Jaulas de oro

Normalmente cuando las ganas de escribir se hacen ya irrefrenables, las palabras suelen fluir de los dedos hasta el teclado y la pantalla con facilidad, como algo natural, que sigue su curso. Hoy, sin embargo, cuando tengo ante mí la inmensidad de una página en blanco, no sé cómo empezar. Oh, espera, si ya he comenzado… Pero dije que me retiraba del blogueo… ¿O eran unas vacaciones indefinidas? ¿Qué decir ahora? ¿Cómo vendo este enésimo cambio de parecer?

Espera, tranquilo, haz una pausa, respira. Es tu blog personal, no tienes que convencer a nadie más que a ti mismo. Casi lo había olvidado. Pues hala, convencido, vamos a continuar.


Os cuento hoy mi historia de resignación veraniega. Otra más, añadiría. Sabéis ya de sobra cuándo y por qué caí presa de la comodidad y la facilidad que da un sistema operativo propietario, uno que te lo entrega todo masticado a costa de pagar un doble precio: por un lado el dinero que cuesta y por otro el tener la seguridad de que tus datos son vendidos, reutilizados y tratados cual mercancía por varias empresas de renombre. Más adelante os explico cómo volví a tener conciencia de esto y el porqué no me apetecía seguir tapándome la nariz solo a cambio de… nada, en realidad.

Tras abrir la caja de Pandora linuxera en mi artículo de despedida comencé a hacer uso del sistema operativo propietario que mi distribuidor informático local me había instalado en el equipo de “aquella manera”. Pronto descubrí que el tiempo le había afectado en muy mala forma a Windows 7, y era momento de probar la novedosa versión 8.1. El cómo conseguí probarla lo dejo a vuestra imaginación. No me siento orgulloso de ello, ciertamente, y ése es otro de los motivos para volver a GNU/Linux.

Usando Windows 8.1
En honor a la verdad, y esto es algo innegociable en mi forma de ser, tengo que admitir que la última versión de Windows constituye un buen sistema operativo. Por citar una virtud, aparte de las ya conocidas de tener acceso a la práctica totalidad de los programas, nos sirvan para algo o no (pero, ¿y lo bien que queda?), diría que se apaga muy rápido… si no fuera porque es una verdad a medias. La realidad es que hiberna en lugar de apagarse, lo que deja la partición NTFS en un estado de inestabilidad permanente que provoca errores a la hora de realizar el montaje desde GNU/Linux. Esto tiene solución, por cierto, desde el “Panel de control”, pero no es algo que nos ocupe hoy.

Retomando el tono serio, es cierto que sí, que es un buen sistema. Ha mejorado mucho desde versiones pretéritas, lo admito. Además de resultar más fluido que sus predecesores, pude reencontrarme con una antigua afición: los videojuegos. Disfruté durante el verano de “The walking dead“, de Telltale Games, una especie de aventura gráfica muy conseguida, en la cual el peso de las decisiones que vamos tomando se nota sobre los hombros de un modo fantástico y a la vez turbador. Muy recomendable para los amantes del género y a un precio bastante asequible en la tienda de la compañía (en Steam es un poco más caro). Fin de la cuña publicitaria.

Resumiendo mi experiencia: me abandoné a Windows de un modo absoluto. Outlook y su calendario, junto con Onedrive, reemplazaron a ownCloud, tanto en mi equipo como en mi móvil. Google tomó el relevo de DuckDuckGo. Cero dificultades, todo comodidad. Vamos ahora con el precio a pagar.

El correo de Amazon
Una tarde del este año no tan cálido verano, me acordé de una sugerencia de un libro que había recibido unos meses atrás. Ni corto ni perezoso la introduje en Google y rápidamente tenía toda la información disponible ante mí. Al final, por razones que no vienen al caso, desestimé la lectura del libro y me dediqué a otros menesteres.

A la mañana siguiente, puntual cual lechero de los de antaño, tenía en la magnífica bandeja de entrada de mi correo Outlook un mensaje de la tienda de libros de Amazon con recomendaciones para comprar, siendo la primera, oh maravilla, el libro sobre el que buscaba información la tarde anterior en Google. Enseguida me surgieron preguntas con respuestas inconvenientes, como por qué Amazon conoce mi correo Outlook de reciente creación, por ejemplo. Y por qué Google cede los datos de mi búsqueda a dicha tienda, lógicamente a cambio de dinero. Y por qué cojones (con perdón) tengo que aguantar que me vengan a vender libros a mi correo electrónico. Sí, lamento la expresión, pero sirva para reforzar el tremendo cabreo que tenía en su momento.

Esta fue la razón número uno para replantearme la idoneidad de la herramienta que estaba empleando para poder usar mi ordenador. Incluso la de mi móvil, ya de paso, pues desde hacía varios días venía notando una actividad inusual de intercambio de datos en el teléfono que no parecía obedecer a algo legítimo. Todo ello con los servicios de Google corriendo en segundo plano… Buen momento para replantearse la instalación de Cyanogenmod.

Piratas del Caribe
Los que me habéis leído con asiduidad sabréis que tengo un niño de 7 años. Como rama dichosa que al árbol sale, siente bastante interés por la tecnología en general y los videojuegos en particular. En concreto, desde que anunciaran la última versión de un conocido simulador de fútbol en la tele me pregunta si no sería muy caro. En un primer momento vienen a mi mente tres palabras: “The Pirate Bay”. Pero claro, luego hay que reflexionar: ¿qué educación quieres darle a tu hijo? Está en una edad en la que comienza a discernir con claridad el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto, lo moralmente aceptable de lo que no lo es tanto. Sé de buena tinta que el software, en demasiadas ocasiones, es exageradamente caro para lo que ofrece. Pero también tengo buenos amigos que desarrollan programas como modo de ganarse la vida. Descargar y usar software pirata no es éticamente aceptable, aunque sean creaciones de enormes compañías norteamericanas.

Y esa es la razón número dos. Quiero que mi hijo sepa que cuando uso algo lo hago con todo el derecho a usarlo. Lo que compro, porque lo he pagado. Y lo que la comunidad del software libre me ofrece desinteresadamente, porque disfruto usándolo y compartiendo mis experiencias con los demás.

Imagen de Píllate un Linux

Así que en ésas estamos. Ya no hay rastro de sistemas adquiridos de aviesas maneras en mi ordenador. Tan solo queda Ubuntu (libre de Amazon, claro) y una partición de pruebas a la que no sé si volveré a darle uso. Ya iremos viendo. En mi móvil, Cyanogenmod 11 ha regresado con renovados bríos y sin problemas de batería (los hubo, pero la solución a los mismos la dejo para otro artículo). En mi portátil, un Windows 7 legítimo que va más lento que el caballo del malo (4 años sin reinstalar, todo un récord, pero vaya como se arrastra el pobre sistema) con un Xubuntu 12.04 que apenas uso.

Tengo dos motivos para estar muy contento: por una parte han regresado las ganas de escribir en mi tiempo libre. Y los que han sido inoculados con esta enfermedad saben que solo se cura dando rienda suelta a lo que te pasa por la cabeza. Cuando uno tiene un blog, ese es el mejor lugar para hacerlo. Claro que, tampoco sé cuánto durarán, pero de momento ahí están. Y, por otro lado, por haber abierto la jaula de oro y piedras preciosas, que te da mucha comodidad, mucho instalar y usar, etcétera. Pero hay un precio, uno que se puede estar dispuesto a pagar o no. Yo, de nuevo, no lo estoy. Se acabaron las vacaciones.

Salud, amig@s.

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19 comentarios en “Jaulas de oro”

  1. Gracias por estar de nuevo ahí con tu tintero y la pluma. Aunque no puedo imaginar a un Linuxero preso del teclado Windows. ¿Rebelde?.¿Inconformista?. Haciendo siempre lo mejor de lo mejor y lo que a uno le viene en gana, con sentido común.Espero poder deleitarme con otras entradas como esta u otras semejantes. Un saludo y bienvenido al club.

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  2. Lo del correo de Amazon es intrigante como poco. ¿Cómo tiene acceso a un correo (de reciente creación encima) de Outlook y al mismo tiempo a los datos de búsqueda de Google? Puedo entender (otra cosa es que lo comparta) que Google ceda sus datos de búsqueda a Amazon, pero no comprendo como cualquiera de los dos puede tener acceso a un correo de un servicio ajeno y más teniendo en cuenta que es de reciente creación. Es que aunque Microsoft proporcionara los datos de los correos a Amazon sigo sin entender como pueden relacionar las búsquedas con el correo exacto. ¿Triangulo de venta de datos?Sobre The Walking Dead, ya que lo mencionas, lo empecé hace unos días y por ahora tiene muy buena pinta. Decir, a todo esto, que no he visto la serie (no sé si el juego sigue la misma trama).PD: Encantado de tenerte por aquí de nuevo 🙂

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    1. Pues no tengo ni idea. Es posible que el correo fuese una redirección de mi correo antiguo, ahora que lo pienso, pues estuve desviando todo hacia esa cuenta nueva de Outlook. En cualquier caso, con más o menos misterio, es un abuso.Sobre TWD, para decirlo con pocas palabras: mejor juego al que he jugado. La 1ª parte me pareció mejor que la 2ª, pero ambas son excelentes. No sigue la trama de la serie, aunque aparecen un par de personajes de pasada. Yo diría que el guión es mucho mejor que el de la propia serie. Que lo disfrutes 🙂

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  3. No te comas la cabeza obligándote a escribir. Yo también tengo un blog y está medio abandonado precisamente por obligarme a escribir.Pd.: discrepo en la comodidad de Windows. Si instalas Windows 7 tienes que bajarte un lector de PDF, un descompresor para los .rar, 7zip, etc, los drivers de la gráfica a menos que te guste ver la pantalla a 800×600 y por supuesto un navegador de verdad. Con Linux Mint (el que uso yo) sólo instalé los drivers privativos aunque con los libres que me puso él automáticamente se vería perfectamente. Por descontado todo lo demás me venía instalado (a excepción de programas como Geary que lo prefiero a Thunderbird que es el que viene por defecto). Para la mayoría de los mortales con esas aplicaciones que vienen de serie y encima se te actualizan cuando actualizas el sistema tienen de sobra, y para programadores como yo no hay mucho problema en encontrar los programas necesarios en su versión para Linux.Un saludo y ánimo!

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  4. Acabo de llegar —un poco tarde considerando la fecha de esta entrada— buscando información sobre GNU/Linux —ya que pienso retomar su uso luego de dos años de haber decidido quedarme en el sistema de las ventanitas— y me ha encantado todo lo que he leído. Muy aterrizada tu forma de entender el software libre y su relación con la vida diaria, pues al parecer no hay sistema perfecto y el asomarse de vez en cuando a Windows no ha matado a nadie… por ahora.Bueno, mi motivo para comentar esta entrada, que ya he dicho se publicó hace ya varios meses, fueron las siguientes palabras: «Tan solo queda Ubuntu (libre de Amazon, claro)». ¡Libre de Amazon! ¿Cómo, cuándo y dónde? ¿Te refieres a Precise Pangolin? Porque me lo he instalado luego de provar Kubuntu, Xubuntu y Mint con Cinnamon, Mate, KDE y Xfce, pero todos andan con un pequeño retardo, por lo cual no me terminan de convencer, además me dan problemas con Firefox, que se congela un poco, especialmente cuando entro a Facebook, y reproduce los videos de YouTube y Vimeo como si fuera a pedales… ¡excepto en Ubuntu —incluso con Unity, lo cual es muy raro dado que al parecer es un escritorio más pesado—! Supongo que tiene que ver con su integración con AMD, no sé mucho sobre eso, la verdad. El punto es que Ubuntu solucionó ese problema… Pero mi conspiranoia me hace desconfiar un poco de Canonical, primero por ese tema de las búsquedas de Amazon que se han hecho presentes desde la 12.10, y en Precise particularmente por Zeitgeist, que según tengo entendido se encuentra en esa versión. Sé que esto no es un foro, pero me gustaría conocer la opinión de alguien con la experiencia que tienes. Entonces, ¿qué tan realista es mi desconfianza de Zeitgeist —y de paso hacia Canonical—? ¿Debería quedarme con Precise?Gracias de antemano por leer y de paso pido disculpas por lo largo del comentario. Un saludo.

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    1. Bueno, personalmente no encuentro motivos para desconfiar de Canonical desde el punto y hora en que permiten, de un modo sencillo, desactivar las búsquedas en Amazon y en general, así como la recopilación de información de Zeitgeist. Como muestra, un par de capturas de mi sistema con Ubuntu Trusty (14.04 LTS):Pantallazo 1Pantallazo 2Si aun así desconfías, que puede ser que lo hagas (Stallman no recomienda Ubuntu, por poner el ejemplo más extremo) no veo inconveniente en que te quedes con tu Ubuntu Precise. Es una muy buena versión a la que todavía le queda soporte para rato.

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    2. Gracias por la pronta respuesta. Sí, dejaré de lado la conspiranoia —en la medida de lo posible— y me quedaré con Precise… o incluso, si la supero completamente, puede que me pase a Trusty. No sin antes probar Ubuntu Mate, que me ha entusiasmado bastante.Saludos.

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