OpenSUSE 12.3: si la perfección existiera

Tanto tiempo revisando distribuciones Linux de manera más o menos continuada me permite mirar con cierta perspectiva la evolución de cada una de ellas. Las primeras versiones de openSUSE que tuve oportunidad de probar, mucho antes de que siquiera tuviera la intención de iniciar una aventura bloguera, se llevaban bastante mal con mi antiguo equipo, hasta el punto de que me fallaban en los más sencillos aspectos y convertían la experiencia en una continua búsqueda en Google para poder hacer el sistema medio utilizable. Es por ello que aprecié tanto la pasada versión de la distro de Geeko, con tan buenas sensaciones en su uso como puntuación en la escala de simplicidad que adorna nuestra clasificación de sistemas analizados, justo ahí, en la barra de la derecha. Ninguna de las distribuciones revisadas desde entonces ha conseguido superar el listón.

Llega el momento de comprobar si openSUSE es capaz de vencerse a sí misma, de poner un puntito más de facilidad de uso, de imagen de sistema profesional, de integración con KDE, por complicado que parezca mejorar lo ya conseguido. Por el tono con el que he comenzado el artículo, además de por el titular que lo encabeza, se puede intuir que la comunidad susera ha hecho posible que tal cosa suceda. En lo que se circunscribe a mi hardware (AMD, no sé si influirá o no), openSUSE se adapta como un guante, todo lo contrario de lo que sucedía antaño. Y vamos a verlo paso a paso, en su versión KDE, mi preferida.

Instalación
Todo en openSUSE denota profesionalidad, lo cual es ya de por sí un excelente logro tratándose de una distribución totalmente gratuita, por mucho que Novell y AMD aparezcan detrás de ella (ni un solo logotipo corporativo en la distro, después de todo). Nada, y me gustaría recalcarlo, nada que envidiar en el proceso de instalación de openSUSE al de otros sistemas operativos de pago. Una apariencia cuidada al detalle, con un esquema de colores que en esta nueva edición me ha gustado especialmente, un proceso intuitivo y guiado, sin mensajes alarmistas, bien explicado. Sencillez y buen gusto. El tema de plasma, una variante de Produkt, se ha convertido en popular en apenas unos días y algunos ya lo hemos adoptado en nuestras distros de cabecera.

Añadamos la rapidez con que se instala, cinco minutos de reloj, y las facilidades que nos ofrece el particionador, nada que ver con otros vistos recientemente. Al haber optado por la edición en CD, que permite iniciar al escritorio en vivo, no encuentro el sistema en español cuando reinicio, cosa que probablemente hubiera sucedido de haber utilizado el DVD, más completo y con más entornos de escritorio para seleccionar. Encuentro, a su vez, un pequeño impedimento en el hecho de que la conexión de red aparece desactivada por defecto. No entiendo la razón y me consta que no a todo el mundo le sucede, pero de todas formas dejo los dos sencillos pasos para solucionarlo: un clic derecho en el icono de Networkmanager en la bandeja del sistema, “enable network” y un reinicio. Funcionando.

La post instalación en openSUSE, al menos en lo que al castellano se refiere, tiene nombre de web con sabor a película de culto. Al igual que con la anterior versión, decido seguir los pasos que nos indica Tannhausser en su artículo de La mirada del replicante. Es lo que aconsejo a todos los usuarios, pero especialmente a los noveles en la distro, pues openSUSE tiene su manera “especial” de hacer las cosas, y he podido comprobar ya por dos veces que siguiendo esta guía no aparecen problemas destacables. Mención especial para los apartados dedicados a los códecs multimedia y a los controladores propietarios. Pocas distros, siendo generoso, pueden presumir de una instalación tan simple y exenta de inconvenientes de los drivers gráficos privativos. Finalizada la guía de Tannhausser, tras reiniciar, el sistema sigue ahí sin ningún error y listo para que exprimamos todo el jugo que tiene para ofrecer.

Navegador
Se sigue apostando por Firefox, que va por su versión 19 y se mantiene como la mejor alternativa si nos atenemos al porcentaje de distribuciones que lo incluyen por defecto frente a otras opciones. Si hemos seguido las recomendaciones dadas en cuanto al qué hacer después de instalar openSUSE, Firefox reproducirá contenidos flash sin mayores problemas.


Vídeo
Curiosamente, la post instalación me deja a Kaffeine-KDE3 como único reproductor multimedia. Compruebo que es, en efecto, una versión integrada con el aspecto de las antiguas aplicaciones de la versión anterior de KDE que, no obstante su apariencia obsoleta, funciona bien. Al intentar abrir en Dolphin un fichero en formato .dv, la distro me muestra una de sus más interesantes funcionalidades al indicarme que no existen programas disponibles en el sistema y rápidamente ofrecerme una lista de posibles candidatos a instalar, entre los que se encuentra VLC. No tenemos más que elegirlo, esperar unos segundos mientras se instala, y automáticamente se iniciará la reproducción del fichero. Más sencillo, imposible, la verdad.


Música
Contamos con Amarok, que como ya he destacado en anteriores revisiones, ha mejorado mucho en cuanto a velocidad de inicio y ya no se siente tan pesado como antes. Aún así, sigo prefiriendo a Clementine.

Ofimática
Entre los programas que se instalan per se cuando actualizamos tras el primer inicio al sistema, está la suite ofimática Libreoffice. Me sigue faltando una mejor integración con KDE, pues continúa viéndose algo extraña en el conjunto del escritorio. Salvo por ese pequeño detalle, todo correcto.


Fotografía e imágenes
Siguiendo con los programas ya instalados, Digikam y Gimp constituyen una excelente solución en el panorama actual de clasificación, edición y retoque fotográfico. El que se instalen como recomendaciones me parece acertado y práctico.


Gestor de programas
Dos mejor que uno, tres si añadimos la consola, los métodos de instalación de paquetes y manejo de programas en openSUSE. De todos ellos me gusta Yast, especialmente por la posibilidad que brinda de editar los repositorios. Si nos notificase cuando existen actualizaciones para instalar, sería perfecto, pero para eso coexiste con la otra opción no mencionada, Apper, que de otro modo sería redundante e innecesaria teniendo Yast y el comando zypper para los amantes de la consola.

Reconocimiento de hardware
En la anterior versión de la distro la impresora se instalaba automáticamente, si bien no nos indicaba que lo hacía. Algo que no entiendo en el mundo linuxero son las regresiones, lo cierto es que suceden en todas las distribuciones, sin excepción. No hay instalación automática en openSUSE 12.3, lo que no significa que sea en absoluto complicado poner en marcha una impresora. Iremos a Menú Inicio –> Yast –> Hardware –> Impresora –> Añadir, escogeremos el controlador que prefiramos de los que allí se nos ofrezcan y listo. Es muy fácil, desde luego, pero existiendo la alternativa de la “auto-instalación” que vemos en otras distribuciones, ¿por qué no seguirla?

En lo que respecta al escáner, pese a que se puede instalar de igual modo, en el apartado “Escáner” de la sección “Hardware” de Yast, no es necesario. Es el caso contrario al anterior, con solo encenderlo es reconocido y funciona, lo que constituye un avance respecto a mi experiencia de la versión pasada. En fin, una cosa por la otra. Para probar la webcam pretendía instalar Cheese, pero arrastra dependencias demasiado numerosas (¿para qué necesita Nautilus, por ejemplo?), de modo que me decido por Kamoso, que funciona bien, como apreciamos en la enésima captura de mi mano.

Navegador de archivos
Dolphin, como es normal, se encarga de hacer las veces de navegador de archivos del sistema. Como ocurriera con la 12.2, el primer intento de conectar con mi portátil con Windows arroja un error por encontrarse activado el cortafuegos. Destaco esta característica, nada trivial, de openSUSE: el mensaje de error nos da, a su vez, la causa y la solución. Desactivando el susodicho ya podemos hacer uso de samba. La reproducción en streaming, sin embargo, no me fue posible. El reconocimiento y auto-montaje de pendrive, tarjeta SD y disco USB externo marcha sobre ruedas.

Gestor de arranque
Una vez más, y esto parece un error cada vez más frecuente, Windows es ignorado por Grub. Es algo que no entiendo y que parece no estar relacionado con la distribución, me encuentro con el problema en la mayoría de revisiones. Por alguna razón que ignoro, os-prober no es capaz de detectar el sistema si la partición en que se halla no está montada. Desde Yast –> Cargador de arranque podemos editar el menú para añadir al sistema de Microsoft si así lo deseamos.

Estabilidad y suspensión a RAM
“Rock solid”, expresión inglesa que hace referencia a algo tan robusto como una piedra, se ajusta perfectamente a esta edición de openSUSE. Ni un fallo, ni un error de Plasma, nada que reste eficiencia al desempeño de la distribución. Lo que hace, lo hace bien y rápido, incluyendo unos tiempos de arranque y apagado que en otras épocas eran impensables, sobre todo para una distro con KDE. Systemd es lo que tiene…

Ciclo de desarrollo
Seis meses han transcurrido entre las versiones de openSUSE. Como mencioné en el artículo dedicado a la 12.2, se puede conseguir que la distro de Gecko se comporte como una “rolling release” si se activa el repositorio Tumbleweed, pero en tal caso nos arriesgamos a perder una de las principales piedras angulares del sistema, la estabilidad.

Rendimiento gráfico
En las pruebas con el último “benchmark” de la empresa Unigine, llamado Valley, openSUSE arroja mejores resultados que los tres sistemas Linux analizados hasta ahora (Manjaro, Chakra y Arch). No supone una gran diferencia, pero justo es señalarlo. El total que logra es de 435 puntos, 5 más que Manjaro 0.8.4.

Para entender mejor la relevancia de esta escalada hacia la perfección que estamos observando últimamente con distros como Chakra, Manjaro o esta openSUSE, solamente tenemos que recordar el aspecto fundamental que envuelve a estos sistemas: son gratis y de código abierto. Puede resultar pesado incidir de nuevo en esto, pero es que, a día de hoy, no encuentro motivos lícitos por los que un ordenador tenga que venir equipado forzosamente con un sistema de pago, menos aún con la que está cayendo financieramente en Europa y, por desgracia, cae desde hace mucho en otras partes del planeta. Señor@s, openSUSE es un sistema de calidad profesional, sencillo de utilizar, potente cuando se requiere, respaldado por compañías de renombre y no cuesta un euro. Atrás quedaron otros tiempos en los que había que ser un auténtico experto para usar Linux, y aun siéndolo muchas cosas no funcionaban.

Se me escapan los motivos por los que no es capaz de desbancar a otras distribuciones en el ránking, sinceramente encuentro a openSUSE más maduro que a otros sistemas. Sí es cierto que va subiendo y este último lanzamiento ha supuesto un aumento en descargas, como leemos en este artículo de Victorhck (otro referente en castellano para la distro). Es muy posible que, tras leer este cúmulo de alabanzas, a mi entender justificadas, surja la pregunta: si es tan perfecto, ¿por qué reza un “Arch Linux KDE” bajo la captura de tu escritorio? Bien, es preciso tener en cuenta que pretendo escribir artículos centrados en ayudar a elegir a usuarios con poca experiencia. Los motivos por los que prefiero Arch o Chakra a openSUSE son de índole más personal y poco tienen que ver con asuntos que preocupan a usuarios recién llegados. Enumero, a bote pronto, que me gusta controlar qué instalo (openSUSE tira, en mi opinión, demasiado de dependencias que no entiendo por qué se instalan), no me gusta el sistema de múltiples repositorios y prefiero el gestor de paquetes pacman. El principio KISS, para resumir la cuestión.

Pero eso, en realidad, no creo que le interese a un usuario inexperto. Que se instale un programa con un clic, que el propio sistema recomiende qué programa instalar, o que informe de la causa y posible solución de un error sí son cosas relevantes, por el contrario. Y ahí es donde openSUSE marca la diferencia. Sabemos que no existe la perfección, ni en Informática ni en nada en la vida, pero me voy a arriesgar a afirmar que, de existir, tendría forma de camaleón. No sé cómo ni cuándo se podrán superar los 9’88 que logra openSUSE 12.3 KDE. Tampoco me preocupa. Con ustedes, una distro casi perfecta. Saludos.