inicio.

Gestor de software
Un gran paso adelante el que ha dado Manjaro con la inclusión de Pamac, su propio gestor de programas, destinado a facilitar la vida a las personas que no se llevan bien con la consola. Quienes nos hemos manifestado, en ocasiones, a favor o en contra de la fragmentación en Linux tenemos, con Pamac, un claro ejemplo de argumento a favor: sería impensable, por propia definición y filosofía, que algo así naciera en Arch. Pues aquí lo tenemos, un gestor para pacman, que si bien no es pionero sí que me ha agradado mucho en cuanto a sencillez e interfaz gráfica. No está, sin embargo, exento de fallos, pero es algo que me parece razonable dada la juventud del proyecto. Cito los dos problemas que me ha planteado: faltan partes por traducir al castellano y no manejó bien el conflicto de dependencias en la actualización que realicé hoy mismo.

En referencia al segundo de los inconvenientes, causado por la llegada de qt4 a Manjaro y los paquetes instalados desde AUR, una vez más (¿cuántas van ya?) Yoyo Fernández acude al rescate aquí.

Reconocimiento de hardware
Todo marcha sobre ruedas merced a la selección de paquetes escogidos por el equipo de Manjaro, que hacen que con el solo gesto de encender la impresora ésta sea reconocida y configurada. Para el escáner es preciso instalar alguna aplicación gestora, caso de Simple Scan, y más de lo mismo. Tras instalar Cheese pude comprobar como también funcionaba mi webcam. En cuanto a Cheese, una curiosidad: entre las dependencias que instala se encuentra nada menos que Wayland… Interesante, cuando menos.

Navegador de archivos
Thunar no ha sido nunca mi navegador de ficheros preferido, la verdad. Ha mejorado mucho, pero le sigue faltando algo, en forma de algún error que, tarde o temprano, se hace patente. En el caso de Manjaro no encontré modo de que montara mi pendrive (conteniendo, precisamente, la iso de instalación de la distro). Intenté por activa y por pasiva, pero el único modo de montarlo fue el manual. Por lo demás, Thunar maneja sin complicaciones el resto de funciones que espero de un navegador de archivos, conectando sin problemas mediante samba a mi equipo Windows, detectando mi disco duro externo y una tarjeta de memoria SD. Al hilo de este tema, si deseamos ver las miniaturas de nuestros vídeos en Thunar tenemos que instalar un paquete de AUR:

yaourt -S thunar-thumbnailers-openraster

Sí, sé que lo de openraster no tiene nada que ver, pero la instalación de alguna de las dependencias de dicho paquete (ffmpeg, tal vez) solucionó el asunto.

Gestor de arranque
El grub que instala Manjaro no tuvo a bien reconocer mi partición con Windows 7. Es un problema molesto que no es la primera vez que se me presenta en una derivada de Arch, o en la propia distro madre. Sí que se detectó Chakra, sin embargo. La solución pasa por instalar Grub customizer:

yaourt -S grub-customizer

A continuación, abrimos Thunar y seleccionamos la partición con Windows para que se monte. Luego ejecutamos Grub customizer y dicha partición será reconocida. Tras grabar nuestro nuevo grub, problema resuelto.

Estabilidad y suspensión a RAM
En dos palabras: estabilidad absoluta. Ni un solo cuelgue o fallo de aplicaciones en el tiempo de uso de Manjaro en mi equipo. Y esto, tratándose de una distro “bleeding edge”, no es poca cosa. Suspensión a memoria sobre la marcha, gracias a la inclusión de los controladores propietarios de mi AMD.

Ciclo de desarrollo
Se trata de una distribución “rolling release”, por tanto no es necesario instalarla de nuevo con cada lanzamiento, basta ir poniéndola al día mediante el gestor de programas, cada vez que éste nos avise de la presencia de nuevos paquetes.

Rendimiento gráfico
Estrenamos nueva sección dentro de las habituales en el repaso a cada distro, referida al aspecto de cómo se comporta el sistema gráfico, asunto importante para los que suelen usar Linux como plataforma de juegos, ya sea nativos o a través de Wine. Y últimamente también usando Steam, que por cierto, en Manjaro lo tenemos instalado de serie. Solía, erróneamente, emplear glxgears como medida del comportamiento de la APU de mi ordenador. Eso fue hasta descubrir por fin un “banco de pruebas” o “benchmark” que funcionase en Linux, que no es otro que Unigine Heaven. Sé que se encuentra ya en su versión 4.0, pero las pruebas en Manjaro y en otras distros las he llevado a cabo con la anterior.

Manjaro obtiene 341 puntos en este apartado, desempeño muy parejo al que obtuve con Chakra, superior a Fedora y, como esperaba, bastante inferior al que logré con Windows 7. Incorporamos una clasificación relativa a este tema en la columna de la derecha del blog, debajo de la clasificación de sistemas analizados, para ir comprobando cómo se comportan las distintas distros que vayamos analizando.

Para ir concluyendo con Manjaro 0.8.4, resulta difícil resistirse a la analogía de la escalada hacia la cima del monte. Esta distribución, nacida con el lema “Enjoy the simplicity” (Disfruta la sencillez) crece por momentos y lo hace a una velocidad sorprendente si la comparamos con otras alternativas similares. Sin alcanzar el año de vida, esta distro franco-austro-germana (ahí es nada) se encuentra ya entre los quince primeros puestos de Distrowatch, de manera merecida, habría que añadir, además de habernos presentado ya un gestor de paquetes muy digno para pacman y su proyecto de interfaz gráfica de instalación.

Es decir, poco a poco, Manjaro escala por igual puestos en el ranking de popularidad y en el de facilidad de uso, limando las pocas asperezas que quedan (una traducción por aquí, el citado instalador por allá) creo firmemente que se encamina al lugar que le corresponde, que no es otro que el de distribución de referencia de entre las basadas en Arch Linux. No sé si Manjaro pretende o pretendía ser el “Ubuntu de Arch”, lo que tengo claro es que se está convirtiendo en mucho más que eso. Una distribución sencilla, con varias ediciones en distintos sabores y apta tanto para los equipos potentes como para los más limitados. Una gozada que merece la pena instalar. Obtiene un 9’29 en nuestra clasificación de sistemas. Saludos y a disfrutar de la sencillez bien entendida.

Reflexiones sobre el escritorio

A pesar de que este año 2012 que se acaba ha sido, en términos generales, fructífero para Linux en lo que se refiere al aumento de usuarios y otros pequeños logros (se me viene a la mente Steam, principalmente) también se han multiplicado las dudas. Me refiero a la, para muchos, traumática desaparición de un entorno de escritorio bien conocido y apreciado, como era Gnome 2, y la consiguiente búsqueda de algo parecido o mejor. Este es un camino que, como yo, han emprendido muchos usuarios de Linux, algunos de los cuales ni siquiera eran conscientes de lo que podía significar un cambio tan radical en el escritorio más utilizado.

Imagen de Genbeta

Cuando la nueva versión del escritorio de la huella está alcanzando su madurez me parece que es una buena ocasión para hacer una revisión sobre el momento en que se encuentran las diferentes alternativas que tienen los usuarios. El haber probado y saltado entre tanta distribución me ha hecho conocedor, en algunos casos con más profundidad que en otros, de todos los entornos de escritorio y algún que otro gestor de ventanas. Voy a dar hoy mi opinión sobre los mismos, no con ánimo de crear una de esas encendidas luchas que no hacen sino dividir más a los linuxeros, sino más bien para servir un poco de guía a esos usuarios que se han iniciado hace poco con este sistema operativo y están un poco perdidos al respecto.

¿Qué es un entorno de escritorio?
El concepto de entorno de escritorio, cuando se viene de Windows, es muy sencillo: ese sitio con un fondo de pantalla, donde coloco los iconos de mis aplicaciones favoritas, veo la hora y la fecha y consta de una barra de tareas en la parte inferior de la pantalla. Si bien todas esas cosas son configurables en Windows, poca gente lo sabe y menos aún da el paso de personalizar el entorno a su gusto. Windows, simplemente, se acepta tal y como es, a excepción quizás del wallpaper, que es lo que todo el mundo tiende a cambiar.

Estando todo tan claro en Windows, el usuario llega a Linux y la cosa es muy distinta. Depende, por supuesto, de la distribución de entrada que se haya escogido, pero a poco que se ahonda en los conocimientos se encuentra uno con un galimatías de palabras como entorno, gestor de ventanas, gtk, qt… Sin entrar demasiado a fondo en el tema, se podría decir que el entorno de escritorio es la interfaz gráfica que nos hace más fácil interactuar con el ordenador.

Cada entorno se compone de sus propias aplicaciones, iconos, gestores de ventanas, barras de tareas, widgets, etc. Muchas de estas cosas son intercambiables entre entornos, con lo que las posibilidades de configuración son enormes, pero en el artículo nos vamos a ceñir al conjunto predeterminado de cada uno de ellos.

Gnome, del uso masivo al rechazo
Vamos a empezar con el que siempre fue mi favorito: Gnome. Este entorno, creado por Miguel de Icaza y Federico Mena en el verano de 1997, nació como alternativa a otro ya existente, KDE, que empleaba unas librerías de software propietario por aquel entonces (Qt, de Nokia). Rápidamente se hizo muy popular y fue mejorando versión a versión, hasta alcanzar la plena madurez con la serie 2.20, lanzada en Septiembre de 2007. Gnome era ya entonces un escritorio muy eficaz y sencillo a la vez, no exento de opciones de configuración, todo ello apreciado por la mayoría de usuarios, lo que lo acabó convirtiendo en entorno predeterminado para las distribuciones más populares, caso de Ubuntu, Fedora y Debian.

Y justo cuando se encontraba en la cresta de la ola, los desarrolladores decidieron que era el momento de adecuarse a las nuevas tecnologías y cambiaron completamente el paradigma para la versión 3 de su escritorio. Gnome pasó a ser un entorno centrado en las aplicaciones para dejar de lado el resto de aspectos, en especial la configuración personalizada, con lo que ofrecía un “look” espartano y la necesidad de recurrir a extensiones para poder parecerse un poco a lo que era antes. Muchos, muchísimos usuarios huyeron despavoridos, algunas distribuciones crearon sus propios entornos (Unity en Ubuntu, Cinnamon en Linux Mint) y hasta Debian se planteó dejar de incluirlo como opción predeterminada.

Gnome en Fedora

En mi opinión todos los cambios conllevan un esfuerzo de adaptación, esto es incuestionable. Gnome 3 no es mal entorno, pero aún le faltan algunos retoques para mi gusto. Algunas opciones de configuración más, como permitir el cambio en el aspecto de la barra de tareas y conseguir que las actualizaciones no rompan la compatibilidad de las extensiones sería primordial. Lo he probado en Debian y Arch Linux y, si bien he llegado a acostumbrarme a la nueva forma de trabajar, sin minimizar ventanas, algunos problemas de estabilidad con mi gráfica hicieron que, por el momento, lo dejase a un lado. Pero he de reconocer que está progresando. Y si escucharan un poco más a los usuarios, probablemente progresarían más.

Gnome 2 en Zorin

KDE, la opción más completa
Quizás el entorno tradicional más antiguo aún en uso, KDE es la contrapartida actual a Gnome, con quien desde el “albor de los tiempos” linuxeros mantiene una batalla por la supremacía. De origen alemán, Matthias Ettrich comienza su desarrollo en el otoño de 1996. Probablemente por su atadura a las librerías qt, que durante mucho tiempo tuvieron partes que no cumplían con los estándares de la FSF, KDE no alcanzó la popularidad de Gnome en cuanto a ser incluido como predeterminado en las distros punteras. Igualmente, el cambio del estable y conocido KDE 3.10 a KDE 4 resultó, como ahora con Gnome, en una sarta de críticas y desbandada de usuarios.

El motivo, sin embargo, no era la poca usabilidad o productividad del entonces nuevo entorno, más bien la gran cantidad de errores (“¿quién no ha recibido un plasma crashes signal 11?”) que provocaba. Con el paso de las versiones la cosa fue mejorando hasta el punto en que se encuentra ahora, con la 4.9. lanzada el pasado mes de agosto. KDE, más que un entorno de escritorio, es una colección de software completa que proporciona una experiencia muy parecida en cada una de sus aplicaciones y que, además, es multiplataforma al proporcionar versiones para Linux, FreeBSD, Solaris, Windows y Mac.

Con distribuciones en las que es protagonista absoluto (Chakra) y otras en las que, por el buen trabajo de integración, se nota que es el preferido (openSUSE o Mageia) KDE ofrece en estos momentos el conjunto de aplicaciones-escritorio que me parece más completo y con un aspecto que se asemeja en parte al del sistema de Microsoft (una de las cosas que, no entiendo el motivo, siempre se le ha achacado en forma de crítica a este entorno). De igual forma es, por mucho, el más configurable de los escritorios. Lástima que algunos, como el que escribe estas líneas, cayeramos en su día enamorados de Gnome y sus sencillas aplicaciones…

KDE en Arch Linux

XFCE, el hermano pequeño se hizo mayor
El entorno de escritorio libre de colesterol, significado del acrónimo XFCE en inglés, siempre se tuvo por un sistema ligero, indicado para ordenadores más antiguos. Nació en 1996 de la mente y el teclado de Olivier Fourdan, pero no fue hasta 1999 cuando lo reescribió por entero y lo basó en gtk, las mismas librerías en que se basaba Gnome.

Contando con un equipo de desarrollo más limitado que Gnome o KDE, XFCE ha evolucionado, pero lo ha hecho bastante más despacio. En la actualidad va por la versión 4.10, justamente desde la que escribo, y ha ejercido de nuevo hogar para muchos refugiados de Gnome 3. Con las nuevas funciones que ha ido implementando con los años, en especial las que implican a su gestor de archivos Thunar, se ha convertido en un escritorio maduro, quizás no ya tan liviano, pero que ofrece un equilibrio entre consumo y prestaciones muy interesante.

XFCE en Arch Linux

Unity, o cómo tirar por la calle de en medio
Algo que ocurre con mucha frecuencia en Linux: cualquier cosa no nos gusta, o nos gustaba antes y ahora no, pues ya tenemos la coartada perfecta para cambiarla… o crear una nueva. Es lo que Canonical debió pensar cuando intuyeron que Gnome 3 no iba a ser lo que se esperaba, la evolución natural de Gnome 2, sino algo completamente diferente. Y como no les gustó, supongo, decidieron crear su propia interfaz, orientada al uso en distintas plataformas: Unity.

En mi opinión, Unity no es tan diferente de Gnome 3, se aferra a un modelo parecido con algunas modificaciones, siendo la más notable la barra lateral. Y, como señalaba del escritorio de la huella, uno se llega a acostumbrar a trabajar en Unity y a precisar aplicaciones de terceros para configurarlo. El problema que se me presenta es el mismo: la inestabilidad. Mis pruebas de Unity casi siempre arrojaron errores y cuelgues por todas partes, excepción hecha de la versión LTS, Ubuntu Precise, donde el entorno se comportó con más estabilidad y mejor desempeño.

Reconozco, más allá de filias y fobias, que Unity está mejorando y su uso en estos momentos no enerva tanto como en las primeras versiones. La integración de la barra lateral, el HUD y la barra superior es una opción interesante. Aun así, tema Amazon aparte, Unity no es en absoluto mi entorno preferido.

Unity en Ubuntu 12.04

LXDE, el entorno más liviano
Si pusiéramos el límite entre lo que sería usar únicamente un gestor de ventanas y un entorno completo de escritorio, LXDE sería la frontera. De origen taiwanés, escrito en C y usando librerías gtk, se trata de la mejor opción para equipos muy modestos, ocupando el lugar que en su momento ostentaba XFCE. Lo he usado poco y he sacado dos conclusiones: es, en efecto, muy rápido y ligero. Y se me queda corto, sobre todo en cuanto al aspecto, si bien se puede configurar con herramientas como la popular LXAppearance.

LXDE en Peppermint Os 3


E17, la beta interminable
Enlightenment lleva tanto tiempo desarrollando su versión 17 que todo el mundo lo conoce por ese nombre, E17. Desde diciembre de 2000 (12 añitos, nada menos) se encuentra en estado beta el entorno de escritorio basado en las librerías EFL. Sin embargo, todo tiene un principio y un final, y mañana mismo, si los Mayas estaban equivocados, verá la luz la versión definitiva que han tenido a bien en llamar Omega.

Se trata de un gestor de ventanas que ha evolucionado a entorno completo, muy liviano y a la vez muy bonito, diferente. Su configuración es un reto, pues no maneja los mismos conceptos conocidos de barra de tareas, plasmoides y demás, es algo totalmente distinto. Lo he probado en Bodhi y Snowlinux, con resultados dispares. Lo peor, los errores que “matan” el escritorio y me devuelven a la pantalla de login de cuando en cuando. Lo mejor, el aspecto y las posibilidades de configuración.

E17 en Bodhi

Cinnamon, lo que se esperaba de Gnome 3
Otro ejemplo de lo que comentaba sobre Unity. El equipo de Linux Mint decidió que ni ésta ni Gnome 3 encajaban en su distribución y había que crear otra cosa, dando pie a la aparición de Cinnamon, al que muchos han calificado como el heredero natural de Gnome 2, o lo que dicho escritorio debería haber sido de no haber mediado el brutal cambio de enfoque del equipo de desarrolladores.

Estoy de acuerdo con dicha afirmación pero, a pesar de todo, Cinnamon no me termina de agradar. Lo veo un poco forzado, sobre todo en mi ordenador con AMD/ATI, y da la impresión de ser “algo” que se mueve encima de Gnome 3. Es solo una impresión, pues emplean distintos gestores de ventana e incluso distintos navegadores de archivo, pero no deja de parecerme eso, una variante algo forzada.

Cinnamon en Cinnarch

MATE, seguir donde lo dejaron otros
La mayoría de usuarios de Gnome 2, una vez se supo del cambio tan drástico en el escritorio que supondría la nueva versión, optaron por el cambio. Un usuario de Arch Linux (Perberos), en cambio, optó por continuar el trabajo donde otros ya no querían seguir, renombrando el viejo Gnome 2 como MATE 1.

MATE va ya por su versión 1.4, alcanzando el punto en que no solo mantiene la apariencia y funcionalidad del entorno en que se basa, sino que ha comenzado ya a solucionar problemas que presentaba Gnome 2, es decir, ha empezado a evolucionar. En un principio me mostraba escéptico y pensaba que podría seguir el camino de Trinity, el fork de KDE 3, es decir, quedar relegado al ostracismo. Pero no ha sido así, sobre todo gracias al apoyo del equipo de Linux Mint, que mantiene a MATE como un escritorio de referencia en sus distribuciones.

MATE en Linux Mint 14

Sé que me dejo muchas cosas en el tintero, pero tampoco pretendo con esta reseña sentar cátedra sobre el mundo de los entornos de escritorio. Mi intención no va más allá de orientar un poco al usuario novel y dar mi opinión. He obviado, por eso y por no ser realmente “entornos”, los gestores de ventanas como Openbox.

Y, después de este tocho, ¿con cuál me quedo? Es una pregunta complicada, fui mucho tiempo usuario de Gnome 2 y, tras su desaparición, lo cierto es que me sentía perdido. Usé KDE también durante varios meses, pero estaba tan acostumbrado a Gnome y sus aplicaciones que no me hallaba completamente a gusto. Los entornos en los que obtengo mejores resultados y  donde mejor me muevo son, actualmente, XFCE y MATE.

XFCE en Arch Linux

La balanza se inclina ligeramente en favor de XFCE, debido sobre todo a que en MATE sigo encontrando problemillas derivados del hecho de que las aplicaciones más antiguas siguen tratando de interactuar con Gnome 2, y al haber cambiado muchos servicios de nombre se producen errores. Es algo que se va corrigiendo poco a poco, por eso sigo muy de cerca el desarrollo de MATE, aunque a veces me pregunto si merece la pena continuar por ese camino. En cualquier caso, XFCE se va adaptando a mí y viceversa, y en esas estamos el uno y el otro…

Nada más, espero vuestras opiniones y preferencias y aprovecho para desearos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año 2013.