K3b: ¿es el rey en la grabación de discos ópticos en GNU/Linux?

Artículo escrito por Bécquer Enrique Vera para este blog. La autoría no es de Enrique Bravo, cuyo nombre figura por error al traspasar el blog a un nuevo alojamiento.

Para quienes no lo conozcan aún K3b es un programa cuya finalidad es la de grabación de medios ópticos, llámense discos CD-R , DVD-R (DVD5 y DVD9) , DVD+R (DVD5 y DVD9) y discos Blu-Ray. En mi experiencia grabando en estos medios durante prácticamente 6 años de vida utilizando sistemas GNU/Linux pues es el programa que me ha dado pocos o casi ningún problema a la hora de grabar un disco, es una aplicación que no puede faltar en el sistema operativo de turno que me instalo en mi querido PC cada cierto tiempo, ya sea para trabajar al día a día o para ser víctima del distro hopping, en conclusión siempre está K3b en mi sistema. Qué es lo que no he hecho con K3b, he grabado CDs, DVDs (entre ellos DVD5, los que son de 4.7 Gb y los DVD9 esos que son de 8.5 Gb) y recientemente he adquirido una grabadora de Blu-Ray y ya llevo grabados 35 discos Blu-Ray, los que compro por aquí en mi país son los que tienen capacidad de 25 Gb marca ESN.

 

K3b es una aplicación que se desarrolló para el entorno de escritorio KDE (K3b viene de KDE Burn Baby Burn), inicialmente escrita en C++ y luego portada a Qt4. es posible utilizarlo en otros entornos como Gnome y Xfce.
He probado otras opciones que hacen lo mismo que K3b, estoy seguro que las aplicaciones que voy a mencionar son conocidas por muchos que, como yo, han estado buscando una aplicación que no sólo haga la tarea de grabar medios ópticos sino que se ajuste a sus necesidades diarias y estéticas, es decir, que se integre con el escritorio que se eligió al momento de instalar la distro X. Entre esos famosos ya conocidos tenemos a Brasero, Gnome-baker y Xfburn.
Brasero: programa de grabación para el entorno Gnome, similar en funciones que K3b, en mi experiencia usando este software he tenido problemas al grabar discos, algunos de ellos se grababan bien y otros no, en ocasiones el programa terminaba la grabación con éxito pero al momento de ver la información grabada pues te dabas cuenta de que no se grabó correctamente. No digo que sea un mal software lo que creo es que falta pulirlo y mejorarlo. A pesar de que el programa tiene la opción de grabar Blu-Ray, no he grabado un Blu-Ray con Brasero, ya que los antecedentes de grabación con discos CDs y DVDs me desaniman a hacer la prueba.
Gnome-baker: otra aplicación para el entorno Gnome cuya finalidad es la grabación de CD-Rom y DVD-Rom, en mis experiencias con este software debo decir que después de K3b esta aplicación era una de mis favoritas, en las ocasiones que lo usé no tiré a la cesta de basura ningún disco por error de grabación de este programa, lo que me extraña al día de hoy es por qué no han salido nuevas versiones de este software, es más, en los repositorios de Ubuntu y Debian la aplicación ya no aparece, probablemente su autor dejó de mantenerlo. Debo decir que Gnome-baker me parece mejor alternativa que Brasero para Gnome pero bueno, es sólo mi opinión personal. Leyendo por allí me encontré con este link :
Por la fecha creo que ya no guardo en mí muchas esperanzas, me parece una lástima ya que como dije era un buen programa.
Se pueden grabar discos DVD5 y DVD9, el soporte de Blu-Ray no fue implementado.
Encontré un PPA para Ubuntu 12.04, aún no he grabado ningún medio con el programa, yo usé este software con las versiones de Ubuntu 7.10 y 8.04 si la memoria no me falla y, bueno, como encontré el PPA pues a recordar viejas glorias xd.
Xfburn: programa de grabación de medios desarrollado para el entorno de escritorio Xfce, no lo usé mucho pero lo poco que lo usé debo decir que no me dejó mal sabor de boca, grabé CD-Rom y DVD5 con este software y no me falló las veces que lo probé. No tiene soporte de grabación de Blu-Ray, tal vez lo integren más adelante.
Debo decir que el software perfecto no existe, creo que alcanza o se acerca a la perfección cuanto mejor depurado esté y sobre todo cuanto más probado esté, también. No soy un experto de hardware y menos de software, escribí esto desde la opinión de un usuario de GNU/Linux más. A pesar de que con K3b puedo hacer casi de todo en lo que respecta a grabación de medios ópticos no está exento de un pero, y el único pero que tiene para mí K3b es lo que se puede apreciar en la siguiente captura:
Tal parece que según leo en la red acerca de este bug es que los archivos se graban bien, lo que pasa es que al momento de que el programa dé como mensaje “done”, o en español “hecho”, allí es donde ocurre el fallo cuando el programa trata de cerrar la sesión de grabación, parece que es problema de cdrtools con respecto a los discos Blu-Ray. En cuanto a los otros formatos CD-Rom y DVD-Rom pues los graba bien y con el mensaje de éxito tranquilizador que tanto me gusta.
Adjunto unos links para que vean con un poco más de detalle este pequeño inconveniente:
En el primer link, el usuario meesterblack da unos pasos necesarios para compilar cdrtools y así poder usar K3b para grabar discos Blu-Ray al 100% sin que se muestre la famosa pantalla de error. Luego de compilar cdrtools en PCLinux y configurar K3b como aconseja meesterblack, he podido grabar un Blu-Ray sin ningún inconveniente:
Las recientes pruebas de grabación de medios las hice en una grabadora Blu-Ray modelo HL-DT-ST BD-RE WH14NS40 de marca LG y en una grabadora de DVD Samsung modelo TSSTcorp CDDVDW SH-222AB. Decidí comprar una grabadora Samsung porque siempre había comprado grabadoras de DVD LG, así que quise ver que tal eran las grabadoras Samsung, me salió buena la compra del producto, con ambas unidades trato de compensar el trabajo y tiempo de vida de mis equipos, si bien la grabadora de Blu-Ray graba también DVD5 y DVD9 trato de usarla sólo para grabar Blu-Rays y la grabadora Samsung para el resto de medios.
Bueno, sólo me queda agradecer a Enrique, conocido como shadow por aquí, por la oportunidad que me ha dado de compartir mis experiencias con las herramientas que hacen que la vida en el uso de las computadoras sea en lo posible estable xd, o al menos que sea no necesariamente desesperante cuando algo no parece funcionar, pero la verdad es que se está en el camino a la integración, creo yo que la perfección no existe pero con colaboración se puede llegar a tener algo mejor, saludos xd.
Fuentes :
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Mageia 3: la vida sigue igual

No sé si habréis reparado en la cantidad de tiempo que lleva Mageia ocupando el segundo lugar en la lista de distribuciones más populares, por consultas en los últimos seis meses, que es Distrowatch. Para mí es una suerte de extraño fenómeno que esta distro francesa de la que apenas nadie habla, comenta, escribe tutoriales o usa, siga indefinidamente por encima de Ubuntu, Debian u openSUSE, todas ellas omnipresentes en artículos y divagaciones varias por la red. Da la impresión de que Mageia despierta la suficiente curiosidad de los usuarios como para hacer clic y echar una ojeada a su página en el ranking… y ahí queda todo. Tal vez es una percepción exclusivamente mía y me equivoco, pero es la que tengo: muchos se interesan por Mageia, muy pocos la usan.

Hace un año ya desde que pasó por estas páginas la versión número 2 de Mageia, que se llamaba y se sigue llamando Caldero. Detectaba entonces una serie de pequeñas cuestiones, problemillas varios sin demasiada importancia que restaban nota a la experiencia de uso de la distribución que surgiera a partir de Mandriva. Y me encuentro que, tras el paso del tiempo, prácticamente podría hacer un “copia y pega” de mi anterior artículo, cambiarle el título y nadie notaría la diferencia, pues esta nueva Mageia que comparte nombre con su anterior edición es, en fondo y en forma, aquella misma con algunas nuevas versiones de sus programas principales. O lo que viene a ser lo mismo, no se han corregido las imperfecciones que señalaba un año antes.

De manera que no me voy a extender en demasía para no resultar repetitivo, sufro estos días una especie de síndrome de “burn out” del probador de distribuciones que me suele atacar con relativa frecuencia (también llamado aburrimiento) del que no tiene la culpa Mageia ni sus usuarios y seguidores, así que vamos a ver cómo rinde esta distribución con la nueva batería de pruebas que llevamos a cabo últimamente.

Instalación
Antes de siquiera ver el escritorio en vivo por vez primera, Mageia nos obliga a aceptar un pliego de condiciones, que no licencia, donde básicamente se declina la responsabilidad por cualquier daño que puedan sufrir los equipos donde se instala la distribución y los datos que los acompañan. No da la mejor de las impresiones, pero supongo que es una forma de hacer recaer la responsabilidad de lo que acontezca sobre el propio usuario, algo que es lógico y normal si se tiene en cuenta que no estamos pagando nada por el sistema como para poder exigir luego una compensación en caso de sufrir problemas graves de los que no está exenta distribución alguna. Tras la obligada aceptación se nos pregunta por el idioma, la distribución de teclado, el huso horario…

Contestados todos los interrogantes vemos finalmente el escritorio en vivo de Mageia, muy parecido al de la versión anterior salvo por el fondo de pantalla. El programa instalador que incorpora la distro tiene un toque diferente al resto, es completo a la par que sencillo y potente. Permite, entre otras cosas, realizar un particionado automático y montar particiones NTFS (esto último, especialmente, se echa en falta en otras distribuciones). Viendo este tipo de facilidades, y el aspecto pulido y profesional del escritorio, se puede comenzar a entender el buen posicionamiento de Mageia entre las distros consultadas en la página antes mencionada. Es fácil de instalar y pinta bien, no cabe duda.

La instalación concluye en apenas diez minutos tras los que se nos insta a escoger un cargador de arranque de entre la terna Grub, Grub2 y Lilo. Esto es, de nuevo, un elemento diferenciador con otras distribuciones. En mi caso opto por la primera versión del cargador, en modo gráfico, que antes de instalarse me indica los sistemas que ha detectado: ninguno. Aunque nos da la opción de añadir manualmente los mismos no es tarea fácil, al menos para el usuario poco experimentado. Windows se puede incluir de forma sencilla, Chakra (o cualquier otro sistema GNU/Linux) es otro cantar. En el apartado de arranque y apagado veremos cómo.

Después del primer reinicio y antes de entrar al escritorio propiamente dicho, el sistema se pone a descargar una serie de archivos durante un par de minutos, que en principio parecen actualizaciones de las listas de paquetes. Finalmente, con la introducción de un nuevo usuario y la contraseña de éste y del administrador del sistema se termina la instalación. Sin errores, salvo el de detección de sistemas de Grub, con los controladores propietarios instalados sin siquiera haber preguntado (esto puede ser bueno o malo dependiendo de la ideología y gustos del usuario), todo actualizado al día y funcionando.

Arranque y apagado
Mageia incluye una herramienta de configuración del sistema muy potente. Entre otras cosas podemos editar el cargador de arranque fallido para añadir nosotros mismos los sistemas que no ha sido capaz de detectar por sí solo. Como comentaba más arriba, añadir el sistema de Microsoft resulta sencillo, pues solamente hay que indicar la partición en que se encuentra. Para añadir Chakra, sin embargo, tuve que copiar manualmente los archivos vmlinuz e initrd de mi partición (se encuentran en /boot dentro de ésta) hasta la partición raiz de Mageia para que el programa editor del Grub pudiera encontrarlos. Así conseguí añadir el sistema, pero un rápido reinicio y un intento de entrada al mismo me indican que no funciona, por lo que me tocará recurrir, como el año pasado, al Super Grub Disk para poder volver a Chakra.

Respecto a los tiempos de encendido y apagado, pues están dentro de la normalidad. El sistema inicia en 51 segundos debido a una demora que únicamente sucede a veces en KDE (no sé el motivo pero en la última versión de Chakra desapareció este molesto inconveniente) y se apaga en tan solo 15.

Software
Seguimos disponiendo de dos opciones, además de la consola, para la instalación de programas: RPMDrake (que funciona bien) y Apper (desde el que no soy capaz, siquiera, de hacer sincronizar los repositorios). La única pega que cabría ponerle al primero es que no filtra los paquetes por arquitecturas, de modo que encontramos siempre la versión de 32 bits y la de 64 bits, muy juntitas, hasta el punto de que un descuido nos puede jugar una mala pasada al instalar (sin quejas, por otra parte, del sistema) la equivocada.

Sobre la batería de programas instalados de inicio destacar que no se echa a faltar nada. Tenemos Firefox en su versión 17 ESR (Extended Support Release, versión de soporte extendido), Dragon Player, Amarok, LibreOffice en su versión 4.0.3.3, Gwenview, Gimp 2.8…

Hardware
Como ocurre con muchas distribuciones hoy en día, Mageia no presupone los dispositivos que el usuario va a utilizar, con lo que no añade soporte directamente para la impresora o el escáner. Ambos dispositivos se activan usando el centro de control, momento en que el sistema descarga los paquetes correspondientes y los controladores necesarios. Destacaría, en mi caso, la inclusión de algunos paquetes específicos para la marca Epson que no había visto en otras distros. Tal vez alguno de ellos sea el responsable del excepcional funcionamiento de mi escáner, que rara vez me permite realizar la previsualización y en Mageia sí lo hizo.

Para la webcam no se precisa activar nada, funciona sobre la marcha al igual que lo hace la red cableada. El dispositivo de conexión a redes inalámbricas, sin embargo, me dio más problemas. Como sucediera con la distro revisada hace una semana, Debian Wheezy, se necesita el firmware de la marca Ralink para hacerlo funcionar, pero a diferencia de lo ocurrido con el sistema de la espiral no se informa al usuario. Por si alguien se ve en mi misma tesitura, puede obtenerse en la web RPMfind.

Conectividad
Aunque samba funciona desde el inicio no fui capaz de conseguir que se almacenase la contraseña de acceso al portátil con Windows ni reproducir los vídeos alojados en éste haciendo “streaming”. Tampoco conseguí montar automáticamente mi pendrive USB conteniendo la imagen de la propia Mageia, que en Chakra sí que monta. La tarjeta de memoria y el disco duro externo no ofrecieron dificultad alguna.

Experiencia “out of the box”
Por cuestiones de licencias, algo que me resulta incomprensible pero que así es señalado por los desarrolladores de la distribución, la susodicha experiencia no es del todo satisfactoria. Para empezar no se incluye el soporte para reproducir Flash, con lo que al carecer Firefox de la característica inherente a Chrome/ium, nos obliga a instalar el paquete flash-player-plugin. Si empleamos RPMDrake no lo encontraremos en un principio, deberemos desplegar la lista de filtros que aparece en la esquina superior izquierda y seleccionar “Todos”, de lo contrario solamente veremos aquellos programas que cuentan con una interfaz gráfica y se obviaran muchos paquetes imprescindibles para el buen uso del sistema.

Idénticas razones harán que no podamos reproducir de inicio vídeos en formato MP4, cuestión fácilmente solucionable habilitando el repositorio Tainted en el correspondiente apartado del centro de control. En una curiosa forma de manejar los paquetes y las dependencias, Mageia ofrece versiones idénticas en numeración, desde diferentes repositorios, con distinta funcionalidad. Para el usuario no familiarizado con la distro puede resultar un poco lioso. Resumiendo, debemos habilitar Tainted e instalar los plugins gstreamer desde allí. Si queremos que VLC reproduzca archivos MP4 con sonido también será la versión del reproductor incluida en Tainted la que deberemos instalar.

Estabilidad
Mageia 3 es muy estable. Mi único problema vino derivado de la falta de controladores para el adaptador wifi, pues al reiniciar con éste insertado no fui capaz de pasar de la pantalla con el logo de la distro. Hube de matar el servidor gráfico, momento en el que una ventana me informó del problema de la ausencia del controlador para, seguidamente, continuar con el inicio de forma normal. Por lo demás, ni errores con los programas, ni cuelgues ni nada parecido. Un buen desempeño.

Fluidez
Con un consumo de RAM de solo 520 Mb al inicio, Mageia 3 ofrece una experiencia de uso fluida y sensación de ligereza en el sistema. Nada que objetar a este respecto.

Gestión de energía
Igualmente, nada negativo que reseñar. Suspensión a RAM, hibernación y modo de reposo del monitor funcionan directamente desde el inicio.

Personalización
No he ahondado demasiado en los aspectos de configuración del sistema, acostumbrado como estoy a KDE y su apariencia y funcionalidad. Tan solo instalé Chromium, que en su versión 26 presenta errores de sincronización que ya sufrí en Chakra (no es achacable a Mageia, por tanto) y Clementine. Para encontrar un paquete con Spotify para Mageia tuve que rebuscar algo más, pero tras seguir las instrucciones que se dan en este enlace, instalando previamente, eso sí, algunas dependencias (git, make y zenity) pude hacerlo funcionar a la perfección.

Sobre controladores gráficos propietarios hay poco que contar, como reseñaba antes Mageia no me preguntó si deseaba usarlos o no, simplemente los instaló desde un principio. Esto es una tremenda ayuda para el usuario novel y diría que un sacrilegio para aquellos que reniegan de cualquier software que no sea de código abierto. Allá cada cual con sus gustos o preferencias, yo lo encuentro una comodidad añadida.

Pruebas de rendimiento
De momento, tras varios sistemas analizados conforme a los bancos de pruebas propuestos por Phoronix, Ubuntu sigue siendo la distribución que mejor se comporta en cuanto a rendimiento general del sistema. Mageia destaca sobre todo en la prueba gráfica, donde alcanza unos 432 puntos que suponen el tope de entre las analizadas por ahora.

Sin extenderme mucho más, pues como digo no hay grandes diferencias entre esta versión de Mageia y la del pasado año, concluyo que se trata de un sistema amigable y de buen rendimiento, que aporta algunas herramientas propias (o heredadas de Mandrake, para ser más exactos) que la hacen especial, en cierta manera. Mi artículo sobre la versión 2 se titulaba “Pequeños detalles”, por ser esto lo único que falla en Mageia para constituir un sistema redondo y usable en todo su potencial desde la instalación. El asunto de las licencias nunca lo he entendido muy bien, hay muchísimas distribuciones que parten con todos los códecs multimedia y algunas, con acuerdo a aceptar por el usuario de por medio.

Mageia es estricta en este sentido, pero sin embargo instala un controlador propietario sin instar a elegir, leer y aceptar los términos de licencia de uso de Catalyst. Por eso digo que no entiendo muy bien que no se incluya Flash o soporte para MP4 de serie. Pero son elecciones, como hemos visto tantas veces, y en el caso de Mageia apenas menoscaba una muy buena experiencia de uso y un más que aceptable rendimiento y notable estabilidad. Nada nuevo bajo el sol para Mageia, lo que haciendo un balance final torna en positivo.

LO MEJOR

  • Herramientas sencillas y potentes para configurar el sistema
  • Bonito acabado y aspecto profesional, buena integración de KDE
  • Rapidez y estabilidad
LO PEOR
  • Requiere instalar algunos códecs y activar repositorios extra
  • Falló la detección del resto de sistemas en el equipo
  • Hay menos información y recursos disponibles que en otras distribuciones

 

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Mageia 3 Caldero LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 5,00
Software 10,00
Hardware 6,50
Conectividad 5,00
Out of the box 6,67
Estabilidad 9,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 10,00
Pybench 3.793,00
Apache 13.603,33
Encode-flac 8,21
Unpack-linux 17,66
Unigine Valley 432,00
Corrección por rendimiento 0,08
CALIFICACIÓN 8,64

Mis experiencias con Wine

Artículo escrito por Samuel Duarte para este blog. La autoría no es de Enrique Bravo, cuyo nombre figura por error al traspasar el blog a un nuevo alojamiento.

 Como recién llegado del mundo Windows, y ya en posesión de Mint (que algunos refieren, el más amistoso con el usuario novato), me restaba cumplir con esa necesidad de ubicación, que todos tenemos cuando llegamos a un nuevo lugar. De qué forma realizar las mismas actividades: reproducir multimedia, elaborar documentos, navegación en la Internet.

En cuanto a aspectos como la música y el vídeo, ningún problema. No recuerdo si en esa versión venía ya implementado VLC o tuve que instalarlo, pero de hecho ya lo usaba en Windows, así que me encontré con un viejo conocido.

Ya hace buen tiempo, quisieron implementar StarOffice en la empresa donde laboraba, y así tuve mi primer contacto con paquetes ofimáticos alternativos al Office. De tal forma LibreOffice no me era del todo ajeno.  Di una revisión a vuelo de pájaro de lo que podía hacer con el procesador de textos, la hoja de cálculo, las presentaciones. Lo necesario y más.

 

Las dificultades empezaron cuando trabajé con unos documentos elaborados en Office2007, con algunos formatos establecidos para poder imprimir en formularios. Al trabajarlos en LibreOffice, y aún tomando la precaución de guardarlos en el formato de .xls respectivo, se me desconfiguraron. No soy de darme por vencido tan fácilmente, pero la obligación de entregar los documentos en un plazo límite, me llevó a buscar la forma de usar Office2007 en Linux.

Eso de usar software del OS de donde vienes al OS donde llegas, supongo que es como llevar fotos de la ex-novia a la casa que compartes con tu esposa, con los respectivos peligros a la integridad que ello implica, pero no quedaba de otra.

¿Es posible usar programas de Windows en Linux? ¡Sí!, con Wine. Determinado el procedimiento de implementación del emulador y con toda la gana de trabajar sin inconvenientes, lo instalé desde el Gestor de Software, en la Compac nx6310, con Mint Lisa escritorio Xfce. Probé Teamviewer, otro software cuyo nombre se me escapa y al llegar el turno de Office2007, instalado sin problemas. Quedé supeditado a pasarme al otro OS, únicamente para imprimir, ya que mi impresora, una Lexmark Z645, a la fecha con unos 7 años de uso, no pude configurarla.

Cuando cambié de equipo al Compac CQ43 con escritorio Mate y Mint Maya, igualmente Wine instalado sin problemas (aparentemente), desde el Gestor de Software. De nuevo hice algunas pruebas, pero en esta ocasión no todo salió bien. Cuando le tocó su turno a Office2007, no pude instalarlo. Intente de nuevo y nada. Documentándome sobre el caso, determiné desinstalarlo e instalarlo desde consola. Es posible que desde el Gestor de Software algo no estuviese bien.

De nuevo a pruebas, y otra vez problemas. Documentación. Probar con desinstalar, de manera de no dejar el mínimo rastro de Wine en  mi sistema y reinstalar. Desde la consola y con los comandos sugeridos, manos a la obra. Es posible que al desinstalar la primera vez, algo quedó rezagado y ése era el inconveniente. Especulaciones de novato.

Va de nuevo el intento de instalar Office. Aparentaba un exitoso proceso de instalación, pero simplemente no funcionaba.  Tocó darse por vencido ese día y dedicarme a atender los pendientes.

La vida tiene un sentido del humor tan negro que, cuando algo no te resulta, todavía es posible que algo peor suceda; y a mí me toco uno de esos días.  Al buscar mis documentos personales para al fin ponerme a trabajar, como dice una canción: “Solo el vació responde”. Ni siquiera una nota de despedida de mis archivos, supongo que si me hubiesen dejado una, diría algo como: “Nos fuimos con Wine, por meterte a tocar lo que no debes”.  Mi disco duro sin rastro de haber alojado alguna vez, mis heterogéneos documentos. ¡¡Pánico!! En mi afán de eliminar definitivamente a Wine, en los intentos de desinstalación-instalación me lleve de corbata mi información.  Un comando erróneo, un teclazo, un misterio que engrosa el universo de lo que nunca se sabrá.

Ahora tocaba investigar de qué forma recuperar mis archivos. Lamentable, no era día de logros para mi, San Photorec, y San Rlinux nada pudieron hacer. No recuperé pero ni el aliento.

Para no complicarme la vida, y por aquello de las prisas, a echar mano de mis copias de respaldo (de lo importante y de lo innecesario). Recurrí a mí siempre fiel backup, restauré mis archivos y listo.

Evidentemente un día de frustraciones. No pude con Wine y borré todos mis archivos personales. Hago un desastre y soy incapaz de repararlo.

Uno de esos días que te preguntas, ¿Vuelvo a lado oscuro de la fuerza? ¿Esto no es para mí? La respectiva dosis de autoconsuelos, que no siempre sirven, pero que nunca faltan.

Wine sigue instalado en mi equipo, le veo con recelo y  me aseguro de tener mi backup al día. Recién leí en otra fuente, que el Wine emula muy bien todo, hasta los virus.  Pero en mi caso, sencillamente no quiso prestarme sus servicios.

¿Cuál es la forma correcta de borrar definitivamente Wine de mi sistema? ¿Es tan complicado instalar Wine y que funcione correctamente o fue mucho para un novato?

Por si alguien se preguntó: ¿Cómo solucioné lo de Office? Arranque dual, ni más, ni menos.

Debian 7 Wheezy: una auténtica roca

Llevar veinte meses contando mis historias linuxeras por aquí y no haber dedicado todavía una entrada a Debian, madre y maestra de tantas distribuciones, empezaba a resultar insultante, casi sacrílego. Bien es cierto que en su momento lo intenté, pero mi por entonces recién estrenado equipo era demasiado nuevo para que todo funcionara a la primera con Debian Squeeze, terminando el experimento en un fiasco. La larga espera, clave desde mi punto de vista en la principal virtud de la distribución de la espiral carmesí, ha terminado: una nueva Debian estable, de nombre Wheezy, está entre nosotros y allá que nos disponemos a someterla a nuestro análisis habitual.

Antes de empezar me gustaría recalcar que he sido usuario de Debian, allá por 2010, una Testing con Gnome 2 que se quedó por varios meses en mi equipo, constituyendo este intervalo un récord personal, creedme. En ella logré hacer funcionar, por vez primera, el fantástico cubo de escritorio de Compiz y la sometí a batalla tras batalla sin que hubiera de lamentar cuelgues o problemas excesivamente importantes. Lo que viene siendo una distribución a prueba de bombas, con el aliciente de poseer un sistema de actualizaciones que particularmente considero como muy acertado, aunque he de reconocer que el ritmo es algo lento. Pero claro, las cosas buenas se hacen esperar y la estabilidad, mal que nos pese a muchos, solamente se logra así, con el tiempo y la corrección de errores. Es la eterna paradoja de GNU/Linux, el sempiterno debate de estabilidad contra novedad, “stable vs bleeding edge”, en suma… ¿Debian vs Arch? Pero mejor no alimentemos guerras que nadie puede ganar y vayamos a la revisión de esta estupenda distribución.

Instalación
Hubo una época en que existían enormes diferencias entre instalar Debian e instalar, por ejemplo, su derivada más famosa, Ubuntu. Había un abismo entre la facilidad de la última (nacida entre otras cosas para salvar estas distancias y permitir a un usuario sin conocimientos previos de GNU/Linux probar el sistema por sí mismo) y los varios bordes rugosos que se encontraban en la primera. Huelga decir que, a día de hoy, dichas diferencias han desaparecido. Debian cuenta con el más completo de los instaladores gráficos y, lo que es aún mejor, permite al usuario elegir si quiere utilizarlo o prefiere seguir el camino de la terminal, si desea instalar desde un único disco o hacerlo empleando varios (no todo el mundo disfruta de una buena conexión a Internet) o hacer una instalación mínima desde una réplica en red (me encanta esta palabra, es la mejor traducción posible para “mirror”).

En resumidas cuentas, Debian ofrece todas las opciones posibles, a todos los niveles. En mi caso me decanté por la instalación gráfica, en castellano en cuanto se elige el idioma, entreteniéndome en cada pantalla con lo que considero es una clase magistral sobre lo que debe ser un programa instalador, explicando al usuario qué va a escoger y por qué. Una gozada para aquellos a los que nos apasionan estos temas. Una instalación con opciones predeterminadas para equipo de escritorio, que fueron las que elegí, lleva un larguísimo tiempo, en mi caso cuarenta minutos. No es algo importante, a toda vez que uno no instala Debian Stable todos los días, sino todo lo contrario. Merece la pena esperar, sin duda.

Aunque Grub reconoce adecuadamente los sistemas es uno de los pocos instaladores que informan sobre esto antes de proceder a escribir el gestor de arranque en el disco duro, dando al usuario la opción (opciones, una vez más) de suspender en ese momento la instalación si algo no ha sido detectado. Como digo, no fue el caso, y tras reiniciar el sistema se muestra a una resolución gráfica inadecuada, consecuencia normal de la no inclusión de los controladores no totalmente libres que es inherente a la filosofía de Debian. Ello no es óbice para que se me avise de la posibilidad de instalar los paquetes firmware-linux-nonfree y firmware-realtek para que pueda usar completamente la tarjeta Ethernet y la gráfica. Tras proceder a editar el archivo de orígenes del software con:

su
nano /etc/apt/sources.list

Y añadir al final de las líneas que comienzan con “deb” las expresiones contrib non-free, salir y hacer un:

apt-get update
apt-get install firmware-linux-nonfree firmware-realtek

Problema resuelto. El nuevo reinicio me presenta el ya conocido fondo de pantalla de Wheezy en un escritorio Gnome limpio y listo para que el usuario lo pueda configurar, dentro de los límites que pone la nueva versión del escritorio mexicano. El Gnome incluido en Debian Wheezy es el 3.4.

Arranque y apagado
En el caso hipotético de que Grub no haya detectado todos nuestros sistemas podemos recurrir a Startupmanager, un programa sencillo y práctico que fue eliminado de los repositorios de Ubuntu por una razón que desconozco. En Debian lo tenemos a un tiro de “apt get install startupmanager”. Respecto a los tiempos, un inicio discreto (38 segundos) aunque correcto para tratarse de Gnome y un apagado excelente (9 segundos) para una distro que todavía no implementa systemd.

Software
Debian trae por defecto instalado gpk-application como gestor de programas, además de contar con Synaptic y la opción tradicional del uso de la terminal. Entre el software con que cuenta de inicio tenemos Iceweasel 10.0.12, Rhythmbox 2.97, Tótem 3.0.1, Libreoffice 3.5.4.2, Shotwell 0.12.3 o Gimp 2.8.2. Como podemos observar no son las últimas versiones disponibles en otras distribuciones, pero hacen el trabajo y lo hacen bien, sin cuelgues o notificaciones de errores extraños. Aun así, si necesitamos imperiosamente la última versión de algún programa siempre podremos recurrir a los socorridos backports de Debian.

Hardware
Diversas visicitudes a este respecto, si bien ninguna insalvable, por fortuna. Para instalar mi impresora fui a Configuración del Sistema (esquina superior derecha) –> Impresoras –> Desbloquear –> Añadir impresora nueva. Pese a añadir a mi usuario a aquellos que tienen permitida la impresión, no conseguí que funcionase. El problema, que descubrí accediendo a través de la interfaz web de cups, era que se había asignado un controlador equivocado, concretamente un modelo anterior al de mi impresora Epson (para la Stylus Color 670, siendo la mía una 680). Tan pronto como modifiqué el parámetro la impresora respondió sin más tesituras.

Para probar el escáner me bastó iniciar Simple Scan. Cheese, también instalado, me mostró el funcionamiento correcto de mi webcam, al igual que el típico problema del tema Adwaita, que se configura en color negro para unas aplicaciones y el blanco para otras. La red cableada funcionaba desde la instalación, antes incluso de instalar el firmware Realtek, mientras que para lograr que se reconociese el adaptador wifi tuve que hacer lo propio con el paquete correspondiente, en este caso firmware-ralink.

Conectividad
No sé si el tiempo nubla mi recuerdo, pero juraría que conseguir que funcionase samba en Debian requería de un tutorial y algunas ediciones de archivos de configuración. El caso es que en la actualidad nada de eso es necesario. De entrada ya conseguí acceder a mi portátil con Windows y hacer streaming desde él sin tener que tocar nada. Todos los dispositivos externos se montaron sin incidencias a excepción del disco duro usb, que me arroja un mensaje de error sobre la imposibilidad de hacerlo como usuario normal. Esta es la típica complicación que esperaba se repitiese en muchos más aspectos de la configuración del equipo, para ser sinceros, y que solamente se reprodujo aquí.

Experiencia “out of the box”
Insisto con lo mismo: si todavía hay alguien que piense que Debian es complicado de instalar, complicado de configurar o complicado a secas, ya puede ir cambiando de parecer. La experiencia de uso sobre la marcha es increíble, a la altura de Ubuntu a día de hoy. Debian reprodujo cada archivo de vídeo, sonido, pdf, o lo que sea que le puse por delante, además de instalar por mí el paquete unrar cuando intenté descomprimir un archivo en formato rar. El usuario no tiene que preocuparse de nada más que de usar el equipo. Simplemente perfecto.

Estabilidad
Es la primera palabra que a uno le viene a la mente cuando piensa en Debian. Largos ciclos de desarrollo solo pueden desembocar en la distribución más robusta de cuantas existen, que no arroja un cuelgue o una ventana de error ni por casualidad. Ciertamente el hecho cobra mayor relevancia cuando se viene de probar otras distros donde la estabilidad ha sido el principal problema. Han sido varios días de pruebas de la distribución sin una sola queja al respecto de su estabilidad, algo que, por otra parte, ya me esperaba.

Fluidez
Pese a haber elegido Gnome como entorno de escritorio para probar la distribución la fluidez no se ha resentido por ello. Buena experiencia de usuario, un consumo de RAM ridículo (290 Mb) y ningún problema a la hora de moverme entre ventanas, efectos incluidos. Una balsa de aceite.

Gestión de energía
Todas las funciones referentes a la energía funcionan desde un principio. Probada la suspensión, probada la hibernación (habilitada por defecto) y probado el modo de ahorro de energía del monitor sin incidencias.

Personalización
Partimos de la base de que Gnome no es el entorno más personalizable de cuantos existen en GNU/Linux, es así porque así lo han querido sus desarrolladores y no hay que darle más vueltas. Pese a ello siempre podemos poner nuestro toque al escritorio, aunque sea en menor medida. A destacar que Debian incluye de partida una serie de extensiones muy útiles (muchas más en la web) que podemos habilitar con la herramienta (también incluida) Gnome-tweak-tool (Configuración avanzada es su nombre en el menú de aplicaciones). Allí también podremos cambiar las fuentes tipográficas o el tema de la shell para solucionar el que algunas aplicaciones luzcan en negro y otras en blanco. Recomiendo Greybird, tema muy popular en Xubuntu.

Capítulo aparte merecen las fuentes tipográficas, o más específicamente, su renderizado. En mi equipo al menos se ven horribles. La solución, si os ocurre lo que a mí, pasa por instalar Infinality. Siguiendo las instrucciones de algunos blogs, como éste, resulta bastante sencillo y la mejoría de aspecto es espectacular. Eso sí, antes de poner en práctica las instrucciones que se detallan en el enlace es imprescindible instalar algunas cosas:

su
apt-get install git devscripts build-essential

Entre los programas que descargué y probé no tuve que lamentar problemas graves. Chromium, que está en los repos, instalado y funcionando. Clementine y VLC, más de lo mismo y con una integración perfecta en el escritorio pese a ser aplicaciones qt. Con Spotify, paquete que hay que descargar de su web, debemos instalar una versión anterior de la librería libssl, que aunque cueste creerlo es más moderna en Debian Wheezy. La que necesitamos es la 0.9.8, y disponemos en los repos de la 1.0. Pero que no cunda el pánico, la tenemos en snapshot.debian.org y no se crea conflicto de versiones por tener ambas instaladas.

Por último, el programa de gestión de fondos de escritorio Variety se negó a cambiar automáticamente en el intervalo indicado, algo que atribuyo más bien a su incompatibilidad con Gnome 3.4. En cuanto a los controladores gráficos destacar el buen funcionamiento de los libres que no me hicieron echar de menos a los Catalyst salvo en las pruebas de rendimiento con Unigine Valley. Para instalarlos empleé el script smxi, que me suele dar buen resultado en Debian y derivadas.

Pruebas de rendimiento
Debian se comporta con corrección en los tests Phoronix realizados, especialmente en los destinados a medir el rendimiento general del sistema. No se observan grandes variaciones con el resto de distribuciones analizadas hasta el momento, pese a incluir un kernel relativamente antiguo.

Concluida mi revisión de Debian Wheezy solo puedo proclamar a los cuatro vientos sus virtudes, que son muchas y bien definidas. Un sistema que raramente falla (en mi caso nunca, pero lo he probado varios días solamente), con aplicaciones que ya tienen la mayoría de errores corregidos y que aseguran varios años de soporte sin sobresaltos. Es ideal para entornos de producción y servidores, la NASA es un buen ejemplo, aunque éstos van más allá y escogen Squeeze, la Old Stable. Y también, por qué no, lo es para los usuarios a los que no les importa sacrificar la absoluta novedad de los programas en aras de la tranquilidad y ausencia de errores graves.

Y me reitero en lo anteriormente señalado, si alguien teme probar Debian por aquello de ser una distribución complicada, donde hay que configurar muchas cosas o cuya comunidad es hostil y se come a los niños, que sepa que está en un craso error. El mejor modo de comprobarlo es descargando Debian Wheezy y probándolo, hay múltiples sabores para elegir. Tendréis distro para rato, os lo aseguro, y a un alto nivel, pues Debian nunca decepciona. Un saludo para todos.

LO MEJOR

  • Estabilidad por los cuatro costados
  • La gran cantidad de programas instalados de serie y disponibles en los repositorios
  • La oportunidad de usar una distro que es la madre de muchas otras
LO PEOR
  • Por señalar algo, programas menos nuevos, lo que no es algo necesariamente malo

table.tableizer-table {
border: 1px solid #CCC; font-family: ;
font-size: 12px;
}
.tableizer-table td {
padding: 4px;
margin: 3px;
border: 1px solid #ccc;
}
.tableizer-table th {
background-color: #104E8B;
color: #FFF;
font-weight: bold;
}

DEBIAN 7 WHEEZY LSDH
Instalación 10,00
Arranque y apagado 7,50
Software 10,00
Hardware 7,50
Conectividad 8,33
Out of the box 10,00
Estabilidad 10,00
Fluidez 10,00
Gestión de energía 10,00
Pybench 3.235,00
Apache 11.289,27
Encode-flac 8,17
Unpack-linux 17,79
Unigine Valley 421,00
Corrección por rendimiento 0,13
CALIFICACIÓN 9,62

Mi camino a Mint

Artículo escrito por Samuel Duarte para este blog. La autoría no es de Enrique Bravo, cuyo nombre figura por error al traspasar el blog a un nuevo alojamiento.

 Muchas veces hablar de un tema, del cual se desconocen muchas intimidades, y con ello me refiero a cuestiones meramente técnicas, aquello que le da alma al funcionamiento, es complicado. Tus opiniones y descripciones se basan solamente en lo que tus sentidos te indican y lo que la intuición te permite a cuenta gotas. Sin embargo, muy agradecido con Shadow (insisto), me animo a escribir esta primera contribución.

Debo hacer notar que he usado dos laptops en mi experiencia Linux. Una Compac nx 6310, con procesador Dual Core y 2 gigas de RAM, y actualmente una Compac CQ43. Sé que igual no son equipos de los de mayor rendimiento, pero por azares del destino, tanto la una como la otra, han llegado a mi posesión.

 

Empiezo compartiendo con ustedes mi experiencia con la Compac nx 6310, asumo que tiene a la fecha unos 5 a 6 años de haber salido al mercado, según el fabricante, equipo de trabajo arduo, cosa que comprobé, ya que la usaba entre 10 y 12 horas al día.

Instalé el tan familiar Ubuntu 11, no me gustó mucho, al igual me puse a leer al respecto del tema, y me topé con que el escritorio Unity, no es de lo más popular, aunado a que no me ganó en el gusto, adiós Ubuntu, después de quizá solo dos días.

Desde luego no quería renunciar a tratar con Linux, tanto me costó decidirme, leí y pregunté, al fin tomé la decisión y por una no muy agradable primera experiencia, retirarme, pues no.

Recuerdo que tuve contacto con este mundo Linux, hace quizá unos 7 años, cuando enviaban a los interesados CDs a tu domicilio de forma gratuita. Los míos llegaron nada menos que de Holanda.

Recuerdo que me llegaron 5 CDs con una distro. Como no llenaba mi equipo los requerimientos mínimos de memoria, que era 512 megas, los 5 CDs a dormir el sueño de los justos. Sin embargo la espinita quedó. Tiempo después desempolvando cacharros, me los topo de nuevo. Como a esos días ya contaba con los benditos 512 megas de RAM, lo probé y no me gustó. Creo que ya saben a que distro me refiero. Nuevamente los CDs al cajón.

Dedicándome ya casi por entero a la reparación y mantenimiento de equipos de cómputo, me encontré de nuevo con Linux, recomendado por esto y aquello, una larga lista de razones que asumo, son ampliamente conocidas.

Ya conté como me fue con Ubuntu. ¿Y qué hacer ahora? De nuevo a la investigación, saltó a mi vista una distro irlandesa, Linux Mint Lisa, presentada con nombre y apellido, invitaba a husmear en sus características. La probé en Virtual Box, en Live, y obviamente lenta. Pero algo me gustó. Usé, si no estoy mal, Lisa Gnome. Cada vez que podía algo nuevo le encontraba.

Leyendo algún artículo descubrí el arranque dual y en un momento de decisión instalé Mint Lisa con escritorio Gnome. Sin inconveniente me reconoció el hardware (tampoco es un hardware de altísimas prestaciones), y la webcam no me dió ningún problema, en parte porque este modelo no trae webcam.

Todo miel sobre hojuelas, hasta que un día infausto, se me congela el equipo. Me quedé con cara de incógnito como en las tiras cómicas, ¿Acaso esto de los congelamientos no se da solo en las ventanas? Probablemente falta de alimentación o sobrecalentamiento y le puse el cargador a la laptop. Funcionó bien el resto del día. Lo asumí como un problema de batería. Al día siguiente, de nuevo, congelado el equipo… ¿Y ahora qué puede ser? Energía conectada, el equipo a temperatura normal de uso. Probablemente, la distro tiene algo que no reconoce mi equipo. Pasé por foros, cuestioné, interrogué, supliqué y respuesta no encontré.

Lo que haría cualquier mortal. Probemos otra distro. Ubuntu (muy necio). Lo mismo, se me congelaba, me lleva el demonio.

De nuevo a lo detectivesco. Descubrí el escritorio Xfce, del cual se hablaba que consumía pocos recursos, y en efecto descargada la iso, e instalada en el equipo, me funcionó sin problemas. Lo usé por unos meses, hasta que el flexible de la pantalla se dañó, pero eso es harina de otro costal. En Xfce encontré algo sencillo, agradable a la vista (al menos a la mía) por lo minimalista. ¡Pero! Y no siempre porque la gente espera un pero, nunca pude crear usuarios y aunque de nuevo me di a la tarea de preguntar, nunca encontré la forma de hacerlo.

De mi experiencia, para equipos de cómputo con algunos años, (creo que son años gato, por lo rápido que parecen maduros, por no decir viejos), Linux Mint Lisa con escritorio Xfce, funciona muy bien.

Hasta una próxima.

PD: Si alguien sabe cómo crear usuarios en el citado escritorio, le estaría agradecido. Me sacará de esta incógnita que me roba el sueño.