Mageia 3: la vida sigue igual

No sé si habréis reparado en la cantidad de tiempo que lleva Mageia ocupando el segundo lugar en la lista de distribuciones más populares, por consultas en los últimos seis meses, que es Distrowatch. Para mí es una suerte de extraño fenómeno que esta distro francesa de la que apenas nadie habla, comenta, escribe tutoriales o usa, siga indefinidamente por encima de Ubuntu, Debian u openSUSE, todas ellas omnipresentes en artículos y divagaciones varias por la red. Da la impresión de que Mageia despierta la suficiente curiosidad de los usuarios como para hacer clic y echar una ojeada a su página en el ranking… y ahí queda todo. Tal vez es una percepción exclusivamente mía y me equivoco, pero es la que tengo: muchos se interesan por Mageia, muy pocos la usan.

Hace un año ya desde que pasó por estas páginas la versión número 2 de Mageia, que se llamaba y se sigue llamando Caldero. Detectaba entonces una serie de pequeñas cuestiones, problemillas varios sin demasiada importancia que restaban nota a la experiencia de uso de la distribución que surgiera a partir de Mandriva. Y me encuentro que, tras el paso del tiempo, prácticamente podría hacer un “copia y pega” de mi anterior artículo, cambiarle el título y nadie notaría la diferencia, pues esta nueva Mageia que comparte nombre con su anterior edición es, en fondo y en forma, aquella misma con algunas nuevas versiones de sus programas principales. O lo que viene a ser lo mismo, no se han corregido las imperfecciones que señalaba un año antes.

De manera que no me voy a extender en demasía para no resultar repetitivo, sufro estos días una especie de síndrome de “burn out” del probador de distribuciones que me suele atacar con relativa frecuencia (también llamado aburrimiento) del que no tiene la culpa Mageia ni sus usuarios y seguidores, así que vamos a ver cómo rinde esta distribución con la nueva batería de pruebas que llevamos a cabo últimamente.

Instalación
Antes de siquiera ver el escritorio en vivo por vez primera, Mageia nos obliga a aceptar un pliego de condiciones, que no licencia, donde básicamente se declina la responsabilidad por cualquier daño que puedan sufrir los equipos donde se instala la distribución y los datos que los acompañan. No da la mejor de las impresiones, pero supongo que es una forma de hacer recaer la responsabilidad de lo que acontezca sobre el propio usuario, algo que es lógico y normal si se tiene en cuenta que no estamos pagando nada por el sistema como para poder exigir luego una compensación en caso de sufrir problemas graves de los que no está exenta distribución alguna. Tras la obligada aceptación se nos pregunta por el idioma, la distribución de teclado, el huso horario…

Contestados todos los interrogantes vemos finalmente el escritorio en vivo de Mageia, muy parecido al de la versión anterior salvo por el fondo de pantalla. El programa instalador que incorpora la distro tiene un toque diferente al resto, es completo a la par que sencillo y potente. Permite, entre otras cosas, realizar un particionado automático y montar particiones NTFS (esto último, especialmente, se echa en falta en otras distribuciones). Viendo este tipo de facilidades, y el aspecto pulido y profesional del escritorio, se puede comenzar a entender el buen posicionamiento de Mageia entre las distros consultadas en la página antes mencionada. Es fácil de instalar y pinta bien, no cabe duda.

La instalación concluye en apenas diez minutos tras los que se nos insta a escoger un cargador de arranque de entre la terna Grub, Grub2 y Lilo. Esto es, de nuevo, un elemento diferenciador con otras distribuciones. En mi caso opto por la primera versión del cargador, en modo gráfico, que antes de instalarse me indica los sistemas que ha detectado: ninguno. Aunque nos da la opción de añadir manualmente los mismos no es tarea fácil, al menos para el usuario poco experimentado. Windows se puede incluir de forma sencilla, Chakra (o cualquier otro sistema GNU/Linux) es otro cantar. En el apartado de arranque y apagado veremos cómo.

Después del primer reinicio y antes de entrar al escritorio propiamente dicho, el sistema se pone a descargar una serie de archivos durante un par de minutos, que en principio parecen actualizaciones de las listas de paquetes. Finalmente, con la introducción de un nuevo usuario y la contraseña de éste y del administrador del sistema se termina la instalación. Sin errores, salvo el de detección de sistemas de Grub, con los controladores propietarios instalados sin siquiera haber preguntado (esto puede ser bueno o malo dependiendo de la ideología y gustos del usuario), todo actualizado al día y funcionando.

Arranque y apagado
Mageia incluye una herramienta de configuración del sistema muy potente. Entre otras cosas podemos editar el cargador de arranque fallido para añadir nosotros mismos los sistemas que no ha sido capaz de detectar por sí solo. Como comentaba más arriba, añadir el sistema de Microsoft resulta sencillo, pues solamente hay que indicar la partición en que se encuentra. Para añadir Chakra, sin embargo, tuve que copiar manualmente los archivos vmlinuz e initrd de mi partición (se encuentran en /boot dentro de ésta) hasta la partición raiz de Mageia para que el programa editor del Grub pudiera encontrarlos. Así conseguí añadir el sistema, pero un rápido reinicio y un intento de entrada al mismo me indican que no funciona, por lo que me tocará recurrir, como el año pasado, al Super Grub Disk para poder volver a Chakra.

Respecto a los tiempos de encendido y apagado, pues están dentro de la normalidad. El sistema inicia en 51 segundos debido a una demora que únicamente sucede a veces en KDE (no sé el motivo pero en la última versión de Chakra desapareció este molesto inconveniente) y se apaga en tan solo 15.

Software
Seguimos disponiendo de dos opciones, además de la consola, para la instalación de programas: RPMDrake (que funciona bien) y Apper (desde el que no soy capaz, siquiera, de hacer sincronizar los repositorios). La única pega que cabría ponerle al primero es que no filtra los paquetes por arquitecturas, de modo que encontramos siempre la versión de 32 bits y la de 64 bits, muy juntitas, hasta el punto de que un descuido nos puede jugar una mala pasada al instalar (sin quejas, por otra parte, del sistema) la equivocada.

Sobre la batería de programas instalados de inicio destacar que no se echa a faltar nada. Tenemos Firefox en su versión 17 ESR (Extended Support Release, versión de soporte extendido), Dragon Player, Amarok, LibreOffice en su versión 4.0.3.3, Gwenview, Gimp 2.8…

Hardware
Como ocurre con muchas distribuciones hoy en día, Mageia no presupone los dispositivos que el usuario va a utilizar, con lo que no añade soporte directamente para la impresora o el escáner. Ambos dispositivos se activan usando el centro de control, momento en que el sistema descarga los paquetes correspondientes y los controladores necesarios. Destacaría, en mi caso, la inclusión de algunos paquetes específicos para la marca Epson que no había visto en otras distros. Tal vez alguno de ellos sea el responsable del excepcional funcionamiento de mi escáner, que rara vez me permite realizar la previsualización y en Mageia sí lo hizo.

Para la webcam no se precisa activar nada, funciona sobre la marcha al igual que lo hace la red cableada. El dispositivo de conexión a redes inalámbricas, sin embargo, me dio más problemas. Como sucediera con la distro revisada hace una semana, Debian Wheezy, se necesita el firmware de la marca Ralink para hacerlo funcionar, pero a diferencia de lo ocurrido con el sistema de la espiral no se informa al usuario. Por si alguien se ve en mi misma tesitura, puede obtenerse en la web RPMfind.

Conectividad
Aunque samba funciona desde el inicio no fui capaz de conseguir que se almacenase la contraseña de acceso al portátil con Windows ni reproducir los vídeos alojados en éste haciendo “streaming”. Tampoco conseguí montar automáticamente mi pendrive USB conteniendo la imagen de la propia Mageia, que en Chakra sí que monta. La tarjeta de memoria y el disco duro externo no ofrecieron dificultad alguna.

Experiencia “out of the box”
Por cuestiones de licencias, algo que me resulta incomprensible pero que así es señalado por los desarrolladores de la distribución, la susodicha experiencia no es del todo satisfactoria. Para empezar no se incluye el soporte para reproducir Flash, con lo que al carecer Firefox de la característica inherente a Chrome/ium, nos obliga a instalar el paquete flash-player-plugin. Si empleamos RPMDrake no lo encontraremos en un principio, deberemos desplegar la lista de filtros que aparece en la esquina superior izquierda y seleccionar “Todos”, de lo contrario solamente veremos aquellos programas que cuentan con una interfaz gráfica y se obviaran muchos paquetes imprescindibles para el buen uso del sistema.

Idénticas razones harán que no podamos reproducir de inicio vídeos en formato MP4, cuestión fácilmente solucionable habilitando el repositorio Tainted en el correspondiente apartado del centro de control. En una curiosa forma de manejar los paquetes y las dependencias, Mageia ofrece versiones idénticas en numeración, desde diferentes repositorios, con distinta funcionalidad. Para el usuario no familiarizado con la distro puede resultar un poco lioso. Resumiendo, debemos habilitar Tainted e instalar los plugins gstreamer desde allí. Si queremos que VLC reproduzca archivos MP4 con sonido también será la versión del reproductor incluida en Tainted la que deberemos instalar.

Estabilidad
Mageia 3 es muy estable. Mi único problema vino derivado de la falta de controladores para el adaptador wifi, pues al reiniciar con éste insertado no fui capaz de pasar de la pantalla con el logo de la distro. Hube de matar el servidor gráfico, momento en el que una ventana me informó del problema de la ausencia del controlador para, seguidamente, continuar con el inicio de forma normal. Por lo demás, ni errores con los programas, ni cuelgues ni nada parecido. Un buen desempeño.

Fluidez
Con un consumo de RAM de solo 520 Mb al inicio, Mageia 3 ofrece una experiencia de uso fluida y sensación de ligereza en el sistema. Nada que objetar a este respecto.

Gestión de energía
Igualmente, nada negativo que reseñar. Suspensión a RAM, hibernación y modo de reposo del monitor funcionan directamente desde el inicio.

Personalización
No he ahondado demasiado en los aspectos de configuración del sistema, acostumbrado como estoy a KDE y su apariencia y funcionalidad. Tan solo instalé Chromium, que en su versión 26 presenta errores de sincronización que ya sufrí en Chakra (no es achacable a Mageia, por tanto) y Clementine. Para encontrar un paquete con Spotify para Mageia tuve que rebuscar algo más, pero tras seguir las instrucciones que se dan en este enlace, instalando previamente, eso sí, algunas dependencias (git, make y zenity) pude hacerlo funcionar a la perfección.

Sobre controladores gráficos propietarios hay poco que contar, como reseñaba antes Mageia no me preguntó si deseaba usarlos o no, simplemente los instaló desde un principio. Esto es una tremenda ayuda para el usuario novel y diría que un sacrilegio para aquellos que reniegan de cualquier software que no sea de código abierto. Allá cada cual con sus gustos o preferencias, yo lo encuentro una comodidad añadida.

Pruebas de rendimiento
De momento, tras varios sistemas analizados conforme a los bancos de pruebas propuestos por Phoronix, Ubuntu sigue siendo la distribución que mejor se comporta en cuanto a rendimiento general del sistema. Mageia destaca sobre todo en la prueba gráfica, donde alcanza unos 432 puntos que suponen el tope de entre las analizadas por ahora.

Sin extenderme mucho más, pues como digo no hay grandes diferencias entre esta versión de Mageia y la del pasado año, concluyo que se trata de un sistema amigable y de buen rendimiento, que aporta algunas herramientas propias (o heredadas de Mandrake, para ser más exactos) que la hacen especial, en cierta manera. Mi artículo sobre la versión 2 se titulaba “Pequeños detalles”, por ser esto lo único que falla en Mageia para constituir un sistema redondo y usable en todo su potencial desde la instalación. El asunto de las licencias nunca lo he entendido muy bien, hay muchísimas distribuciones que parten con todos los códecs multimedia y algunas, con acuerdo a aceptar por el usuario de por medio.

Mageia es estricta en este sentido, pero sin embargo instala un controlador propietario sin instar a elegir, leer y aceptar los términos de licencia de uso de Catalyst. Por eso digo que no entiendo muy bien que no se incluya Flash o soporte para MP4 de serie. Pero son elecciones, como hemos visto tantas veces, y en el caso de Mageia apenas menoscaba una muy buena experiencia de uso y un más que aceptable rendimiento y notable estabilidad. Nada nuevo bajo el sol para Mageia, lo que haciendo un balance final torna en positivo.

LO MEJOR

  • Herramientas sencillas y potentes para configurar el sistema
  • Bonito acabado y aspecto profesional, buena integración de KDE
  • Rapidez y estabilidad
LO PEOR
  • Requiere instalar algunos códecs y activar repositorios extra
  • Falló la detección del resto de sistemas en el equipo
  • Hay menos información y recursos disponibles que en otras distribuciones

 

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Mageia 3 Caldero LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 5,00
Software 10,00
Hardware 6,50
Conectividad 5,00
Out of the box 6,67
Estabilidad 9,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 10,00
Pybench 3.793,00
Apache 13.603,33
Encode-flac 8,21
Unpack-linux 17,66
Unigine Valley 432,00
Corrección por rendimiento 0,08
CALIFICACIÓN 8,64